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	<title>Escuela de Padrestranquilidad &#8211; Escuela de Padres</title>
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	<description>La tarea de ejercer de padres</description>
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	<title>tranquilidad &#8211; Escuela de Padres</title>
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		<title>Cómo afrontar el &#8220;¡no quiero ir al cole!&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Sep 2014 17:52:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_355" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/niiñoscole.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-355" class="size-full wp-image-355" title="Escuchar los miedos que expresen los niños y mantener la tranquilidad, claves para afrontar la negativa de los escolares a ir al colegio." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/niiñoscole.jpg" alt="Escuchar los miedos que expresen los niños y mantener la tranquilidad, claves para afrontar la negativa de los escolares a ir al colegio." width="600" height="397" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/niiñoscole.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2014/09/niiñoscole-300x199.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-355" class="wp-caption-text">Escuchar los miedos que expresen los niños y mantener la tranquilidad, claves para afrontar la negativa de los escolares a ir al colegio.</p></div>
<p>“<em>Qué ganitas tengo que empiece el colegio</em>” piensan más de un padre, madre, incluso abuelos en estos días previos al comienzo del curso. Bueno, no solo lo piensan. En algunos casos se les escapa a más de uno como una exclamación. Y la verdad es que la mayoría de padres están deseosos de que sus hijos regresen al colegio con la justificación de  “<em>volver a la normalidad”</em>&#8230; Ya.</p>
<p>Pero la actitud en los escolares es totalmente distinta. ¿Hacemos una prueba? Pregúntale a tu hijo si tiene ganas de ir al colegio. Si te dice que está deseando comenzar, mira primero con atención no sea que te lo esté diciendo en modo irónico. Si lo dice en serio, pues nada, a esperar que comiencen las clases, y un problema menos.</p>
<p>Si por el contrario te dice que no, cosa que no está fuera de la lógica, tampoco te preocupes mucho pues la expresión <strong>“yo no quiero ir al cole”</strong> dicha con cara de hastío, por lo general, es una expresión de “con lo bien que estoy levantándome tarde, ocioso… la que se me avecina”.</p>
<p>También hay un reducido número de chicos y chicas que, en cuanto se acerca la fecha de inicio del curso, comienzan a presentar cambios conductuales, a mostrarse más nerviosos, irritados, o asustados.</p>
<p>Las <strong>causas fundamentales</strong> por las que los niños no quieren ir al colegio son:</p>
<p>&#8211;<strong>Características de la personalidad</strong> del hijo: sobre todo, los “<em>mariagobios</em>”, hijos muy preocupones, que siempre están pendiente de los isis (y si les caigo mal a los compañeros, a los profesores, y si me pegan, y si suspendo, y si me da clase don o doña …)  Hay hijos que ven el mundo como una fuente potencial de peligro, y recuerdo que, en este tipo de casos, es muy común encontrarnos que el/la “<em>mariagobio</em>” se parece a su padre/madre.</p>
<p><strong>-Por experiencias negativas</strong> en anteriores cursos, como haber sufrido acoso, fracaso escolar, dificultades de adaptación  al centro, o dificultad para hacer amigos.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>RECOMENDACIONES PARA AFRONTAR EL PROBLEMA</strong></span></p>
<p>1.- Cuando un hijo dice eso de “yo no quiero ir al colegio” no le contestes con “ni yo quiero ir al trabajo y me aguanto”, ni minimices su temor con frases de “eso es una tontería”, o cosas del estilo. <strong>Pregúntale</strong> por qué no quiere ir, cuál es la razón, escucha lo que te dice. Escuchar no es aceptar.</p>
<p>2.- Diga lo que te diga, tu encárgate de decir:  “<em><strong>no te preocupes</strong>, verás como tú sabrás afrontar esa situación, y si necesitas nuestra ayuda,  ya actuaremos</em>”.</p>
<p>3.- Mantente <strong>sereno y tranquilo</strong>, sobre todo si el hijo tiene “miedos”  para hacerle ver que vas a hacer todo lo necesario para que esté seguro. Cuanto más seguro y confiado se sientan los padres, más seguridad y confianza trasmitirán a sus hijos.</p>
<p>4.- Trasmite al hijo la idea de que <strong>al colegio va a ir sí o sí</strong>. No le hagas creer falsas esperanzas.</p>
<p>5.- Trasmite la idea de que <strong>es normal que tenga miedo</strong> si lo que piensa es que “va a fracasar”, “no va a hacer amistades”, etc.</p>
