{"id":41,"date":"2015-08-05T13:06:51","date_gmt":"2015-08-05T11:06:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/?p=41"},"modified":"2015-08-05T13:06:51","modified_gmt":"2015-08-05T11:06:51","slug":"veraneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/apenas-tinta\/2015\/08\/05\/veraneo\/","title":{"rendered":"Veraneo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De camino a Chich\u00e9n Itz\u00e1, las ruinas mayas mejor conservadas del Yucat\u00e1n, el gu\u00eda par\u00f3 la furgoneta junto a una tienda que all\u00ed llaman de abarrotes, donde venden comestibles y bebidas. Dos horas antes hab\u00eda salido de la M\u00e9rida mexicana tras pasar algunos d\u00edas paseando por la avenida Montejo bajo las ceibas y los flamboyanes, admirando las casas coloniales, siempre precedidas por su jard\u00edn arbolado y con sus alpendres de columnas, y oyendo los cascos de los caballos que tiran de las carrozas en las que los caleseros explican al turista el pasado de riquezas babil\u00f3nicas de que disfrut\u00f3 la ciudad hace m\u00e1s de un siglo, cuando era el centro de la industria del henequ\u00e9n y no hab\u00eda saco ni arpillera en el mundo que no se fabricara con la fibra de la pita que sal\u00eda de las haciendas de M\u00e9rida. Estaba aprovechando el veraneo tambi\u00e9n para ver flamencos, pel\u00edcanos, fragatas y alg\u00fan cocodrilo peque\u00f1o y miedoso que se escondi\u00f3 en los \u00e1rboles que hunden sus ra\u00edces en el manglar. Y para ba\u00f1arme en los cenotes, esos manantiales que aparecen en grutas y donde el agua es tan limpia, fresca y quieta que el ba\u00f1ista tiene la sensaci\u00f3n de profanarla cuando entra en ella. Despu\u00e9s, una vez dentro, uno se siente acogido, como si nadar en el cenote fuera moverse por el l\u00edquido amni\u00f3tico del \u00fatero de la tierra.<\/p>\n<p>En la tienda de abarrotes, camino de Chich\u00e9n Itz\u00e1, esperaban a los viajeros hojaldres de jam\u00f3n y queso. Me baj\u00e9 de la furgoneta. Pronto se form\u00f3 una cola de gente esperando para ir al ba\u00f1o, que estaba tras una escalera de unos pocos escalones. Un letrero en la pared avisaba de que usarlo costaba cinco pesos. \u201cEs para mantenerlo limpio\u201d, se justific\u00f3 el comerciante mientras ofrec\u00eda los hojaldres. Al inicio de la escalera y junto a un expositor con bolsas de patatas fritas y otros productos de la marca \u2018Doritos\u2019 hab\u00eda una ni\u00f1a que daba paso a los usuarios del ba\u00f1o, de modo que no se pod\u00eda acceder a \u00e9l hasta que ella lo permit\u00eda. Tendr\u00eda siete a\u00f1os, una larga trenza, gafas con gruesos cristales de miope y tras ellos unos ojos como los ojos aventados de los peces. Cada vez que sal\u00eda una persona del ba\u00f1o, la ni\u00f1a entraba en \u00e9l, hac\u00eda lo que parec\u00eda una r\u00e1pida inspecci\u00f3n, bajaba la escalera y daba paso al siguiente despu\u00e9s de cobrarle los cinco pesos. Lo hac\u00eda todo con esa concentrada afanosidad con que hacen las cosas los ni\u00f1os obedientes. Cuando me toc\u00f3 le di los cinco pesos y entr\u00e9. El ba\u00f1o estaba limpio como no hab\u00eda conocido otro en M\u00e9xico y ol\u00eda a violetas. Al salir aprovech\u00e9 que la ni\u00f1a hac\u00eda la inspecci\u00f3n rutinaria de despu\u00e9s de cada cliente para mirar tras el expositor de los \u2018doritos\u2019. All\u00ed ten\u00eda, ordenados, estropajo y jab\u00f3n, una fregona, rollos de papel higi\u00e9nico y un ambientador de violetas.<\/p>\n<p>Antes de irme, nuestras miradas se cruzaron. Le sonre\u00ed, pero no me devolvi\u00f3 la sonrisa. No insist\u00ed. Su atenci\u00f3n se concentraba en aquellos objetos y en la nueva cola de turistas que se hab\u00eda formado para ir al ba\u00f1o. Eran &#8211;como para m\u00ed la M\u00e9rida mexicana, los manglares, los cenotes y, pronto, las ruinas mayas de Chich\u00e9n Itz\u00e1&#8211;, el paisaje de su veraneo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; De camino a Chich\u00e9n Itz\u00e1, las ruinas mayas mejor conservadas del Yucat\u00e1n, el gu\u00eda par\u00f3 la furgoneta junto a una tienda que all\u00ed llaman de abarrotes, donde venden comestibles y bebidas. 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