<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>AullidoEl jardín de los malditos &#8211; Aullido</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/aullido/category/el-jardin-de-los-malditos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/aullido</link>
	<description>Otro sitio más de Comunidad Blogs Hoy.es</description>
	<lastBuildDate>Wed, 03 Mar 2021 03:40:16 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Contra Leopoldo Mª Panero</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2014/03/04/contra-leopoldo-ma-panero/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2014/03/04/contra-leopoldo-ma-panero/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 04 Mar 2014 20:23:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Lepoldo Mª Panero]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Obituario]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[poesía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tampax por el culo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=128</guid>
		<description><![CDATA[Ayar la diñó Leopoldo Mª Panero. Yo no suelo compartir efemérides, ni pésames, aborrezco por norma los convencionalismos sociales y las celebraciones póstumas, los obituarios me resultan cargantes y molestos -especialmente si son de algún poeta- y hoy he tenido que enfrentarme a un aluvión inagotable de artículos afectados, de amigos postenado en Facebook sus [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp">
<div style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><img class=" " src="//media.tumblr.com/07a6856dfed541900eddeb9a09e7cd73/tumblr_inline_mifeo3KQwq1qbry5f.jpg" alt="" width="300" height="200" /><p class="wp-caption-text">                 Leopoldito tan a gusto.</p></div>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-size: small;">Ayar la diñó Leopoldo Mª Panero. Yo no suelo compartir efemérides, ni pésames, aborrezco por norma los convencionalismos sociales y las celebraciones póstumas, los obituarios me resultan cargantes y molestos -especialmente si son de algún poeta- y hoy he tenido que enfrentarme a un aluvión inagotable de artículos afectados, de amigos postenado en Facebook sus encuentros con Panero en plan “El día que conocí a Leopoldo Mª bla bla bla”, con foto incluida posando junto al difunto en la Feria del Libro de Madrid, o en el Festival de Perfopoesía de Sevilla. Lo mismo ocurría hace poco con Gelman, con Ana María Moix, con Félix Grande&#8230; y a mi estas cosas me tocan los cojones particularmente, no sé porqué razón, pero me los tocan, y no citaré nombres, no quiero ganar más afectos entre mis amigos, con la estima que ya me tienen me es más que suficiente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-size: small;"> Por supuesto yo no me había planteado escribir lo más mínimo al respecto, independientemente de que el muerto sea probablemente uno de los poetas españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX , a mí eso me la trae floja, se mueren poetas todos los días y muchos de ellos sin haber escrito jamás una línea. Incluso me había reafirmado en la idea de no hacerlo, pero como uno finalmente es el producto resultante de sus propias contradicciones, pues aquí me tienen de vuelta dándole un rato a esto de las teclas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-size: small;"> Me ahorraré toda esa paparrucha tan repetida sobre los premios que no le dieron, sobre su peregrinaje voluntario por manicomios de media España, el amor incestuoso hacia su madre, las drogas, la cárcel, las citas inventadas… todo eso ya lo sabemos, y lo cierto es que Leopoldito –a mí me gusta llamarlo Leopoldito,  al fin y al cabo nunca dejó de ser el hijo de Felicidad Blanch y Leopoldo Panero, sobre todo de Felicidad, a pesar de que definitivamente consiguiera matar a su padre, entiéndase, en términos freudianos, y de intentarlo de forma algo más literal con su hermosa progenitora- era un autentico fenómeno de masas. Su aparición en el “Desencanto” o en programas televisivos como “Crónicas Marcianas” y “Negro sobre Balnco”, el doble disco y documental que Bunbury, Ann, &amp; cía  grabaran en entorno a su figura, -por no decir caricatura- han contribuido a aumentar la imagen patética del un hombre que causaba repulsión y asombro a partes iguales. Por no hablar de toda esa horda de pésimos imitadores –me abstengo de nuevo de dar nombres- que van de jam en jam vistiendo un vistoso traje prefabricando de poeta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"> <span style="color: #000000;">Ya en sus postrimerías, Leopoldo Mª se había convertido en un sujeto tolerado y asimilado por los agentes de la cultura, lejos de incomodar era algo así como &#8220;el loco oficial de las letras españolas&#8221;, y no había feria del libro a la que no estuviese invitado, o editorial grande o pequeña que no se muriera por sus versos. Y es que además de prolífico, ha sido longevo teniendo en cuenta su modus vivendi y sus supuestas dolencias y encima vendía libros como pocos en la actualidad. Conozco a más de uno que entre sus dos o tres best sellers, tiene una antología de Panero -generalmente la de Visor- en la estantería sobre la tele.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-size: small;"> Al margen de todo esto, y recalcando que a Panero hay que leerlo con distancia y cierto escepticismo –no hay que olvidar que escribía cuanto se le pasaba por la cabeza, y le publicaban cuanto escribía-   es innegable que en <em>Así se fundó Carnaby Street,  Narciso en el acorde último de las flautas,</em> <em>Last River Together, Agujero llamado Nevermore, Guarida de un animal que no existe, Teoría lautreamontiana del plagio, Poemas del manicomio de Mondragón</em>, o <em>Visión, </em>por citar algunos títulos de entre su extensa obra, demuestra unas cotas de genialidad, una originalidad y un universo personal propios de un poeta mayor. Basta recordar, <em>El lamento del vampiro, Canción para una discoteca, Deseo de ser piel roja, El loco mirando desde la puerta del jardín, o Ma mère, </em>para saber que nos encontramos ante un sujeto excepcional en el panorama de las letras hispánicas -siempre en términos subjetivos porque estamos tratando de poesía, por supuesto-.