<p>6.- Si ya hay experiencias de no querer ir al colegio de cursos anteriores,  recuérdale que  el curso anterior pensaba lo mismo, y <strong>todo lo que hizo</strong> para superar ese temor.</p>
<p>7.- Hay niños en los que esta tensión se manifiesta a través de <strong>problemas</strong> <strong>somáticos</strong>: dificultad para dormir, dolores estomacales, incluso vómitos matutinos de lunes a viernes. Son sólo la manifestación de tensión, así que <strong>no te preocupes</strong>, lleva toallitas húmedas, a limpiarse, y para el colegio.</p>
<p>8.- Si ves que tu hijo está muy alterado, será necesario que<strong> hables con su tutor/a</strong>  para poneros de acuerdo sobre cómo le podéis ayudar desde casa y desde el centro.</p>
<p>Ya sabéis que yo recomiendo tranquilidad cuando los hijos se alteran. La tranquilidad no significa no hacer caso, sino trasmitir seguridad y confianza porque, <strong>cuando los hijos se alteran, necesitan que los que educan no estén alterados.</strong></p>
<p><strong>Feliz curso para todos</strong></p>
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		<title>Cinco consejos para afrontar los agobios de los exámenes</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 19:10:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Luis tiene 16 años y, desde que empezó la Educación Secundaria, cada vez que se acercan las fechas de los exámenes cambia su carácter y se convierte en una especie de agonía andante que no hace otra cosa que repetir, generalmente delante de los padres: “no me lo sé, no me lo sé,” “se me [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object id="flashObj" width="640" height="360" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="flashVars" value="@videoPlayer=2224712952001&#038;playerID=309010012001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_Nrnlk~,nvezczbcIbFKkdWFPX_8YwXJCUFbI5Xb&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true" /><param name="base" value="http://admin.brightcove.com" /><param name="seamlesstabbing" value="false" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="swLiveConnect" value="true" /><param name="allowScriptAccess" value="always" /><param name="src" value="http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1&#038;isUI=1" /><param name="flashvars" value="@videoPlayer=2224712952001&#038;playerID=309010012001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_Nrnlk~,nvezczbcIbFKkdWFPX_8YwXJCUFbI5Xb&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="swliveconnect" value="true" /><param name="pluginspage" value="http://www.macromedia.com/shockwave/download/index.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash" /><embed id="flashObj" width="640" height="360" type="application/x-shockwave-flash" src="//c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1&#038;isUI=1" flashVars="@videoPlayer=2224712952001&#038;playerID=309010012001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_Nrnlk~,nvezczbcIbFKkdWFPX_8YwXJCUFbI5Xb&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true" base="http://admin.brightcove.com" seamlesstabbing="false" allowFullScreen="true" swLiveConnect="true" allowScriptAccess="always" flashvars="@videoPlayer=2224712952001&#038;playerID=309010012001&#038;playerKey=AQ~~,AAAAE_Nrnlk~,nvezczbcIbFKkdWFPX_8YwXJCUFbI5Xb&#038;domain=embed&#038;dynamicStreaming=true" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" swliveconnect="true" pluginspage="http://www.macromedia.com/shockwave/download/index.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash" /></object></p>
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<p>Luis tiene 16 años y, desde que empezó la Educación Secundaria, cada vez que se acercan las fechas de los exámenes cambia su carácter y se convierte en una <strong>especie de agonía andante</strong> que no hace otra cosa que repetir, generalmente delante de los padres: “<strong>no me lo sé, no me lo sé</strong>,” “se me olvida todo”, “yo no voy al examen”, acompañado todo esto de suspiros, angustia, llanto , dificultad para conciliar el sueño, irritación, molestias estomacales, etc.</p>
<p>Cuando vemos a nuestros hijos así de agobiados los padres tenemos una <strong>tendencia a terminar contagiados</strong> y entregados, la familia entera, al consumo de tilas. Padres e hijos suspirando por los pasillos, los hijos atenazados por el temor al fracaso, los padres paralizados por no saber cómo actuar.</p>
<p><strong>¿Por qué ocurre esto? </strong></p>
<p>Esto le ocurre fundamentalmente a <strong>hijos muy exigentes, muy perfeccionistas,</strong> hijos a los que les podríamos llamar Isidros o Isidras porque siempre están, ¿Y si no apruebo? ¿Y si no saco la nota? ¿Y si no le gusta?&#8230;¿ Y SI..? ¿Y SI? ¿Y SI?&#8230;  siempre están pensando en la peor de las posibilidades.</p>
