{"id":1148,"date":"2017-09-03T12:26:04","date_gmt":"2017-09-03T11:26:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/?p=1148"},"modified":"2017-09-03T12:27:39","modified_gmt":"2017-09-03T11:27:39","slug":"en-clima-como-en-otras-cosas-el-peligro-es-la-velocidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/2017\/09\/03\/en-clima-como-en-otras-cosas-el-peligro-es-la-velocidad\/","title":{"rendered":"En clima, como en otras cosas, el peligro es la velocidad"},"content":{"rendered":"<p>Recuerdo haber o\u00eddo decir en una ocasi\u00f3n que \u201clas balas no matan, lo que mata es la velocidad que llevan\u201d; lo que resulta ser una absoluta evidencia\u2026; y lo mismo podr\u00edamos decir de los accidentes de tr\u00e1fico, en los que resulta tambi\u00e9n evidente que lo que mata es la velocidad de los veh\u00edculos implicados, puesto que estando aparcados son bastante inofensivos. Pues bien, aunque no siempre resulte tan evidente, la velocidad es tambi\u00e9n el problema fundamental en relaci\u00f3n con el conflicto clim\u00e1tico, en que estamos metidos; concretamente <u>la velocidad con la que hemos inyectado en la atm\u00f3sfera los tristemente famosos <strong>GEI<\/strong><\/u> (Gases de Efecto Invernadero).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/01.-Prisi\u00f1as-Sistema-Clima-y-GEI.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1149\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/01.-Prisi\u00f1as-Sistema-Clima-y-GEI.jpg\" alt=\"01-prisinas-sistema-clima-y-gei\" width=\"997\" height=\"413\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/01.-Prisi\u00f1as-Sistema-Clima-y-GEI.jpg 997w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/01.-Prisi\u00f1as-Sistema-Clima-y-GEI-300x124.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/01.-Prisi\u00f1as-Sistema-Clima-y-GEI-768x318.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 997px) 100vw, 997px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si las emisiones de esos gases hubieran sido razonablemente lentas, entendiendo por tal el ritmo de emisi\u00f3n compatible con la capacidad de absorci\u00f3n por parte del Sistema Clim\u00e1tico de nuestro planeta, como hab\u00eda venido ocurriendo a lo largo de los siglos anteriores al XIX, no hubiera pasado nada, o casi nada, puesto que <strong>la naturaleza, que no soporta las prisas y los desequilibrios<\/strong>, se hubiera encargado de mantener el deseable equilibrio; evit\u00e1ndose as\u00ed el calentamiento global del planeta y las consecuencias asociadas, incluidas las numerosas anomal\u00edas clim\u00e1ticas, que se conocen bajo la denominaci\u00f3n general de Cambio Clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan datos del <strong>IPCC<\/strong> (Intergubernamental Panel sobre Cambio Clim\u00e1tico) la temperatura promedio del planeta, como consecuencia de la emisi\u00f3n de GEI, fundamentalmente del famoso di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), se increment\u00f3 en 0,7 \u00baC durante el pasado siglo XX y de acuerdo con las estimaciones aumentar\u00e1 del orden de entre 2 y 4 \u00baC en el presente siglo. Estos valores pueden parecernos poco importantes, y sin embargo suponen el mayor y m\u00e1s r\u00e1pido aumento, de los \u00faltimos cientos de miles de a\u00f1os.<\/p>\n<p>La superficie terrestre absorbe el calor de la radiaci\u00f3n solar incidente y vuelve a irradiarlo hacia la atm\u00f3sfera y el espacio. Pero, los gases de efecto invernadero absorben buena parte de este calor, impidiendo su devoluci\u00f3n hacia el espacio exterior, y volviendo a reemitirlo hacia la superficie del planeta.<\/p>\n<p>Este proceso es lo que se conoce popularmente como \u201c<strong>efecto invernadero<\/strong>\u201d, pero quiz\u00e1s ser\u00eda m\u00e1s apropiado denominarlo \u201c<strong>efecto de abrigo<\/strong>\u201d. Aunque los gases de efecto invernadero constituyen tan s\u00f3lo el 1% del total de los gases presentes en la atm\u00f3sfera, su capacidad de atrapar el calor, abrigando al planeta e impidiendo la devoluci\u00f3n de ese calor al espacio, es enorme. Y nosotros, al quemar cada d\u00eda m\u00e1s combustibles f\u00f3siles, en la pr\u00e1ctica estamos amontonando m\u00e1s y m\u00e1s capas de abrigo que calientan el planeta tanto, y tan r\u00e1pidamente, que la naturaleza no es capaz de adaptarse.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/02.-De-cara-al-futuro.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1150\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/02.