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	<title>Escuela de Padresinterés &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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		<title>Padres orgullosos, hijos más felices</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Feb 2014 19:21:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_242" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-242" class="size-full wp-image-242" title="Los hijos de padres que les reconocen el orgullo de ser sus padres son más felices." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ.jpg" alt="Los hijos de padres que les reconocen el orgullo de ser sus padres son más felices." width="600" height="338" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/02/NIÑAFELIZ-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-242" class="wp-caption-text">Los hijos de padres que les reconocen el orgullo de ser sus padres son más felices.</p></div>
<p><strong><em>“A mi hijo lo perdieron las drogas, a mi me da muchísima pena ver en lo que se ha convertido, pero yo no pierdo la oportunidad de decirle: hijo, me siento orgullosa de ti y, cuando le digo eso, llora como un crío desvalido.” </em></strong>Esto me decía <strong>María,</strong> una abuela que tiene en acogimiento a sus nietos porque a su hijo le han retirado su tutela.</p>
<p>María, una mujer “sin estudios”, que anda aún buscando qué no supo hacer para ayudar a su hijo, tiene claro que su hijo<em>“es un desgraciado, pero yo siempre le hablo de las cosas buenas que hace o que ha hecho por las  que estoy orgullosa de él: ha intentado desengancharse, cuando está bien es muy cariñoso, es muy manitas, y me arregla cualquier desperfecto en la casa, etc.. <strong>Yo quiero estar orgullosa de él</strong> porque creo que, mientras yo no arroje la toalla, él podrá hacer algo para salir de la droga.”</em></p>
<p>María, una sabia mujer sin pisar la escuela,  <strong>me abrió los ojos,</strong> y me hizo ver que <strong>yo estoy orgulloso de mis hijos</strong> que, por cierto, no son perfectos, y han salido a su padre. Estoy orgulloso de mis hijos <strong>aunque aún no han encontrado trabajo</strong>, aunque, a veces,  suspenden porque no estudian lo suficiente.</p>
<p><strong>Estoy orgulloso de mis hijos aunque no son los primeros de su promoción</strong>, orgulloso de mis hijos aunque piensan y se comportan de manera diferente a mí. Orgulloso de mis hijos aunque sus motivaciones e intereses no sean ni mis motivaciones ni mis intereses. Orgullos de mis hijos <strong>porque son mis hijos</strong>. Orgulloso de la manera que han elegido para vivir.</p>
<p>Y cuando tengo la oportunidad <strong>lo digo en voz alta a quién lo quiera escuchar.</strong> Pero sobre todo, me lo digo a mí mismo para que, en los momentos de debilidad, no se me olvide. Cuando los padres <strong>estamos abrumados</strong> por las conductas de nuestros hijos <strong>es cuando más necesitamos transmitir ese orgullo</strong>. Recordar las cosas que nos enorgullecen de nuestros hijos para no fijarnos sólo en las que nos asustan.</p>
<p>La vida discurre veloz, y nuestros hijos van creciendo sin parar y, a menudo estamos  esperando expectantes  sus logros, sus conquistas, sus triunfos como gran colofón a nuestra tarea educadora, y así van pasando los días y, por lo tanto, vamos perdiendo la oportunidad de decir &#8220;hijo estoy orgulloso de ti&#8221;. Pasan los días y nuestros hijos <strong>no nos oyen decir &#8220;estoy orgulloso de ti&#8221;. </strong>Es más, a veces lo que nos oyen decir es  &#8220;qué orgullosos tienen que estar los padres de otros.&#8221;</p>
<p><strong>La vida de nuestros hijos será lo que nuestros hijos estén dispuestos a construir</strong>, es verdad que algunos pueden hacer  de su vida algo que a nosotros nos puede causar dolor. Les podría hablar de algunos padres, magníficos padres, como María y como otros  que han experimentado la amargura de comprobar cómo sus hijos, sus amados hijos, truncaron sus vidas y, ahora que son abuelos, tienen que hacer de padres de sus nietos. Abuelos que tienen acogidos a sus nietos y siguen, a pesar de los reveses de la vida, educando.</p>
