<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>GRATIS TOTALPapa &#8211; GRATIS TOTAL</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/tag/papa/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez</link>
	<description>Juan Domingo Fernández</description>
	<lastBuildDate>Sun, 10 Jul 2022 12:27:35 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Historia renovada</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/03/15/historia-renovada/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/03/15/historia-renovada/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 15 Mar 2013 20:09:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Capilla Sixtina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Constantino]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Francisco]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[grecia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[historia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Indro Montanelli]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Israel]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[latín]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[liturgia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[occidente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Papa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Roma]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[San Francisco de Asís]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Vaticano]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=368</guid>
		<description><![CDATA[Aparte de las consabidas chanzas sobre Messi, Maradona y la proverbial fama de rollistas ¿viste? que se atribuye a los latinochés, la verdad es que buena parte del mundo mostró el pasado miércoles a través de los medios de comunicación y de las redes sociales su interés por la elección de un cardenal argentino nacido [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aparte de las consabidas chanzas sobre Messi, Maradona y la proverbial fama de rollistas ¿viste? que se atribuye a los latinochés, la verdad es que buena parte del mundo mostró el pasado miércoles a través de los medios de comunicación y de las redes sociales su interés por la elección de un cardenal argentino nacido en 1936 que se ha convertido en el primer papa latinoamericano,  en el primer jesuita que llega al pontificado y en el primer sucesor de Pedro que opta por el nombre de un santo, Francisco, símbolo de la pobreza y de la humildad.<br />
Tras conocerse la noticia, en las redes sociales triunfaban dos escuelas de monologuistas. La primera, la de los chistosos que  recordaban a la peña la ‘brasa’ que suelen dar los argentinos hablando de psiquiatría, de fútbol y de mujeres. La segunda, la de quienes expresaban su asombro (un poco con tono desganado, con fingida indiferencia) ante el ‘inusitado’ interés que despertaba la elección de un papa entre personas teóricamente alejadas de la condición de creyentes y del ámbito católico.<br />
Ocurre que como es sabido, la elección de Sumo Pontífice no es solo un acontecimiento religioso. El simple nombre de Roma simboliza mucho más que una fe y una tradición. Los orígenes de la Iglesia se remontan veinte siglos atrás y se extienden, para lo bueno y para lo malo, sobre la historia de Europa y de los cinco continentes.<br />
Según explicaba Indro Montanelli al relatar las vicisitudes de Roma tras el emperador Constantino, muchas de las estructuras de poder hasta entonces en manos de los prefectos, ya en declive, las asumían y desempeñaban mejor los obispos, que constituían un poder paralelo al civil más efectivo, organizado y disciplinado que el de la antigua Roma. «La Iglesia era notoriamente», escribe Montanelli, «la heredera designada y natural del Imperio en colapso. Los hebreos le habían dado una ética; Grecia, una filosofía y Roma le estaba dando su lengua, su espíritu práctico y organizador, su liturgia y su jerarquía». Quienes ayer se asombraban por la expectación que despierta en el mundo la elección de un nuevo papa deben tener en cuenta que ese ceremonial lo genera una institución sustentada en los pilares básicos de la historia occidental: el pasado judío, la sabiduría de Grecia y el poder de Roma.<br />
