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	<title>ExtreNaturalezaFlora y fauna &#8211; ExtreNaturaleza</title>
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		<title>Atalantarse con los linces</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Aug 2014 12:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Bernal García</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Cuando la luz indecisa del atardecer difumina todo el paisaje. Y el sol ya se ha ocultado, pero la noche aún no se ha adueñado de la tierra. Es entonces cuando se genera una frontera lumínica que los franceses denominan: “entre perro y lobo” ( aunque para este relato tal vez sería mejor decir entre [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-122" title="linces (1)" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1.jpg" alt="" width="663" height="464" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1.jpg 1567w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1-300x210.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1-768x537.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1-1024x716.jpg 1024w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a></p>
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<p>Cuando la luz indecisa del atardecer difumina todo el paisaje. Y el sol ya se ha ocultado, pero la noche aún no se ha adueñado de la tierra. Es entonces cuando se genera una frontera lumínica que los franceses denominan: <strong>“entre perro y lobo”</strong> ( aunque para este relato tal vez sería mejor decir entre “gato y lince” ).</p>
<p>Pues bien, precisamente andaba yo caminado en esa divisoria del día. Cuando, agotado, me paré un instante a beber de mi vieja cantimplora. Me eché a un lado del camino buscando el amparo de los árboles; -bueno y también el poder apoyarme en ellos -. Tras el primer sorbo, según bajaba la cantimplora, me percaté que no muy lejos de mí, una silueta que yo nunca antes había visto en plena naturaleza, caminaba despacio-grácil-, enarbolando una cola “mocha”, unas patas traseras largas, una cabeza con barbas  y unas orejas pinceladas y atentas. Ni la grama que pisaba sonaba. Mi corazón que es un músculo demasiado vehemente gritaba que aquello era un <strong>lince</strong>: –Sí señor, estoy viendo un lince! – !!!oehh, oehh, oehh&#8230;¡¡¡.  Mi cerebro, que es un órgano más neuronal me pedía tranquilidad y sosiego. Vamos, que no empezase a alucinar. Con mi mano libre, ya que aún mantenía sujeta la cantimplora, intenté agarrar mis antiguos prismático rusos de 8&#215;30, y como pude, enfoqué. No quería hacer ningún ruido, casi no respiraba. Haciendo malabares, logré pillarle. Y,  él a mí también, en un suspiro, con un salto, le perdí de mi ocular, de mi visual, y de aquel lugar. Le engulló el matorral.</p>
<p>Durante unos segundos, mientras admiraba aquel animal, sentí una extraña sensación anímica: por una parte excitación, emoción, palpitaciones&#8230;.;”como abobao” diría mi madre con rotundidad y sabiduría médica. Hoy muchos años después leo que, aquello que me ocurrió viendo el lince, es un cuadro clínico definido que se denomina el <strong>“Síndrome de Stendhal”</strong>, que en resumidas cuentas no es otra cosas que una situación anímica que se produce al observar obras de gran belleza. <strong>Un hartazgo de hermosura como la que me regaló aquel sublime animal</strong>.   Y está bien hablar de este síndrome, porque dentro de muy poco las autoridades extremeñas tendrán que poner carteles avisando: <strong>que este territorio es susceptible de generar los síntomas del &#8220;síndrome de Stendhal&#8221;</strong>. Razones son muchas:<strong> por la singularidad de sus paisajes, la belleza de sus atardeceres, la diversidad de sus aves; y ahora la presencia de un “tigre pequeño”.</strong>Quién sabe, es probable que dentro de unos años tengamos lista de espera para <strong>“el turista de linces”</strong>. Todo es posible.</p>
<p>Y para conseguir recuperar esta especie, que ya vivió en Extremadura, tenemos que asegurarnos que se adapten y se reproduzcan y  así sacarlo de esa <strong>“vitrina del museo de la extinción”</strong>.  Según la<strong><a title="UICN" href="http://www.iucn.org/es/" target="_blank"> UICN</a></strong> (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), para que una especie comience a <strong>salir de la lista roja,</strong> hay que <strong>asegurar unas 50 hembras reproductoras en su hábitat</strong>;  que se mantengan  y aumente esa población .</p>
<p>En Extremadura los datos oficiales nos dicen que desde <strong>hace más de tres décadas</strong> nuestra <strong>población de lince ibérico se extinguió. </strong>No pudiéndose corroborar, durante todo este tiempo de la existencia de ellos. Sí es cierto, que existen citas oficiosas, y esporádicas, relatando la visión de este <strong>carnívoro</strong>. -A veces, el no tener evidencia de algo no quiere decir que no exista. El que no se vea, no quiere decir que no esté. Pero vamos, esa es otra “dehesa” donde no vamos a entrar ahora-.</p>
<p>En Extremadura al <em><strong>“Lynx pardinus”</strong></em> se le llamaba: <strong>el lobo o gato cerval</strong> y también <strong>el gato clavo</strong>. Y aunque hoy tienen <strong>nombres propios que empiezan por K</strong> ( <strong>menos uno que empieza por J</strong>),  genéricamente se le denomina <strong>lince ibérico</strong>.  Pues, bien, <strong>ocho de estos felinos están deambulando ahora por tierras extremeñas</strong> con “<strong>elegantes collares</strong>” que permiten ir emitiendo y conocer dónde andan y qué hacen.</p>
<p>Toda <strong>una gran noticia</strong> que bien requiere difundirla por todos los medios. Sobre todo darla a conocer a la sociedad en general y a la extremeña en particular,<strong> para que todos seamos conscientes de la necesidad e importancia de  mimar y conservar el lince</strong>.   La administración está haciendo un gran trabajo, pero <strong>estos linces “extremeños” necesitan muy mucho de nosotros</strong> para que salgan a adelante. Y este es el mensaje que hay que transmitir.</p>
