<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>GRATIS TOTALJoubert &#8211; GRATIS TOTAL</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/tag/joubert/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez</link>
	<description>Juan Domingo Fernández</description>
	<lastBuildDate>Sun, 10 Jul 2022 12:27:35 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Sobre la bondad</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2020/12/24/sobre-la-bondad/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2020/12/24/sobre-la-bondad/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2020 11:19:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Chateaubriand]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[José María Lama]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Victor Küppers]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=1137</guid>
		<description><![CDATA[Declina el año y son fechas propicias para el recuento y la evocación sentimental. Miro hacia atrás y echo de menos a gente que por diversos motivos no tengo cerca. En casi todos los casos, sin embargo, se trata más de un distanciamiento físico que emocional, pues cuando las personas a quienes queremos están en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Declina el año y son fechas propicias para el recuento y la evocación sentimental. Miro hacia atrás y echo de menos a gente que por diversos motivos no tengo cerca. En casi todos los casos, sin embargo, se trata más de un distanciamiento físico que emocional, pues cuando las personas a quienes queremos están en nuestro corazón nunca están lejos verdaderamente. Hace un par de semanas leí la breve necrológica que el historiador y escritor José María Lama dedicó en su blog a una amiga y compañera de estudios con la que habían pasado no hace mucho, junto a otros miembros de promoción universitaria, «una magnífica tarde de risas y chascarrillos». Y añadía Lama: «Después publiqué esta foto y un comentario que terminaba así: “la única realidad es la memoria y la única virtud, la bondad”. Pues, eso. ¡Qué pena!».</p>
<p>La frase de José María Lama sobre la realidad, la memoria y la bondad constituye para mí un auténtico hallazgo y una revelación. En el mismo sentido, además, de algunos pensamientos de Joubert, aquel sutil ilustrado que tanto meditó sobre la esencia del hombre: «Los poetas tienen cien veces más sentido común que los filósofos, y buscando la belleza encuentran más verdades que los filósofos buscando la verdad». «¿La verdad? Sí, la verdad que sirve para ser buenos; pero no la verdad que sólo sirve para ser sabio. La caridad vale mil veces más que la verdad».</p>
<p>Nadie ignora que en nuestro tiempo la bondad goza de escaso prestigio social: «es tan bueno que parece tonto», simplifica el dicho popular. Sobre todo cuando se relaciona la bondad con la inteligencia, conceptos que no deben contraponerse porque no son desde luego equivalentes. «Es muy difícil ser lo suficientemente simple para ser bueno», advierte R.W. Emerson. Cabe añadir más lecciones con igual sentido, entre otras, la de Chateaubriand, quien considera la bondad una seña propia de los genios; o la de Beethoven, que aseguró no conocer ningún otro signo de superioridad que la bondad.</p>
<p>En una entrevista periodística le recordaron a Victor Küppers que él sostenía que la inteligencia es un rasgo sobrevalorado. Su respuesta no dejó resquicio alguno a la duda: «Hay un culto excesivo a la inteligencia. A ver, es importante, un tonto motivado es un peligro. Pero la inteligencia sin bondad conduce a un mundo inmoral, falto de ética y perverso, donde solo importan los beneficios». Con esa argumentación me parece que se entiende mucho mejor lo que dicen Joubert, Chateaubriand o José María Lama.</p>
<p>Me enojan aquellos que identifican a una persona bondadosa con el bobalicón, con el simple, con el idiota; pues considero que alguien revestido de esa virtud es justamente lo contrario: en el bondadoso priman la generosidad, la honradez, la capacidad de esfuerzo, el compromiso. El bondadoso no es indiferente y, menos aún, pasota. Ser bondadoso equivale a confiar en los demás. Ahora, tal vez, los únicos imprescindibles.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2020/12/24/sobre-la-bondad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1137</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Espíritu crítico</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2020/12/10/espiritu-critico/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2020/12/10/espiritu-critico/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Dec 2020 12:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Anatole France]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[democracia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[economía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[españa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[populismo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=1131</guid>
		<description><![CDATA[Un reproche habitual a cualquier sociedad atrasada económicamente es su tendencia a la pasividad, su escaso dinamismo, su falta de iniciativas innovadoras, aunque en ocasiones el atraso no quepa atribuirlo precisamente a la desidia oficialista, sino al revés: a un exceso de proteccionismo que en vez de promover el desarrollo, lo anestesia. Cuando una sociedad [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un reproche habitual a cualquier sociedad atrasada económicamente es su tendencia a la pasividad, su escaso dinamismo, su falta de iniciativas innovadoras, aunque en ocasiones el atraso no quepa atribuirlo precisamente a la desidia oficialista, sino al revés: a un exceso de proteccionismo que en vez de promover el desarrollo, lo anestesia.</p>
