{"id":33,"date":"2015-07-01T08:11:56","date_gmt":"2015-07-01T06:11:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/?p=33"},"modified":"2015-07-01T08:11:56","modified_gmt":"2015-07-01T06:11:56","slug":"naranjas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/2015\/07\/01\/naranjas\/","title":{"rendered":"Naranjas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El domingo Manuel se despidi\u00f3 de las naranjas. Lo supe cuando lo vi llorar. Por la ma\u00f1ana, como despreocupadamente, me hab\u00eda dicho: \u201cTr\u00e1eme alguna naranjita, que la fruta que me ponen es como un potito de beb\u00e9\u201d.\u00a0 As\u00ed que al mediod\u00eda me acerqu\u00e9 al mercadillo y compr\u00e9 dos kilos de unas naranjas que me dijo el frutero que eran chilenas o argentinas, no me acuerdo bien. Era lo que hab\u00eda. Cuando fui ya estaban recogiendo y la explanada del mercadillo se iba pareciendo a un vertedero donde decenas de bolsas blancas iban volando mecidas por un viento sin criterio, como p\u00e1jaros borrachos. Cuando le ense\u00f1\u00e9 a Manuel la bolsa en la que le tra\u00eda las naranjas me dijo: \u201cgu\u00e1rdalas, gu\u00e1rdalas, y nos las comemos en la cena\u201d. Lo dijo bajando la voz, como si fuera un secreto. Le segu\u00ed la corriente, me puse el dedo en la boca mand\u00e1ndome callar y las met\u00ed en el armario, donde todav\u00eda estaba la ropa con la que ingres\u00f3.<\/p>\n<p>Aquella brizna de buen humor se prolong\u00f3 hasta el momento en que, despu\u00e9s de comer la crema de esp\u00e1rragos y el pur\u00e9 de ternera de la cena, me pidi\u00f3 que le pelara una naranja. No quer\u00eda la compota de albaricoque y manzana del men\u00fa. \u201cParece un potito\u201d, me dijo de nuevo. Se la pel\u00e9, le separ\u00e9 los gajos, se los dispuse en el plato componiendo una especie de emoticono feliz &#8211;la boca sonriente, la nariz torcida (le dije que aquel se\u00f1or se hab\u00eda roto el tabique nasal al chocarse contra una farola y consegu\u00ed arrancarle una peque\u00f1a sonrisa), dos cejas circunflejas como de ZP\u2026&#8211; y \u00e9l se los fue comiendo despacio. Yo lo miraba por el rabillo del ojo, medio de espaldas, mientras hac\u00eda como que ordenaba los cuencos en la bandeja de la cena. Manuel iba masticando los gajos lentamente hasta que dej\u00f3 de hacerlo. Entonces se qued\u00f3 inm\u00f3vil, se le fue abriendo la boca de ese modo en que no es posible evitarlo a pesar de que haces un esfuerzo por mantenerla cerrada y, tambi\u00e9n lentamente, el zumo de la naranja primero y despu\u00e9s la pulpa fue sali\u00e9ndosele por las comisuras, se le derram\u00f3 por el ment\u00f3n y manch\u00f3 la s\u00e1bana. Luego le brotaron las l\u00e1grimas incontenibles y de su boca sali\u00f3 apenas un rumor sordo, un siseo gutural, la soledad sonora de su pecho. No gimi\u00f3. No se sorbi\u00f3 los mocos. Cog\u00eda aire sin ruido y segu\u00eda llorando. El llanto de Manuel era tan callado que yo no podr\u00eda haberme enterado de \u00e9l si no hubiera estado observ\u00e1ndole. No quise que notara que me hab\u00eda dado cuenta. Hice como que trasteaba con la bandeja de la cena, me entretuve en tapar los cuencos donde le hab\u00edan tra\u00eddo la crema de esp\u00e1rragos y el pur\u00e9 de ternera y, sin saber por qu\u00e9, me vi tontamente metiendo de nuevo la cuchara usada en la bolsa de pl\u00e1stico en que hab\u00eda venido y doblando con cuidado la servilleta de papel.<\/p>\n<p>Inesperadamente, me brot\u00f3 una l\u00e1grima. Fue una sorpresa. Se cay\u00f3, choc\u00f3 contra la tapadera de uno de los cuencos y se deshizo. Cay\u00f3 otra y otra m\u00e1s y de pronto vi que, lento y tembloroso, un hilo de saliva bajaba desde mi boca abierta hacia la bandeja de la cena. Me agarr\u00e9 a ella sin ruido. De espaldas a Manuel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El domingo Manuel se despidi\u00f3 de las naranjas. Lo supe cuando lo vi llorar. 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