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	<title>Escuela de Padresemociones &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>emociones &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Padres con Emociones Displacenteras, un libro para educar.</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jul 2016 11:52:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Libros que Ayudan]]></category>
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		<post_tag><![CDATA[José Serrano]]></post_tag>

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		<description><![CDATA[&#160; José Serrano es un compañero de profesión y un amigo que trabaja como Psicólogo del Programa de Atención a la Familia en el Ayto. de Olivenza (Badajoz). Doctor en Psicología y profesor del Departamento de Psicología en la Unex, lo entrevistamos en este blog por que ha escrito un interesantísimo libro para ayudar a [&#8230;]]]></description>
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<p><strong><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2016/07/10/padres-con-emociones-displacenteras-un-libro-para-educar/cubierta-emociones-displacenteras-definitiva-2/" rel="attachment wp-att-555"><img loading="lazy" class="alignnone  wp-image-555" title="cubierta EMOCIONES DISPLACENTERAS definitiva" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2016/07/libro-josé-serrano.jpg" alt="" width="595" height="819" /></a></strong></p>
<p><strong>José Serrano</strong> es un compañero de profesión y un amigo que trabaja como Psicólogo del Programa de Atención a la Familia en el Ayto. de Olivenza (Badajoz). Doctor en Psicología y profesor del Departamento de Psicología en la Unex, lo entrevistamos en este blog por que ha escrito un <strong>interesantísimo libro</strong> para ayudar a los padres en esta compleja tarea de educar a sus hijos.</p>
<p><strong>José, ¿Qué son las emociones displacenteras? ¿Por qué el término “displacenteras”?</strong></p>
<p>Son aquellas emociones que nos resultan incómodas, aquellas que no queremos experimentar o sentir. En mi opinión, son las mal etiquetadas como “negativas”. No hay emociones negativas. Yo diría que hay emociones que deseamos experimentar y otras que no deseamos albergar , como la vergüenza, el enfado, la ira, la tristeza, el miedo… Pero una cosa es nuestro deseo, y otra muy diferente la realidad. La cuestión es que la realidad nos dice que estas emociones displacenteras también poseen su función y son necesarias para vivir. Si frenamos o paralizamos nuestras emociones displacenteras, y las de nuestros hijos cuando nos vinculamos con ellos, también favoreceremos que estos últimos sufran dificultades emocionales y psicológicas, al igual que se verá mermada nuestra capacidad para constituirnos en padres y madres funcionales.</p>
<p><strong>En tu opinión, por tanto, ser madre y ser padre es una experiencia fundamentalmente emocional…</strong></p>
<p>Ser padre o ser madre no se reduce solamente a un conjunto de prácticas de crianza que los progenitores tengamos que poner en marcha con nuestros hijos, es mucho más que eso. No se puede simplificar solo a comportamientos. Ser mamá o papá es principalmente un complejo de emociones ligadas a pensamientos. No basta con saber qué límites y normas tengo que poner a mis hijos, ni tampoco cómo debo hacerlo, también hay que analizar cómo me siento cuando llegue la hora de hacerlo, cuáles son mis emociones asociadas a esos momentos concretos. De nada sirve decirle a mi hijo “cálmate hijo, tranquilo”, si no somos conscientes de las emociones que cortejan a nuestras palabras.</p>
<p><strong>Cuando hablas de ser padre y de ser madre, salen de tu boca también las palabras “historia personal”, de hecho son dos palabras que forman parte del subtítulo de tu libro, ¿a qué te refieres? ¿piensas también que es relevante para lo que nos ocupa?</strong></p>
<p>La historia personal es la mochila con la que viajamos todos los días cuando nos vinculamos con nuestros hijos. Es algo que carga nuestra espalda y jamás podremos desprendernos de ella. Algunos padres y madres me dicen que son incapaces de poner ciertos límites porque no quieren que sus hijos sientan hacia ellos lo que ellos mismos han sentido y sienten hacia sus propios padres. Están mezclando el pasado con el presente, esto es, lo que<a class="TlKpp75rVDQV Ef532WK6" title="Clic para continuar por DNSUnlocker" href="#15298784"> alberga<img src="//cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow.png" alt="" /></a> su mochila con la relación que están estableciendo en la actualidad con sus hijos. Y esto, si se me permite, no es bueno para ser un padre funcional. Si mi padre ha sido muy autoritario conmigo y me lo ha hecho pasar mal durante mi infancia, no significa que mi hijo lo vaya a pasar mal porque yo le diga “no” a ciertas cuestiones que no le sirven para crecer.</p>
<p><strong>Emociones incómodas, historia personal, experiencia compleja… ¿se hace necesario formar a los padres, entonces? ¿Cuál es tu opinión en este sentido?</strong></p>
<p>Pienso que los espacios formativos, como por ejemplo tu blog de Escuela de Padres, son muy necesarios. En muchas ocasiones he dicho que los espacios de formación de padres deberían ser obligatorios, y también lo digo en mi libro, y no con ello quiero que padres y madres piensen que soy autoritario. Si uno echa un vistazo a la Convención Internacional de Derechos del Niño, se dará cuenta de que una de las ideas que sobrevuelan este articulado es la de que todos los niños del planeta tienen derecho a ser educados por padres preparados, competentes. Si a esta idea le sumamos el hecho de que el comportamiento de los padres supone un factor a tener en cuenta en la explicación de los problemas psicológicos de los hijos, hace que pueda justificar esta idea mía de la obligatoriedad de la formación a padres. Es más, estas acciones formativas yo las implementaría no solo cuando los padres son padres, sino también (y sobre todo) antes de que los niños nazcan. Un buen momento sería durante los cursos de preparación al parto. Es en este momento cuando padres y madres deben conocer aspectos muy importantes en relación al vínculo que establecerán con su hijo y en relación al que ya están estableciendo. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de salud mental, y en este tema la prevención es muy importante.</p>
<p><strong>Hemos hablado de las emociones incómodas de los padres, hablemos ahora de las emociones displacenteras de los hijos…</strong></p>
<p>En realidad, con este libro pretendo que los padres sean conscientes de las emociones que experimentan cuando sus hijos albergan tristeza, miedo, celos, ira… Cómo agenciar nuestras emociones para gestionar adecuadamente las emociones displacenteras de nuestros hijos, esa es la cuestión. Francamente, creo que los padres no nos tomamos muy en serio las emociones displacenteras de nuestros hijos, y esto puede acarrear un sufrimiento innecesario en los niños. Hablamos mucho de empatía, de ponernos en el lugar del otro, pero cuando tenemos que hacerlo con nuestros hijos, a veces “se nos remueven las tripas” y nos desbordamos. En vez de actuar comprendiendo la tristeza de nuestro hijo, la ignoramos y le transmitimos un simple “no te preocupes, no pasa nada”.</p>
<p>Una buena gestión de las emociones implicaría ser consciente de lo que nos está pasando y poder reflexionar sobre ello. Es muy importante ayudar a nuestros hijos a que pongan palabras a sus emociones, a su mundo interno y a lo que están experimentando.</p>