La grandeza litúrgica de estos días en el Vaticano trasciende lo acertado o no de la elección que, por otra parte, ¿quién puede  establecerla ahora? Va más allá del ‘argumento’ de la obra, si cabe recurrir a tal analogía.   No atrae a las masas por la grandiosidad de la Capilla Sixtina y del propio Vaticano, ni por las resonancias del latín. No atrae por el fulgor de la liturgia; ni por el atractivo misterioso e inquietante de la misión que se le encomienda a un hombre –a un simple mortal– llamado a ser el siervo de los siervos de Dios. No atrae por nada de eso y por todo ello a la vez. La atracción seguirá funcionando, deslumbrando al mundo, en sucesivos cónclaves, a través de los siglos, aunque cambien detalles escenográficos, epidérmicos, funcionales&#8230; Es la renovación de una fe y de una institución con larga historia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/03/15/historia-renovada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>368</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Roma eterna</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/02/15/roma-eterna/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/02/15/roma-eterna/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 15 Feb 2013 20:38:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Benedicto XVI]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[conciencia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Iglesia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Maquiavelo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Papa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Roma]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Vaticano]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=364</guid>
		<description><![CDATA[La renuncia de Benedicto XVI al ministerio papal ha desvelado que en cada español habita además de un seleccionador nacional de fútbol un experto vaticanólogo. Recuerdo el viejo chiste en el que un veterano cardenal de la Curia saludaba a un reciente purpurado preguntándole de manera cómplice: «¿Usted es de los que creen o de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La renuncia de Benedicto XVI al ministerio papal ha desvelado que en cada español habita además de un seleccionador nacional de fútbol un experto vaticanólogo. Recuerdo el viejo chiste en el que un veterano cardenal de la Curia saludaba a un reciente purpurado preguntándole de manera cómplice: «¿Usted es de los que creen o de los que están en el secreto?» Roma ha sido –incluso mucho antes que Calvino– símbolo de un misterio religioso y espiritual pero a la vez el emblema de un poder humano, eterna y lacerantemente humano. Así se explica que alguien conciba un chiste tan breve (sin ser Augusto Monterroso) que pueda encerrarse en la pregunta: «¿Usted es de los que creen o de los que están en el secreto?». Esas catorce palabras bastan para sugerir de manera desenfadada el descreimiento que se atribuye a muchos príncipes de la iglesia dominados por su condición de humanos pecadores. El mismo Maquiavelo bromeaba con la historia: «Yo quiero ir al infierno y no al cielo. En el primer lugar disfrutaré de la compañía de papas, reyes y príncipes mientras que en el segundo solo encontraré mendigos, monjes y apóstoles». Vivimos otros tiempos y ya no tiene por qué cumplirse aquel dicho tan popular: «Roma veduta, fede perduta», es decir, «Roma vista, fe perdida». Sin embargo, Roma, la Ciudad Santa o mejor, el Vaticano, siguen simbolizando el núcleo central de un poder que trasciende con mucho lo estrictamente espiritual y religioso. De ahí su grandeza y su importancia. Su universalidad. Más allá del atractivo de la elección del futuro Sumo Pontífice, dominada por una liturgia espectacular, majestuosa, y unas figuras o instituciones claves: el cardenal Carmalengo, el ‘cónclave’ en la Capilla Sixtina, la fumata, la expectación&#8230; la renuncia de Benedicto XVI abre incógnitas en el universo católico acerca de cuál será la orientación, la sensibilidad que adornará a quien le suceda en el trono de Pedro. Tras la celebración el Miércoles de Ceniza en la que ha sido la última gran ceremonia presidida por Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro, pronunció una homilía donde arremete contra la «hipocresía» y las «rivalidades» en la Iglesia y reclama superar «individualismos y rivalidades» como «un signo valioso para aquellos que son lejanos de la fe o indiferentes», según información facilitada por las agencias. Unas palabras que serán escrutadas y analizadas hasta en el menor detalle precisamente por haberlas pronunciado un hombre de edad avanzada que acaba de sorprender a todos renunciando a la silla de Pedro para alejarse del mundo y vivir los años que le queden dedicado a la lectura y a la oración. Unas palabras que resuenan, cuando se leen o escuchan con atención, igual que los mensajes de espiritualidad intemporal: «Muchos parecen dispuestos a rasgarse las vestiduras frente a los escándalos e injusticias –naturalmente cometidos por otros– pero pocos parecen dispuestos a actuar sobre el propio corazón, sobre la propia conciencia y las propias intenciones, dejando que el Señor transforme, renueve y convierta».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/02/15/roma-eterna/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>364</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
