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	<title>Las grullas, el viaje del frío | ExtreNaturaleza - Blogs hoy.es</title>
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		<title>Las grullas, el viaje del frío | ExtreNaturaleza - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 17:59:49 +0000</pubDate>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div id="attachment_23" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-23" class=" wp-image-23 " title="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg" alt="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." width="630" height="354" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px"></a><p id="caption-attachment-23" class="wp-caption-text">Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B.</p></div>
<p>A <strong>noviembre</strong> le gusta difuminar los paisajes con <strong>neblinas</strong>.</p>
<p>La <strong>dehesa</strong> entonces se despierta con una <strong>finísima cortina color gris lluvia</strong>, que enmudece los verdes; al fondo la <strong>silueta de encinas y alcornoques</strong> se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el <strong>sonido de trompeteos</strong>, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una y otra vez. Es entonces cuando emerge con cierta elegancia <strong>el ave que vino del frío</strong>:<strong> la grulla</strong>, una zancuda que <strong>decora con sus vuelos la naturaleza extremeña</strong>.  Enormes aves que dibujan la vida con su abundante presencia; convirtiendo esta región, aún más, <strong>en un paraje extraordinario</strong>.</p>
<p>Las grullas ya están en Extremadura, pero hasta llegar aquí estas aves han tenido <strong>un periplo muy especial</strong>. Es a <strong>principios de septiembre</strong>, cuando miles de grullas comienzan su particular viaje del frío desde sus tierras de origen, en el <strong>Norte de Europa</strong>,  donde han pasado la primavera y el verano.</p>
<p>Durante ese tiempo, <strong>las grullas se han amado</strong> entre aguas y vegetación de pantanos; y <strong>criado</strong> con esmero a sus pollos.</p>
<p>Un buen día, y tal vez alentadas por la luz del sol-que comienza a menguar-, o por las temperaturas, -o simplemente porque quieren-, <strong>comienzan a hacer caso a su instinto y emprenden el vuelo</strong> desde sus poblaciones nativas en el norte: Finlandia, Escandinavia, Países Bálticos, Rusia…</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Con extraordinaria organización <strong>se agrupan en bandos</strong> más o menos numerosos. <strong>Son especies muy gregarias,</strong>– el grupo le da seguridad-. Eso sí, <strong>son muy románticas</strong>, las parejas son <strong>monógamas</strong>, y son unos p<strong>adres extraordinarios</strong>. Los ornitólogos dirían: con una <strong>gran inversión paternal</strong> con su prole.</p>
<div id="attachment_28" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-28" loading="lazy" class=" wp-image-28 " title="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg" alt="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px"></a><p id="caption-attachment-28" class="wp-caption-text">No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B.</p></div>
<p>Comienza entonces <strong>uno de los éxodos más asombrosos</strong> de las aves migratorias. Miles de grullas cruzan el cielo de Europa, navegando por un mar de aire y escribiendo <strong>letras</strong> en el cielo, – sí, porque cuando vuelan van dibujando l<strong>a forma “V</strong>”: un comportamiento, que permite tener <strong>un vuelo más aerodinámico</strong>, a la vez que <strong>la grulla “piloto”</strong>, va siendo reemplazada, para que no se canse mucho, por otras, en una sincronización perfecta-.</p>
<p><strong>Las grullas que vienen a Extremadura tienen su propio itinerario</strong>. Emulando las líneas aéreas diríamos que estas “patilargas” siguen el siguiente circuito aéreo:  Despegan en diferentes y pequeños aeródromos de <strong>Suecia</strong>; siendo el más importante el “aeropuerto” del<strong> Lago Hornborga</strong>,- es el más solicitado por su duty free-. El primer “trasbordo” será en la <strong>isla alemana de Rügen</strong>,- si hay mucho “tráfico aéreo” se les desvían a la <strong>zona del río Oder</strong>-.</p>
<p>Tras un periodo de avituallamiento y repostar los vuelos se reanudan. Aquí suele haber un aumento del contingente de “pasajeros grulleros” -y también overbooking-. Aumenta la demanda de “viajeros” y los “aviones” despegan hasta el siguiente destino en la <strong>región francesa de los lagos Der y Chantecoq</strong>, aterrizando algunos “aeroplanos grulleros” en el <strong>suroeste de Francia</strong>, concretamente en la zona de las <strong>“Landes de Gascogne”</strong> : –Algunos “pasajeros grulleros” les gusta quedarse aquí, cuando el tiempo es bueno y las ofertas hoteleras son atractivas-.</p>
<p>La mayoría reanudan los vuelos y <strong>cruzan los Pirineos</strong>. Haciendo parada en la <strong>laguna aragonesa de Gallocanta</strong>. Parando también en <strong>Villafáfila en Zamora</strong>. Otras se quedan aquí por la belleza, los buenos restaurantes, y servicios de las terminales de este “aeropuerto”. Pero las más aventureras, -casi la totalidad-, despegan para continuar el vuelo hasta aterrizar en <strong>Extremadura</strong>: en los ” <strong>aeropuertos de las dehesas y embalses</strong>“.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Por fin,<strong> a finales de octubre y principios de noviembre, las grullas están entrando en Extremadura</strong>, han volado a unos <strong>45 kilómetros por hora</strong>, más o menos, y una distancia aproximada de <strong>3.000 kilómetros</strong>, eso sí, volando siempre de día ya que son muy precavidas.</p>