<p>Cuando una sociedad está recibiendo ayudas y subvenciones de forma continua, se zancadillea el valor del esfuerzo, el espíritu de sacrificio, la cultura del compromiso; en ese sentido, las subvenciones –no hablo, claro está, de ayudas ‘incuestionables’– acaban siendo caramelos envenenados, trampas paralizantes donde tan solo prende, a medio o largo plazo, la semilla del fracaso y la frustración.</p>
<p>A cualquiera se nos vienen a la cabeza ejemplos en los que dicha estrategia desemboca en cepo mortal para proyectos empresariales que no resultaron viables por su condición enclenque, falta de músculo creativo o nulas perspectivas de futuro. Modelos en los que la supervivencia estaba ligada desde sus inicios a la concesión de ayudas concebidas como maná, premios para cazadores de subvenciones, no como impulso y estímulo. En el peor de los casos, simples dádivas clientelares.</p>
<p>Al igual que sucede en el ámbito estricto de la economía, yo creo que en el plano político se da también un ‘exceso’ de subvenciones que debilita la fortaleza ciudadana y moral. ¿Cuándo se produce ese fenómeno? En mi opinión, cuando el hombre de la calle se desentiende del compromiso que exige la práctica democrática y se limita a votar cada equis años, contentándose con el ‘obsequio’ de una actividad política pasiva; es decir, un encargo cuya función principal consiste en compartir sin rechistar las ideas de los suyos, odiar o menospreciar las ideas de quienes no piensan como ellos o, incluso, odiar, menospreciar e ignorar al resto de adversarios políticos. Por si fuera poco, lo que el hombre de la calle percibe desde esa ‘caverna de Platón’ no son debates racionales, controversias académicas o discusiones civilizadas; lo que encuentra a diario es el pandemónium de la política de declaraciones; el seguidismo que marca el gabinete correspondiente con el descaro cínico de quien defiende un único lema tatuado en la memoria: El que venga detrás que arree. Mi futuro soy yo.</p>
<p>Por eso, ante situaciones políticas enturbiadas, quizás lo primordial sea cultivar el espíritu crítico y las actitudes abiertas, sin sectarismo, racionales y realistas; recordando la vieja máxima de Joubert: «Los que nunca varían de opinión se aman a sí mismos más que a la verdad». Y en el plano de la economía, apostar por la voluntad transformadora, por la innovación y el talento. «La oscuridad nos envuelve a todos», decía Anatole France, «pero mientras el sabio tropieza con una pared, el ignorante está tranquilo en el centro de la estancia». Los sabios imprescindibles son los que se mueven, se sacrifican e innovan; no quienes aguardan –indolentes en mitad de la estancia– el maná de la subvención.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2020/12/10/espiritu-critico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1131</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El ritmo de la máquina</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2019/02/28/el-ritmo-de-la-maquina/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2019/02/28/el-ritmo-de-la-maquina/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2019 08:21:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA['brexit']]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA['procés']]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Bauman]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Cristina Cifuentes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[democracia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[españa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[historia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Josep Pla]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[medios de comunicación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[memoria]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[política]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Santiago Molina Ruiz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Silvia Clemente]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=907</guid>
		<description><![CDATA[Entre las circunstancias de la ‘modernidad líquida’ (Bauman) en que habitamos, son muy reconocibles el individualismo, la caducidad de los valores y el ritmo vertiginoso de los cambios. Empezando por la velocidad con que sucumben en la memoria algunos problemas que ayer nos parecían insalvables y hoy apenas recordamos. Lo volátil de los hechos y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre las circunstancias de la ‘modernidad líquida’ (Bauman) en que habitamos, son muy reconocibles el individualismo, la caducidad de los valores y el ritmo vertiginoso de los cambios. Empezando por la velocidad con que sucumben en la memoria algunos problemas que ayer nos parecían insalvables y hoy apenas recordamos. Lo volátil de los hechos y el ritmo cada vez más acelerado de los acontecimientos que imponen los medios de comunicación (incluidas las redes sociales) favorecen una ‘construcción’ laberíntica de la realidad. De tal modo que, para enjuiciar con detalle contenciosos como el ‘brexit’ o el ‘procés’, por ejemplo, son precisos miles de datos y estudios tan prolijos que en unos cuantos meses han generado documentación suficiente para competir, en espacio, con la colección completa de la Enciclopedia Británica. Realidades complejas, poliédricas y cambiantes. Es una sensación que entiende muy bien cualquier espectador que siga estos días, sin ir más lejos, la retransmisión en directo del juicio por el 1-O en el Tribunal Supremo. Un ovillo del que resulta difícil precisar el color y más aún la punta del hilo, para desenredarlo y tirar de él…</p>
