{"id":930,"date":"2016-04-04T12:09:29","date_gmt":"2016-04-04T11:09:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/?p=930"},"modified":"2016-04-04T12:09:29","modified_gmt":"2016-04-04T11:09:29","slug":"el-sistema-climatico-se-esta-cansando-de-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/2016\/04\/04\/el-sistema-climatico-se-esta-cansando-de-nosotros\/","title":{"rendered":"El sistema clim\u00e1tico se est\u00e1 cansando de nosotros"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"\/ciencia-facil\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/01.-Sistema-clim\u00e1tico-e-inter-relaciones.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-931\" title=\"01.- Sistema clim\u00e1tico e inter-relaciones\" src=\"\/ciencia-facil\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/01.-Sistema-clim\u00e1tico-e-inter-relaciones.jpg\" alt=\"\" width=\"793\" height=\"261\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/01.-Sistema-clim\u00e1tico-e-inter-relaciones.jpg 793w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/01.-Sistema-clim\u00e1tico-e-inter-relaciones-300x99.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/01.-Sistema-clim\u00e1tico-e-inter-relaciones-768x253.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 793px) 100vw, 793px\" \/><\/a>Las interacciones entre los <strong>cinco subsistemas que componen el <span style=\"text-decoration: underline;\">SISTEMA CLIM\u00c1TICO<\/span><\/strong> (al que en adelante llamaremos <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">GAIA<\/span><\/strong>, versi\u00f3n inglesa de la diosa de la Tierra, <strong>GEA<\/strong>) son tan complicadas, complejas y, hasta cierto punto, imprevisibles, que es <strong>probable que nunca lleguemos a comprender todos los entresijos<\/strong> de este entramado y mucho menos a modelizarlo matem\u00e1ticamente, tratando de conseguir modelos f\u00edsico-matem\u00e1ticos que nos permitan alcanzar una razonable precisi\u00f3n en nuestras proyecciones (predicciones) a medio o largo plazo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Desde hace a\u00f1os se ha puesto de <strong>moda echar la culpa de los problemas del clima<\/strong> al llamado \u201c<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">efecto invernadero<\/span><\/strong>\u201d, considerando que los malos de esta pel\u00edcula son los conocidos como <strong>GEI<\/strong> (<strong>G<\/strong>ases de <strong>E<\/strong>fecto <strong>I<\/strong>nvernadero), fundamentalmente el <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">vapor de agua<\/span><\/strong>, que ha pasado desapercibido, pese a que es el GEI que m\u00e1s contribuye al efecto invernadero (del orden del 60%), pero con el que no hemos contado al no ser un GEI antr\u00f3pico, es decir no haber sido emitido por el hombre a la atm\u00f3sfera, el <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">metano<\/span><\/strong> (CH<sub>4<\/sub>), el <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">ozono<\/span><\/strong> (O<sub>3<\/sub>), los <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">\u00f3xidos de nitr\u00f3geno<\/span><\/strong> (NO<sub>x<\/sub>), el <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">hexafluoruro de azufre<\/span><\/strong> (SF<sub>6<\/sub>) muy escaso, afortunadamente, puesto que es el GEI m\u00e1s potente, y por citar al m\u00e1s conocido como \u201cmuy malo\u201d, el <strong>di\u00f3xido de carbono<\/strong> (CO<sub>2<\/sub>) que es el m\u00e1s abundante GEI antr\u00f3pico, es decir emitido por el hombre, y causante de la mayor parte del calentamiento del planeta, m\u00e1s del 60% del aumento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sin embargo lo cierto es que el efecto invernadero no s\u00f3lo no es malo, sino que es precisamente gracias a \u00e9l por lo que el planeta Tierra est\u00e1 manteniendo, desde hace milenios, una <strong>temperatura c\u00f3moda para la vida<\/strong>. Mientras que <strong>sin el efecto invernadero<\/strong> de la atm\u00f3sfera, <strong>la temperatura media<\/strong> de la superficie terrestre ser\u00eda de -18 \u00baC, es decir 33 \u00baC por debajo de su temperatura actual, que se estima en +15 \u00baC.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Para entender lo que est\u00e1 pasando en nuestra atm\u00f3sfera y en nuestro clima, conviene tener muy en cuenta las dos definiciones siguientes:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Efecto invernadero<\/span><\/strong>: Es el proceso por el que la radiaci\u00f3n terrestre, reemitida tras la absorci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar incidente, es atrapada por la atm\u00f3sfera. