{"id":311,"date":"2012-05-18T20:46:07","date_gmt":"2012-05-18T19:46:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/?p=311"},"modified":"2012-05-18T20:46:07","modified_gmt":"2012-05-18T19:46:07","slug":"los-cerditos-y-el-lobo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/2012\/05\/18\/los-cerditos-y-el-lobo\/","title":{"rendered":"Los cerditos y el lobo"},"content":{"rendered":"<p>Cuando yo era ni\u00f1o escuch\u00e9 muchas historias de las penurias que hab\u00edan ensombrecido la larga postguerra y el \u2018a\u00f1o del hambre\u2019 en aquella Extremadura que empezaba a olvidarse del arado romano y la lentitud de los bueyes. Relatos de vecinas que llamaban, envueltas en la noche y el sigilo, a la puerta de alguna casa caritativa donde sab\u00eda que le podr\u00edan ofrecer algo de aceite, pan y un trozo de queso con que matar aquel d\u00eda el hambre de su prole.<br \/>\nHistorias como las de esas familias que sobreviv\u00edan recogiendo cardillos y romazas. O las de aquellos ni\u00f1os que dejaban la escuela (a donde llegaba el queso y la leche americana) para ponerse a trabajar y echar una mano en casa. Gente que afront\u00f3 las adversidades de un tiempo dif\u00edcil, que transit\u00f3 el amargo camino de la emigraci\u00f3n y que nunca perdi\u00f3, sin embargo, la sonrisa ni la esperanza.<br \/>\nRelatos que los ni\u00f1os escuch\u00e1bamos con\u00a0 cierta aprensi\u00f3n y quiz\u00e1s sin conocer muy bien el significado profundo porque en la patria de la ni\u00f1ez suele reinar la alegr\u00eda del juego, de la amistad y no las congojas que oscurecen y gravan de responsabilidad a los mayores.<br \/>\nAl igual que los turistas y los viajeros se sorprenden ahora de c\u00f3mo se muestran felices, desprendidos, los ni\u00f1os de pa\u00edses pobres del Tercer Mundo, supongo que cuando yo era ni\u00f1o ocurr\u00eda algo parecido, de manera que solo la mirada consciente de la edad nos hace recapacitar, \u2018reinterpretar\u2019 en blanco y negro, en tonos sepia, aquella realidad que vivimos con todos sus colores.<br \/>\nLa situaci\u00f3n fue cambiando, o por lo menos la percepci\u00f3n que los muchachos ten\u00edamos de ella. Hasta el punto de que, alejados de la ni\u00f1ez, aquella insistencia en los \u2018mandamientos\u2019 del esfuerzo, del sacrificio, nos empezaba a sonar a batallitas de viejo: \u00abVosotros no sab\u00e9is lo que son necesidades y lo que valen las cosas\u00bb, nos advert\u00edan los adultos una y otra vez, machaconamente, como si temieran que el tiempo y el progreso difuminaran en nuestra memoria el severo pasado de escasez y sacrificios.<br \/>\nEl \u2018progreso\u2019 acab\u00f3 arrumbando el discurso de los abuelos y la hist\u00f3rica ley del p\u00e9ndulo funcion\u00f3 de nuevo para varias generaciones, alimentadas ya por las ubres del estado del bienestar y la bonanza econ\u00f3mica. Las historias de penurias y privaciones quedaron reducidas al \u00e1mbito del cine y de la literatura, nos parec\u00edan tan antiguas como\u00a0 la Guerra de Cuba, \u2018Lo que el viento se llev\u00f3\u2019 o las canciones de Antonio Mach\u00edn.<br \/>\nEl caso es que el estado del bienestar se parece a los chamizos del cuento de los tres cerditos y el lobo. Han bastado unos cuantos\u00a0 soplidos de la fiera para tirar abajo el decorado. Y ahora tratamos de entrar en la casa de ladrillo y piedra del cerdito trabajador, pero no s\u00e9 si nos va a dar tiempo antes de que nos zampe el lobo de los mercados&#8230;<br \/>\nEstoy deseando situarme al otro lado del espejo. Cierro los ojos y me imagino c\u00f3mo ser\u00e1 el d\u00eda en que nuestros descendientes pidan que no les relatemos las\u2019 batallitas\u2019 de aquella crisis que empez\u00f3 en 2008 porque es la \u2018prehistoria\u2019. Deseo que llegue ese momento y, sobre todo, que la historia a contar no sea de ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando yo era ni\u00f1o escuch\u00e9 muchas historias de las penurias que hab\u00edan ensombrecido la larga postguerra y el \u2018a\u00f1o del hambre\u2019 en aquella Extremadura que empezaba a olvidarse del arado romano y la lentitud de los bueyes. 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