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	<title>ExtreNaturalezabiodiversidad &#8211; ExtreNaturaleza</title>
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		<title>Los paisajes del horizonte</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jul 2014 00:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Bernal García</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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<div id="attachment_112" style="width: 685px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-112" class=" wp-image-112 " title="Los llanos de Cáceres" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg" alt="" width="675" height="451" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 675px) 100vw, 675px" /></a><p id="caption-attachment-112" class="wp-caption-text">Extensas planicies que tienen como límite el infinito. Paisajes abiertos con un claro estilo minimalista. Son, estas llanuras y seudoestepas, la esencia de la naturaleza. Es aquí donde habita la sencillez.Foto©Andrés Bernal</p></div>
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<p>Al fondo una delgada linea del horizonte separa el  azul cielo de la áurea tierra.  Arriba las  nubes contrastan con lo añil, con movimientos constantes; aunque a veces dejan a los cielos huérfanos. Abajo sólo la grama seca, o los rastrojos, emergen enhiestos desde el suelo. No hay árboles, ni arbustos, no hay sinuosidades ni ondulaciones ostentosas, sólo existe el llano y el confín de un territorio con una identidad propia. Extensas planicies que tienen como límite el infinito. Paisajes abiertos con un claro estilo minimalista. Son, estas<strong> llanuras y seudoestepas</strong>, la esencia de la naturaleza. Es aquí donde habita la sencillez.</p>
<p><strong>El viajero de la naturaleza</strong>, el observador de paisajes, centra todas sus miradas en el color, en la escala, en el espacio circundante y en una estoica biodiversidad. Una austeridad estilista que hemos configurado los hombres a través de muchos años. Nuestro empeño en sobrevivir nos llevó a moldear estos entornos para conseguir un mejor aprovechamiento agrícola y también ganadero. <strong>Los paisaje son culturales </strong>no lo olvidemos. Y, es por ello, que debemos de pagar un tributo a la naturaleza , en forma de ayuda medioambiental, para <strong>conservar estos frágiles ecosistemas</strong>.</p>
<div id="attachment_117" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-117" loading="lazy" class="size-medium wp-image-117 " title="Cereal" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21-300x168.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21-768x431.jpg 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-117" class="wp-caption-text">Extremadura se atavía con estos paisajes en muchos lugares de su extenso territorio.Foto©Andrés Bernal</p></div>
<p>Extremadura se atavía con estos paisajes en muchos lugares de su extenso territorio. Lugares donde las tierras parecen dormidas en las estaciones de los extremos: verano e invierno. Pero de somnolientas nada de nada; sólo son pausas vegetativas que permiten estoicamente soportar los dramatismo climáticos. La vegetación, en su sabiduría infinita, saben ralentizar sus ciclos biológicos.</p>
<p>Los ralos <strong>cultivos del secano</strong> se esparcen por toda la campiña. Son los protagonistas de estos paisajes con <strong>suelos humildes</strong>. Pero con coberturas vegetales que nos ofrecen, desde el verde más provocativo en primavera hasta  pasar al color del sol en verano.</p>
<p><strong>Sembrados de trigo, cebada, avena, centeno</strong>,&#8230;; que ahora en verano, musitan sobre labores realizadas con la periodicidad de siempre. Son cultivos con los tiempos muy bien definidos. Labores donde <strong>la lluvia</strong> se convierte en el  <strong>aguador accidental</strong>. Definiendo milimétricamente <strong>la frontera del agua</strong>: del éxito o del fracaso de la cosecha.</p>
<p>Antes, la liturgia de <strong>la siembra</strong> estaba llena de incertidumbres. Ahora intentamos asegurarnos la inversión, y algunos métodos, respetuosos con el medioambiente,  se olvidan. Como dejar una parte del terreno desnudo para <strong>el barbecho</strong>, alternándose así los lugares de siembra. Dejando que la naturaleza, por sí sola, enriquezca los suelos, para así no atiborrarlos de elementos nocivos.  Tiempo, eso es lo que naturaleza necesita para recuperarse, y lo que al hombre le falta para seguir subsistiendo.</p>