<p><strong>¿Cómo podemos llegar a saber si lo estamos haciendo bien con nuestros hijos en relación a esto de gestionar adecuadamente las emociones displacenteras?</strong></p>
<p>Si ayudamos a nuestro hijo a ser capaz de tratar bien sus emociones displacenteras, lo estamos haciendo bien. Al final, lo que tenemos que transmitir al niño es que las emociones son y que, por tanto, nadie está obligado a sentir tal o cual cosa. El problema no es lo que sentimos, sino los sentimientos que tenemos ante lo que sentimos.</p>
<p><strong>José Serrano, ¿algo que quieras añadir?</strong></p>
<p>Carlos, para mí ha sido un placer y un honor compartir contigo conocimientos en relación a la educación de los hijos, y por supuesto, darte las gracias por este post y entrevista.</p>
<p>El placer ha sido nuestro. Un lujo amigo poder compartir tus conocimientos.</p>
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		<title>¡Por que soy tu padre!, ¡Por que soy tu madre!</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2015 21:21:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_494" style="width: 650px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/12/29/por-que-soy-tu-padre-por-que-soy-tu-madre/k/" rel="attachment wp-att-494"><img aria-describedby="caption-attachment-494" loading="lazy" class="size-full wp-image-494" title="porque soy tu madre" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2015/12/otramadre.jpg" alt="" width="640" height="427" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/12/otramadre.jpg 640w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/12/otramadre-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><p id="caption-attachment-494" class="wp-caption-text">¡Porque soy tu padre!, ¡porque soy tu madre!, no es un grito de desesperación. Es la razón por la que educamos a nuestros hijos.</p></div>
<p>Hijo mío: Te quejas a veces de que respondo a tus protestas con un &#8220;¡Porque soy tu padre&#8221;. Y este no es un grito de desesperación, es, sencillamente, la razón de por qué educamos: ¡Porque soy tu padre, porque soy tu madre!</p>
<p>Yo reivindico el uso de esta exclamación: “¡Porque soy tu padre!, porque soy tu madre!” pero no como un grito sino como algo que es todo lo contrario a la desesperación o al enfado, por que alguien se tiene que encargar de la tarea de educar. Y educar a los hijos es una tarea para estar contento (aunque a veces se pasan las de caín).</p>
<p>Por eso te educo, aunque a ti te parezca que lo que estoy haciendo es incordiarte.</p>
<p>Por eso no tengo miedo a decirte NO, aunque te pongas hecho un modorro o una modorra y pienses que tienes los padres más horribles del mundo.</p>
<p>¡Porque soy tu padre!, ¡porque soy tu madre! por eso te castigo a veces, no porque me sienta fastidiado o frustrado con tu conducta sino porque todo lo que hacemos tiene sus consecuencias. Y además, entiendo que estés enfadado porque no te permito hacer cosas que te gustarían.</p>
<p>Por eso te hablo mucho porque me interesa todo lo que te ocurre.</p>
<p>Por eso no tengo ninguna prisa por darte rápidamente aquello que ya tendrás toda una vida para ganarte y disfrutar.</p>
<p>Por eso me levanto una y otra vez y no te doy por un” caso perdido”. Porque solo los padres y madres saben como duelen los hijos.</p>
<p>¡Porque soy tu padre!, ¡porque soy tu madre!, porque me importas, me interesas y te protejo, te guio y te superviso.</p>
<p>Por eso no te quito sufrimiento, no soy un escudo, soy un espejo. Te doy mi ejemplo, mi ánimo  y mis abrazos para que lo combatas.</p>
<p>¡Porque soy tu padre!, ¡porque soy tu madre!, por eso no quiero que sean los demás los que se ocupen de mi tarea solo intento que los demás me echen una manita.</p>
<p>Ni más ni menos, ¡porque soy tu padre!,  ¡porque soy tu madre! y en estos pocos años en los que eres un niño, un adolescente no puedo permitir quedarme de brazos cruzados, los tengo que aprovechar para darte lo mejor que tenemos: educación.</p>
<p>Feliz año 2016 a todos los padres y madres y nos seguimos viendo el año próximo en este espacio porque el mundo necesita que exclaméis, satisfechos: ¡Porque soy tu padre!, ¡porque soy tu madre!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>&#8220;Hijomialgia&#8221;: ¿Estoy cogiendo manía a mi hijo?</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Jun 2015 17:16:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_457" style="width: 650px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/03/hijomialgia-estoy-cogiendo-mania-a-mi-hijo/c/" rel="attachment wp-att-457"><img aria-describedby="caption-attachment-457" loading="lazy" class="size-full wp-image-457" title="C" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2015/06/MADRE-NIÑA.jpg" alt="" width="640" height="427" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/06/MADRE-NIÑA.jpg 640w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2015/06/MADRE-NIÑA-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><p id="caption-attachment-457" class="wp-caption-text">Educar requiere hablar y cuando hablamos es posible que surja el conflicto.</p></div>
<p>El otro día recibí un correo en el que Rocío,  una madre de cuatro hijos, me contaba lo siguiente: “<em>Hola Carlos, mi hija la mayor, que pronto cumplirá 16 años, tiene un carácter muy fuerte y adopta posiciones muy drásticas ante cualquier situación que no coincida con sus criterios.Un ejemplo de su carácter es que después de  nuestro penúltimo desencuentro lleva cerca de dos meses en los que no solo no me dirige la palabra, sino que además no pierde ocasión para dedicarme miradas llenas de desprecio,burla y altanería. Hay que resaltar, que con sus más y sus menos, tiene una relación &#8220;normal&#8221; con su padre, hermanos, amigas y profesores. ¿Por qué se comporta así conmigo? Estoy confundida, sobre todo porque me da la sensación de que le estoy cogiendo manía a mi hija. Cada vez se me hace más insoportable. Todo esto me preocupa por si se alargara demasiado y esto pueda afectar al desarrollo emocional de mi hija.¿Se te ocurre alguna acción o estrategia que me pueda ayudar a desbloquear esta situación?</em>”</p>
<p>El caso es que es frecuente encontrar padres y madres que durante una época de la crianza de sus hijos presentan, por diferentes razones, un malestar que les lleva a creer que no aguantan a sus hijos, vamos, que les están cogiendo “<strong>manía</strong>”. Y yo a estos padres les digo, con una <em>mijita</em> de sorna,  que lo que les ocurre se llama hijomialgia.  La  <strong><em>hijomialgia</em></strong> agobia a los padres ya que consideran que es “antinatural” tenerle “<em>manía”</em> a la carne de tu carne y sangre de tu sangre. Y se sufre como tantos otros malestares de la educación de los hijos, como las hemorroides, en silencio.</p>
<p>Vamos a ver, los hijos se pueden llegar a comportar con sus padres de la manera más molesta posible. Ya os hablé en un pasado post del <a title="El SNC, el Síndrome del “Niño Cabrón”" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/03/05/el-snc-el-sindrome-del-nino-cabron/">Síndrome del Niño Cabrón</a>. Hay hijos con los que la convivencia se hace muy dificil, pero tambien es verdad que hay padres que echan gasolina en el fuego. Os recuerdo que los padres con hijomialgia pueden hacer algo para sentirse mejor mientras educan y no solo esperar a que el modorro o modorra de turno cambie.</p>
