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	<title>Escuela de Padresesfuerzo &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>esfuerzo &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Seis cosas que tienes que decir a tu hijo al empezar el cole</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Sep 2014 15:45:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Comienza un nuevo curso, con sus certezas y sus incertidumbres. Estoy convencido de que los padres podemos hacer muchas cosas para mejorar eso que llamamos “escuela”, “colegio” o “instituto” al que asisten nuestros hijos, porque realmente la escuela, colegio o instituto son mejorables tal y como mejorables somos los padres educando. La relación entre padres [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_362" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ESCUELA.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-362" class="size-full wp-image-362" title="Una maestra con alumnos de Preescolar." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ESCUELA.jpg" alt="Una maestra con alumnos de Preescolar." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ESCUELA.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/ESCUELA-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-362" class="wp-caption-text">Una maestra con alumnos de Preescolar.</p></div>
<p>Comienza un nuevo curso, con sus certezas y sus incertidumbres. Estoy convencido de que los padres podemos hacer muchas cosas para <strong>mejorar eso que llamamos <em>“escuela”, “colegio” o “instituto” </em></strong>al que asisten nuestros hijos, porque realmente la escuela, colegio o instituto son mejorables tal y como mejorables somos los padres educando.</p>
<p>La relación entre padres y profesorado  juega un papel importante en el <a title="La participación de los padres, clave en el éxito escolar" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/08/20/la-participacion-de-los-padres-clave-en-el-exito-escolar/">éxito escolar</a>. Es verdad que este tema tiene mucha “tela que cortar”, pero vamos a empezar con algo más que buenas intenciones. Ahora que nuestros hijos empiezan el colegio, hay seis cosas que les tenemos que decir:</p>
<p>1.- Tu maestro, tu maestra,<strong> todos los profesores tienen un</strong> <strong>trabajo complejo</strong>, muy complicado que es el de ayudarte a desarrollar todas tus competencias. Con su trabajo <strong>nos ayudan y colaboran con nosotros, tus padres</strong>, a hacer posible esta tarea.</p>
<p>2.- Así que <strong>no olvides</strong> que una maestra, un maestro:</p>
<p><em><strong>-No es perfecto</strong>, pero aprende a no fijarte en sus defectos, y <strong>valora</strong> el resto, que son sus virtudes.</em></p>
<p><em> &#8211;<strong>No es sabio</strong>, pero aprende a aprender de lo que sabe. Con un poco que aprendas de cada uno de ellos, <strong>obtendrás mucho</strong>.</em></p>
<p><em>&#8211;<strong>No es un juez ecuánime</strong> pero aprende a respetar, aprende a expresar tus ideas, y a aceptar sus decisiones.</em></p>
<p><em>&#8211;<strong>No es un mago</strong>, pero aprende que <strong>aprender es mágico</strong>. </em></p>
<p><em>&#8211;<strong>No es infalible</strong>, pero aprende que <strong>no sólo se equivocan los que aprenden</strong> sino también los que enseñan a los que aprenden.</em></p>
<p>3.- Tu maestro, tu maestra, tienen un trabajo muy difícil, todos esperan de ellos que te enseñen <em>a leer, escribir, sumarrestarmultiplicardividir, ríos y montañas, sintagmas, predicados y además hábitos saludables, valores democráticos, seguridad vial, ecología, respeto a la diversidad</em>… y por otra parte,  tienen que tener tiempo para <strong><em>enseñarte a pensar</em></strong> porque, querido hijo, <strong>Ikea no amueblará tu cabeza</strong>.</p>
<p><strong>4.- </strong>Por todo esto<strong>, intenta querer a tu maestra, a tu maestro y quiérelos como si fuera yo. </strong>La forma de querer a un maestro solo requiere tu respeto.  Esfuérzate en esta tarea tan agradable que es <strong>querer respetando.</strong></p>