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Calentamiento global<\/span><\/strong>: Es el <span style=\"text-decoration: underline;\">incremento en la magnitud del efecto invernadero<\/span>, por el cual la temperatura de la atm\u00f3sfera terrestre est\u00e1 aumentando desde hace a\u00f1os. Este aumento fue de 0,7 \u00baC a lo largo del siglo XX, y est\u00e1 previsto que a lo largo del siglo XXI el aumento sea bastante superior, oscilando entre un m\u00ednimo de 2 \u00baC y un m\u00e1ximo que podr\u00eda llegar a ser del orden de 5 \u00baC o m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por otra parte, hay que admitir que <strong>ambos t\u00e9rminos<\/strong>, tanto el de <strong>efecto invernadero<\/strong>, como el de <strong>gases de efecto invernadero<\/strong>, no han sido muy afortunados, puesto que si observamos un ejemplo cl\u00e1sico de invernadero, una simple <strong>caja con una tapa de cristal<\/strong> puesta al sol, resulta que el cristal lo que hace es impedir que el aire caliente interior de la caja salga de la misma. Pero, como encontr\u00f3 <strong>Fourier<\/strong>, notable matem\u00e1tico y f\u00edsico franc\u00e9s, en el siglo XVIII, <strong>los GEI no hacen eso<\/strong>, sino que impiden que salga una parte de la radiaci\u00f3n infrarroja emitida por el suelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<a href=\"\/ciencia-facil\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/02.-Balance-energ\u00e9tico-radiativo.jpg\"><img loading=\"lazy\" style=\"width: 597px; height: 385px;\" title=\"02.- Balance energ\u00e9tico radiativo\" src=\"\/ciencia-facil\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/02.-Balance-energ\u00e9tico-radiativo.jpg\" alt=\"\" width=\"478\" height=\"303\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por su parte <strong>Tyndall<\/strong>, en 1859, comprob\u00f3 que el <strong>ox\u00edgeno<\/strong> (O) y el <strong>hidr\u00f3geno<\/strong> (H) eran gases \u201ctransparentes\u201d para la radiaci\u00f3n terrestre, mientras que otros gases, como el <strong>metano<\/strong> (CH<sub>4<\/sub>), el <strong>di\u00f3xido de carbono<\/strong> (CO<sub>2<\/sub>) o el <strong>vapor de agua<\/strong> (H<sub>2<\/sub>O) eran \u201copacos\u201d para dicha radiaci\u00f3n. Como podemos ver, <strong>GAIA<\/strong> dise\u00f1\u00f3 un sistema perfecto, desde su punto de vista, para controlar el balance energ\u00e9tico asociado a la radiaci\u00f3n solar y a la terrestre, lo que no fue tarea f\u00e1cil dado que ambas radiaciones corresponden a longitudes de onda diferentes.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/ciencia-facil\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/03.-radiaci\u00f3n-Sol-y-Tierra.jpg\"><img loading=\"lazy\" style=\"width: 502px; height: 350px;\" title=\"03.- radiaci\u00f3n Sol y Tierra\" src=\"\/ciencia-facil\/wp-content\/uploads\/sites\/63\/2016\/04\/03.-radiaci\u00f3n-Sol-y-Tierra.jpg\" alt=\"\" width=\"479\" height=\"332\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Y la cosa funcion\u00f3 durante cientos y miles de a\u00f1os, mientras era la propia <strong>GAIA<\/strong> quien emit\u00eda y absorb\u00eda los gases que participaban en el balance, pero de pronto <strong>les entraron las prisas a los humanos<\/strong> y pusieron en marcha una revoluci\u00f3n industrial, que requer\u00eda unas cantidades de energ\u00eda que no eran compatibles con los <strong>principios de calma y equilibrio<\/strong> que ven\u00edan imperando desde que el mundo lleg\u00f3 a ser un lugar habitable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El papel esencial del vapor de agua como GEI y el efecto \u201cfeedback\u201d (retroalimentaci\u00f3n) que le acompa\u00f1a, fue estudiado por <strong>Svante Arrhenius<\/strong>, en 1896, llegando a la conclusi\u00f3n de que si se duplicaba el CO<sub>2<\/sub> atmosf\u00e9rico, la temperatura de la atm\u00f3sfera terrestre aumentar\u00eda en unos 5 \u00baC. El paso del tiempo ha ido dando la raz\u00f3n a Arrhenius, pero en su \u00e9poca, a finales del siglo XIX, esto no se consideraba un inconveniente, sino m\u00e1s bien una ventaja, puesto que con esa subida de la temperatura, grandes \u00e1reas del planeta se transformar\u00edan en vergeles donde podr\u00edan obtenerse cultivos que antes eran impensables all\u00ed, como en el caso de Suecia, la patria de Arrhenius. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por otra parte, en aquel entonces nadie pensaba que la poblaci\u00f3n mundial, que no llegaba a los 1.000 millones a comienzos del s. XIX, llegar\u00eda a crecer hasta los 6.000 millones a comienzos del s. XXI\u00a0 y menos que, como se prev\u00e9, alcanzar\u00e1 los 10.000 millones a final de siglo. Este desmesurado crecimiento, junto con desarrollo industrial producido en los dos \u00faltimos siglos, ha llevado la demanda energ\u00e9tica a niveles impensables en el XIX y con ello a un enorme aumento de la presencia de los GEI en la atm\u00f3sfera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Desgraciadamente los efectos beneficiosos que Arrhenius y sus colegas esperaban, se han convertido en una seria amenaza, no s\u00f3lo para la sostenibilidad de nuestro desarrollo en el planeta, sino incluso para la misma supervivencia de la humanidad en \u00e9l, debido a las actividades de una \u201c<strong>peque\u00f1a parte<\/strong>\u201d de uno de los subsistemas del sistema GAIA. El subsistema en cuesti\u00f3n se llama <strong>biosfera<\/strong> y la \u201cpeque\u00f1a parte\u201d que, formando parte de \u00e9l, ha alterado el clima, se llama <strong>humanidad<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En su papel de rector del clima, GAIA deb\u00eda haber frenado las consecuencias de los desmanes provocados por el insostenible modelo energ\u00e9tico que se estaba siguiendo, pero aqu\u00ed aparece ya una de las claras diferencias entre el hombre y la naturaleza. A <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">la naturaleza<\/span><\/strong>, y en general a todo el sistema que constituye <strong>GAIA<\/strong>, <strong>no le gustan ni las prisas ni los desequilibrios<\/strong>, mientras que <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">el hombre<\/span><\/strong> de los siglos XX y XXI <strong>se ha entregado, con muchas prisas,<\/strong> a un desarrollo que ha provocado <strong>fuertes desequilibrios<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La consecuencia ha sido que GAIA se ha puesto a la tarea de frenar los cambios y recuperar el equilibrio, por ejemplo liberando energ\u00eda atmosf\u00e9rica, a trav\u00e9s de huracanes y grandes temporales, o enfriando los mares y oc\u00e9anos mediante la fusi\u00f3n del hielo de los casquetes polares y de los glaciares continentales, o lanzando a la atm\u00f3sfera grandes cantidades de cenizas volc\u00e1nicas, para filtrar y frenar la radiaci\u00f3n solar incidente, evitando as\u00ed gran parte del calentamiento, etc., etc., pero desgraciadamente <strong>GAIA lo va haciendo a su ritmo<\/strong>, es decir <span style=\"text-decoration: underline;\">de forma mucho m\u00e1s lenta que la utilizada por el hombre para hacer lo contrario<\/span>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No obstante\u2026 \u201c<strong>no debemos preocuparnos por el futuro del planeta<\/strong>\u201d, puesto que hagamos lo que hagamos, \u00e9l seguir\u00e1 su marcha en el tiempo durante otros 4.500 millones de a\u00f1os, que son tantos como los que ya lleva vividos y sufridos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero, no obstante,\u2026 \u201c<strong>s\u00ed debemos preocuparnos por nuestro futuro<\/strong>\u201d, en concreto por el nuestro como g\u00e9nero humano, que seguir\u00e1 viviendo o malviviendo, como \u201cokupas\u201d, en este planeta\u2026 <strong>MIENTRAS \u00c9L QUIERA Y NOS AGUANTE<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.google.es\/?gfe_rd=cr&#038;ei=hn88Vv6TPIjCbOOKvdgG&#038;gws_rd=ssl#q=Adolfo+Marroqu%C3%ADn+Santo%C3%B1a\"><span style=\"color: #0000ff; font-family: Times New Roman;\">Adolfo Marroqu\u00edn Santo\u00f1a<\/span><\/a><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las interacciones entre los cinco subsistemas que componen el SISTEMA CLIM\u00c1TICO (al que en adelante llamaremos GAIA, versi\u00f3n inglesa de la diosa de la Tierra, GEA) son tan complicadas, complejas y, hasta cierto punto, imprevisibles, que es probable que nunca lleguemos a comprender todos los entresijos de este entramado y mucho menos a modelizarlo matem\u00e1ticamente, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,5,7],"tags":[126,142,205,229,230,325,457,477,658,666,671,673,734,948,1093,1096,1166,1380,1463,1526],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/930"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=930"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/930\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=930"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=930"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.hoy.es\/ciencia-facil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=930"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}