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		<title>La Berrea: ópera en el bosque</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Sep 2013 12:12:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[GALERÍA DE FOTOS DE LA BERREA, POR ANDRÉS BERNAL. Cuando la naturaleza comienza a escribir el epílogo del verano, el bosque mediterráneo, que tapiza gran parte de Extremadura, se llena con la sonoridad de un canto desesperado. Es un clamor que mana desde las entrañas de la densa vegetación. Cuando los campos andan agostados, saciados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_105" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-105" class="size-full wp-image-105" title="Cuando el otoño llega a Extremadura. / Andrés Bernal." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg" alt="Cuando el otoño llega a Extremadura. / Andrés Bernal." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-105" class="wp-caption-text">Cuando el otoño llega a Extremadura, sus bosques mediterráneos se llenan con la sonoridad de un canto desesperado: el de la berrea. / Andrés Bernal.</p></div>
<p><a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/regional/20130910/berrea-extremadura-3061531023438-mm.html" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;"><strong>GALERÍA DE FOTOS DE LA BERREA, POR ANDRÉS BERNAL</strong></span></a>.</p>
<p>Cuando la naturaleza comienza a escribir el epílogo del verano, el bosque mediterráneo, que tapiza gran parte de Extremadura, se llena con la sonoridad de un canto desesperado.</p>
<p>Es un clamor que mana desde las entrañas de la densa vegetación. Cuando los campos andan agostados, saciados de sol y parecen cansados, se representa en algunos rincones de la región extremeña la ópera del bosque.</p>
<p>Entre los eternos campos de encinas y alcornoques que se pierden en el infinito, se levanta el telón de un escenario perfecto para uno de los acontecimientos más apasionados que tendrá lugar en estos paisajes y en este tiempo: la berrea. Y que, como en una ópera, se representa con <strong>diferentes actos:</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> <strong>Primer acto: los amoríos</strong></span></p>
<p>Entre la frontera del verano al otoño, el bosque ha estado huérfano de actividad. Las umbrías del sotobosque repletas de arbustos y matorrales arropan una silenciosa fauna. Es en estas laderas umbrosas donde comienza a generarse el acontecimiento que nos concierne.</p>
<p>Durante esta estación la luz del sol comienza a menguar, provocando un singular efecto en la actividad reproductiva de algunas especies. Es entonces cuando el ciervo rojo, o común, es capaz de medir el tiempo, se deja estimular con este efecto lumínico, e inicia un singular comportamiento reproductivo.</p>
<p>Tal vez sea el fotoperiodo el desencadenante, o tal vez las lluvias otoñales,…la cuestión es que de repente, se empiezan a escuchar en los amaneceres del monte, una voz ronca y triste;  un grito profundo que brama. Al principio son sólo unos pocos los que se atreven a romper el silencio del bosque: son los venados más impetuosos. En seguida la brama se contagia por todo el monte, como si de un eco se tratase . El bosque comienza a despertar, de repente se dinamiza.</p>
<p>Rebaños de ciervas, aun con sus crías escoltándolas, parecen danzar por la espesura del matorral, con sus curiosos andares de bailarina. Los jóvenes siguen a sus madres sumisamente, sin saber con exactitud a qué viene tanto frenesí.</p>
<p>Los rebaños de ciervas son auténticos matriarcados dirigidos por una vieja hembra que establece una rígida jerarquía entre las demás. Es éstala encargada de desplazar y detener al grupo y elegir los lugares de descanso y los más adecuados para comer.</p>
<p>Grupos de hembras que se congregan junto a otras en encuentros fortuitos. El rebaño comienza a ser mayor; a menudo los jóvenes varetos se incorporan, un tanto sorprendidos, a este singular desfile.</p>
<p>En toda Extremadurael espectáculo de los amores de los ciervos comienza a representar su primer acto. Las hembras llenan el ambiente con los aromas de la atracción, inundando cada rincón del paisaje.</p>
