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	<title>Escuela de Padresmensaje &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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		<title>Guía para padres desesperados por los suspensos de sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 11:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de decepción, irritación y temor que no se manifiestan a partes iguales. La razón de tanta [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 490px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-221" class=" wp-image-221 " title="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg" alt="No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY" width="480" height="722" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/MALASNOTAS1-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">No perder la calma es fundamental a la hora de abordar el problema. / HOY</p></div>
<p>Cuando los padres leemos el boletín de notas de nuestros hijos por lo general nos encontramos con algo que ya sospechábamos que pasaría. La lectura silenciosa de las notas, si éstas incluyen suspensos, termina con una mezcla de sentimientos de <strong>decepción, irritación y temor</strong> que no se manifiestan a partes iguales.</p>
<p>La razón de tanta preocupación  reside en que los padres  <strong>creemos que las notas son una señal que indica el rumbo que están tomando nuestros hijos</strong>. Desde esta óptica, la frase <strong>“Mi hijo ha suspendido”</strong> viene a ser algo así como <strong>“mi hijo está descentrado, mi hijo tiene problemas, como siga así va a terminar siendo un desgraciado”</strong>.</p>
<p>Y aquí estamos su madre y su padre, los que más lo quieren,  observando impotentes y asustados el inicio del fin.</p>
<p>Hoy me gustaría hablar del<strong> modo en que nuestros hijos “viven” sus suspensos</strong>. Así que hoy hablaremos de <span style="text-decoration: underline;"><strong>tipos de &#8220;suspendedores&#8221;</strong></span>, para que los padres sepamos <strong>cómo actuar ante ellos</strong>. Me vais a permitir que, aunque el tema es serio, yo lo aborde desde una vertiente menos dramática.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>TIPOS DE &#8220;SUSPENDEDORES&#8221;</strong></span></p>
<p>1) El <span style="text-decoration: underline;">“<strong>suspendedor sobrado</strong>”</span> que, presentando un boletín de notas con media docena de suspensos, es capaz de mirar a sus irritados padres con cara de incredulidad mientras les dice  con absoluta certeza: <strong>“cómo os  ponéis por nada, si las voy a recuperar”</strong>.</p>
<p>Este tipo de suspendedor hace un repaso por cada una de las asignaturas suspensas  de tal manera que es capaz de demostrar  que, seis suspensos, realmente son tres.</p>
<p>A la preocupación por los suspensos, entonces se añade una mayor preocupación que se acompaña con una voz interior que te dice: &#8220;Madre mía, madre mía, este niño ¡está bobo!&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2) También podemos encontrarnos al “<strong>suspendedor calimero</strong>”, que se caracteriza por  achacar los suspensos al “me estáis agobiando, me estáis amargando la vida”, o “es que no os dais cuenta de lo mal que estoy”, “qué asco de vida&#8221;  y &#8220;vosotros sólo os preocupáis por las notas”.</p>
<p>Este tipo de suspendedor provoca en los padres una <strong>doble preocupación</strong>: al  malestar por los suspensos, se une el agobio por pensar que al hijo le pasa algo, algo que lo hace sentirse desgraciado. Este tipo de suspendedor es capaz de acongojar a sus padres.  Sin embargo, cuando sale con sus amigos los fines de semana, se encuentra la mar de bien.</p>
<p>3) <span style="text-decoration: underline;">El “<strong>suspendedor indignado</strong>”</span> suele echar la culpa de sus suspensos <strong>a características del Sistema Educativo</strong>, a los profesores, al centro escolar, etc. Con frases del tipo &#8220;de nada sirve que me esfuerce porque  “me tienen manía”, “las clases son aburridas”, “el sistema educativo que tenemos, si viviéramos en Finlandia seguro que aprobaba” (sic), o el socorrido “han suspendido a casi toda la clase”, y además te dice, &#8220;yo, más, no puedo hacer”.</p>
<p>4) El <span style="text-decoration: underline;"><strong>suspendedor realista</strong></span> suele aceptar que la causa de los suspensos reside en que no ha estudiado lo suficiente. Este es el tipo de suspendedor que<strong> mejor puede comenzar a introducir modificaciones en su conducta</strong> con la finalidad de mejorar su rendimiento.</p>
