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	<title>Escuela de Padresprisas &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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		<title>Educar sin angustias: un reto posible</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Feb 2013 10:08:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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		<description><![CDATA[“¿Cuánto tiempo se tarda en educar un hijo?” Es lo que me preguntó una madre en una charla que tuve recientemente en un colegio.  Me lo preguntó con un cierto toque de ansiedad, de incertidumbre, como si pudiera darle una respuesta tras la que  hacer  un cálculo de lo que le quedaba. Me sonreí y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_77" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/familiaeslow1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-77" class="size-full wp-image-77" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/familiaeslow1.jpg" alt="Dedicar tiempo a los hijos sin angustiarse por el futuro es una de las mejores formas de educar." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/familiaeslow1.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/02/familiaeslow1-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-77" class="wp-caption-text">Dedicar tiempo a los hijos sin angustiarse por el futuro es una de las mejores formas de educar.</p></div>
<p><strong>“</strong><em><strong>¿Cuánto tiempo se tarda en educar un hijo?</strong>” </em>Es lo que me preguntó una madre en una charla que tuve recientemente en un colegio.  Me lo preguntó con un cierto <strong>toque de ansiedad</strong>, de incertidumbre, como si pudiera darle una respuesta tras la que  hacer  un cálculo de lo que le quedaba. Me sonreí y le dije: <em>“no tengo ni idea, pero estoy seguro que <strong>ese es un tiempo bien aprovechado</strong>”.</em></p>
<p>Desde el mismo momento en que nos enteramos de la feliz noticia de que vamos a ser padres, solemos entrar en una<strong> especie de sensación de inquietud</strong>, de cierto desasosiego que creemos  se apaciguará con el paso del tiempo.</p>
<p>A ver si pasan los <strong>tres primeros meses</strong> para asegurarnos de que la criatura está bien “agarrada”.</p>
<p>A ver si llega el <strong>cuarto mes</strong> y nos dicen si va a ser niño o niña.</p>
<p>A ver si llega ya <strong>el día del parto</strong>.</p>
<p>Y una vez que tenemos a la<strong> criatura en casa</strong>, esterilizando biberones,  esterilizando chupetes, (que por cierto está demostrado que en los primeros meses son un estupendo tranquilizador de bebés), a ver si hace <strong>5 horitas seguidas por la noche</strong>, a ver si ya va poniendo los puñeteros <strong>150 gramos semanales</strong>.</p>
<p>A ver si ya comienza a tomar <strong>los cereales</strong>, a ver si ya <strong>la fruta</strong>, si la <strong>carne</strong>, si el <strong>pescado</strong>.</p>
<p>Y <strong>cuando la criatura come</strong>, si es que tiene buen apetito,  a ver si <strong>ya comienza a andar</strong>, a ver si <strong>habla</strong>, a ver si ya lo llevamos<strong> a la guardería</strong>, a ver si ya comienza <strong>en el colegio</strong>, a ver si se pueden quedar <strong>un rato solos</strong>, a ver qué tal la <strong>Secundaria</strong>, a ver <strong>los amigos</strong>, a ver <strong>los amores</strong>, a ver la <strong>Selectividad</strong>, a ver la <strong>Universidad</strong>, a ver <strong>si encuentra trabajo</strong>… etc”.</p>
<p><strong>Y así se pasa la vida, vertiginosamente</strong>, los hijos crecen y cuando nos queremos dar cuenta tenemos el cuerpo lleno de trienios.</p>
<p>Muchos padres<strong> educamos tal y como vivimos</strong>: deseando que lleguen los viernes, deseando que los hijos crezcan <strong>rápido</strong>.</p>
<p>Vivimos en los<strong> tiempos de la inmediatez</strong>, los tiempos del “tiempo es oro”, los tiempos de las prisas, de las<a title="Compartir tareas en casa también es educar" href="https://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2013/01/18/compartir-tareas-en-casa-tambien-es-educar/"> tardes de Paqui</a>.</p>
<p>Los tiempos en los que <strong>los problemas cotidianos se convierten en tragedias</strong>: “Tenemos un disgusto, <strong>el niño ha suspendido</strong>”, le oímos decir a algunos padres con una carita que refleja su hondo pesar (mientras que el&#8221; suspendedor&#8221; duerme a pierna suelta).</p>
<p>Los tiempos presentes en los que <strong>anhelamos el futuro</strong>  como si el simple paso del tiempo fuera a ser suficiente para que las dificultades que nos acechan mientras educamos desaparezcan.</p>
<p>Muchos padres viven <strong>con angustia todo este proceso de crecimiento</strong> de sus hijos, angustiados por los 150 gramos, por los percentiles, por las notas, por las amistades, etc. Y así <a href="http://www.youtube.com/watch?v=pNcS1hxQMLU" target="_blank"><strong><em>la vida se va con los regalos de los cumpleaños</em></strong> </a>como canta <strong>José Mercé</strong> y nuestros hijos se van haciendo sin pausa hombres y mujeres. Pero ¿<strong>qué modelo de padres estamos siendo</strong>?, ¿disfrutamos los padres con la tarea de educar?, ¿disfrutamos los padres viendo crecer a nuestros hijos?</p>