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000; font-size: small;"> Por otro lado también es innegable que en sus últimas entrevistas y apariciones públicas se repetía cansinamente en aquello de la conspiración de la CIA para matarlo, en los intentos de los psiquiatras por envenenarlo con vodka y estricnina intravenosa, en la espera a todas luces infructuosa del premio Novel, en la cita de Stirner, etcétera etcétera,  y yo no sé bien si es culpa de la psicosis, la esquizofrenia, los pequeños bumburys y aspirantes a serlo que lo perseguían para sacarse la foto del rollo “nosotros los malditos” como si fuese un puto mono de feria, o de la prensa que le hacía siempre las mismas preguntas para que diese las repuestas que todos queríamos oír. En fin, misrerios del fenómeno que, ahora sí, descansa en paz.</span></p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2014/03/04/contra-leopoldo-ma-panero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>128</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Pánico en el ruedo o Diego Bardón, un torero de vanguardia</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2013/03/13/panico-en-el-ruedo-o-diego-bardon-un-torero-de-vanguardia/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2013/03/13/panico-en-el-ruedo-o-diego-bardon-un-torero-de-vanguardia/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Mar 2013 18:44:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[albero]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Ángelica Liddell]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Autocornada]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[burladero]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cine]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Cossío]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[dehesa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Diego Bardón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Efímeros Pánicos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Fernando Arrabal]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Fuente del Maestre]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ganado bravo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Grupo Pánico]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[grupo Surrealista de París]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Happening]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[hoja de lechuga]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jodorowsky]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[John Romao]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[literatura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Luis Reina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[maratón de espaldas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[matador]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[México]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mi Circuncisión]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Olivier O. Olivier]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Paris]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Performance]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Teatro Palace]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[torero]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Torero Pánico]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vanguardia artística]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=120</guid>
		<description><![CDATA[ Imaginen una corrida de toros de finales de los 60. Con sus gradas plagadas de trajes acartonados de los domingos y su palco de autoridades. El novillero, que ha ofrecido una vistosa faena, se prepara para la suerte de espadas. Tiempla al toro con la muleta, lo sigue en su querencia hacia las tablas y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="width: 274px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" style="font-size: 13px;" src="https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSwIv9ieBu_YQKSWg6spPCga9C2OIU9NiS5IPWQuSQ1K4ilQr9V4g" alt="" width="264" height="191" /><p class="wp-caption-text">Diego Bardón tentando una becerra. Foto: Plaza</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Imaginen una <strong>corrida de toros de finales de los 60</strong>. Con sus gradas plagadas de trajes acartonados de los domingos y su palco de autoridades. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">El novillero, que ha ofrecido una vistosa faena, se prepara para la <strong>suerte de espadas</strong>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">Tiempla al toro con la muleta, lo sigue en su querencia hacia las tablas y ajusta los últimos pases para acomodarse el estoque. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">El p<strong>úblico</strong> está expectante de muerte y algarada, los <strong>niños</strong> se aprietan en las primeras filas para ver caer a la <strong>bestia</strong>, en los <strong>burladeros</strong> se respiran aires de victoria y admiración, cuando de pronto, <strong>el matador arroja la espada al albero</strong>, se acerca desarmado al morlaco, y <strong>le ofrece</strong> ante el estupor de los presentes, <strong>una hoja de lechuga para que coma</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Algo así fue lo que debió suceder la tarde que <a href="http://www.hoy.es/v/20121011/sociedad/espaldas-meta-20121011.html" target="_blank">Diego Bardón</a>, (Fuente del Maestre, Badajoz, 1943) para espanto y deleite de los aficionados,<strong> se cerró las puertas del párnaso taurino</strong>. Diego ya había mostrado al público <strong>algunas de sus “innovaciones”</strong>, toreando con dos muletas, o abandonando las plazas abrazado al toro que acababa de matar, arrastrados ambos por las mulillas. Pero <strong>aquello ya era el colmo</strong>, una verdadera tomadura de pelo, debieron pensar los entendidos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"><strong>Desde aquella tarde no le permitieron  lidiar más en España</strong> y decidió largarse a <strong>México</strong> a intentar tomar allí la alternativa,  aunque de poco le sirvió, pues las autoridades aztecas, <strong>prevenidas por su fama de contestatario y subversiv</strong>o, e incluso de trotskista, dicen por ahí, <strong>vetaron su aparición</strong> en los ruedos americanos.</span></p>
