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	<title>Escuela de Padresproblemas &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>problemas &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Educar en tiempos difíciles</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jan 2013 12:29:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_52" style="width: 624px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñocrisis.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-52" class=" wp-image-52 " title="Niño mirando al infinito en su pupitre. / John Moore." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñocrisis.jpg" alt="Niño mirando al infinito en su pupitre. / John Moore." width="614" height="409" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñocrisis.jpg 3888w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñocrisis-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñocrisis-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/01/niñocrisis-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></a><p id="caption-attachment-52" class="wp-caption-text">Niño mirando al infinito en su pupitre. / John Moore.</p></div>
<p>En  la actualidad estamos inmersos en una <strong>situación de crisis económica</strong> que, como todos los males, tiende a expandirse a otras esferas de nuestra vida. <strong>La educación en el ámbito familiar también se ve afectada por este escenario de crisis</strong>.</p>
<p>Los padres nos preocupamos mucho por aprender herramientas que faciliten la educación, herramientas que nos sirvan para dar respuesta a los problemas cotidianos en el ámbito familiar como son el aprendizaje de hábitos, la obediencia, las tareas escolares, etc. Pero pocas veces nos planteamos que también hay que <strong>educar a nuestros hijos para que sepan actuar ante la adversidad</strong>.</p>
<p>De hecho, los padres <strong>tendemos a “ocultar” a nuestros hijos las adversidades</strong>, al principio, porque <strong>creemos que son aún pequeños</strong>. posteriormente, porque “<strong><em>para qué vamos a preocuparlos</em>”</strong>.</p>
<p>De esta manera <strong>nuestros hijos crecen en una especie de burbuja</strong>, en un ficticio mundo feliz, a salvo de las preocupaciones.  Pero <strong>las adversidades forman parte de nuestra vida</strong>: las enfermedades graves,  la pérdida de trabajo, las rupturas sentimentales, la muerte, son parte de la vida común y, por eso, <strong>educar para hacer frente a la adversidad es una tarea ineludible</strong>.</p>
<p>¿<span style="text-decoration: underline;"><strong>Cómo se gestiona la educación en tiempos difíciles?</strong></span></p>
<p>En casi todas las familias, como en un país, <strong>hay un gobierno</strong>, por lo general un padre y una madre que se reparten  los papeles de <strong>presidente y vicepresidente del gobierno</strong> y que ejercen el mando, un <strong>Ministro de Economía</strong> (que distribuye los recursos), un <strong>Ministro de Interior</strong> (que pone orden), un <strong>Ministro de Justicia</strong> (que media en los conflictos y sanciona), un  <strong>Ministro de Asuntos Exteriores</strong>  (atento a todo lo que ocurre fuera), <strong>Ministro de Educación</strong> (que se preocupa de los temas escolares) y, además, <strong>Secretario de Estado de  Sanidad</strong> (surte de apiretal, paracetamol y se ocupa de la salud de la familia), <strong>Asuntos Sociales</strong> (lleva a los hijos al parque y a los cumpleaños, etc.),  <strong>Alimentación</strong> (que se encarga de todo lo relacionado con la comida), etc.</p>
<p>Aunque, también es verdad que<strong> hay algunas familias en las que uno de los padres actúa como Ministro Sin Cartera</strong>.</p>
<p><strong>En tiempos de crisis, en tiempos difíciles es cuando más se necesita un buen gobierno en el país y en nuestras casas</strong>.</p>
<p>En las situaciones adversas los padres podemos encontrar una oportunidad más para educar.  <strong>Nuestros hijos aprenden formas de responder a la adversidad observando nuestro comportamiento, nuestras palabras y nuestras emociones</strong>.</p>
<p><strong>El estilo</strong> con el que los padres afrontamos las  situaciones difíciles, y <strong>la manera</strong> en la que hacemos a nuestros <strong>hijos partícipes</strong> de estas situaciones adversas es una <strong>buena forma de prepararles</strong> a lo que, más tarde,  o temprano hay que enfrentarse. <strong>¿Cómo educar en tiempos difíciles?</strong></p>
<p>Los padres, cuando educamos en tiempos difíciles, <strong>no metemos miedo</strong> a nuestros hijos ni a nosotros mismos <strong>porque el miedo paraliza</strong> y necesitamos estar activos. Aprovechamos esta situación para, desde posiciones realistas, <strong>implicar a toda la familia en la búsqueda de respuestas eficaces y posibles</strong>. Enseñamos a nuestros hijos a responsabilizarnos y comprometernos todos, y cada uno, en las tareas. <strong>Responsabilizarse es la mejor manera de generar confianza en uno mismo</strong>.</p>