<p>En 2004 el periodista y escritor <strong>Carl Honoré</strong> publicó el libro <em>&#8220;<a href="http://nuke.chabieraas.com/Portals/0/pdf/lentitud.pdf" target="_blank">El elogio de la lentitud&#8221;</a></em> dando origen con ello al <a href="http://movimientoslow.com/es/filosofia.html" target="_blank">movimiento </a><em><a href="http://movimientoslow.com/es/filosofia.html" target="_blank">Slow</a> (Despacio). </em>Este estilo de vida se caracteriza por que <strong>prima el tiempo y la calidad sobre la cantidad</strong>, en sus propias palabras, <strong><em>&#8220;darle a cada cosa/momento/ tarea el tiempo y la concentración que necesitan y merecen&#8221;</em></strong>.</p>
<p><strong>En una vida solo da tiempo a hacer las cosas que se hacen en una vida</strong> y nuestros hijos están muy poco tiempo siendo unos bebés, apenas 12 meses, apenas 5 o 6 años de infancia, apenas 6 años de niñez… y unos  cuantos años de adolescencia que a algunos padres se nos hacen un siglo.</p>
<p>La tarea de educar es agotadora porque el  horario es de jornada completa de 24 horas, sin vacaciones y también  para muchos padres y madres la tarea de educar es una actividad que genera mucha angustia y desasosiego porque estamos <strong>más pendientes de los resultados, de las prisas por los resultados que de lo que como padres hacemos para educar</strong> cuando nuestros hijos tienen 6 meses, 4 años, 11 o son adolescentes.</p>
<p>Los padres que practican el <a href="http://drgarcia-tornel.blogspot.com.es/2010/03/el-movimiento-lento-slow-parenting.html" target="_blank">slow parenting</a>, intentan educar a sus hijos <strong>pasando más tiempo con ellos</strong> en vez de estar rellenando las tardes de los hijos con actividades organizadas.</p>
<p>Educan a sus hijos <strong>en contacto con la naturaleza, urbana y rural,</strong> haciendo del lugar donde se vive un espacio de aprendizaje.</p>
<p><strong>Dejan que sus hijos digan eso de “me aburroooooo”</strong> y no les dicen nada para que así los propios hijos desarrollen su creatividad y les compran menos juguetes y fomentan más juegos al aire libre. <strong></strong></p>
<p><strong>No se obsesionan con la estimulación temprana</strong> de las capacidades de sus hijos porque creen que la hiperestimulación les lleva la hiperactividad. Intentan disfrutar del aquí y ahora.<strong><br />
</strong></p>
<p>El slow parenting, educar a fuego lento, es <strong>una manera más de educar con sus ventajas y sus inconvenientes</strong>,  creo que lo mejor que tiene es ese punto de calma, de relajación, de bienestar que tiene el hacer las cosas disfrutando de lo que se hace y dedicándole el tiempo justo que  requieren.</p>
<p>Es como hacer un cocido, todos sabemos que hecho a fuego lento quedará mejor que en la olla exprés pero s<strong>omos esclavos de los tiempos que vivimos. </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">I</span><span style="text-decoration: underline;">ntentemos como padres disfrutar más del presente, es difícil, lo sé, pero así enseñaremos a nuestros hijos que además de los viernes, sábados y domingos, tenemos la suerte de tener lunes, martes, miércoles y jueves, días estupendos, por lo demás, para vivir.</span>   </strong></p>
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		<title>Enseñar a obedecer aprendiendo a dar órdenes</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jan 2013 10:22:32 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"> <strong><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/obedecer-2.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-32" title="obedecer (2)" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/obedecer-2.jpg" alt="" width="300" height="195" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/obedecer-2.jpg 450w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/obedecer-2-300x195.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p>Ayer estando esperando a que un semáforo se pusiera en verde, me abordó  una señora y me dijo: &#8220;he visto que estás escribiendo un blog en el Hoy digital&#8221; yo asentí con la cabeza y sin pausa me espetó:  <strong>“pues a ver si escribes algo para hacer que los niños obedezcan de una puñetera vez”</strong>. Y me lo lanzó a la cara así como si yo fuera un  <strong>San  Judas Tadeo pero por lo civil</strong>, mientras se saltaba el semáforo en rojo.</p>
<p>Allí me quedé yo, esperando obedientemente a que la lucecita verde  me dijera que podía seguir,  pensando en <strong>lo complicado que es para algunos niños y adolescentes ser obedientes, </strong>pensando en<strong> lo complicado que es para los padres enseñar a ser obedientes</strong>.  La obediencia, al igual que otros muchos aprendizajes necesarios para la vida, requiere su tiempo.</p>
<p>Es una realidad que <strong>una de las situaciones que más conflictos genera en el ámbito familiar y que a los padres nos causa más malestar, ejerciendo la tarea de ser padres, es  la desobediencia de nuestros hijos</strong>. Nos asusta que  se ponga en tela de juicio nuestra competencia como padres, <strong>nuestra autoridad</strong>.</p>