<p>No obstante, si hay que acudir a un episodio que ilustre de forma paradigmática el ritmo vertiginoso de los sucesos en nuestra modernidad líquida, ahí está el paso de Silvia Clemente desde su condición de expresidenta de las Cortes de Castilla y León en las filas del PP a su condición de participante en las primarias de Ciudadanos para optar, como independiente con la marca naranja, a la presidencia de la Junta de Castilla y León. Un giro sin solución de continuidad. Ayer bajo unas siglas y hoy bajo otras; sin vértigo, en cabeza.</p>
<p>La política solo es un ejemplo, acaso de los más visibles por la atención mediática que recibe. Pero la modernidad líquida, como es sabido, se extiende por todos los ámbitos de la sociedad. Probablemente la vida de nuestros abuelos estaba pautada por fotografías en momentos contados: primera comunión, el paso por la escuela, ¿tal vez la mili?, la boda… En nuestros días ese pespunteo de imágenes se ha convertido en una orgía de selfis que en el mejor de los casos pululan en la nube o se perderán en la nada digital. Apenas fragmentos que nos permiten descubrir a qué ritmo avanza la máquina. En términos de actualidad, el ‘caso Cristina Cifuentes’ podría parecer algo del siglo pasado, si no fuera porque la Fiscalía acaba de solicitar para ella tres años y tres meses de prisión por inventarse un máster, por inducir, «a sabiendas», la falsificación del acta que acreditaba haber hecho el trabajo de postgrado. El bucle del tiempo.</p>
<p>Dice Joubert que la memoria «es un espejo que guarda, y guarda para siempre. En él no se pierde nada, ni nada se borra. Pero se empaña y no se ve nada». ¿Quién se acuerda de Pla? Del paño de la ocultación y del ninguneo al escritor ampurdanés por parte de las instituciones catalanas de su época, <a href="https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20190226/pla-preso-politico-omnium/379082090_12.html">escribe</a> esta semana justamente el periodista Santiago Molina Ruiz. Claroscuros político-culturales. Sospecho que la modernidad líquida planta a diario un bosque de sombras.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2019/02/28/el-ritmo-de-la-maquina/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>907</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Proceso (en diferido) a la historia</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2018/11/15/proceso-en-diferido-a-la-historia/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2018/11/15/proceso-en-diferido-a-la-historia/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Nov 2018 13:38:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[América]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Augusto Monterroso]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Cristóbal Colón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[historia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[María Ellvira Roca Barea]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mitch O'Farrell]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[populismo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=868</guid>
		<description><![CDATA[La retirada de la estatua de Colón en Los Ángeles a instancias del concejal Mitch O’Farrell por considerar que el navegante fue un ‘genocida’, me trae a la memoria un juicio de María Elvira Roca Barea respecto a los españoles y la historia: «El español no se defiende. Se limita a resistir», escribía la autora [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La retirada de la estatua de Colón en Los Ángeles a instancias del concejal Mitch O’Farrell por considerar que el navegante fue un ‘genocida’, me trae a la memoria un juicio de María Elvira Roca Barea respecto a los españoles y la historia: «El español no se defiende. Se limita a resistir», escribía la autora de ‘Imperiofobia y leyenda negra’ en un artículo que vio la luz este verano en la revista ‘Claves’. Su tesis central –desarrollada pormenorizadamente–, es que durante dos siglos y medio los historiadores españoles perdieron la batalla, «por incomparecencia», frente a la historiografía extranjera. Aunque este postrero derribo de la efigie del Almirante me parece que obedece más a la pura manipulación del ‘relato’ que a la falta de versiones históricas. Apear la estatua del pedestal es un intento burdo de ‘reescribir’ hechos que no vale interpretar con nuestra mentalidad, sin atender a otras circunstancias. La figura de Colón soporta mucho mejor el juicio de la historia que la de cualquiera de los colonizadores de origen europeo que esclavizaron o concentraron en reservas, como rebaños de animales, a los «pueblos Indígenas, Aborígenes y Nativos» que ahora sus descendientes dicen defender con acciones demagógicas y campañas populistas a río revuelto. Así cualquiera. Como los tuits de Trump.</p>
<p>Lo cierto es que este tipo de noticias, que a veces se suceden con la regularidad de las estaciones en el calendario, casi nunca contribuyen a un debate provechoso acerca de la evolución de las sociedades y el conocimiento verdadero de la Historia, sino que son fruto de campañas interesadas y cortoplacistas en las que se apela a la sentimentalidad interesada de la ‘tribu’, de lo próximo, y no a los factores racionales de la ciudadanía y del hombre sobre la base de valores esenciales. Pura estrategia.</p>
