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	<title>ExtreNaturalezaExtremadura &#8211; ExtreNaturaleza</title>
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		<title>Atalantarse con los linces</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Aug 2014 12:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Bernal García</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Eco-consejos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Cuando la luz indecisa del atardecer difumina todo el paisaje. Y el sol ya se ha ocultado, pero la noche aún no se ha adueñado de la tierra. Es entonces cuando se genera una frontera lumínica que los franceses denominan: “entre perro y lobo” ( aunque para este relato tal vez sería mejor decir entre [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-122" title="linces (1)" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1.jpg" alt="" width="663" height="464" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1.jpg 1567w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1-300x210.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1-768x537.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/08/linces-1-1024x716.jpg 1024w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a></p>
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<p>Cuando la luz indecisa del atardecer difumina todo el paisaje. Y el sol ya se ha ocultado, pero la noche aún no se ha adueñado de la tierra. Es entonces cuando se genera una frontera lumínica que los franceses denominan: <strong>“entre perro y lobo”</strong> ( aunque para este relato tal vez sería mejor decir entre “gato y lince” ).</p>
<p>Pues bien, precisamente andaba yo caminado en esa divisoria del día. Cuando, agotado, me paré un instante a beber de mi vieja cantimplora. Me eché a un lado del camino buscando el amparo de los árboles; -bueno y también el poder apoyarme en ellos -. Tras el primer sorbo, según bajaba la cantimplora, me percaté que no muy lejos de mí, una silueta que yo nunca antes había visto en plena naturaleza, caminaba despacio-grácil-, enarbolando una cola “mocha”, unas patas traseras largas, una cabeza con barbas  y unas orejas pinceladas y atentas. Ni la grama que pisaba sonaba. Mi corazón que es un músculo demasiado vehemente gritaba que aquello era un <strong>lince</strong>: –Sí señor, estoy viendo un lince! – !!!oehh, oehh, oehh&#8230;¡¡¡.  Mi cerebro, que es un órgano más neuronal me pedía tranquilidad y sosiego. Vamos, que no empezase a alucinar. Con mi mano libre, ya que aún mantenía sujeta la cantimplora, intenté agarrar mis antiguos prismático rusos de 8&#215;30, y como pude, enfoqué. No quería hacer ningún ruido, casi no respiraba. Haciendo malabares, logré pillarle. Y,  él a mí también, en un suspiro, con un salto, le perdí de mi ocular, de mi visual, y de aquel lugar. Le engulló el matorral.</p>
<p>Durante unos segundos, mientras admiraba aquel animal, sentí una extraña sensación anímica: por una parte excitación, emoción, palpitaciones&#8230;.;”como abobao” diría mi madre con rotundidad y sabiduría médica. Hoy muchos años después leo que, aquello que me ocurrió viendo el lince, es un cuadro clínico definido que se denomina el <strong>“Síndrome de Stendhal”</strong>, que en resumidas cuentas no es otra cosas que una situación anímica que se produce al observar obras de gran belleza. <strong>Un hartazgo de hermosura como la que me regaló aquel sublime animal</strong>.   Y está bien hablar de este síndrome, porque dentro de muy poco las autoridades extremeñas tendrán que poner carteles avisando: <strong>que este territorio es susceptible de generar los síntomas del &#8220;síndrome de Stendhal&#8221;</strong>. Razones son muchas:<strong> por la singularidad de sus paisajes, la belleza de sus atardeceres, la diversidad de sus aves; y ahora la presencia de un “tigre pequeño”.</strong>Quién sabe, es probable que dentro de unos años tengamos lista de espera para <strong>“el turista de linces”</strong>. Todo es posible.</p>
<p>Y para conseguir recuperar esta especie, que ya vivió en Extremadura, tenemos que asegurarnos que se adapten y se reproduzcan y  así sacarlo de esa <strong>“vitrina del museo de la extinción”</strong>.  Según la<strong><a title="UICN" href="http://www.iucn.org/es/" target="_blank"> UICN</a></strong> (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), para que una especie comience a <strong>salir de la lista roja,</strong> hay que <strong>asegurar unas 50 hembras reproductoras en su hábitat</strong>;  que se mantengan  y aumente esa población .</p>