<p>Me gustaría destacar que es muy habitual que un padre con <strong><em>hijomialgia</em></strong> por lo general tenga un carácter muy parecido a la del hijo o hija inaguantable. Os recuerdo que los hijos tienen la buena costumbre de parecerse a  sus progenitores. Y un padre con carácter y un hijo con carácter son un estupendo caldo de cultivo para tener broncas con carácter.</p>
<p><strong>¿Qué hacer para combatir la hijomialgia?</strong></p>
<p>1º.- Nuestros hijos, el comportamiento de nuestros hijos, genera importantes respuestas emocionales tanto en ellos como en nosotros. Es normal que cuando te peleas mucho con un hijo termines sintiéndote mal y si te sientes mal, igualmente es normal, que identifiques a tu hijo como causante de ese malestar. Discutir, pelear,  es algo que se hace con los que se habla y <a title="Para educar hay que hablar" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/01/31/para-educar-hay-que-hablar/">para educar a nuestros hijos tenemos que hablarles</a>. Los padres tenemos que reconocer nuestras emociones para así poder regularnos antes de que aparezcan las consecuencias indeseables del descontrol.</p>
<p>2.- Los padres siempre tenemos que hacer el <strong>esfuerzo por comprender el comportamiento de nuestros hijos. </strong>Comprender no es aceptar. Los padres, y sobre todo los que tienen carácter, tiene que entender el “carácter de sus hijos” y sobre todo <strong>mostrarles modelos correctos</strong> de comportamiento. ¿Tu hija no te habla?, pues háblale tú, con normalidad. ¿Tu hija te mira mal? Pues tú mírala con cariño, no la mires con enfado ni con altanería. ¿Tu hija está enfadada? ¿Por qué te vas tú a enfadar por realizar la tarea que tienes que hacer como padre o como madre?</p>
<p>3.- <strong>Ponle nombre a lo que te hace sentir mal</strong>, a la conducta de tu hijo, o tuya, que te hace sentir mal, así verás que lo que te resulta insoportable no es tu hijo sino algunas cosas que hace él o que haces tú.</p>
<p>4.- <strong>Apóyate en tu pareja</strong>,  pero no para que haga de mediador frente al hijo, sino para que te ayude a salir del pantanoso terreno que supone pensar que le tienes manía a tu hijo.</p>
<p>5.- Los hijos están poco años bajo nuestra influencia y <strong>nuestra influencia es fundamental  para que aprendan aquello que sólo los padres podemos enseñar</strong>. Aguantad los envites de los hijos e interpretarlos como la natural osadía de quien está aprendiendo a construirse como persona y seguid poniendo las normas y límites que se necesitan para ello.</p>
<p>Para enseñar a los hijos que en nuestra vida hay que “lidiar” con muchas personas y muy diferentes es necesario que en casa vean que nosotros, sus padres, en los conflictos, en las adversidades, nos mantenemos firmes, controlados y poniendo a salvo continuamente los afectos. ¿Difícil? no, si no tienes prisa.</p>
<p>¿Tienes <strong>hijomialgia</strong>?, pues sigue educando, pon normas y límites. Trasmite confianza y cariño . Y así, día tras día. Si que es complicado, lo sé, pero padres y madres lo que hacemos es educar. Esa es nuestra tarea. Nuestros hijos, más temprano que tarde ,serán los responsables de su propia vida,</p>
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		<title>Cómo educar a los hijos para que vivan sus emociones</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Oct 2014 18:03:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Es muy frecuente que los padres vivamos conversaciones de este tipo con alguno de nuestros hijos:“¿Qué te pasa hijo? ¿A mi? ¡Nada!. Hijo es que te veo como si te pasara algo. ¡Que no me pasa nada, pesados, dejadme en paz!”. Es curioso que con lo que a los padres nos preocupa todo lo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_376" style="width: 394px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/llorando.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-376" loading="lazy" class=" wp-image-376      " style="margin-top: 10px; margin-bottom: 10px;" title="Llanto" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/llorando.jpg" alt="" width="384" height="576" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/llorando.jpg 427w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/llorando-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 384px) 100vw, 384px" /></a><p id="caption-attachment-376" class="wp-caption-text">Educar es también enseñar a los hijos el peso que las emociones tienen en nuestra vida cotidiana, es enseñar a aprender a convivir con las emociones.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es muy frecuente que los padres vivamos conversaciones de este tipo con alguno de nuestros hijos:<em>“¿Qué te pasa hijo? ¿A mi? ¡Nada!. Hijo es que te veo como si te pasara algo. ¡Que no me pasa nada, pesados, dejadme en paz!”.</em></p>
<p>Es curioso que con lo que a los padres nos preocupa todo lo que hace referencia con el desarrollo de nuestros hijos <strong>tenemos mucha dificultad para movernos en el terreno de la educación de las emociones.</strong> Quizás esta dificultad venga dada porque a nosotros nadie nos “educó emocionalmente” de hecho yo escucho a muchos padres decir eso de “<em>tengo un no sé qué</em>” como forma de identificar sus sentimientos. Los <em>nosequés</em> no dejan de ser más que emociones que no son reconocidas y por lo tanto no podemos  hacer nada para actuar sobre ellas por lo que terminamos siendo dominados, vividos por nuestras emociones.</p>
<p>Las emociones juegan un papel importante en nuestra vida (<a title="Aprendiendo a vivir con las emociones" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/02/06/aprendiendo-a-vivir-con-las-emociones/">recordar post sobre educando con inteligencia emocional</a>) y en la de nuestros hijos. Educar es también enseñar a los hijos el peso que las emociones tienen en nuestra vida cotidiana, es enseñar a aprender a convivir con las emociones. Educamos para que nuestros hijos decidan con libertad y no como esclavos de sus emociones.</p>
<p><strong>¿Cómo ayudar a que nuestros hijos sean emocionalmente inteligentes?</strong></p>
<p>1<strong>.- </strong>Haciéndoles  ver que <strong>sentir emociones es algo normal</strong>. Cuando digo normal quiero decir <strong>natural</strong>. Es tan natural sentir rabia, celos, envidia como sentir alegría, amor, etc.  Las emociones en sí no son ni malas ni buenas,  son respuestas ante una determinada situación.  Lo bueno y  lo malo de las emociones viene dado por las consecuencias que tienen en nuestra vida la manera en la que las manifestamos.</p>
<p>2.- Haciéndoles  saber que <strong>las emociones que sienten además de ser naturales tienen un nombre</strong>. Los padres enseñamos a nuestros hijos el nombre de  los objetos físicos y sociales que les rodean, pero en el terreno de las emociones, sobre todo en las mal llamadas emociones negativas,  lo que les enseñamos es a decir  “Estoy harto”, “No puedo más”, “Me va a dar algo”, “tengo un no sé qué”, “no puedo más”, etc.  Sería más ilustrativo cambiarlo por  “Estoy enfadado cuando…”, “estoy  irritado porque…”,  “estoy sorprendido”, “estoy contento…”  Dar nombre a las emociones nos ayuda a saber qué es lo que  estamos sintiendo en un momento determinado y ese es un buen punto de partida para saber qué hacer.</p>