<div style="width: 276px" class="wp-caption alignright"><span style="color: #333333;"><img loading="lazy" src="//raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/Grupo-p%C3%A1nico.jpg" alt="" width="266" height="153" /></span><p class="wp-caption-text">De izquierda a derecha: Alejandro Jodorowsky, Jacques Sternberg, Fedorov, Fernando Arrabal, Roland Topor, Luce Moreau (esposa de Arrabal) y Toyen</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Debió de ser por aquellos días, en una calle atestada de cualquiera de los barrios bohemios del D.F, o tal vez en una aldea remota de la península  del Yucatán, que <strong>se cruzó en el camino con un dramaturgo chileno de ascendencia judeo-polaca, un tal <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Jodorowsky" target="_blank">Alejandro Jodorowsky</a></strong>, que había sido <strong>expulsado del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Surrealismo" target="_blank">grupo Surrealista de París</a></strong>, y que acababa de fundar junto al melillense <a href="http://www.arrabal.org/" target="_blank"><strong>Fernando Arrabal</strong></a>, el <a href="http://www.resonancias.org/article/read/849/arrabal-y-el-grupo-panico-entrevista-por-mario-guillen/" target="_blank">Grupo Pánico</a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Un <strong>movimiento artístico multidisciplinar</strong>, que abarcaba desde las artes escénicas, principalmente el teatro, el cine, y las nuevas manifestaciones como el happening y la performance, hasta las artes plásticas y la literatura. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">Lo que sucedió a continuación no tiene parangón en el mundo del toreo, puesto que <strong>trasciende incluso los márgenes de las vanguardias artísticas del momento</strong>, y no será emulado de alguna forma hasta los umbrales del teatro contemporáneo, por autores como la catalana <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ang%C3%A9lica_Liddell" target="_blank">Angélica Liddell</a> o el lusitano <a href="http://www.tea-tron.com/pablocaruana/blog/2011/02/11/john-romao-hacer-teatro-en-portugal/" target="_blank">John Romão</a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> En octubre del 72, durante la<strong> inauguración de una exposición</strong> del pintor <a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Olivier_O._Olivier" target="_blank">Olivier O. Olivier</a>, en una afamada galería de parís, <strong>el original novillero sacó de su zurrón un asta de toro que se clavó vehementemente en el muslo, para realizar con el chorro de sangre que manaba a borbotones de la herida, una especie de ritual bautismal</strong> sobre las cabezas previamente rapadas para el oficio de <strong>Arrabal y el propio Olivier</strong>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">Esta insólita representación titulada <strong>“Autocornada”</strong> fue el <strong>primero</strong> de los, digamos actos  poéticos o teatrales, protagonizados por Bardón y que después fueron denominados como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_p%C3%A1nico" target="_blank"><strong>“Efímeros Pánicos”</strong></a>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">Por su puesto, el cenáculo de burgueses más o menos filantrópicos congregado en la exposición, no entendió nada, y <strong>los tres artistas fueron expulsados de inmediato de la galería</strong>. A Diego, que se volvió a Madrid en tren esa misma noche, para presentarse malherido y con un improvisado vendaje en el <strong>Sanatorio de Toreros</strong> donde pretendía ser atendido, le costó la obra una <strong>temporada en el manicomio</strong> de Mérida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Poco<strong> después se escaparía para regresar de nuevo a París</strong>, al abrigo de sus amigos  Pánicos, y en la nochebuena de ese mismo año, tendría lugar en el<a href="http://www.theatrelepalace.fr/" target="_blank"> Teatro Palace</a> el segundo de sus efímeros: <strong>“Mi circuncisión”</strong>. Consistió básicamente, en que subido al escenario con el pene al descubierto, se retiró el prepucio, y con una gillete empapada en coñác se cortó el frenillo.</span></p>
<div style="width: 207px" class="wp-caption alignleft"><span style="color: #333333;"><img loading="lazy" class="   " src="https://lh3.googleusercontent.com/-8I_-gd2XB4U/TX0r9jzDgMI/AAAAAAAAAbI/kpmGyG_SHt0/s640/Diego+Bardo%25CC%2581n+observa+lors+toros+junto+al+padre+de+Morante.jpeg" alt="" width="197" height="139" /></span><p class="wp-caption-text">El Torero Pánico junto al padre de Morante en el callejón. Foto: J.V. Arnelas</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Dejando a un lado su posterior trayectoria como <strong>periodista, como actor de doblaje en películas taurinas, como corredor de maratón de espaldas</strong> -modalidad que ha inventado y en la que ha disputado ya ocho de las maratones más importantes del mundo-, Diego Bardón es conocido en nuestros pagos, sobre todo por haber sido <strong>apoderado de <a href="http://portaltaurino.net/matadores/luis_reina.htm" target="_blank">Luis Reina</a></strong>, por llevar corbatas imposibles, y por <strong>trasegar las fincas de ganado bravo</strong> con un carnero como copiloto de su Ford Fiesta. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">Para muchos su <strong>catálogo de excentricidades</strong> es difícil de tolerar, pero lo cierto es que este extremeño singular, <strong>septuagenario y retirado</strong> en su Fuente del Maestre natal, donde vive de un pequeño patrimonio familiar y <strong>se dedica a correr sin descanso</strong> por las dehesas, aparece en la enciclopedia <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Coss%C3%ADo" target="_blank">Cossío de los toros,</a> y es considerado<strong> miembro integrante de una de las más importantes corrientes artísticas del siglo XX</strong>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">Toda una trayectoria épica que una o<strong>bra de ficción difícilmente podría superar</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2013/03/13/panico-en-el-ruedo-o-diego-bardon-un-torero-de-vanguardia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>120</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Werther y yo</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/23/werther-y-yo/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/23/werther-y-yo/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 May 2012 15:20:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[antihistamínicos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Dostoyevski]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Goethe]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Hesse]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jacinto Benavente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jaime Azpilicueta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Las desventuras del jóven Werther.]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Manuel Alcántara]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[molestias alergógenas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Sartre]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=77</guid>
		<description><![CDATA[Sobre todas las cumbres hay paz. En todos los árboles sientes apenas un hálito que pasa. Los pajarillos callan en el bosque. Espera, que pronto tú también reposarás. Goethe.   No podría precisar el año, pero es seguro que yo tendría menos de doce, porque aun no vivíamos en el pisito nuevo, que todavía –creo- [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;"><img loading="lazy" class="alignleft" src="//img2.mlstatic.com/s_MLC_v_O_f_3678501_2248.jpg" alt="" width="118" height="184" /><span style="color: #333333;"><em>Sobre todas las cumbres</em></span></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> hay paz.</span></em></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> En todos los árboles</span></em></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> sientes apenas</span></em></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> un hálito que pasa.</span></em></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> Los pajarillos callan en el bosque.</span></em></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> Espera, que pronto</span></em></span><br />
<span style="color: #333333;"> <em> <span style="font-size: x-small;"> tú también reposarás.</span></em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #333333;"><strong><span style="font-size: x-small;">Goethe.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;">  No podría precisar el año, pero es seguro que yo tendría menos de doce, porque aun no vivíamos en el pisito nuevo, que todavía –creo- mi madre sigue pagando. Probablemente fuese primavera, puesto que la sintomatología que ahora me acucia: este escozor en los ojos, este moqueo incesante; y la adversidad del clima, cuando mayo en sus postrimerías por primera vez nos impacta, como un aviso, con la canícula estival del junio que se aproxima, me remiten al recuerdo. Sí, sin duda era primavera. Como olvidar aquellas tardes inmensas, aquellas mañanas de absentismo escolar, que encerrado en casa -mientras mis amigos cazaban las primeras lagartijas o estudiaban a Benavente- vivía pegado a la mascarilla del vaporizador de antihistamínicos, con un fastidio resignado de niño levemente enfermo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> No se estaba mal, a pesar del calor y las molestias alergógenas, en la casa de mis abuelos. Mi madre no estaba, trabajaba mucho entonces, y tampoco mis hermanas que privadas de mi suerte estarían en el colegio, así que sería por la mañana. Solía elegir para sentarme a respirar los paliativos gases, una silla de madera que colocaba junto a la puerta del patio -cerrada a cal y canto, a las gramíneas y al polen- para poder mirar a través de los postigos, por los que entraba una luz irradiante, casi cegadora, esa gran variedad de colores y formas, de plantas y flores, que mi abuela colgaba de la pared frente al umbral, y cuyo contacto y aroma me estaban vedados. Elevando la vista un poco, más al fondo, se alzaban, gigantescas a la mirada de un niño la torre del homenaje y las murallas del castillo, que el cielo recortaba en silueta con su azul indiferente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Mi abuelo, que era devoto de Manuel Alcántara al modo en que su esposa lo es de la virgen de Chandavila, de una forma un tanto aconfesional y distante, leía el Hoy con pasmosidad altiva de militar retirado, y yo tal vez por imitación, me acerqué a la estantería a por un libro sobre el que reposar el paroxismo de las horas y los medicamentos. De entre los cientos de volúmenes que había en la sala, tomé uno, que hacía poco tiempo había visto correr de mano en mano entre las amistades de mis padres, y que tal vez por ello desprendía para mí un misterio y un magnetismo imposibles de eludir: <em><strong><a href="http://www.entrelectores.com/libro/1152.desventuras-del-joven-werther-johann-wolfgang-von-goethe/" target="_blank"><span style="color: #333333;">Las desventuras del jóven Werther</span></a>.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> El ejemplar, que desde entonces, más que haber heredado, he incautado de la colección de mi madre -que ahora no lee a Goethe, ni a Sartre, ni a Hesse, ni a Dostoyevski, porque ya se los sabe, y no sólo de haberlos leído-, tenía en la cubierta un retrato en azul con fondo verde del autor, y en su interior, ilustraciones tipo grabado de Jaime Azpelicueta ¿Cómo evitar la identificación con aquel personaje enfermizo, pasional y algo deprimido, que surgía de aquellas páginas como una aparición reveladora? Aún, cuando ojeo de tanto en cuando este ejemplar, puedo sentir la reconfortante presencia de mi abuelo, entre vapores y canturreos de adormecedora cadencia portuguesa que emanaban de la cocina…</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/23/werther-y-yo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>77</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Diego Corrientes, bandolero prerromántico.