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	<title>AullidoBukowski club &#8211; Aullido</title>
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		<title>Cafés de tertulias</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Apr 2012 23:26:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Paisajes e impresiones]]></category>
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		<description><![CDATA[ Los Poetas, esos seres extraños, sibilinos en su extravío, perdidos entre las gentes negras de los albores, insaciables, insomnes, buscando un alivio, un subterfugio, un paisaje a contemplar en el brillo sangrante de una copa de vino, un alma hermana con quien prodigarse en su oculta tragedia…  En Madrid las famosas tertulias de los cafés, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> Los Poetas, esos seres extraños, sibilinos en su extravío, perdidos entre las gentes negras de los albores, insaciables, insomnes, buscando un alivio, un subterfugio, un paisaje a contemplar en el brillo sangrante de una copa de vino, un alma hermana con quien prodigarse en su oculta tragedia…</p>
<p style="text-align: justify;"> En <strong>Madrid</strong> las famosas tertulias de los cafés, como la del desaparecido <strong>Colonial</strong> a la que acudían <strong>Alejandro Sawa</strong>, <strong>Valle-Inclán</strong> o <strong>Rubén Darío</strong>, por citar algunos; o la del <strong>Café Gijón</strong>, donde se dejaban ver tímidamente en la posguerra <strong>Eugenio d’Ors</strong> o <strong>Cela</strong>, y que actualmente es como un glorioso mausoleo, frecuentado por intelectuales y políticos de <em>alto standing</em> –te cobran seis pavos por un carajillo-, han ido dando paso con los años y <strong>&#8220;la movida&#8221;</strong>, a las <strong><em>jam session</em></strong> de los garitos. Ahora el café ha sido sustituido por la cerveza, el elegante Paseo de Recoletos por la noctívaga Malasaña, y la concurrencia, mucho más heterogénea, compuesta por personajes pintorescos y ruidosos: juerguistas del verso, viejos calaveras, raperos más o menos líricos, femmes fatales volubles y fluctuantes, y por supuesto, escritores profesionales o no, creando un ambiente de Variété mucho mas parecido al de la <strong>“bohemia madrileña”</strong> de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, que al de los anquilosados círculos oficiales. Así uno puede darse un rulo por la capital en su condición de poeta provinciano –voluntariamente provinciano que decía Delibes- y dejarse caer por el <strong><a href="http://bukowskiclub.wordpress.com/quien-como-y-por-que/" target="_blank">Bukowski Club</a></strong> o <strong><a href="http://los-diablosazules.blogspot.com.es/" target="_blank">Los Diablos Azules</a></strong>, a escuchar la algarabía estrepitosa de la nueva poesía, e incluso a veces, puede toparse con <strong>Benjamín Prado</strong> y su coleguita <strong>Sabina</strong> –que están a soplar y sorber-, o con <strong>Luís Antonio de Villena</strong>, que va como levitando desde el parnaso de su prolificencia, a dos palmos del suelo.</p>
<p style="text-align: justify;"> También aquí, en <strong>Badajoz</strong>, ha habido y hay lugar para el quehacer poético. Desde <strong>Los sabáticos,</strong> en el piso de la calle Calatrava, bajo el mecenazgo de los Segura, donde se reunían <strong>Manuel</strong> <strong>Pacheco</strong>, <strong>Delgado Valhondo</strong>, o los pintores <strong>Pedraja</strong> y <strong>Vaquero Poblador</strong>, lo más destacable ha sido la infatigable labor del señor <strong><a href="http://traztraz.blogspot.com.es/2011/04/juan-antonio-mendez-del-soto.html" target="_blank">Méndez del Soto</a></strong>, que desde <strong>La Ribera</strong>, o <strong>La Regenta</strong>, en principio, y después en el ya de sobra conocido <strong><a href="http://http://www.guiaextremadura.com/entidad/gran-cafe-victoria" target="_blank">Gran Café Victoria</a></strong>, en la céntrica calle de San Juan, coordinó, al margen de patronatos y subvenciones, poniendo muchas veces dinero de su tembloroso bolsillo, los recitales y publicaciones que de ellos se derivaron, y en los que tubo a bien invitarme a participar en varias ocasiones. Allí uno, desconcertado en su adolescencia, se sentaba al abrigo de <strong>Mediterráneo</strong> –pseudónimo de <strong>José Antonio Sánchez Carrasco</strong>&#8211; y sus <a href="http://www.abecedario.com.es/editorial/novedades/fichas/mediterraneo.htm" target="_blank">pájaros de raíces podridas</a>, o del genial <strong><a href="http://rafaelpiedehierro.com/" target="_blank">Rafael Piedehierro</a></strong>, pintor, escultor, y artista de la vida en general, a decir y a escuchar decir sus versos a los asistentes, algunos ya reputados como<strong> Moisés Cayetano</strong>, o el <em>luischamiciano&#8217;</em> <strong>Feijó</strong>. Ahora el cotarro del Victoria, tras retirarse <strong>Juan Antonio</strong>, supongo que cansado de escuchar tanta perorata insípida, lo lleva la poetisa <strong>Antonia Cerrato</strong>, que aun me guarda, creo, algunos cuadernillos que editaron con textos del menda. Pero ya no es lo mismo, uno se ve por allí de cuando en cuando con <strong><a href="http://josemanueldiez.blogspot.com.es/" target="_blank">José Manuel Díez</a></strong>, -entre colegas, Joséle, el del <a href="http://www.eldesvandelduende.com/" target="_blank">Desván</a>-, y no puede evitar sentirse como atrapado en un tiempo, en un verso que no le corresponde.</p>
