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	<title>Escuela de Padresnormas &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>normas &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Los padres que ponían límites a sus hijos</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jun 2019 15:06:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todas las lecciones de vida que padres y madres enseñamos a nuestros hijos son necesarias, pero, si hay una que podemos considerar cómo imprescindible,  esa es la de poner límites a nuestros hijos mientras los educamos.  Poner límites en una sociedad hedonista, empeñada en el “felicismo” es muy difícil y por esta razón cada vez [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todas las lecciones de vida que padres y madres enseñamos a nuestros hijos son necesarias, pero, si hay una que podemos considerar cómo imprescindible,  esa es la de <strong>poner límites a nuestros hijos mientras los educamos.  </strong>Poner límites en una sociedad hedonista, empeñada en el “<strong><em>felicismo</em></strong>” es muy difícil y por esta razón cada vez hay más padres desbordados por la conducta de sus hijos e hijas, padres totalmente insatisfechos con la tarea de educar, hijos que se comportan como “<em>pollo sin cabeza”.</em></p>
<div id="attachment_1103" style="width: 633px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-1103" class="size-full wp-image-1103" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2019/06/educar.jpg" alt="Los límites ayudan a los hijos y a sus padres." width="623" height="385" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2019/06/educar.jpg 623w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2019/06/educar-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 623px) 100vw, 623px" /><p id="caption-attachment-1103" class="wp-caption-text">Los límites ayudan a los hijos y a sus padres. (Foto HOY.es)</p></div>
<p>Los límites tienen, entre otras, dos funciones básicas, por un lado, <strong>hacer explícito a nuestros hijos lo que es tolerable y lo que no lo es</strong>, y por otro, <strong>guiarlos para que puedan orientar su comportamiento.  </strong></p>
<p>Un hijo sin límites termina creyendo que sus necesidades, su bienestar, sus deseos, etc. son la única prioridad y la “educación” un obstáculo para alcanzar sus fines. Un hijo sin límites es un hijo “desnortado”, prisionero del capricho de sus apetencias, un ególatra incapaz de satisfacer sus deseos. Un infeliz a corto, medio y largo plazo.</p>
<p><strong>No lo olvides: no es sencillo, ni fácil, poner límites. Pero es imprescindible.</strong></p>
<p><strong>Cómo se ponen límites:</strong></p>
<p>1.- <strong>Sin miedo</strong>, si los límites que le pones a tus hijos son para quedarte tu tranquilo o tranquila, entonces no les ayudarán a ellos, y me temo que tampoco a ti.</p>
<p>2.- <strong>Sin enfadarse</strong>. Estamos educando, no riñendo. Nuestros hijos tienen que aprender a tolerar la frustración y eso les puede llevar su tiempo a ellos y a nosotros. Así que no te enfades por tener que señalarle una y otra vez dónde están los límites. <strong>Los límites se ponen con cariño, pero con firmeza.</strong></p>
<p>3.- <strong>De manera sistemática</strong>. Los límites son “sagrados” y una vez puestos tienen validez los 365 días del año. Si pones límites y luego miras para otro lado  le estas enseñando a tus hijos cómo pueden hacer para evitarlos.</p>
<p>4.- <strong>Entendiendo</strong> <strong>lo difícil que es éste aprendizaje para los hijos</strong>. El aprendizaje de postergar lo que deseas hacer, postergar lo que te gustaría hacer es un aprendizaje que dura años, muchos años. Comprender esta dificultad nos ayuda a los padres a no desesperarnos.</p>
<p>5.- Los límites <strong>tienen que tener sentido, </strong>no se puede ser “<em>taliban</em>” a la hora de educar. Y cuando son niños, los niños corren, gritan y se mueven, les gustan los dulces, etc.  y los límites no son sogas, ni paralizantes.</p>
<p>6.- <strong>Convencidos</strong> de que esta enseñanza es <strong>piedra angular</strong> para la tarea que tienen nuestros hijos de construir su propia personalidad.</p>
<p>7.- <strong>Consensuados en la pareja</strong>, y allá los abuelos con lo que hagan los niños en su casa. Los niños saben perfectamente cuales son los límites en cada contexto.</p>
<p>No lo olvides, los límites desde el primer momento, con cariño, con seguridad y con sentido son una herramienta imprescindible para el desarrollo de niños y niñas y una excelente manera para poder ejercer la tarea de ser padres y madres.</p>