<p>5) El <span style="text-decoration: underline;">“</span><strong><span style="text-decoration: underline;">suspendedor lastimero”</span>,</strong> es aquel que suspende y va pregonando como un “<em>quejío</em>” a diestro y siniestro frases del tipo  “no sirvo para nada”, “soy un fracasado”, “os he decepcionado”,  y otras frases para acuchillar su autoestima.  <strong>Los padres de este suspendedor terminan consolando al hijo</strong>.</p>
<p>Además de estos suspendedores podemos encontrar una serie de “<span style="text-decoration: underline;"><strong>supendedores mixtos</strong>”, mezclas entre los diferentes tipos de suspendedor.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Y QUÉ HACEMOS LOS PADRES?</strong></span></p>
<p>Los hijos suspenden en un porcentaje elevadísimo por la siguiente razón: <strong>NO ESTUDIAN (LO SUFICIENTE),</strong> y si sus hijos son capaces de admitirlo, entonces están dando pasos en la buena dirección, porque los hijos que ignoran la causa de sus suspensos tienen muchas posibilidades de volver a suspender.</p>
<p><a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/06/17/diez-consejos-para-afrontar-los-suspensos-de-nuestros-hijos/">En un post pasado ofrecía un decálogo con  orientaciones sobre cómo actuar los padres ante los suspensos. Un repasito no vendría mal.</a></p>
<p>Brevemente:</p>
<p><strong>) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título.</strong></p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de vacaciones para seguir haciéndolo.</p>
<p>No es mi intención tomarme a “chanza” el tema de los suspensos. Simplemente intento hacer ver a los padres que, ante los suspensos,<strong> las respuestas trágico-drásticas no son eficientes</strong> y <span style="text-decoration: underline;"><strong>sí lo son aquellas que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza</strong></span>.</p>
<p>Para saber más: <a title="Sobrevivir a los suspensos" href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2015/06/24/sobrevivir-a-los-suspensos/">Cómo sobrevivir a los suspensos de tus hijos</a></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Cómo hablar de la muerte con los hijos</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Dec 2013 13:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“No me despedí de mi hermano, me quedé en mi cuarto jugando a la video consola y no le dije nada. Esa noche mi hermano se mató en un accidente de coche y yo no me despedí de él”. Este pensamiento y esta sensación amarga están presentes en la vida cotidiana de Manuel, un adolescente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_216" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-216" class="size-full wp-image-216" title="Una niña llora por la muerte de su hermano. / Ali Ali" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA.jpg" alt="Una niña llora por la muerte de su hermano. / Ali Ali" width="600" height="372" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/12/NIÑALLORA-300x186.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-216" class="wp-caption-text">Una niña llora por la muerte de su hermano. / Ali Ali</p></div>
<p style="text-align: center;">“<em>No me despedí de mi hermano, me quedé en mi cuarto jugando a la video consola y no le dije nada. Esa noche mi hermano se mató en un accidente de coche y yo no me despedí de él</em>”. Este pensamiento y <strong>esta sensación amarga están presentes en la vida cotidiana de Manuel</strong>, un adolescente que <strong>perdió a su hermano cuando él tenía 10 años</strong>.  Un pensamiento alrededor del que ha generado una tremenda rabia contra el mundo que le rodea y contra él mismo. Un pensamiento que ha mantenido dentro de él, y <strong>allí dentro se ha hecho, a través de la culpa, la ira y la desesperación, poderoso y destructor</strong>.</p>
<p><strong>Hablar de la muerte se ha convertido en nuestra sociedad actual en un tabú</strong>. La muerte hasta no hace mucho tiempo era algo que ocurría en el domicilio familiar y, sin embargo, en la actualidad es un tema sobre el que pasamos de puntillas y que raramente se aborda. Pero <strong>de lo que no hablamos, no podemos educar</strong>.</p>
<p><strong>La muerte es una certeza que tiende a sorprendernos</strong>, pero sobre todo la muerte es un hecho al que nos vamos a tener que enfrentar, más tarde o más temprano,  a lo largo de nuestra vida.</p>