<p>En Extremadura los datos oficiales nos dicen que desde <strong>hace más de tres décadas</strong> nuestra <strong>población de lince ibérico se extinguió. </strong>No pudiéndose corroborar, durante todo este tiempo de la existencia de ellos. Sí es cierto, que existen citas oficiosas, y esporádicas, relatando la visión de este <strong>carnívoro</strong>. -A veces, el no tener evidencia de algo no quiere decir que no exista. El que no se vea, no quiere decir que no esté. Pero vamos, esa es otra “dehesa” donde no vamos a entrar ahora-.</p>
<p>En Extremadura al <em><strong>“Lynx pardinus”</strong></em> se le llamaba: <strong>el lobo o gato cerval</strong> y también <strong>el gato clavo</strong>. Y aunque hoy tienen <strong>nombres propios que empiezan por K</strong> ( <strong>menos uno que empieza por J</strong>),  genéricamente se le denomina <strong>lince ibérico</strong>.  Pues, bien, <strong>ocho de estos felinos están deambulando ahora por tierras extremeñas</strong> con “<strong>elegantes collares</strong>” que permiten ir emitiendo y conocer dónde andan y qué hacen.</p>
<p>Toda <strong>una gran noticia</strong> que bien requiere difundirla por todos los medios. Sobre todo darla a conocer a la sociedad en general y a la extremeña en particular,<strong> para que todos seamos conscientes de la necesidad e importancia de  mimar y conservar el lince</strong>.   La administración está haciendo un gran trabajo, pero <strong>estos linces “extremeños” necesitan muy mucho de nosotros</strong> para que salgan a adelante. Y este es el mensaje que hay que transmitir.</p>
<p>Una fase importantísima ya se ha realizado: <strong>la reintroducción en la Naturaleza:</strong> de donde nunca tendrían que haber salido. Ahora, los linces, están desconcertados en sus nuevos lares. Una vez que se sueltan, se ubican , y exploran minuciosamente el entono. Para ellos es un cambio importante, y pasarán varios días hasta asentarse como territoriales, como dueños y señores de su feudo. Tenemos noticias que algunos de ellos empiezan a tomar posesión de su territorio y que no dudan en compartirlo. Y de paso ligar. Que de eso se trata, <strong>que haya mucho amor y reproducción</strong>.</p>
<p><strong>Si buscamos la palabra amenazado en el diccionario es probable que veamos la foto de un lince como definición</strong>. Lamentablemente es así.  <strong>La modificación de su hábitats, los cambios de cultivos, su especialización en cazar conejos</strong> ( lagomorfos que han sufrido enfermedades que han diezmado su población. Y esto ha generado, que si el conejo falla, él- el lince- también.)</p>
<p>Si a esta lista le añadimos las causas que más me enervan como, <strong>la muerte provocada por furtivos</strong>, <strong>por los cepos, los lazos y las artes ilegales</strong>. Entonces esto sigue corroborando <strong>la necesidad de una pedagogía ambiental social</strong>.</p>
<p>Sin olvidarnos, claro está, <strong>de los atropellos</strong> que también son parte de esta relación de causas que provocan que<strong> la mitad de los animales soltados no sobrevivan</strong>.   <strong>Es, por tanto, apremiante un gran esfuerzo, y una ilusión colectiva para sensibilizarnos que tenemos linces en &#8220;casa&#8221;, y que se requiere de nuestra atención y cuidado para protegerlos</strong>.</p>
<p><strong>Que toda la sociedad extremeña se involucre en su conservación y estén orgullosos de poseerlos: cuando algo lo hacemos nuestro lo queremos más.</strong>  <strong>Todos debemos ser conocedores que hemos conseguido que una especie desaparecida</strong>, <strong>&#8220;vuelva a la vida&#8221;,</strong> <strong>a nuestros ecosistemas</strong>. <strong>Y que su presencia revaloriza mucho más esta región. </strong> <strong>Desde los núcleos urbanos hasta las zonas rurales todos tenemos que empatizar con el lince  y atalantarnos con la idea de que el gato clavo vuelva a caminar por Extremadura.</strong></p>
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		<title>Los paisajes del horizonte</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jul 2014 00:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Bernal García</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; &#160; Al fondo una delgada linea del horizonte separa el  azul cielo de la áurea tierra.  Arriba las  nubes contrastan con lo añil, con movimientos constantes; aunque a veces dejan a los cielos huérfanos. Abajo sólo la grama seca, o los rastrojos, emergen enhiestos desde el suelo. No hay árboles, ni arbustos, [&#8230;]]]></description>