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		<title>Cómo actuar cuando los hijos nos amenazan con irse de casa</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Mar 2014 09:19:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Mi amiga Paqui, que a veces es muy flamenca, escuchó por primera vez a su hija con 5 años decir “qué ganas tengo de irme de esta casa” después de que su madre le hubiera metido prisa porque iban a llegar tarde al colegio. Al regresar del colegio, la niña se encontró con su maletita [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_268" style="width: 377px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NIÑOMALETA.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-268" loading="lazy" class="size-full wp-image-268" title="Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NIÑOMALETA.jpg" alt="Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades." width="367" height="550" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NIÑOMALETA.jpg 367w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/03/NIÑOMALETA-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 367px) 100vw, 367px" /></a><p id="caption-attachment-268" class="wp-caption-text">Cuando les educamos, nuestros hijos nos retan y buscan nuestras debilidades.</p></div>
<p>Mi amiga Paqui, que a veces es muy flamenca, escuchó por primera vez a su hija con 5 años decir “<em>qué ganas tengo de irme de esta casa</em>” después de que su madre le hubiera metido prisa porque iban a llegar tarde al colegio. Al regresar del colegio, la niña se encontró con su maletita hecha en la entrada de la casa y a su madre, más flamenca que nunca, diciéndole: “¡ea!, ahí tienes la maleta, ya puedes irte”.</p>
<p><strong>&#8220;¡Me voy de casa!&#8221; es una amenaza que nos hace cierta gracia en un hijo de 5 años,  pero nos aterra en uno de 16.</strong></p>
<p>Los hijos, mientras los educamos, mientras les trazamos los límites de lo tolerable y lo intolerable, nos retan, <strong>nos desafían para poder comprobar si somos o no consistentes en las normas que les proponemos</strong>. Que los hijos nos “<strong>echen un pulso</strong>” es algo que debemos considerar como<strong> lógico en el proceso de educar.</strong></p>
<p>Los hijos, además de resistirse, aprenden a buscar en nuestro comportamiento dónde están los puntos que nos hacen más vulnerables, qué es lo que más nos asusta, y lo encuentran fácilmente porque, entre otras cosas, se lo enseñamos nosotros. Una vez que aprenden qué es lo que más nos debilita, allí en donde nos machacan.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Qué hacer cuando los hijos menores amenazan con irse de casa?</strong></span></p>
<p>Cuando un hijo amenaza con irse de casa <strong>lo que menos necesita es a unos padres descontrolados</strong> que,  o bien se toman a risa y menosprecian su amenaza con un “¡a dónde vas a ir desgraciado!”, “pues ahí tienes la puerta”, o por el contrario, padres que se paralizan por el miedo y dan un paso atrás en su tarea de educar.</p>
<p>Cuando estés <strong>tranquilo,  habla</strong> con tu hijo para que te diga por qué dice eso, <strong>escúchale sin interrupciones</strong>, y así podrás darte cuenta si es un intento de manipulación (que es lo más frecuente) para evitar normas y responsabilidades, o por el contrario se siente muy presionado por la rigidez de las normas en casa (menos frecuente pero también ocurre).</p>
<p>En ambos casos, los padres debemos de <strong>trasmitirles con total tranquilidad tres cosas a nuestros hijos:</strong></p>
<p><strong>1) Que lo que deseamos es su  bienestar, su felicidad</strong> y</p>
<p><strong>2) que esa es la razón por la que los educamos,</strong> y por último</p>
<p><strong>3) que no olvide nunca que nuestra casa es su casa, y que las puertas están siempre abiertas</strong>.</p>
<p>Si son menores, hay que hacerles saber que <strong>si se van, nosotros los vamos a buscar</strong> <span style="text-decoration: underline;">por dos razones</span>: la primera,  <strong>porque “<em>los queremos”,</em></strong> y la segunda<strong><em>, </em>&#8220;porque<em> es nuestra responsabilidad como padres</em></strong>”.</p>
<p>En este punto me gustaría recordar a los padres que, si vuestro hijo os dice algún día si se puede quedar un amigo a dormir en casa, es obligatorio que el amigo os dé el teléfono de su casa para asegurarse de que los padres saben dónde está su hijo. Una simple llamada puede resultar de un inmenso alivio para otros padres.</p>