<p>Ocurre porque <strong>los hijos tienen la buena costumbre de parecerse a sus padres</strong> y los niños agobiones suelen tener <strong>padres agobiones</strong>. Padres que viven los exámenes como si el destino de sus hijos se jugara en cada uno de ellos. Como si el futuro de los hijos dependiera de la nota media y, <strong>de la nota media lo que depende es el futuro académico</strong>, pero nada más que eso.</p>
<p>Los agobios llegan también porque también hay <strong>padres que hacen de las notas un tema de conversación recurrente,</strong> y desde que los niños son pequeños escuchan eso de “tú eres de sobresaliente!!!!!”, “las notas son muy importantes”, “tu única preocupación ahora deben de ser tus estudios”, etcétera.</p>
<p>Los hijos, desde pequeños, comienzan a intuir que lo que pone a sus padres como locos es el boletín de notas, y que si éste va lleno de “nuevedieces” les brillan los ojos, llaman por teléfono a las abuelas y tíos, y hacen fiestas, y son felices al grito de “hemos aprobado”, mientras que si el boletín va lleno de regulares notas todo se circunscribe a un simple “has vuelto a suspender”.</p>
<p>El éxito escolar se comparte por la familia mientras que el fracaso, como las hemorroides, se sufre en silencio y soledad.</p>
<p>Ocurre porque también <strong>se utilizan las notas como medida de comparación,</strong> más nota que…, menos nota que…; igual nota que tu hermano, tu primo, tu vecino. Y <strong>las comparaciones, además de ser odiosas, son tremendamente injustas.</strong> De hecho, cuando nuestros hijos nos comparan con otros padres nos molesta. Y mucho.</p>
<p>Algunos chicos, <strong>son además prisioneros de presiones poco realistas,</strong> y se ven inmersos en una batalla que les supera. <strong>Ser como papá o como mamá, seguir la “dinastía” familiar</strong>, etc. Ser lo que los demás creen que debes de ser.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Qué podemos hacer los padres?</strong></span></p>
<p><strong>“Los hijos son más que las notas que obtienen” </strong>dice mi amigo Pedro Pérez, y tiene más razón que un santo.</p>
<p><strong>1)</strong>  Cuando nuestros hijos comienzan a agobiarse por el tema exámenes, además de las tilas y  los complementos vitamínicos, lo que más necesitan nuestros hijos son <strong>unos padres tranquilos</strong>: Tranquilos para hacerles ver que eso que les está ocurriendo es normal, que eso que nos están diciendo, ya nos lo dijeron la evaluación pasada, y la anterior, y la anterior, etc. y recordarles cómo lo afrontaron, y la nota que obtuvieron.</p>
<p><strong>2)</strong> Tenemos que hacer ver a nuestros hijos, que nosotros, los padres,  lo <strong>que valoramos es el trabajo que han hecho durante el curso, </strong>y que lo importante es lo que se ha trabajado.</p>
<p>Debemos hacerles entender que sólo suspenden los que se examinan y c<strong>uando nos dan un revés, por injusto que sea,  uno se levanta y sigue luchando. </strong>Valoramos la constancia. Y les hacemos ver que tropezarse, que tener fracasos, es algo natural de los que intentan hacer cosas.</p>
<p><strong>3)</strong> También tenemos que esforzarnos en que entiendan que <strong>sus pensamientos regulan su conducta,</strong> y que si piensan “me voy a quedar en blanco”, se están entrenando para eso. Cuando te digan que se han quedado en blanco, pídeles que se sienten, que se tranquilicen, que cojan un lápiz y un papel, y que esperen hasta que se acuerden.</p>
<p><strong>4)</strong> También debemos enseñarles <strong>que para poder afrontar un examen con éxito hay que estar “activados</strong>” para que nuestra memoria funcione mejor.</p>
<p>Los únicos que van tranquilos a los exámenes son los que no han dado ni golpe (que tendría delito que, encima, fueran nerviosos) y van al examen a ver si hay suerte. Los hijos <strong>deben de reconocer los síntomas del estrés como algo necesario</strong> para poder rendir más y mejor.</p>
<p><strong>5)</strong> Y sobre todo, tienen que saber que <strong>el mundo no se termina nunca después del examen</strong>. Que, pase lo que pase, siempre hay un plan B o plan C que podemos ejecutar.</p>
<p>Es fundamental <strong>ayudarles, y ayudarnos a distinguir que una cosa son los deseos, ilusiones y las fantasías y otra cosa lo que es posible</strong>.</p>
<p>Otro día hablaremos de lo que podemos hacer con los que no se agobian porque no estudian.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Los hijos, nuestros hijos, ¡hay que ver lo que entretienen!</strong></span></p>
