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	<title>Escuela de Padresactitud &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-157" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
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		<title>Cómo ayudar a nuestros hijos a superar sus miedos</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Apr 2013 17:41:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_101" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-101" loading="lazy" class=" wp-image-101 " title="Cuando nuestros hijos muestren miedo, tenemos que mostrarles seguridad y cariño." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA.jpg" alt="Cuando nuestros hijos muestren miedo, tenemos que mostrarles seguridad y cariño." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA.jpg 3744w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></a><p id="caption-attachment-101" class="wp-caption-text">Cuando nuestros hijos muestren miedo, tenemos que mostrarles seguridad y cariño.</p></div>
<p><em>“Carlos, mi hija Marieta lleva unos días en los que en mitad de la noche se despierta muy asustada y llorando, se abraza a mí y, entre sollozos, me cuenta que si unos perros la perseguían y querían morderle, que si estábamos en la playa y se perdía, que si unos monstruos…, y yo ya no sé qué hacer. Le digo que son sueños y que no tiene importancia, y que hay que ser valiente, le hago que se levante y que vea que no hay perros en la habitación,  ni monstruos, me tiene un poco agobiada y no sé qué hacer”.</em></p>
<p><strong>Los miedos juegan un papel importante en el desarrollo de las personas</strong>. El miedo es un mecanismo de protección y supervivencia, el miedo hace que las personas sean precavidas que valoren riesgos y por eso hay que tener una <strong>actitud de tranquilidad ante las manifestaciones de miedo de nuestros hijos</strong> y, sobre todo, <strong>un especial cuidado a la hora de utilizar los miedos como estrategia de educación.</strong></p>
<p><strong> </strong>Cuando los niños tienen conciencia de “los fantasmas”, “el lobo”, “las brujas”, etc.,  es <strong>NORMAL</strong> que se asusten, y que se puedan mostrar temerosos. El papel de los padres es el de mostrarnos tranquilos, darles confianza, y no el de “echar leña al fuego” diciendo eso de ¡cuidado con el lobo!.</p>
<p>Cuando hacemos esto, los miedos normales pueden llevar a que aparezcan otros miedos que <strong>se enseñan y se aprenden. </strong>Por ejemplo, <strong>los padres miedosos suelen tener hijos miedosos</strong>. Por eso, los padres jugamos un papel importante en la manera en que nuestros hijos desarrollan y afrontan sus temores.</p>
<p>Los miedos infantiles, por lo general, son frecuentes y normales y, de la misma manera que aparecen, se van. Así que, ante esos miedos, la mejor actitud de los padres ante ellos es  mostrarnos como un modelo de referencia, y que vean en nosotros un modelo de seguridad, de comprensión, de tranquilidad.</p>
<p>Ante las pesadillas de los niños, la actitud de los padres ha de ser de <strong>absoluta tranquilidad</strong> (claro que, a las 4 de la mañana, la paciencia y tranquilidad a veces también está durmiendo), <strong>tranquilidad para ir a su cuarto</strong> y decirles ¿qué te pasa?, y <strong>dejarlos que nos cuente su sueño</strong>, y cuando termine decirle, “<em>claro, hijo, si sueñas esas cosas es normal que tengas miedo. Ha sido un sueño. Tranquilízate (beber un poco de agua viene bien) y a seguir durmiendo</em>”. <strong>Abrácelos</strong>, cuando se tiene miedo el contacto físico calma mucho, y <strong>no enciendas muchas luces</strong> y así  evitaremos  que se espabilen.</p>
<p>Algunos padres, como la madre de Marieta, se ponen a buscar los perros y los monstruos por la habitación de sus hijos creyendo que esa es la demostración palpable de que lo que les asusta no está en el cuarto y, sin embargo, con este comportamiento  los hijos piensan, <em>¡madre mía! si mi madre los está buscando eso significa que ¡pueden estar aquí.!</em></p>
<p>A las 4 de la mañana <strong>no es buena hora para ponerse a razonar</strong> (al razonamiento le pasa como a la paciencia, está durmiendo). Así que es mejor dejar los razonamientos para el día siguiente.</p>
<p>A la hora del desayuno puede preguntarle, y darle <span style="text-decoration: underline;"><strong>alguna estrategia para intentar afrontarlos</strong></span>, del tipo:</p>
<p>&#8211; <strong>No le hagas sentir que es un miedoso, no lo ridiculices</strong>. No le llames cobarde, ni le hagas sentir como tal.  Los miedos les hacen sentir muy inseguros y <strong>necesitan comprensión</strong>.</p>