<p>Con el ‘proceder’ del concejal Mitch O’Farrell no hay periodo de la historia de las civilizaciones que resista. Y lo malo es que quizás él lo ignora. Si el deseo de condenar la ‘conquista’ o ‘colonización’ de una sociedad nos obliga a deponer las efigies o el recuerdo de los personajes relevantes, habrá que aplicar la goma de borrar en cascada y pasar de árabes y judíos a godos, romanos, iberos, celtas, tartesos, fenicios, griegos… hasta remontarnos a los antepasados de Lucy en África y del Homo antecesor en Atapuerca… Y lo mismo con las civilizaciones que se extendieron por el continente americano. Las estatuas que O’Farrell erija hoy serán derribadas mañana. Y así sucesivamente. Yo recomiendo a este concejal de Los Ángeles que lea el famoso cuento ‘La oveja negra’, de Augusto Monterroso, que trata precisamente de estatuas. Acaso compruebe enseguida lo equivocado de su afán derribador…</p>
<p>Cuando empiezan a resultar habituales las mentiras y ‘posverdades’ fruto de premisas falsas, no hay que hacerle el juego a quien trampea con la historia. Anota Joubert: «La verdad se parece al cielo, y la opinión, a las nubes»; es decir, la verdad tiene un color y es única, las opiniones son por definición libres y múltiples. No hay que sulfurarse.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2018/11/15/proceso-en-diferido-a-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>868</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La vejez, la soledad y otros estragos</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2018/01/25/la-vejez-la-soledad-y-otros-estragos/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2018/01/25/la-vejez-la-soledad-y-otros-estragos/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 25 Jan 2018 18:54:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[atención social]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[españa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Flaubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Henry David Thoreau]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Reino Unido]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[soledad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Theresa May]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Vejez]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=757</guid>
		<description><![CDATA[LA vejez y la soledad crecen unidas igual que la enredadera que trepa por el árbol. A veces la soledad de la persona mayor –incluso rodeada de seres queridos permanentemente– no es tanto una realidad física sino un sentimiento de náufrago, de ‘robinsoncrusoe’ que le va alejando de ese ayer compartido con sombras que ya [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>LA vejez y la soledad crecen unidas igual que la enredadera que trepa por el árbol. A veces la soledad de la persona mayor –incluso rodeada de seres queridos permanentemente– no es tanto una realidad física sino un sentimiento de náufrago, de ‘robinsoncrusoe’ que le va alejando de ese ayer compartido con sombras que ya son ausencias y recuerdos que se diluyen en el calendario. Unos recuerdos que como bien advierte Flaubert «no pueblan nuestra soledad, como suele decirse, antes al contrario, la hacen más profunda». La soledad con casillas en blanco.<br />
No la soledad buscada, sino la impuesta; no la que nos libera, sino la que nos condena. No aquella soledad de Henry David Thoreau satisfecho en su cabaña perdida en el bosque: «Jamás hallé compañía más sociable que la soledad».<br />
Es un problema de tales dimensiones que la primera ministra de Reino Unido, Theresa May ha anunciado la creación de un departamento, dependiente del Ministerio de Sociedad Civil, para luchar contra el aislamiento que sienten nueve millones de británicos. Según <a href="http://www.hoy.es/internacional/union-europea/britanicos-solos-20180118003248-ntrc.html">informa</a> Álvaro Soto, la soledad se ha convertido en una «epidemia nacional» en Reino Unido, donde los médicos atienden a una media de entre uno y cinco pacientes al día por esta causa. Los datos que revela el informe ministerial son inquietantes: de los nueve millones de británicos que se sienten aislados, la mayoría de quienes superan los 75 años viven solos (igual que los adultos con discapacidad) y 200.000 personas aseguran que pasan hasta un mes sin hablar con un amigo o con un familiar. «Porque la soledad mata», señala Álvaro Soto. «Quienes no mantienen contacto con nadie tienen más probabilidades de sufrir demencia, mortalidad temprana y alta presión arterial. Los médicos dicen que estar solo es peor que fumar quince cigarrillos al día».<br />
En el caso de España el panorama también resulta alarmante. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el número de hogares unipersonales es de 4.6 millones, de los que el 41,7% corresponde a mayores de 65 años y de ellos, el 70,7% son mujeres. Cada año aumenta el número de personas que viven solas en nuestro país.<br />
La decisión del gobierno británico, planteada en colaboración con voluntarios, empresas y otras instituciones, creo que constituye una magnífica referencia para el conjunto de las sociedades europeas, donde causa estragos la epidemia de la soledad. Todavía me conmueve la historia de aquellos ancianos italianos de 89 años ella y 93 su marido al que los vecinos llamaron a la policía ante los llantos desconsolados que salían de su piso. Cuando llegaron los agentes descubrieron que allí no se había producido ninguna otra violencia que la del golpe desgarrador de sentirse solos.<br />