<p>3.- Explicándoles  a los hijos que <strong>se pueden sentir varias emociones a la vez</strong>.  Uno puede estar enfadado por algo en concreto pero no es necesario estar enfadado con todo lo demás.  A veces estamos enfadados con nuestros hijos por algo  en concreto y nos comportamos como si estuviéramos enfadados con el mundo entero.  Puedo estar  enfadado con mi hijo porque no ha recogido su cuarto pero no necesito tener la cara de amargado todo el día.</p>
<p>4.- Ayudar a  los hijos a que entiendan que <strong>entra dentro de lo lógico no querer reconocer determinadas emociones que presentamos</strong>. Nadie quiere reconocer que siente envidia (de la mala) ni ira ni otras emociones que tiene mala prensa y presentan una imagen negativa de nosotros y los seres humanos queremos que los demás nos quieran y aprecien. Pero es fundamental reconocer lo que se siente para poder decidir posteriormente si  debes o no controlarlo.</p>
<p>5.- Hazles ver la <strong>relación que existe entre lo que  pensamos,  lo que sentimos y cómo nos comportamos.</strong>  Esta relación entre pensamiento, emoción y conducta  guía nuestra vida. Si pienso que soy competente me sentiré bien y actuaré de manera competente si por el contrario pienso que soy inútil, me sentiré triste y no me atreveré a hacer cosas  por temor a hacerlas mal.</p>
<p>P<strong>ara educar en emociones hay que ser consciente de cómo vivimos con emociones.</strong></p>
<p>En el <strong>próximo artículo</strong> hablaremos de <strong><a title="Cómo enseñar a los hijos a (auto) controlar sus emociones" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/10/26/como-ensenar-a-los-hijos-a-auto-controlar-sus-emociones/">cómo autoregular las emociones</a>.</strong></p>
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		<title>Padres y Abuelos: cinco cosas que sus hijos-nietos agradecerán.</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2014 16:57:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_374" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/ABUELOS-3.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-374" loading="lazy" class="size-full wp-image-374" title="P" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/ABUELOS-3.jpg" alt="" width="480" height="521" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/ABUELOS-3.jpg 480w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/10/ABUELOS-3-276x300.jpg 276w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-374" class="wp-caption-text">El cariño de los abuelos es de un valor emocional incalculable.</p></div>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><em>Hace unos días me encontré con una antigua alumna mía que iba de paseo con su niño de dos años y con su madre. “Mira mamá, este es Carlos Pajuelo, que fue profesor mío en la Universidad y es el que escribe el blog para padres en el periódico Hoy”.  La madre me plantó dos besos mientras me decía  con un tono irónico y mirando de reojo a su  hija, “Hijo, pues a ver si escribes en el blog ese que los abuelos no somos tontos y que si hemos sabido criar a nuestros hijos  igualmente sabemos criar a los nietos”. Mientras su hija escuchaba a su madre, se mordía los labios con un gesto de resignación  para, nada más callarse su madre, replicar  “también puedes escribir un artículo sobre los abuelos que se creen que sus hijos son tontos y no saben educar”. </em> En estas situaciones siempre es cuando imagino que si hubiera sido fontanero esto no me hubiera pasado.</p>
<p>Por muchas y diferentes razones de tipo social, laboral, económico, etc., <strong>los abuelos cada vez juegan un papel más importante en la educación de nuestros hijos</strong>. En muchas familias son los abuelos los encargados del cuidado de los nietos mientras los padres trabajan. Este nuevo rol de abuelos conlleva la implicación de éstos en las tareas educativas. Por todo esto es muy normal que en esta <strong>situación puedan darse roces</strong> entre personas que tiene en común el amor que profesan por el hijo-nieto pero que pueden tener diferentes o muy diferentes opiniones en cuanto a la manera de plantearse la educación.</p>
<p><strong>Cinco cosas que deberían de tener en cuenta los abuelos cuando educan a sus nietos</strong></p>
<p>1.- Por mucho que los quieras, no son tus hijos. Tienen <strong>padre y madre que son los responsables de la educación </strong>de los hijos.  Así que asume tu estupenda e imprescindible tarea de colaborador.</p>
<p>2<strong>.- No les recuerdes constantemente a los padres de tus nietos todo lo que la experiencia te ha dado</strong>. La experiencia es un don de uso exclusivamente personal por lo tanto no puede transferirse.  Y recuerda que los hijos se educan “aquí y ahora” por lo que no valen las comparaciones con otros tiempos que ya pasaron.</p>
<p>3.- No les digas “<em>lo estáis mal criando</em>” y les busques los defectos que tú crees que tienen. Mira mejor sus virtudes y refuérzaselas. <strong>A educar se aprende educando</strong>.</p>
<p>4.- <strong>No rivalices</strong> con sus padres con frases del tipo “<em>pues aquí duerme la siesta”, “aquí se lo come todo</em>”, etc.  Ni te metas por medio cuando los padres riñen a tus nietos.</p>
<p>5.- <strong>Respeta las “normas” que los padres tienen para sus hijos</strong> y si no estás de acuerdo con ellas lo mejor es que te pongas “a sus órdenes” en vez de pensar y hacer lo que “me dé la gana”.</p>
<p><strong>Cinco cosas que deben de tener en cuenta los hijos cuando solicitan ayuda de los abuelos.</strong></p>
<p>1.- <strong>Los abuelos son más espabilados de lo que a veces pensamos los hijos</strong>. Así que procura no dejar al niño con un listado de instrucciones muy grande. Los frigoríficos de los abuelos están llenos de esas  instrucciones en las que se les explica con detalle toda y cada una de las cosas que no se deben de olvidar los abuelos. Así que cuanto más grande es la lista más puedes &#8220;mosquear&#8221; a los abuelos.</p>
<p>2.- Los <strong>abuelos te ayudan a cuidar y a educar a tu hijo</strong>. Así que no les exijas la perfección que por cierto los padres tampoco tenemos.</p>
<p>3.- Los <strong>niños saben perfectamente qué pueden hacer y dónde lo pueden hacer</strong>. Hay abuelos que dejan que sus nietos les potreen el sofá pero esos mismos niños en su casa no lo hacen.  No le digas a los abuelos “lo estáis mal criando” es más fácil decirles “os va a estropear el sofá”.</p>
<p>4.- <strong>No rivalices con los abuelos</strong>. Vas a perder. Un abuelo, por lo general, tiene todo el tiempo del mundo cuando está con su nieto. Tu no.</p>
<p>5.- <strong>Sé flexible con tus normas</strong> cuando dejas a tu hijo con los abuelos, ellos te ayudan encantados pero no olvides que los abuelos están también encantados haciendo otras cosas además de cuidar a tus hijos.</p>
<p>Un abuelo le va a dar a tus hijos lo que solo un abuelo puede dar. <strong>El cariño de los abuelos es de un valor emocional incalculable.</strong> <strong>Los abuelos son unos estupendos maestros enseñando el valor del recuerdo.</strong> (<a title="Recordar:  un regalo que tus hijos nunca olvidarán" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2014/04/29/recordr-un-regalo-que-tus-hijos-nunca-olvidaran/">No estaría mal repasar el post en el que hablé de los efectos positivos de enseñar a recordar a nuestros hijos</a>).Entre todos vamos a fomentarlo, vamos a disfrutarlo.</p>