<p><strong>No es nada aconsejable ayudarles a hacer las maletas</strong> (esto  es propio de padres que se sienten muy frustrados al oír a sus hijos decirles que no quieren vivir con ellos). Y no es aconsejable porque, sin pretenderlo, les estamos diciendo <strong>&#8220;atrévete</strong>&#8220;, y nos centramos además en la conducta de irse de casa, yla reforzamos.</p>
<p>¿Tú nunca has dicho algo que no sientes en un momento de enfado? Pues si lo haces tú, que tienes “<em>taytantos</em>”, ¿no lo van a hacer nuestros hijos que están forjándose como personas?</p>
<p><strong>Y menos aún, hay que decirles que si salen por esa puerta, aquí no vuelves a entrar</strong>. Conozco a algún modorro que se ha ido de casay ha estado hasta 48 horas por ahí esgrimiendo como único argumento “<em>mi padre me dijo que no volviera</em>”. Son modorros, modorros.</p>
<p>Ante los inevitables pulsos de los hijos mientras los educamos,  <strong>los padres tenemos que decidir cómo queremos vivir: asustados, </strong>por lo que los hijos puedan hacer,<strong> o confiados </strong>por lo que los padres vamos a hacer<strong>.</strong></p>
<p>No es fácil, pero <strong>tú decides</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
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		<title>¿Qué podemos hacer los padres ante el botellón?</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 10:54:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos? Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es tremendamente injusto achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos. Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_154" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-154" loading="lazy" class="size-full wp-image-154" title="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg" alt="Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera." width="600" height="297" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/06/BOTELLONFETEN-300x149.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-154" class="wp-caption-text">Macrobotellón para celebrar la llegada de la primavera.</p></div>
<p><strong>¿Multar a los padres por las conductas de sus hijos?</strong> Legalmente, los padres somos responsables de los actos de nuestros hijos menores y, como tal lo asumimos, pero es <strong>tremendamente injusto </strong>achacar a los padres la “culpabilidad” de todos los comportamientos de los hijos.</p>
<p><a href="http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/observa/pdf/EDADES2011.pdf" target="_blank">Los estudios sobre consumo de alcohol no dejan lugar a la duda</a>: <strong>el consumo de alcohol entre los menores es una realidad</strong> a la que, sin dramatismo, pero con firmeza<strong>, debemos hacer frente.</strong></p>
<p><strong>Los padres no somos perfectos</strong>, y seguro que hay padres que descuidan la educación de sus hijos, pero la mayoría somos gente normal, padres y madres que intentamos educar a nuestros hijos, y que  nos dedicamos a ello. Si no,  repasen conmigo algunas de las muchas cosas que los padres hacemos para<strong>, educando, evitar que nuestros hijos desarrollen conductas de riesgo consumiendo alcohol</strong>:</p>
<p><strong>1) Intentamos mantener una buena relación afectiva con los hijos</strong>, con hijos que a veces nos hacen sentir muy mal, desafiantes, desobedientes y contestones, pero que <strong>necesitan saber que, aunque se comporten así,  nosotros los aceptamos, los queremos. </strong>Y esto no está reñido con las normas, los límites y las consecuencias de su incumplimiento.</p>
<p><strong>2) Confiamos en los hijos,</strong> confiamos en que van a ser capaces de establecer su propia identidad personal. <strong>La confianza genera autoestima y la autoestima ayuda a tener seguridad en las decisiones, y a no dejarse influenciar</strong>. C<strong>onfiad en los hijos, pero con los ojos abiertos</strong>. Mirar para otro lado no les va a ayudar. Cuando se aprende, cuando se está aprendiendo, el error es posible. <strong>Ante el error: información, normas, consecuencias y más confianza.</strong></p>
<p><strong>3) Enseñamos a nuestros hijos a afrontar la frustración</strong>, a que no siempre se puede tener o conseguir lo que se quiere, y a hacerles ver que, con esfuerzo, quizás sea posible lograrlo en otro momento. Les enseñamos <strong>que el sufrimiento es parte de la vida </strong>de los seres humanos y que es inevitable.</p>
