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	<title>Ascensor hacia el desahucio | Aullido - Blogs hoy.es</title>
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		<title>Ascensor hacia el desahucio | Aullido - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Sep 2012 21:41:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aullido]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div style="width: 279px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://plus.google.com/photos/111762781140380064047/albums/5789937537726825713?banner=pwa&amp;gpsrc=pwrd1#photos/111762781140380064047/albums/5789937537726825713/5789938614201113938"><img src="/aullido/wp-content/uploads/sites/23/2012/09/cris-ventana.jpg" alt="" width="269" height="202"></a><p class="wp-caption-text">Cristina Durán resistiendo en su vivienda. Foto: Antonio Alcántara.</p></div>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><strong> Reza un viejo proverbio alemán que</strong> <strong>tu casa puede sustituir al mundo, pero el mundo jamás sustituirá a tu casa</strong>. Esto es algo que debe escapar al privilegiado entendimiento de las mentes pensantes de <strong>las entidades bancarias, que en los últimos tiempos están privando del derecho constitucional a la vivienda a miles de familias</strong> en este ignominioso país –<em>payo al que llaman España</em>, que decía ese viejo perro de Leopoldo Mº Panero- y son ya <strong>3.637</strong>, para ser exactos, las que <strong>se han quedado en la calle</strong>, con una mano delante, y detrás, una deuda inasumible incluso para los más voluntariosos y obedientes.</span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Este es el caso de <strong>Cristina Durán, una abogada de treinta y seis años, que tras ejercer siete de ellos como auxiliar de notaria, pierde su empleo, </strong>y comienza ese periplo que hoy hemos convenido en llamar “ascensor hacia el desahucio”. Cristina era una esforzada trabajadora, que dedicaba como tantos, casi doce horas diarias a cumplir con sus obligaciones laborales. Percibía por ello una remuneración -nada despreciable con la que está cayendo- de algo más de 1.700 <em>leuros</em>. <strong>En una situación holgada en términos económicos,</strong>  y para cumplir ese precepto tan premeditadamente impulsado por los agentes financieros en los últimos años, que podría denominarse como “el sueño español”, <strong>decide adquirir una vivienda en propiedad. Para ello entrega como entrada seis millones de las antiguas pesetas, que consigue reunir, a demás de con todos sus ahorros,  con los  de su padre</strong>, barbero de profesión, y actualmente pensionista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> <strong>Después de tres años de pagar metódicamente a Ibercaja una hipoteca de 600 euros mensuales, es despedida, y empiezan las dificultades.</strong> Se afana durante algún tiempo realizando oficios varios, como el de camarera, barrendera municipal, repartidora de publicidad, y un largo etcétera que la mantiene como una balsa de aceite flotando en el cruento océano del empleo precario. Ya <strong>en el último año y medio, y ante la imposibilidad de obtener alguna fuente de ingresos, ve  agotarse las prestaciones y subsidios por desempleo, e inevitablemente llegan los primeros impagos, los recibos devueltos, la nevera vacía… y el primer aviso de desahucio.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> <strong>Mediante un proceso que deja mucho que desear en cuanto a su regularidad</strong>, <strong>el piso</strong> que tantos esfuerzos costó a Cristina y a su familia, <strong>es subastado</strong> en enero del corriente, <strong>y adquirido por la propia entidad, notificando de ello tan solo cinco días hábiles antes del efecto para recurrir</strong>. Recurso inútil que Cristina interpuso junto a un abogado de oficio, sin obtener ningún resultado. <strong>Para más escarnio, la cuenta que Cristina poseía en otra entidad bancaria</strong> (esta vez La Caixa) y donde depositaba algunos pequeños ingresos que obtenía eventualmente como limpiadora, <strong>ha sido embargada</strong>.    </span></p>
<div style="width: 276px" class="wp-caption alignright"><span style="color: #333333;"><a href="https://picasaweb.google.com/111762781140380064047/DESAHUCIODECRSITINA19DeSeptiembreDe2012"><span style="color: #333333;"><img loading="lazy" class="       " src="/aullido/wp-content/uploads/sites/23/2012/09/desahucio2.jpg" alt="" width="266" height="201"></span></a></span><p class="wp-caption-text">Celebración de los congregados tras la suspensión temporal del desahucio. Foto: Antonio Alcántara.</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Entre todo esto y <strong>a través del </strong></span><strong><a href="http://ateneo-andaluz.blogspot.com.es/" target="_blank">Ateneo Andaluz de Dos Hermanas</a></strong><strong></strong><span style="color: #333333;"><strong> (Sevilla), toma contacto con los movimientos sociales</strong>, con los que emprende una militancia activa, y recibe la solidaridad y el apoyo de los compañeros, que junto al de su familia, le permiten sobrellavar la situación hasta el día de hoy, 19 de septiembre de 2012, día en que iba a hacerse efectivo el desahucio. Y digo iba, porque <strong>unas doscientas personas congregadas frente a la casa, vecinos, amigos, y miembros de distintas plataformas y asociaciones, impidieron el acceso a la vivienda al personal de la entidad, al cerrajero , y a los escasos diez agentes del cuerpo nacional de policía que acudieron a la cita</strong>. Entre aplausos y vítores de “Sí se puede, sí se puede” se retiraban confusos y sorprendidos los desahuciadores, que no se habían topado con una respuesta similar en la localidad sevillana. Pero lo cierto es que volverán, tal vez en uno o dos meses, y esta vez vendrán preparados para que no quepan sorpresas. Traerán consigo todo el peso de sus leyes y sus trampas.</span></p>
</body></html>
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