</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/16/diego-corrientes-bandolero-prerromantico/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/16/diego-corrientes-bandolero-prerromantico/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 00:04:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Alor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Diego Corrientes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[El bandolero generoso]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Francisco de Bruna y Ahumada]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Martín Fierro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[novela picaresca]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Olivença]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Racine]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[romances populares]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Romanticismo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=70</guid>
		<description><![CDATA[ Es una noche de primeros del año 1781. Un joven de veintitrés años, ataviado de bandolero, cruza huyendo la frontera hacia Portugal. El gobernador de Sevilla, Francisco de Bruna y Ahumada, ha ofrecido 1.500 reales a quien entregue su cabeza, y veinte alguaciles de la compañía de escopeteros lo acechan desde Sierra Morena con la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Es una noche de primeros del año <strong>1781</strong>. Un joven de veintitrés años, ataviado de bandolero, cruza huyendo la frontera hacia Portugal. El gobernador de Sevilla, <strong>Francisco de Bruna y Ahumada</strong>, ha ofrecido <strong>1.500 reales</strong> a quien entregue su cabeza, y veinte alguaciles de la compañía de escopeteros lo acechan desde Sierra Morena con la vehemente avaricia que despierta el cuantioso botín. Es una noche hosca de luna muda.  Sólo resuena en las espesura un sofocado piafar ecuestre, y el crepitar cercano de encinas y coscojas que ceden ante las cabalgaduras de los perseguidores. Diego &#8211; que así se llama el fugitivo-, ha sido delatado y busca entre las gentes humildes de la sierra, en los cortijos y las ‘majás’ de <strong>Alor</strong>, alguien a quien pedir un caballo de refresco para emprender de nuevo la precipitada fuga, como en tantas ocasiones anteriores. Pero esta vez están demasiado cerca. La frontera no ha conseguido frenar a los hambrientos escopeteros, y a estos se ha unido un regimiento de la infantería portuguesa, que venido desde la cercana ‘Vila de Olivença’ se aposta en las inmediaciones del Pozo del Caño, en las faldas de la sierra, para disparar al  joven como a un animal batido. En su refugio, Diego, tal vez consciente de su destino, se ajusta las polainas, se hecha al cinto el ‘naranjero’, de cañón corto y boca ancha, carga en la montura vaquera sus tahalíes de hermosos troquelados vegetales con cuatro pistoletes, y cabalga sierra abajo, para huir o batirse, cara a cara, con su suerte…</span></p>
<div style="width: 142px" class="wp-caption alignleft"><span style="color: #333333;"><img loading="lazy" src="//conlamenteabierta.files.wordpress.com/2012/02/diegocorrientes.jpg" alt="" width="132" height="162" /></span><p class="wp-caption-text">Diego Corrientes, el famoso bandolero capturado en Olivenza.</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Hay en la biografía de <strong>Diego Corrientes</strong>, el bandolero generoso, todos los componentes necesarios para reescribir una tragedia griega o una obra de Racine, esto es, desgracia y juventud. No en vano, ha sido ficcionado en numerosos <a href="http://www.poetasandaluces.com/poema.asp?idPoema=1586" target="_blank"><span style="color: #333333;"><strong>romances populares</strong></span></a>, aparece como héroe en el desarrollo de la <strong>novela picaresca</strong>, y posteriormente, ya a finales del <strong>XVIII</strong>, pasaría a encarnar, casi más puramente que ningún otro personaje hispano, el ideal del <strong>Romanticismo</strong>. Son tantas y de autoría tan dispar las fuentes que aluden al utrerano, que dificilmente podríamos hacernos una idea fidedigna de los hechos que acontecieron en su vida. Por ejemplo, en el caso del delator, la mayoría de las variantes señalan a uno de sus compinches, que habiendo caído prisionero del yugo de Bruna, reveló bajo tortura la situación del escondrijo. En cambio en mi pueblo, donde fehacientemente fue apresado cuando ‘a vila’ aún pertenecía a territorio portugués, veinte años antes de la <strong>Guerra de las Naranjas</strong>, se cuenta que fue una amante despechada, una oliventina azarosa, quien guió a los captores hasta el refugio. <strong>Diego Corrientes,</strong> podría perfectamente compararse en su calidad de personaje literario al gaucho<strong> Martín Fierro</strong>, pues como él, y a pesar de haber gozado de una existencia mundana, dio lugar a todo un subgénero de aspectos perfectamente definidos. El mito trágico adquiría entonces las formas de un andaluz audaz y valeroso, con rasgos de donjuanismo, que robaba a los ricos potentados, para hacer a su modo una suerte de justicia social.<img loading="lazy" class="alignright" src="//3.bp.blogspot.com/-mqA4cYUoLOU/TyqMJlXAYtI/AAAAAAAACZw/mjd2aMaN5CM/s1600/Diego%2BCorrientes%2B1.jpg" alt="" width="195" height="146" /></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> …De pronto, se hizo un estruendo de escopetas y trabucos, el olor de la pólvora saturaba la atmósfera de nitrato potásico y azufre, los soldados teñían con su sangre el rojo suelo de <strong>Alor</strong>. La brava resistencia se dilataría hasta el amanecer, cuando exhausto y sin munición, <strong>Diego Corrientes</strong>, el temido bandolero, era apresado y transportado a la cárcel de <strong>Badajoz</strong>. El 30 de marzo de ese mismo año y sin imputársele mayores crímenes que el de asalto y robo de caballos, pues –y en esto coinciden todas las fuentes- jamás cometió homicidio alguno salvo en propia defensa, era <strong>ejecutado por ahorcamiento</strong> en Sevilla, en la plaza de San Francisco, <strong>ante una multitud compungida</strong>. Su cadáver fue descuartizado y expuesto como escarmiento para otros salteadores en los cruces de caminos más transitados de la provincia. Su cabeza colgaría de un gancho en el mismo lugar donde en otro tiempo, osó atracar la diligencia del cabildo <strong>Francisco de Bruna</strong>. Y así, de esta macabra manera, es como acaba la vida del hombre, un joven forajido hijo de pobres labriegos, para dar con su muerte, origen a la leyenda.