{"id":633,"date":"2016-12-15T20:16:20","date_gmt":"2016-12-15T19:16:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/?p=633"},"modified":"2016-12-15T20:16:20","modified_gmt":"2016-12-15T19:16:20","slug":"del-poder-y-las-sombras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/2016\/12\/15\/del-poder-y-las-sombras\/","title":{"rendered":"Del poder y las sombras"},"content":{"rendered":"<p>A quien consigue el poder hay dos cosas que le preocupan sobremanera:  conservarlo y asegurarse que la imagen que pasar\u00e1 a la posteridad concuerda con sus pretensiones. En la antig\u00fcedad y en nuestros d\u00edas. De ah\u00ed proceden los miles de monumentos p\u00fablicos que salpican las civilizaciones del mundo, desde los coliseos hasta los grandes templos, pasando por las pir\u00e1mides o los arcos de triunfo. En ese af\u00e1n por aposentarse en la historia con el maquillaje adecuado est\u00e1 el origen tambi\u00e9n de los primitivos cronistas, de los bi\u00f3grafos y de los muchos medios de comunicaci\u00f3n de masas, incluidas las redes sociales.<br \/>\nLa historia del poder (del signo que sea) nunca es ajena al correspondiente ejercicio de agitaci\u00f3n y propaganda, aunque con las t\u00e9cnicas y los avances disponibles se van actualizando los procedimientos.<br \/>\nLa experiencia prueba sin embargo que es m\u00e1s dif\u00edcil garantizarse el juicio favorable de la historia que la propia supervivencia en el poder. Suced\u00eda as\u00ed en los tiempos de los imperios hist\u00f3ricos y tambi\u00e9n en los m\u00e1s recientes. A Stalin, Mao o Hitler les result\u00f3 m\u00e1s f\u00e1cil mantenerse en el poder que garantizarse el aplauso de la posteridad. La historia \u2013a pesar de lo que Fidel Castro proclam\u00f3\u2013 casi nunca absuelve a quien encarna el poder de manera dictatorial o autoritaria&#8230; Pocos cruzan impunes el puente de la memoria.<br \/>\nEl sabio proverbio griego \u00abel destino es el car\u00e1cter\u00bb lo ampli\u00f3 Horace Greeley siglos despu\u00e9s: \u00abLa fama es un efluvio; la popularidad, un accidente;  las riquezas, ef\u00edmeras. Solo una cosa perdura: el car\u00e1cter\u00bb.<br \/>\nDurante el tiempo que los poderosos gobiernan el destino de su obra, es decir, ejercen el poder, se levantan estatuas en su honor y los ditirambos se multiplican en las biograf\u00edas oficiales y oficiosas. Hasta que el oto\u00f1o no alcanza a los patriarcas, la obsesi\u00f3n de todos ellos siempre es doble: conservar el poder y procurar que la historia les dispense un trato de favor. Pero nadie salta sobre su propia sombra. El car\u00e1cter  tir\u00e1nico, despiadado, eg\u00f3latra, mendaz&#8230; acabar\u00e1 asomando la patita y corroer\u00e1 el brillo de las estatuas.<br \/>\nAhora, con un ecosistema \u2018comunicativo\u2019 muy distinto al tradicional tras la eclosi\u00f3n de las redes sociales y la galaxia digital, los grandes l\u00edderes pol\u00edticos no son ajenos a la din\u00e1mica de endiosamiento que les acaba distanciando de la  realidad ciudadana. Solo que el mecanismo para consolidar su fuerza no consiste ya en sembrar un pa\u00eds de estatuas, ni en inaugurar coliseos, pantanos o \u2018aldeas de potemkin\u2019, sino en garantizarse una significativa presencia en los grandes medios de comunicaci\u00f3n y sobre todo en el algoritmo de Google.<br \/>\nPor eso los nuevos l\u00edderes \u2013las nuevas encarnaciones del poder\u2013 tendr\u00e1n necesariamente una naturaleza \u2018h\u00edbrida\u2019: mitad virtual, mitad real. Y aunque no s\u00e9 si son conscientes del car\u00e1cter de su destino, su funci\u00f3n equivale de alg\u00fan modo a la del electrodom\u00e9stico que se enchufa para que funcione (se le suministra vida en las redes sociales) pero al que tambi\u00e9n se puede&#8230; desconectar cuando lo marque la obsolescencia programada o sencillamente, cuando interese. Mientras sirva.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A quien consigue el poder hay dos cosas que le preocupan sobremanera: conservarlo y asegurarse que la imagen que pasar\u00e1 a la posteridad concuerda con sus pretensiones. En la antig\u00fcedad y en nuestros d\u00edas. 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