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	<title>Catalana con JamónNavalmoral de la Mata &#8211; Catalana con Jamón</title>
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		<title>Extremadura-Catalunya en autobús, una aventura de regreso al pasado</title>
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		<pubDate>Wed, 03 May 2017 06:20:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fco. Javier M. Romagueras</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_246" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Bus.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-246" class="size-large wp-image-246" title="Bus" src="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Bus.jpg" alt="Autobús de regreso de Barcelona hacia Extremadura" width="1024" height="768" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Bus.jpg 1632w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Bus-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Bus-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Bus-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-246" class="wp-caption-text">Autobús de regreso de Barcelona hacia Extremadura</p></div>
<p><strong>En plena reivindicación social por conseguir que Extremadura tenga un transporte público digno, en la pasada Semana Santa he revivido la aventura que supone ir desde Navalmoral de la Mata a Barcelona en autobús.</strong></p>
<p><strong>En</strong> los más de <strong>31 años</strong> que llevo residiendo en Extremadura, han sido <strong>innumerables los viajes</strong> que he hecho <strong>hasta</strong> mi <strong>Barcelona</strong> natal, y más concretamente hasta mi pueblo de adopción, Premià de Mar. Me considero un experto en esta ruta y creo haberla hecho <strong>por casi todos los medios posibles</strong>: en automóvil cuando aún no había autovías, por las antiguas N-V (sin túneles de Miravete) y N-II; en tren nocturno desde Badajoz; en avión desde Badajoz, con todas las compañías imaginables y con los más variopintos modelos de aeronave; en coche o transporte público (tren o bus) hasta Madrid y desde allí, bien en tren o en avión hasta Barcelona; en automóvil hasta el aeropuerto de Sevilla para coger el avión… Un amplio abanico del que no podía faltar el autobús, que fue el medio que más utilicé en los primeros años, cuando residí en Navalmoral de la Mata, Cáceres y Plasencia. Autobuses que inicialmente eran piratas, o algo bastante aproximado, para los que tenías que comprar los billetes en un bar de Navalmoral. Trayectos en bus que me dejaron algunos <strong>recuerdos imborrables</strong>, como un viaje un día antes de una Nochebuena, que duró casi 24 horas, al quedarnos <strong>toda la noche bloqueados por la nieve en el puerto del Frasno</strong>, unos 67 kilómetros antes de llegar a Zaragoza.</p>
<p><strong>Ahora</strong>, tras bastantes años, <strong>decidí volver a utilizar el autobús</strong> para ir a Barcelona. El objetivo era hacer un trayecto más directo, sin perder todo el día, evitarme los múltiples transbordos de las otras fórmulas y no andar tan pendiente del volumen del equipaje, como cuando vas en avión. Debo decir que la experiencia ha sido mejor de lo que esperaba, sobre todo en cuanto a puntualidad y aprovechamiento del tiempo. Aun así, hay suficientes elementos anecdóticos que confieren a este viaje un punto de aventura y de regreso al pasado, que no al futuro.</p>
<p><strong>MINDFULNESS VIAJERO</strong></p>
<p>Este viaje en autobús es lo más parecido que se me ocurre a una sesión de <em>mindfulness</em>: te has de armar de paciencia y valor para pensar que estarás ahí metido durante <strong>casi 11 horas</strong> (bastantes más si vienes desde Jerez de los Caballeros). Es un profundo ejercicio de mentalización. Eso sí, es aconsejable llevar un buen collarín cervical, para hacer más llevadera la noche.</p>
<p>Salimos con 15 minutos de retraso sobre el horario previsto, las 19 horas. Aunque no están ocupadas todas las plazas, los maleteros van a reventar. Hay un notable contingente de emigrantes que, al parecer, se trasladan hacia Zaragoza y Lleida para las diferentes campañas fruteras.</p>
<p>Recordaba que, en uno de mis últimos viajes desde Barcelona, el autobús era tipo exprés, con 3 plazas por fila y más espacio entre butacas. O bien fue una casualidad o hemos empeorado, porque ahora hay 4 butacas por fila. El autobús que nos lleva no me resulta nada cómodo. Y ahí me doy cuenta del <strong>primer error: haber cogido el asiento número 1</strong>, justo detrás del conductor. La mampara separadora reduce el espacio para los pies. Afortunadamente, al haber plazas libres, mi vecino de asiento se va a otro lugar. ¡Bueno, podré acomodarme algo mejor para intentar dormir! Para la vuelta hago enmienda a la totalidad y cojo una de las plazas centrales de la última fila. Así tengo espacio de descongestión hacia el pasillo central.</p>
