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	<title>Escuela de Padrescalma &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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		<title>¿Existen padres con déficit de atención?</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Apr 2014 16:34:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_276" style="width: 211px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/04/padretriston-2.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-276" class="size-medium wp-image-276" title="padretriston (2)" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/04/padretriston-2.jpg" alt="" width="201" height="300" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/04/padretriston-2.jpg 369w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/04/padretriston-2-201x300.jpg 201w" sizes="(max-width: 201px) 100vw, 201px" /></a><p id="caption-attachment-276" class="wp-caption-text">Estar atentos es muy importante sobre todo cuando se está educando</p></div>
<p style="text-align: left;">Hace unos días me ocurrió esa “extraña casualidad” en la que varias personas diferentes, que no tienen nada que ver entre sí, me hablaron de un mismo tema. Mi colega<a href="http://eoepcaceres-1.blogspot.com.es/"> Susana Vicario </a>me sugirió escribir sobre padres hiperactivos y a la mañana siguiente un niño que se dirigía al colegio azuzado por su madre le gritaba “<em>mamá-pareces-hiperactiva-con-tanto-corre-corre-corre</em>” y media hora después en una entrevista con los padres de un aspirante a modorro, la mamá en bajito me dijo &#8220;<em>creo que mi marido tiene un déficit de atención</em>&#8221; a lo que el desatento padre contestó con un fastidioso “ya estamos”.</p>
<p>Recordé una frase de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Schiller">Friedrich Schiller</a>: &#8220;<em>No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas</em>”, justo en ese momento me dije esto es una revelación para que escriba un post sobre padres que se comportan como si tuvieran déficits de atención o como hiperactivos.</p>
<p>El tema de los niños con hiperactividad y/o déficit de atención ha generado mucha literatura. ¿Existen los hiperactivos? Pues igual que brujas en Galicia, “haberlos haylos”, otra cosa es si en la denominación de origen TDAH  están más de los que son. Porque me parece que en el tema de la hiperactividad ocurre lo que en los bolsos de Louis Vuitón, hay muchos falsos.</p>
<p>Pero dejemos el tema de los niños con TDAH que es serio y con muchos frentes de debate y hablemos de padres y madres desatentos y algunos hiperactivos.</p>
<p>Lo que más caracteriza a los padres desatentos es su <strong>falta de atención cercana a detalles</strong>. A diario tenemos una oportunidad para interesarnos por nuestros hijos y no sólo por cómo les ha ido por el colegio. A menudo cuando hablo con niños o con adolescentes que me cuentan interesantes historias me pregunto si nos damos cuenta los padres de lo que piensan nuestras criaturas, de lo que pasan y de cómo lo pasan. Fíjate, observa a tu hijo, no te distraigas estate atento y cuando notes que algo le pasa no le preguntes <em>¿te pasa algo?,</em> es mejor que le digas <strong>estoy aquí y puedo y quiero ayudarte.</strong></p>
<p>Otra característica de padres desatentos es que <strong>parece que no escuchan cuando sus hijos les hablan</strong>. Aquí hay que distinguir entre “no escuchar” y “hacerse el sordo”. Yo recomiendo a muchos padres la sordera transitoria como una eficaz herramienta educativa pero otra cosa es la de aquellos padres que no quieren escuchar, padres que no quieren afrontar aquello que los hijos dicen. Escuchar, escuchar y escuchar a los hijos es la mejor forma de mostrarles nuestro interés por ellos. Y como nuestros hijos nos interesan ya sabremos qué hacer después de escucharlos.</p>
<p><strong>Otra característica de los padres desatentos es la impulsividad,</strong> así  con frecuencia actúan de forma inmediata sin pensar en las consecuencias. Los hijos tienen la habilidad de “ingurgitarnos la yugular” (ya sabes, cuando la vena del cuello nos la ponen como el pescuezo de un cantaor) y cuando estamos ingurgitados es cuando más fácilmente perdemos el control. Cuando los hijos nos comienzan a alterar es cuando más necesitamos hacer un esfuerzo para calmarnos para evitar ser impulsivos y tener que arrepentirnos de lo dicho o de lo hecho. <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/10/como-no-perder-la-calma-con-los-ninos/">Recordad el post en el que daba alguna orientación sobre cómo no perder la calma con los hijos.</a></p>
<p><strong>Hay algunos padres desatentos que además son hiperactivos y se caracterizan por su excesiva actividad motora.</strong> Padres y madres que desde que se levantan ya están haciendo algo, pasan de 0 a 100 en menos de 2 segundos. A los padres nos encantaría que nuestros hijos hicieran todo lo que tienen que hacer a la primera, sin rechistar y a ser posible por su propia iniciativa sin que nosotros les tengamos que decir nada y como eso no suele ocurrir, nos desesperan.  <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/02/15/educar-sin-angustias-un-reto-posible/">Educar sin prisas es educar pensando en el futuro y no en el presente</a>. Los objetivos de la educación son a medio y largo plazo y no para el día a día. Así que procura pensar cómo te gustaría que se comportarantus hijos cuando sean adultos en vez de pensar lo que te gustaría que hicieran hoy y mañana. Cuando los objetivos son a largo plazo los padres podemos actuar con más calma que cuando deseamos objetivos a corto plazo. A más calma menos hiperactividad.</p>