<p><strong>5.- Quiérelo gratis, </strong>sin esperar nada porque lo que un maestro o maestra da no se te olvidará, para bien o para mal, el resto de tu vida<strong>.</strong></p>
<p><strong> 6.- </strong>Yo te prometo también que<strong> me esforzaré por hacer lo mismo que tú.</strong></p>
<p><strong>Si tu valoras al profesorado tus hijos lo harán tambien. Si tu valoras a los maestros y maestras te será más facil hablar con ellos cuando surjan las diferencias. Si tu valoras al profesorado estarás contribuyendo a una mejor escuela.</strong></p>
<p>Feliz curso…,  y que la “fuerza” nos acompañe a todos.</p>
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		<title>El padre que creía que su hijo era Messi</title>
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		<pubDate>Tue, 27 May 2014 10:58:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando leemos en la prensa noticias como la que  nos cuenta cómo un padre, forofo, la ha emprendido a mamporros con niños que cometieron la desfachatez de hacerle una fea entrada a su hijo en un partido de fútbol de una liga de Infantiles, nos preguntamos por qué algunos padres hacen de sus hijos sus [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_315" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/05/MESSI.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-315" loading="lazy" class="size-full wp-image-315" title="Messi con su hijo en el campo de fútbol." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/05/MESSI.jpg" alt="Messi con su hijo en el campo de fútbol." width="800" height="425" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/05/MESSI.jpg 800w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/05/MESSI-300x159.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/05/MESSI-768x408.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p id="caption-attachment-315" class="wp-caption-text">Messi con su hijo en el campo de fútbol.</p></div>
<p style="text-align: center;">Cuando leemos en la prensa noticias como la que  nos cuenta cómo un padre, <em>forofo</em>, <a href="http://www.hoy.es/rc/20130220/deportes/futbol/padres-arbitro-presenciaron-agresion-201302201026.html" target="_blank">la ha emprendido a mamporros con niños que cometieron la desfachatez de hacerle una fea entrada a su hijo en un partido de fútbol de una liga de Infantiles</a>, nos preguntamos por qué algunos padres hacen de sus hijos sus ilusiones.</p>
<p>Yo a estos padres los llamo: <em>el<span style="text-decoration: underline;"><strong> padre que creía que su hijo era Messi</strong></span>. </em></p>
<p><em>El</em> padre que cree que su hijo es Messi es un padre  que <strong>no para de decir que hace lo que hace porque quiere lo mejor para su hijo</strong>. Un padre que, desde bien temprano, cree descubrir que en ese niño, su hijo, hay algo especial y, desde ese momento siembra en su cabeza una semilla que no necesita ni de agua ni de sol para germinar, una semilla que solo precisa del deseo, de <strong>la ilusión cegadora</strong>, para multiplicarse.</p>
<p>Un padre abnegado que dice que dejó todo lo suyo en pos de <strong>una excelencia en el hijo que solo</strong><strong> él</strong><strong> ve</strong>. Un padre que repite únicamente aquellas frases motivadoras que vayan en la línea de sus deseos e intereses. Un padre que cree ver en su hijo todas y cada una de las fortalezas que él, “<em>por desgracia</em>”, no tuvo la oportunidad de desarrollar.</p>
<p>Un <strong>padre que achaca a la envidia, al rencor o a la simple ignorancia  la ceguera de los que le rodean</strong>. Un padre que termina <strong>apoderándose de la vida de su hijo privándole así de la posibilidad de construirse como persona.</strong></p>