<p><strong>Educar es una manera estupenda de practicar la generosidad</strong>. <strong>Educar es una estupenda manera de compartir</strong>. <strong>Recordad que para educar a un niño “hace falta toda la tribu</strong>”.</p>
<p>Así que este post vá  para todos los abuelos y abuelas que educan. Con nuestro cariño y reconocimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Somos los padres unos incompetentes?</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Dec 2013 18:28:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[A menudo leo en la prensa o por televisión o escucho a amigos, compañeros de trabajo que una buena parte de los problemas que presentan los niños y jóvenes hoy en día es por culpa de los padres que no saben educar.  Esta especie de “mantra&#8221;, de tanto repetirla, ha ido calando hasta en los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_224" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/PADREINCOMPETENTE.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-224" loading="lazy" class="size-full wp-image-224" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/PADREINCOMPETENTE.jpg" alt="Padre e hijo desayunando juntos. " width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/PADREINCOMPETENTE.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/PADREINCOMPETENTE-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-224" class="wp-caption-text">Padre e hijo desayunando juntos.</p></div>
<p>A menudo leo en la prensa o por televisión o escucho a amigos, compañeros de trabajo que una buena parte de <strong><em>los problemas que presentan los niños y jóvenes hoy en día es por culpa de los padres que no saben educar.</em></strong>  Esta especie de “mantra&#8221;, de tanto repetirla, ha ido calando hasta en los propios padres</p>
<p>Los padres en estos últimos años<strong> son los más preocupados y ocupados por la educación</strong> de sus hijos,<strong> los que más tiempo dedican a educar</strong>,  los que disponen de la <strong>mayor acceso a la  formación</strong> para poder realizar esta tarea de educar y, <strong>sin embargo, son los padres que se sienten más insatisfechos</strong> por la tarea de educar, y además son los padres más criticados.<br />
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<em><strong>¿Son los padres unos incompetentes?</strong></em>, pues en mi opinión esto <span style="text-decoration: underline;"><strong>no es verdad,</strong></span> y en más de treinta años de trabajo con padres y madres, he tenido la oportunidad, casi cotidiana, de hablar con padres y madres que educan, padres y madres entregados a la tarea de educar,  que saben perfectamente qué y cómo educar.</p>
<p>Entonces <span style="text-decoration: underline;"><strong>¿por qué esta sensación de incompetencia?</strong></span> Pues creo que el problema reside en que los padres nos empeñamos en v<strong>incular la tarea de educar con lo que los hijos hacen (resultados) y no con lo que hacemos los padres (educar).</strong> De tal manera que, si los hijos lo “hacen bien”, es porque están bien educados; y si “obran mal”, es porque algo hemos hecho mal. Y a esto le añadimos que<strong> todos somos unos expertos en educar&#8230; a los hijos de los demás.</strong></p>
<p>Hace un año que comencé esta aventura de escribir un <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/" target="_blank">blog para padres</a>, un blog que tiene un título engañoso “escuela de padres” porque realmente este blog no es una escuela de padres, sino <strong>un espejo donde podemos mirarnos, no para aprender algo que no sabemos, sino para reflexionar sobre lo que somos, sobre lo que hacemos, lo que sentimos mientras educamos para motivarnos  con la tarea de ejercer de padres. </strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Un año en el que hemos compartido nuestro interés, aprecio y ganas por la tarea de educar, por eso recordar que somos competentes.</p>
<p>             Que somos padres competentes educando a nuestros hijos, pero no olvidemos que  <strong>nuestros hijos están “en construcción”</strong>, están aprendiendo a ser ellos mismos, y<strong> cuando uno está aprendiendo es muy fácil equivocarse.</strong></p>
<p>Que sabemos que ejercer de padres conlleva las competencias de hablar, guiar y poner límites, y por ello sabemos que<strong> los conflictos con los hijos son inevitables, y no nos dan miedo porque los padres sabemos a dónde queremos llegar.</strong></p>
<p>Que ejercer de padres es una tarea que está <strong>rodeada de una importante carga emocional</strong>, y mientras educamos, enseñamos también a nuestros hijos a que las emociones están presentes en todas y cada una de las actividades de la vida.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Las emociones no pueden guiar nuestras vidas</strong></span>, las emociones acompañan nuestros actos y por eso cuando educamos hay que tener mucho cuidado para no caer en la tentación de dejarse llevar por las emociones. No somos esclavos de lo que sentimos.</p>
<p>Que somos competentes porque<strong> frente a la incertidumbre de lo que puede pasar mañana, está la certeza de lo que hacemos aquí y ahora: educar.  Educamos hoy para que el mañana sea menos incierto.</strong></p>
<p>Que <strong>no vivimos en el paraíso ni en el mejor de los mundos posibles,</strong> y que <strong>educar es también abrir los ojos</strong> ante estos peligros y enseñar a los hijos modos de afrontarlos. <strong>Enseñar es nuestra tarea, actuar la de nuestros hijos.</strong></p>
<p>Que los padres sabemos que el tiempo discurre muy rápido mientras que  nuestros hijos sienten que va muy despacio. El único tiempo que existe de verdad es el presente así que, eduquemos con la vista en el futuro, pero con acciones en el presente.</p>
<p>Muchas gracias a todos los lectores del <a href="http://www.hoy.es/" target="_blank">HOY.es</a> que este año, con sus mas de cien mil lecturas de los diferentes posts que configuran el blog,  me han demostrado lo que para mí es una certeza:<strong> los padres son competentes para educar a sus hijos.</strong></p>
<p>Así que, <strong>ánimo un día más</strong>, la tarea continúa y no se os olvide la tarea que propuse en el <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2012/12/21/si-podemos-ser-buenos-padres/" target="_blank">primer pos</a>t, <strong>decir a los hijos te quiero, esa es la poderosa razón por la que educamos y seguimos educando.</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">¡Feliz Navidad!</span><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Cómo hablar de la muerte con los hijos</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Dec 2013 13:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[“No me despedí de mi hermano, me quedé en mi cuarto jugando a la video consola y no le dije nada. Esa noche mi hermano se mató en un accidente de coche y yo no me despedí de él”. Este pensamiento y esta sensación amarga están presentes en la vida cotidiana de Manuel, un adolescente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_216" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-216" loading="lazy" class="size-full wp-image-216" title="Una niña llora por la muerte de su hermano. / Ali Ali" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA.jpg" alt="Una niña llora por la muerte de su hermano. / Ali Ali" width="600" height="372" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA-300x186.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-216" class="wp-caption-text">Una niña llora por la muerte de su hermano. / Ali Ali</p></div>