<p><strong>La muerte de un ser querido puede generar</strong>, tanto en adultos como en niños y adolescentes, <strong>reacciones fuertes a nivel emocional, físico y espiritual</strong>. Reacciones que son normales ante la pérdida de un ser querido, pero que pueden generar importantes problemas en niños y adolescentes<strong> si no pueden identificar por qué se sienten así</strong>, si no pueden entender la lógica de sus reacciones.</p>
<p><strong>¿No crees que deberíamos hablar de la muerte con nuestros hijos para poder tener información de lo que saben, de lo que no saben, de sus ideas equivocadas, de sus temores?</strong>   Es verdad que los desgarros de la muerte no se remiendan sólo hablando, pero si no hablamos con nuestros hijos, ¿cómo vamos a poder educarlos para enseñarlos a afrontar esta difícil situación?</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Cómo hablar de la muerte con los hijos: </strong></span></p>
<p><strong> 1.-</strong> A lo largo de la vida hay <strong>muchas ocasiones en las que podemos hablar de la muerte</strong> de una manera natural, ya sea por una planta que se seca, una mascota que se muere,  o  también por la muerte de personajes públicos o alguna persona conocida puede servirnos de ayuda para introducir el tema, y así saber qué es lo que piensan acerca de la muerte.</p>
<p><strong>2.-</strong> <strong>No ocultar la información</strong> y menos aún nuestros sentimientos. La muerte es un hecho natural, doloroso pero natural. Si los padres actuamos con temor, con miedo, eso es lo que transmitimos a nuestros hijos.</p>
<p><strong>3.-</strong> <strong>Si los hijos son pequeños hay que hablarles con mensajes claros y cortos</strong>. La mejor manera de responder a la pregunta de un niño sobre qué pasa cuando uno se muere es incluir en la respuesta la desaparición de funciones vitales: “cuando uno se muere no habla, no piensa, no come, no siente, no respira…” y, a partir de ahí, estar atento a si hace más preguntas o, por el contrario, con esa información tiene suficiente por el momento.</p>
<p><strong>Hay que tener cuidado</strong> para no explicar la muerte a los niños pequeños como algo asociado al <strong>descanso eterno,  el sueño, o a estar dormido. </strong>Algunos niños pueden temer irse a dormir, o a descansar si creen que eso es lo que hacen las personas que se mueren.</p>
<p>Cuidado también con<strong> información en la que se asocia la muerte a un viaje</strong>. Decir se “<strong>marchó</strong>” puede ser interpretada por los niños pequeños como un abandono. &#8216;Se marchó&#8217; puede significar para ellos que el fallecido está en otro sitio, y que  no quiere venir aquí.</p>
<p>Igualmente hay que tener cuidado de no explicar la muerte en términos de “<strong>estaba enfermo</strong>” ni “<strong>era muy mayor</strong>”, porque los niños enferman, y para ellos los adultos somos todos mayores.</p>
<p><strong>4.</strong>&#8211; <strong>Los niños son unos magníficos observadores y “leen” nuestro comportamiento: </strong>nuestra seguridad al hablar del tema les da confianza, mientras que nuestras inseguridades les asustan. Si perciben que expresamos correctamente nuestras emociones ellos aprenderán a expresar con corrección sus emociones.<strong> Y llorar, estar triste, sentir pena son emociones</strong> que necesitan poder expresarse con naturalidad.</p>
<p><strong>5.</strong>&#8211; En muchos casos los niños y adolescentes tienden a no hablar respecto a cómo se sienten porque <strong>temen poner tristes a sus padres,</strong> y los padres no hablan para <strong>evitar poner tistes a sus hijos. </strong>Y así cerramos la posibilidad de expresar nuestras emociones.</p>
<p><strong>6.</strong>&#8211; Con<strong> niños más mayores y adolescente</strong>s, el tema de la muerte hay que <strong>abordarlo de manera más directa</strong>. En algunos casos, cuando se tiene información, como en el caso de enfermedades o accidentes muy graves, hay que hablar anticipando lo que va a ocurrir. En otros casos, debemos comunicarnos utilizando como ejemplo muertes que suceden a nuestro alrededor.</p>
<p><strong>7.</strong>&#8211; La muerte de un ser querido puede ir acompañada de unos importantes <strong>sentimientos de culpa, de ira, de rabia.</strong> Y estas emociones machacan mucho. Por eso es necesario que los hijos sepan con certeza que ellos no tienen la culpa. Que sepan que es normal sentir rabia, que es normal sentirse enfadado con el mundo entero. Para eso hay que darles información real porque, si les falta información, entonces se pierden en un laberinto de emociones negativas que no les ayuda a afrontar la realidad.</p>