<p><strong>DE SORPRESA EN SORPRESA</strong></p>
<div id="attachment_247" style="width: 365px" class="wp-caption alignright"><a href="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Rausan.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-247" loading="lazy" class=" wp-image-247" title="Rausan" src="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Rausan.jpg" alt="La mítica área de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza." width="355" height="266" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Rausan.jpg 3264w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Rausan-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Rausan-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2017/05/Rausan-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 355px) 100vw, 355px" /></a><p id="caption-attachment-247" class="wp-caption-text">La mítica área de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza.</p></div>
<p>Recuerdo que <strong>siempre iban dos conductores</strong> para hacer el trayecto. Pregunto por esta cuestión cuando paramos para cenar en un área de servicio de Trijueque (Guadalajara). El conductor me explica que eso ya hace muchos años que no es así. <strong>Ahora solo va uno</strong>. Me caben muchas dudas sobre la razón, ¿serán los manidos recortes?, pero el caso es que me confiere <strong>un punto de inseguridad</strong>: ¿y si el conductor se siente indispuesto en un viaje tan largo y de noche, o le entra sueño? En fin, regreso a mi estado <em>mindfulness</em> para no darle más importancia.</p>
<p>Como los nuevos tiempos deben reflejarse de algún modo, compruebo que en los asientos hay enchufes para poder recargar los móviles y también hay wi-fi. Pillo la red, pero como todo el mundo debe estar tirando de ella, no hay forma de que funcione, por lo que opto por regresar a mi 4G.</p>
<p>Lo que no ha cambiado nada con el paso del tiempo son las paradas en <strong>dos lugares míticos</strong>, que creo forman parte del imaginario de cualquier viajero que haya hecho esta ruta en los últimos 30 años. El primero es la estación de servicio <strong>Rausan</strong>, en las proximidades de Zaragoza. Es una enorme área de estacionamiento, que ha ido creciendo con el paso de los años. De ser una modesta cafetería aneja a una gasolinera, hasta convertirse en hotel, restaurante, campa de camiones… Te atiende un personal por el que tampoco parece que haya pasado el tiempo, al igual que con algunos de los productos que ofrecen, por no citar las decenas de banderines de clubes deportivos que cuelgan polvorientos de sus paredes. El segundo enclave es la localidad soriana de <strong>Esteras de Medinacelli</strong>. Allí se para de madrugada en el trayecto de Barcelona a Extremadura. Un lugar gélido donde los haya, con una fuente que en invierno está casi siempre helada. La cafetería en la que paramos, aunque remozada, sigue resultando inhóspita y desangelada. No sé si por el destemple que llevan los cuerpos a esas horas, o por la falta de calidez del lugar.</p>
<p><strong>ESTACIONES DE ÚLTIMO NIVEL</strong></p>
<p>Otro detalle que me llama la atención es la calidad y el estado de las estaciones de autobuses. Por lo que se ve, el nivel de las estaciones de transporte está en consonancia con el poder adquisitivo de los viajeros. Y como parece que el que viaja en bus es el más arrastrado de todos, pues las estaciones están bastante en consonancia. Está claro que los aeropuertos son el top, con amplias zonas comerciales y de restauración, bien cuidadas, con bastantes servicios y bastante limpios, por lo general.  Las estaciones de ferrocarril con Ave, les van a la zaga. Y <strong>las estaciones de autobús son el último peldaño</strong>. Lo digo porque en una ciudad tan turística y pretendidamente europea como Barcelona, la antigua estación ferroviaria del Norte, actualmente principal punto de partida de los autobuses al resto de España y de Europa, es realmente <strong>indigna de los pasajeros que la utilizamos</strong>. Y tampoco se puede decir que sean un dechado de virtudes la Estación Sur de Madrid, la de Bilbao o la de Badajoz, solo por citar algunas de las que mejor conozco. Con unos <strong>aseos más que dudosos</strong> en cuanto a salubridad, con suciedad bastante generalizada y tiendas y establecimientos de restauración que dejan bastante que desear.</p>
