{"id":255,"date":"2017-05-22T06:45:51","date_gmt":"2017-05-22T04:45:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/catalanaconjamon\/?p=255"},"modified":"2017-05-22T07:11:28","modified_gmt":"2017-05-22T05:11:28","slug":"reclutas-catalanes-de-1939-1940-y-1941-en-caceres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/catalanaconjamon\/2017\/05\/22\/reclutas-catalanes-de-1939-1940-y-1941-en-caceres\/","title":{"rendered":"Reclutas catalanes de 1939, 1940 y 1941 en C\u00e1ceres"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_256\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Catalan-arco-Estrella001.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-256\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-256 size-large\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Catalan-arco-Estrella001-1024x736.jpg\" alt=\"Soldado catal\u00e1n pasando bajo el Arco de la Estrella\" width=\"1024\" height=\"736\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Catalan-arco-Estrella001-1024x736.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Catalan-arco-Estrella001-300x216.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Catalan-arco-Estrella001-768x552.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Catalan-arco-Estrella001.jpg 1203w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-256\" class=\"wp-caption-text\">Soldado catal\u00e1n pasando bajo el Arco de la Estrella<\/p><\/div>\n<p>Una de las cosas m\u00e1s fascinantes de ordenar papeles, es que siempre descubres algo sorprendente e insospechado. \u00a1Y eso que t\u00fa eres el propietario de esa monta\u00f1a de folletos, revistas y libros que, por fin, has podido meter un poco en cintura! Esto es lo que me acaba de suceder al descubrir un modesto op\u00fasculo, de la era preinternet, escrito a m\u00e1quina en catal\u00e1n, con del t\u00edtulo <strong><em>1939-1989. Cinquantanari de l\u2019arribada a Caceres. Lleves 1939, 1940 y 1941<\/em>. <\/strong>En la portada un dibujo a dos tintas de un soldado con barretina pasando bajo el Arco de la Estrella cacere\u00f1o.<\/p>\n<p>No recuerdo bien el origen de este documento, aunque deduzco de su lectura, que debi\u00f3 llegar a mis manos con motivo del viaje que hicieron a C\u00e1ceres, en 1989, los supervivientes de las <strong>quintas de 1939, 1940 y 1941<\/strong>, que llegaron a la ciudad destinados al <strong>Regimiento de Infanter\u00eda<\/strong> <strong>Argel n\u00ba27. <\/strong>De hecho, esta breve publicaci\u00f3n mecanografiada, de apenas 16 p\u00e1ginas en formato A5 apaisado, fechada en Barcelona, en enero de 1989, lo que hace es relatar el deseo de los autores de celebrar los 50 a\u00f1os de su llegada a C\u00e1ceres, viajando de nuevo a la ciudad. Cosa que, efectivamente, hicieron.<\/p>\n<p><strong>LA PENYA C\u00c1CERES<\/strong><\/p>\n<p>El texto, que lleva la firma de <strong>Juli Bassets, <\/strong>narra como el primer mi\u00e9rcoles de cada mes se reun\u00eda a comer un grupo de miembros de las quintas de esos a\u00f1os, que coincidieron en 1939 en C\u00e1ceres. El lugar de estos encuentros era el modesto restaurante El Lince, a pocos metros de la c\u00e9ntrica Pla\u00e7a de Catalunya barcelonesa, en la calle Tallers, esquina con la calle de Les Sitjes. All\u00ed, en el primer piso, figuraba una placa con la siguiente leyenda: <em>Abril 1939 \u2013 Abril 1986. Testimonio de buena amistad y camarader\u00eda entre un grupo de amigos de las quintas del 39 al 41. Encuentro en la cal\u00e7otada de Valls de 16 de abril de 1986. PENYA C\u00c1CERES<\/em>.<\/p>\n<p>El autor explica que escribir sobre los hechos pasados y presentes, en los que ellos fueron protagonistas, lo hacen con <em>la <strong>ilusi\u00f3n de vivir<\/strong> colectivamente un hito suficientemente importante como es el del <strong>CINCUENTENARIO de nuestra llegada a C\u00e1ceres<\/strong>, as\u00ed como de la amistad iniciada entonces y continuada a lo largo de medio siglo.