<p>Una fase importantísima ya se ha realizado: <strong>la reintroducción en la Naturaleza:</strong> de donde nunca tendrían que haber salido. Ahora, los linces, están desconcertados en sus nuevos lares. Una vez que se sueltan, se ubican , y exploran minuciosamente el entono. Para ellos es un cambio importante, y pasarán varios días hasta asentarse como territoriales, como dueños y señores de su feudo. Tenemos noticias que algunos de ellos empiezan a tomar posesión de su territorio y que no dudan en compartirlo. Y de paso ligar. Que de eso se trata, <strong>que haya mucho amor y reproducción</strong>.</p>
<p><strong>Si buscamos la palabra amenazado en el diccionario es probable que veamos la foto de un lince como definición</strong>. Lamentablemente es así.  <strong>La modificación de su hábitats, los cambios de cultivos, su especialización en cazar conejos</strong> ( lagomorfos que han sufrido enfermedades que han diezmado su población. Y esto ha generado, que si el conejo falla, él- el lince- también.)</p>
<p>Si a esta lista le añadimos las causas que más me enervan como, <strong>la muerte provocada por furtivos</strong>, <strong>por los cepos, los lazos y las artes ilegales</strong>. Entonces esto sigue corroborando <strong>la necesidad de una pedagogía ambiental social</strong>.</p>
<p>Sin olvidarnos, claro está, <strong>de los atropellos</strong> que también son parte de esta relación de causas que provocan que<strong> la mitad de los animales soltados no sobrevivan</strong>.   <strong>Es, por tanto, apremiante un gran esfuerzo, y una ilusión colectiva para sensibilizarnos que tenemos linces en &#8220;casa&#8221;, y que se requiere de nuestra atención y cuidado para protegerlos</strong>.</p>
<p><strong>Que toda la sociedad extremeña se involucre en su conservación y estén orgullosos de poseerlos: cuando algo lo hacemos nuestro lo queremos más.</strong>  <strong>Todos debemos ser conocedores que hemos conseguido que una especie desaparecida</strong>, <strong>&#8220;vuelva a la vida&#8221;,</strong> <strong>a nuestros ecosistemas</strong>. <strong>Y que su presencia revaloriza mucho más esta región. </strong> <strong>Desde los núcleos urbanos hasta las zonas rurales todos tenemos que empatizar con el lince  y atalantarnos con la idea de que el gato clavo vuelva a caminar por Extremadura.</strong></p>
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		<title>Los paisajes del horizonte</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jul 2014 00:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Bernal García</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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<div id="attachment_112" style="width: 685px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-112" loading="lazy" class=" wp-image-112 " title="Los llanos de Cáceres" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg" alt="" width="675" height="451" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 675px) 100vw, 675px" /></a><p id="caption-attachment-112" class="wp-caption-text">Extensas planicies que tienen como límite el infinito. Paisajes abiertos con un claro estilo minimalista. Son, estas llanuras y seudoestepas, la esencia de la naturaleza. Es aquí donde habita la sencillez.Foto©Andrés Bernal</p></div>
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<p>Al fondo una delgada linea del horizonte separa el  azul cielo de la áurea tierra.  Arriba las  nubes contrastan con lo añil, con movimientos constantes; aunque a veces dejan a los cielos huérfanos. Abajo sólo la grama seca, o los rastrojos, emergen enhiestos desde el suelo. No hay árboles, ni arbustos, no hay sinuosidades ni ondulaciones ostentosas, sólo existe el llano y el confín de un territorio con una identidad propia. Extensas planicies que tienen como límite el infinito. Paisajes abiertos con un claro estilo minimalista. Son, estas<strong> llanuras y seudoestepas</strong>, la esencia de la naturaleza. Es aquí donde habita la sencillez.</p>
<p><strong>El viajero de la naturaleza</strong>, el observador de paisajes, centra todas sus miradas en el color, en la escala, en el espacio circundante y en una estoica biodiversidad. Una austeridad estilista que hemos configurado los hombres a través de muchos años. Nuestro empeño en sobrevivir nos llevó a moldear estos entornos para conseguir un mejor aprovechamiento agrícola y también ganadero. <strong>Los paisaje son culturales </strong>no lo olvidemos. Y, es por ello, que debemos de pagar un tributo a la naturaleza , en forma de ayuda medioambiental, para <strong>conservar estos frágiles ecosistemas</strong>.</p>
<div id="attachment_117" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-117" loading="lazy" class="size-medium wp-image-117 " title="Cereal" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21-300x168.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21-768x431.jpg 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-117" class="wp-caption-text">Extremadura se atavía con estos paisajes en muchos lugares de su extenso territorio.Foto©Andrés Bernal</p></div>
<p>Extremadura se atavía con estos paisajes en muchos lugares de su extenso territorio. Lugares donde las tierras parecen dormidas en las estaciones de los extremos: verano e invierno. Pero de somnolientas nada de nada; sólo son pausas vegetativas que permiten estoicamente soportar los dramatismo climáticos. La vegetación, en su sabiduría infinita, saben ralentizar sus ciclos biológicos.</p>
<p>Los ralos <strong>cultivos del secano</strong> se esparcen por toda la campiña. Son los protagonistas de estos paisajes con <strong>suelos humildes</strong>. Pero con coberturas vegetales que nos ofrecen, desde el verde más provocativo en primavera hasta  pasar al color del sol en verano.</p>