<p><strong>8.</strong>&#8211; Todo esta información debe de estar <strong>“aderezada” con los valores</strong> que se transmiten en tu familia (religiosos, éticos, etc.). <strong>Los valores son un estupendo soporte para afrontar tanto las alegrías como las adversidades que la vida nos depara</strong>.</p>
<p><strong>9.</strong>&#8211; Y por último, una herramienta fundamental a enseñar: <strong>El recuerdo</strong>. Cuando se muere un ser querido, lo único y más valioso que nos queda es el recuerdo. <strong>Recordar es la mejor pomada para aliviar el sufrimiento</strong>. Pero para ellos hay que aprender a recordar, recordar sin idealizar, recordar sin culpabilizar, recordar lo que se ha vivido junto a las personas que ya no están: hacer del recuerdo una herramienta de alivio, y no  de sufrimiento.</p>
<p><strong>Enseña a tus hijos a recordar</strong>. Sienta a tus hijos a tu alrededor y, de vez en cuando, coge un álbum de fotos o videos y diles “<em>vamos a jugar a recordar</em>”. Y siembra en ellos el disfrute del recuerdo viendo los álbumes de fotos y los vídeos que están llenos de nuestros momentos felices y así, un día cuando falte alguno de nuestros seres queridos, <span style="text-decoration: underline;"><strong>será de más ayuda recordar lo que tuvimos, lo que vivimos, más que añorar lo que nunca existirá</strong></span>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.fundacionmlc.org/web/uploads/media/default/0001/01/guia-duelo-infantil-fmlc.pdf   "><strong>Para saber más:  una estupenda y detallada guía sobre cómo hablar de la muerte con los niños de la Fundación Mario Losantos del Campo</strong> </a></p>
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		<title>Cómo afrontar los suspensos de nuestros hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 10:51:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En los próximos días llegarán nuestros hijos con los boletines de notas y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones. En un post anterior hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes y mi amiga María José [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_157" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-157" class="size-full wp-image-157" title="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg" alt="Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding." width="600" height="397" srcset="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN.jpg 600w, https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/NIÑOSUSPENSOFETEN-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-157" class="wp-caption-text">Un niño totalmente distraido mientras hace los deberes/ Keith Spaulding.</p></div>
<p>En los próximos días llegarán nuestros hijos <strong>con los boletines de notas</strong> y con ellos, en algunas casas, se prevé tormentas, lluvia de calabazas, ingesta de tilas y todo esto acompañado de un desbordamiento  de emociones.</p>
<p>En un post anterior <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/21/cinco-consejos-para-afrontar-los-agobios-de-los-examenes/" target="_blank">hablamos de los hijos que se agobian ante los exámenes </a>y mi amiga María José me dijo: “¡<em>ojalá fuera eso lo que le pasa a mi hija, que se agobiara, porque la mía está pasota frente a los estudios y  no da ni clavo!”</em>. <strong>Y con los apáticos, los pasotas, los que quieren abandonar ¿qué hacemos?</strong></p>
<p>Para el éxito escolar y académico de los hijos parece que siempre estamos preparados, nos hace sentirnos orgullosos, y lo atribuimos a que la criatura, además de parecerse a nosotros, está muy bien educada.</p>
<p><strong>Para el fracaso no estamos tan bien preparados</strong>, y tampoco para los suspensos de nuestros hijos, y lo que les acarrea: falta de motivación, sensación de fracaso, los deseos de abandonar la escolarización se convierten en <strong>frecuentes causas de conflictos y malestar en la familia.</strong></p>
<p>Por todo ello, resumo <span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: medium;"><strong>las cuestiones que deberíamos hacer los padres tras leer el boletín de notas:</strong></span></span></p>