<p>Una vez en Extremadura, a las grullas les gusta<strong> dormir su sueño de invierno</strong>. Siendo esta región el área más importante de invernada de la grulla común de toda Europa. Las poblaciones durante la invernada se distribuyen entre <strong>Cáceres y Badajoz</strong>: (-no me gusta dar cifras, porque estoy convencido que nadie lo sabe con exactitud, pero <strong>rondarán las 90.0000</strong>-).</p>
<p>De lo que sí estoy seguro es que <strong>en otro tiempo fueron muchas más, antes de perderse el bosque</strong> para dar paso al regadío; o los cambios constantes del aprovechamiento agrícola. <strong>Pero se han adaptado bien</strong> a ese empeño del hombre de modificarlo todo. Es la virtud que tiene la naturaleza.</p>
<p>El viaje ha sido muy largo y tienen que descansar. Durante el otoño y el invierno, <strong>adornarán, con sus colores grises, siluetas estilizadas, vuelos eternos, y sonidos, los paisajes extremeños</strong>.</p>
<div id="attachment_27" style="width: 430px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-27" loading="lazy" class=" wp-image-27 " title="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg" alt="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." width="420" height="630" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 420px) 100vw, 420px"></a><p id="caption-attachment-27" class="wp-caption-text">En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B.</p></div>
<p><strong>Sus rutinas comienzan con el amanecer</strong>, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico <strong>vocingleo</strong>. Sonido éste que no se apagará hasta que se marchen. <strong>Es un método de comunicación entre padres e hijos o congéneres</strong>, avisando de peligros, o para ubicar el grupo en vuelo, para alguna grulla rezagada. No es extraño que <strong>su nombre científico sea onomatopéyico (</strong><em><strong>Grus grus)</strong>,</em> casi igual que el sonido que emiten.</p>
<p>Su <strong>primera actividad será el alimentarse copiosamente</strong>. Durante el día volaran en grupos pequeños a la dehesa, ese bosque mediterráneo aclarado y domesticado  por el hombre, allí se alimentarán de <strong>bellotas, grano de cereal, pipas de girasol</strong>, incluso algunos invertebrados, etc. También visitarán los <strong>campos cerealísticos, los arrozales</strong>… Es en estos hábitats donde más se aprecia su tamaño con sus más de <strong>120  centímetros de longitud ,y entre  200 y 230 centímetros de envergadura ala</strong>r.</p>
<p>Durante todo el día van de allá para acá, una y otra vez, cambiando de zona, en busca del sustento, sin dejar de vocinglear claro está; y mezclándose con el paisaje.</p>
<p><strong>Antes de que el sol se agote ya vuelan en fila india para ir a dormir</strong>. Los dormideros, la gran mayoría, se encuentran próximos a <strong>zonas húmedas</strong>, -tal vez como recordando el lugar dónde nacieron-. Charcas, embalses, o incluso ríos, son el ecosistema elegido. Algunas duermen en las orillas y otras prefieren pernoctar dentro del mismo agua, táctica esta última realizada para evitar posibles depredadores.</p>
<p>Durante su estancia aquí, <strong>los más jóvenes</strong>, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, <strong>no se separarán de sus padres</strong>. Componiendo los típicos grupos familiares.</p>
<div id="attachment_32" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspeque%C3%B1asfeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-32" loading="lazy" class="size-full wp-image-32" title="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspeque%C3%B1asfeten2.jpg" alt="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px"></a><p id="caption-attachment-32" class="wp-caption-text">Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B.</p></div>
<p>Será a partir del <strong>“Idus de Marzo”</strong>, cuando se rompa la relativa calma de la colonia con los bailes de cortejo. -Son <strong>comportamientos prenupciales</strong>, donde las parejas hacen votos de amor, viviendo un nuevo noviazgo-.</p>
<p>Los jóvenes reproductores, también buscan aquí a su posible pareja, se convierten entonces, <strong>los campos extremeños, en una especie de Celestina</strong>. <strong>Las danzas de enamoramientos, son espectaculares</strong>: bailan dando círculos o zigzagueando, moviendo y batiendo sus alas a la vez. <strong>Se paran de repente y saltan hacia arriba</strong> con las alas abiertas, y las patas hacia adelante, moviendo espasmódicamente el cuello,  cogiendo vegetación con el pico y lanzándolo hacia arriba. Todo esto aderezado con su ya consabido vocingleo. <strong>Y todos parecen contagiarse del baile del amor</strong>.</p>
<p>Danza que se convertirá en <strong>despedida</strong>. <strong>El viaje de vuelta a casa será más corto</strong> que la venida. Volverán a sus tierras, donde se unirán las parejas reproductoras para nidificar, y <strong>esperar al próximo año</strong> para volver a realizar el viaje del frío.</p>
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