<p style="text-align: center;">“<em>No me despedí de mi hermano, me quedé en mi cuarto jugando a la video consola y no le dije nada. Esa noche mi hermano se mató en un accidente de coche y yo no me despedí de él</em>”. Este pensamiento y <strong>esta sensación amarga están presentes en la vida cotidiana de Manuel</strong>, un adolescente que <strong>perdió a su hermano cuando él tenía 10 años</strong>.  Un pensamiento alrededor del que ha generado una tremenda rabia contra el mundo que le rodea y contra él mismo. Un pensamiento que ha mantenido dentro de él, y <strong>allí dentro se ha hecho, a través de la culpa, la ira y la desesperación, poderoso y destructor</strong>.</p>
<p><strong>Hablar de la muerte se ha convertido en nuestra sociedad actual en un tabú</strong>. La muerte hasta no hace mucho tiempo era algo que ocurría en el domicilio familiar y, sin embargo, en la actualidad es un tema sobre el que pasamos de puntillas y que raramente se aborda. Pero <strong>de lo que no hablamos, no podemos educar</strong>.</p>
<p><strong>La muerte es una certeza que tiende a sorprendernos</strong>, pero sobre todo la muerte es un hecho al que nos vamos a tener que enfrentar, más tarde o más temprano,  a lo largo de nuestra vida.</p>
<p><strong>La muerte de un ser querido puede generar</strong>, tanto en adultos como en niños y adolescentes, <strong>reacciones fuertes a nivel emocional, físico y espiritual</strong>. Reacciones que son normales ante la pérdida de un ser querido, pero que pueden generar importantes problemas en niños y adolescentes<strong> si no pueden identificar por qué se sienten así</strong>, si no pueden entender la lógica de sus reacciones.</p>
<p><strong>¿No crees que deberíamos hablar de la muerte con nuestros hijos para poder tener información de lo que saben, de lo que no saben, de sus ideas equivocadas, de sus temores?</strong>   Es verdad que los desgarros de la muerte no se remiendan sólo hablando, pero si no hablamos con nuestros hijos, ¿cómo vamos a poder educarlos para enseñarlos a afrontar esta difícil situación?</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Cómo hablar de la muerte con los hijos: </strong></span></p>
<p><strong> 1.-</strong> A lo largo de la vida hay <strong>muchas ocasiones en las que podemos hablar de la muerte</strong> de una manera natural, ya sea por una planta que se seca, una mascota que se muere,  o  también por la muerte de personajes públicos o alguna persona conocida puede servirnos de ayuda para introducir el tema, y así saber qué es lo que piensan acerca de la muerte.</p>
<p><strong>2.-</strong> <strong>No ocultar la información</strong> y menos aún nuestros sentimientos. La muerte es un hecho natural, doloroso pero natural. Si los padres actuamos con temor, con miedo, eso es lo que transmitimos a nuestros hijos.</p>
<p><strong>3.-</strong> <strong>Si los hijos son pequeños hay que hablarles con mensajes claros y cortos</strong>. La mejor manera de responder a la pregunta de un niño sobre qué pasa cuando uno se muere es incluir en la respuesta la desaparición de funciones vitales: “cuando uno se muere no habla, no piensa, no come, no siente, no respira…” y, a partir de ahí, estar atento a si hace más preguntas o, por el contrario, con esa información tiene suficiente por el momento.</p>
<p><strong>Hay que tener cuidado</strong> para no explicar la muerte a los niños pequeños como algo asociado al <strong>descanso eterno,  el sueño, o a estar dormido. </strong>Algunos niños pueden temer irse a dormir, o a descansar si creen que eso es lo que hacen las personas que se mueren.</p>
<p>Cuidado también con<strong> información en la que se asocia la muerte a un viaje</strong>. Decir se “<strong>marchó</strong>” puede ser interpretada por los niños pequeños como un abandono. &#8216;Se marchó&#8217; puede significar para ellos que el fallecido está en otro sitio, y que  no quiere venir aquí.</p>
<p>Igualmente hay que tener cuidado de no explicar la muerte en términos de “<strong>estaba enfermo</strong>” ni “<strong>era muy mayor</strong>”, porque los niños enferman, y para ellos los adultos somos todos mayores.</p>
<p><strong>4.</strong>&#8211; <strong>Los niños son unos magníficos observadores y “leen” nuestro comportamiento: </strong>nuestra seguridad al hablar del tema les da confianza, mientras que nuestras inseguridades les asustan. Si perciben que expresamos correctamente nuestras emociones ellos aprenderán a expresar con corrección sus emociones.<strong> Y llorar, estar triste, sentir pena son emociones</strong> que necesitan poder expresarse con naturalidad.</p>
<p><strong>5.</strong>&#8211; En muchos casos los niños y adolescentes tienden a no hablar respecto a cómo se sienten porque <strong>temen poner tristes a sus padres,</strong> y los padres no hablan para <strong>evitar poner tistes a sus hijos. </strong>Y así cerramos la posibilidad de expresar nuestras emociones.</p>
<p><strong>6.</strong>&#8211; Con<strong> niños más mayores y adolescente</strong>s, el tema de la muerte hay que <strong>abordarlo de manera más directa</strong>. En algunos casos, cuando se tiene información, como en el caso de enfermedades o accidentes muy graves, hay que hablar anticipando lo que va a ocurrir. En otros casos, debemos comunicarnos utilizando como ejemplo muertes que suceden a nuestro alrededor.</p>
<p><strong>7.</strong>&#8211; La muerte de un ser querido puede ir acompañada de unos importantes <strong>sentimientos de culpa, de ira, de rabia.</strong> Y estas emociones machacan mucho. Por eso es necesario que los hijos sepan con certeza que ellos no tienen la culpa. Que sepan que es normal sentir rabia, que es normal sentirse enfadado con el mundo entero. Para eso hay que darles información real porque, si les falta información, entonces se pierden en un laberinto de emociones negativas que no les ayuda a afrontar la realidad.</p>
<p><strong>8.</strong>&#8211; Todo esta información debe de estar <strong>“aderezada” con los valores</strong> que se transmiten en tu familia (religiosos, éticos, etc.). <strong>Los valores son un estupendo soporte para afrontar tanto las alegrías como las adversidades que la vida nos depara</strong>.</p>
<p><strong>9.</strong>&#8211; Y por último, una herramienta fundamental a enseñar: <strong>El recuerdo</strong>. Cuando se muere un ser querido, lo único y más valioso que nos queda es el recuerdo. <strong>Recordar es la mejor pomada para aliviar el sufrimiento</strong>. Pero para ellos hay que aprender a recordar, recordar sin idealizar, recordar sin culpabilizar, recordar lo que se ha vivido junto a las personas que ya no están: hacer del recuerdo una herramienta de alivio, y no  de sufrimiento.</p>
<p><strong>Enseña a tus hijos a recordar</strong>. Sienta a tus hijos a tu alrededor y, de vez en cuando, coge un álbum de fotos o videos y diles “<em>vamos a jugar a recordar</em>”. Y siembra en ellos el disfrute del recuerdo viendo los álbumes de fotos y los vídeos que están llenos de nuestros momentos felices y así, un día cuando falte alguno de nuestros seres queridos, <span style="text-decoration: underline;"><strong>será de más ayuda recordar lo que tuvimos, lo que vivimos, más que añorar lo que nunca existirá</strong></span>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.fundacionmlc.org/web/uploads/media/default/0001/01/guia-duelo-infantil-fmlc.pdf   "><strong>Para saber más:  una estupenda y detallada guía sobre cómo hablar de la muerte con los niños de la Fundación Mario Losantos del Campo</strong> </a></p>
