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	<title>Escuela de Padresdecisión &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-221" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Cinco cosas importantes que debemos enseñar a los hijos</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 09:09:54 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_137" style="width: 610px" class="wp-caption alignright"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/padresenseñanblog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-137" loading="lazy" class="size-full wp-image-137" title="Hay cinco cosas que debemos enseñar a nuestros hijos, y no olvidar nosotros." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/padresenseñanblog.jpg" alt="Hay cinco cosas que debemos enseñar a nuestros hijos, y no olvidar nosotros." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/padresenseñanblog.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/05/padresenseñanblog-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-137" class="wp-caption-text">Hay cinco cosas que debemos enseñar a nuestros hijos, y no olvidar nosotros.</p></div>
<p style="text-align: left;">Algunas veces he escuchado a algunos padres decir <strong>“he fracasado como padre”,</strong> y esto lo dicen padres de niños, de adolescentes, padres de jóvenes y, a veces, hasta padres de adultos. Ante  esa afirmación siempre pregunto lo mismo: <strong>¿por qué dices eso?</strong>  La respuesta, curiosamente,  suele incluir esta idea: <strong><em>“no he sabido inculcarle“.</em></strong></p>
<p style="text-align: left;">Este <strong>sentimiento de fracaso</strong>, además de restar confianza a los padres, sirve a menudo para <strong>culpabilizar a los hijos</strong>. Y el coctel “falta de confianza” más “culpabilización” genera resacas de larga, muy larga duración.</p>
<p style="text-align: left;"> La tarea de ser padres <strong>no es  construir hijos</strong> sino <strong>ayudar a que los hijos se construyan a sí mismos. </strong>Desde esta perspectiva,<strong> </strong>realmente ¿fracasan los padres?  <strong>La vida de nuestros hijos les pertenece a ellos,</strong> y los padres no podemos vivir la vida de nuestros hijos porque, si lo hiciéramos, quizás no se equivocaran, pero lo que es seguro es que <strong>los privaríamos de vivir su vida</strong> que, por cierto, es una forma de ser desgraciado/a.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El fracaso </strong>como padres, no reside en lo que nuestros hijos hacen, o dejan de hacer,  ni en lo que los padres olvidamos que hemos hecho. En todo caso, <strong>reside en no dejar que nuestros hijos sean los dueños de sus aciertos y de sus errores</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Por otro lado, algunos padres vamos olvidando mientras nuestros hijos se van haciendo mayores las  cosas que les hemos enseñado con tanto esfuerzo y con tanto cariño en su infancia y adolescencia.  <strong>El olvido </strong>nos puede volver rígidos, incluso resentidos y el resentimiento<strong> conlleva el peligro  de “perdernos” la vida que nuestros hijos adultos  han decidido, libremente, vivir</strong>. Pero olvidar no es fracasar.</p>
<p style="text-align: left;">         <span style="text-decoration: underline; font-size: large;">   ¿<strong>Y qué cosas son las que debemos enseñar a los hijos, y que los padres no debemos olvidar</strong>?</span></p>
<p style="text-align: left;">1)  <strong>Les enseñamos a decir te quiero</strong>.  Querer es para toda la vida y se quiere a los hijos porque son nuestros hijos, y no por lo que hacen, ya que lo que hacen es parte de la vida de nuestros hijos: <strong>Su propia vida</strong>.  Nuestros hijos <strong>no son nuestras ilusiones ni nuestras metas</strong>.  Escuchar a adolescentes decir que se sienten mal porque no han sido capaces de satisfacer las expectativas que sus padres tenían depositados en ellos es algo habitual en estos días de búsqueda de nota media en la cercana Selectividad.</p>
<p style="text-align: left;">2)  <strong>Les enseñamos el valor que tiene guiar</strong>. Los guiamos  cuando son pequeños y, cuando son adultos, nuestra  luz sigue ahí dispuesta a guiar.  <strong>Los padres somos faros,</strong> no para evitar que nuestros hijos se pierdan, sino porque sabemos que <strong>es posible que se puedan perder</strong> y, en ese momento,  es cuando más necesitan que nuestra luz brille. <strong>La luz dice dónde estamos los padres</strong> para que nuestros hijos siempre lo tengan en cuenta. No indica hacia dónde tienen que ir, porque <strong>el camino que escogimos los padres es sólo nuestro camino</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">3) <strong>Les enseñamos qu</strong>e <strong>los aceptamos tal y como son.</strong>  Nuestra  imperfección nos ayuda a ser<strong> comprensivos</strong> con las imperfecciones de los que nos rodean. Les <strong>apoyamos y confiamos en su capacidad para tomar decisiones</strong> en función de su edad. Confiamos en que educamos para que nuestros hijos sean capaces de vivir su vida y tomar sus propias decisiones.  Confiamos  en su capacidad para afrontar los reveses que, sin duda alguna, les acarreará tomar determinadas decisiones.</p>