<p><strong>4) Les hablamos sobre el alcohol y <a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">los efectos asociados a su consumo</a></strong><a href="http://www.alcoholenmenoresnoesnormal.es/efectosalcohol.html">.</a> Aun así los adolescentes tienen <strong>la creencia</strong>  de que tienen control sobre el alcohol.  De hecho, la mayoría de ellos suelen decir que les sentó mal algo que han comido (en mi casa eran “los mejillones”) cuando sufren una intoxicación alcohólica, y no reconocen que su “indigestión” ha sido causada por el alcohol.</p>
<p><strong>5) Establecemos normas adecuadas</strong> que nos ayuden a organizarnos en familia, y <a title="¿A qué hora debe volver a casa mi hijo adolescente?" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/05/03/a-que-hora-debe-volver-a-casa-mi-hijo-adolescente/" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: underline;">vigilamos el control horario</span></strong></a>.</p>
<p><strong>6) No olvidamos que somos un modelo</strong> para nuestros  hijos.</p>
<p><strong>7) Y aguantamos, aguantamos mucho</strong>  lo que sólo los padres saben aguantar porque sabemos encajar golpes y, sobre todo, <strong>procuramos no desanimarnos </strong>ante los envites que los hijos nos lanzan mientras los educamos.</p>
<p>Pero una vez dicho esto,  también tenemos que decir que <strong>nuestros hijos menores, </strong>por muchas y diferentes razones, tanto sociales como individuales, económicas, etc.<strong>,  también son “víctimas” de una sociedad </strong>en la que  el botellón es una manifestación más de la presencia del alcohol en nuestra vida social.</p>
<p>Así, nos reunimos con la familia y amigos <strong>festejando acontecimientos alrededor de una mesa y copas</strong>. Y nuestros hijos, desde pequeños, van viendo lo bien que lo pasamos los adultos, sobre todo cuando escuchan cantar eso del “estamos tan agustitoooooo”.</p>
<p>Vivimos <strong>rodeados por una publicidad que  estimula el consumo del alcohol </strong>(aunque con letra pequeña nos recuerdan que bebamos moderadamente), <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Qd32xY6_90c" target="_blank">vean este anuncio a ver qué les parece</a>. ¿Cree que un menor que ve este anuncio lo que deseará es aprender a hacer paellas?</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/Qd32xY6_90c" frameborder="0" width="640" height="360"></iframe></p>
<p>Unido a estos aspectos sociales <strong>desde el punto de vista individual</strong>, se añade que los jóvenes que consumen alcohol lo hacen porque  el alcohol les <strong>desinhibe, </strong>y les hace olvidar momentáneamente timidez y temores. Les hace creer que no son tan niños como piensan los demás, les <strong>provoca placer</strong> y, sobre todo, por sus dificultades para afrontar la frustración<strong>, les permite evadirse de sus problemas</strong>.</p>
<p>Cuando me preguntan los <strong>padres ¿será el botellón una moda pasajera?,</strong> la verdad es que no sé responder, pero sí que observo que niños y niñas de 10 a 12 años empiezan a juntarse con la misma estructura del botellón alrededor de alguna tienda de chucherías: “<strong>el chuchellón</strong>”. Está claro que el chuchellón no sólo es una imitación, es también un aprendizaje, una incorporación de un modelo de ocio.</p>
<p><strong>Tampoco hay que ser alarmistas</strong>. El botellón es un espacio donde los jóvenes se encuentran, desarrollan su identidad grupal, se divierten, pero también encierra, como la vida misma, algún peligro: la ingesta abusiva de alcohol.</p>
<p>Por todo lo que he comentado <strong>el botellón</strong>, y todo lo que acarrea, supone un <strong>importante reto para los padres</strong> que están educando, pero <strong>la acción de los padres por sí sola no es suficiente: </strong> el botellón y sus consecuencias como fenómeno social<strong> implican una responsabilidad compartida</strong>. Parafraseando al <a href="http://www.joseantoniomarina.net/" target="_blank">filósofo José Marina,</a> “<strong>para educar un niño hace falta la tribu entera</strong>”.</p>
<p><strong>Así que vamos a dejar de culpabilizar  y o responsabilizar a los demás</strong>, y demos pasos hacia la búsqueda respuestas de carácter más corresponsable<strong>.</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tenemos un ejemplo en el tabaco</strong></span>: ¿por qué se ha logrado que disminuya el consumo de tabaco, que un importantísimo porcentaje de jóvenes tengan claro que el tabaco es perjudicial para su salud y, sin embargo, no ocurre lo mismo con el alcohol?</p>