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/16/diego-corrientes-bandolero-prerromantico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	<post_id>70</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Tríptico de un Poeta en la Tierra.</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/07/triptico-de-un-poeta-en-la-tierra/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/07/triptico-de-un-poeta-en-la-tierra/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 May 2012 23:59:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Aullido]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Badajoz]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Esperanza Segura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Grupo ecologista Rosa de Alejandría]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[López Lago]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Manuel Pacheco]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Manuela Cañon]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tríptico de un Poeta en la Tierra]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Vaquero Poblador]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=63</guid>
		<description><![CDATA[ Primero vemos a un niño. Es uno de esos niños color sepia de los años veinte. Hay en la tarde de invierno un silencio afligido de ausencias, un desamparo misérrimo de hospicio, una tristeza rumiante de niño internado. Sentado en el patio, inmerso en sus lejanías, escucha el desconcierto de la lluvia en los tejados, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Primero vemos a un niño. Es uno de esos niños color sepia de los años veinte. Hay en la tarde de invierno un silencio afligido de ausencias, un desamparo misérrimo de hospicio, una tristeza rumiante de niño internado. Sentado en el patio, inmerso en sus lejanías, escucha el desconcierto de la lluvia en los tejados, el crepitar persistente de las gotas que se derraman sobre los charcos como un llanto incontenible. Tiene siete años y hace solo un par de meses que ha llegado al orfanato. Otro niño se le acerca y le pregunta que si no tiene frío, pero no contesta, sus pantalones cortos empapados ya son impermeables. Insiste y pregunta que ¿qué fue lo que le pasó?, o ¿que hizo para estar allí? Y entonces, sin volverse, aún absorto en el agua que precipita, murmura: Mi padre murió en el otoño cogiendome almendras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Ahora un hombre ya maduro, de una espesa cabellera rizada en la que asoman las primeras canas, curtido de cargar en los muelles, de limar asperezas al mármol, de sacarse los cuartos a golpes de gubia o paleta, camina por la calle San Juan. Este hombre que ahora vemos, -y que es aquel hospiciano que tuvo que ser monaguillo, y cantaor de tangos, y mil historias para llegar a los cuarenta y tres años que hoy, sábado 22 de diciembre del 63, tiene- ha leído toda su vida con afán devorador, y a demás, ha escrito, con éxito incipiente, textos y poemas que van apareciendo por revistas de medio mundo, y comienzan a ser traducidos a otros idiomas. Va contento, casi dando imperceptibles saltos, hacia la sastrería donde trabaja Manuela, su esposa, porque tiene que darle una noticia importante. El Gobernador Civil va a regalarles una casa. Esta noche darán en su honor una gran fiesta en la residencia de los Segura, y van a estar todos los chicos: <strong>Esperanza</strong>, <a href="http://www.galeriatallerartex51.com/index.php?option=com_content&#038;task=view&#038;id=198&#038;Itemid=118" target="_blank"><span style="color: #333333;"><strong>Vaquero Poblador</strong></span></a>, <strong>López Lago</strong>… -¡Una casa nueva para los dos Manuela!- y allí él podrá escribir algo bueno, piensa mientras camina, algo tan bueno que ella podrá dejar de romperse las manos subiendo bastillas, haciendo pespuntes, cosiendo las ropas de medio Badajoz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #333333;"> Para concluir vemos al último <strong>Manuel Pacheco</strong>. El celebrado, el numerario de la Real Academia de la Artes y las Letras, el Medalla de Extremadura, el que ha dado nombre a colegios público, múltiples calles, un certamen literario, e incluso a una biblioteca. Está sentado en el sofá de su casa, no en esa tan precaria que le cedieron en los 60 en la carretera de Sevilla, si no en un pisito también modesto, pero con ascensor, que alivia los lastres de la coja Pacheca -como el vulgo ha rebautizado a su anciana señora- que ha bajado al Pryca a por un güisqui. Es ya un viejo de imponente cabellera blanca, algo desaseado, que gusta de leer a los jóvenes sus correspondencias con los grandes nombres de la literatura, y habla con contenida nostalgia de los amigos de entonces. Un viejo que ha visto morir a sus coetáneos, que sabe que le han caído ya todos los “gordos”, y que tal vez intuye le queden pocos años de vida. Con él hay un joven ecologista que pretende disuadirle para que escriba en una revista y acepte ser socio de honor del grupo<strong> Rosa de Alejandría</strong>. Va acompañado de un niño de ocho años, su hijo, que mira con intriga y estupefacción a ese hombre del que su padre le ha dicho que es un gran artista. Ese niño de aquel día de 1993 es, o mejor dicho fue, quien escribe estas líneas. Pocos años después, en marzo del 98, fallecía Pacheco. Sólo unos meses más tarde lo seguiría Manuela, con la pierna coja y las manos reventadas de zurcir remiendos en el alma del Poeta.