<p><strong>Sembrados de trigo, cebada, avena, centeno</strong>,&#8230;; que ahora en verano, musitan sobre labores realizadas con la periodicidad de siempre. Son cultivos con los tiempos muy bien definidos. Labores donde <strong>la lluvia</strong> se convierte en el  <strong>aguador accidental</strong>. Definiendo milimétricamente <strong>la frontera del agua</strong>: del éxito o del fracaso de la cosecha.</p>
<p>Antes, la liturgia de <strong>la siembra</strong> estaba llena de incertidumbres. Ahora intentamos asegurarnos la inversión, y algunos métodos, respetuosos con el medioambiente,  se olvidan. Como dejar una parte del terreno desnudo para <strong>el barbecho</strong>, alternándose así los lugares de siembra. Dejando que la naturaleza, por sí sola, enriquezca los suelos, para así no atiborrarlos de elementos nocivos.  Tiempo, eso es lo que naturaleza necesita para recuperarse, y lo que al hombre le falta para seguir subsistiendo.</p>
<p>Es aquí donde <strong>el clima mediterráneo</strong> se vuelve más árido, lo que propicia que la naturaleza dibuje bocetos de vida con un interesante<strong> valor ecológico</strong>. La <strong>biodiversidad</strong> es igual de importante, tanto por su singularidad como por su escasez.</p>
<p>Pero incluso, estos ecosistemas en verano, resultan igual de atractivos. Al amanecer o al atardecer , entre estas estepas ibéricas , <strong>el naturalista curioso</strong> se llena de fascinación.  El frescor de estos momento del día alivian sobremanera, el calor que inunda el resto del día en cada espacio de estos paisajes.</p>
<p>Los rastrojos del cereal ambientan con olores a paja el campo.  Las pacas se agrupan en formatos variados formando estructuras geométricas. El tiempo da una tregua,  y es la hora de las enormes  <strong>avutardas</strong>, que a falta de arbustos, parecen ellas emularlos. Haciendo ostentación con su presencia. Deambulando como gigantes en estos paisajes del horizonte.</p>
<div id="attachment_118" style="width: 452px" class="wp-caption alignright"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-118" loading="lazy" class="wp-image-118  " title="Cuaderno de campo avutardas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg" alt="" width="442" height="247" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4-300x167.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4-768x428.jpg 768w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></a><p id="caption-attachment-118" class="wp-caption-text">Cuaderno de campo de avutardas y aguilucho en los Llanos de Cáceres. Dibujo©Andrés Bernal</p></div>
<p>La perspectiva te permite ver ocasionalmente los vuelos sonoros de <strong>sisones</strong>; con cuyo aleteo dinamizan la vida en la llanura. Cuando aterrizan desaparecen, su plumaje los convierte en invisibles, se disfrazan con el entorno como la mayoría de las <strong>aves esteparias</strong>. Son algunas de las virtudes de estas aves tan extraordinarias del llano.</p>
<p>Mientras las <strong>alondras</strong> se ponen a recitar su canto desde la atalaya que le brinda una piedra: sin duda todo un lujo de altitud.La <strong>calandria</strong> agita el paso por los linderos, y por las rodaduras de caminos.</p>
<p><strong>Gangas y ortegas</strong>, agrupadas en bandos, se amparan en los ambientes más eriales de estos paisajes. Van en busca de esos oasis que son los abrevaderos cuyos niveles de agua ya besan el suelo de los mismos.</p>
<p>Pero reconozco mi debilidad por una rapaz que habita en estos lares. Es el <strong>aguilucho cenizo.</strong> Un ave de presa con vocación de planeador. Él, con sus vuelos, convierte los campos de cultivos en ondulantes olas del mar. Con sus planeos, el aguilucho,  sin apenas agitar sus alas sigue la caligrafía de la “ola” como si de un surfista del secano se tratase. Moviéndose con elegancia por el espacio aéreo de campos sembrados. Vuela raudo pegado a los cultivos. Una y otra vez planea por el cereal, hasta que un giro, modifica su rutina de vuelo y se deja caer sobre su presa.</p>
<p>Me quedo aquí en estos paisajes del horizonte, perdiéndome entre vuelos de aguiluchos, y entre los caminos nómadas, que atraviesan estos paisajes. Contemplando como este hato de ovejas, se ornamenta con oportunistas <strong>garcillas bueyeras</strong>. Aves buscando que el ganado les espanten su almuerzo con forma de insectos.</p>
<div id="attachment_116" style="width: 655px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-116" loading="lazy" class=" wp-image-116" title="Garcillas y Ovejas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg" alt="" width="645" height="363" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-116" class="wp-caption-text">Contemplando como este hato de ovejas, se ornamenta con oportunistas garcillas bueyeras.Foto@Andrés Bernal</p></div>
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		<title>Las golondrinas, aves del barro</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 11:16:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las golondrinas han sido desde siempre las pregoneras de la primavera. Rehiletes azules de vuelos constantes y malabares aéreos que, en sus raudos y veloces revoloteos, dibujan imágenes cargadas de buen tiempo. Empatía exclusiva entre el clima y una singular ave. En Extremadura siempre ha existido una cierta simpatía hacia la golondrina común. Protagonista de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_99" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-99" loading="lazy" class="size-full wp-image-99" title="Una golondrina en Monfragüe." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog.jpg" alt="Una golondrina en Monfragüe." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-99" class="wp-caption-text">Una golondrina en Monfragüe.</p></div>