<p><strong>-No te empeñes en obligarlo a afrontar su miedo en solitario</strong>. Hay padres que intentan ayudar a superar los temores de sus hijos obligándoles a enfrentarse a ellos en solitario. Como si tuvieran que ser una especie de “legionarios”.  <strong>Este es otro tremendo error</strong> que lo que suele acarrear es un sentimiento de no ser capaz de afrontar el miedo y, por lo tanto, no tendrá oportunidad de sentirse orgulloso de sí mismo.</p>
<p><strong>Los miedos afrontados con ayuda son más fáciles de afrontar</strong>. Esto no significa que te tengas que acostar en la cama con el niño, ni que le tengas que acompañar continuamente por la casa, si le da miedo la oscuridad. De lo que se trata es de <strong>hacer sentir al niño que estás con él</strong>, pero tú en tu cuarto, y él en el suyo, o cuando tiene miedo a la oscuridad, acompañarles una parte del pasillo, y dejar que ellos solos hagan otra parte, e ir restringiendo paulatinamente el acompañamiento.</p>
<p><strong>-Y sobre todo no ignores sus miedos</strong>. Si ignoras por completo sus temores se sentirá perdido y solo. No encontrará la forma de enfrentarse con el problema y percibirá por tu parte desinterés y falta de cariño.</p>
<p><strong>-Ofrécele alternativas</strong>:   por ejemplo, cuando te despiertes asustado, <strong>puedes encender una pequeña luz</strong> que tengas en la mesilla, y puedes decir en voz alta “Sólo ha sido un mal sueño”, “estoy a salvo en casa”, etc., <strong>la idea es que no le dé vueltas a la cabeza al sueño que le ha  originado el temor</strong>. Con niños más pequeños un peluche puede ser una buena alternativa.</p>
<p>Otro aspecto a tomar muy en cuenta es la <strong>utilización que los padres hacemos del miedo como estrategia educativa</strong>. Muchos de los miedos que presentan nuestros hijos los han aprendido porque nosotros se los hemos enseñado.  ¿<strong>Os suena lo del coco</strong>?, y ¿del sacamantecas? Pues, en la actualidad, muchos padres siguen utilizando estrategias parecidas que tienen como efecto directo <strong>lograr un cierto control de la conducta del niño</strong> pero que, a la larga, <strong>lo único que logran es aumentar el número de miedos de nuestros hijos</strong>.</p>
<p>Hace unos días vi a un niño de unos dos años, que iba paseando unos metros por delante de sus padres,  y se dirigió hacia un perro. <strong>En ese momento los padres comenzaron a gritarle al niño como desesperados ¡cuidado!</strong>, y se interpusieron entre el perro y el niño bruscamente mientras le decían asustados, ¡cuidado con los perros!. <strong>Con tal escándalo el niño comenzó  a llorar asustado</strong> y no me extraña que hasta el perro le cogiera miedo también a los perros.</p>
<p>Así que, procuremos no asustar a los hijos mientras los educamos, porque asustando a los hijos, nos asustamos los padres. <strong>Y el círculo del miedo se va haciendo cada vez más intenso</strong>.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tranquilidad y confianza</strong></span>.</p>
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		<title>¿Estudiar con los hijos o ayudar a que los hijos estudien?</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jan 2013 11:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_30" style="width: 357px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-30" loading="lazy" class=" wp-image-30 " title="Unas niñas haciendo sus deberes escolares." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando.jpg" alt="Unas niñas haciendo sus deberes escolares." width="347" height="216" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando.jpg 1890w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando-300x187.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando-768x480.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando-1024x640.jpg 1024w" sizes="(max-width: 347px) 100vw, 347px" /></a><p id="caption-attachment-30" class="wp-caption-text">Unas niñas haciendo sus deberes escolares.</p></div>
<p>Ahora que el curso vuelve a reiniciarse,  ahora que los lunes vuelven a ser lunes y las vacaciones de navidad pasan a ser las pasadas navidades, ahora  que el bullicio de las vacaciones deja paso a  la rutina de lo cotidiano, me estoy acordando de los padres que mientras recogen los adornos navideños, dejan escapar algún que otro suspiro  seguido de un “¿qué te pasa?”, “¿que qué me pasa?,  que mañana <strong>tenemos que estudiar</strong> el relieve de interior”</p>
<p>Es curioso ver como <strong>en estos últimos años entre los temas de conversación que tenemos entre los padres abundan los contenidos curriculares, </strong> los estudios de nuestros hijos. Así se puede escuchar a algunos disertando sobre las diferencias entre páramos, vegas y campiñas, esos padres son los que tienen a los hijos en 5º de Primaria.</p>