<p>Es verdad, <strong>a veces no nos sentimos orgullosos por algunas de las cosas que nuestros hijos hacen,</strong> pero sí nos sentimos orgullosos de otras cosas, y sobre todo, nos sentimos orgullosos de  ellos porque son nuestros hijos, que <strong>comparten nuestras virtudes y nuestros defectos.</strong> Nuestros hijos que, a veces, se equivocan, y hay equivocaciones que marcan toda una vida.</p>
<p><strong>Pero los queremos</strong>, los queremos por ser nuestros hijos, y sentirse orgulloso de los hijos <strong>y decírselo</strong> es una manera de hacerles ver y sentir que, <strong>cuando más perdidos puedan estar, sus padres sienten orgullo</strong>.  Orgullo <strong>frente a la desazón, la desesperanza</strong>. Sentir orgullo <strong>es una manera de amar generosamente sin esperar nada a cambio</strong>.</p>
<p>Sentir orgullo es una forma de hacerles ver que <strong>saben hacer cosas, que son competentes,  que no son un fracaso andante</strong>. Sentir orgullo es ofrecerles un lugar donde agarrarse fuerte cuando la vida zozobra.</p>
<p>Cuando están más perdidos, <strong>más fuerte hay que gritarles que estamos orgullosos de ellos</strong>. A los náufragos se les echa un cabo, un salvavidas una y otra vez, no se les deja a su suerte.</p>
<p>Decir lo que se siente, sentirse orgulloso de los hijos,<strong> esforzarse en sentir orgullo es una buena manera de ayudar a nuestros hijos cuando más nos necesitan</strong>.</p>
<p>Estoy orgulloso de mis hijos, y tú de los tuyos, también. Pues que <span style="text-decoration: underline;"><strong>no se nos olvide decirlo, no se nos olvide creerlo, no se nos olvide sentirlo</strong></span>.</p>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-221" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-157" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Estudiar con los hijos o ayudar a que los hijos estudien?</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jan 2013 11:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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<div id="attachment_30" style="width: 357px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-30" class=" wp-image-30 " title="Unas niñas haciendo sus deberes escolares." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando.jpg" alt="Unas niñas haciendo sus deberes escolares." width="347" height="216" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando.jpg 1890w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando-300x187.jpg 300w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando-768x480.jpg 768w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñasestudiando-1024x640.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 347px) 100vw, 347px" /></a><p id="caption-attachment-30" class="wp-caption-text">Unas niñas haciendo sus deberes escolares.</p></div>
<p>Ahora que el curso vuelve a reiniciarse,  ahora que los lunes vuelven a ser lunes y las vacaciones de navidad pasan a ser las pasadas navidades, ahora  que el bullicio de las vacaciones deja paso a  la rutina de lo cotidiano, me estoy acordando de los padres que mientras recogen los adornos navideños, dejan escapar algún que otro suspiro  seguido de un “¿qué te pasa?”, “¿que qué me pasa?,  que mañana <strong>tenemos que estudiar</strong> el relieve de interior”</p>
<p>Es curioso ver como <strong>en estos últimos años entre los temas de conversación que tenemos entre los padres abundan los contenidos curriculares, </strong> los estudios de nuestros hijos. Así se puede escuchar a algunos disertando sobre las diferencias entre páramos, vegas y campiñas, esos padres son los que tienen a los hijos en 5º de Primaria.</p>
<p>Y si la conversación versa sobre la amplitud del ángulo resultante de dividir la circunferencia en 360 partes iguales, podrás escuchar a una madre, ufana, apostillar, “tú a lo que te refieres es a  los grados sexagesimales”, esa es madre de una de 2º de la ESO, y si los ves muy ansiosos y hablando de Pericles, los Sofistas y Platón, sin duda esos son padres de los de 2º Bachillerato.</p>
<p><strong><a href="http://elpais.com/diario/2009/04/24/sociedad/1240524005_850215.html">Está demostrado</a> que la implicación, el interés y la actitud de los padres ante los estudios de sus hijos influyen positivamente en la conducta de los hijos frente a los estudios.</strong></p>