<p>Las golondrinas han sido desde siempre las <strong><em>pregoneras de la primavera</em></strong>. Rehiletes azules de vuelos constantes y malabares aéreos que, en sus raudos y veloces revoloteos, dibujan imágenes cargadas de buen tiempo. Empatía exclusiva entre el clima y una singular ave.</p>
<p>En <strong>Extremadura</strong> siempre ha existido una cierta simpatía hacia la <strong>golondrina común</strong>. Protagonista de refranes, inspiradora de cuentos, poemas, e historias singulares. Como una que, a mí, me gusta mucho:  la que narra cómo, antiguamente, los habitantes de los pueblos pensaban que las golondrinas pasaban el invierno <strong>escondidas en el barro</strong>.</p>
<p>Las gentes observaban que, con el inicio del otoño, las golondrinas comunes <strong>desaparecían</strong>. Y el imaginario de la cultura popular lanzó su peculiar tesis sobre este acontecimiento: <strong>“Las golondrinas, con los primeros fríos se esconden en el barro”</strong>.</p>
<p>Era lógico pensar esto si uno ve su pecho y frente de color <em>rojizo arcilloso</em>. Y, si a esto, le sumamos el material que dominaban perfectamente para construir sus nidos, pues era lógico imaginarlas ahí, en su particular baño de arcilla, acurrucaditas, a la espera del buen tiempo que les haría despertar de su letargo.</p>
<p>Es una interesante leyenda para una especie <strong>muy ligada a los entornos humanos</strong>. Y ya sabemos que la proximidad con el hombre confiere y otorga el protagonismo de muchas historias.</p>
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<div id="attachment_95" style="width: 673px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-95" loading="lazy" class=" wp-image-95 " title="golondrina332" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332.jpg" alt="" width="663" height="422" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332-300x191.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332-768x488.jpg 768w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a><p id="caption-attachment-95" class="wp-caption-text">Desde siempre han sido las pregoneras de la primavera. Rehiletes azules de vuelos constantes y malabares aéreos; que en sus raudos y veloces revoloteos dibujan imágenes cargadas de buen tiempo. Empatía exclusiva entre el clima y un ave.</p></div>
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<p>Este volador incansable lleva ya unas semanas en Extremadura, <strong>adelantándose a la fecha oficial del inicio del equinoccio de primavera</strong>. Se diría que la estación del buen tiempo llega tarde. <strong>Los cambios climáticos aceleran tácitamente los acontecimientos naturales</strong>. Y muchas veces no los percibimos si no es corroborando la presencia y mirando las acrobacias aéreas de las golondrinas.</p>
<p>Su <strong>periplo migratorio</strong> está lleno de <strong>“<em>mares”</em> </strong>, desde <strong><em>“los mares de arena”</em></strong> del desierto del Sáhara, pasando por el mar Mediterráneo, y llegando <em>al <strong>&#8220;mar de encinas”</strong></em> que existe en Extremadura.</p>
<p>Con apenas una longitud de 18 centímetros es capaz de realizar <strong>un trayecto de más 3.000 kilómetros</strong> para pasar el invierno en el continente Africano y regresar a Europa. No me digan que no es toda una proeza.</p>
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<div id="attachment_96" style="width: 655px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-96" loading="lazy" class=" wp-image-96 " title="golondrina22" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22.jpg" alt="" width="645" height="453" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22-300x211.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22-768x539.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-96" class="wp-caption-text">Las golondrinas comunes son muy rústicas; y en Extremadura este ave tiene su particular paraíso.</p></div>
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<p>Su <strong>fidelidad</strong> a los lugares de cría les anima a viajar a los <strong>mismos sitios donde nidificaron en años anteriores</strong>. Si los dos miembros de la pareja han sobrevivido, comenzarán con el galanteo y el consabido enamoramiento. Sus paradas nupciales se visten con libreas de <strong>color azulado oscuro, </strong>de canciones chirriantes, haciendo ostentación de saturadas gargantas y frentes rojizas, enmarcadas con un collar negro. <strong></strong></p>
<p><strong>Pero su éxito, el de los machos, va a estar, sobre todo, en el tamaño de su cola</strong>: No se rían, es cierto. <strong>Los machos tienen las rectrices externas más largas</strong>, configurando esa <strong>cola ahorquillada</strong>.</p>
<p>Y en esta especie las hembras, sí: dan mucha importancia al tamaño, y al <strong>color pardo rojizo</strong> <strong>de los baberos</strong> de los machos. <strong>Cuanto más saturados los ocres del plumaje, más éxito</strong>. ¿Quién dijo que los machos no son coquetos?</p>
<p><strong>Las golondrinas son muy rústicas,</strong> y en <strong>Extremadura este ave tiene su particular paraíso</strong>. Les gusta sobre todo las casas bajas, los establos, los balcones, y los lugares no más altos de cinco metros. En estos acogedores lugares construirán sus famosas <em><strong>“taza de barro”</strong></em>.  Su nido ocre de arcilla, construido a base de moldeadas bolitas, se ubicará en una sola pared, pegadito al techo, como para evitar que nadie pueda molestar sus labores reproductivas, o simplemente por querer tener cierta intimidad.</p>
<p>Su lecho, el de esta cuna de barro, estará forrado con delicado plumón, y en él criarán avivadamente a su prole,  atiborrándolos de insectos. Como curiosidad, decir que los datos indican que cada golondrina, durante esta época, <strong>caza dos y tres veces su peso en insectos</strong> para alimentar a sus pollos. Es bastante si pensamos que <strong>su peso está entre 15 y 20 gramos</strong> (echen cuentas).</p>