<p>Los padres somos responsables, y debemos de ser los más implicados en la educación de nuestros hijos, pero <strong>necesitamos ayuda</strong>. Necesitamos ayuda de los legisladores, del ayuntamiento, de los pediatras y médicos de familia, de los maestros y profesores, de los empresarios, autónomos del sector de distribución y venta, publicistas, etc. necesitamos tu ayuda. <strong>¿Quién va a dar el primer paso?</strong></p>
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		<title>¿Necesitan teléfono móvil nuestros hijos?</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Apr 2013 19:56:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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		<description><![CDATA[El otro día una amiga leyó un artículo en un periódico digital en el que el juez Emilio Calatayud  pedía a los padres que no regalen a sus hijos teléfonos móviles de alta generación con motivo de las primeras comuniones que se avecinan. Y con esto de ser bloguero  pues esa madre me dijo: &#8220;oye [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/niñaconmovilfeten.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-112" title="niñaconmovilfeten" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/niñaconmovilfeten.jpg" alt="" width="360" height="540" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/niñaconmovilfeten.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/niñaconmovilfeten-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a></p>
<p style="text-align: left;">El otro día una amiga leyó un <a href="http://www.ideal.es/granada/20130410/local/granada/juez-calatayud-pide-hagan-201304101221.html" target="_blank">artículo en un periódico digital en el que el <strong>juez Emilio Calatayud</strong>  pedía a los padres que no regalen a sus hijos teléfonos móviles</a> de alta generación con motivo de las <strong>primeras comuniones</strong> que se avecinan. Y con esto de ser bloguero  pues esa madre me dijo: &#8220;oye Carlos, ya sé que tú no eres un Juez de Menores pero ¿qué asesoramiento le darías a unos padres sobre el uso de teléfonos móviles en menores? Es que mi hija me tiene la cabeza loca con la retahíla de que es la única de su clase que no tiene móvil&#8221;.</p>
<p>En un reciente <a href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/03/14/sexo-adolescentes-e-internet-menudo-reto/" target="_blank">post hablé de la necesidad de educar a los <strong>hijos adolescentes</strong> informándoles de las consecuencias de intercambiar<strong> imágenes por internet</strong></a>. Pero creo que también es interesante que los padres nos hagamos algunas preguntas sobre <strong>cómo  enseñar a nuestros hijos a utilizar  adecuadamente los teléfonos móviles</strong>.</p>
<p>Hay una realidad,  y es que las nuevas tecnologías están  omnipresentes en nuestra sociedad. Los teléfonos móviles están presentes en cualquier ámbito, estamos rodeados por los “guasap”, los “tuentis”, los” tuites” los “feisbucs”, los sms que utilizamos paseando por la calle, en la consulta del médico, en clase, en la iglesia, en el cine y la Pantoja en el juzgado, hasta cuando estamos hablando cordialmente con los amigos si suena el teléfono móvil le damos absoluta prioridad.</p>
<p>Así que los padres <strong>no podemos luchar contra los elementos</strong> pero sí que podemos, pensando en nuestros hijos hacernos estas preguntas  <strong>¿Necesita mi hijo un teléfono móvil?  ¿para qué lo necesita?</strong> La respuesta sincera a estas preguntas debería de servirnos de guía a la hora de determinar <strong>si necesitan</strong> tener un teléfono móvil, <strong>qué tipo</strong> de teléfono móvil debería de tener, <strong>qué tipo de normas de uso</strong> debería tener y, por último, <strong>en qué momento</strong> debería de utilizarlo.</p>
<p>Yo creo que <span style="text-decoration: underline;"><strong>un menor de 14 años, por lo general, no necesita tener un teléfono móvil</strong></span>,  y si lo va a tener debería ser <strong>bajo los siguientes requisitos</strong>:</p>
<ul>
<li> Los padres estamos muy preocupados con la seguridad de nuestros hijos y  hay padres que se sienten más tranquilos sabiendo que pueden telefonear a su hijo o éste puede telefonearlos a ellos.  Para esta función el teléfono que necesitan debería de ser el más simple, <strong>un teléfono básico para recibir y hacer llamadas</strong>. Pero me gustaría recordar que quien tiene que velar por la seguridad de nuestros hijos somos los padres, y eso no lo suple portar un teléfono.</li>
</ul>
<ul>
<li> El móvil de nuestros hijos menores s<strong>ólo se debe mantener conectado el tiempo que el menor está fuera de casa</strong>. Llegando a casa se desconecta y lo guardan los padres.</li>
</ul>