<p>Sostiene  firmemente que un padre que busca la excelencia en su hijo no puede estar equivocado. Por esta razón, en esta búsqueda <strong>se convierte en entrenador de entrenadores, árbitro de árbitros, dueño de la verdad y el más insatisfecho de los críticos</strong>. Un padre que pierde la oportunidad de enseñar a jugar, a disfrutar jugando, de enseñar que ganar o perder es solo una parte más del juego, no es el juego.</p>
<p>El padre que creía  que su hijo era Messi <strong>olvida y se le olvida trasmitir a su hijo</strong> que la maestra que le enseña, el médico que lo cura, el panadero que le hace su pan, el barrendero que limpia su calle, el músico que compuso sus canciones favoritas, el albañil que construyó  su casa, su vecino mecánico, sus amigos, sus rivales y tantas y tantos que le rodean, todos y cada uno de ellos tienen <strong>vidas tan importantes</strong> como Messi, que son tan necesarios, tan valiosos como Messi.</p>
<p><strong>Disfruta, enseña a disfrutar,  a jugar, a relacionarse, a poner pasión y ganas, a esforzarse, enseña a saber ganar y a saber perder.</strong> <strong>Disfruta con tus hijos pero sobre todo haz que ellos disfruten con su padre. </strong></p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-157" loading="lazy" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cómo potenciar la autoestima en nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2013 12:25:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Juan es un amigo,  una bellísima persona, tan bueno que de jovencito le llamabamos Juan XXIII. El otro día mientras tomabamos una caña me dijo: &#8220;mira Carlos yo, desde que era pequeñito, recuerdo a mi familia, a mis vecinos, a mis maestras  diciendo, qué bueno es Juanito, qué niño más bueno, y, a la vez [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_92" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/dosniñosautoestima1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-92" loading="lazy" class="size-full wp-image-92" title="Dos niños felices flotando en una piscina. / Dimitry Naumov" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/dosniñosautoestima1.jpg" alt="Dos niños felices flotando en una piscina. / Dimitry Naumov" width="600" height="600" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/dosniñosautoestima1.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/dosniñosautoestima1-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/dosniñosautoestima1-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-92" class="wp-caption-text">Dos niños felices flotando en una piscina. / Dimitry Naumov</p></div>
<p><strong>Juan es un amigo</strong>,  una bellísima persona, <strong>tan bueno que de jovencito le llamabamos Juan XXIII</strong>. El otro día mientras tomabamos una caña me dijo: &#8220;mira Carlos yo, desde que era pequeñito, recuerdo a mi familia, a mis vecinos, a mis maestras  diciendo, <em>qué bueno es Juanito</em>, <em><strong>qué niño más bueno</strong></em>, y, a la vez que decían eso, escuchaba decirles respecto a mi hermano José, &#8220;<em>y Joselito ¡qué guaaaaapo!</em>&#8220;.</p>
<p>&#8220;Así que yo he sido bueno, porque eso era lo que la gente esperaba de mí&#8221;-, continuó. &#8220;Mira hasta qué punto me influía lo que me decían que una Semana Santa, cuando éramos adolescentes, el Jueves Santo estrenábamos ropa, así que unos días antes abríamos las huchas.  Joselito se compró un Lacoste rojo que causó furor, &#8220;<em>¡que guaaaapo Josselito!&#8221;</em>,  así el Joselito cada día estaba más guapo. Yo, sin embargo, entregué todo el dinero a los pobres, &#8220;<em>qué bueno el Juanito!</em>&#8220;, así yo cada día más bueno. Y te digo una cosa Carlos, yo lo que quería de verdad era ser guapo!<em>&#8220;.<br />
</em></p>
<p>L<strong>a autoestima es un juicio de valor, una autoevaluación</strong>, es la respuesta a la <strong>pregunta</strong> <strong>¿me gusta como soy?</strong>  Dependiendo de la respuesta que nos damos, nos sentimos más o menos competentes para hacer frente a las demandas de la vida.</p>