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		<title>Mi hijo tiene una rabieta ¿qué hago con él?</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 09:08:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Aurora y Juan son unos estupendos padres con los que estuve charlando hace unas semanas en un centro infantil y, nada más comenzar la conversación, Juan me espetó: Carlos, yo no sé si necesitamos ayuda de un psicólogo o de un exorcista. Laura, nuestra hija, es una niña encantadora, divertida, alegre, habladora… pero últimamente, y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_116" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-116" loading="lazy" class="size-full wp-image-116" title="Dos gemelos con rabieta." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg" alt="Dos gemelos con rabieta." width="600" height="349" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/RABIETASFETEN-300x175.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-116" class="wp-caption-text">Dos gemelos con rabieta.</p></div>
<p>Aurora y Juan son unos estupendos padres con los que estuve charlando hace unas semanas en un centro infantil y, nada más comenzar la conversación, Juan me espetó: Carlos, yo no sé si necesitamos ayuda de <strong>un psicólogo o de un exorcista</strong>. Laura, nuestra hija, es una niña encantadora, divertida, alegre, habladora… pero últimamente, y con más frecuencia,  cada vez que le decimos que no a algo que pide, se convierte en <strong>una especie de “posesa”</strong> que grita, se tira al suelo, berrea más que llora. En ese momento Aurora dejó resbalar dos lágrimas mientras decía “No sabemos cómo ayudarla. No podemos con ella”, “voy a esperarla al colegio con miedo por si me monta el numerito”.<br />
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<p>Para empezar, les dije, tengo una buena noticia, <strong>vamos a descartar el exorcismo</strong> y, en segundo lugar, vamos a intentar entender las rabietas como un comportamiento “normal de niños normales” pero que requieren por parte de los padres una manera de actuar clara y sistemática. <strong>Las rabietas son una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a tolerar la frustración.</strong></p>
<p>Las rabietas son una conducta que se presentan fundamentalmente en dos tipos de situaciones: la primera,  <strong>cuando un niño no obtiene algo que desea</strong>. La segunda, <strong>cuando un niño está muy cansado</strong> (esto que los padres llamamos “pasado de rosca”).</p>
<p>Si echas un vistazo por el cuarto de tu hijo podrás ver que tienen de todo, los hijos de los psicólogos también tienen un cuarto como el de tu hijo. Y no sólo es que tengan de todo, sino que además <strong>les hemos acostumbrado</strong>:</p>
<p>&#8211;<strong>A mercadea</strong>r, con frases del tipo  “si haces esto te doy lo otro”. Así, es normal escuchar a los niños contestar a sus padres cuando les piden algo: “qué me vas a dar a cambio”.</p>
<p>&#8211; <strong>A ofrecerles regalos</strong>, muchas veces, sin necesidad de que los pidan. Os recuerdo que, a veces, nos sentimos culpables por no dedicar el tiempo suficiente a nuestros hijos y mediante la “cartera” intentamos calmar nuestra culpa. A las 14 horas en las puertas de cualquier colegio, público o concertado, padres y madres llevan guardado en el bolso lo que yo denomino <strong>un “kit anti-pollo”</strong> y que se usa en cuanto el niño amaga con montar un numerito: ”Mira lo que te he traído”.</p>
<p>Cuando un niño quiere algo, en cuanto lo está pensando, lo está pidiendo. <strong>Lo único que tiene el niño en su cabeza “dame eso”, o “quiero eso”</strong>. Y mientras, <strong>los adultos solemos tener “verás tú el niño ahora”</strong>, “a que me monta un pollo antes de comer”, “mira lo que te he traído (kit anti pollo)“ a que no va a comer con el berrinche”, “otra vez no, hijo mío”, etc., etc.  Toda esta serie de pensamientos van a ser fundamentales a la hora de determinar qué comportamiento vamos a desarrollar.</p>
<p><strong>Mi recomendación es sencilla</strong>, si crees que no debes atender su petición, los padres sólo tienen que pensar una cosa, en que van a decir: <strong>“No”</strong>.</p>
<p>Cuando los padres me dicen que hay que razonar con los hijos, les contesto que claro que sí. Pero, creedme, llega un momento en el que no se puede seguir razonando cuando los niños entran en estado de rabieta. La postura más efectiva es la de <strong>mantenernos</strong> en nuestra decisión.</p>
<p><strong>No te enfades cuando tu hijo tiene una rabieta</strong> y, si te enfadas, que no se dé cuenta. ¿Por qué nos vamos a enfadar nosotros si estamos actuando como padres, si estamos educando? Cuando, por ejemplo,  le decimos a nuestro hijo que no va a tomar una chocolatina antes de comer, entiendo que el niño se mosquee porque prefiere el chocolate al arroz.</p>