Quizás la mejor manera de medir la altura moral de una sociedad sea observando cómo trata a los ancianos y a los niños. Y de manera prioritaria a quienes padecen la soledad impuesta. Decía Joseph Joubert que «la vida es un país que los viejos han visto y en el que han habitado». Quién iba a suponer que ese país, ahora, lo pueblan en soledad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2018/01/25/la-vejez-la-soledad-y-otros-estragos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>757</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Sobre la piedad</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2015/02/27/sobre-la-piedad/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2015/02/27/sobre-la-piedad/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2015 19:35:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[globalización]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[moral pública]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[piedad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[política]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Schopenhauer]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[solidaridad]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=514</guid>
		<description><![CDATA[Se nos advierte una y otra vez que vivimos en sociedades competitivas y que avanzamos de forma irremediable hacia modelos de convivencia en los que primará el individualismo feroz. Puede ser. Sin embargo, nadie es una isla y a este mundo únicamente se llega formando parte del eslabón de una cadena que se remonta a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se nos advierte una y otra vez que vivimos en sociedades competitivas y que avanzamos de forma irremediable hacia modelos de convivencia en los que primará el individualismo feroz. Puede ser. Sin embargo, nadie es una isla y a este mundo únicamente se llega formando parte del eslabón de una cadena que se remonta a la noche de los tiempos, a nuestra aparición como especie. De ahí el poco aprecio que me suscitan los nacionalismos aldeanos y la visión alicorta de los dominados por el racismo étnico. ¿Qué mayor riqueza que el mestizaje de sangre y la ancestral sabiduría acumulada por pueblos y generaciones? Preferiría mil veces tener antepasados que hubieran emparentado con griegos, fenicios, celtas, iberos, vetones, romanos, judíos&#8230; que aborígenes aislados en un terruño donde hace unos cuantos siglos empezaron a bajarse de los árboles.  <br />
Sin embargo, hoy no quiero hablar del pecado nacionalista ni de los modelos sociales que deshumanizan al hombre obligándole a unas condiciones de vida poco respetuosas con los valores esenciales. «El hombre es superior a las bestias no porque las pueda hacer sufrir, sino porque es capaz de compadecerlas», nos explica Schopenhauer. La capacidad de piedad nos diferencia de los animales no por el consabido «él no lo haría», lema de la campaña contra el abandono de perros, sino porque el hombre es capaz de apiadarse de los animales y de sus semejantes. De compasión racional, inteligente, no solo ‘instintiva’. Es cierto que suena a frase hecha, a lugar común el dicho: «vivimos en un mundo despiadado», pero hay que reconocer que expresa la realidad socioeconómica de un modelo que, cual pieza de caza, lleva plomo en las alas, el ave al que un disparo precipitará al suelo. Me parece que criticar lo ‘despiadado’ de nuestro mundo no es incurrir en una apreciación ideológica, acaso ni política. Es constatar la evidencia.<br />
En esta nave de la globalización que es la vida, con la solidaridad encapsulada y sorteando la deriva hacia un individualismo feroz se torna urgente la piedad. Y no me refiero a esa piedad mansurrona del meapilismo de escaparate, sino a la piedad evangélica, la piedad de las bienaventuranzas y de quien de verdad se conduele y empatiza con los que padecen y necesitan ayuda.<br />
Igual que hay empresas que establecen controles de calidad para sus productos, las sociedades deberían fijar criterios verificables para establecer el nivel de piedad –no de caridad o de limosnas económicas– que registra la existencia de sus ciudadanos. Una especie de ITV moral vinculada no solo a la justicia, sino a la política, a la economía, a lo cotidiano&#8230; La piedad es más fuerte que el perdón y que el odio, y más enriquecedora que el olvido. Una sociedad que no ha borrado de su memoria colectiva el sentimiento y el valor de la piedad es una sociedad con futuro. Pero una piedad que no se utilice mercantilmente o de moneda de cambio. Una piedad que no conduzca, mirando alrededor, a lo que temía/presentía Joubert hace 200 años: «Unos quieren lo que es injusto; otros, lo que es imposible».<br />
Y no señalo a nadie.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2015/02/27/sobre-la-piedad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>514</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Sobre las pasiones</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/07/12/sobre-las-pasiones/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/07/12/sobre-las-pasiones/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Jul 2013 19:52:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Balzac]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[democracia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[José Martí]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[opiniones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[política]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Stendhal]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=400</guid>