<p>Es aquí donde <strong>el clima mediterráneo</strong> se vuelve más árido, lo que propicia que la naturaleza dibuje bocetos de vida con un interesante<strong> valor ecológico</strong>. La <strong>biodiversidad</strong> es igual de importante, tanto por su singularidad como por su escasez.</p>
<p>Pero incluso, estos ecosistemas en verano, resultan igual de atractivos. Al amanecer o al atardecer , entre estas estepas ibéricas , <strong>el naturalista curioso</strong> se llena de fascinación.  El frescor de estos momento del día alivian sobremanera, el calor que inunda el resto del día en cada espacio de estos paisajes.</p>
<p>Los rastrojos del cereal ambientan con olores a paja el campo.  Las pacas se agrupan en formatos variados formando estructuras geométricas. El tiempo da una tregua,  y es la hora de las enormes  <strong>avutardas</strong>, que a falta de arbustos, parecen ellas emularlos. Haciendo ostentación con su presencia. Deambulando como gigantes en estos paisajes del horizonte.</p>
<div id="attachment_118" style="width: 452px" class="wp-caption alignright"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-118" loading="lazy" class="wp-image-118  " title="Cuaderno de campo avutardas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg" alt="" width="442" height="247" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4-300x167.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4-768x428.jpg 768w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></a><p id="caption-attachment-118" class="wp-caption-text">Cuaderno de campo de avutardas y aguilucho en los Llanos de Cáceres. Dibujo©Andrés Bernal</p></div>
<p>La perspectiva te permite ver ocasionalmente los vuelos sonoros de <strong>sisones</strong>; con cuyo aleteo dinamizan la vida en la llanura. Cuando aterrizan desaparecen, su plumaje los convierte en invisibles, se disfrazan con el entorno como la mayoría de las <strong>aves esteparias</strong>. Son algunas de las virtudes de estas aves tan extraordinarias del llano.</p>
<p>Mientras las <strong>alondras</strong> se ponen a recitar su canto desde la atalaya que le brinda una piedra: sin duda todo un lujo de altitud.La <strong>calandria</strong> agita el paso por los linderos, y por las rodaduras de caminos.</p>
<p><strong>Gangas y ortegas</strong>, agrupadas en bandos, se amparan en los ambientes más eriales de estos paisajes. Van en busca de esos oasis que son los abrevaderos cuyos niveles de agua ya besan el suelo de los mismos.</p>
<p>Pero reconozco mi debilidad por una rapaz que habita en estos lares. Es el <strong>aguilucho cenizo.</strong> Un ave de presa con vocación de planeador. Él, con sus vuelos, convierte los campos de cultivos en ondulantes olas del mar. Con sus planeos, el aguilucho,  sin apenas agitar sus alas sigue la caligrafía de la “ola” como si de un surfista del secano se tratase. Moviéndose con elegancia por el espacio aéreo de campos sembrados. Vuela raudo pegado a los cultivos. Una y otra vez planea por el cereal, hasta que un giro, modifica su rutina de vuelo y se deja caer sobre su presa.</p>
<p>Me quedo aquí en estos paisajes del horizonte, perdiéndome entre vuelos de aguiluchos, y entre los caminos nómadas, que atraviesan estos paisajes. Contemplando como este hato de ovejas, se ornamenta con oportunistas <strong>garcillas bueyeras</strong>. Aves buscando que el ganado les espanten su almuerzo con forma de insectos.</p>
<div id="attachment_116" style="width: 655px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-116" loading="lazy" class=" wp-image-116" title="Garcillas y Ovejas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg" alt="" width="645" height="363" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-116" class="wp-caption-text">Contemplando como este hato de ovejas, se ornamenta con oportunistas garcillas bueyeras.Foto@Andrés Bernal</p></div>
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		<title>Extrenaturaleza, mi nuevo cuaderno de campo</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Nov 2012 12:13:03 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_19" style="width: 512px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-19" loading="lazy" class=" wp-image-19  " title="Paisaje de Extremadura. / Andrés Bernal." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura.jpg" alt="Paisaje de Extremadura. / Andrés Bernal." width="502" height="335" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura.jpg 2151w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 502px) 100vw, 502px" /></a><p id="caption-attachment-19" class="wp-caption-text">Paisaje de Extremadura. / Andrés Bernal.</p></div>