<p>Pero os recuerdo que <strong>la autoestima no es un producto terminado</strong>, la autoestima es una construcción que necesita de tiempo y de experiencias, <strong>y los padres jugamos un papel importante en esa construcción</strong>, no sólo porque podemos favorecer el desarrollo de una autoestima positiva en nuestros hijos, sino porque también por nuestra manera de educar vamos a ir desarrollando una autoestima como padres. <strong>¿Puedo ayudar a mis hijos a desarrollar una buena autoestima si yo como padre o madre no la tengo?</strong></p>
<p>Desde que nacemos y a lo largo de nuestra vida vamos generando el <strong><span style="text-decoration: underline;">autoconcepto</span></strong>, que es <strong><span style="text-decoration: underline;">la imagen que tenemos a cerca de nosotros mismos</span></strong>, y que se va configurando a través de los pensamientos, sentimientos y experiencias que sobre nosotros mismos vamos recopilando durante nuestra vida.</p>
<p>Nuestros hijos <strong>configuran el autoconcepto en la medida que van recibiendo información del exterior</strong> (en los primeros años fundamentalmente de padres y madres)  respecto a qué hacen, sobre cómo lo hacen, sobre el impacto que sus conductas tienen en nosotros y sobre nuestras expectativas respecto a ellos.</p>
<p>Así, por lo que nos dicen los demás es que nos creemos listos o torpes, que nos sentimos simpáticos o antipáticos, trabajadores o vagos,  útiles o inútiles, capaces o incapaces, etc.  A lo largo de la vida <strong>vamos definiendo lo que creemos que somos</strong>, vamos estableciendo nuestra identidad y, junto a nuestra identidad, <strong>vamos decidiendo si nos gusta o no nos gusta lo que somos</strong>.</p>
<p><strong>La autoestima</strong>, en los primeros años de vida de nuestros hijos, <strong>está muy condicionada a la información que nuestros hijos reciben de nosotros</strong>. A la información que les llega a través de nuestras conductas, nuestras actitudes y sobre todo de nuestras palabras. <strong>El poder de las palabras que construyen frente al poder de las palabras que destruyen. </strong></p>
<p>Conchita, una abuela estupenda, le dice a su hija Alicia:<strong> &#8220;si quieres que tu hija sea una antipática, dile todos los dias lo antipática que es&#8221;</strong>.</p>
<p>Nuestros hijos, pequeños y adolescentes, son personas en formación. No están “terminados” de hacer, están aprendiendo y, como buenos aprendices, se equivocan. Y todo este proceso de educación va <strong>acompañado de palabras que son los ladrillos con los que los hijos van configurando su autoconcepto</strong>: “<em>bien hecho</em>”, “<em>formidable</em>”, “<em>Sé que puedes hacerlo</em>”, “<em>estoy orgulloso de ti</em>”, “<em>me gusta cómo lo haces</em>”, “<em>eso es una buena idea</em>”, “<em>inténtalo</em>”, “<em>inténtalo de otra manera</em>”, “<em>te quiero</em>”, “ <em>es una suerte quererte</em>”, “<em>no tienes ni idea</em>”, “e<em>res un vago</em>”, “<em>vas a ser un desgraciado</em>”, “<em>desagradecido</em>”, “<em>qué decepción</em>”, “<em>no me esperaba esto de ti</em>”, “<em>eso que dices es una estupidez</em>”, etc.</p>
<p>A los hijos <strong>no hay que mentirles</strong>, no hay que decirles que son los mejores, los más altos y los más guapos,<strong> hay padres que creen que la autoestima es hacer a sus hijos “engreídos”</strong>. Es más sencillo,  es hacerles ver que, <strong>cuando las cosas les salen bien, nos alegramos y les animamos a que perseveren</strong> y que, <strong>cuando les salen mal, les alentamos para que vuelvan a intentarlo</strong>, les demostramos que <strong>tenemos confianza en que pueden lograrlo</strong>.</p>
<p>Para que nuestros hijos desarrollen autoestima necesitan unos padres que confíen en ellos, porque <strong>si no confiamos en ellos ¿cómo van a ser capaces ellos de confiar en sus posibilidades?</strong></p>