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/05/07/triptico-de-un-poeta-en-la-tierra/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	<post_id>63</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>De chutes y puntapiés</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/04/22/de-chutes-y-puntapies/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/04/22/de-chutes-y-puntapies/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 19:35:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Aguaviva]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Antorcha de paja]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Contrabando Legal]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Escatófago]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Fernando Merlo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Grupo 9]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Inlavables]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Lobo Records]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Los Enemigos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Luna de Madrid]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Málaga]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Miquel Barceló]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Olivenza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Poetas andaluces de ahora]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Xutos e Pontapés]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=54</guid>
		<description><![CDATA[ Es una noche de verano, de finales de verano, cuando septiembre en sus postrimerías declina hacia el otoño inevitable. Hay en el aire una dulzura de biznagas y azahares, de brezos y enebros que el aliento tenue del mediterráneo mece sobre las calles una Málaga de ensueños hamudíes. Pero estamos en 1979, o puede que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> Es una noche de verano, de finales de verano, cuando septiembre en sus postrimerías declina hacia el otoño inevitable. Hay en el aire una dulzura de biznagas y azahares, de brezos y enebros que el aliento tenue del mediterráneo mece sobre las calles una Málaga de ensueños hamudíes. Pero estamos en <strong>1979</strong>, o puede que ya en los primeros ochenta. Un joven barbado y vigoroso, camina de la mano de su novia Merche. Ambos regentan un bar, y él además escribe, o mejor dicho, escribía, porque lo cierto es que hace tiempo que ha dejado de reunirse con los chicos del <strong>Grupo 9</strong>, y de mandar sus versos a la revista <a href="http://www.elcatalogodelaexposicion.com/plantilla.php?accion=ver_catalogo_detalle&#038;id=35" target="_blank">Luna de Madrid</a>, o a <a href="http://www.antorchadepaja.com/" target="_blank">Antorcha de paja</a>, y de acudir a las asambleas, y de colaborar en antologías, e incluso puede que deteste su poema más famoso de entonces, <strong>Dos cuchillos</strong>, que el grupo de Folk-rock <a href="http://www.zafara.com/aguaviva/Aguaviva/index.htm" target="_blank"><strong>Aguaviva</strong></a> musicó para su disco <a href="http://www.youtube.com/watch?v=NVA5ifLis1E" target="_blank">Poetas andaluces de ahora</a>,  que tuvo gran repercusión en la época. Y es que ya no tiene tiempo para todo eso, porque ha vendido su tiempo. Ya no camina, si no que corre, se arrastra atropelladamente -con Merche de la mano o de la mano de Merche- por las calles del centro hacia <strong>La Trinidad</strong>, o siguiendo el cauce sordo del Gudalmedina hasta <strong>La Palmilla</strong>, en busca de un <em>colérico pinchazo</em>, de un furioso chute que le amanse los tigres internos. Después, a veces, dormidas las sierpes de la guarda, sedados los cíclopes del tálamo, corrige viejos poemas, no escribe, pero reescribe versos púberes, bosqueja ininteligibles epigramas&#8230; está preparando sin saberlo un proyecto mucho más ambicioso: estructura sus <strong>Obras Completas</strong>. El joven poeta, aun no sabe que nunca será otra cosa que eso, un joven poeta…</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" class="alignleft" src="//a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-prn1/521465_3775695681309_1544346188_3059549_530818336_n.jpg" alt="" width="346" height="255" /></p>
<p style="text-align: justify;"> Ahora ya es otoño, pero estamos en otro lugar, no muy lejano,  –y la Magia de la literatura reside precisamente en esto, en que lo lleva a uno a donde le da la gana-  allá por octubre de<strong> 1994</strong>, en las proximidades de otro río, el Guadiana, donde <a href="http://www.candilkandil.com/" target="_blank"><strong>Paco Lobo</strong></a>, de <strong>Lobo Records</strong>, de sobra conocido dentro y fuera de los ambientes musicales del terruño, ultimaba los detalles para un concierto en la plaza de toros de <strong>Olivenza</strong>, cuando allí se hacían otras cosas aparte de lidias y mítines del PP, claro. <strong>Contrabando Legal</strong> presentaba en cartel a <a href="http://www.myspace.com/inlavables" target="_blank"><strong>Inlavables</strong></a>, <a href="http://www.losenemigos.net/" target="_blank"><strong>Los Enemigos</strong></a>, y la que a pasaría a ser la banda de punk-rock más mítica de Portugal: <a href="http://www.xutos.pt/" target="_blank"><strong>Xutos e Pontapés</strong></a>. La afluencia de público, de unas seiscientas personas, venidas supongo, que de toda la comunidad y del vecino Alentejo,  entre ellas, jóvenes no muy distintos a los de la descabezada Málaga anterior, pudo escuchar, vibrante ante el estrépito eléctrico de las guitarras, himnos del rock portugués como <strong><em>Circo de feras</em></strong> o tal vez <strong><em>Chuva disolvente</em></strong>, junto a temazos de títulos tan sugerentes como <strong><em>La otra orilla,</em></strong> o <em><strong>El gran calambre final</strong></em>, de <strong>Los Enemigos</strong>, y a <strong>Gene</strong>, en la etapa más rockera de <strong>Inlavabales</strong>, desgarrándose la garganta con el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=CAeHrn5klzc" target="_blank"><em><strong>Don´t Touch Me</strong></em></a>. Toda una fiesta monumental a dos calles de mi casa, donde imagino, yo estaría ya a esas horas dormido como el niño que era entonces.</p>