<ul>
<li> Si les damos a nuestros hijos un teléfono móvil es con la finalidad de estar comunicados con ellos por eso hay que hacerles entender que es <strong>obligatorio</strong> contestar las llamadas que nosotros les hacemos y  que no contestar tiene sus consecuencias.</li>
</ul>
<ul>
<li> Un <strong>teléfono de tarjeta prepago</strong> en el que se recarga la cantidad de dinero disponible para utilizar el teléfono es una buena manera de evitar disgustos con la factura del teléfono y una ayuda para que se responsabilice del gasto.</li>
</ul>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Los mayores de 14 años</strong></span> pueden tener teléfonos con acceso a internet y redes sociales por ello hay que insistir en las conductas apropiadas de uso del móvil:</p>
<ul>
<li><strong>No utilizarlo para acosar, ni insultar.</strong> Cuidado con las descargas de imágenes y videos.</li>
<li>El teléfono móvil, al igual que los videojuegos, tiene que tener su <strong>horario de uso</strong> y deben ser utilizados fundamentalmente en fin de semana y los días de diario cuando se terminen de hacer las tareas escolares.</li>
<li><strong>No se llevan al colegio.</strong></li>
<li>Por la <strong>noche</strong> los guardan los padres.</li>
<li>Se responsabilicen del gasto, <strong>deben de tener un límite de gasto</strong>.</li>
</ul>
<p>Para terminar volver a recordar que <strong>los padres somos modelos</strong>, así que procuremos aplicarnos el cuento, sobre todo si tenemos hijos menores.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>el tiempo de las bofetadas a tiempo</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Dec 2012 09:29:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace ya unos años, cuando Carrefour se llamaba Pryca, estando realizando alguna compra,  me sobresaltó los gritos infantiles que procedían de un pasillo más allá del que yo me encontraba. La curiosidad me llevó a, con falso disimulo, a acercarme y ver el siguiente espectáculo, un niño de unos 4 años sentado sobre una cortadora [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya unos años, cuando Carrefour se llamaba Pryca, estando realizando alguna compra,  me sobresaltó los gritos infantiles que procedían de un pasillo más allá del que yo me encontraba. La curiosidad me llevó a, con falso disimulo, a acercarme y ver el siguiente espectáculo, un niño de unos 4 años sentado sobre una cortadora de césped a modo de cochecito, una madre de los nervios, un vendedor más apurado aún, y como 5 o 6 espectadores, todos tan curiosos como yo. Al niño que estaba sentado sobre la cortadora de césped, le salían fluidos por todos los orificio visibles, y entre gemido y gemido gritaba  “El coche es mío”, la madre, “Venga que nos tenemos que ir” acercaba su mano para coger al niño y cuando éste notaba que su madre le intentaba coger, lanzaba un alarido con su consiguiente “el coche es mío”. El dependiente,  “Si, es tuyo, luego te lo llevo yo a casa. Ahora ve con mamá”. El niño, cada vez que le hablaban, más alto chillaba lo del coche mío.  La cosa se iba calentando y a mí alrededor empecé a escuchar murmullos, in crescendo, del  tipo… “menuda bofetada tiene el niño”, “anda que si fuera mío”,  “ y la madre el papo que tiene”. Y que verdad es que para los hijos de los demás hay que ver lo resueltos y seguros que nos mostramos a la hora de educar. No sé cómo terminó la historia, yo me fui antes de que alguien dijera ¿tu no eres psicólogo?&#8230; pues venga!!!</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://imageshack.us/photo/my-images/22/relojantiguo.jpg/"><img loading="lazy" class="aligncenter" style="vertical-align: middle;" src="//img22.imageshack.us/img22/5530/relojantiguo.jpg" alt="reloj" width="480" height="360" /></a></p>
<p>            Muchas veces me han preguntado por las bofetadas a tiempo, hay muchas personas que creen en su valor educativo y consideran que muchos de los males que “asolan” a las familias hoy en día son debidos a la falta de una buena bofetada a tiempo.</p>
<p>El tiempo de las bofetadas surge en unos momentos y en unos espacios muy concretos, el de los conflictos, que como repetiré muchas veces, son situaciones normales en las que nos vemos inmersos padres e hijos mientras educamos. Y <strong>surgen porque llega un momento en el que creemos que ya no sabemos qué hacer o decir </strong>para que obedezcan, para que no falten al respeto, para que se callen, para que dejen de gritar, para que no nos miren con cara de perdonarnos la vida. <strong>El tiempo de las bofetadas surge cuando los padres estamos más asustados y perdidos. </strong> Ninguna bofetada se nos escapa educando mientras permanecemos  confiados, tranquilos, seguros y  convencidos de lo que hacemos.</p>