<p>Mediante las palabras, aprendemos a valorarnos y a desvalorizarnos;  mediante las palabras valoramos o desvalorizamos a nuestros hijos.</p>
<p><strong>Cuida las palabras que utilizas a la hora de educar porque las verdades como puños dan puñetazos.</strong></p>
<p>No olvidemos que <strong>el que nos valoren positivamente  es una buena manera de sentirnos bien</strong> ,y  que <strong>nos desvaloricen es un lastre</strong>, un importante lastre, que hace que no disfrutemos de lo que hacemos, de lo que tenemos, de lo que somos.</p>
<p><strong>En próximos posts </strong>iremos hablando de <strong>más herramientas</strong> para favorecer el desarrollo de la autoestima<strong>, </strong>como son la<strong> aceptación incondicional,  la manera de valorar a los hijos y a nosotros mismos, el esfuerzo,  la autonomía y  cómo enseñar a tener éxito y cómo aprender a tolerar el fracaso.<br />
</strong></p>
<p>Queridos lectores, si estáis leyendo esto os deseo que os contagiéis por el  “<strong>Síndrome  L’Oreal”</strong>:  ¡Porque tú lo vales!.  Y si tú lo vales ¿no lo va a valer tu hijo?</p>
<p><strong>                ¡¡¡A la tarea!!!</strong></p>
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		<title>¿Cómo motivar a los hijos?</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Feb 2013 17:06:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Luisa y Andrés son los padres de Álvaro, un chico de 13 años. Me comentan que, desde hace unos pocos cursos, vienen notando que su hijo presenta un desinterés, una apatía, un desanimo que comenzó relacionado con las tareas escolares, pero que ha ido extendiendose paulatinamente a  otras actividades de la vida diaria de tal [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_83" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-83" loading="lazy" class="size-full wp-image-83" title="Niños en una guardería. / Bernardo Corral" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg" alt="Niños en una guardería. / Bernardo Corral" width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/NIÑOSMOTIVADOS21-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-83" class="wp-caption-text">Niños en una guardería. / Bernardo Corral</p></div>
<p><strong>Luisa y Andrés</strong> son los <strong>padres de Álvaro</strong>, un chico de 13 años. Me comentan que, desde hace unos pocos cursos, vienen notando que su hijo presenta un <strong>desinterés, una apatía</strong>, un desanimo que comenzó relacionado con las tareas escolares, pero que ha ido extendiendose paulatinamente a  otras actividades de la vida diaria de tal manera que presenta una <strong>actitud “pasota”</strong> frente a casi todo.</p>
<p>Cuando vemos a nuestros hijos apáticos, desanimados, faltos de interés, nos preguntamos <span style="text-decoration: underline;"><strong>¿cómo se puede motivar a los hijos?</strong></span></p>
<p>El concepto <strong>motivación</strong> hace referencia a las <strong>razones personales que guían nuestras actividades hacia la consecución de una meta.</strong> La motivación, por lo tanto, surge del interior de las personas, <strong>es tarea de nuestros hijos que la desarrollen</strong>.</p>
<p>Si los padres pudiéramos motivar a nuestros hijos, <strong>todas las mañanas  al levantarse les daríamos una arenga</strong> del tipo: <em>“¿Quién va a aprender hoy todo lo que le enseñen?” “¿quién va a disfrutar de todo lo que le enseñen?”</em>, <em>“¿quién va a recoger su cuarto?</em>”</p>
<p>Y nuestros hijos respondiendo en voz a alta cada una de estas preguntas “<strong>¡¡¡Yo, papá, yo mamá!!!</strong>” y así, nuestros hijos no verían la hora de ir al colegio o al instituto, contentos y felices porque van a aprender las cordilleras ¡<strong>A que no!</strong> A que va a ser que vamos a necesitar algo más. Si los padres pudiéramos motivar a nuestros hijos no estaríamos leyendo este post.</p>