		<description><![CDATA[LAS pasiones iluminan nuestra existencia y como diríamos ahora, tienen muy buena prensa. «El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de la vida», escribió Stendhal. Y José Martí dijo: «Los apasionados son los primogénitos del mundo». Balzac, con esa inclinación a abarcarlo todo fue incluso un paso más allá: «La [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>LAS pasiones iluminan nuestra existencia y como diríamos ahora, tienen muy buena prensa. «El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de la vida», escribió Stendhal. Y José Martí dijo: «Los apasionados son los primogénitos del mundo». Balzac, con esa inclinación a abarcarlo todo fue incluso un paso más allá: «La pasión es el humanismo universal. Sin ella la religión, la historia, el amor y el arte serían inútiles». La sabiduría popular nos recuerda que no hay empeño de altura sin una gran dosis de pasión, ni pasión que merezca tal nombre si no lleva aparejado el riesgo de convertirnos en su esclavo. Las pasiones de verdad no admiten trabajar con red.<br />
En la vida diaria solemos utilizar la pasión como valor de referencia para elaborar un juicio o fijar una posición. Así decimos por ejemplo de alguien que racanea: «Fulanito hace su trabajo con desgana, dormitando». O confesamos nuestro entusiasmo por un escenario radicalmente distinto: «Da gusto escucharle, pues aunque lo que sostiene no sea del todo cierto, lo defiende con tal pasión, con tal entusiasmo, que resulta persuasivo». La pasión en el trabajo, en la amistad, en la familia y en otros ámbitos cotidianos no solo está bien vista sino que nos parece imprescindible. Hay espectáculos públicos en que incluso está autorizada. Por ejemplo, los partidos de fútbol o las corridas de toros, donde el aficionado puede vociferar y acordarse de la madre del árbitro, o de un jugador rival, o de un picador, o de un banderillero, o del propio matador de toros con el derecho incontestable que le da haber pagado la entrada y no ejercer violencia física. Con el derecho que le otorga el participar en celebraciones donde se consienten o se toleran con manga ancha los desahogos colectivos con insultos e improperios.<br />
En la política las pasiones son otra cosa. Cuando se trata de políticos, a mí me parece más que justificada, siempre que la pasión se oriente hacia el bien común –no hacia el propio– y esté sometida a los controles característicos de las democracias avanzadas. Cuando hablo de políticos me  estoy refiriendo, claro está, a quienes desempeñan esa actividad con honradez y rectitud moral, no a las ‘ovejas negras’ que, como en todos los colectivos, también se da entre los políticos. Respecto a quien participa en la política de una manera indirecta y más o menos circunstancial, no profesional; es decir, el común de los ciudadanos, la pasión me parece que debe pasar por el tamiz de la inteligencia, de la razón, para que no acabe convirtiéndose en fanatismo o en una de sus derivaciones más venales y quizás más peligrosa: el clientelismo. Es preciso ser cartesianos y recurrir a la duda metódica. ¿Verdades absolutas? Las de la ciencia.<br />
Quiero decir que no cabe el inmovilismo en la pasión política. Salvo que esa pasión esté mineralizada y haya devenido en dogma, no en fruto libre y dialéctico de la razón.  Dicho de otra manera, hay que seguir el consejo de Joubert y buscar en la vida no solo lo que aumenta nuestras pasiones, sino también nuestras opiniones. Nuestra capacidad de juicio y de análisis sin anteojeras.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/07/12/sobre-las-pasiones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>400</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Bastón de ciego</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/05/03/baston-de-ciego/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/05/03/baston-de-ciego/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 03 May 2013 21:21:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[ciudadanos libres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ideología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Napoleón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pensamiento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[propaganda]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[razón]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=387</guid>
		<description><![CDATA[Cuanto más compleja y diversa es una sociedad, más difícil resulta persuadirla. De lo que sea. En materia de consumo, en política, en cultura, en economía&#8230; A las masas uniformes es mucho más fácil convencerlas. La tendencia natural de quien está interesado en ‘vender’ su producto, sin embargo, es conseguir el mayor grado de uniformidad [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuanto más compleja y diversa es una sociedad, más difícil resulta persuadirla. De lo que sea. En materia de consumo, en política, en cultura, en economía&#8230; A las masas uniformes es mucho más fácil convencerlas. La tendencia natural de quien está interesado en ‘vender’ su producto, sin embargo, es conseguir el mayor grado de uniformidad en la clientela, especialmente si lo que se ‘vende’ son ideas o una ideología. ¿Qué significa eso? Que en una sociedad rica, plural, con criterios fundados, resulta más compleja la tarea de ‘adoctrinar’ en masa, uniformando lo que por principio no es uniforme, monolítico, sino variado, distinto, poliédrico.<br />
En tiempos de incertidumbre y de tormenta, la marinería suele mirar al capitán. Napoleón lo dijo de otro modo: «Hay en los pueblos un sentimiento interior, profundo, una necesidad que los arrastra al reconocimiento de un Dios, sea el que fuere». El dios a veces es un ídolo como el becerro de oro, la esperanza de un mundo mejor, la confianza en la solidaridad entre los hombres o incluso la simple delegación en una batería de poderes ‘fácticos’ a veces abstractos e imperceptibles que se ocupan de pensar y de decidir por todos nosotros. O por todos los que renuncian a ejercer como ciudadanos libres y responsables.<br />