<p>Pero si le has dicho ‘<em>No’,</em> sólo tienes que repetírselo un par de veces, con suavidad (<em>no, ahora no puede ser</em>) dale un porqué tranquilamente (<em>ahora vamos a comer), </em>incluso ofrécele una alternativa<em> (ahora vas a comer la chocolatina después o para la merienda</em>) y, a partir de ahí, <strong>un poco de sordera transitoria es un buen método</strong>.</p>
<p>Al comienzo, cuesta mucho, pero si tú, como padre perseveras en tu decisión, aunque tu hijo piense “prepárate para la que te voy a montar”, te darás cuenta progresivamente de que tu hijo cada vez utilizará rabietas cada vez menos porque <strong>no les sirven para obtener nada</strong>. Las rabietas de la infancia, si no se educan, pueden convertirse en <strong>conductas más indeseables en la adolescencia</strong>.</p>
<p>Las rabietas de nuestros hijos suelen acompañarse de una <strong>serie de “efectos especiales”</strong> que les dan un carácter más “dramático”. Hay niños que se dan cabezazos, los hay que se congestionan tanto que parecen explotar, los hay que se provocan vómitos, y a veces el miedo a que les pueda pasar algo hace que aflojemos en nuestra decisión. <strong>Cuanto más se descomponga</strong> la criatura, más <strong>necesita que sus padres estén tranquilos</strong> y serenos.</p>
<p>Los berrinches y rabietas suelen generar mucho malestar a los padres y, a nuestros hijos, además les gusta montar esos espectáculos delante de amigos y público en general.</p>
<p>Cuando ves a un niño con rabieta, a uno que no sea tuyo, ¿qué piensas?: “<em>Ese niño, si fuera mioooo,  tiene una torta en todo lo alto</em>” y hay hasta quién piensa: “<em>mira qué padres, si es que tienen una torta en tó lo alto</em>”.</p>
<div id="attachment_119" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-119" loading="lazy" class="size-full wp-image-119" title="Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda" src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg" alt="Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda" width="600" height="381" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/PADREEDUCANDO_OKFETEN-300x191.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-119" class="wp-caption-text">Padre avisando al resto que está educando a su hijo, no pasando de su rabieta. / Marcos Ripalda</p></div>
<p>Voy a proponer <strong>que el periódico HOY regale</strong> con el suplemento semanal <strong>un chaleco reflectante</strong> de esos que hay que llevar en el coche. En el chaleco se leerá la leyenda “PADRES EDUCANDO”. Así, cuando un niño monte el berre, sus padres se colocan el chaleco, y el resto de padres, cuando pasen alrededor del espectáculo, en vez de pensar eso de “qué torta”, animosamente dirán a los padres del de la rabieta, <strong>“ánimo”, “aguantar”</strong>.</p>
<p>Cuando los padres, ante una rabieta,  se mantienen firmes en sus decisiones y logran que su decisión no cambie, y se mantienen tranquilos,<strong> ese día los padres empiezan a confiar más en sus destrezas como padres</strong>. ¡Así que, <span style="text-decoration: underline;">ánimo</span>!</p>
<p>P.D. Un cuento para leer con niños que tiene rabietas: <a href="http://m.casadellibro.com/libro-vaya-rabieta/9788484701477/974694" target="_blank">http://m.casadellibro.com/<wbr>libro-vaya-rabieta/<wbr>9788484701477/974694</wbr></wbr></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cómo ayudar a nuestros hijos a superar sus miedos</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Apr 2013 17:41:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_101" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-101" loading="lazy" class=" wp-image-101 " title="Cuando nuestros hijos muestren miedo, tenemos que mostrarles seguridad y cariño." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA.jpg" alt="Cuando nuestros hijos muestren miedo, tenemos que mostrarles seguridad y cariño." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA.jpg 3744w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/04/NIÑAASUSTADA-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></a><p id="caption-attachment-101" class="wp-caption-text">Cuando nuestros hijos muestren miedo, tenemos que mostrarles seguridad y cariño.</p></div>
<p><em>“Carlos, mi hija Marieta lleva unos días en los que en mitad de la noche se despierta muy asustada y llorando, se abraza a mí y, entre sollozos, me cuenta que si unos perros la perseguían y querían morderle, que si estábamos en la playa y se perdía, que si unos monstruos…, y yo ya no sé qué hacer. Le digo que son sueños y que no tiene importancia, y que hay que ser valiente, le hago que se levante y que vea que no hay perros en la habitación,  ni monstruos, me tiene un poco agobiada y no sé qué hacer”.</em></p>
