<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>GRATIS TOTALMingote &#8211; GRATIS TOTAL</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/tag/mingote/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez</link>
	<description>Juan Domingo Fernández</description>
	<lastBuildDate>Sun, 10 Jul 2022 12:27:35 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Humor negrísimo</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2015/10/15/humor-negrisimo/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2015/10/15/humor-negrisimo/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2015 22:58:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[crisis económica]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desigualdad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[El Lazarillo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Gila]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[globalización]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jonathan Swift]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mingote]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Quevedo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sarcasmo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=556</guid>
		<description><![CDATA[Podría creerse que el humor negro es un invento español, sobre todo si se recuerda aquel chiste de Gila en que unos mozos desnucan al boticario de la aldea con un cepo para lobos y cuando la mujer del pobre hombre se queja y les reprocha el disparate, los energúmenos entre risotadas se limitan a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Podría creerse que el humor negro es un invento español, sobre todo si se recuerda aquel chiste de Gila en que unos mozos desnucan al boticario de la aldea con un cepo para lobos y cuando la mujer del pobre hombre se queja y les reprocha el disparate, los energúmenos entre risotadas se limitan a exclamar: «¡Pues si no sabe aguantar una broma, que se vaya del pueblo!». O aquel otro chiste gráfico de Mingote en los años de la barbarie etarra en el que se ve a un hombre en el suelo al que acaban de disparar y junto a él un niño que exclama: «¡Han matado a mi papá, han matado a mi papá!», mientras que dos tipos con sus ‘txapelas’ contemplan la escena y uno de ellos sentencia: «Fíjate tú, tan pequeño y ya chivato».<br />
Humor negro de alta concentración. En esa veta también trabajaron de mineros <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Quevedo" target="_blank">Quevedo</a>, el autor del Lazarillo, Mateo Alemán, Vicente Espinel y luego otros muchos autores, desde el creador de ‘Gil Blas de Santillana’ hasta <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jonathan_Swift" target="_blank">Jonathan Swift</a>, que es a donde yo quería llegar. Aparte del famosísimo ‘Los viajes de Guilliver’, Swift, escribió uno de esos textos que puede considerarse el paradigma del humor negro de todas las épocas y que le valió más de un disgusto, quizás porque en su pueblo, como le ocurrió al personaje de Gila, tampoco sabían aguantar una broma.<br />
El texto –aproximadamente igual de largo que un discurso de Fidel Castro– se titula «Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público».<br />
Se trata en apariencia de la propuesta bienintencionada de alguien que reflexiona en torno a un problema grave y que quiere brindar al mundo la mejor de las soluciones. Pero ahí está el quiebro a la lógica que supone toda acción humorística. El sarcasmo. La dinamita para los pollos. A medida que avanzamos por las páginas se descubre que la ‘modesta’ proposición de Swift consiste en que los pobres (cargados de hijos a los que no pueden mantener) los vendan de niños para que los ricos se los coman; de este modo además de poner fin a un inquietante problema demográfico se contribuye con eficacia a la producción gastronómica…<br />
Sin derivas derrotistas, habrá quien establezca semejanzas (¡y maldita la gracia!) entre la proposición teórica de Swift y la que se está aplicando en la práctica a raíz de la crisis económica y la globalización. ¿Qué otra cosa están haciendo los más pobres sino entregar ‘bienes’ a los más ricos para que los ‘consuman’? ¿Cómo se explica si no el crecimiento desbocado de la desigualdad en los últimos años?<br />
