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	<title>&quot;Primavera y museo&quot; (Ancianos y niños) | De lo divino y lo humano - Blogs hoy.es</title>
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		<title>&quot;Primavera y museo&quot; (Ancianos y niños) | De lo divino y lo humano - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Thu, 19 May 2016 09:07:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moreno Losada</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[buena noticia]]></category>

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		<description><![CDATA[“El museo y la primavera” Ayer fue un día de vivencias y contrastes. El ministerio es una fuente de vida inagotable, te sitúa en medio de la gente y su sentir. Me siento como la acequia, que sin ser el agua ni su fuente, se siente portadora de ella y se refresca en el quehacer [&#8230;]]]></description>
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<div data-offset-key="4fqj7-0-0"><strong>“El museo y la primavera”</strong></div>
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<div data-offset-key="d7oqa-0-0">Ayer fue un día de vivencias y contrastes. El ministerio es una fuente de vida inagotable, te sitúa en medio de la gente y su sentir. Me siento como la acequia, que sin ser el agua ni su fuente, se siente portadora de ella y se refresca en el quehacer de su oficio, disfrutando de aquello que viene de otro origen y se dirige a otro destino, pero que en el camino te hace gozar y sentir por el simple hecho de ser instrumento para favorecer ese camino tan humano como divino.</div>
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<div data-offset-key="d7oqa-0-0"><strong>La primavera de los mayores</strong></div>
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<div data-offset-key="368bu-0-0">Tras la jornada mañanera en la universidad, me ilusionaba responder a la invitación del equipo de la Residencia de Mayores de la Granadilla que me invitaba a la fiesta de la primavera con los residentes y sus familiares. Allí se respiraba ambiente de romería de la vida, en medio de los jardines, todos fuera como de comunidad en fiesta, con una edad media superior a los ochenta y cinco años, pero dispuestos a decir sí a la vida, a confesar la primavera desafiando el otoño y el invierno que marcan sus cuerpos y sus limitaciones. A proclamar, como decimos siempre en las Eucaristías dominicales que celebramos, que a la residencia no hemos venido a morir sino a vivir. Su ánimo es de sencillez y agradecimiento total a cada detalle de ternura y de cuidado. Allí estaban los trabajadores dispuestos a hacer de este día ,un día de fiesta y familia, de juventud en medio de la senectud, de canto a la vida en la fiesta del atardecer iluminado y esperanzador.</div>
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<div data-offset-key="368bu-0-0"><strong>El museo del despertar</strong></div>
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<div data-offset-key="48iui-0-0">Al poco tiempo, estaba pasando de la primavera al museo. Curiosamente era el día internacional del museo y , sin saberlo, nosotros habíamos preparado con los niños pequeños de la parroquia el museo del despertar a la vida religiosa. Niños y niñas con seis años que a lo largo del curso han ido vivenciando, sintiendo, conociendo, gozando, claves fundamentales de vida y sentido a la luz del Padre Dios, de su hijo Jesús y de la fuerza del Espíritu. Allí estaban la salas de lo vivido y elaborado: el tren de la vida con Jesús, la cruz, la creación, la esperanza, la navidad, los regalos, la paz, la amistad, el perdón y el corazón en la cuaresma, el hablar con Dios y escucharlo, el Padre nuestro, la fiesta de la eucaristía, todo a golpe de mano y corazón de ellos, Cantando a la luz de la fe y de la vida.</div>
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<div data-offset-key="8ru4s-0-0"><strong>Vida de contrastes y contraste de vida</strong></div>
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<div data-offset-key="8ru4s-0-0">Un mismo sentimiento en la mañana y en la tarde, con los de casi noventa y con los de seis años, un mismo espíritu, una misma esperanza y fe. El canto a la vida en una humanidad que, cuando se rodea de ternura y de cuidado, es verdadera primavera en la vejez y auténtico tesoro de museo en la niñez.. Aquí no se trataba de un museo de la vejez olvidada, ni de una primavera perdida e infecunda, sino del museo que despierta y de la primavera que sigue enamorando de la vida en el atarder de la misma.</div>
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<div data-offset-key="8ru4s-0-0"><strong>Agua de vida  y ministerio</strong></div>
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<div data-offset-key="3fbpp-0-0">Y yo, profundamenta agradecido de esta mezcla de museo y primaver, de vejez y de infancia, de fronteras llenas de vida y de ilusión, que me renuevan y me refrescan, como el agua cuida y sana a la acequia, a veces rota, seca y herida.</div>
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