<p style="text-align: justify;"> Trece o catorce años antes de ese antológico concierto, en un día fúnebre de un mes incierto de <strong>1981</strong>, encontraban, tras la barra de su propio bar, el cadáver yaciente de <strong>Fernando Merlo</strong> -el joven poeta malagueño que no conoció los treinta años- y colgando aún de su cárdeno brazo, la jeringuilla que le suministró el chute letal, cerrándole de un puntapié, todas las puertas de la Vida. En sus bolsillos encontraron dos premonitorios sonetos, <em><strong>A mis venas</strong></em> y <em><strong>Oasis</strong></em>, incorporados como última parte del libro <a href="http://elsobrehilado.blogia.com/2010/041901-fernando-merlo-escatofago.php" target="_blank"><strong>Escatófago</strong></a>, que sus amigos publicarían un año después de su muerte, reeditándose exitosamente en <strong>1992</strong> y en <strong>2004</strong>, con portada de<strong> Miquel Barceló</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/04/22/de-chutes-y-puntapies/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	<post_id>54</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Le jardin des damnés</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/03/21/le-jardin-des-damnes/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/03/21/le-jardin-des-damnes/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Mar 2012 17:12:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Bukowski club]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Gonzalo Torrente Malvido]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Hombres varados]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Le jardin des damnés]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Torrente Ballester]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/aullido/?p=30</guid>
		<description><![CDATA[  &#8220;abatimiento sobre ningún suelo cuyo abismo puede dar espanto espanto de alcanzar el mismo cielo en el más abyectos de los antros&#8221; G. Torrente Malvido La primera vez que vi a Gonzalo Torrente Malvido –el hijo díscolo de Torrente Ballester&#8211; fue en uno de esos antros de los que tan poco gustan  los insignes [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="width: 157px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" src="//farm8.staticflickr.com/7017/6590757605_ab555a2ab0_z.jpg" alt="" width="147" height="221" /><p class="wp-caption-text">Torrente Malvido por Alejandro Nafrãa</p></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">  &#8220;abatimiento sobre ningún suelo</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">cuyo abismo puede dar espanto</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">espanto de alcanzar el mismo cielo</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">en el más abyectos de los antros&#8221;</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;"><strong>G. Torrente Malvido</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">La primera vez que vi a<strong> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Torrente_Malvido" target="_blank">Gonzalo Torrente Malvido</a></strong> –el hijo díscolo de <strong>Torrente Ballester</strong>&#8211; fue en uno de esos antros de los que tan poco gustan  los insignes  de la poesía oficial, el <a href="http://http://bukowskiclub.wordpress.com/quien-como-y-por-que/" target="_blank"><strong>Bukowski club</strong></a>. Un amigo habitual de Malasaña, se empeñó en llevarme a una de esas <em>jam </em>a las que acuden al grito de somos legión, las hordas pintorescas  del verso incipiente. Después del multitudinario recital, coincidimos en la barra con el malogrado escritor, y mi amigo, <strong>Juanse Chacón</strong>, que por aquel entonces era uno de sus congraciados, hizo las delicias  en aquel ágape pagano.</p>
<p style="text-align: justify;"> Aquella noche, y en muchas otras posteriores, de esas tan profundas e irreales que sólo pueden ser la noche de Madrid, charlamos con <strong>Malvido</strong> sobre <strong>Genet</strong>, <strong>Pound</strong>,<strong> Queiróz</strong>, el Portugal decadente y las bastas dehesas de mi tierra, que admiraba y conocía, porque -casualidades de la vida- había tenido una amante de mi pueblo,<strong> Olivenza</strong>, por el que escapaba al país vecino en sus años de <em>malheur</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"> Y aceptó nuestra invitación de volver, -a gastos pagos, por su puesto, que yo tengo ya mucha literatura- nos decía. Y vuelta a la carga con<strong> Cravant</strong>,<strong> Tralk</strong>, <strong>Merlo</strong>, <strong>Haro Ibars</strong> y todos esos malditos que tanto le gustaban, y con los que rápidamente nos asoció. Hablamos también sobre el flamenco y sus juergas con <strong>Camarón</strong>,  del que fue inseparable durante siete años, de la chupa verde que le había regalado <strong>Keith  Richards</strong> en un <em>mañaneo</em> en el Ritz, y de tantas otras cosas de las que Gonzalo solía hablar con aquellos parroquianos de las tertulias, de los que un hombre septuagenario, solitario y sin hijos – quiso presentarnos a un sobrino que no llegamos a conocer- había hecho su familia.</p>
<p style="text-align: justify;"> Nunca le escuché mencionar que tuviera un Goya, ni un Café Gijón, ni que había sido finalista del Nadal con su primera novela <em><a href="http://http://bremaneur.wordpress.com/2010/04/18/hombres-varados/" target="_blank"><strong>Hombres varados</strong></a>.</em> Todo eso lo leí en la prensa junto a la noticia de su fallecimiento. Pendiente quedó la visita que teníamos programada. Tal vez el destino quiso que fuese a otro jardín no menos exuberante, junto a <strong>Nerval</strong>, <strong>Serner</strong>, <strong>Artaud</strong>,<strong> Rollinat</strong>, ese lugar de vegetaciones siniestras, al que a falta de cielo, van a parar los poetas. Ese lugar que a partir de hoy convendremos en llamar,<a href="https://blogs.hoy.es/aullido/category/el-jardin-de-los-malditos/" target="_blank"> <strong>&#8220;El jardín de los malditos&#8221;</strong></a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/aullido/2012/03/21/le-jardin-des-damnes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>30</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