<p>Los ciervos machos son animales muy errantes con hábitos generalmente crepusculares y nocturnos, acentuándose aún más durante este periodo este comportamiento. Los machos, que hasta ahora han permanecido escondidos, solos o en pequeños grupos, como si de bohemios se tratara, se desperezan de su anonimato para ir, poco a poco, entrando en acciónvociferando a todo el mundo que la berrea ha comenzado.</p>
<p>Provocado por las insinuaciones amorosas, o por los estímulos lumínicos o ambientales, la cuestión es que el calendario biológico de estos herbívoros les avisa que comienza su celo.</p>
<p>Es entonces cuando el bosque comienza a delimitarse con los sonidos de cada macho de ciervo; parcelando con fronteras sonoras los campos extremeños; toda una sinfonía de bramas, que estremecen a la propia naturaleza. Durante casi un mes , y sobre todo durante los amaneceres y atardeceres se escucharán los cantos de galanteo de los ciervos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Segundo Acto: los encuentros</strong></span></p>
<p>Las dehesas se convierten en puntos de encuentros, en plazas improvisadas de vida. Los alcornocales aclarados y ruborizados por su aparente desnudez,  junto a encinares inmenso, son testigos tácitos de este singular acontecimiento.</p>
<p>Muchas hembras con sus pequeños escuderos, se agrupan entre las calvas de las dehesas, con los pastos aún con los colores del sol. Siendo este bosque domesticado, la dehesa, el principal escenario de las reuniones. En este peculiar teatro,  pronto se agrupan otros protagonistas: como los  varetos y horquillones: jóvenes machos que carentes de la ostentación y poderes adecuados en su cornamenta, sólo serán observadores del acontecimiento que se les avecina.</p>
<p>Es entonces cuando salidos de la espesura, y bramando con vehemencia, emergen los machos adultos, haciendo alarde de cornamenta y derroche de pasión.</p>
<p>Su entrada en escena  es espectacular:  ataviados algunos con ropajes de color pardorrojizo, y otros ya virando a gris. Presentando la mayoría de ellos una magnífica y soberbia estampa.</p>
<p>Los machos comienzan entonces a  convocar a la hembras, generando harenes, e intentando, al mismo tiempo, apoderarse de los mejores lugares. Nombrándose señores de todo aquellos feudos que dominan. Para los ciervos comienza ahora un tiempo:  para amar, defender y luchar. Durante casi un mes,  perpetuarse será su única razón de vivir, su único objetivo, su única opción.</p>
<p>Los venados van y vienen, parecen nerviosos, apenas comen, hacen ostentación constantemente poniendo orden en su territorio. Conquistando. Recogiendo a las hembras díscolas, intimidando a los jóvenes, y retando a los competidores.</p>
<p>Los jóvenes aspirantes a señores feudales andan de una lado para otro, es como si en todo este drama, ellos no tuvieran papel alguno. Aunque son muchos los que buscan una oportunidad. La ignorancia y tal vez el entusiasmo de su juventud les lanza, una y otra vez a buscar a sus amadas.</p>
<p>Inquietos se revelan con el orden establecido, haciendo escaramuzas, van y vienen. Juegan a provocar, mostrando sus encantos a las bellas ciervas. Aunque a veces sólo les quedará el sosiego de los de su propio género.</p>
<p>Son las hembras de venado las que realmente eligen. Buscando la seguridad del mejor adaptado- o el que más suerte tenga. Su instinto  les hace elegir a los más fuertes, a los que mejor cornamenta luzcan, a los mejor situados;  al fin y al cabo al portador de la genética de sus futuros hijos.</p>
<p>El tamaño de la cuerna de los machos de ciervo es importante como un arma intimidatoria, por la ventaja que puede representar a la hora de pelear con un rival de su misma especie por defender un harén de hembras. Pero además cumple una función de señalización para las hembras, a las que ofrece información de importancia sobre la fertilidad del macho y valía de su propietario.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tercer acto: los lances</strong></span></p>
<p>Entre los bramidos constantes de los altivos ciervos la competencia es mucha; y las ganas de seducir también. Es aquí donde la selección natural pone a prueba a estos grandes herbívoros.</p>
<p>Los machos no parecen descansar, constantemente se retan con la mirada, agrupando a sus hembras. Defendiendo con tesón los mejores lugares. Otros saben de sus posibilidades y simplemente amagan con cierto arrojo, pero sólo se queda en eso, en un intento.</p>
