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		<title>Olor a naftalina</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Nov 2012 19:37:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Blogueros de Plasencia</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/nostalgia.jpg"><img loading="lazy" title="nostalgia" src="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/nostalgia.jpg" alt="" width="300" height="288" /></a></p>
<p>Os puede sonar <strong>raro</strong> o a lo mejor, con un cierto <strong>olor a rancio</strong>, pero la cosa discurrió tal cual la cuento <strong>(palabra de bloguero)</strong>. Ocurrió la semana pasada, aunque pudiera parecer más propia <strong>del pasado siglo</strong>: Salía de casa a cumplir con<strong> la feliz obligación</strong> de pasear a mi perro <strong>Micco</strong>. Nada más pisar la calle <strong>me paró una señora</strong>  que por su aspecto podía ser la abuela de cualquiera de nosotros. <strong>Muy maquillada pero de informal atuendo</strong>, iba de paseo con su acompañante<strong> sudamericana.</strong> (Por cierto, ¡qué gran labor hacen estas personas para con nuestros mayores!)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;<strong>&#8220;¿Quién vive aquí ahora?</strong>&#8221; Me espetó la señora. &#8211;<strong>&#8220;Yo&#8221;</strong>, le dije ciertamente sorprendido. Tras volverme la cabeza loca con<strong> su frondoso árbol genealógico</strong>, me preguntó: -&#8220;pero, <strong>¿sois de buena familia?&#8221;</strong> -&#8220;Hombre, contesté <strong>un poco flipad</strong>o, pues sí, somos de buena familia: <strong>somos gente trabajadora</strong>, ninguno ha tenido <strong>problemas de convivencia</strong> ni ha estado en la cárcel&#8230;&#8221; -&#8220;No, me refiero a que si tenéis <strong>apellido</strong>, porque antes los que teníamos apellido <strong>nos conocíamos todos</strong>, pero ahora&#8230;&#8221; Me quedé <strong>perplejo</strong>. Rápidamente caí en la cuenta.  A esta señora -pensé- le ocurre lo mismo que a otros muchos personajillos aquí <strong>en Plasencia</strong>: sufre de <strong><em>apelliditis</em></strong>. Esta <strong>singular patología</strong> consiste en creerse<strong> superior al resto</strong> de sus congéneres por tener un apellido <strong>altisonante, raro, largo</strong> o compuesto (de esos con guiones). Difícil de creer que  siga siendo un<strong> mal endémico</strong> en pleno siglo XXI.</p>
<p><a href="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/nostalgia3.jpg"><img loading="lazy" title="nostalgia3" src="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/nostalgia3.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a></p>
<p>Entiendo y respeto que <strong>te enorugullezcas de tu apellido</strong>. Ya lo dice el refranero español, sabio donde los haya: &#8220;Quien a lo suyo se parece, <strong>honra merece&#8221;</strong>. Pero vamos a usar la cabeza.  Si echamos la vista atrás, todos podemos encontrar <strong>algún indicio</strong> que nos haga creer que descendemos de<strong> la pata del Cid</strong>;  en mi caso, si me pongo, puedo heredar América enterita, y no por eso pienso que corra <strong>sangre azul por mis vena</strong>s.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Está claro que<strong> no todos somos iguales</strong>, afortunadamente. <strong>Ni queremos serlo</strong>. Pero creerte mejor, o pensar que el resto es peor por llevar un apellido u otro, <strong>es una autentica gilipollez</strong>, al menos hoy en día. Antiguamente un apellido iba ligado<strong> a un linaje</strong>, a unas propiedades, a <strong>unos privilegios</strong>. A principios del siglo pasado había<strong> placentinos</strong>, de esos con un &#8220;ilustre&#8221; apellido, que podían ir hasta Béjar<strong> a caballo</strong> sin salirse de sus propiedades. Hoy en día parte de esas tierras pertenecen a<strong> los herederos</strong> de los antiguos guardeses, apellidados simplemente Gil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como esas, muchas de las antiguas propiedades <strong>han cambiado varias veces de manos</strong>, debido a las sucesivas <strong>herencias y a la alergia al trabajo</strong> de muchos de los distintos herederos, que les<strong> obliga a deshacerse</strong> poco a poco de sus posesiones para poder seguir haciendo <strong> vida contemplativa en las terrazas de la plaza</strong>. Sus padres les dejaron en herencia<strong> una forma de vida anticuada</strong>, más propia del siglo XIX, y ellos dejarán a sus hijos la <strong>obligación de trabajar</strong> para pagar<strong> las deudas</strong> de las fincas cuando pasen a sus manos. Afortunadamente, <strong>una parte de estas familias fue vacunada</strong> contra la apelliditis, estudiando y formándose, <strong>trabajando duro y viajando</strong>, saliendo de aquí y viendo mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El devenir de la vida te da o te quita, y<strong> hay que saber adaptarse a los tiempos</strong>. Hoy en día no se genera riqueza <strong>montando a caballo y yendo de caza</strong>. Las fortunas se consiguen <strong>trabajando.</strong></p>
<p><a href="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/nostalgia-22.jpg-e1354217433364.jpg"><img loading="lazy" title="nostalgia 22.jpg" src="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/nostalgia-22.jpg-e1354217433364.jpg" alt="" width="179" height="300" /></a></p>