-De-cara-al-futuro.jpg\" alt=\"02-de-cara-al-futuro\" width=\"736\" height=\"531\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/02.-De-cara-al-futuro.jpg 736w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/02.-De-cara-al-futuro-300x216.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 736px) 100vw, 736px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por otra parte, el vapor de agua es sin duda el m\u00e1s importante de los gases de efecto invernadero que ocurren naturalmente, ya que es responsable del 60% de dicho efecto, en comparaci\u00f3n con el di\u00f3xido de carbono, que aporta tan s\u00f3lo el 26%. Si bien las actividades humanas no aumentan la cantidad de vapor de agua en la atm\u00f3sfera directamente, lo cierto es que el calentamiento producido por otros gases, como el CO<sub>2<\/sub>, provoca m\u00e1s evaporaci\u00f3n y aumenta la cantidad de vapor de agua que puede contener la atm\u00f3sfera. De hecho, desde 1988 nuestros sat\u00e9lites han detectado un incremento en la humedad atmosf\u00e9rica sobre los oc\u00e9anos, del orden del 7% por cada grado cent\u00edgrado de calentamiento.<\/p>\n<p>Todo esto da lugar a \u201cla pescadilla que se muerde la cola\u201d, puesto que, a su vez, este vapor de agua adicional aumenta el calentamiento, ya que, como hemos dicho, el vapor de agua es uno de los gases m\u00e1s potentes de efecto invernadero o abrigo. Por otra parte, la presencia de m\u00e1s vapor de agua tambi\u00e9n puede aumentar la producci\u00f3n de nubes, cuyo efecto es complejo, ya que pueden enfriar la atm\u00f3sfera, reflejando la luz solar, y tambi\u00e9n calentarla, atrapando el calor. Es decir que, como vemos, estamos complicando a la naturaleza su tarea de seguir haciendo su trabajo, que es el de mantener el equilibrio.<\/p>\n<p>Si bien las mol\u00e9culas individuales de los otros gases de efecto invernadero, como el vapor de agua, son m\u00e1s potentes en t\u00e9rminos de su capacidad de atrapar el calor, la enorme cantidad de di\u00f3xido de carbono introducida en la atm\u00f3sfera durante el \u00faltimo siglo debido a las emisiones generadas por el ser humano y la capacidad de dicho gas de permanecer en la atm\u00f3sfera durante decenas e incluso cientos de a\u00f1os, explican por qu\u00e9 el di\u00f3xido de carbono es un tema de permanente preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El incremento de la temperatura global causa alteraciones en los patrones del clima, una atm\u00f3sfera m\u00e1s caliente, a la que no estamos dando tiempo de enfriarse de forma natural, almacena m\u00e1s energ\u00eda y una atm\u00f3sfera cargada de energ\u00eda genera m\u00e1s y m\u00e1s eventos, cada vez m\u00e1s extremos y frecuentes, como est\u00e1 ocurriendo ya en la actualidad con la presencia de olas de calor en muchas \u00e1reas del mundo, altern\u00e1ndose espacial y temporalmente con olas de fr\u00edo, dando lugar a anomal\u00edas en las temperaturas, pero tambi\u00e9n las precipitaciones, que alteran el d\u00eda a d\u00eda de los humanos.<\/p>\n<p>De hecho, como dec\u00edamos, el cambio clim\u00e1tico no s\u00f3lo conlleva un aumento de las temperaturas medias a nivel mundial, sino que implica tambi\u00e9n un aumento en la variabilidad clim\u00e1tica; bati\u00e9ndose numerosos r\u00e9cords por altos valores, tanto de temperaturas como de precipitaciones, pero pasados unos meses, se presentan tambi\u00e9n r\u00e9cords en el n\u00famero de d\u00edas de heladas o en las sequ\u00edas. Se trata por tanto de fuertes anomal\u00edas t\u00e9rmicas, pero tambi\u00e9n de anomal\u00edas que afectan y afectar\u00e1n a todas las componentes del sistema clim\u00e1tico y del medio ambiente en general.<\/p>\n<p>Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos vivido cambios a escala planetaria, presididas por un calentamiento global, p\u00e9rdidas de biodiversidad por la extinci\u00f3n de especies, destrucci\u00f3n de h\u00e1bitats, etc. Y, en todos estos procesos, la responsabilidad de la actividad humana es evidente, no s\u00f3lo por la emisi\u00f3n de gases contaminantes, sino por los cambios en los usos del suelo, por la urbanizaci\u00f3n descontrolada, por la extracci\u00f3n y explotaci\u00f3n, <strong>a un ritmo totalmente imprudente<\/strong>, de los recursos naturales del planeta, etc.