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	<title>&quot;Desnudos ante una foto&quot; | De lo divino y lo humano - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Sep 2016 23:35:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moreno Losada</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[buena noticia]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><strong><img loading="lazy" class="alignright" src="https://scontent.fmad3-2.fna.fbcdn.net/v/t1.0-9/14322523_10210671793822121_4784541241975888223_n.jpg?oh=c6c85e877fb00c0edc3f7a1d6fbc5a2d&amp;oe=587DB0EB" alt="" width="640" height="640">La foto que nos desnuda en  el paraíso de nuestra infancia</strong></p>
<p><strong>Enganchados</strong></p>
<p>Entrada la noche, no  puedo resistir el impulso de plasmar lo que nos está pasando en estos días, todo a partir de una foto. No es una foto de desnudos, lo cual tendría poco interés en el mundo actual, sino una foto que nos desnuda y nos devuelve a la realidad de nuestras vidas, aquel paraíso –no perdido ni olvidado, solo dormido- donde toda nuestra riqueza era la inocencia inquieta y alegre, la pura ilusión y todo un futuro lleno de esperanza para ir hacia adelante en la España de los sesenta. Ahora, cuarenta y seis años después, nos está revolucionando interior y exteriormente, por medio de estos medios watpaseros que nos devuelven a hacer y  a sentir adolescentes. Eso que tanto criticamos los cincuentones y que ahora nos lo echan en cara nuestros familiares al ver que damos síntomas de adicción, todo por esta p… foto.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><strong>La foto del cura en el  colegio</strong></p>
<p>La foto fue realizada en el colegio libre adoptado “Santo Tomás de Aquino” de Granja de Torrehermosa en el curso 1969-70. El cura del pueblo, Don Manuel Tirado, que daba religión y Lengua, nos animó a fotografiarnos, organizó la historia, sacó bancos, nos puso en fila, y dio orden a un fotógrafo –ahora anónimo- para que disparara, lo que hizo sacando sin querer y de perfil al propio cura delante de todos los alumnos y alumnas de aquél curso de primero, nunca se habrá imaginado lo que iba a ser y a provocar ese hecho tan sencillo y familiar. Yo tuve la suerte de estar en ese lugar y de estar en esa foto. Yo creo que nos la regaló a todos –al menos a mí que era su monaguillo-, sería de las primeras de color que teníamos en nuestro haber. La he guardado como oro en paño toda mi vida, la he visto muchas veces y he pensado sobre ella y desde ella en todos los que aparecemos ahí. Yo salí para el seminario tras terminar ese curso, por eso quizá le di más valor al no tener cerca a todos los que allí aparecían.</p>
<p><strong>Emociones medio siglo después</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Ahora casi cinco décadas después, medio siglo, algunos corazones, de aquellos tocados por los mismos sentimientos, animados por los medios que hoy lo facilitan, se han puesto a buscarnos a todos  para reconocernos y recordarnos, han sido como ángeles. Es decir, volver a saber unos de otros y volver a mirarnos con aquel corazón que nos  desnuda, desde aquella infancia querida y viva que duerme en cada uno de nosotros. Y hacerlo, después de este recorrido vital, donde se entiende que nuestro ayer ya es ancho, nuestro hoy profundo, y nuestro mañana con sabor de esperanza ultimada, en la que ya más de uno está prejubilado y rodeado de nietos. La foto nos llama a encontrarnos desde la vida, desde lo más auténtico y limpio que permanece desde entonces y que nos ha acompañado en todo nuestro recorrido personal, familiar, laboral, social, lúdico, económico, religioso…</p>
<p><strong>Nos hemos vuelto locos</strong></p>
<p>Y nos hemos vuelto locos, no es para menos. El mundo de las emociones que se está despertando y que estamos expresando desnudamente son de locura. Hemos llorado de emoción y lo hemos dicho con una naturalidad, lágrimas del sentimiento puro, de la llamada que despierta y abre un montón de corazones que te esperan a través de un móvil, de recuerdo de los padres que ya no están, de los compañeros que  se fueron, alguno ya desde la misma infancia y otro desde la vida alejada, que nos enteramos al conectar. Hemos reído a carcajadas recordando y reavivando todos los momentos de humor y vitalidad de pequeños vividos a piel de flor y que ahora se nos hacen entrañables. Anécdotas de amor, de juegos, viajes, escondites…todo lo propio de un mundo rural rico y entrañable, de personajes, lugares, tiempos, actos que están grabados a cincel de vida y de muerte, y que se hacen inolvidables. Pero que ahora se hacen vivos y nos cosquillean en el interior, queriendo recobrar con fuerza aquello que parecía olvidado. Mensajes y mensajes…. –algunos desde Tailandia, otros de Estados unidos, de todas las autonomías- no hay quien dé abasto, nos atropellamos, nos abrazamos, nos metemos unos con otros,  pero con una delicadeza que nos vuelve a hacer únicos, sanando cansancios y agobios que también están de fondo pero que ahora, aunque queramos compartirlos en otro momento, no nos ganan la batalla.</p>
<p><strong>También nos duele</strong></p>
<p>Tan fuerte es recobrar un momento con ilusión, que algunos no lo resisten, les duele el momento, les pilla muy lejos desde su itinerario, o les rompe la ternura de lo que se expone y no  lo aguantan pidiendo silencio y respeto, para poder elaborar su dolor y así, quizás, recuperarnos. Cómo nos gustaría a todos  revivirlos, que la desnudez fuera transversal y a ninguno nos importara aparecer con nuestras debilidades y heridas, para entre todos poder ser curadas y sanadas, porque todos estamos llenos de cicatrices que pueden curar otras heridas. Algunos aún los estamos buscando.</p>
<p><strong>Necesitamos abrazarnos y hacer el credo de nuestra vida</strong></p>
<p>Pero aquella foto, sacramento de un momento, hoy nos devuelve a la desnudez primera, la de la ilusión trasparente y sencilla de la infancia, lo rural, lo humano, y queremos recogernos y recordarnos, volvernos a pasar por el corazón. Necesitamos abrazarnos, volver a hacer esa foto en el mismo lugar, homenajear a los que ya no están, compartirlo con todos los que quieran y que son nuestros, pero sobre todo compartir nuestras vidas y nuestros caminos, para poder confesar, que tras este largo recorrido de medio siglo, seguimos pensando que somos lo que sentimos y lo que queremos, no lo que tenemos. Que lo  que podemos, sabemos o tenemos, no  es nada comparado con la persona que somos y que hemos logrado desde nuestro mundo de relaciones. Necesitamos hacer nuestro credo de la vida, desde aquella ilusión hasta esta realidad, necesitamos confesarnos lo herido y lo sanado, la ganado y lo perdido, lo amado y lo fracasado, la fecundidad y la esterilidad, retormarnos en aquel punto de partida y volver a caminar juntos, después de dejar los esos disfraces que sólo tenían como fin ayudarnos a relacionarnos pero no eran nuestra identidad, eran instrumentos de camino, pero los caminantes éramos nosotros: profesiones, dinero, fama, casas, lujos, gozos… Necesitamos reunirnos y reencontrarnos para gritar fuerte que estamos seguros de una sola cosa: Que somos lo que amamos.  Una sencilla foto nos ha revolucionado, nos está desnudando a todos,  y el corazón se está poniendo a punto… ah el nombre del grupo es: “sesenta más o menos…” y es que estamos llegando, pero el corazón ahora mismo nos late como a los adolescentes y nos gusta.</p>
</body></html>
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