<p>Nuestros hijos necesitan normas y límites, y son esas normas y esos límites, presentes de forma sistemática, los que tienen que darnos seguridad a los padres. En esto reside nuestra fortaleza durante el tiempo de la educación, durante los conflictos, en que tenemos unos objetivos, una meta hacia la que nos dirigimos. ¡¡¡¡Estamos educando!!!! Y <strong>educamos con nuestras conductas, nuestras actitudes y con nuestras palabras</strong>.</p>
<p>Normas y límites son imprescindibles para educar, y se proponen y se defienden con la convicción que da  la razón y se mantienen por el cariño que sentimos por nuestros hijos. Las normas y los límites no necesitan apoyarse ni en la  fuerza ni en el miedo.</p>
<p>Yo me acuso que algunas, pocas,  bofetadas se me han escapado, y  tengo la certeza de que  todas ellas las di a destiempo, que ninguna llegó en el momento preciso, que en todas ellas estaba irritado. Entiendo muy bien que se escapen bofetadas, y entiendo la desesperación que a veces los padres sentimos ante el comportamiento de nuestros hijos.</p>
<p>Pero <strong>¿no creéis que cuando nuestros hijos están más perdidos, más desafiantes, más descontrolados es el momento en el que necesitan a unos padres más firmes, más seguros, más controlados?</strong></p>
<p>Para intentar que no se nos escapen las bofetadas debemos estar convencidos del valor de las normas y limites que hemos establecido, ser constantes, persistentes en la observancia de esas normas y límites. Aplicar, las consecuencias por no seguir esas normas y valorar la tarea de educar. Valorarnos como educadores.</p>
<p>Yo cuando algún padre, a pesar de otros argumentos, me insiste en las “bondades” de la bofetada a tiempo le digo, “tienes razón”. Y a continuación le digo, oye imagina que vas en tu coche, sólo, o con tu familia, con tus hijos y sobrepasas el límite de velocidad, vas a 70 kms/hora  por una carretera con límite de velocidad a 50. Y un poco más adelante te para la Guardia Civil de Tráfico y el agente te dice “Señor, esto me duele a mí más que a usted, lo hago por su bien, usted me lo agradecerá en el futuro”… y te diera dos bofetadas.</p>
<p>Yo prefiero la multa y la pérdida de puntos. Para mi y para mis hijos. ¿y tu?</p>
<p>Felíz Año Nuevo, os deseo salud, mucha salud, trabajo y mucho ánimo para seguir con la tarea de educar. Podemos.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Ser padres o ¿Ejercer de padres?</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2012 10:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Sí, podemos]]></category>
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		<description><![CDATA[Es habitual que en reuniones en las que padres y madres hablan  sobre sus hijos alguien en algún momento lance esa especie de mantra:  “Qué difícil es educar a los hijos”. Y a partir de ahí… que si “no tienen manual de instrucciones”, que si “nadie te enseña a ser padre”, que “cuando son chicos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es habitual que en reuniones en las que padres y madres hablan  sobre sus hijos alguien en algún momento lance esa especie de mantra:  <strong>“Qué difícil es educar a los hijos”</strong>. Y a partir de ahí… que si “<strong>no tienen manual de instrucciones</strong>”, que si “<strong>nadie te enseña a ser padre</strong>”, que “<strong>cuando son chicos tienes que estar todo el día pendiente, y cuando son grandes los problemas crecen</strong>”, que “l<strong>a sociedad cada día está peor</strong>”; también se escucha el consabido “<strong>antes era más fácil</strong>”, y la estrella es &#8221; <strong>una buena bofetada a tiempo</strong>&#8220;.  Otros que “<strong>si es que no puedo con él</strong>” para terminar con un esperanzado, pero pasivo, “<strong>a ver si pasa el tiempo y madura un poco…</strong>”.</p>
<p>No sé si estaréis de acuerdo conmigo en lo siguiente: existe una <strong>clara diferencia</strong> entre  cuando “<strong>somos padres</strong>” de cuando “<strong>ejercemos como padre</strong>s”</p>
<p><strong>Ser  padres</strong> consiste en esperar que, como eres el padre, l<strong>os hijos son  los que tienen que hacer el esfuerzo</strong> para ir aceptando  todo aquello que les  inculca en el ambiente familiar; en cambio,<strong> ejercer de padres</strong> supone aceptar el reto de que la educación de nuestros hijos requiere en muchos momentos de nuestra vida un esfuerzo constante, una brega, una lucha… en la que <strong>el protagonismo la tenemos los padres</strong>.</p>