<\/p>\n<p>En la actualidad ya hemos superado las 400 ppm (partes por mill\u00f3n) de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera, y cada a\u00f1o batimos varios r\u00e9cords en temperaturas, con inviernos m\u00e1s calurosos y olas de calor en verano, los glaciares de monta\u00f1a y tambi\u00e9n los casquetes en Groenlandia y en la Ant\u00e1rtida est\u00e1n <strong>fundi\u00e9ndose con rapidez<\/strong>, y la disminuci\u00f3n del periodo de banquisa en el \u00c1rtico abre la amenazadora visi\u00f3n de un Polo Norte sin hielo, lo que ocurrir\u00e1 tan pronto como en los veranos de la pr\u00f3xima d\u00e9cada, desapareciendo el permafrost en muchas \u00e1reas del planeta, sobre todo en altas latitudes y monta\u00f1as.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/03.-Pasado-Futuro-TEMP.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1151\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/03.-Pasado-Futuro-TEMP.jpg\" alt=\"03-pasado-futuro-temp\" width=\"1200\" height=\"658\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/03.-Pasado-Futuro-TEMP.jpg 1200w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/03.-Pasado-Futuro-TEMP-300x165.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/03.-Pasado-Futuro-TEMP-768x421.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2017\/09\/03.-Pasado-Futuro-TEMP-1024x561.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a>Sabemos que nuestro planeta, a lo largo de los millones de a\u00f1os de su existencia, ha sufrido importantes cambios de temperatura; de hecho se dispone de datos que lo demuestran, a lo largo de las sucesivas glaciaciones, en los \u00faltimos 800.000 a\u00f1os, pero <u>la <strong>velocidad<\/strong> a la que est\u00e1n ocurriendo los cambios en la actualidad <strong>es muy superior<\/strong><\/u> a la de los cambios clim\u00e1ticos anteriores, que eran naturales, y parece evidente que no podemos, o al menos no debemos, esperar d\u00e9cadas o siglos para constatar los efectos del actual cambio r\u00e1pido en el aumento del nivel del mar, en la temperatura, en la fusi\u00f3n de los hielos, y todas las dem\u00e1s consecuencias, puesto que puede ser demasiado tarde para poner en marcha medidas de mitigaci\u00f3n o de adaptaci\u00f3n al cambio.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad de la historia de la Tierra, cuando el clima era mucho m\u00e1s c\u00e1lido, el material vegetal quedaba enterrado en enormes ci\u00e9nagas, con tal rapidez que no llegaba a descomponerse; despu\u00e9s estos restos enterrados estuvieron sometidos a calor y presi\u00f3n, con lo que finalmente se transformaron en <strong>carb\u00f3n<\/strong>. De forma an\u00e1loga, los microorganismos enterrados en fondos marinos y lacustres a lo largo de la historia del planeta se convirtieron en <strong>petr\u00f3leo<\/strong>. Estos procesos secuestraron grandes cantidades de carbono en forma de petr\u00f3leo, gas natural y carb\u00f3n. Al quemar despu\u00e9s estos materiales, a un ritmo creciente, sobre todo en los \u00faltimos <strong>150 a\u00f1os<\/strong>, hemos liberado a la atm\u00f3sfera, <strong>muy r\u00e1pidamente<\/strong>, el carbono que el planeta hab\u00eda almacenado a lo largo de <strong>cientos de millones de a\u00f1os<\/strong>.<\/p>\n<p>Eso es precisamente lo que la naturaleza no soporta, las prisas, y m\u00e1s a\u00fan las prisas que provocan desequilibrios; de forma que, si no queremos entrar en conflicto con la propia naturaleza, <strong>o frenamos mucho y pronto la velocidad de nuestras emisiones,<\/strong> o la naturaleza nos har\u00e1 pagar por ello\u2026 <strong>Y NO NOS GUSTAR\u00c1 C\u00d3MO<\/strong>.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.google.es\/?gfe_rd=cr&amp;ei=hn88Vv6TPIjCbOOKvdgG&amp;gws_rd=ssl#q=Adolfo+Marroqu%C3%ADn+Santo%C3%B1a\">Adolfo Marroqu\u00edn Santo\u00f1a<\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo haber o\u00eddo decir en una ocasi\u00f3n que \u201clas balas no matan, lo que mata es la velocidad que llevan\u201d; lo que resulta ser una absoluta evidencia\u2026; y lo mismo podr\u00edamos decir de los accidentes de tr\u00e1fico, en los que resulta tambi\u00e9n evidente que lo que mata es la velocidad de los veh\u00edculos implicados, puesto [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1148"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1148"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1148\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1154,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1148\/revisions\/1154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}