<\/em><\/p>\n<p>Posteriormente se narran los testimonios de 3 de los participantes en aquellas reuniones, uno perteneciente a cada una de las tres quintas, movilizadas en 1939, y que se encontraron en tierras extreme\u00f1as. Se trata de <strong>Miquel Obrador<\/strong>, de la quinta del 41, que parti\u00f3 de Barcelona en 2 de abril. De <strong>Eloi Barros<\/strong>, que la quinta del 40, cuyo tren parti\u00f3 de la barcelonesa Estaci\u00f3n de Francia, el 8 de abril. Y de <strong>\u00c1ngel Hern\u00e1ndez, <\/strong>de la quinta m\u00e1s veterana, la del 39, que parti\u00f3 el 29 de abril.<\/p>\n<p><strong>REGIMIENTO ARGEL<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_263\" style=\"width: 299px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Regimiento-Argel-27-2-1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-263\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-263\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/49\/2017\/05\/Regimiento-Argel-27-2-1.jpg\" alt=\"Cuartel de infanter\u00eda d C\u00e1ceres (Foto Juan Guerrero)\" width=\"289\" height=\"174\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-263\" class=\"wp-caption-text\">Cuartel de infanter\u00eda de C\u00e1ceres (Foto Juan Guerrero)<\/p><\/div>\n<p>Detalles al margen, el relato de los tres coincide en un <strong>largu\u00edsimo trayecto<\/strong>, entre cuatro y seis d\u00edas, pasando por Tarragona, Zaragoza, Soria, Burgos, Valladolid, Salamanca y, por fin, C\u00e1ceres. Como explica el autor del texto <em>aquellos chicos de las quintas del 41, 40 y 39, que <strong>salieron de Barcelona para incorporarse al ej\u00e9rcito vencedor<\/strong>, fuimos todos nosotros\u2026 lo que escriben tres de nosotros y las coincidencias, muestran bien a las claras que el com\u00fan denominador fue el mismo: atravesamos una tierra martirizada, a trozos herida por la guerra y empobrecida por todas partes, situ\u00e1ndonos en el otro extremo de Espa\u00f1a y encontrando, al hacerlo, las mismas dificultades: paradas largu\u00edsimas, v\u00edas muertas, m\u00e1s fr\u00edo o m\u00e1s lluvia, sin paja o con paja en el vag\u00f3n, comida caliente o fr\u00eda, pasando hambre o sinti\u00e9ndonos saciados, esto solo fueron la circunstancia del momento y de cada expedici\u00f3n. Lo importante, <strong>el punto en com\u00fan:<\/strong> <strong>C\u00e1ceres, Regimiento de Infanter\u00eda Argel, n\u00ba 27<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Los tres testimonios coinciden en definir la <strong>llegada a C\u00e1ceres<\/strong> como <strong>dura, de cierto recelo y poco cordial<\/strong> por parte de la poblaci\u00f3n. <em>Total que, llegados a C\u00e1ceres <\/em>-contin\u00faa la narraci\u00f3n- <em>destinados a unas compa\u00f1\u00edas de Dep\u00f3sito, por las que pasaban todos los hombres que llegaban al cuartel, unos provenientes de unidades disueltas, otros de campos de concentraci\u00f3n, comenz\u00f3 el gran trasvase provocado por el fin de la guerra\u2026 intentando adaptarnos a una nueva forma de vida y trato, hasta llegar a integrarnos en una ciudad que, con el paso de los d\u00edas, nos parec\u00eda menos hostil y sus habitantes tambi\u00e9n comprobaban que los catalanes no ten\u00edan ni cuernos ni rabo, como tem\u00edamos pensar\u00eda m\u00e1s de uno de los que nos miraban con cierta prevenci\u00f3n nada m\u00e1s llegamos<\/em>.