{"id":224,"date":"2011-02-24T22:42:00","date_gmt":"2011-02-24T22:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/?p=224"},"modified":"2011-02-24T22:42:00","modified_gmt":"2011-02-24T22:42:00","slug":"el-peso-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/2011\/02\/24\/el-peso-la-palabra\/","title":{"rendered":"El peso de la palabra"},"content":{"rendered":"<p><strong>En apariencia habitamos la era de la imagen pero nos desbordan las palabras. Un tupido bosque de palabras que se entrecruzan en la calle, apasionadas en los labios adolescentes, esc\u00e9pticas en los viejos, saltarinas en los ni\u00f1os, recelosas en los amantes, esperanzadas en los j\u00f3venes, est\u00e9riles en los falsos, desvalidas en los enfermos y transparentes en los ilusos y en los so\u00f1adores. Un universo de palabras que todos los d\u00edas se despliegan \u00e1giles, apocal\u00edpticas, divertidas, insinuantes, multicolores o mestizas en los medios de comunicaci\u00f3n.    <\/p>\n<p>Est\u00e1n en el coraz\u00f3n de nuestra memoria y basta nombrar unas pocas: \u2018madre\u2019, \u2018hijo\u2019, \u2018amor\u2019, \u2018amistad\u2019, para acceder al centro de la emotividad com\u00fan, a esa zona del ADN sentimental que nos identifica como personas.<\/p>\n<p>La vida es una sucesi\u00f3n de palabras. El alimento con el que ha crecido el ni\u00f1o que fuimos y con el que esperamos doblar la esquina de la vejez. La palabra puede ser tambi\u00e9n un cobijo, un reto, una promesa, un punto de apoyo, las alas de un \u00e1ngel dom\u00e9stico, una herramienta de trabajo&#8230; <\/p>\n<p>Un para\u00edso y tambi\u00e9n un infierno. Si en vez de conversaci\u00f3n se convierte en palabrer\u00eda; si en lugar de di\u00e1logo sincero nos topamos con pura verborrea. Si buscamos una persona elocuente, de sensata locuacidad, y lo que nos sale al paso es un charlat\u00e1n.  Aunque nos pese, son espec\u00edmenes que se dan tambi\u00e9n en el bosque de las palabras. Las palabras sirven para que se materialice el universo misterioso y preciso de un poema de Rimbaud o para que un monstruo enloquecido enardezca a las masas y les incite a un holocausto. Para redactar una sentencia de muerte o una carta de amor. Para darnos la vida y para quit\u00e1rnosla. <\/p>\n<p>La palabra puede adormecernos dulcemente como una nana o dejarnos narcotizados y modorros como una melopea. Puede ser m\u00fasica o alarido. Melod\u00eda o grito. <\/p>\n<p>Nunca como ahora ha dispuesto el hombre de m\u00e1s libertad y de m\u00e1s medios para entregarnos su palabra.  Aniquilado el mito de la Torre de Babel, cada cual pregona lo que quiere. Por eso me parece imprescindible vacunarse contra la \u2018superstici\u00f3n\u2019 moderna de la palabrer\u00eda, creer que el que m\u00e1s habla es el que m\u00e1s raz\u00f3n tiene. Un s\u00edndrome que amenaza a publicistas, vendedores, l\u00edderes sociales, pol\u00edticos y otros prestidigitadores de la cosa p\u00fablica. No hay que medir el n\u00famero de palabras que nos llega, la fuerza del caudal, venga de donde venga, sino su densidad, su peso espec\u00edfico, su enjundia.   <\/p>\n<p>En la literatura son numerosos los ejemplos que avalan nuestra prevenci\u00f3n. Hay mucha m\u00e1s sabidur\u00eda e inteligencia, por ejemplo, en unos pocos epigramas de Marcial o en los cuentos de Monterroso que en miles de horas de programas televisivos llenos de estridencias y mal humor. <\/p>\n<p>Sospecho, sin embargo, que la guerra est\u00e1 perdida en el apartado de los llamados programas basura de televisi\u00f3n, donde se apuesta abiertamente por un sentimentalismo de l\u00e1grima y gimoteo. Aunque, para ser justos, la f\u00f3rmula tiene su antig\u00fcedad. \u00abNo s\u00e9 yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las l\u00e1grimas\u00bb. La frase no es de Jorge Javier V\u00e1zquez ni de ning\u00fan otro doctrino de Berlusconi, la escribi\u00f3 hace varios siglos Lope de Vega. <\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En apariencia habitamos la era de la imagen pero nos desbordan las palabras. 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