Decía Joubert que «el razonamiento sólo es bueno en las materias en las que no vemos nada. Es como un bastón de ciego». Cuando estamos dominados por las creencias no necesitamos razonar, nos basta el convencimiento interno. Pero nuestra condición de ciudadanos libres exige precisamente que usemos ese bastón para ir tentando el camino, para encontrar los puntos de apoyo seguros y evitar los tropiezos. Nunca como en estos tiempos en los que se nos quiere vender tanto género de contrabando es imprescindible el sentido crítico, el escáner de la razón para detectar las impurezas y las partes contaminadas en los productos que nos quieren hacer tragar.<br />
Por desgracia, la tendencia al bombardeo con ideas simples, con meros eslóganes y lemas se está generalizando en las trifulcas políticas cotidianas. La gente se intercambia mantras (ahora denominados también ‘ideas fuerza’) como si fuesen cartas de una baraja virtual. Lo malo es que muchas personas se ponen a jugar las partidas y aceptan convertirse en papagayos, en monos de repetición de lo que otros han pensado o prescrito en su nombre. Mientras que al ciudadano crítico, responsable, no es fácil seducirle con ideas o productos que deslumbran pero no iluminan, al ciudadano que ha dimitido de su obligación de pensar por sí mismo es muy fácil engatusarle con género mixtificado, de contrabando y prestidigitación.<br />
Si trasladamos el ejemplo al que tantas veces se recurre de «no le des un pez, enséñale a pescar», al ciudadano libre y responsable no hay que regalarle munición ideológica –del signo que sea– sino facilitarle el acceso al razonamiento limpio, inteligente, y a la formación del criterio propio. Quiero decir que hay que invitarle a usar el bastón de ciego sugerido por Joubert para avanzar entre las sombras, no para liarse a palos con él.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/05/03/baston-de-ciego/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>387</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Hacia la sabiduría</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/03/22/hacia-la-sabiduria/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/03/22/hacia-la-sabiduria/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 22 Mar 2013 18:05:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA['Ciudadano Kane']]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA['Rosebud']]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Daniel Mordzinski]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Maquiavelo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pasado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Patrimonio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pérdida]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[progreso]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sabiduría]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[verdad]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=372</guid>
		<description><![CDATA[La destrucción de miles de negativos y diapositivas que el fotógrafo Daniel Mordzinski almacenaba en unas dependencias del diario ‘Le Monde’, en París, devuelve a la actualidad el viejo tema de las hecatombes patrimoniales, la desaparición de las cosas queridas, ya sean la Biblioteca de Sarajevo, el Museo de Bagdad o los miles de yacimientos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La destrucción de miles de negativos y diapositivas que el fotógrafo <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/19/actualidad/1363727950_173796.html">Daniel Mordzinski</a> almacenaba en unas dependencias del diario ‘Le Monde’, en París, devuelve a la actualidad el viejo tema de las hecatombes patrimoniales, la desaparición de las cosas queridas, ya sean la Biblioteca de Sarajevo, el Museo de Bagdad o los miles de yacimientos expoliados en cualquier rincón del mundo.<br />
Cuando la desaparición afecta a objetos a los que no nos sentimos vinculados por razones sentimentales o geográficas quizás el pesar sea más tolerable, menos intenso. Ojos que no ven, corazón que no sienten. Pero cuando lo que perdemos pertenece al ámbito íntimo de nuestro trabajo o de nuestras emociones, la sensación de pérdida debe de resultar tan dolorosa como la que agobia a Daniel Mordzinski estos días.<br />
¿Quién no se ha sentido mutilado, incompleto, al darse cuenta de que nunca más verá aquella fotografía de su niñez o de su juventud cuya pérdida le daña y desconsuela diariamente? Y  no por el valor material del patrimonio, a pesar de la cínica sentencia de Maquiavelo: «Los hombres olvidan más fácilmente la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio».<br />
En mi caso, desde luego, añoro más la primera pluma estilográfica que me regalaron de niño –y que sé extraviada para siempre– que las decenas de libros o los cuadros, por ejemplo, perdidos en el laberinto del olvido (propio y ajeno) y que nunca volveré a disfrutar aunque, con seguridad, en el mercado la etiqueta del precio marque una cifra considerablemente más alta.<br />
Supongo que esa sensación de pérdida está emparentada con la que embarga al protagonista de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Citizen_Kane">‘Ciudadano Kane’</a> cuando en los instantes postreros de su vida la única palabra que balbucea es <a href="https://www.google.es/search?q=ciudadano+kane+y+rosebud&#038;hl=es&#038;tbm=isch&#038;tbo=u&#038;source=univ&#038;sa=X&#038;ei=6JhMUZW3H4-xhAeW94CoCA&#038;ved=0CFwQsAQ&#038;biw=1198&#038;bih=827">‘Rosebud’</a>, el enigmático nombre del trineo con el que jugaba de pequeño en la nieve. ¿Cómo es posible que el rico magnate que posee un imperio y ha gozado de todos los tesoros y bienes del mundo recuerde tan solo el humilde patrimonio de un juguete?<br />