<p>Los estudios que se han realizado para determinar de qué depende que los hijos o los padres nos esforcemos por aprender, o lo que es lo mismo, de qué depende que nos sintamos motivados por aprender, por hacer cosas nuevas, han constatado que la <strong>motivación está en relación con una serie de factores</strong> que, a su vez, están relacionados entre sí:</p>
<p>El primero es <strong>determinar qué es lo que hay que hacer/aprender. </strong>Has visto que cuando tus hijos quieren aprender algo, por ejemplo a montar en bici, les resulta mucho más fácil, ponen más empeño y se sienten más satisfechos que si somos los padres los que nos empeñamos en enseñarles a que aprendan a montar en bici.</p>
<p>En la vida real padres y profesorado les decimos a los hijos lo que tienen que aprender, qué es lo que tienen que hacer y, quizás los padres y los profesores, deberíamos intentar que nuestros hijos hicieran suyos esos aprendizajes, y no que los entendieran como algo que no va con ellos.</p>
<p>En segundo lugar,<strong> establecer qué consecuencias tiene conseguir o no conseguir hacer o aprender algo. </strong>Para motivarnos es necesario también poder establecer las consecuencias que nos puede acarrear aprender o no determinadas cosas.</p>
<p><strong>Los hijos</strong>, cuando son pequeños y adolescentes, <strong>tienen dificultad para establecer estas consecuencias</strong> mientras que <strong>los padres tenemos excesiva facilidad</strong> para anticipar consecuencias negativas de las conductas de nuestros hijos.</p>
<p>En tercer lugar<strong>, reconocer cuánto me va a costar hacerlo / aprenderlo. </strong>Esforzarse en conseguir hacer o aprender algo tiene su coste, su fatiga, tiempo que hay que dedicarle, dificultades que surgen durante el proceso, cosas a las que hay que renunciar o dejarlas para otra ocasión. Ignorar las dificultades es lo que hace que se dejen muchas cosas nada más comenzar a hacerlas.</p>
<p>En cuarto lugar,<strong> reconocer mis expectativas y mis capacidades: ¿Podré hacerlo / aprenderlo? </strong>La motivación, además de necesitar que uno sepa qué es lo que tiene que hacer, de saber las consecuencias positivas que le puede acarrear ,y del esfuerzo que se debe hacer, para alcanzarlo está mediatizada por las expectativas: ¿podré yo alcanzar esas metas?, ¿tendré capacidad?, ¿tendré habilidades?</p>
<p>De nada sirve tener interés por  aprender algo, por hacer algo, si yo creo que no podré nunca aprenderlo ni hacerlo. <strong>El mayor lastre</strong> que tenemos las personas es que creamos que <strong>no podemos</strong> hacer o aprender algo porque, en ese mismo momento, dejamos de intentarlo.</p>
<p><strong>¿Quieres motivar a tu hijo? Pues entonces ACTÚA, PIENSA Y VIVE como una persona motivada.</strong></p>
<p><strong>Los padres somos modelos, los mejores modelos</strong>. Así que ¿cómo van nuestros hijos a sentirse motivados por hacer cosas, por aprender cosas, si los padres nos desmotivamos fácilmente? Yo te animo a que trabajemos nuestra propia motivación, a que nos sintamos motivados por la tarea de educar: así nuestros hijos podrán ver qué es eso de estar motivado.</p>
<p>Padres educando, que se mantienen constantes porque <strong>saben qué es lo que quieren conseguir.</strong> Y te recuerdo que el que lo tiene que saber eres tú como padre o como madre porque nosotros somos los que educamos.</p>
<p>El objetivo de educar es dotar a nuestros hijos de herramientas para que puedan hacer frente a las demandas que la vida nos presenta cotidianamente. Ese es el faro que guía nuestra acción. Sabemos qué queremos.</p>
<p>Padres que comprendemos que <strong>la meta de la educación,</strong> la satisfacción de educar, no viene dada porque nuestros hijos “sean buenos”  y no hagan nada que nos preocupe, sino porque <strong>tenemos la certeza de que educar es enseñar a nuestros hijos a utilizar las herramientas que se necesitan para vivir en sociedad, y esa es la mejor herencia.</strong></p>