<p><strong>Los miedos juegan un papel importante en el desarrollo de las personas</strong>. El miedo es un mecanismo de protección y supervivencia, el miedo hace que las personas sean precavidas que valoren riesgos y por eso hay que tener una <strong>actitud de tranquilidad ante las manifestaciones de miedo de nuestros hijos</strong> y, sobre todo, <strong>un especial cuidado a la hora de utilizar los miedos como estrategia de educación.</strong></p>
<p><strong> </strong>Cuando los niños tienen conciencia de “los fantasmas”, “el lobo”, “las brujas”, etc.,  es <strong>NORMAL</strong> que se asusten, y que se puedan mostrar temerosos. El papel de los padres es el de mostrarnos tranquilos, darles confianza, y no el de “echar leña al fuego” diciendo eso de ¡cuidado con el lobo!.</p>
<p>Cuando hacemos esto, los miedos normales pueden llevar a que aparezcan otros miedos que <strong>se enseñan y se aprenden. </strong>Por ejemplo, <strong>los padres miedosos suelen tener hijos miedosos</strong>. Por eso, los padres jugamos un papel importante en la manera en que nuestros hijos desarrollan y afrontan sus temores.</p>
<p>Los miedos infantiles, por lo general, son frecuentes y normales y, de la misma manera que aparecen, se van. Así que, ante esos miedos, la mejor actitud de los padres ante ellos es  mostrarnos como un modelo de referencia, y que vean en nosotros un modelo de seguridad, de comprensión, de tranquilidad.</p>
<p>Ante las pesadillas de los niños, la actitud de los padres ha de ser de <strong>absoluta tranquilidad</strong> (claro que, a las 4 de la mañana, la paciencia y tranquilidad a veces también está durmiendo), <strong>tranquilidad para ir a su cuarto</strong> y decirles ¿qué te pasa?, y <strong>dejarlos que nos cuente su sueño</strong>, y cuando termine decirle, “<em>claro, hijo, si sueñas esas cosas es normal que tengas miedo. Ha sido un sueño. Tranquilízate (beber un poco de agua viene bien) y a seguir durmiendo</em>”. <strong>Abrácelos</strong>, cuando se tiene miedo el contacto físico calma mucho, y <strong>no enciendas muchas luces</strong> y así  evitaremos  que se espabilen.</p>
<p>Algunos padres, como la madre de Marieta, se ponen a buscar los perros y los monstruos por la habitación de sus hijos creyendo que esa es la demostración palpable de que lo que les asusta no está en el cuarto y, sin embargo, con este comportamiento  los hijos piensan, <em>¡madre mía! si mi madre los está buscando eso significa que ¡pueden estar aquí.!</em></p>
<p>A las 4 de la mañana <strong>no es buena hora para ponerse a razonar</strong> (al razonamiento le pasa como a la paciencia, está durmiendo). Así que es mejor dejar los razonamientos para el día siguiente.</p>
<p>A la hora del desayuno puede preguntarle, y darle <span style="text-decoration: underline;"><strong>alguna estrategia para intentar afrontarlos</strong></span>, del tipo:</p>
<p>&#8211; <strong>No le hagas sentir que es un miedoso, no lo ridiculices</strong>. No le llames cobarde, ni le hagas sentir como tal.  Los miedos les hacen sentir muy inseguros y <strong>necesitan comprensión</strong>.</p>
<p><strong>-No te empeñes en obligarlo a afrontar su miedo en solitario</strong>. Hay padres que intentan ayudar a superar los temores de sus hijos obligándoles a enfrentarse a ellos en solitario. Como si tuvieran que ser una especie de “legionarios”.  <strong>Este es otro tremendo error</strong> que lo que suele acarrear es un sentimiento de no ser capaz de afrontar el miedo y, por lo tanto, no tendrá oportunidad de sentirse orgulloso de sí mismo.</p>
<p><strong>Los miedos afrontados con ayuda son más fáciles de afrontar</strong>. Esto no significa que te tengas que acostar en la cama con el niño, ni que le tengas que acompañar continuamente por la casa, si le da miedo la oscuridad. De lo que se trata es de <strong>hacer sentir al niño que estás con él</strong>, pero tú en tu cuarto, y él en el suyo, o cuando tiene miedo a la oscuridad, acompañarles una parte del pasillo, y dejar que ellos solos hagan otra parte, e ir restringiendo paulatinamente el acompañamiento.</p>
<p><strong>-Y sobre todo no ignores sus miedos</strong>. Si ignoras por completo sus temores se sentirá perdido y solo. No encontrará la forma de enfrentarse con el problema y percibirá por tu parte desinterés y falta de cariño.</p>
<p><strong>-Ofrécele alternativas</strong>:   por ejemplo, cuando te despiertes asustado, <strong>puedes encender una pequeña luz</strong> que tengas en la mesilla, y puedes decir en voz alta “Sólo ha sido un mal sueño”, “estoy a salvo en casa”, etc., <strong>la idea es que no le dé vueltas a la cabeza al sueño que le ha  originado el temor</strong>. Con niños más pequeños un peluche puede ser una buena alternativa.</p>