<p>¿Estamos tranquilos? pues eso es lo primero que tenemos que hacer los padres, tranquilizarnos (que es diferente a &#8220;pasar&#8221;) y luego a seguir con nuestras normas y límites, a seguir de manera sistemática y un poco de paciencia, los niños dentro de nada serán adultos.</p>
<p><strong>Los Padres a menudo hacemos las mismas cosas que nos preocupan o disgustan cuando las hacen nuestros hijos, pero, te recuerdo, que a alguien se tienen que parecer, ¿no?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-221" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-157" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
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		<title>¿Cómo no perder la calma con los niños?</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 09:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[Perder el control, cuando estás educando, es algo que puede ocurrir y de hecho nos ocurre. Que se lo pregunten a mi amiga Paqui que me escribió un correo electrónico con en el asunto “Paqui a punto de reventar” y con el siguiente texto: “Carlos, ya no puedo más”. Y me sigue contando: “Carlos, esto [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_132" style="width: 610px" class="wp-caption alignright"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-132" class="size-full wp-image-132" title="Explotar cuando los hijos nos sacan de nuestras casillas se puede evitar." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG.jpg" alt="Explotar cuando los hijos nos sacan de nuestras casillas se puede evitar." width="600" height="421" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/PADREDELOSNERVIOSBLOG-300x211.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-132" class="wp-caption-text">Explotar cuando los hijos nos sacan de nuestras casillas se puede evitar.</p></div>
<p><strong>Perder el control</strong>, cuando estás educando, es algo que puede ocurrir y de hecho nos ocurre. Que se lo pregunten a mi amiga Paqui que me escribió un correo electrónico con en el asunto “<strong>Paqui a punto de reventar</strong>” y con el siguiente texto: <strong>“Carlos, ya no puedo más”</strong>.</p>
<p>Y me sigue contando: “<em>Carlos</em>, <em>esto de la crianza es un no parar, me da la sensación de que <strong>en vez de una madre soy un guardia de la porra</strong> que está en una continua batalla con los niños y tú me dices que intente estar calmada. Pero ¿qué hago? Esta misma mañana, por enésima vez, no han recogido el cuarto, y yo venga a decirles</em> “¡<em>claro!, como aquí tenéis a la criada para todo, que eso es lo que soy,¡ una chacha!</em>”.</p>
<p>Esto dicho con serenidad e ironía, pero ni caso. Y al ratito los niños empiezan a pelearse, y les vuelvo a decir con seriedad y menos ironía<em> “¿pegarse dos hermanos? ¡No seáis cafres! ¿Dónde se ha visto eso?”</em>y ya sé que tú me dirías que los inventores de la primera pelea fueron los famosos hermanos Caín y Abel. Y a continuación les pido que se vayan a su cuarto y ni caso. A estas alturas me estoy empezando a irritar, y empiezo a decir en tono cada vez más alto <em><strong>¿Cuántas veces tengo que repetirlo?, ¿es que hablo en chino</strong>?</em> Y entonces mis hijos me miran como si realmente fuera la propietaria de una tienda cien.  Y a la hora de comer me dicen  “¡<em>que asco! otra vez lentejas</em>”, y luego por la tarde me piden dinero para comprar cosas que dicen que necesitan urgentemente, y en ese momento les suelto &#8220;<em>te crees que mi cartera es el Banco de España</em>&#8220;. <strong>Y ¡exploté!</strong>, <strong>y me puse a gritarles como una posesa y a decirles cosas que luego me hacen sentir fatal</strong>&#8220;.</p>
<p>Si los padres nos dedicásemos solo a educar, y no hiciéramos otra tarea, entonces no nos alteraríamos tanto. <strong>Pero los padres estamos educando a la vez que desarrollamos nuestra vida personal y profesional.</strong> Mi teléfono es capaz de hacer cinco cosas a la vez sin irritarse. Yo no. Aunque es complejo para educar, <strong>los padres necesitamos no perder el control</strong>. Perder el control no nos ayuda a educar, <strong>perder el control hace que  podamos herir a los que queremos,</strong> perder el control nos hace sentir débiles.</p>
<p><strong> ¿Cómo podemos aprender los padres a autocontrolarnos para así poder enseñar a nuestros hijos a autocontrolarse?</strong>  Fundamentalmente necesitaríamos <span style="text-decoration: underline;">dos competencias</span>:</p>
<p><strong>1)</strong> <strong>Detectar en nosotros, lo más precozmente, los síntomas del descontrol.</strong> Ningún padre y ningún hijo pasa del estado de calma al estado de descontrol directamente. Esto ocurre a través de un <strong>proceso mental mediante el cual los padres o los hijos nos vamos paulatinamente alterando</strong>. En la mayoría de las veces nosotros mismos nos vamos “jaleando”, “<em>verás el niño, como me vuelva a decir…” “como me vuelva a mirar así…</em>”</p>
<p>Nuestro pensamiento le dicta nuestra conducta qué es lo que tiene que hacer. Así que, <strong>cuando veas que te vas a enfadar, intenta parar</strong>. A veces es mejor <strong>dejar pasar un par de horas</strong> para que seamos capaces de decir lo que tenemos la obligación de decir y hacer pero sin enfadarnos.</p>
<p><strong>2) La capacidad de hacer frente a los contratiempos</strong>. Muchas veces las cosas no ocurren como deseamos, ni en los momentos y tiempos que desearíamos. Los hijos en su desarrollo presentan avances y retrocesos, y tenemos que estar preparados para ambos. <strong>Los contratiempos son parte de la educación</strong>. Son normales y nos exigen nuevas medidas a la hora de educar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Calma, estamos educando.</strong></span></p>
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