<p><strong>            Implicación y actitud no deben de confundirse con padres haciendo de profesores particulares de sus hijos.</strong></p>
<p><strong>El dilema que se nos presenta a los padres es el siguiente: ¿Estudiar con los hijos o ayudar a que los hijos estudien? </strong></p>
<p>El tema de los estudios es una de las mayores preocupaciones que muchos padres tienen en estas edades, quizás <strong>porque el éxito académico de los hijos es un buen antídoto para calmar los temores por el futuro</strong>, y  por otra parte porque también creemos, erróneamente, que las notas van asociadas a la idea, al sentimiento, de ser buenos padres. <strong></strong></p>
<p><strong>Es como si las notas trimestrales realmente no evaluaran el trabajo realizado por nuestros hijos, sino nuestra pericia como educadores</strong>. Sea por lo que fuere el caso es que en muchas de nuestras casas se preparan “tardes toledanas” a costa de los páramos, los grados sexagesimales y Pericles, los Sofistas y Platón.</p>
<p><strong>Estudiar es un hábito</strong>, como lavarse los dientes después de comer o hacer la cama antes de irse al colegio. Un hábito no se adquiere de la noche a la mañana, requiere práctica y más práctica. Además, los hábitos están influidos por las características peculiares de la persona que lo realiza. <strong></strong></p>
<p><strong>El papel de los padres es el de inculcar ese hábito, el de señalar que es el momento de realizar ese hábito, el de facilitar que se pueda realizar y el de reforzar su ejecución. </strong></p>
<p><strong>Y dejar claras también cuales son las consecuencias que tienen para nuestros hijos</strong> <strong>la práctica, o no, de dichos hábitos</strong>. C<strong>onsecuencias que necesariamente tienen que ser de aquí y ahora</strong> y no esas vaguedades del futuro: “vas a ser un desgraciado”, “un fracasado”, un “don nadie” que, por lo general, asustan más a quién lo dice que al que lo escucha.</p>
<p><strong>¿Cuál es nuestro objetivo como padres?, ¿que nuestros hijos sean autónomos en el estudio o que aprueben el próximo examen?</strong>  Si queremos que sean autónomos tendremos que dar los pasos para que <strong>nuestros hijos se responsabilicen de que estudiar es una tarea que les compete, fundamentalmente, a ellos</strong>.</p>
<p>Si por el contrario lo que queremos e<strong>s que aprueben el examen cercano</strong>, pues entonces tendremos que <strong>ponernos a estudiar con ellos</strong>.</p>
<p>Hay muchos padres que han acostumbrado a sus hijos a que estudien en su compañía, de tal manera que son los hijos los que dicen eso de <strong>“mamá, venga a estudiar</strong>”, y los padres nos quedamos con unas ganas de decirles eso de “que me dejes”.  Pero allí estamos, sentaditos a su lado, leyendo la lección, explicándola, desmenuzándola , y de esta manera puede que nuestros hijos aprueben, o no,  pero no aprenden a estudiar. Aprenden a que les resumamos las ideas más importantes, aprenden a que les busquemos la información relevante, aprenden a aprobar,  pero también les enseñamos  que ellos solos no pueden, <strong>les enseñamos a ser dependientes</strong>, a sentirse un tanto incapaces.</p>
<p>Estudiar con los hijos también genera en numerosas ocasiones un montón de conflictos, “atiende”, “no te enteras”, “así no”, y la oportunidad de pasar unas tardes “de los nervios” inolvidables. Pero por otro lado nos permite en las conversaciones con vecinos, amigos y familiares, decir eso de “el fin de semana que viene igual nos vamos al páramo”. El saber no ocupa lugar.</p>
<p>Y <strong>muy relacionado con los estudios están las  notas</strong>, al final siempre vendrán las notas, y a veces nuestros hijos, <strong>que son mucho más que las notas que obtienen</strong>,  y que se han esforzado o no,  y que han estudiado o no, nos enseñan sus notas. Sus notas aprobadas, o notableadas y nosotros vamos y les soltamos eso de <strong>“está bien, PERO TU ERES DE SOBRESALIENTE”.</strong> ¡¡¡Toma ya!!!. Y nosotros como padres ¿somos de sobresaliente?.</p>
<p>&nbsp;</p>
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