{"id":213,"date":"2016-11-01T20:40:48","date_gmt":"2016-11-01T19:40:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/de-lo-divino-y-lo-humano\/?p=213"},"modified":"2016-11-01T20:40:48","modified_gmt":"2016-11-01T19:40:48","slug":"de-los-difuntos-y-las-cenizas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/de-lo-divino-y-lo-humano\/2016\/11\/01\/de-los-difuntos-y-las-cenizas\/","title":{"rendered":"De los difuntos y las cenizas"},"content":{"rendered":"<p><img title=\"\" src=\"\/\/www.oblatos.com\/wp-content\/uploads\/2009\/10\/muertospp.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><strong>&#8220;Ad resurgendum cum Christo&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>Cercanos a la commemoraci\u00f3n de la liturgia cat\u00f3lica en torno a la oraci\u00f3n por los fieles difuntos, se ha publicado un documento cat\u00f3lico\u00a0 acerca de las costumbres que se van incorporando para la inhumaci\u00f3n de los cad\u00e1veres. Sobre todo desde que se va extendiendo la pr\u00e1ctica de la cremaci\u00f3n y el uso de las cenizas de los finados. Me ha parecido conveniente hacer una reflexi\u00f3n sencilla sobre los puntos relevantes de dicho documento, que va dirigido, como es natural, a los cat\u00f3licos creyentes y practicantes, a los que le interesa la reflexi\u00f3n y orientaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p><strong>\u201cDe la an\u00e9cdota a la norma\u201d<\/strong><\/p>\n<p><img title=\"\" src=\"\/\/imagenes.catholic.net\/imagenes_db\/223e29_6231cenizas.jpg\" alt=\"\" align=\"left\" \/>&#8220;Para resucitar con Cristo&#8221;: bonito t\u00edtulo para un documento cristiano al recordarnos d\u00f3nde est\u00e1 el horizonte de vida para nosotros, los que creemos en Jes\u00fas de Nazaret, el hombre que pas\u00f3 por la vida haciendo el bien, el crucificado que, tras ser sepultado, fue resucitado. Pero est\u00e1 visto que nuestro mundo busca la pol\u00e9mica y, a veces, hasta la gracia de cualquier posibilidad period\u00edstica.<\/p>\n<p><strong>An\u00e9cdotas y casos<\/strong><\/p>\n<p>Recuerdo dos an\u00e9cdotas sencillas y graciosas, una lejana en el tiempo y otra muy cercana. En mi pueblo, Granja de Torrehermosa, ha habido personas entra\u00f1ables y muy ligadas en afecto al terru\u00f1o. Uno de ellos fue el querido Pascasio que, desde su emigraci\u00f3n a Madrid, sigui\u00f3 con el alma pegada a nuestro pueblo y, en su jubilaci\u00f3n, dio la vida por darle realce en todos los lugares. Comentaban que su deseo era que, al morir, sus cenizas fueran extendidas desde lo alto \u2013no s\u00e9 con qu\u00e9 medio\u2013 por nuestras tierras. La gente, al morir este paisano, dec\u00eda que a ese terrerno habr\u00eda que ponerle coto porque, si no, al comer las ensaladas de lechuga, no \u00edbamos a saber si nos est\u00e1bamos comiendo tambi\u00e9n a Pascasio.<\/p>\n<p>La otra es de ayer. Mi amigo Diego, me manda un whatsapp, en el que me escribe: \u00abMi mujer dice que, de ninguna manera, cuando yo muera voy a seguir en casa, que ya est\u00e1 bien; y ahora se ve que mi hijo, que recientemente ha estado en Roma, ha conseguido que el Papa saque esta norma de que por los campos tampoco. As\u00ed que, por narices en el camposanto\u2026\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Creemos en la resurrecci\u00f3n de los muertos<\/strong><\/p>\n<p>Fuera de bromas, lo que plantea esta nota orientadora es bastante sencillo. Quiere decir que la idea m\u00e1s b\u00e1sica es que las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en alg\u00fan lugar con jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica. \u00bfLa raz\u00f3n? Los cristianos hemos heredado de los jud\u00edos la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n y las ofrendas por nuestros difuntos, y es una formar de mantener nuestra relaci\u00f3n viva con ellos en una comuni\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de la muerte en orden a nuestras creencias. Porque \u00e9stas no son solo de inmortalidad del alma \u2013idea filos\u00f3fica\u00ac\u2013, sino de resurrecci\u00f3n de los muertos. Es decir,<strong> nosotros aguardamos la resurrecci\u00f3n universal, nueva creaci\u00f3n que implica toda la realidad creada (naturaleza y humanidad en su conjunto), y a la que accedemos, desde la muerte, no de modo individual sino personal y colectivo<\/strong>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.religionenlibertad.com\/imagenes\/imagenesck3\/images\/flores_a_los_difuntos.jpg\" alt=\"\" width=\"255\" height=\"144\" align=\"left\" \/><\/p>\n<p><strong>El hombre es uno, en cuerpo y alma<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra antropolog\u00eda