<p><strong>Padres que sabemos que educar a hijos tiene sus costes</strong>, y ¡menudos costes!, que se pasan días y noches difíciles, que querer tanto a los hijos acarrea miedos y sufrimiento. Pero ¿quién dijo que esto fuera a ser sencillo? A pesar de esas dificultades, de esos costes, aquí estamos, día tras día dispuestos a la lucha, a veces con ojeras, a veces tristes, a veces preocupados, pero siempre dispuestos a educar a nuestros hijos. <strong>Contra viento y marea</strong>.</p>
<p><strong>Padres que, para educar, confiamos en nuestras capacidades.</strong> Cómo vamos a educar a nuestros hijos si creemos que no sabemos, no podemos.</p>
<p>El primer post de este blog, lo titulé <a title="Sí, podemos ser buenos padres" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2012/12/21/si-podemos-ser-buenos-padres/">“Sí, podemos”</a> por una sencilla razón, porque sentirse competente para educar a los hijos es fundamental para educar. <strong>El miedo paraliza</strong>.</p>
<p>Además de tener buenas expectativas como padres debemos de sentirnos también seguros de que tenemos los conocimientos y las herramientas para hacerlo. A veces hay que buscar ayuda. Si lo necesitas, hazlo. Pero no olvides que nadie mejor que un padre o una madre para educar.</p>
<p><strong>¿Quieres hijos motivados? actúa como un padre motivado</strong>. Siente como un padre motivado, y vive como un padre motivado. Claro que no es sencillo, claro que no es fácil, pero si te muestras motivado irradiarás motivación.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Padres y madres motivados, esos son los que saben motivar. </span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para saber más: “<a href="http://www.edmorata.es/Shop/Product/Details/366">Motivar en la escuela, motivar en la familia</a>”, del profesor <strong>Jesús Alonso Tapia</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Papá, puedo salir?, Pregúntaselo a tu madre. (Una historia de polis buenos y polis malos)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jan 2013 17:21:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Marina es una niña de 5 años, espabilada, vivaz, de ojos grandes y muy curiosa por lo que ocurre a su alrededor, inquieta, o como diría su abuela, un rabo de lagartija.  Estaba yo una mañana en su clase, había ido para observar a un compañero, y todos los niños permanecían sentados en el suelo, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marina es una niña de 5 años, espabilada, vivaz, de ojos grandes y muy curiosa por lo que ocurre a su alrededor, inquieta, o como diría su abuela, un rabo de lagartija.  Estaba yo una mañana en su clase, había ido para observar a un compañero, y todos los niños permanecían sentados en el suelo, en torno a su maestra que les preguntaba qué era lo mejor de sus padres… los niños comenzaron a responder: ”que nos quieren”, “que nos cuidan”, “que nos compran cosas”… y Marina dijo, con una rotundidad aplastante: “lo mejor de los padres es que son dos”. Su maestra acostumbrada a las respuestas sorpresivas que dan los niños en Educación Infantil, le preguntó ¿y por qué lo mejor es que sean dos?. Marina, contestó con rotundidad, “porque si uno te quita la televisión, el otro te puede dejar verla”. En ese momento, miré a la niña y  pensé, pobres padres…</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft" style="vertical-align: middle;" src="//img812.imageshack.us/img812/2702/polibuenopolimalo.jpg" alt="" width="271" height="163" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esos padres que probablemente se suscribieron a la revista “Ser Padres Hoy” nada más enterarse de la feliz noticia de que estaban embarazados, que se juraron una y mil veces, al estilo “lo que el viento se llevó” que no iban a cometer los fallos que otros padres cometen, y, sobre todo,  que iban a educar a su Marina como si fueran una sóla persona.</p>