<p>El caso es que el viaje de vuelta me resulta más digerible que el de ida. Salimos a las 17.30 horas de Barcelona y a las 4.30 horas ya estoy en Navalmoral de la Mata, con tiempo para dormir un par de horas antes de iniciar la jornada.</p>
<p>En definitiva, pese a las relativas incomodidades, <strong>no me arrepiento de la experiencia</strong>. Salvo que pueda prever fecha de viaje con suficiente antelación, que me permita encontrar billete de avión a buen precio desde Badajoz, creo que <strong>repetiré</strong> más viajes como este en autobús. Estoy cansado de transbordos, limitaciones de equipaje, las horas de antelación o perder todo el día en el viaje. Así será, hasta que el Ave o el tren rapidillo nos separe.</p>
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		<title>José Luis Pablo: mirando a Carlos V desde L&#039;Hospitalet de Llobregat</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 07:58:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fco. Javier M. Romagueras</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Protagonistas]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_146" style="width: 638px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-146" loading="lazy" class=" wp-image-146" title="José Luis Pablos (1)" src="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablos-1.jpg" alt="" width="628" height="471" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablos-1.jpg 872w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablos-1-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablos-1-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 628px) 100vw, 628px" /><p id="caption-attachment-146" class="wp-caption-text">José Luis Pablo en L&#39;Hospitalet</p></div>
<p><strong>Nacido en 1954, en Navalmoral de la Mata, José Luis Pablo Sánchez es un ejemplo más de extremeño integrado en Catalunya, amante de su tierra de acogida, pero sin olvidar su Campo Arañuelo natal. Profesor y literato, ha publicado obras de varios géneros, desde la novela, al relato de viajes. Admirador de la figura de Carlos V, reivindica una mayor atención hacia la obra de autores extremeños residentes en otras comunidades, que en muchas ocasiones no está disponible en la propia región.</strong></p>
<p><strong>José Luis, ¿cuándo dejó Navalmoral de la Mata y por qué motivos?</strong> Me vine  de Navalmoral en 1965, con once años, para poder estudiar porque allí no había instituto. En aquellos años la medicina, la cultura, el progreso,… se encontraban lejos. Fueron años sangrantes para Extremadura. Para mí fue como pasar del siglo XIX al siglo XX. Y si para mí fue duro, para la generación de mis padres aún fue peor,  porque ellos por desgracia llegaron tarde a todo.</p>
<div id="attachment_147" style="width: 235px" class="wp-caption alignright"><a href="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-4.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-147" loading="lazy" class="size-medium wp-image-147" title="José Luis Pablo (4)" src="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-4.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-4.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-4-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-147" class="wp-caption-text">Firmando ejemplares en la reciente Fira del Llibre de Sant Jordi</p></div>
<p><strong>¿Casado con una catalana y con un hijo, qué sentimiento tienen ambos hacia Extremadura? </strong>Mi mujer es catalana y siente un gran aprecio por nuestra tierra y por sus gentes. Dice que toda Extremadura es un parque natural virgen, que hay que saber disfrutar. Le encanta sobre todo la magia que trasmite la noche cacereña. A mi hijo también le gusta y disfruta cuando viene. Desde pequeño tiene amigos con los que se comunica a través de las redes sociales.</p>
<p><strong>¿Qué impresión tiene del Navalmoral actual respecto de la que conoció en su infancia? </strong>No he perdido nunca el contacto. Incluso cuando era joven, que tenía a mis padres en Francia, cuando iba a Barcelona, un quiosquero de la Plaza Cataluña, al lado del Corte inglés, me guardaba todos los <strong>HOY</strong>, porque aunque fueran retrasados se los compraba. Y los dos contentos. Era el único cordón umbilical que tenía por aquellos años con la tierra. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado y puedo visitarla tres veces al año.<strong> </strong>El Navalmoral de ahora no tiene nada que ver con la que yo dejé en los sesenta. Ha ganado en servicios, sanidad, cultura, comunicaciones, infraestructuras, calidad de vida,… Siempre será una ciudad privilegiada, por el lugar en que le ha colocado la historia en el mapa, cerca de Madrid.</p>