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		<title>&#8220;¿Qué hago con mi hijo adolescente?&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Nov 2013 19:41:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_205" style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-205" loading="lazy" class="size-full wp-image-205" title="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg" alt="Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes." width="550" height="366" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES.jpg 550w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/11/ADOLESCENTES-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></a><p id="caption-attachment-205" class="wp-caption-text">Muchos padres no saben saben cómo ayudar a sus hijos cuando son adolescentes.</p></div>
<p>“<em>Carlos, a mi hijo le pasa algo,  está mal y no sé cómo actuar, estamos desesperados. No le puedo decir nada porque enseguida monta una bronca. Y estamos asustados porque desde luego a este chico le pasa algo en la cabeza</em>.” Esta es una frase recurrente en muchos padres de adolescentes que creen que la explicación del comportamiento de sus hijos se encuentra en que deben sufrir una especie de trastorno del que nadie parece darse cuenta.</p>
<p>Cuando los padres no encontramos una explicación razonable  del porqué de la conducta de nuestros  hijos nos asustamos con la idea del  &#8220;están trastornados”.</p>
<p>La palabra adolescencia en nuestra sociedad va asociada a “¡socorro!” y suele tener mala prensa cuando la realidad es que la adolescencia discurre con cierta normalidad en  la mayoría de las personas. Pero si nos fijamos sólo en las conductas conflictivas que se desarrollan en esta etapa es lógico que la consideremos como una edad complicada.</p>
<p>Desde que nacemos estamos adquiriendo habilidades para ser cada vez más autónomos. En la adolescencia sigue ocurriendo lo mismo, seguimos adquiriendo habilidades y destrezas para adaptarnos al  mundo en el que vivimos y este aprendizaje conlleva a veces desarrollar conductas que pueden tener sus riesgos. ¿A caso no aprende un niño a andar corriendo el riesgo de caerse y  darse un golpe en la cabeza? Y por muchas protecciones que pongas en la casa en un instante puede caerse y hacerse daño. El aprendizaje de la vida siempre conlleva riesgos y afrontar esos riesgos es lo que nos permite adaptarnos al mundo en el que vivimos. La adolescencia es un periodo más de aprendizaje, con riesgos, claro que sí, pero para eso educamos, no para evitar los riesgos sino para que aprendan formas de afrontarlos.</p>
<p><strong>¿Pero por qué se comportan  así los adolescentes?</strong></p>
<p><strong> La primera explicación y la más importante </strong>reside en que el cerebro del adolescente empiezan a madurar lo que se denominan <strong>funciones ejecutivas</strong> (la habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente). Aprender a poner en marcha esas funciones puede suponer alteraciones, dificultad, torpeza, porque cuando alguien aprende algo nuevo es normal que cometa fallos. Y en esta época los adolescentes están desarrollando una manera de pensar nueva, compleja que requiere mucho tiempo de aprendizaje. <strong>No se nos ocurre decir a un niño de 12 meses que está aprendiendo a andar que es un torpe por que se tambalea y sin embargo a un adolescente le exigimos que “funcione” rápidamente como un adulto</strong>.</p>
<p>Este aprendizaje  puede explicar los cambios y variabilidad del comportamiento de nuestros hijos adolescentes que pasan a comportarse en un instante de encantadores y afables criaturas a una especie de “niña del exorcista”, vamos, en pocas palabras, nuestros hijos convertidos en Dr. Jekyll y Mr Hide.</p>
<p><strong>Una segunda explicación</strong> proviene del hecho de que los adolescentes prefieren <strong>la compañía de sus iguales</strong> más que en ninguna otra época de su vida. Los adolescentes descubren que frente a lo de siempre (la familia), está lo novedoso (los amigos), frente al “hijo ten cuidado”, “no hagas eso”, etc. se encuentra el “Carpe Diem”, “la transgresión de la norma”,  los amigos que dan apoyo incondicional a todas horas,  el gustazo por esta novedosa vida social o el “disgustazo&#8221; por no tenerla.</p>
<p><strong>En tercer lugar y unido a  la aparición del gusto por los amigos está el placer por las emociones fuertes y por lo tanto la propensión a correr riesgos.</strong> Los adolescentes saben distinguir el peligro,  lo que les ocurre, a algunos, es que la recompensa que obtienen por hacer algo “peligroso” en presencia de los demás (la admiración de los amigos) puede más que la prudencia con la que actúa un adulto. Y es verdad que las consecuencias de estos riesgos pueden ser trágicas y esto es lo que nos asusta a los padres.</p>
<p><strong>Por tanto la adquisición de nuevas herramientas cognitivas unido al influyente papel que juegan los amigos junto a la práctica de conductas de riesgo puede hacer que algunos adolescentes  lleguen a comportarse como si fueran en vez de hijos, despiadados enemigos.</strong> Os recomiendo la lectura de este ilustrativo artículo <a href="http://www.nationalgeographic.com.es/2011/10/04/hermosos_cerebros.html">“Hermosos Cerebros”</a>  que se publicó en  National Geographic  en 2011 donde diferentes estudios científicos proponen esta visión adaptativa de la adolescencia.</p>
<p>Pero a pesar de todo esto hay padres  y madres a los que sus hijos adolescentes se las hacen pasar  “como las de Caín” y no creo que les consuele mucho pensar que el comportamiento de su hijo tiene una explicación adaptativa y preferirían poder hacer algo para evitarlo. ¿Qué podemos hacer?</p>
<p>Confía en tu capacidad como educador y sigue educando, no te desesperes,  <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/10/como-no-perder-la-calma-con-los-ninos/">paciencia</a>  y  sin dejar de señalarle  límites claros y precisos dale autonomía progresivamente.  Esta es una estupenda manera de actuar como padres, una buena manera responder frente al desconcierto que nos genera el comportamiento del adolescente. Educa sin miedo y verás como con el paso del tiempo irás viendo como tu hijo adolescente se va convirtiendo en un adulto. Pero recuerda que para comportarse como uno de 40 años hay que esperar a tener 40 años.</p>
<p>(A mis alumnos del Master de  Formación del Profesorado de Secundaria que están en el empeño de conocer a los adolescentes para quererlos (quererlos enseñar y quererlos querer)</p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/</link>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-157" loading="lazy" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
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		<title>Cómo actuar ante los celos de los hijos</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Jun 2013 10:11:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_151" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/hermanosfeten.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-151" loading="lazy" class="size-full wp-image-151" title="Dos hermanos compartiendo un rato juntos." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/hermanosfeten.jpg" alt="Dos hermanos compartiendo un rato juntos." width="600" height="375" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/hermanosfeten.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/hermanosfeten-300x188.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-151" class="wp-caption-text">Dos hermanos compartiendo un rato juntos.</p></div>