<p style="text-align: left;"> 4) <strong>Les enseñamos el valor del  respeto</strong>, respetando sus ideas, sus creencias. <strong>Respetar no es sinónimo de compartir</strong>. Aceptamos y valoramos que nuestros hijos piensen, aunque sea de forma diferente a nosotros, o que tengan creencias y gustos diferentes a las nuestros.  Las parejas de nuestros hijos, sus creencias, sus opciones políticas no deberían de ser nunca una frontera.</p>
<p style="text-align: left;"> 5) <strong>Les enseñamos la disponibilidad</strong> que los padres tenemos siempre para nuestros hijos, que siempre seremos menos rencorosos, <strong>siempre tendremos los brazos abiertos,</strong> que no nos cansaremos de dar pasos que nos acerquen a ellos, que aceptamos, por ser padres, que nos corresponde siempre la tarea de construir puentes.</p>
<p style="text-align: left;"> <strong>La vida es fugaz</strong>, los hijos nos gastan las hojas del calendario a un ritmo vertiginoso. ¿De verdad crees que has fracasado como padre?, <strong>¿no será que has olvidado todo lo que les has enseñado?</strong></p>
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		<title>Mi hijo tiene una rabieta ¿qué hago con él?</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 09:08:42 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[Aurora y Juan son unos estupendos padres con los que estuve charlando hace unas semanas en un centro infantil y, nada más comenzar la conversación, Juan me espetó: Carlos, yo no sé si necesitamos ayuda de un psicólogo o de un exorcista. Laura, nuestra hija, es una niña encantadora, divertida, alegre, habladora… pero últimamente, y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_116" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-116" loading="lazy" class="size-full wp-image-116" title="Dos gemelos con rabieta." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg" alt="Dos gemelos con rabieta." width="600" height="349" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN-300x175.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-116" class="wp-caption-text">Dos gemelos con rabieta.</p></div>
<p>Aurora y Juan son unos estupendos padres con los que estuve charlando hace unas semanas en un centro infantil y, nada más comenzar la conversación, Juan me espetó: Carlos, yo no sé si necesitamos ayuda de <strong>un psicólogo o de un exorcista</strong>. Laura, nuestra hija, es una niña encantadora, divertida, alegre, habladora… pero últimamente, y con más frecuencia,  cada vez que le decimos que no a algo que pide, se convierte en <strong>una especie de “posesa”</strong> que grita, se tira al suelo, berrea más que llora. En ese momento Aurora dejó resbalar dos lágrimas mientras decía “No sabemos cómo ayudarla. No podemos con ella”, “voy a esperarla al colegio con miedo por si me monta el numerito”.<br />
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<p>Para empezar, les dije, tengo una buena noticia, <strong>vamos a descartar el exorcismo</strong> y, en segundo lugar, vamos a intentar entender las rabietas como un comportamiento “normal de niños normales” pero que requieren por parte de los padres una manera de actuar clara y sistemática. <strong>Las rabietas son una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a tolerar la frustración.</strong></p>
<p>Las rabietas son una conducta que se presentan fundamentalmente en dos tipos de situaciones: la primera,  <strong>cuando un niño no obtiene algo que desea</strong>. La segunda, <strong>cuando un niño está muy cansado</strong> (esto que los padres llamamos “pasado de rosca”).</p>
<p>Si echas un vistazo por el cuarto de tu hijo podrás ver que tienen de todo, los hijos de los psicólogos también tienen un cuarto como el de tu hijo. Y no sólo es que tengan de todo, sino que además <strong>les hemos acostumbrado</strong>:</p>
<p>&#8211;<strong>A mercadea</strong>r, con frases del tipo  “si haces esto te doy lo otro”. Así, es normal escuchar a los niños contestar a sus padres cuando les piden algo: “qué me vas a dar a cambio”.</p>
<p>&#8211; <strong>A ofrecerles regalos</strong>, muchas veces, sin necesidad de que los pidan. Os recuerdo que, a veces, nos sentimos culpables por no dedicar el tiempo suficiente a nuestros hijos y mediante la “cartera” intentamos calmar nuestra culpa. A las 14 horas en las puertas de cualquier colegio, público o concertado, padres y madres llevan guardado en el bolso lo que yo denomino <strong>un “kit anti-pollo”</strong> y que se usa en cuanto el niño amaga con montar un numerito: ”Mira lo que te he traído”.</p>
