{"id":785,"date":"2018-04-05T19:51:17","date_gmt":"2018-04-05T18:51:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/?p=785"},"modified":"2018-04-05T19:54:39","modified_gmt":"2018-04-05T18:54:39","slug":"imagenes-y-el-poder-de-los-recuerdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/Juandomingofernandez\/2018\/04\/05\/imagenes-y-el-poder-de-los-recuerdos\/","title":{"rendered":"Im\u00e1genes y el poder de los recuerdos"},"content":{"rendered":"<p>ANTES que una imagen, una foto es un recuerdo: el del instante \u00fanico detenido en el tiempo. Pero como sostiene el adagio popular, los mejores recuerdos no est\u00e1n en las fotos, est\u00e1n en nuestro coraz\u00f3n. Cualquiera que haya revisitado con m\u00e1s o menos frecuencia los \u00e1lbumes de las viejas fotos descubre enseguida que las emociones adictivas, la adrenalina sentimental las generan antes que las fotos en s\u00ed, la estirpe de peque\u00f1os detalles que se despliegan ante nuestra memoria al contemplar las im\u00e1genes: la ma\u00f1ana en la playa, el primer viaje a Lisboa, la fiesta de cumplea\u00f1os&#8230;<br \/>\nUna de las aportaciones indiscutibles del progreso ha sido la popularizaci\u00f3n de la fotograf\u00eda. Desde el pasado siglo, cuando empezaron a ser habituales los daguerrotipos y los retratos de los antepasados decorando las estancias principales de las viviendas hasta las coloristas fotos de bodas, primeras comuniones y retratos de graduaci\u00f3n que han ido allanando el camino para los \u00e1lbumes de familia, la videoteca y ahora los archivos digitales en ordenador, tabletas y m\u00f3viles.<br \/>\nAntes de llegar a esta apoteosis ic\u00f3nica que caracteriza nuestro d\u00eda a d\u00eda, la sociedad transit\u00f3 por etapas menos voraces a la hora de producir y \u2018consumir\u2019 im\u00e1genes, aunque me parece que plasmar s\u00edmbolos, recoger instantes, \u2018detener\u2019 el tiempo ha sido sin embargo una necesidad consustancial al hombre. Y no me refiero a la existencia de grabados, dibujos, estampas, pinturas, bajorrelieves&#8230; que desde la noche de los tiempos en la cueva de Maltravieso hasta la ultim\u00edsima c\u00e1mara digital dan cuenta de nuestro paso como especie por estos andurriales.<br \/>\n\u00abEl ojo que ves no es \/ ojo porque t\u00fa lo veas; \/ es ojo porque te ve\u00bb, escribi\u00f3 Machado. Del mismo modo, parafraseando el argumento, puede concluirse que cuando observamos una foto su valor no lo determina el hecho de que se trate de una imagen en abstracto sino el hecho de ser testimonio de una realidad cargada de sentido, de emociones, de sugerencias; un mensaje que nuestra memoria puede \u2018descodificar\u2019 y hacer llegar al coraz\u00f3n.<br \/>\nY no hablo de experiencias \u00fanicamente individuales. As\u00ed como las familias a medida que crecen y se ramifican en sucesivas generaciones convierten a veces el viejo \u00e1lbum de fotos en su m\u00e1s devoto \u2018patrimonio\u2019 y capital (cu\u00e1ntos casos atestiguan que tras incendiarse una vivienda el bien que m\u00e1s duele perder son las fotos y los recuerdos personales), en la sociedad, dec\u00eda, ocurre algo por el estilo.<br \/>\nLa prueba es que durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, con el \u00e9xodo masivo a las ciudades y la despoblaci\u00f3n progresiva de muchos pueblos, se convirtieron en aut\u00e9nticos superventas esos libros de historia y costumbres locales generosamente ilustrados con fotos cedidas por los propios vecinos. A mitad de camino entre lo antropol\u00f3gico y la intrahistoria unamuniana, dichos libros cumplen el doble papel de ser \u2018la voz de la tribu\u2019 y de conservar las se\u00f1as de identidad de muchas generaciones de personas antes de que el tiempo y las circunstancias de la vida las convierta en pasto del olvido. En im\u00e1genes mudas. El valor, en fin, de los recuerdos capaces de emocionarnos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANTES que una imagen, una foto es un recuerdo: el del instante \u00fanico detenido en el tiempo. Pero como sostiene el adagio popular, los mejores recuerdos no est\u00e1n en las fotos, est\u00e1n en nuestro coraz\u00f3n. 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