Jonathan Swift consiguió a través de la ironía y del humor negro desvelar las miserias y vergüenzas de una sociedad en exceso injusta y desigual. Muchos le recriminaron su «mal gusto» y no repararon en la Luna, sino en el dedo que la señalaba. Ahora, con la crisis y el crecimiento de la desigualdad no ha lugar ni al sarcasmo: se da por hecho que siempre hubo ricos y pobres y el que no aguante una broma, que se vaya del pueblo. Si no se ha pirado ya. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2015/10/15/humor-negrisimo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>556</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Humor y periodismo</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/12/28/humor-y-periodismo/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/12/28/humor-y-periodismo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Dec 2012 19:37:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[humor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Indro Montanelli]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ingenio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ironía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Máximo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mingote]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[periodismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[redes sociales]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[solemnidad impostada]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Winston Churchill]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=355</guid>
		<description><![CDATA[El humor en el periodismo cumple la misma función que el analgésico en el botiquín casero, lo reservamos para las patologías leves y los casos de malestar general. En el periodismo, sin embargo, más que un simple paracetamol el humor debería estar considerado igual que la sal en la cocina: un condimento saludable siempre que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El humor en el periodismo cumple la misma función que el analgésico en el botiquín casero, lo reservamos para las patologías leves y los casos de malestar general. En el periodismo, sin embargo, más que un simple paracetamol el humor debería estar considerado igual que la sal en la cocina: un condimento saludable siempre que se utilice con moderación.<br />
En realidad, humor y periodismo son miembros de una pareja de baile tan antiguos como el propio baile o la propia pareja. Ahí están <a href="http://www.casadellibro.com/libro-historia-de-roma/9788497593151/873989">‘La historia de Roma’</a>, de Indro Montanelli, o la historia de los mentideros, de las hojas volanderas, de las ‘gacetas’ o como queramos llamar a ese género ‘antecesor’ del periodismo de nuestros días.<br />
Exceptuando los espacios profesionalizados en los que el humor es el argumento principal de la trama (semanarios satíricos, programas televisivos de parodias, secciones de humor en las radios) el periodismo informativo, y especialmente el de opinión, están dominados por una seriedad propia de quien se ha tragado un sable.<br />
No se me malinterprete. Lejos de mi ánimo abogar aquí por una ensaladilla de mezclas salpicada de humor. Cada género tiene su técnica y sus normas. El humor puede ser incompatible con la solemnidad impostada, con la severidad, pero no es incompatible con el rigor intelectual o con la veracidad argumental. Se trate de información o de opinión, de prosa o de verso, como le ocurría al famoso personaje de Molière.<br />
Quiero decir que no hay que desechar de cualquier trabajo periodístico (incluidos los ‘profesionalmente’ humorísticos) cierta vocación de humor. Como la objetividad, el humor es una pretensión a la que debemos aspirar constantemente.<br />
Frente a las regañinas tronantes y las filípicas cuajadas de acritud (y me da igual que la acritud se dirija a uno u otro signo político) debería potenciarse la sabiduría tradicional del buen humor, de la ironía inteligente, de la medicinal sonrisa.<br />
Hay columnistas de humor tan agrio y recio que en vez de formular una reflexión parece que te están perdonando la vida con sus retruécanos. En esto sí que las redes sociales son una saludable excepción. El humor se da a raudales, a veces hasta el extremo de que ‘sólo’ es humor, o puro ingenio,  fuegos artificiales que relumbran pero no alumbran. También abundan, por fortuna, los columnistas que entregan el fruto de su trabajo con la elegancia de un planteamiento  estructurado, certero, y la chispa del más sano y bienintencionado humor.<br />
«El humor es la única arma que les queda a los débiles frente al poder opresor. El poder no usa el humor, porque el poder no admite bromas», ha escrito el humorista Máximo San Juan, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1ximo_San_Juan">Máximo</a>. Que se lo digan a Mingote, del que estos días ‘ABC’ ha desvelado una galería de <a href="http://www.abc.es/cultura/20121224/abci-mingote-inedito-censurado-201212241234.html">chistes y dibujos</a> que la censura le prohibió.<br />