<p>Cuando un niño quiere algo, en cuanto lo está pensando, lo está pidiendo. <strong>Lo único que tiene el niño en su cabeza “dame eso”, o “quiero eso”</strong>. Y mientras, <strong>los adultos solemos tener “verás tú el niño ahora”</strong>, “a que me monta un pollo antes de comer”, “mira lo que te he traído (kit anti pollo)“ a que no va a comer con el berrinche”, “otra vez no, hijo mío”, etc., etc.  Toda esta serie de pensamientos van a ser fundamentales a la hora de determinar qué comportamiento vamos a desarrollar.</p>
<p><strong>Mi recomendación es sencilla</strong>, si crees que no debes atender su petición, los padres sólo tienen que pensar una cosa, en que van a decir: <strong>“No”</strong>.</p>
<p>Cuando los padres me dicen que hay que razonar con los hijos, les contesto que claro que sí. Pero, creedme, llega un momento en el que no se puede seguir razonando cuando los niños entran en estado de rabieta. La postura más efectiva es la de <strong>mantenernos</strong> en nuestra decisión.</p>
<p><strong>No te enfades cuando tu hijo tiene una rabieta</strong> y, si te enfadas, que no se dé cuenta. ¿Por qué nos vamos a enfadar nosotros si estamos actuando como padres, si estamos educando? Cuando, por ejemplo,  le decimos a nuestro hijo que no va a tomar una chocolatina antes de comer, entiendo que el niño se mosquee porque prefiere el chocolate al arroz.</p>
<p>Pero si le has dicho ‘<em>No’,</em> sólo tienes que repetírselo un par de veces, con suavidad (<em>no, ahora no puede ser</em>) dale un porqué tranquilamente (<em>ahora vamos a comer), </em>incluso ofrécele una alternativa<em> (ahora vas a comer la chocolatina después o para la merienda</em>) y, a partir de ahí, <strong>un poco de sordera transitoria es un buen método</strong>.</p>
<p>Al comienzo, cuesta mucho, pero si tú, como padre perseveras en tu decisión, aunque tu hijo piense “prepárate para la que te voy a montar”, te darás cuenta progresivamente de que tu hijo cada vez utilizará rabietas cada vez menos porque <strong>no les sirven para obtener nada</strong>. Las rabietas de la infancia, si no se educan, pueden convertirse en <strong>conductas más indeseables en la adolescencia</strong>.</p>
<p>Las rabietas de nuestros hijos suelen acompañarse de una <strong>serie de “efectos especiales”</strong> que les dan un carácter más “dramático”. Hay niños que se dan cabezazos, los hay que se congestionan tanto que parecen explotar, los hay que se provocan vómitos, y a veces el miedo a que les pueda pasar algo hace que aflojemos en nuestra decisión. <strong>Cuanto más se descomponga</strong> la criatura, más <strong>necesita que sus padres estén tranquilos</strong> y serenos.</p>
<p>Los berrinches y rabietas suelen generar mucho malestar a los padres y, a nuestros hijos, además les gusta montar esos espectáculos delante de amigos y público en general.</p>
<p>Cuando ves a un niño con rabieta, a uno que no sea tuyo, ¿qué piensas?: “<em>Ese niño, si fuera mioooo,  tiene una torta en todo lo alto</em>” y hay hasta quién piensa: “<em>mira qué padres, si es que tienen una torta en tó lo alto</em>”.</p>
<div id="attachment_119" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-119" loading="lazy" class="size-full wp-image-119" title="Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg" alt="Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda" width="600" height="381" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN-300x191.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-119" class="wp-caption-text">Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda</p></div>
<p>Voy a proponer <strong>que el periódico HOY regale</strong> con el suplemento semanal <strong>un chaleco reflectante</strong> de esos que hay que llevar en el coche. En el chaleco se leerá la leyenda “PADRES EDUCANDO”. Así, cuando un niño monte el berre, sus padres se colocan el chaleco, y el resto de padres, cuando pasen alrededor del espectáculo, en vez de pensar eso de “qué torta”, animosamente dirán a los padres del de la rabieta, <strong>“ánimo”, “aguantar”</strong>.</p>
<p>Cuando los padres, ante una rabieta,  se mantienen firmes en sus decisiones y logran que su decisión no cambie, y se mantienen tranquilos,<strong> ese día los padres empiezan a confiar más en sus destrezas como padres</strong>. ¡Así que, <span style="text-decoration: underline;">ánimo</span>!</p>
<p>P.D. Un cuento para leer con niños que tiene rabietas: <a href="http://m.casadellibro.com/libro-vaya-rabieta/9788484701477/974694" target="_blank">http://m.casadellibro.com/<wbr>libro-vaya-rabieta/<wbr>9788484701477/974694</wbr></wbr></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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