<p><strong>VER GALERÍA DE FOTOS</strong> <a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/ultimos/109615-alma-extremadura-0.html" target="_blank">AQUI</a>.</p>
<p><strong>Extremadura tiene alma de naturaleza</strong>. Espacios extensos que albergan la <strong>esencia de lo natural</strong>, y decorados con atardeceres eternos.  Sin duda, un <a href="http://objetivoextremadura.hoy.es/fotos-paisajes-1463/index.html" target="_blank">escenario singular</a>, donde la <strong>madre naturaleza</strong>, todos los años, escribe los <strong>episodios de su vida</strong>. Con cierta puntualidad traza con amable caligrafía una serie de capítulos, que nos cuentan lo que sucede en nuestro medio ambiente.</p>
<p>Y yo, <strong>como naturalista inocente</strong>, -eso sí con mucha modestia-, me voy a limitar a ser un <strong>mero escriba de todos esos acontecimientos</strong> que la naturaleza extremeña nos brinda.</p>
<p><strong>Iré anotando en este peculiar “blog de campo” todos esos cambios</strong> que se van generando a lo largo del año. Transcribiendo lo que la naturaleza me dicte; anotando, como si de noticias se tratasen, su fenología: es decir esa relación, casi imperceptible, que existe ente los factores climáticos y los ciclos de la biodiversidad, como las migraciones, la floración,&#8230; <strong>Historias diarias de fauna y flora que se desarrollan todos los días</strong> muy cerca de nosotros y que se repiten años tras año.</p>
<p>Extrenaturaleza es un <strong>boceto de calendario de la vida</strong>. Un “biodiario” de los ecosistemas extremeños. Un viaje cómodo, -como el de un dedo sobre un mapa-, para visitar, por ejemplo, esos paisajes del hombre que son las dehesas: bosques infinitos de encinas y alcornoques que visten gran parte de este territorio. O caminar por los laderas de montañas alfombradas con robles y castaños.</p>
<p>Y, cómo no, navegar por esos parajes alargados- y acuáticos- que  son los ríos y arroyos; que sinuosos van escoltados por una corte de árboles con nombres propios como lo alisos y sauces. Nuestro caminar nos llevará por los paisajes del horizonte que son las llanuras y seudoestepas. Sin olvidarnos de esa naturaleza pegada a nosotros,- la más cercana y amigable-, la que tenemos en nuestros pueblos y ciudades. Sorprendente puzzle de paisajes que acurrucan hábitats y biodiversidad única. Lugares donde manarán todas nuestra informaciones.</p>
<p>También el naturalista inocente escribirá en los márgenes de este blog para poner en valor un recurso tan esencial como es <strong>nuestro medio ambiente</strong>: como <strong>entorno ideal, para vivir y ser feliz</strong>. Anotando en este libro la imperiosa necesidad de su protección.</p>
<p>El <strong>entender que nuestro futuro</strong>&#8211; el de esta región- <strong>pasará por enarbolar su tesoro más preciado: el vivir en la naturaleza extremeña</strong>. Y sobre todo registrar con “denominación de origen” una forma de vida, o mejor dicho, un estilo de vivir acorde con la realidad más humana. El habitar en núcleos urbanos exprimiendo y sintiendo con todos los sentidos la vida. Parándonos, despacio, para saborear todos esos momentos que nos ofrece el morar aquí.</p>
<p>Extrenaturaleza, a través de su naturalista inocente, nos estimulará para <strong>acercarnos a la naturaleza con los sentidos bien abiertos</strong>. Para ir con los ojos abiertos como platos para ver cómo el otoño se empeña en desnudar a los árboles de hoja caduca, no sin antes pintarlos de ocre.</p>
<p><strong>Abrir bien los oídos</strong>, aunque sea inclinándolos con nuestras manos, <strong>para escuchar el trompeteo de las grullas mientras escriben letras en el cielo</strong>. Por supuesto <strong>abrir</strong>, también,  <strong>nuestras fosas nasales para que nuestra nariz pueda captar los olores y aromas de la tierra empapada de agua</strong>. Y cómo no, nuestro sentido más pueril, <strong>abrir nuestras manos para pasarlas suavemente, (y sin arrancar), por los aterciopelados musgos</strong> que ahora vuelven a pintarse de verde. Por último <strong>abrir nuestra boca para saborear, por ejemplo todos esos frutos</strong> que nos ofrece el otoño.</p>
<p>El <strong>cuaderno de campo es la herramienta más valiosa que tiene un naturalista</strong>. En él se anotan todo lo que se va observando en la naturaleza; incluyéndose datos y dibujos. Ahora Extrenaturaleza se convertirá en un “blog de campo” para escribir <strong>sobre el alma de Extremadura</strong>.</p>
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