<p><strong>1) Mantener la calma</strong>. Si las notas son muy malas o malas o regulares, y ves que te vas a enfadar cuando le digas lo que estás pensando, lo mejor es que te controles y le digas a tu hijo: <strong>“más tarde hablamos”</strong>. De lo que se trata es de no dejar que aflore nuestra rabia, nuestra decepción, porque eso no nos va a ayudar a decir lo que realmente tenemos que decir.</p>
<p><strong>2) No dramatizar</strong>. Hay padres que ante los suspensos de los hijos adoptan una actitud depresiva. “<strong>Hijo me estás matando”</strong>, le soltó un padre a uno de 17 años que había suspendido 6 asignaturas de 2º bachillerato. Si los suspensos nos matasen de verdad ¡anda que no iban a estudiar los niños! <strong>Cuando los hijos suspenden, necesitan padres animados a seguir la lucha</strong>. Estaremos disgustados pero <strong>¿vamos a abandonar?</strong>&#8230; Pues entonces, <strong>a la tarea</strong>.</p>
<p>3) Una vez tranquilos,<strong> preguntar a los hijos por qué creen que has obtenido esas notas</strong>. La respuesta, sí o sí, tiene que incorporar con absoluta claridad el mensaje <strong>“porque no he estudiado nada o lo suficiente”</strong>. No se puede aceptar ninguna excusa tipo “mala suerte”,  “me tienen manía”,  “no valgo”, o “no puedo”. <strong>Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables</strong> de sus suspensos, difícilmente van a poder dar respuestas eficaces.</p>
<p>4) Tampoco debemos olvidar que <strong>los suspensos tienen unas consecuencias</strong> (que es una palabra más apropiada que castigo). <strong>Estudiar es su responsabilidad</strong> y, si no asumen su responsabilidad, algo van a dejar de obtener, algo van a perder. Y por eso es necesario que estemos lo más tranquilo posible, porque con la yugular a punto de reventar parecerá que aplicamos las consecuencias  porque estamos enfadados, y además, se nos puede calentar la lengua, y proponer consecuencias que luego van a ser difícilmente realizables.</p>
<p>5) <strong>Si nos dicen que lo que quieren hacer es dejar de estudiar</strong> os recuerdo que, desde bien pequeños, nuestros hijos tienen que tener claro que <strong>el tema de los estudios no es negociable, y que concluirá cuando alcance un determinado título </strong>(En unos casos la ESO,  en otros el Bachillerato, en otros un Ciclo Formativo de Formación Profesional). Así, cuando amagan con que quieren dejar de estudiar, les recordamos que cuando terminen  entonces lo trataremos.<strong> Y en este punto hay que ser tajantes</strong>.</p>
<p>6) <strong>Confeccionar junto a ellos un plan de trabajo para las vacaciones</strong>. Que sea realista en cuanto al número de horas, y que permita a los hijos obtener algún privilegio si lo cumplen.</p>
<p>7) Tenemos que seguir <strong>ayudándolos a que desarrollen más motivación e interés por el estudio</strong>. La motivación de los hijos no está en nuestras manos, pero recordemos que <a href="http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/01/como-potenciar-la-autoestima-en-nuestros-hijos/" target="_blank">la podemos estimular</a>, y aprovechemos también el tiempo de verano para seguir haciéndolo.</p>
<p>8) <strong>Valorar más el esfuerzo y dedicación a los estudios que el resultado </strong>del estudio. Y <strong>animar a ser constantes</strong> aunque los resultados no sean los esperados  fomentando, desde pequeños, hábitos de estudio. Con trabajo,  los resultados terminaran llegando.</p>
<p>9)Las <strong>clases de refuerzo en verano pueden ser muy útiles si ayudan</strong> a nuestros hijos no sólo a aprobar, sino a lo que es más importante para ellos: a <strong>organizarse en los estudios</strong>.</p>
<p>10) Y por último: <strong>Confiar y no desesperar</strong>, suspender incluso repetir un curso en algunos casos <strong>no es un fracaso</strong>. Los hijos, al igual que nosotros, pueden pasar baches. En esos momentos es cuando más necesitan nuestro apoyo, nuestra firmeza y nuestra guía. <strong>La vida se vive durante toda la vida</strong>. Ánimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y te recuerdo que tú, como padre o como madre, has hecho muchas cosas para educar a tus hijos, así que tú sí has aprobado, <strong><span style="font-size: large;">pero la educación de los hijos no disfruta de vacaciones. ¡¡¡Animo!!!</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(A principio de curso daremos unas ideas de cómo podemos los padres afrontar el inicio de curso para ayudar a nuestros hijos a tener éxito)</p>
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