<p><strong>¿Qué recuerdos conserva? </strong>Dice Valle Inclán: <em>Las cosas no son como las vemos sino como las recordamos</em>. Yo recuerdo aquellos atardeceres cuando volvía del campo con mi tío. Aquella luminosidad, aquel cielo azul inmaculado.</p>
<p>También, como no, la primera novia – me temo que la chica ni se enteró, eran amores tremendamente platónicos-; el primer cigarrillo en el “Canchigordo”; las primeras historias, el gusto por oír contar relatos a los vecinos sentados al fresco contemplando las estrellas, o al calor de la lumbre en invierno.</p>
<p>Son muchas las imágenes que se me agolpan: aquellas largas colas en la escuela, haciendo turno para la leche y el queso americano, todos con un vasito; el reloj de San Andrés, que marcaba el paso del tiempo; los toques de las campanas que te avisaban a misa, nacimiento, muerte, quema,…; la llegada del tren con sus máquinas de carbón que cargaban y todos los viajeros que aprovechaban buscando aprovisionamiento; la llegada del Auto-Res; o de las revistas nuevas al kiosco,…</p>
<p>Me estaría todo el día hablando de nostalgias, pero la vida continúa y no es bueno viajar con las maletas del recuerdo repletas.</p>
<p>¿<strong>Creo, y a así lo tengo escrito, que Navalmoral cuenta con una de las mejores vistas de Extremadura: esa impresionante barrera de Gredos perfilada ante sus ojos?</strong> Efectivamente, y sobre todo cuando se cubre de blanco, las mejores vistas de la Sierra de Gredos se ven desde Navalmoral. <em>El sombrío macizo de los montes Carpetanos</em>, como decía Don Miguel de Unamuno, que por cierto, siempre que podía se escapaba a las Villuercas o por el norte de Extremadura. Eran paisajes que le encantaban.</p>
<p><strong>LITERATURA</strong></p>
<a href="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/Encrucijada-de-Yuste.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-148" title="MaquetaciÃ³n 1 (Page 1)" src="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/Encrucijada-de-Yuste.jpg" alt="" width="185" height="260" /></a>
<p><strong>¿Por qué empezó a escribir? </strong>En realidad creo que he escrito toda mi vida: escribía cartas, en la revista del colegio, tenía un diario personal, participaba en concursos,… Sin embargo fue en el año 1988, que por motivos de salud no tuve más remedio que quedarme un año encerrado en casa. Los compañeros del mundo de la enseñanza, tanto de mi mujer como míos, me regalaron una montaña de libros. Aquel año me puse a leer de una manera compulsiva, como si me fuera la vida en ello. Fue como un vaso que se llena y se desborda. Y sentí la necesidad de escribir. Creo que de no haber sido por aquella montaña de libros, leídos en la soledad de mi habitación en aquel año adverso, no sé si me hubiera lanzado a escribir. En fin, el tiempo juzgará si la decisión fue acertada.</p>
<p><strong>¿Qué representa para usted la literatura?</strong> Para mí la literatura es una forma de evadirme de la soledad, de los problemas. Es una forma de vivir la vida más intensamente. Son experiencias que transmites a través de la pasión. Y aunque nos pasamos la vida cabalgando, entre la distancia de lo que uno es y lo que desea ser, entre la realidad y el deseo, como “Don Quijote”; yo sólo cojo la pluma cuando un tema me reclama, cuando un personaje quiere que le de vida y me mueve para ello la pasión.</p>
<p><strong>Sus dos últimos libros <em>Extremadura, descanso del Emperador </em> y <em>La Encrucijada de Yuste</em>, están vinculados con la figura de Carlos V y del monasterio de Yuste. ¿Por alguna razón especial? </strong>Creo que el interés por esta figura tan emblemática me viene desde niño. En verano hacíamos unos cursillos en Jarandilla y cada año, como el que va a la Meca, nos llevaban andando al Monasterio de Yuste. Cuando descubrí que el hombre más poderoso de su tiempo había elegido aquella austeridad y sencillez para acabar sus días, aquello me conmovió. Años más tarde, en 1980, pude pasar dos días en la comunidad de los Jerónimos. Aquello acabó de inclinar la balanza para que me decidiera a escribir sobre el Monarca.</p>
<p>Así fue cómo surgió primero el ensayo: <em>Extremadura, descanso del Emperador</em>. Después, habiendo leído tanta bibliografía sobre él, pensé que estaba el terreno abonado para escribir una novela. Y  salió <em>La encrucijada de Yuste</em>. Ahora incluso se ha publicado en una revista la ruta literaria basada en este libro, para visitar los escenarios del Siglo XVI extremeño, que después de 500 años persisten tal como eran, con el mismo aspecto que tenían cuando los habitó Carlos V.</p>