<p>Cuando comienzan a independizarse los pollos es espectacular ver a los progenitores cómo alimentan a sus retoños en el aire, haciendo alarde, una vez más, de sus habilidades voladoras. Ello no quita,  si todo va bien, que hagan varias puestas más.</p>
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<div id="attachment_94" style="width: 655px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-94" loading="lazy" class=" wp-image-94 " title="daurica" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica.jpg" alt="" width="645" height="399" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica-300x185.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica-768x475.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-94" class="wp-caption-text">la golondrina dáurica, es muy similar y se confunde con cierta frecuencia con la común. Es más modesta en hábitos y costumbres. Llega unos días más tarde, -tal vez esta especie sea más seria y respeta los tiempos oficiales del inicio de la primavera-.</p></div>
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<p><strong>Pero existe otra especie de golondrina</strong> que también habita en Extremadura: <strong>la golondrina dáurica</strong>, que es muy similar  y se confunde con cierta frecuencia con la común. Es más modesta en hábitos y costumbres. Llega <strong>unos días más tarde</strong><em> (tal vez esta especie sea más seria, y respete los tiempos oficiales del inicio de la primavera).</em></p>
<p>Como todas las golondrinas, las destrezas aérade las daúricas son inmejorables. E Identificarla en vuelo es de notable alto. Pero esta especie <strong>tiene unas pautas volanderas que son más pausadas, planea mucho más, y es fácil verla una y otra vez , descolgarse por “laderas de viento”</strong>.  <strong></strong></p>
<p><strong>Sus ropajes son también diferentes</strong>. Viste un delatador color crema en su obispillo (la parte inmediatamente superior a la cola). <strong>Su dorso y cola azul oscuro</strong> contrasta con el vientre, pecho y garganta uniformemente coloreadas de castaño rojizo. Otro alarde de buen gusto y del arte de la naturaleza.</p>
<p>Su comportamiento es más bohemio, <strong>es más solitaria</strong> y<strong> amiga de zonas naturales, más campestre</strong>, no tan urbanizadas. Aunque no descarta habitar en casas abandonadas, los túneles y puentes para colocar su peculiar nido que tiene forma de <strong>“botella de barro” o “pera”.</strong></p>
<p>Se trata del típico nido de barro, cuya entrada es alargada, como si se tratara de un pequeño túnel. Y, que al igual que su “prima”, la golondrina común, <strong>construyen con mucha habilidad el macho y la hembra</strong>. Esta especie es más silenciosa, no es tan escandalosa como la otra. <strong>Su canto consiste en emitir un gorjeo corto, sutil y más dulce. </strong></p>
<p><strong>Podemos encontrar golondrinas por toda Extremadura, por la gran mayoría de los paisajes humanizados</strong>.</p>
<p>Mi imagen preferida es ver <strong>retahílas de estas aves sobre los cables</strong>, emulando notas sobre un peculiar pentagrama. O volando con quiebros imposibles entre las calles estrechas de nuestros pueblos. Siendo malabaristas del aire. Y obstinadas cantantes de amaneceres.</p>
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		<title>Los oasis de charcas y lagunas.</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Dec 2012 20:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Extremadura alberga estos paisajes efímeros y con vocación de agua,  que parecen resucitar después del verano, son las lagunas y charcas temporales, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua,convirtiéndose en zonas húmedas. &#160; &#160; Aprendí a observar la naturaleza a través de la mirada de mi padre, -afortunadamente, ya que yo, empezaba a [&#8230;]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><strong><em>Extremadura alberga estos paisajes efímeros y con vocación de agua,  que parecen resucitar después del verano, son las lagunas y charcas temporales, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua,convirtiéndose en zonas húmedas.</em></strong></p>
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<div id="attachment_39" style="width: 632px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-39" loading="lazy" class=" wp-image-39  " title="zonas húmedas del norte de Extremadura: charcas y lagunas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n.jpg" alt="" width="622" height="414" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 622px) 100vw, 622px" /></a><p id="caption-attachment-39" class="wp-caption-text">Lagunas y charcas temporales, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua. foto©Andrés Bernal</p></div>
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<p style="text-align: left;"><strong>Aprendí a observar la naturaleza a través de la mirada de mi padre</strong>, -afortunadamente, ya que yo, empezaba a tener vocación de miope-.  Dependiendo de lo que fuéramos a hacer <strong>“al campo”</strong>, (-y entiéndase campo en su acepción medio ambiental más amplia-), o andábamos mucho, o nos parábamos. Mi padre aseguraba qué si queríamos observar algo, lo mejor era quedarse quieto o sentado en un lugar: <strong>“</strong><em><strong>Será entonces cuando te conviertes en</strong> <strong>espectador de todo ese espectáculo que es la naturaleza, siendo y sintiéndote parte de ella</strong></em>”. Bien, pues atendiendo a estas sabias palabras, hoy les recomiendo que hagamos: <em>“sitting”</em>, o “<em>sentarsing”</em>: (permítanme las palabrejas).</p>