<p>Todos los manuales de educación destacan como un principio básico el de que ambos progenitores deben de ir siempre en la misma dirección.  La mayoría de padres también suscribirían esta afirmación. Sin embargo la realidad cotidiana nos dice que Marina tiene razón, que las parejas solemos discrepar mientras educamos a nuestros hijos, aun sabiendo que esto no es bueno ni para los hijos ni para nosotros mismos.</p>
<p>Y es que es difícil, muy difícil, estar en completa y continua sintonía con la pareja. La razón es simple: <strong>Los padres</strong> <strong>somos diferentes</strong>. Diferentes  personalidades,  diferentes  gustos, diferentes  modos de hacer las cosas. Padres impulsivos conviviendo con padres reflexivos, padres  agobiados con padres tranquilos, padres ocupados con padres preocupados.  Nuestras parejas suelen ser, en muchos aspectos, diferentes a nosotros.</p>
<p>Nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar, de sentir,  influye directamente en la forma de educar, en el modelo de padres que somos.  <strong>Cada padre cree que lo que él piensa y  siente, cuando educa,  es lo correcto.</strong> Y nuestros hijos tienen una gran facilidad para descubrir estas discrepancias y son capaces de determinar <strong>qué cosas pedir a quién, cuándo y dónde</strong>. Así se da origen a una de las situaciones que más conflictos crean en las familias: <strong>sentirnos desautorizados o cuestionados por nuestra pareja </strong>por decisiones referentes a la educación de nuestros hijos<strong>. </strong>Y, lo que es peor, en algunos casos con nuestros hijos de testigos<strong>.</strong></p>
<p><strong>         </strong>Los padres a veces parecemos un par de policías de esos de películas de serie B, uno el poli malo y otro el poli bueno. Y nos cambiamos de papel según el día que tengamos. Así que, a veces, cuando vemos a nuestra pareja reñir a nuestros hijos, empezamos a pensar, qué exagerado, se está pasando, y qué maneras, qué voces…, y, curiosamente, cuando somos nosotros los que estamos regañando a los hijos, es nuestra pareja la que piensa lo mismito. ¿Les suena esta película?,  la versión más retorcida es cuando el poli bueno, haciéndose el ofendido, amenaza con un…”cuando venga el poli malo os vais a enterar”.</p>
<p>Cuestionar y desautorizar a nuestra pareja conlleva un peligroso juego de poder entre los padres que puede terminar con la inhibición del progenitor cuestionado.</p>
<p>No es fácil que los padres actuemos al unísono, no es fácil que dos personas que son diferentes,  actúen de la misma manera. Por eso los padres tenemos que hacer un <strong>esfuerzo</strong>  ya que sólo reconociendo mutuamente  nuestras diferencias, y aceptándolas, podremos conseguir acercarnos a un modelo de <strong>educación compartido</strong>. Los padres no tenemos que ser idénticos al educar, tenemos que ser lo que somos, dos personas diferentes que tienen un objetivo común: <strong>educar</strong> a nuestros hijos.</p>
<p>Hay padres que intentan entre los dos ser un <strong>equipo unificado</strong>, donde el respeto de las opiniones mutuas y la toma de decisiones conjuntas es el camino utilizado. A veces, se toman decisiones que nuestra pareja no comparte y viceversa. Ese es el momento en el que es más necesario hablar tranquilamente y tras exponer nuestros puntos de vista, tomar una decisión. Y si consideramos que hay que revocar la decisión que se tomó, no pasa nada, se le hace saber a nuestros hijos. Y a aguantar el temporal.</p>
<p>Hay padres que <strong>delegan</strong> en su pareja la toma de decisiones. Si tú delegas en tu pareja entonces tienes que apoyar <strong>todas las decisiones  </strong>que tome, ¿no crees.?</p>
<p>Marina se enriquece con las diferentes formas de ser de sus padres, lo único que necesita saber es que, aun siendo tan diferentes<strong>, transmiten los mismos mensajes. </strong></p>
<p>Y conforme van creciendo nuestros hijos iremos dándonos cuenta de lo verdadero del proverbio africano, <strong>para educar a un niño hace falta toda la tribu</strong>, pero de esto hablaremos otro día.</p>
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