<p>Cuando educamos en tiempos difíciles, <strong>transmitimos confianza</strong> en todos y cada uno de los miembros de la familia. Confianza basada en que, si nos organizamos, si cada uno cumple sus cometidos, si cada uno se responsabiliza un poco, si cada uno prescinde de algún privilegio, entonces,  <strong>juntos, unidos,  se puede afrontar la tempestad</strong>.</p>
<p>Y aunque las tempestades dejan rotos que no se pueden coser, <strong><span style="text-decoration: underline;">los “rotos”, con apoyo de la familia, se sobrellevan mejor</span>.</strong></p>
<p>Cuando educamos en tiempos difíciles hacemos ver a nuestros hijos que <strong>la esperanza es un valor</strong>. La esperanza no es pensar que las adversidades son un mal sueño, y que todo pasará. <span style="text-decoration: underline;"><strong>La esperanza es confiar en nuestra capacidad de vivir día a día afrontando lo bueno, lo regular y lo malo.</strong></span> La esperanza es una fuerza que nos moviliza y nos hace protagonistas activos de nuestra vida.</p>
<p>Cuando educamos en tiempos difíciles <strong>mostramos apoyo incondicional</strong> a nuestros hijos porque sabemos que es difícil aprender a prescindir de lo prescindible. <strong>Es fácil derrumbarse ante la adversidad</strong>, por eso cuando nos sentimos abatidos por las adversidades, es cuando más “perdidos” nos solemos encontrar. Y <strong>cuando uno se siente perdido necesita sobre todo el apoyo de los que queremos</strong>, familia y amistades y, a veces, es necesario recurrir a ayuda especializada.</p>
<p>Educar en tiempos difíciles es entender que es <span style="text-decoration: underline;"><strong>imposible evitar que  nuestros hijos sufran</strong></span>.</p>
<p>El sufrimiento es parte de la vida. Y como es natural, l<strong>o mejor será que desde pequeños les enseñemos a tolerar las frustraciones</strong> a la que la vida nos somete, enseñarlos a que, generalmente,  las <strong>recompensas no se obtienen inmediatamente</strong>, enseñarlos a que, a veces, <strong>nos ocurren cosas que no nos merecemos</strong> pero que, a pesar de eso, nos ocurren.</p>
<p>En vez de ocultar el sufrimiento, en vez de evitárselo a los hijos ¿<strong>no será mejor que cuando tengan que afrontar el sufrimiento puedan sentir que estamos cerca?</strong> o ¿prefieres que tus hijos lo tengan que hacer solos?</p>
<p>Cuando educamos en tiempos difíciles, enseñamos a los hijos a <strong>que la familia</strong>, nuestra familia que no es perfecta, que a veces discute, que a veces se desespera, que otras ríe, que sufre, que se equivoca, que acoge, <strong><em>nuestra familia, tu familia y mi familia, si la cuidamos, sobrevive a todas las crisis</em>.</strong></p>
<p>En tiempos difíciles <strong>encontramos en familias que nos rodean estupendos ejemplos de fortaleza ante la adversidad</strong>. Madres y padres anónimos bregando día a día. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Estupendos gobernantes. Los mejores</strong></span>.</p>
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		<title>Sí, podemos ser buenos padres</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Dec 2012 10:44:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_16" style="width: 417px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-16" loading="lazy" class=" wp-image-16 " title="Los padres son siempre mejores de lo que ellos piensan." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz.jpg" alt="Los padres son siempre mejores de lo que ellos piensan." width="407" height="614" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz.jpg 2652w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz-199x300.jpg 199w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz-768x1158.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2012/12/familiafeliz-679x1024.jpg 679w" sizes="(max-width: 407px) 100vw, 407px" /></a><p id="caption-attachment-16" class="wp-caption-text">Los padres son siempre mejores de lo que ellos piensan.</p></div>
<p style="text-align: left;">Esta mañana ha sido la última vez que me ha abordado una <strong>madre “desesperada”</strong> y, conteniéndose las lágrimas, ha ido relatándome con amargura, con temor, con un poco de desesperación, el comportamiento de su hija: “Mi hija es muy linda, es muy buena pero con nosotros se muestra extremadamente <strong>rebelde, retadora, insatisfecha, nos culpabiliza por todo</strong>, lo malo, que le ocurre.” Y, con mayor amargura, me hablaba de su <strong>“impotencia por no saber qué hacer para ayudar a su hija”</strong>.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Esta madre podría ser cualquiera</strong> de las mujeres y hombres con las que nos cruzamos a diario por la calle, en el trabajo, entre nuestras amistades, en nuestra propia familia. Una madre y un padre que podría ser cualquiera de nosotros: personas trabajadoras, personas apreciadas por quienes les conocen, personas válidas, experimentadas, con defectos y virtudes.</p>