<p style="text-align: justify;"> Uno de veras cree que todo el mundo tiene la capacidad de escribir un par de buenos versos -otra cosa es hacer poesía-, y asiste a los recitales con el alma abierta y los oídos expectantes, esperando ese adjetivo, ese verbo inflamable que le incendie los nardos de adentro; aunque a veces, algunas veces, todo acabe con la sensación de haber asistido a un desfile de sombreros.</p>
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		<title>Le jardin des damnés</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Mar 2012 17:12:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julián Portillo Barrios</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[El jardín de los malditos]]></category>
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		<post_tag><![CDATA[Hombres varados]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[  &#8220;abatimiento sobre ningún suelo cuyo abismo puede dar espanto espanto de alcanzar el mismo cielo en el más abyectos de los antros&#8221; G. Torrente Malvido La primera vez que vi a Gonzalo Torrente Malvido –el hijo díscolo de Torrente Ballester&#8211; fue en uno de esos antros de los que tan poco gustan  los insignes [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="width: 157px" class="wp-caption alignleft"><img src="//farm8.staticflickr.com/7017/6590757605_ab555a2ab0_z.jpg" alt="" width="147" height="221" /><p class="wp-caption-text">Torrente Malvido por Alejandro Nafrãa</p></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">  &#8220;abatimiento sobre ningún suelo</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">cuyo abismo puede dar espanto</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">espanto de alcanzar el mismo cielo</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">en el más abyectos de los antros&#8221;</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;"><strong>G. Torrente Malvido</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">La primera vez que vi a<strong> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Torrente_Malvido" target="_blank">Gonzalo Torrente Malvido</a></strong> –el hijo díscolo de <strong>Torrente Ballester</strong>&#8211; fue en uno de esos antros de los que tan poco gustan  los insignes  de la poesía oficial, el <a href="http://http://bukowskiclub.wordpress.com/quien-como-y-por-que/" target="_blank"><strong>Bukowski club</strong></a>. Un amigo habitual de Malasaña, se empeñó en llevarme a una de esas <em>jam </em>a las que acuden al grito de somos legión, las hordas pintorescas  del verso incipiente. Después del multitudinario recital, coincidimos en la barra con el malogrado escritor, y mi amigo, <strong>Juanse Chacón</strong>, que por aquel entonces era uno de sus congraciados, hizo las delicias  en aquel ágape pagano.</p>
<p style="text-align: justify;"> Aquella noche, y en muchas otras posteriores, de esas tan profundas e irreales que sólo pueden ser la noche de Madrid, charlamos con <strong>Malvido</strong> sobre <strong>Genet</strong>, <strong>Pound</strong>,<strong> Queiróz</strong>, el Portugal decadente y las bastas dehesas de mi tierra, que admiraba y conocía, porque -casualidades de la vida- había tenido una amante de mi pueblo,<strong> Olivenza</strong>, por el que escapaba al país vecino en sus años de <em>malheur</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"> Y aceptó nuestra invitación de volver, -a gastos pagos, por su puesto, que yo tengo ya mucha literatura- nos decía. Y vuelta a la carga con<strong> Cravant</strong>,<strong> Tralk</strong>, <strong>Merlo</strong>, <strong>Haro Ibars</strong> y todos esos malditos que tanto le gustaban, y con los que rápidamente nos asoció. Hablamos también sobre el flamenco y sus juergas con <strong>Camarón</strong>,  del que fue inseparable durante siete años, de la chupa verde que le había regalado <strong>Keith  Richards</strong> en un <em>mañaneo</em> en el Ritz, y de tantas otras cosas de las que Gonzalo solía hablar con aquellos parroquianos de las tertulias, de los que un hombre septuagenario, solitario y sin hijos – quiso presentarnos a un sobrino que no llegamos a conocer- había hecho su familia.</p>
<p style="text-align: justify;"> Nunca le escuché mencionar que tuviera un Goya, ni un Café Gijón, ni que había sido finalista del Nadal con su primera novela <em><a href="http://http://bremaneur.wordpress.com/2010/04/18/hombres-varados/" target="_blank"><strong>Hombres varados</strong></a>.</em> Todo eso lo leí en la prensa junto a la noticia de su fallecimiento. Pendiente quedó la visita que teníamos programada. Tal vez el destino quiso que fuese a otro jardín no menos exuberante, junto a <strong>Nerval</strong>, <strong>Serner</strong>, <strong>Artaud</strong>,<strong> Rollinat</strong>, ese lugar de vegetaciones siniestras, al que a falta de cielo, van a parar los poetas. Ese lugar que a partir de hoy convendremos en llamar,<a href="https://blogs.hoy.es/aullido/category/el-jardin-de-los-malditos/" target="_blank"> <strong>&#8220;El jardín de los malditos&#8221;</strong></a>.</p>
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