<p>Otro aspecto a tomar muy en cuenta es la <strong>utilización que los padres hacemos del miedo como estrategia educativa</strong>. Muchos de los miedos que presentan nuestros hijos los han aprendido porque nosotros se los hemos enseñado.  ¿<strong>Os suena lo del coco</strong>?, y ¿del sacamantecas? Pues, en la actualidad, muchos padres siguen utilizando estrategias parecidas que tienen como efecto directo <strong>lograr un cierto control de la conducta del niño</strong> pero que, a la larga, <strong>lo único que logran es aumentar el número de miedos de nuestros hijos</strong>.</p>
<p>Hace unos días vi a un niño de unos dos años, que iba paseando unos metros por delante de sus padres,  y se dirigió hacia un perro. <strong>En ese momento los padres comenzaron a gritarle al niño como desesperados ¡cuidado!</strong>, y se interpusieron entre el perro y el niño bruscamente mientras le decían asustados, ¡cuidado con los perros!. <strong>Con tal escándalo el niño comenzó  a llorar asustado</strong> y no me extraña que hasta el perro le cogiera miedo también a los perros.</p>
<p>Así que, procuremos no asustar a los hijos mientras los educamos, porque asustando a los hijos, nos asustamos los padres. <strong>Y el círculo del miedo se va haciendo cada vez más intenso</strong>.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tranquilidad y confianza</strong></span>.</p>
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		<title>Niños que duermen mal, padres que duermen peor</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2013 13:04:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlospajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Los Padres Preguntan]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_96" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-96" loading="lazy" class="size-full wp-image-96" title="Niña durmiendo con osito." src="/escuela-de-padres/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo.jpg" alt="Niña durmiendo con osito." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/67/2013/03/niñadurmiendo-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-96" class="wp-caption-text">Niña durmiendo con osito.</p></div>
<p><strong>Mi amiga Paqui</strong> cada vez que se hace un juramento de los de <strong>&#8220;hoy es la última vez”</strong> (la última vez que como donuts de chocolate, la última vez que le grito a los niños, la última vez que recojo los juguetes, etc), me llama como si yo fuera la Virgen de  Lourdes para que le ilumine sobre <strong>cómo ser fiel al juramento</strong>. Yo, que ya le conozco unas dos docenas de juramentos, le sigo poniendo el mismo interés y atención que en el primero.</p>
<p>Recuerdo que uno de sus primeros juramentos fue el de “<strong>hoy es la última vez que acuesto al niño en mi cama</strong>”. Les cuento la conversación que tuvimos hace unos años:</p>
<p>“Mira Carlos, muchas noches, de madrugada, me sucede  algo parecido a esto: siento un codazo que me despierta seguido de un <strong><em>¿está llorando el niño?</em></strong>.  En ese momento yo soñaba que estaba en una playa caribeña a punto de tomarme una piña colada, así que me sobresalté y, una vez recobrada la orientación y el sentido de la realidad, me incorporé sobre la cama y, efectivamente, pude escuchar cómo Antonio (que tendría unos 2 años en aquella época) estaba llorando como todas las noches, desde hacía más de 365 noches, a las tres y 18 de la madrugada.</p>
<p>Mientras tomaba conciencia de las diferentes partes de mi cuerpo volví a escuchar a mi Tomás: “<strong><em>Paqui, Paqui ¡¡¡los vecinos!!</em></strong>!” así que, como una zombi, me tiré de la cama y me fui al cuarto de Antonio. Era lunes o miércoles o viernes, que son las noches que me toca levantarme a mí. Eran las tres y dieciocho, ni más ni menos, lo decía el reloj, y lo decía el sueño profundo que me asaltaba. Y allí me veía frente a mi hijo, que llora cada vez con más intensidad.</p>
<p>Y todos los días sigo la misma rutina:</p>
<p>Primero intento con chupete, acompañado de suaves “ea ea ea”. Al momento, el chupete sale disparado vete a saber dónde.</p>
<p>Segundo, meter un dedo por el pañal para ver si había algún elemento extraño incomodando las posaderas de mi niño. El resultado de la exploración digital, como siempre, negativo. El niño se incorpora y llora. Madre mía, cómo llora. Pero yo sigo con el &#8220;ea, ea, ea&#8221;.</p>