A mí me gusta mucho una frase de Winston Churchill acerca del tema: «La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son». Me parece un principio bien sugerente y una invitación a reflexionar sobre algunos «píos deseos para empezar el año».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/12/28/humor-y-periodismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>355</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La memoria selectiva</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/04/06/la-memoria-selectiva/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/04/06/la-memoria-selectiva/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Apr 2012 12:26:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[humor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[memoria]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mingote]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tolerancia]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=304</guid>
		<description><![CDATA[La memoria es selectiva porque va ligada a nuestras emociones. Recordamos lo que nos importa, lo que es trascendente, al margen de que esa trascendencia pueda considerarse del todo baladí o el trance más relevante del resto de nuestra vida. Recordamos por ejemplo el primer beso de amor, partidas interminables de póker con los amigos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La memoria es selectiva porque va ligada a nuestras emociones. Recordamos lo que nos importa, lo que es trascendente, al margen de que esa trascendencia pueda considerarse del todo baladí o el trance más relevante del resto de nuestra vida. Recordamos por ejemplo el primer beso de amor, partidas interminables de póker con los amigos o el temblor, perfumado de ternura, al sostener entre los brazos al hijo recién nacido.<br />
Es posible que la voracidad del olvido convierta en arena esos instantes en que decidimos optar por una carrera y no por otra; en que nos dejamos robar el mes de abril o en que recibimos, al contrario, el regalo milagroso de una persona insustituible. La memoria es selectiva y enmarca los recuerdos según la fuerza con que llegaron a nuestro corazón, pero no los ordena jerárquicamente. Quiero decir que, como en la canción de José Alfredo Jiménez, las emociones no entienden «esas cosas de las clases sociales» y no hay manera de regularlas, de lograr que funcionen igual que las piezas de un robot.<br />
No recordamos por ejemplo qué fatídica conjunción de circunstancias nos empujó a suscribir una hipoteca que maldecimos con la puntualidad de sus cuotas pero recordamos hasta en el mínimo detalle aquel larguísimo paseo por la playa, perdiendo el tiempo y riéndonos igual que adolescentes bajo la lluvia. Quizás hemos olvidado asuntos tan relevantes como el momento preciso en que ganó las elecciones de nuestros sueños la edad del DNI y no la del corazón, pero no se nos borran las imágenes de Pedja Mijatovic, montenegrino, 29 años, dándole al Real Madrid con un gol de ángulo imposible la séptima Copa de Europa.<br />
De todos los dibujos y chistes de Antonio Mingote recuerdo especialmente uno. Eran los años tenebrosos de la ignominia en el País Vasco, cuando los asesinatos se sucedían ante mucha gente que callaba o volvía la cabeza parapetada en esa infamia de «si los matan, algo habrían hecho&#8230;». En el dibujo aparecía un hombre tendido en el suelo, muerto, al que acababan de disparar. Junto a él un niño de pocos años que exclama: «¡Han matado a mi papá, han matado a mi papá!». Contemplando la escena, dos personas con sus txapelas y uno de ellos le dice al otro: «Fíjate tú, tan pequeño y ya chivato».    <br />
Por encima de otras muchas viñetas de Mingote, cargadas de humor paradójico o de ironía costumbrista, en mi memoria perdura el tremendo alegato contra la barbarie de aquel dibujo del crío y el padre muerto, aquella instantánea de actualidad con la que nos recordaba, en el fondo, que el emperador está desnudo y que «la banalidad del mal» que describió Hannah Arendt para referirse al pensamiento y la forma de actuar de los nazis, es un virus contra el que no se han vacunado muchas sociedades.    <br />
Únicamente con ese dibujo Mingote se hubiera ganado un trono en el espacio reservado a los justos. Lo que me sorprende ahora no es el unánime reconocimiento a su condición de ‘intelectual’ infatigable, sino cómo logró, en un país tan proclive al exceso y al desvarío, conservar intacto, indemne, la bonhomía de su humor, de su inteligencia y de su piedad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/04/06/la-memoria-selectiva/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>304</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