<p>Personalmente creo que <strong>Educar</strong> consiste en mostrar a nuestros hijos cómo nuestras creencias, nuestras ideas, nuestros valores,  nuestras maneras de sentir, nos llevan a comportarnos de la manera en que lo hacemos. Y lo hacemos con el deseo que esto les ayudará a aprender comportamientos para integrarse en el mundo en el que estamos viviendo.</p>
<p>Los padres <strong>cuando educamos somos</strong>, por tanto, <strong>guías</strong> y, además, queramos o no queramos, y en todo momento, también somos <strong>modelos, </strong>modelos a imitar o modelos a criticar.</p>
<p>Nuestros hijos necesitan guías claras de comportamiento, necesitan ser guidados y para ello es imprescindible establecer unas reglas y unos <strong>límites </strong>en sus  comportamientos.</p>
<p>Igualmente <strong>necesitan tener claridad</strong> en lo que es tolerable y claridad en lo que no lo e,s y eso debemos proporcionárselo nosotros como padres y madres que ejercemos esa tarea. Esto no lo pone en duda nadie. Desde esta óptica, <strong>no es que educar sea difícil, lo difícil es que todos nuestros hijos acepten a rajatabla y a la primera, los modelos y las guías de conducta</strong> que configuran nuestro arsenal educativo.</p>
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?hl=es&#038;v=u3ZvIp7hNEs&#038;gl=ES" target="_blank"><img loading="lazy" class="alignleft" style="vertical-align: middle;" src="//img4.imageshack.us/img4/5972/losniossiempreimitanalo.jpg" alt="" width="201" height="238" /></a><a href="http://www.youtube.com/watch?hl=es&#038;v=u3ZvIp7hNEs&#038;gl=ES" target="_blank"><img loading="lazy" class="aligncenter" style="vertical-align: middle;" src="//img141.imageshack.us/img141/6699/3555170imitandoamamacon.jpg" alt="" width="297" height="243" /></a></p>
<p style="padding-left: 30px;">Cuando los padres ponemos límites <span style="text-decoration: underline;">pueden pasar  dos cosas</span>:</p>
<p style="padding-left: 60px;">&#8211;  Que los hijos, más o menos convencidos,<strong> los acepten y los cumplan</strong>. Con lo cual nosotros entonces creemos que esto de educar “funciona” y que, además, nuestros hijos son unos estupendos hijos.</p>
<p style="padding-left: 60px;">&#8211;  <strong>Que los hijos los cuestionen, o directamente, los incumplan</strong>. Con lo cual nosotros creemos que esto de educar es difícil, y que hay que ver los hijos lo rebeldes que son, que carácter han heredado (por lo general de la parte contraria) , y que algo estamos haciendo mal.</p>
<p>            Los padres, cuando ejercemos de padres, solemos estar más preocupados por los <strong>resultados</strong> que ocupados en  mantenernos firmes, seguros, constantes y confiados en  lo que como padres estamos haciendo.</p>
<p>Los padres, cuando ejercemos de padres, educamos,  sabemos por qué hacemos lo que hacemos, y debemos de considerar como una consecuencia lógica, que algunos de nuestros hijos se resistan a seguir nuestras guías.</p>
<p><strong>Educar</strong> no sólo es una mera propuesta de intenciones, <strong> es una manera de actuar</strong>, una manera de relacionarnos con nuestros hijos, de comunicarnos con ellos. Y en todos los procesos de interacción y comunicación surgen <strong>conflictos</strong>.</p>
<p><strong>Y con los hijos se tienen conflictos</strong>, inevitables conflictos, numerosos conflictos, diversos conflictos. Los conflictos hay que entenderlos como algo <strong>natural</strong>, algo que forma parte de las relaciones con nuestros hijos. Y sobre todo, <strong>son una estupenda oportunidad de enseñar a nuestros hijos maneras eficaces de afrontarlos</strong>.</p>
<p>Nuestros hijos <strong>son y serán, en gran medida, lo que ellos decidan ser</strong>. Nosotros, como padres, con mucho amor, con normas y con límites, con confianza, y con mucha paciencia, les enseñamos todo aquello que creemos que les ayudará. Eso es ejercer de padre. Eso es lo que está en nuestras manos.  Y eso es lo que tenemos que preguntarnos… ¿Soy padre? y ¿Ejerzo de padre?, ¿qué modelo de padre?.</p>
<p>Hay una preciosa poesía de <strong>Kavaffis</strong>, que se llama <a href="http://www.pixelteca.com/rapsodas/kavafis/itaca.html" target="_blank">Ithaca</a>, que bien puede ser una metáfora de lo que supone educar, un viaje, donde el objetivo no es llegar pronto a la meta sino disfrutar del camino.</p>
<p>Pues a seguir con la tarea… y ¡¡¡Feliz Navidad!!!</p>
]]></content:encoded>
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