<p>No siempre es así. Los machos que se sienten poderosos: se acercan, se observan, y se retan, es entonces cuando tiene lugar la lucha de los venados. Torneos de astas en los claros de la dehesa. Encontronazos constantes que ensamblan las armas de estos bellos animales. Espectáculo único en plena naturaleza.</p>
<p>Las luchas son continuas. A menudo los lances solo duran unos instantes, otras veces se requiere  de más tiempo para proclamar un vencedor. El ganador proclama su victoria, el vencido se marcha humillado.</p>
<p>Ellas, las ciervas, miran con la discreción de las amantes,  -sólo se dejan querer-, es entonces cuando el macho las olfatea, sacando la lengua, intentado consumar todo su esfuerzo después de la batalla.</p>
<p>La posibilidad de aparearse con varias hembras aumenta el éxito reproductor de los machos  y consigue así su premio: cada vez que fecundan a una nueva logran la victoria de perpetuarse.</p>
<p>El final de esta historia no se sabe bien quién la escribe. Los machos fatigados, exhaustos de tanto ímpetu y tantas luchas, se encorvan, mostrando en su cuerpo los efectos devastadores de esta singular batalla.</p>
<p>Algunos agotados, no soportan el importante esfuerzo, siendo muchos los tributos que se cobra la naturaleza por tanta vehemencia. Unos mueren por los efectos de los propios lances, otros por extenuación.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Acto cuarto: el regreso</strong></span></p>
<p>Realmente son las hembras las que empezaron todo esto; y son ellas las que lo finalizan. Una vez conseguido su propósito se van retirando de esta plaza pública en la que han convertido las dehesas  y las rañas.</p>
<p>Sin casi mediar palabra, abandonan los escenarios que tanta pasión han generado; y discretamente muchas de ellas vuelven a las entrañas del bosque para seguir con su preñez.</p>
<p>Los machos hacen lo mismo, recobran su orfandad y, hastiados de tanto bullicio y esfuerzo, se retiran, se abandonan como ermitaños entre jarales y brezos, escondiendo ahora con pudor tanta pasión. La berrea se terminó, el bosque se tranquiliza, todo parece de nuevo a ser lo que era.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>FIN</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las grullas, el viaje del frío</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 17:59:49 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[A noviembre le gusta difuminar los paisajes con neblinas. La dehesa entonces se despierta con una finísima cortina color gris lluvia, que enmudece los verdes; al fondo la silueta de encinas y alcornoques se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el sonido de trompeteos, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-23" loading="lazy" class=" wp-image-23 " title="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg" alt="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." width="630" height="354" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a><p id="caption-attachment-23" class="wp-caption-text">Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B.</p></div>
<p>A <strong>noviembre</strong> le gusta difuminar los paisajes con <strong>neblinas</strong>.</p>
<p>La <strong>dehesa</strong> entonces se despierta con una <strong>finísima cortina color gris lluvia</strong>, que enmudece los verdes; al fondo la <strong>silueta de encinas y alcornoques</strong> se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el <strong>sonido de trompeteos</strong>, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una y otra vez. Es entonces cuando emerge con cierta elegancia <strong>el ave que vino del frío</strong>:<strong> la grulla</strong>, una zancuda que <strong>decora con sus vuelos la naturaleza extremeña</strong>.  Enormes aves que dibujan la vida con su abundante presencia; convirtiendo esta región, aún más, <strong>en un paraje extraordinario</strong>.</p>
<p>Las grullas ya están en Extremadura, pero hasta llegar aquí estas aves han tenido <strong>un periplo muy especial</strong>. Es a <strong>principios de septiembre</strong>, cuando miles de grullas comienzan su particular viaje del frío desde sus tierras de origen, en el <strong>Norte de Europa</strong>,  donde han pasado la primavera y el verano.</p>
<p>Durante ese tiempo, <strong>las grullas se han amado</strong> entre aguas y vegetación de pantanos; y <strong>criado</strong> con esmero a sus pollos.</p>
