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	<title>Cómo actuar cuando los hijos nos amenazan con irse de casa | Escuela de Padres - Blogs hoy.es</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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		<title>Cómo actuar cuando los hijos nos amenazan con irse de casa | Escuela de Padres - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Mar 2014 09:19:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div id="attachment_268" style="width: 377px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NI%C3%91OMALETA.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-268" class="size-full wp-image-268" title="Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NI%C3%91OMALETA.jpg" alt="Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades." width="367" height="550" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NIÑOMALETA.jpg 367w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NIÑOMALETA-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 367px) 100vw, 367px"></a><p id="caption-attachment-268" class="wp-caption-text">Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades.</p></div>
<p>Mi amiga Paqui, que a veces es muy flamenca, escuchó por primera vez a su hija con 5 años decir “<em>qué ganas tengo de irme de esta casa</em>” después de que su madre le hubiera metido prisa porque iban a llegar tarde al colegio. Al regresar del colegio, la niña se encontró con su maletita hecha en la entrada de la casa y a su madre, más flamenca que nunca, diciéndole: “¡ea!, ahí tienes la maleta, ya puedes irte”.</p>
<p><strong>“¡Me voy de casa!” es una amenaza que nos hace cierta gracia en un hijo de 5 años,  pero nos aterra en uno de 16.</strong></p>
<p>Los hijos, mientras los educamos, mientras les trazamos los límites de lo tolerable y lo intolerable, nos retan, <strong>nos desafían para poder comprobar si somos o no consistentes en las normas que les proponemos</strong>. Que los hijos nos “<strong>echen un pulso</strong>” es algo que debemos considerar como<strong> lógico en el proceso de educar.</strong></p>
<p>Los hijos, además de resistirse, aprenden a buscar en nuestro comportamiento dónde están los puntos que nos hacen más vulnerables, qué es lo que más nos asusta, y lo encuentran fácilmente porque, entre otras cosas, se lo enseñamos nosotros. Una vez que aprenden qué es lo que más nos debilita, allí en donde nos machacan.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Qué hacer cuando los hijos menores amenazan con irse de casa?</strong></span></p>
<p>Cuando un hijo amenaza con irse de casa <strong>lo que menos necesita es a unos padres descontrolados</strong> que,  o bien se toman a risa y menosprecian su amenaza con un “¡a dónde vas a ir desgraciado!”, “pues ahí tienes la puerta”, o por el contrario, padres que se paralizan por el miedo y dan un paso atrás en su tarea de educar.</p>
<p>Cuando estés <strong>tranquilo,  habla</strong> con tu hijo para que te diga por qué dice eso, <strong>escúchale sin interrupciones</strong>, y así podrás darte cuenta si es un intento de manipulación (que es lo más frecuente) para evitar normas y responsabilidades, o por el contrario se siente muy presionado por la rigidez de las normas en casa (menos frecuente pero también ocurre).</p>
<p>En ambos casos, los padres debemos de <strong>trasmitirles con total tranquilidad tres cosas a nuestros hijos:</strong></p>
<p><strong>1) Que lo que deseamos es su  bienestar, su felicidad</strong> y</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>2) que esa es la razón por la que los educamos,</strong> y por último</p>
<p><strong>3) que no olvide nunca que nuestra casa es su casa, y que las puertas están siempre abiertas</strong>.</p>
<p>Si son menores, hay que hacerles saber que <strong>si se van, nosotros los vamos a buscar</strong> <span style="text-decoration: underline;">por dos razones</span>: la primera,  <strong>porque “<em>los queremos”,</em></strong> y la segunda<strong><em>, </em>“porque<em> es nuestra responsabilidad como padres</em></strong>”.</p>
<p>En este punto me gustaría recordar a los padres que, si vuestro hijo os dice algún día si se puede quedar un amigo a dormir en casa, es obligatorio que el amigo os dé el teléfono de su casa para asegurarse de que los padres saben dónde está su hijo. Una simple llamada puede resultar de un inmenso alivio para otros padres.</p>
<p><strong>No es nada aconsejable ayudarles a hacer las maletas</strong> (esto  es propio de padres que se sienten muy frustrados al oír a sus hijos decirles que no quieren vivir con ellos). Y no es aconsejable porque, sin pretenderlo, les estamos diciendo <strong>“atrévete</strong>“, y nos centramos además en la conducta de irse de casa, yla reforzamos.</p>
<p>¿Tú nunca has dicho algo que no sientes en un momento de enfado? Pues si lo haces tú, que tienes “<em>taytantos</em>”, ¿no lo van a hacer nuestros hijos que están forjándose como personas?</p>
<p><strong>Y menos aún, hay que decirles que si salen por esa puerta, aquí no vuelves a entrar</strong>. Conozco a algún modorro que se ha ido de casay ha estado hasta 48 horas por ahí esgrimiendo como único argumento “<em>mi padre me dijo que no volviera</em>”. Son modorros, modorros.</p>
<p>Ante los inevitables pulsos de los hijos mientras los educamos,  <strong>los padres tenemos que decidir cómo queremos vivir: asustados, </strong>por lo que los hijos puedan hacer,<strong> o confiados </strong>por lo que los padres vamos a hacer<strong>.</strong></p>
<p>No es fácil, pero <strong>tú decides</strong>.</p>
<p> </p>
<p><strong><br>
</strong></p>
</body></html>
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