<p style="text-align: left;">Uno de los mejores lugares para esta práctica, durante estos tiempos de otoño, son esos <strong>paisajes efímeros</strong> que parecen resucitar después del verano. Me refiero a las <strong>lagunas y charcas</strong> <strong>temporales</strong>, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua, perdurándoles hasta la primavera. Con todo ese repertorio de precipitaciones con nombres propios como: aguacero, chaparrón, calabobo, sirimiri, llovizna…, se irán alimentando estas <strong>zonas acuáticas</strong> para convertirse en pequeños bocetos de mares con aguas tranquilas. Hábitats estos relativamente someros, pero repletos de una increíble <strong>biodiversidad.</strong> Lugares estéticos y amables colmados de tranquilidad que aplacan la curiosidad del que se acerque a ellos.</p>
<div id="attachment_40" style="width: 651px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-40" loading="lazy" class=" wp-image-40          " title="Complejo Lagunar de la Albuera" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n.jpg" alt="" width="641" height="427" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 641px) 100vw, 641px" /></a><p id="caption-attachment-40" class="wp-caption-text">Complejo Lagunar de la Albuera. Lugares para disfrutar de la naturaleza. ©Andrés Bernal</p></div>
<p><strong>En Extremadura son varias las zonas húmedas que podemos encontrar,</strong> y nuestras charcas y lagunas se adaptan perfectamente a la definición del <a title="RAMSAR" href="http://www.ramsar.org/" target="_blank">tratado Ramsar</a> que define a los humedales como:”<em>… las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corriente. ..</em>” Curiosamente en la extensa región extremeña, proporcionalmente no son muy abundantes estos territorios acuáticos de los que estamos hablando. Y por nuestro clima – <strong>el mediterráneo</strong>&#8211; la gran mayoría de estas <strong>zonas húmedas</strong> son muy pequeñas en extensión pero vitales. Algunas son naturales y otras artificiales pero sin duda alguna, son <strong>oasis azules</strong> entre tantas dehesas y llanuras.</p>
<p>Pues bien, busquemos una <strong>charca o laguna</strong>, y acerquemos con ganas de dejarnos sorprender. Podemos incluir en nuestro equipaje de<strong> naturalista o turista de la naturaleza</strong>, unos prismáticos ( -y si el presupuesto nos lo permite un telescopio-). Quedémonos a cierta distancia de estos paisajes del agua. Las mañanas de diciembre son perfectas, y además están envueltas con un halo mágico, convirtiendo este tiempo-el del amanecer- en un momento perfecto; tal vez porque las luces reflejadas en la niebla convierten estas manchas de agua en curiosos <strong>espejos de plata</strong>.</p>
<p>Si nos quedamos a cierta distancia <strong>el desfile de la vida</strong> comenzará a surgir inmediatamente. Toda una pasarela donde las modelos tienen, sobre todo, formas de <strong>aves</strong>.</p>
<div id="attachment_43" style="width: 586px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-43" loading="lazy" class="wp-image-43 " title="AVEFRÍA" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n.jpg" alt="" width="576" height="380" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n-300x198.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n-768x507.jpg 768w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></a><p id="caption-attachment-43" class="wp-caption-text">Las avefrías serán las más madrugadoras, se pasean en bandos con su característicos moños .Dibujo©Andrés Berna</p></div>
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<p><strong>Las avefrías o aguanieves</strong> serán las más madrugadoras, se pasean en bandos con su característicos moños y estridentes cantos. Les gusta realizar, en los márgenes del agua, una danza curiosa para conseguir alimento: Andan, se paran, y golpean el suelo con sus patas, giran sus cabezas como escuchando, y rápidamente si hay una lombriz la capturan con el pico. Cerca, en las orillas fangosas y repletas con tristes eneas por el frío, emerge la estilizada y blanca <strong>garceta grande</strong>, recién llegada de su migración. Camina con sutileza y elegancia buscando algo que llevarse a la boca.</p>
<p>En las orillas más libre de vegetación, vamos a necesitar tirar de <strong>guía de aves</strong> para reconocer a una variedad infinita de <strong>limícolas</strong> que corretean de allá para acá, metiendo su pico, una y otra vez en el lodo, especies que ostentan nombres muy apropiados: <strong>correlinos, chorlitejos, andarrios</strong>,…Son aves con colores armónicos con las aguas -pasando casi desapercibidos- despertando la calma de estos paisajes del agua con vuelos raudos por toda la charca.</p>
<p>Entre las limícolas una de la más fácil de distinguir, por su plumaje y sobre todo por parecer que anda sobre zancos, es <strong>la cigüeñuela.</strong></p>
<div id="attachment_44" style="width: 586px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-44" loading="lazy" class=" wp-image-44  " title="CIGUEÑUELA" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n.jpg" alt="" width="576" height="356" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n-300x185.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n-768x474.jpg 768w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></a><p id="caption-attachment-44" class="wp-caption-text">Entre las limícolas una de la más fácil de distinguir, por su plumaje y sobre todo por parecer que anda sobre zancos es la cigueñuela.©Andrés Bernal</p></div>
<p>No será extraño que las aristocráticas <strong>garzas reales</strong> aterricen con su cuello encogido sobre las aguas para insertar su pico a algún pez. Mientras, en un tronco o roca de la charca, se pueden ver a <strong>los cormoranes</strong>, que después de zambullirse- en las frías agua,- se abren al sol para secar su plumaje. El silencio de la charca es sólo roto por el griterío, casi lastimero, de <strong>gaviotas reidoras.</strong></p>