<p>Y si la conversación versa sobre la amplitud del ángulo resultante de dividir la circunferencia en 360 partes iguales, podrás escuchar a una madre, ufana, apostillar, “tú a lo que te refieres es a  los grados sexagesimales”, esa es madre de una de 2º de la ESO, y si los ves muy ansiosos y hablando de Pericles, los Sofistas y Platón, sin duda esos son padres de los de 2º Bachillerato.</p>
<p><strong><a href="http://elpais.com/diario/2009/04/24/sociedad/1240524005_850215.html">Está demostrado</a> que la implicación, el interés y la actitud de los padres ante los estudios de sus hijos influyen positivamente en la conducta de los hijos frente a los estudios.</strong></p>
<p><strong>            Implicación y actitud no deben de confundirse con padres haciendo de profesores particulares de sus hijos.</strong></p>
<p><strong>El dilema que se nos presenta a los padres es el siguiente: ¿Estudiar con los hijos o ayudar a que los hijos estudien? </strong></p>
<p>El tema de los estudios es una de las mayores preocupaciones que muchos padres tienen en estas edades, quizás <strong>porque el éxito académico de los hijos es un buen antídoto para calmar los temores por el futuro</strong>, y  por otra parte porque también creemos, erróneamente, que las notas van asociadas a la idea, al sentimiento, de ser buenos padres. <strong></strong></p>
<p><strong>Es como si las notas trimestrales realmente no evaluaran el trabajo realizado por nuestros hijos, sino nuestra pericia como educadores</strong>. Sea por lo que fuere el caso es que en muchas de nuestras casas se preparan “tardes toledanas” a costa de los páramos, los grados sexagesimales y Pericles, los Sofistas y Platón.</p>
<p><strong>Estudiar es un hábito</strong>, como lavarse los dientes después de comer o hacer la cama antes de irse al colegio. Un hábito no se adquiere de la noche a la mañana, requiere práctica y más práctica. Además, los hábitos están influidos por las características peculiares de la persona que lo realiza. <strong></strong></p>
<p><strong>El papel de los padres es el de inculcar ese hábito, el de señalar que es el momento de realizar ese hábito, el de facilitar que se pueda realizar y el de reforzar su ejecución. </strong></p>
<p><strong>Y dejar claras también cuales son las consecuencias que tienen para nuestros hijos</strong> <strong>la práctica, o no, de dichos hábitos</strong>. C<strong>onsecuencias que necesariamente tienen que ser de aquí y ahora</strong> y no esas vaguedades del futuro: “vas a ser un desgraciado”, “un fracasado”, un “don nadie” que, por lo general, asustan más a quién lo dice que al que lo escucha.</p>
<p><strong>¿Cuál es nuestro objetivo como padres?, ¿que nuestros hijos sean autónomos en el estudio o que aprueben el próximo examen?</strong>  Si queremos que sean autónomos tendremos que dar los pasos para que <strong>nuestros hijos se responsabilicen de que estudiar es una tarea que les compete, fundamentalmente, a ellos</strong>.</p>
<p>Si por el contrario lo que queremos e<strong>s que aprueben el examen cercano</strong>, pues entonces tendremos que <strong>ponernos a estudiar con ellos</strong>.</p>
<p>Hay muchos padres que han acostumbrado a sus hijos a que estudien en su compañía, de tal manera que son los hijos los que dicen eso de <strong>“mamá, venga a estudiar</strong>”, y los padres nos quedamos con unas ganas de decirles eso de “que me dejes”.  Pero allí estamos, sentaditos a su lado, leyendo la lección, explicándola, desmenuzándola , y de esta manera puede que nuestros hijos aprueben, o no,  pero no aprenden a estudiar. Aprenden a que les resumamos las ideas más importantes, aprenden a que les busquemos la información relevante, aprenden a aprobar,  pero también les enseñamos  que ellos solos no pueden, <strong>les enseñamos a ser dependientes</strong>, a sentirse un tanto incapaces.</p>
<p>Estudiar con los hijos también genera en numerosas ocasiones un montón de conflictos, “atiende”, “no te enteras”, “así no”, y la oportunidad de pasar unas tardes “de los nervios” inolvidables. Pero por otro lado nos permite en las conversaciones con vecinos, amigos y familiares, decir eso de “el fin de semana que viene igual nos vamos al páramo”. El saber no ocupa lugar.</p>
<p>Y <strong>muy relacionado con los estudios están las  notas</strong>, al final siempre vendrán las notas, y a veces nuestros hijos, <strong>que son mucho más que las notas que obtienen</strong>,  y que se han esforzado o no,  y que han estudiado o no, nos enseñan sus notas. Sus notas aprobadas, o notableadas y nosotros vamos y les soltamos eso de <strong>“está bien, PERO TU ERES DE SOBRESALIENTE”.</strong> ¡¡¡Toma ya!!!. Y nosotros como padres ¿somos de sobresaliente?.</p>
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