<p>Los actuales <em>arist</em><em>ó</em><em>cratas </em>son <strong>los empresarios</strong> y alguno de los más destacados del panorama nacional &#8220;sólo&#8221; se apellida <strong>Pérez.</strong> Son ellos los que ahora<strong> dan trabajo e ingresos a sus vecinos.</strong> La vida ha cambiado, afortunadamente. Como es natural, sigue habiendo <strong>diferencias sociales</strong> entre personas. Pero <strong>intentar aferrarte a un apellido</strong> para estar en un determinado escalón u otro,<strong> es absurdo</strong>. La clase se gana trabajando, siendo<strong> una buena persona</strong> con tus semejantes y luchando, ¿por qué no?, por <strong>defender honradamente</strong> lo tuyo, no por llamarte de una u otra manera. <strong>¡Cuanta tontería, por Dios!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La reunión</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 10:21:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Blogueros de Plasencia</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan3.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-165" title="ABUELO MAYORGA. PLASENCIA." src="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan3.jpg" alt="" width="300" height="202" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan3.jpg 1701w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan3-300x203.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan3-768x519.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan3-1024x692.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Cuando comencé con esta <strong>aventura de escribir</strong>, -que era eso lo que significaba para mi, una aventura-,<strong> no era consciente</strong> de la trascedencia que mis escritos -por llamarlos de alguna manera- iban a tener. No sólo no me pasaba por la cabeza<strong> la cantidad de gente</strong> a la que iban a llegar ni, por descontado, que <strong>mi opinión iba a ser tenida en cuenta</strong>. De lo primero me percaté  <strong>rápido:</strong> muchas personas, conocidas y desconocidas me abordaban por la calle para <strong>animarme y decirme que me seguían</strong>, y en muchos casos, que <strong>se divertían</strong> leyéndolos, sobre todo aquellos escritos en los que hacía un<strong> &#8220;poco de sangre&#8221;</strong> -en el fondo todos somos un pelín malos-.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De lo segundo me he enterado <strong>hace relativamente poco</strong>, exactamente cuando <strong>fui convocado a una reunión &#8220;oficial&#8221;</strong>  debido a uno de los escritos que se había publicado con fecha de<strong> 17 de octubre</strong> y en el que trataba del<strong> problema de los ruidos nocturnos</strong>, <strong>la falta de civismo de nuestros jóvenes y la actitud de una asociación  vecinos</strong>. Tras el sobresalto inicial que supuso en mí<strong> la llamada</strong> desde la<strong> Concejalía de Interior</strong>, -tengo que confesar que <strong>me asustó un poquito</strong>, tal vez por este atávico convencimiento de que desde determinadas instancias <strong>nada bueno puede venir</strong>&#8211; llegó<strong> la tranquilidad</strong> de saber que era invitado a participar, <strong>en una reunión municipal</strong>, para dar <strong>mi opinión</strong> ante el referido asunto. Junto a mí, <strong>representantes de algunos locales del ocio nocturno, miembros de la citada asociación, el edil competente en la materia y el intendente, entre otros</strong>. <strong>Opiné cuando me lo solicitaron</strong> con el <strong>mejor ánimo</strong> de colaborar en la consecución de <strong>acercar posturas y puntos de vista</strong>. Este es el motivo de <strong>mi asombro</strong>. Que <strong>un simple escrito de opinión</strong>, mi humilde opinión, sea <strong>objeto de debate en una reunión</strong> de este calado no deja de sorprenderme. Que estas personas valoren lo que escribo y se tenga en cuenta <strong>me ha hecho pensar.</strong></p>
<p><a href="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-2-e1353665808672.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-167" title="DOCU_HOY" src="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-2-e1353665808672.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-2-e1353665808672.jpg 1944w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-2-e1353665808672-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-2-e1353665808672-768x1024.jpg 768w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>He llegado a la conclusión de que<strong> la opinión de cualquiera puede ser tenida en cuenta</strong>  y puede <strong>influir positiva o negativamente en los demá</strong>s.  No sabemos <strong>quién puede leernos</strong> y a quién pueden ofender nuestros comentarios o quién puede <strong>estar de acuerdo o no</strong> con nosotros. Desconocemos <strong>las conciencias que podemos remover</strong>. Nunca he querido<strong> pisar ningún callo</strong> o, al menos, nunca he querido<strong> hacer daño mas allá de  la licencia</strong>  que me permito con mi ocasional y humilde<strong> sátira literaria</strong>, pero me he dado cuenta de que <strong>esto funciona</strong>, y que si tengo algo que decir, <strong> lo haré</strong>, ahora con<strong> un poco más de cuidado</strong> para no lastimar a nadie. Trataré de <strong>no callarme</strong> ante las situaciones en que, siempre en<strong> MI OPINIÓN,</strong> tenga algo que decir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Las personas cambian cuando <strong>se dan cuenta del potencial que tienen</strong> para cambiar las cosas&#8221; dice<strong> Paulo Coelho</strong> en su <strong>Twitter</strong>, y creo que esta reflexión me viene al pelo. <strong>Podemos cambiar las cosas, al menos un poco</strong>. Si todos en esta ciudad fuésemos <strong>conscientes de ello,</strong> Plasencia funcionaría <strong>mejor</strong>. Tenemos<strong> la responsabilidad de opinar</strong>, sabiendo que somos responsables de lo que decimos, d<strong>ar a conocer nuestras ideas</strong> tratando de no ofender a nadie. Parafraseando a un famoso ya difunto, no se trata de esperar<strong> lo que nuestra Ciudad puede ofrecernos, sino lo que nosotros podemos ofrecer a nuestra Ciudad.</strong></p>
<p><a href="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-164" title="DOCU_HOY" src="/colindantes/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan.jpg 1701w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/33/2012/11/hernan-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
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