<p>Un buen día, y tal vez alentadas por la luz del sol-que comienza a menguar-, o por las temperaturas, -o simplemente porque quieren-, <strong>comienzan a hacer caso a su instinto y emprenden el vuelo</strong> desde sus poblaciones nativas en el norte: Finlandia, Escandinavia, Países Bálticos, Rusia…</p>
<p>Con extraordinaria organización <strong>se agrupan en bandos</strong> más o menos numerosos. <strong>Son especies muy gregarias,</strong>&#8211; el grupo le da seguridad-. Eso sí, <strong>son muy románticas</strong>, las parejas son <strong>monógamas</strong>, y son unos p<strong>adres extraordinarios</strong>. Los ornitólogos dirían: con una <strong>gran inversión paternal</strong> con su prole.</p>
<div id="attachment_28" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-28" loading="lazy" class=" wp-image-28 " title="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg" alt="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></a><p id="caption-attachment-28" class="wp-caption-text">No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B.</p></div>
<p>Comienza entonces <strong>uno de los éxodos más asombrosos</strong> de las aves migratorias. Miles de grullas cruzan el cielo de Europa, navegando por un mar de aire y escribiendo <strong>letras</strong> en el cielo, &#8211; sí, porque cuando vuelan van dibujando l<strong>a forma “V</strong>”: un comportamiento, que permite tener <strong>un vuelo más aerodinámico</strong>, a la vez que <strong>la grulla “piloto”</strong>, va siendo reemplazada, para que no se canse mucho, por otras, en una sincronización perfecta-.</p>
<p><strong>Las grullas que vienen a Extremadura tienen su propio itinerario</strong>. Emulando las líneas aéreas diríamos que estas “patilargas” siguen el siguiente circuito aéreo:  Despegan en diferentes y pequeños aeródromos de <strong>Suecia</strong>; siendo el más importante el &#8220;aeropuerto&#8221; del<strong> Lago Hornborga</strong>,- es el más solicitado por su duty free-. El primer &#8220;trasbordo&#8221; será en la <strong>isla alemana de Rügen</strong>,- si hay mucho &#8220;tráfico aéreo&#8221; se les desvían a la <strong>zona del río Oder</strong>-.</p>
<p>Tras un periodo de avituallamiento y repostar los vuelos se reanudan. Aquí suele haber un aumento del contingente de &#8220;pasajeros grulleros&#8221; -y también overbooking-. Aumenta la demanda de “viajeros” y los “aviones” despegan hasta el siguiente destino en la <strong>región francesa de los lagos Der y Chantecoq</strong>, aterrizando algunos “aeroplanos grulleros” en el <strong>suroeste de Francia</strong>, concretamente en la zona de las <strong>&#8220;Landes de Gascogne&#8221;</strong> : –Algunos &#8220;pasajeros grulleros&#8221; les gusta quedarse aquí, cuando el tiempo es bueno y las ofertas hoteleras son atractivas-.</p>
<p>La mayoría reanudan los vuelos y <strong>cruzan los Pirineos</strong>. Haciendo parada en la <strong>laguna aragonesa de Gallocanta</strong>. Parando también en <strong>Villafáfila en Zamora</strong>. Otras se quedan aquí por la belleza, los buenos restaurantes, y servicios de las terminales de este &#8220;aeropuerto&#8221;. Pero las más aventureras, -casi la totalidad-, despegan para continuar el vuelo hasta aterrizar en <strong>Extremadura</strong>: en los &#8221; <strong>aeropuertos de las dehesas y embalses</strong>&#8220;.</p>
<p>Por fin,<strong> a finales de octubre y principios de noviembre, las grullas están entrando en Extremadura</strong>, han volado a unos <strong>45 kilómetros por hora</strong>, más o menos, y una distancia aproximada de <strong>3.000 kilómetros</strong>, eso sí, volando siempre de día ya que son muy precavidas.</p>
<p>Una vez en Extremadura, a las grullas les gusta<strong> dormir su sueño de invierno</strong>. Siendo esta región el área más importante de invernada de la grulla común de toda Europa. Las poblaciones durante la invernada se distribuyen entre <strong>Cáceres y Badajoz</strong>: (-no me gusta dar cifras, porque estoy convencido que nadie lo sabe con exactitud, pero <strong>rondarán las 90.0000</strong>-).</p>