<div id="attachment_42" style="width: 710px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-42" loading="lazy" class=" wp-image-42     " title="Martín Pescador" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n.jpg" alt="" width="700" height="393" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n-300x168.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n-768x431.jpg 768w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a><p id="caption-attachment-42" class="wp-caption-text">El martín pescador, toda una acuarela azul y marrón, que entra como un suspiro al agua.Foto©Andrés Bernal</p></div>
<p>De repente un <strong>martín pescador</strong>, toda una acuarela azul y marrón, entra como un suspiro al agua, para capturar su alimento. A todo este <strong>escenario natural</strong> se suman <strong>lavanderas blancas</strong> golpeando al aire su cola constantemente. En el interior del agua, las enlutadas <strong>fochas</strong> hacen ostentación de sus picos blancos. Mientras los patos como los <strong>azulones, patos cucharas o porrones</strong> se convierten en visitantes fugaces…Y podríamos seguir disfrutando de más especies en estos paisajes del agua que se transforman en todo <strong>un concierto de aves</strong> que podemos ver si nos acercamos con mucho mimo a las charcas y lagunas.</p>
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		<title>Las grullas, el viaje del frío</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 17:59:49 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[A noviembre le gusta difuminar los paisajes con neblinas. La dehesa entonces se despierta con una finísima cortina color gris lluvia, que enmudece los verdes; al fondo la silueta de encinas y alcornoques se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el sonido de trompeteos, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-23" loading="lazy" class=" wp-image-23 " title="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg" alt="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." width="630" height="354" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a><p id="caption-attachment-23" class="wp-caption-text">Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B.</p></div>
<p>A <strong>noviembre</strong> le gusta difuminar los paisajes con <strong>neblinas</strong>.</p>
<p>La <strong>dehesa</strong> entonces se despierta con una <strong>finísima cortina color gris lluvia</strong>, que enmudece los verdes; al fondo la <strong>silueta de encinas y alcornoques</strong> se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el <strong>sonido de trompeteos</strong>, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una y otra vez. Es entonces cuando emerge con cierta elegancia <strong>el ave que vino del frío</strong>:<strong> la grulla</strong>, una zancuda que <strong>decora con sus vuelos la naturaleza extremeña</strong>.  Enormes aves que dibujan la vida con su abundante presencia; convirtiendo esta región, aún más, <strong>en un paraje extraordinario</strong>.</p>
<p>Las grullas ya están en Extremadura, pero hasta llegar aquí estas aves han tenido <strong>un periplo muy especial</strong>. Es a <strong>principios de septiembre</strong>, cuando miles de grullas comienzan su particular viaje del frío desde sus tierras de origen, en el <strong>Norte de Europa</strong>,  donde han pasado la primavera y el verano.</p>
<p>Durante ese tiempo, <strong>las grullas se han amado</strong> entre aguas y vegetación de pantanos; y <strong>criado</strong> con esmero a sus pollos.</p>
<p>Un buen día, y tal vez alentadas por la luz del sol-que comienza a menguar-, o por las temperaturas, -o simplemente porque quieren-, <strong>comienzan a hacer caso a su instinto y emprenden el vuelo</strong> desde sus poblaciones nativas en el norte: Finlandia, Escandinavia, Países Bálticos, Rusia…</p>
<p>Con extraordinaria organización <strong>se agrupan en bandos</strong> más o menos numerosos. <strong>Son especies muy gregarias,</strong>&#8211; el grupo le da seguridad-. Eso sí, <strong>son muy románticas</strong>, las parejas son <strong>monógamas</strong>, y son unos p<strong>adres extraordinarios</strong>. Los ornitólogos dirían: con una <strong>gran inversión paternal</strong> con su prole.</p>
<div id="attachment_28" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-28" loading="lazy" class=" wp-image-28 " title="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg" alt="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></a><p id="caption-attachment-28" class="wp-caption-text">No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B.</p></div>
<p>Comienza entonces <strong>uno de los éxodos más asombrosos</strong> de las aves migratorias. Miles de grullas cruzan el cielo de Europa, navegando por un mar de aire y escribiendo <strong>letras</strong> en el cielo, &#8211; sí, porque cuando vuelan van dibujando l<strong>a forma “V</strong>”: un comportamiento, que permite tener <strong>un vuelo más aerodinámico</strong>, a la vez que <strong>la grulla “piloto”</strong>, va siendo reemplazada, para que no se canse mucho, por otras, en una sincronización perfecta-.</p>
<p><strong>Las grullas que vienen a Extremadura tienen su propio itinerario</strong>. Emulando las líneas aéreas diríamos que estas “patilargas” siguen el siguiente circuito aéreo:  Despegan en diferentes y pequeños aeródromos de <strong>Suecia</strong>; siendo el más importante el &#8220;aeropuerto&#8221; del<strong> Lago Hornborga</strong>,- es el más solicitado por su duty free-. El primer &#8220;trasbordo&#8221; será en la <strong>isla alemana de Rügen</strong>,- si hay mucho &#8220;tráfico aéreo&#8221; se les desvían a la <strong>zona del río Oder</strong>-.</p>
<p>Tras un periodo de avituallamiento y repostar los vuelos se reanudan. Aquí suele haber un aumento del contingente de &#8220;pasajeros grulleros&#8221; -y también overbooking-. Aumenta la demanda de “viajeros” y los “aviones” despegan hasta el siguiente destino en la <strong>región francesa de los lagos Der y Chantecoq</strong>, aterrizando algunos “aeroplanos grulleros” en el <strong>suroeste de Francia</strong>, concretamente en la zona de las <strong>&#8220;Landes de Gascogne&#8221;</strong> : –Algunos &#8220;pasajeros grulleros&#8221; les gusta quedarse aquí, cuando el tiempo es bueno y las ofertas hoteleras son atractivas-.</p>