<p>Tercer paso, a menear la cuna con una mano y con cierta virulencia, y con la otra y los pies, a buscar el chupete, sin encender la luz porque mi cuñada dice que la luz espabila a los bebés.  Antonio, con el incremento de meneíto, parece más irritado, así que llora más fuerte. Y yo, cada vez más fuerte el “ea ea ea mi niño, ea ea ea”.</p>
<p>Parece que llevo una eternidad levantada, y sólo han pasado 10 minutos con el “ea ea ea mi niño a dormir ¡ya!, ¡leche!”.</p>
<p>Algunos días, con suerte, esto dura una hora; otros días, dos,. Quiero decir que <strong>algunos días tardo una hora en coger al niño y llevármelo a la cama, y otros días aguanto dos horas. </strong>Pero eso sí, camino de la habitación siempre me decía eso de<strong>  “juro que hoy es la última vez”.</strong></p>
<p>El problema de los niños que duermen mal es que terminan teniendo<strong> padres que  duermen peor</strong>. Y ambos, padres e hijos, sufren las <strong>consecuencias de esa falta de sueño</strong>: cansancio, dificultad para concentrarse, irritación. Y cansados e irritados es más complicado educar.</p>
<p>En esto del dormir nos encontramos, como en muchos otros aspectos de la vida, posturas más o menos enfrentadas: por un lado, los partidarios del <a href="http://www.doctorestivill.es/" target="_blank"><strong>Dr. Estivill</strong></a>,  que tiene como biblia  su libro “<a href="http://www.metodoestivill.com.ar/" target="_blank"><strong>Duérmete niño</strong>“</a>, en el que defiende un método basado en el <strong>“<a href="http://www.netmoms.es/magazin/bebe/el-bebe-aprende-a-dormir/metodo-ferber-dejar-llorar-5-minutos/" target="_blank">método Ferber”</a></strong>.</p>
<p>El objetivo de esta técnica es <strong>enseñar a dormir a los niños solos, sin ayudas externas</strong>. Se basa en <strong>crear hábitos a los niños, realizar rutinas y, en el caso de que hayan adquirido hábitos incorrectos, corregirlos de una manera muy concreta</strong>. El Dr. Estivill afirma que su método, que no es válido para todos los niños, tiene un 95% de posibilidades de éxito, aunque tiene también muchos detractores.</p>
<p>Por otro lado nos encontramos al <a href="http://translate.google.es/translate?hl=es&#038;sl=en&#038;u=http://cosleeping.nd.edu/mckenna-biography/&#038;prev=/search%3Fq%3DDr.%2BJames%2BMcKenna%26hl%3Des%26client%3Dfirefox-a%26hs%3DYWd%26rls%3Dorg.mozilla:es-ES:official%26channel%3Dnp%26biw%3D1024%26bih%3D629&#038;sa=X&#038;ei=Lt85UcmvCc-y7Aa4oID4Cw&#038;ved=0CD0Q7gEwAQ" target="_blank"><strong>Dr. James McKenna</strong></a>, que tienen como biblia <strong>“<a href="http://dormirsinllorar.com/shop/dormir-con-tu-beb-gu-a-para-padres-sobre-el-colecho--j-mckenna.html">Dormir con tu Bebé</a>”</strong>. Estos padres son partidarios del <a href="http://translate.google.es/translate?hl=es&#038;sl=en&#038;u=http://www.cosleeping.org/&#038;prev=/search%3Fq%3Dco-sleeping%26hl%3Des%26client%3Dfirefox-a%26hs%3DGXd%26rls%3Dorg.mozilla:es-ES:official%26channel%3Dnp%26biw%3D1024%26bih%3D629&#038;sa=X&#038;ei=Wt85UaTgCvKS7Abki4FQ&#038;ved=0CEwQ7gEwAg" target="_blank"><em>co-sleeping</em></a>, que en castellano lo hemos traducido como “<strong>colecho</strong>”, padres partidarios de una crianza más natural, en la que <strong>los niños duermen con los padres hasta que tienen tres o cuatro años porque consideran que esto favorece el desarrollo emocional y el establecimiento de vínculos.</strong> Este método que, tambien tiene sus detractores, es muy habitual en paises orientales  como Japón y en el norte de Europa.</p>
<p><strong>Todos los métodos tiene sus ventajas y sus inconvenientes</strong>, y a los padres que se entregan a los métodos como si fueran dogmas hay que recordarles que<strong> la educación de los hijos requiere algo más que la aplicación inflexible de un método de crianza, requiere sobre todo tranquilidad, tener en cuenta las características de los hijos y también la de los padres, y paciencia.</strong></p>
<p>Dormir es necesario para los hijos y para los padres. Os animo a que compartáis con otros padres lo que hacéis o habéis hecho para ayudar a vuestros hijos a regular el hábito del sueño.</p>
<p>Y no tengáis duda alguna que <strong>dentro de unos años dormiréis de forma continuada</strong> hasta que los ronquidos de vuestra pareja os despierten, hasta entonces mis mejores deseos de buenas noches y felices sueños.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para saber más del método <a href="http://http://www.todopapas.com/bebe/cuidados-bebe/aprendiendo-a-dormir-el-metodo-estivill-359">Estivill</a></strong></p>
<p><strong>Para saber más del <a href="http://psicologiaycrianza.blogspot.com.es/2012/07/beneficios-del-colecho-para-los-bebes.html">colecho</a></strong></p>
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