<p>De lo que sí estoy seguro es que <strong>en otro tiempo fueron muchas más, antes de perderse el bosque</strong> para dar paso al regadío; o los cambios constantes del aprovechamiento agrícola. <strong>Pero se han adaptado bien</strong> a ese empeño del hombre de modificarlo todo. Es la virtud que tiene la naturaleza.</p>
<p>El viaje ha sido muy largo y tienen que descansar. Durante el otoño y el invierno, <strong>adornarán, con sus colores grises, siluetas estilizadas, vuelos eternos, y sonidos, los paisajes extremeños</strong>.</p>
<div id="attachment_27" style="width: 430px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-27" loading="lazy" class=" wp-image-27 " title="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg" alt="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." width="420" height="630" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><p id="caption-attachment-27" class="wp-caption-text">En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B.</p></div>
<p><strong>Sus rutinas comienzan con el amanecer</strong>, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico <strong>vocingleo</strong>. Sonido éste que no se apagará hasta que se marchen. <strong>Es un método de comunicación entre padres e hijos o congéneres</strong>, avisando de peligros, o para ubicar el grupo en vuelo, para alguna grulla rezagada. No es extraño que <strong>su nombre científico sea onomatopéyico (</strong><em><strong>Grus grus)</strong>,</em> casi igual que el sonido que emiten.</p>
<p>Su <strong>primera actividad será el alimentarse copiosamente</strong>. Durante el día volaran en grupos pequeños a la dehesa, ese bosque mediterráneo aclarado y domesticado  por el hombre, allí se alimentarán de <strong>bellotas, grano de cereal, pipas de girasol</strong>, incluso algunos invertebrados, etc. También visitarán los <strong>campos cerealísticos, los arrozales</strong>… Es en estos hábitats donde más se aprecia su tamaño con sus más de <strong>120  centímetros de longitud ,y entre  200 y 230 centímetros de envergadura ala</strong>r.</p>
<p>Durante todo el día van de allá para acá, una y otra vez, cambiando de zona, en busca del sustento, sin dejar de vocinglear claro está; y mezclándose con el paisaje.</p>
<p><strong>Antes de que el sol se agote ya vuelan en fila india para ir a dormir</strong>. Los dormideros, la gran mayoría, se encuentran próximos a <strong>zonas húmedas</strong>, -tal vez como recordando el lugar dónde nacieron-. Charcas, embalses, o incluso ríos, son el ecosistema elegido. Algunas duermen en las orillas y otras prefieren pernoctar dentro del mismo agua, táctica esta última realizada para evitar posibles depredadores.</p>
<p>Durante su estancia aquí, <strong>los más jóvenes</strong>, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, <strong>no se separarán de sus padres</strong>. Componiendo los típicos grupos familiares.</p>
<div id="attachment_32" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-32" loading="lazy" class="size-full wp-image-32" title="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg" alt="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-32" class="wp-caption-text">Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B.</p></div>
<p>Será a partir del <strong>“Idus de Marzo”</strong>, cuando se rompa la relativa calma de la colonia con los bailes de cortejo. -Son <strong>comportamientos prenupciales</strong>, donde las parejas hacen votos de amor, viviendo un nuevo noviazgo-.</p>
<p>Los jóvenes reproductores, también buscan aquí a su posible pareja, se convierten entonces, <strong>los campos extremeños, en una especie de Celestina</strong>. <strong>Las danzas de enamoramientos, son espectaculares</strong>: bailan dando círculos o zigzagueando, moviendo y batiendo sus alas a la vez. <strong>Se paran de repente y saltan hacia arriba</strong> con las alas abiertas, y las patas hacia adelante, moviendo espasmódicamente el cuello,  cogiendo vegetación con el pico y lanzándolo hacia arriba. Todo esto aderezado con su ya consabido vocingleo. <strong>Y todos parecen contagiarse del baile del amor</strong>.</p>
<p>Danza que se convertirá en <strong>despedida</strong>. <strong>El viaje de vuelta a casa será más corto</strong> que la venida. Volverán a sus tierras, donde se unirán las parejas reproductoras para nidificar, y <strong>esperar al próximo año</strong> para volver a realizar el viaje del frío.</p>
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