{"id":123,"date":"2016-12-21T08:24:11","date_gmt":"2016-12-21T07:24:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/?p=123"},"modified":"2016-12-21T08:24:11","modified_gmt":"2016-12-21T07:24:11","slug":"el-momento-de-envejecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/2016\/12\/21\/el-momento-de-envejecer\/","title":{"rendered":"El momento de envejecer"},"content":{"rendered":"<p>A mi padre le gustaba gastarme bromas. Una de ellas parec\u00eda imposible de creer incluso en el momento en que me la hizo, cuando yo tendr\u00eda 8 o 9 a\u00f1os. Fue una de las primeras veces que, desde Higuera de Vargas, mi pueblo, vinimos a Badajoz en el Renault 4 mi hermano Manolo, mi padre y yo. Por aquel entonces apenas hab\u00eda sem\u00e1foros en la ciudad y los guardias urbanos \u2013eran de los que ten\u00edan un casco blanco que parec\u00eda un salacot y unos abrigos abrochados hasta el cuello&#8211;, dirig\u00edan el tr\u00e1fico en los cruces y desviaban los coches a un lado y a otro haciendo indicaciones en\u00e9rgicas con las manos metidas en guantes, tambi\u00e9n blancos y como de hule, que les llegaban casi hasta los codos. Unas veces a la derecha, otras a la izquierda. Y otras m\u00e1s nos daban paso para que continu\u00e1ramos adelante. La resoluci\u00f3n de aquellos hombres me llamaba tanto la atenci\u00f3n que le pregunt\u00e9 a mi padre c\u00f3mo sab\u00edan los guardias hacia d\u00f3nde nos dirig\u00edamos. \u00c9l improvis\u00f3 una respuesta mucho mejor que la pregunta: \u201cporque esta ma\u00f1ana, antes de salir de casa, he llamado por tel\u00e9fono al cuartel de los guardias urbanos y les he dicho que vendr\u00edamos a Badajoz para ir a la Plaza de la Soledad y cada guardia, al ver la matr\u00edcula de nuestro coche, sabe a d\u00f3nde vamos y nos manda por la calle que corresponde\u201d.<\/p>\n<p>Hasta mucho tiempo m\u00e1s tarde, cuando el asunto de los guardias sali\u00f3 a relucir de nuevo, no formaron en mi casa un jolgorio a costa de mi inocencia y me hicieron caer en la cuenta (\u00a1\u00a1aaayyy, cabeza de chorlito!!) de que los coches tienen intermitentes para indicar a los guardias la direcci\u00f3n hacia la que van sin que haya que informarles antes de salir de casa.<\/p>\n<p>No me molest\u00f3 que mi padre me hubiera tomado el pelo en aquella ocasi\u00f3n en que fuimos \u00e9l, mi hermano y yo a la Plaza de la Soledad. Al contrario: la asombrosa capacidad de los guardias urbanos de Badajoz de saber por d\u00f3nde tendr\u00eda que ir cada coche para llegar a su destino \u2013que yo cre\u00ed a pies juntos; no me dir\u00e1n que no era lo suficientemente fant\u00e1stica como para merecer la pena creerla&#8211; fue una prueba m\u00e1s de que aquel viaje estaba consagrado a recordarlo as\u00ed me muera con cien a\u00f1os. Porque todo lo que hicieron los guardias en aquel viaje fue llevarnos hasta Deportes Garc\u00eda-Hierro, donde mi padre nos compr\u00f3 a mi hermano y a m\u00ed nuestras primeras botas de tacos. Eran un quiero y no puedo: unas botas de lona negras \u2013las de cuero eran muy caras&#8211; con una suela con tacos de goma que mi hermano y yo nos estuvimos probando un rato largo, haci\u00e9ndonos los interesantes mientras un dependiente se agachaba para ajust\u00e1rnoslas y para preguntarnos qu\u00e9 tal est\u00e1bamos con ellas.<\/p>\n<p>El f\u00fatbol nos ha dado momentos maravillosos. Uno de esos fue en esa tienda de la Plaza de la Soledad que siempre oli\u00f3 a guarnicioner\u00eda y de donde mi hermano y yo salimos con la caja de nuestras primeras botas bajo el brazo y con una dicha que hasta hoy, 50 a\u00f1os despu\u00e9s, estaba lozana como si hubiera permanecido conservada en \u00e1mbar. Pero ha bastado que el lunes\u00a0 pasado este peri\u00f3dico informara\u00a0 de que Deportes Garc\u00eda-Hierro cierra para siempre para que empiece a marchitarse. Y yo a envejecer.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi padre le gustaba gastarme bromas. Una de ellas parec\u00eda imposible de creer incluso en el momento en que me la hizo, cuando yo tendr\u00eda 8 o 9 a\u00f1os. 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