<p>La mayoría reanudan los vuelos y <strong>cruzan los Pirineos</strong>. Haciendo parada en la <strong>laguna aragonesa de Gallocanta</strong>. Parando también en <strong>Villafáfila en Zamora</strong>. Otras se quedan aquí por la belleza, los buenos restaurantes, y servicios de las terminales de este &#8220;aeropuerto&#8221;. Pero las más aventureras, -casi la totalidad-, despegan para continuar el vuelo hasta aterrizar en <strong>Extremadura</strong>: en los &#8221; <strong>aeropuertos de las dehesas y embalses</strong>&#8220;.</p>
<p>Por fin,<strong> a finales de octubre y principios de noviembre, las grullas están entrando en Extremadura</strong>, han volado a unos <strong>45 kilómetros por hora</strong>, más o menos, y una distancia aproximada de <strong>3.000 kilómetros</strong>, eso sí, volando siempre de día ya que son muy precavidas.</p>
<p>Una vez en Extremadura, a las grullas les gusta<strong> dormir su sueño de invierno</strong>. Siendo esta región el área más importante de invernada de la grulla común de toda Europa. Las poblaciones durante la invernada se distribuyen entre <strong>Cáceres y Badajoz</strong>: (-no me gusta dar cifras, porque estoy convencido que nadie lo sabe con exactitud, pero <strong>rondarán las 90.0000</strong>-).</p>
<p>De lo que sí estoy seguro es que <strong>en otro tiempo fueron muchas más, antes de perderse el bosque</strong> para dar paso al regadío; o los cambios constantes del aprovechamiento agrícola. <strong>Pero se han adaptado bien</strong> a ese empeño del hombre de modificarlo todo. Es la virtud que tiene la naturaleza.</p>
<p>El viaje ha sido muy largo y tienen que descansar. Durante el otoño y el invierno, <strong>adornarán, con sus colores grises, siluetas estilizadas, vuelos eternos, y sonidos, los paisajes extremeños</strong>.</p>
<div id="attachment_27" style="width: 430px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-27" loading="lazy" class=" wp-image-27 " title="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg" alt="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." width="420" height="630" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><p id="caption-attachment-27" class="wp-caption-text">En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B.</p></div>
<p><strong>Sus rutinas comienzan con el amanecer</strong>, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico <strong>vocingleo</strong>. Sonido éste que no se apagará hasta que se marchen. <strong>Es un método de comunicación entre padres e hijos o congéneres</strong>, avisando de peligros, o para ubicar el grupo en vuelo, para alguna grulla rezagada. No es extraño que <strong>su nombre científico sea onomatopéyico (</strong><em><strong>Grus grus)</strong>,</em> casi igual que el sonido que emiten.</p>
<p>Su <strong>primera actividad será el alimentarse copiosamente</strong>. Durante el día volaran en grupos pequeños a la dehesa, ese bosque mediterráneo aclarado y domesticado  por el hombre, allí se alimentarán de <strong>bellotas, grano de cereal, pipas de girasol</strong>, incluso algunos invertebrados, etc. También visitarán los <strong>campos cerealísticos, los arrozales</strong>… Es en estos hábitats donde más se aprecia su tamaño con sus más de <strong>120  centímetros de longitud ,y entre  200 y 230 centímetros de envergadura ala</strong>r.</p>
<p>Durante todo el día van de allá para acá, una y otra vez, cambiando de zona, en busca del sustento, sin dejar de vocinglear claro está; y mezclándose con el paisaje.</p>
<p><strong>Antes de que el sol se agote ya vuelan en fila india para ir a dormir</strong>. Los dormideros, la gran mayoría, se encuentran próximos a <strong>zonas húmedas</strong>, -tal vez como recordando el lugar dónde nacieron-. Charcas, embalses, o incluso ríos, son el ecosistema elegido. Algunas duermen en las orillas y otras prefieren pernoctar dentro del mismo agua, táctica esta última realizada para evitar posibles depredadores.</p>
<p>Durante su estancia aquí, <strong>los más jóvenes</strong>, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, <strong>no se separarán de sus padres</strong>. Componiendo los típicos grupos familiares.</p>
<div id="attachment_32" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-32" loading="lazy" class="size-full wp-image-32" title="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg" alt="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-32" class="wp-caption-text">Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B.</p></div>
<p>Será a partir del <strong>“Idus de Marzo”</strong>, cuando se rompa la relativa calma de la colonia con los bailes de cortejo. -Son <strong>comportamientos prenupciales</strong>, donde las parejas hacen votos de amor, viviendo un nuevo noviazgo-.</p>
<p>Los jóvenes reproductores, también buscan aquí a su posible pareja, se convierten entonces, <strong>los campos extremeños, en una especie de Celestina</strong>. <strong>Las danzas de enamoramientos, son espectaculares</strong>: bailan dando círculos o zigzagueando, moviendo y batiendo sus alas a la vez. <strong>Se paran de repente y saltan hacia arriba</strong> con las alas abiertas, y las patas hacia adelante, moviendo espasmódicamente el cuello,  cogiendo vegetación con el pico y lanzándolo hacia arriba. Todo esto aderezado con su ya consabido vocingleo. <strong>Y todos parecen contagiarse del baile del amor</strong>.</p>
<p>Danza que se convertirá en <strong>despedida</strong>. <strong>El viaje de vuelta a casa será más corto</strong> que la venida. Volverán a sus tierras, donde se unirán las parejas reproductoras para nidificar, y <strong>esperar al próximo año</strong> para volver a realizar el viaje del frío.</p>
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