Sospecho que en cualquier sociedad y en cualquier época se registran a veces sensaciones parecidas. ¿Eso hace que las sociedades sean más dinámicas? Imagino que sí. Evolucionar, avanzar, exige dejar atrás, arrumbados en el baúl de los recuerdos, todos esos aspectos de la vida que únicamente comportan automatismos inútiles, viejas inercias cuyo sentido nadie comprende y que conducen directamente a la extinción&#8230; La dificultad radica, claro está, en determinar qué parte de la carga es superflua y que parte resulta esencial para que una generación tras otra avance y progrese.<br />
Así como cada hombre debe aprender qué ‘tesoros’ del pasado no pueden extraviarse jamás, cada sociedad debe averiguar también, colectivamente, qué factores comunes son imprescindibles para la supervivencia, para la conquista del presente y del futuro. «¿Buscar la verdad? Sí, si sólo se trata de saber. Pero ¿y si se trata de vivir? Entonces es preferible la sabiduría». Esas palabras de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Joubert">Joubert</a> siguen siendo uno de los anhelos vitales más inteligentes que conozco.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/03/22/hacia-la-sabiduria/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>372</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Dioses e ídolos</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/06/15/dioses-e-idolos/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/06/15/dioses-e-idolos/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 20:25:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[crisis económica]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[crucifijo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ideología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[partidos políticos]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=315</guid>
		<description><![CDATA[Hace pocos años era lugar común la idea de que España, recién llegada a la democracia, no soportaría dos millones de parados sin que estallara una peligrosísima revolución social. La historia probó lo poco fundamentado de aquellos augurios. La situación socioeconómica general fue mejorando y hasta se llegó al deslumbramiento de que éramos más ricos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace pocos años era lugar común la idea de que España, recién llegada a la democracia, no soportaría dos millones de parados sin que estallara una peligrosísima revolución social. La historia probó lo poco fundamentado de aquellos augurios. La situación socioeconómica general fue mejorando y hasta se llegó al deslumbramiento de que éramos más ricos de lo que en realidad marcaba la caja de caudales.<br />
La crisis llegó para apagar la luz y ordenar que nos quitásemos el traje de fiesta. Durante mucho tiempo la esperanza colectiva, no la individual, se asentaba en opciones políticas teñidas de un fondo ideológico. De esa forma, había quienes confiaban en la derecha, con su amplio espectro de opciones; o en la izquierda, también con todos sus registros. Pero formulado aquel pronunciamiento de «Dios ha muerto, Marx ha muerto y yo estoy muy malito», la confusión, la mezcla, la homogeneización adquirió dimensiones casi bíblicas y desembocamos en una época en que determinar con precisión el espíritu ideológico de un partido resulta más complicado que secuenciar el genoma humano.<br />
No me refiero a eso de «todos los partidos políticos son iguales» sino a que cautivas y desarmadas todas las ideologías autoritarias, liquidados los viejos enfrentamientos de bloques, extendida la globalización, reducidos a contrapuntos pintorescos los movimientos ‘alternativos’ y consagrado el becerro de oro como único dios y los mercados como sus profetas, empieza a nublarse el horizonte. No es que todos los partidos sean iguales –que no lo son, aunque a veces lo parezca– es que los partidos se han convertido en  meros comparsas, en simples instrumentos, en personal menestral o de servicio de eso que podríamos denominar ‘el sistema’. Y el sistema trasciende las instituciones, los partidos, los países, las ideologías&#8230;. ‘El sistema’ es, no nos engañemos, la verdadera ideología de nuestro tiempo.  Decía Joubert que «unos quieren lo que es injusto; otros, lo que es imposible». Parece un diagnóstico escrito para estos días de incertidumbre. Millones de personas que han nacido y trabajan en sociedades aparentemente racionales, avanzadas, con vocación de justicia, se debaten entre la desesperanza y la pobreza porque la atmósfera tóxica de los mercados impone la implacable lógica de un ‘sistema’ para el que todavía no se ha encontrado antídoto.<br />
‘El sistema’ aspira a que nadie cambie, a que se consolide lo injusto de esta situación mientras que del otro lado del cristal aspiramos al ‘imposible’ de que esa fatalidad termine de una vez. La historia prueba que los padecimientos no son eternos. Lo sabía Juan de Mairena: «No hay mal que cien años dure ni gobierno que perdure». Antes, la esperanza en que se produjeran cambios que sirvieran de bálsamo a la sociedad se depositaba en los partidos políticos. La gente de derecha, en los de derecha, y la de izquierda, en los suyos. Sin embargo cambia la cosa. Imagino que ahora, por ejemplo, la arriesgada lucha de IU para retirar el crucifijo del salón de plenos del Ayuntamiento de Cáceres consuela a la vanguardia de la izquierda en la lucha por un mundo mejor.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/06/15/dioses-e-idolos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>315</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