<p>No existen las varitas mágicas en educación, ni recetas infalibles (por eso en mi blog el apartado recetas está vacío).  Todos los padres que estamos preocupados por el tema de la desobediencia de los hijos hemos leído libros y artículos donde nos dicen qué hacer para educar a niños obedientes. Pero, al final, todos terminamos diciendo eso de<strong> a la una, a las dos y a laaaaaaaas tres</strong>.</p>
<p><strong>Enseñar a obedecer y aprender a obedecer no es tarea sencilla,</strong> tiene su enjundia y no porque requiera de complejos  conocimientos ni  de complicadas técnicas. De hecho algunos hijos lo aprenden rápidamente pero otros no. Fijaos  que la propia definición de <strong>obedecer </strong>dice <strong>“cumplir la voluntad de quién manda”</strong> por lo tanto <strong>el hijo que obedece debe de someter su voluntad ante sus padres y este cumplimiento  puede ser o bien  por convicción, porque creemos que eso que se pide es justo, razonable, beneficioso socialmente, etc.,  o puede ser por temor, temor a un castigo, temor a perder afectos, temor a ser excluido, etc.</strong></p>
<p><strong>La obediencia está muy ligada al  concepto que los padres tenemos de autoridad</strong>, pero no es verdad que la autoridad de los padres se mida únicamente por la rapidez con la que los hijos obedecen.  <strong>La autoridad de los padres se mide fundamentalmente por la firmeza de nuestras convicciones a la hora de educar, por la seguridad que nos da saber el rumbo hacia dónde vamos. Para saber ejercer la autoridad eficazmente hay que saber mandar. Y para saber mandar hay que saber obedecer.     </strong></p>
<p>Enseñar a obedecer es complejo porque <strong>nuestros hijos tienen su personalidad, su forma de ser  y cuando uno está forjando su personalidad tiene mucha curiosidad por saber cuáles son sus límites </strong>y una buena forma de establecerlos es desafiando, echando pulsos, una manera de decir aquí estoy yo.</p>
<p>Enseñar a obedecer es complejo porque vivimos en una <strong>sociedad hedonista</strong>, <strong>una sociedad que prima &#8220;el estar bien&#8221; y creemos que estar bien es no tener problemas. N</strong>uestros hijos son desobedientes porque han aprendido, muchas veces con nuestra colaboración, a no desarrollar la capacidad para <strong>tolerar</strong> aquello que les resulta incómodo de hacer. Pero <strong>para eso estamos los padres para educar</strong>. <strong>Y cuando se educa hay</strong> <strong>que enseñar a obedecer, eso es irrenunciable.</strong> Y hay que hacerlo porque <strong>obedecer es un comportamiento que  nos enseña de manera progresiva  a escuchar a los demás, a entender a los demás, a  tener en cuenta a los demás, a ser menos egocéntricos, en fin, obedecer  es una conducta  que nos facilita la integración social.  </strong></p>
<p>Enseñando desde que son bien pequeñitos a ser obedientes podrán, conforme van creciendo, <strong>desarrollar sus propias convicciones, sus propias opiniones, asumiendo valores</strong> <strong>que les guiarán su rumbo  en esta sociedad.  Y no hay mejor rebeldía que aquella que nace de la defensa de esas convicciones, creencias y valores.</strong></p>
<p><strong>Enseñar a obedecer no es enseñar a que los niños respondan rápidamente a aquello que les solicitamos, enseñar a obedecer es hacerles ver que el mundo en el que vivimos está regulado por normas y  que el incumplimiento de esas normas conlleva consecuencias. Para poder obedecer hace falta por lo tanto que haya normas establecidas, claras, razonables y adecuadas a las diferentes edades</strong>. <strong>Y también hace falta que nuestros hijos sepan de antemano cuales son las consecuencias de cumplir las normas o de incumplirlas</strong>. <strong>Y que tenga la certeza de que siempre que se  incumplan las normas  va a tener que afrontar las consecuencias.</strong></p>
<p><strong>En estos tiempos de la rapidez, de la inmediatez</strong>, en los que podemos llegar en horas a cualquier parte del mundo,  compartir información nada más generarse la noticia, hacer la compra desde casa en un instante,  <strong>estamos contagiados por las prisas cuando educamos por eso es normal que queramos que nuestros hijos  obedezcan a la primera.</strong></p>
<p>Cada vez que les decimos a nuestros hijos para que obedezcan eso  de “¡Niño! a la  una;  ¡niño! a las dos,  ¡ea! a laaaaaas tres”,  les estamos ofreciendo la oportunidad de obedecer en tres segundos pero también  la de desobedecer desde el número tres hasta el infinito. <strong>El calendario que se utiliza para educar es de años de 365 días,  días de 24 horas y horas de 60 minutos.  Aprovechemos todo este tiempo que tenemos para educar.  </strong></p>
<p><strong>            Ánimo y a seguir con la tarea, y no lo olvidéis, para que los hijos obedezcan  hay que saber dar órdenes y los padres que saben dar órdenes  son los que saben lo complejo  que es aprender a obedecer. </strong></p>
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