<p><em>Alejandra llegó a su casa después de salir del trabajo. Pasó por una tienda y pensó en llevar a los niños un “detallito”. Compró dos cochecitos  para sus hijos: uno rojo  y otro negro. Al llegar a casa los niños salieron a su encuentro por el pasillo y Alejandra le dio a cada uno un coche. A Juan, el mayor, el rojo y a Marcos, el pequeño. el negro.</em></p>
<p><em> Marcos sonrió y dijo ¡el coche fantástico! En ese momento Juan tiró el coche rojo con rabia contra el suelo y comenzó a gritar que él quería el coche negro.  Y no os cuento como siguió la tarde porque ya os lo imagináis. A los que estáis pensando que tenía que haber comprado los dos coches del mismo color os diré lo que le pasó tres semanas antes cuando su madre les compró dos pelotitas iguales:  la bronca fue parecida porque Juan le dijo a su madre, ¡así como voy a saber cuál es la mía! Y el resto de la tarde ya os la imagináis.</em></p>
<p>Cuántos padres y madres, cada vez que deben tomar una decisión respecto a alguno de sus hijos, tienen en su mente qué es lo que van a hacer para contentar a toda la prole. Pero al final, hagas lo que hagas,  el resultado es que, cuando no es ,uno es otro, u siempre terminan apareciendo las recriminaciones.</p>
<p>Así es frecuente escuchar quejas de los hermanos mayores “ del tipo: &#8220;claro, el pequeño es vuestro niño mimado”, y quejas de los pequeños diciendo: “claro, a mi hermano le dejáis hacer todo lo que quiere”.</p>
<p>A los padres <strong>nos suele perturbar que nuestros hijos demuestren conductas de celos</strong> porque consideramos que nuestra manera de comportarnos es<strong> “justa”  e “igualitaria”</strong>, y la presencia de celos en un hijo vendría a ser como un cuestionamiento de ese comportamiento justo e igualitario que nosotros creemos mostrar.</p>
<p>Debemos tener en cuenta que <strong>generalmente los celos infantiles no son provocados por las actuaciones de los padres</strong>, pero la forma en que afrontamos  esta situación puede ser determinante para que sean superados.</p>
<p><strong>Las relaciones que  surgen entre hermanos  son unas relaciones especiale</strong>s, únicas y diferentes al resto de relaciones interpersonales que se tienen a lo largo de la vida. Favorecen el desarrollo de unos <strong>vínculos muy fuertes</strong>, únicos y que les van a permitir unas relaciones únicas, eso que llamamos <strong>“nuestra sangre”</strong>, pero el desarrollo de estos vínculos puede requerir de un <strong>periodo de adaptación</strong> puesto que <strong>los niños</strong> por lo general <strong>no están preparados para compartir, y menos el amor de sus padres</strong>.</p>
<p>Los seres humanos <strong>construimos</strong> <strong>nuestra propia personalida</strong>d, además de por el aporte genético, mediante un <strong>proceso de comparación social</strong>. Nos comparamos con los demás para ver cómo somos, para validar si lo que pensamos, hacemos o sentimos se ajusta a lo que hacen aquellos que son iguales a nosotros  y <strong>fruto de esa comparación nos sentimos mejores, iguales o peores que los que nos rodean</strong>.</p>
<p>La presencia de más hermanos acrecienta la posibilidad de realizar estas comparaciones y fruto de ellas se puede generar el temor de perder algo que crees que es tuyo, y cuando se tiene miedo, puede surgir una <strong>rivalidad</strong>, directa o larvada. <strong>Y con la rivalidad surgen los celos</strong>.</p>
<p><strong>Los padres no podemos evitar la rivalidad entre los hermanos, los padres no podemos evitar los celos entre hermanos.</strong> Así que deberíamos <strong>gastar nuestras energías en lo que podemos hacer ante los celos y rivalidades</strong> que presenten nuestros hijos.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Qué podemos hacer los padres</span>:</strong></p>
<p><strong> 1) Lo primero es <span style="text-decoration: underline;">entender que los celos son una respuesta emocional normal</span></strong> y muchas veces inevitables. <strong>Lo más normal es que los celos infantiles se resuelvan de manera natural con el transcurso de los años.</strong> Pero también nos encontramos con algunos niños que tienen mucha dificultad en poder controlar sus celos y, l<strong>os celos, a la larga, se pueden convertir en un lastr</strong>e para el desarrollo de las personas porque devoran nuestra autoestima generando rencor y resentimiento.</p>
<p><strong>2) <span style="text-decoration: underline;">Enseñar a compartir</span></strong> es una tarea muy compleja y, en la medida que los hijos son pequeños, más, ya que  <strong>los niños nacen siendo egocéntricos y desean que el mundo gire solo en torno a ellos</strong>. Para enseñar a compartir es recomendable que, progresivamente,  en vez de comprar, por ejemplo,  un  juguete  para cada hijo c<strong>ompráramos un juguete para los hijos así les daríamos la posibilidad de aprender a compartir</strong> (pero mientras aprenden esto  la van a liar parda). Además de enseñarle a compartir, proporcionémosle <strong>experiencias gratificantes mientras comparten</strong>. Estaremos reforzando que se sientan bien y que sean ellos mismos quienes busquen vivencias de ese tipo.</p>
<p><strong>3) <span style="text-decoration: underline;">Evitar las comparaciones entre los hijos</span>. </strong>Nuestros hijos no necesitan ser iguales, no necesitan parecerse a otros. Por ello, <strong>nuestros hijos necesitan saber que los queremos por lo que son,</strong> no porque son como a nosotros nos gustaría que fueran. Esto no está reñido con el cumplimiento de normas y límites.</p>
<p><strong>4) <span style="text-decoration: underline;">Dar explicaciones</span>: </strong>Es muy conveniente <strong>explicar la razón por la que en un momento dado se da un trato diferente a un hermano que a otro.</strong> Explicar las razones no deja al hermano “celoso” convencido  porque los celos no le dejan entender pero sí que <strong>nos ayuda a nosotros, a los padres, a reafirmarnos en que estamos actuando por el buen camino</strong>.</p>
<p><strong>5) <span style="text-decoration: underline;">Buscar momentos en los que hacer sentir a los hijos que son únicos</span></strong>. Llevarlos un día simplemente a merendar, a pasear, ir al cine, etc. Es como tener un momento de intimidad entre padre-hijo, exclusivo. <strong>Buscar la calidad más que la cantidad</strong> de tiempo.</p>
<p><strong>6) <span style="text-decoration: underline;">Procurar no dedicar más atención al hijo celoso</span></strong>. Porque entonces <strong>estaríamos reforzando sus conductas</strong>. Os recuerdo que los celos, por lo general, son una interpretación que el hijo hace.</p>
<p>Los niños celosos temen perder el amor de sus padres y por eso sufren. Y cuanto más temen esa pérdida, más sufren. <strong>Ayudar a los hijos a afrontar sus celos es ayudar a los hijos a desarrollar su autoestima</strong>, a aprender a valorarse, y sobre todo <strong><span style="text-decoration: underline;">A QUE APRENDAN A AMAR EN VEZ DE ESTAR SÓLO PENDIENTES DE QUE LOS AMEN</span>.</strong></p>
<p><em><br />
</em></p>
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