<\/p>\n<p><strong>SIMBIOSIS CATALANO-CACERE\u00d1A<\/strong><\/p>\n<p>Aunque algunos marcharon a otros destinos, por voluntad propia o forzada, se constituy\u00f3 un importante n\u00facleo de unos doscientos catalanes que ocuparon m\u00faltiples puestos dentro de las dependencias militares: carpinteros, jardineros, secretarios y mecan\u00f3grafos de los juzgados, administrativos en el Gobierno Militar, parque automovil\u00edstico, farmacia, biblioteca, clases para analfabetos\u2026 con todo ello fueron <em>afirm\u00e1ndose en un nuevo ritmo de vida y de relaci\u00f3n, produci\u00e9ndose una verdadera simbiosis entre cacere\u00f1os y catalanes porque, formados cada uno de nosotros en un concepto de trato y educaci\u00f3n que se apartaba del soldado cl\u00e1sico, manten\u00edamos <strong>una relaci\u00f3n de correspondencia e igualdad con la poblaci\u00f3n civil<\/strong>, de modo que en muchas manifestaciones ciudadanas \u00e9ramos uno m\u00e1s, ya fuese en Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, en un festival en el Teatro Principal o formando la casi totalidad del equipo del f\u00fatbol del Cacere\u00f1o<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed lo reflejaban las cr\u00f3nicas period\u00edsticas a\u00f1os despu\u00e9s, con motivo de la visita de un grupo de aquellos reclutas catalanes a la ciudad: <em>los catalanes constituyeron por los a\u00f1os 1939-1941 una aut\u00e9ntica familia dentro de los cacere\u00f1os. Proced\u00edan de la laboriosa regi\u00f3n espa\u00f1ola y vinieron aqu\u00ed a prestar el servicio militar. Se vincularon tanto a nosotros que constituyeron un grupo de gran entidad entre los cacere\u00f1os. Su manera de ser y comportarse les mereci\u00f3 el <strong>reconocimiento y general aprecio de los hombres y mujeres de esta tierra<\/strong>. Y as\u00ed algunos de ellos contrajeron matrimonio o dejaron las mejores amistades. Hasta en lo deportivo, qui\u00e9n no recuerda al c\u00e9lebre Meseguer, un extraordinario defensa, del que vimos las mejores exhibiciones en el antiguo campo de Cabezarrubia<\/em>.<\/p>\n<p><strong>EL HOY DE BADAJOZ<\/strong><\/p>\n<p>Entre las diferentes an\u00e9cdotas que jalonan este documento de recuerdo de aquellos a\u00f1os, se cuenta una que tienen que ver con el diario HOY. Eloi Barros, el representante del reemplazo de 1940 explica que, <em>al ir aproxim\u00e1ndonos al centro de la ciudad, unos chicos, con fajos de peri\u00f3dicos bajo el brazo, corr\u00edan gritando \u201cha llegado el HOY, ha llegado el HOY\u201d. Y, fon\u00e9ticamente, tanto mis compa\u00f1eros, como yo mismo, entend\u00edamos Eloi, que es mi nombre de pila\u2026 lo que motiv\u00f3 que me mirasen con gran respeto, a lo que, por mi parte, sin saber el porqu\u00e9 del preg\u00f3n, y con cara de circunstancias y no de demasiado convencido, respond\u00ed con un \u201cpronto se han enterado\u201d. Casi no hace falta decir que el diario de Badajoz, el HOY, fue la causa de la confusi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Al margen de las vivencias personales de cada uno de aquellos j\u00f3venes catalanes, lo cierto es que, tras tres a\u00f1os de convivencia, la huella se hizo indeleble, como refleja Juli Bassets casi al final de su relato: <em>hay la total afirmaci\u00f3n de que despu\u00e9s de nuestra tierra que todos queremos, <strong>tenemos bien arraigada la estima a la tierra extreme\u00f1a,<\/strong> que comenzamos a conocer y querer en nuestra juventud, no siendo suficientes 50 a\u00f1os para que la olvidemos. <\/em><strong>Amigos, amores y matrimonios<\/strong> surgieron de <em>una total integraci\u00f3n en el d\u00eda a d\u00eda de una ciudad como el C\u00e1ceres de aquellos a\u00f1os<\/em>.<\/p>\n<p>Lo que en aqu\u00e9l ya lejano enero de 1989 se planteaba como un deseo, ir a C\u00e1ceres para celebrar el cincuentenario de su llegada a la ciudad, se convirti\u00f3 en realidad. Y ahora he podido rescatarlo del recuerdo gracias a ese impagable ejercicio de descubrimiento que es poner en orden los papeles. <em>\u00a0<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las cosas m\u00e1s fascinantes de ordenar papeles, es que siempre descubres algo sorprendente e insospechado. \u00a1Y eso que t\u00fa eres el propietario de esa monta\u00f1a de folletos, revistas y libros que, por fin, has podido meter un poco en cintura! 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