no es dualista, hablamos del ser humano como realidad integral. Desde ah\u00ed viene el respeto y la consideraci\u00f3n a los restos o despojos de nuestro cad\u00e1ver. No porque sea necesario para la resurrecci\u00f3n, en la que hablamos de novedad absoluta en continuidad con la persona, pero no con un elemento material o celular, ya muerto y transformado, cuesti\u00f3n claramente solventada desde los primeros momentos de la patr\u00edstica cristiana. La relaci\u00f3n con los cementerios y los modos de enterrar a los muertos ha venido m\u00e1s por la relaci\u00f3n de afecto, recuerdo y el deseo de comuni\u00f3n en la oraci\u00f3n. Por eso <strong>se advierte de la posibilidad de que la pr\u00e1ctica de la desaparici\u00f3n de las cenizas lleve consigo el olvido, y esta orientaci\u00f3n \u00abpuede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oraci\u00f3n y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana\u00bb<\/strong>, como dice la nueva instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Repeto total a la voluntad del finado y a la liturgia cristiana<\/strong><\/p>\n<p>Por otra parte, ha sido un modo de mostrar respeto y veneraci\u00f3n a los antepasados y de no olvidar la historia, muchas veces escrita en todas las culturas desde los enterramientos humanos. Al considerar este elemento material del recuerdo desde sus restos, de alguna manera nos dice la instrucci\u00f3n que \u00abse evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generaci\u00f3n, as\u00ed como pr\u00e1cticas inconvenientes o supersticiosas\u00bb. Adem\u00e1s, <strong>lo que proh\u00edbe el documento, con toda raz\u00f3n, es que los familiares de una persona que haya expresado su voluntad de ser cremado y sus cenizas esparcidas \u00abpor razones contrarias a la fe cristiana\u00bb, soliciten las exequias religiosas porque le ser\u00e1n negadas,<\/strong> lo cual se entiende \u2013no por prohibici\u00f3n y rechazo, sino por respeto y coherencia con el deseo y la voluntad del que fallece que debe ser respetada\u2013. Otro tema es que la familia o la comunidad quieran rezar juntos y celebrar sacramentos en memoria de su persona, pero no las exequias frente a su voluntad.<\/p>\n<p><strong>El valor absoluto de lo humano<\/strong><\/p>\n<p>En el fondo, tambi\u00e9n <strong>est\u00e1 el deseo de expresar con esta pr\u00e1ctica algo fundamental para el pensamiento cristiano: que es la realidad de la singularidad del ser humano en medio de todas las dem\u00e1s criaturas, en lo q<\/strong><strong>ue se refiere a su dignidad y valor absoluto,<\/strong> para los cristianos imagen de Dios. Los cristianos, inspirados por el Evangelio, consideramos que el hombre tiene un lugar \u00fanico, como ser almado y encarnado, en medio del mundo, en la historia, y no comulgamos con las ideas naturalistas sobre el c\u00edrculo de la vida, donde el cuerpo humano, en su sentido antropol\u00f3gico, es considerado nada diferente a otra materia f\u00edsica. En este sentido, el Vaticano ha decidido aclarar su \u00abposici\u00f3n antropol\u00f3gica desde esta costumbre cristiana de enterrar a los muertos y recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en cementerios u otros lugares sagrados\u00bb.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/scontent-frt3-1.xx.fbcdn.net\/v\/t1.0-9\/14925620_10211121987596684_255583337678625364_n.jpg?oh=4ddff281d800f8568e016260e83baa65&#038;oe=5899847D\" alt=\"\" width=\"346\" height=\"194\" \/><\/p>\n<p><strong>Orar por nuestros difuntos<\/strong><\/p>\n<p>Por cierto, <strong>a m\u00ed no me disgustar\u00eda descansar en un columbario<\/strong>, en un lugar de culto comunitario y que, ante mis cenizas, otros oraran y reflexionaran \u00abcomo se pasa la vida y c\u00f3mo se llega la muerte, tan callando\u00bb. Porque, a veces, nos matamos en el deseo de callar la muerte cuando es un lenguaje estructural de lo humano, somos mortales. De todos modos y para acabar con an\u00e9cdotas, mi abuelo Maximino dec\u00eda que, despu\u00e9s de muerto, como si lo quer\u00edan llevar en una caja de sardinas\u2026 Cosa que no hicimos, claro, y cada vez que vamos a su tumba, donde tambi\u00e9n est\u00e1n nuestros padres, mis hermanos y yo rezamos con mucha devoci\u00f3n y nostalgia entra\u00f1able.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Ad resurgendum cum Christo&#8221; Cercanos a la commemoraci\u00f3n de la liturgia cat\u00f3lica en torno a la oraci\u00f3n por los fieles difuntos, se ha publicado un documento cat\u00f3lico\u00a0 acerca de las costumbres que se van incorporando para la inhumaci\u00f3n de los cad\u00e1veres. 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