<p style="text-align: left;">La mayoría son <strong>padres</strong> que, educando a algunos hijos, están <strong>atemorizados</strong> por sus pensamientos, atemorizados por la convivencia cotidiana, atemorizados por la incertidumbre del futuro. <strong>Están, estamos, atemorizados por los que más queremos, nuestros hijos</strong>.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Este blog, Escuela de Padres</strong>, <strong>no pretende ser un manual</strong> para no tener durante la compleja tarea de educar. Este blog pretende, modestamente, ser una <strong>herramienta</strong> para hacer que los padres y madres que se asomen a esta ventana se planteen <strong>los siguientes objetivos</strong>:</p>
<p style="text-align: left;">&#8211; Que <span style="text-decoration: underline;"><strong>reflexionen y piensen</strong></span>, sobre cómo están educando, no para ver en qué están fallando sino, para ver, fundamentalmente, <strong>todas las cosas que se hacen bien</strong>. Desde lo bueno podremos controlar lo menos bueno.</p>
<p style="text-align: left;">&#8211; <span style="text-decoration: underline;"><strong>Que se sientan competentes</strong></span> ejerciendo su tarea de padres. Los padres cuando tenemos algún problema con nuestros hijos solemos plantearnos <strong>“¿qué estoy haciendo mal?</strong>” y consideramos que el comportamiento de nuestro hijo es por “culpa” nuestra.</p>
<p style="text-align: left;">Se pasa muy mal cuando uno cree que no sabe comportarse como un padre o una madre eficiente. (Y para colmo, todos tenemos algún familiar, o vecina o amiga que nos lo recuerda constantemente).</p>
<p style="text-align: left;">&#8211; <span style="text-decoration: underline;"><strong>Que actúen, sin temor, como padres y madres</strong></span>. El miedo paraliza y <strong>nuestros hijos nos necesitan</strong>, constantemente, cada día. Los días buenos pero también los días malos.</p>
<p style="text-align: left;">Yo no soy un gurú, yo no soy la supernanny, ni el hermano mayor, ni el encantador de modorros, yo, <strong>todo lo que sé lo he aprendido, en la práctica, de las madres y padres con los que he trabajado en éstos últimos 30 años y de lo que mi mujer y mis hijos me han ido enseñando</strong>, y en la teoría, de los conocimientos que he ido adquiriendo en todos estos años de estudio.</p>
<p style="text-align: left;">Por eso, tengo <span style="text-decoration: underline;"><strong>estas certezas que quiero compartir con todos vosotros</strong></span>:</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos afrontar las dificultades</strong></span>, los sinsabores, que la tarea de educar a veces nos presenta, estando más ocupados en lo que hacemos cada día que preocupados por el futuro incierto.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos sentirnos bien por lo que hacemos por nuestros hijos</strong></span>, porque no hay mejor regalo que querer, que enseñar, que educar.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos.<span style="text-decoration: underline;"><strong> Podemos hacer cosas diferentes a las que hacemos al educar</strong></span> si deseamos obtener resultados diferentes a los que obtenemos.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos sentirnos satisfechos, sin ser perfectos, de ser un modelo para nuestros hijos</strong></span>. Un padre, una madre.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos disfrutar de la vida presente</strong></span>, aunque los “modorros”, independientemente de su edad, estén en su salsa, y no estar deseando continuamente que pase el tiempo.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Podemos comprender el comportamiento de nuestros hijos</strong></span> sin que eso signifique la aprobación de sus actos.</p>
<p style="text-align: left;">Sí, podemos. Podemos apoyarnos en nuestra pareja, en nuestra familia, en nuestras amistades, en profesionales, porque <span style="text-decoration: underline;"><strong>a la hora de educar nunca sobran dos manos de más</strong></span>.</p>
<p style="text-align: left;">Nuestros hijos van a ser personas adultas la mayor parte de su vida, su infancia y su adolescencia es pasajera, fugaz. Así que <strong>hay que aprovechar cada uno de los días</strong> que se nos presentan como una oportunidad para educar. Cuanto antes empecemos mejor. Y no olvidar que <strong>la educación es una siembra que se cosecha con el paso del tiempo</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Yo tengo plena confianza en que todos nosotros, padres y madres, podemos mejorar.</p>
<p style="text-align: left;">Hoy para empezar os propongo <span style="text-decoration: underline;"><strong>una tarea sencilla</strong></span>, di “te quiero” a tus hijos, a tu pareja, a tus padres, díselo a la cara, y si no por teléfono y no esperes nada a cambio. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Hoy queremos gratis.</strong></span></p>
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