{"id":24,"date":"2015-05-20T08:22:22","date_gmt":"2015-05-20T06:22:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/?p=24"},"modified":"2015-05-20T08:22:22","modified_gmt":"2015-05-20T06:22:22","slug":"pajaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/2015\/05\/20\/pajaros\/","title":{"rendered":"P\u00e1jaros"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda en que los ciudadanos estaban llamados a votar, el candidato se despert\u00f3 a las 5.30 para esperar, impaciente, la llegada del repartidor de los peri\u00f3dicos. Hab\u00eda so\u00f1ado que se encontraba en el teso de una dehesa, que ca\u00eda un calabobo que picoteaba en su cara como una ducha tierna y que una bandada de p\u00e1jaros cruzaba sin tropezar entre las encinas. Eran p\u00e1jaros negros, cuervos quiz\u00e1.<\/p>\n<p>Al despertar not\u00f3 un amargor en el paladar porque la noche anterior \u00e9l y algunos de los suyos hab\u00edan festejado, tal vez con un gin-t\u00f3nic de m\u00e1s, el fin de la campa\u00f1a agotadora en la que hab\u00eda recorrido Extremadura en busca de los votos sin due\u00f1o. Y junto al rastro de alcohol no pudo evitar sentir que aquellos p\u00e1jaros hab\u00edan llegado al sue\u00f1o con la fuerza del presagio de un desastre. Lo sinti\u00f3 a pesar de que nunca crey\u00f3 en supersticiones y de que su madre &#8211;que sobre los sue\u00f1os dec\u00eda que eran fogonazos de futuro que cualquier persona prudente ten\u00eda la obligaci\u00f3n de saber interpretar&#8211;, le hab\u00eda asegurado siempre que los p\u00e1jaros en los sue\u00f1os eran el anuncio de un tranquilo porvenir.<\/p>\n<p>Pero ni siquiera el recuerdo acogedor de su madre y de las dulces locuras a las que le llevaba su imaginaci\u00f3n volandera logr\u00f3 disipar aquel p\u00e1lpito aciago. Tampoco fue \u00fatil el caf\u00e9 cerrero con sabor a fondo de puchero que, como esa ma\u00f1ana de v\u00edsperas, algunas veces se preparaba por el gusto de recordar los caf\u00e9s de los tiempos del contrabando: all\u00ed segu\u00eda, indeleble, la imagen de los p\u00e1jaros negros rompiendo el para\u00edso de la dehesa bajo la llovizna.<\/p>\n<p>En su casa reinaba el silencio denso que se posa sobre los objetos cuando todos duermen. Mir\u00f3 el reloj. Todav\u00eda no eran las seis. Ech\u00f3 de menos los peri\u00f3dicos. Con la taza en la mano, el candidato se asom\u00f3 a la ventana. El d\u00eda en que los ciudadanos estaban llamados a votar estaba amaneciendo. Volvi\u00e9ndose, recorri\u00f3 el sal\u00f3n con la mirada. Se acerc\u00f3 a la estanter\u00eda en la que, junto a fotos familiares y recuerdos de viajes, estaban los libros que hab\u00eda ido reuniendo durante a\u00f1os. Se top\u00f3 con \u2018La cr\u00f3nica de una muerte anunciada\u2019 y no pudo evitar que aquel t\u00edtulo azuzara en su cabeza la sensaci\u00f3n de los malos augurios. Por eso no lo abri\u00f3. Se salv\u00f3 as\u00ed de leer que el d\u00eda en que lo iban a matar, Santiago Nasar, el protagonista de la novela, se hab\u00eda levantado como \u00e9l a las 5.30. Y que, tambi\u00e9n como \u00e9l, hab\u00eda so\u00f1ado con \u00e1rboles y con p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>Le distrajo el ruido del repartidor deslizando los peri\u00f3dicos bajo la puerta. Sab\u00eda que traer\u00edan las fotos que le hab\u00edan hecho el d\u00eda anterior para ilustrar el reportaje del descanso de los candidatos el d\u00eda de reflexi\u00f3n. All\u00ed estaba \u00e9l, fotografiado sonriente en el bar con sus amigos. Y tambi\u00e9n estaba el otro candidato, su contrincante, a quien le hab\u00edan hecho fotos en un campo de encinas y, como \u00e9l, sonre\u00eda.<\/p>\n<p>De pronto, como un fogonazo de futuro, tuvo la certeza de que ten\u00eda ante s\u00ed el abismo de la derrota: al fondo de la foto de su contrincante, junto a la vastedad de la dehesa, estaban los p\u00e1jaros de su sue\u00f1o. Cuervos quiz\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda en que los ciudadanos estaban llamados a votar, el candidato se despert\u00f3 a las 5.30 para esperar, impaciente, la llegada del repartidor de los peri\u00f3dicos. 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