<p><strong>¿Algún proyecto en ciernes? </strong>Como decía nuestro querido escritor ya desaparecido, Manuel Vázquez Montalbán: <em>Después de publicar una novela hay que retirarse una temporada al desierto para llenar las alforjas</em>. Yo estoy ahora en esa travesía, tengo varios proyectos en el cajón y medito por dónde tirar.</p>
<div id="attachment_149" style="width: 461px" class="wp-caption alignright"><a href="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-149" loading="lazy" class=" wp-image-149" title="José Luis Pablo (1)" src="/catalanaconjamon/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-1.jpg" alt="" width="451" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-1.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/49/2013/05/José-Luis-Pablo-1-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 451px) 100vw, 451px" /></a><p id="caption-attachment-149" class="wp-caption-text">Presentación de su último libro en la Fundación Concha de Navalmoral de la Mata</p></div>
<p><strong>¿Tiene alguna relación con movimientos o grupos literarios, extremeños o no, bien en Catalunya, bien en Extremadura?, ¿cómo ve el panorama literario extremeño? </strong>Por supuesto pertenezco a diferentes asociaciones y estoy al corriente del devenir literario actual. Creo que nunca como ahora se había escrito en Extremadura tanto y con tanta calidad: poesía, narrativa, ensayo,&#8230; Atrás queda la literatura de la Extremadura negra: Los santos inocentes, La familia de Pascual Duarte, Jarrapellejos, Las Hurdes tierra sin pan, …</p>
<p>También me llamó la atención, cuando escribía <em>Por el norte de Extremadura</em>, la falta de información y material, por parte de los ayuntamientos y bibliotecas, sobre los autores autóctonos que me constaba que habían publicado: poesía, narrativa, arquitectura,&#8230; sobre sus pueblos y zona. Sólo tenían constancia de la gente si había hecho carrera eclesiástica o militar. Cuando es la literatura la que ha hecho famosos a muchos lugares. Y son los autores que publican los que hacen más importante esa población, ese paisaje, ese enclave,… creando un signo de identidad. Ya que las gentes y sus vidas son el alma de los pueblos y ciudades.</p>
<p><strong>¿Qué percepción tiene actualmente sobre la región y como la ven los catalanes? </strong>Extremadura estas últimas décadas ha cambiado mucho y más que va a cambiar, aunque esta dichosa crisis haya frenado el ritmo. Ahora bien, aparte del lugar geográfico en que la ha situado la historia, contra el que no hay nada que hacer, Extremadura sigue teniendo un sin fin de problemas. No es normal que haya un número tan alto de universitarios que acaben la carrera y tengan que marcharse de su tierra. Se marcha gente muy bien preparada y llega una mano de obra no cualificada.</p>
<p>Los extremeños que estamos en Cataluña, a pesar de la distancia, seguimos teniendo un fuerte sentimiento de afecto, arraigo y unión hacia nuestra tierra. Este sentimiento nada tiene que ver con las manifestaciones de determinados políticos de una y otra comunidad, que tratan de manipular y enfrentar la opinión pública.</p>
<p>En cuanto a cómo nos ven los catalanes, yo haría una división motivada por el gran desconocimiento mutuo que se da entre las dos comunidades. Cuando escribí el libro de viajes <em>Por el norte de Extremadura</em>.<em> De la Vera a las Hurdes</em>, hubo muchos amigos y conocidos catalanes que se lanzaron a la aventura de visitar nuestra tierra por primera vez. Cuando volvían venían encantados y coincidían en la idea tan errónea y equivocada que tenían de Extremadura.</p>
<p><strong>Volviendo a Navalmoral, una última cuestión, ¿cree que se pone suficientemente en valor a personajes históricos como Antonio María Concha, Urbano González Serrano o Emilio Luengo Arroyo? </strong>Me contaba el director de un colegio de Navalmoral que sentía vergüenza, porque llegó la televisión extremeña y empezó a preguntar qué sabían de estos grandes personajes que tanto prestigio dieron al pueblo y la gente se quedaba en blanco. Y es que se peca de una falta de autoestima,  de no sabe valorar lo que se tiene. Aunque sin llegar al prestigio de estos grandes personajes históricos, yo dediqué una novela a Navalmoral,  <em>Nostalgia de una pasión</em>,  una novela que en su día se calificó como <em>costumbrista e histórica, en la que se hace una gran labor arquitectónica para dar a conocer cómo era la población en el siglo XX</em>. Curiosamente se puede leer en las bibliotecas de Cataluña pero no en las de allí.</p>
<p>En fin, como decía el gran poeta Salvador Espriu: <em>No hace falta ir tan lejos a buscar la leña, cuando tienes el bosque a la puerta de casa</em></p>
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