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<div id="attachment_112" style="width: 685px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-112" loading="lazy" class=" wp-image-112 " title="Los llanos de Cáceres" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg" alt="" width="675" height="451" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_6019_HDR-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 675px) 100vw, 675px" /></a><p id="caption-attachment-112" class="wp-caption-text">Extensas planicies que tienen como límite el infinito. Paisajes abiertos con un claro estilo minimalista. Son, estas llanuras y seudoestepas, la esencia de la naturaleza. Es aquí donde habita la sencillez.Foto©Andrés Bernal</p></div>
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<p>Al fondo una delgada linea del horizonte separa el  azul cielo de la áurea tierra.  Arriba las  nubes contrastan con lo añil, con movimientos constantes; aunque a veces dejan a los cielos huérfanos. Abajo sólo la grama seca, o los rastrojos, emergen enhiestos desde el suelo. No hay árboles, ni arbustos, no hay sinuosidades ni ondulaciones ostentosas, sólo existe el llano y el confín de un territorio con una identidad propia. Extensas planicies que tienen como límite el infinito. Paisajes abiertos con un claro estilo minimalista. Son, estas<strong> llanuras y seudoestepas</strong>, la esencia de la naturaleza. Es aquí donde habita la sencillez.</p>
<p><strong>El viajero de la naturaleza</strong>, el observador de paisajes, centra todas sus miradas en el color, en la escala, en el espacio circundante y en una estoica biodiversidad. Una austeridad estilista que hemos configurado los hombres a través de muchos años. Nuestro empeño en sobrevivir nos llevó a moldear estos entornos para conseguir un mejor aprovechamiento agrícola y también ganadero. <strong>Los paisaje son culturales </strong>no lo olvidemos. Y, es por ello, que debemos de pagar un tributo a la naturaleza , en forma de ayuda medioambiental, para <strong>conservar estos frágiles ecosistemas</strong>.</p>
<div id="attachment_117" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-117" loading="lazy" class="size-medium wp-image-117 " title="Cereal" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21-300x168.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5429_HDR-Version-21-768x431.jpg 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-117" class="wp-caption-text">Extremadura se atavía con estos paisajes en muchos lugares de su extenso territorio.Foto©Andrés Bernal</p></div>
<p>Extremadura se atavía con estos paisajes en muchos lugares de su extenso territorio. Lugares donde las tierras parecen dormidas en las estaciones de los extremos: verano e invierno. Pero de somnolientas nada de nada; sólo son pausas vegetativas que permiten estoicamente soportar los dramatismo climáticos. La vegetación, en su sabiduría infinita, saben ralentizar sus ciclos biológicos.</p>
<p>Los ralos <strong>cultivos del secano</strong> se esparcen por toda la campiña. Son los protagonistas de estos paisajes con <strong>suelos humildes</strong>. Pero con coberturas vegetales que nos ofrecen, desde el verde más provocativo en primavera hasta  pasar al color del sol en verano.</p>
<p><strong>Sembrados de trigo, cebada, avena, centeno</strong>,&#8230;; que ahora en verano, musitan sobre labores realizadas con la periodicidad de siempre. Son cultivos con los tiempos muy bien definidos. Labores donde <strong>la lluvia</strong> se convierte en el  <strong>aguador accidental</strong>. Definiendo milimétricamente <strong>la frontera del agua</strong>: del éxito o del fracaso de la cosecha.</p>
<p>Antes, la liturgia de <strong>la siembra</strong> estaba llena de incertidumbres. Ahora intentamos asegurarnos la inversión, y algunos métodos, respetuosos con el medioambiente,  se olvidan. Como dejar una parte del terreno desnudo para <strong>el barbecho</strong>, alternándose así los lugares de siembra. Dejando que la naturaleza, por sí sola, enriquezca los suelos, para así no atiborrarlos de elementos nocivos.  Tiempo, eso es lo que naturaleza necesita para recuperarse, y lo que al hombre le falta para seguir subsistiendo.</p>
<p>Es aquí donde <strong>el clima mediterráneo</strong> se vuelve más árido, lo que propicia que la naturaleza dibuje bocetos de vida con un interesante<strong> valor ecológico</strong>. La <strong>biodiversidad</strong> es igual de importante, tanto por su singularidad como por su escasez.</p>
<p>Pero incluso, estos ecosistemas en verano, resultan igual de atractivos. Al amanecer o al atardecer , entre estas estepas ibéricas , <strong>el naturalista curioso</strong> se llena de fascinación.  El frescor de estos momento del día alivian sobremanera, el calor que inunda el resto del día en cada espacio de estos paisajes.</p>
<p>Los rastrojos del cereal ambientan con olores a paja el campo.  Las pacas se agrupan en formatos variados formando estructuras geométricas. El tiempo da una tregua,  y es la hora de las enormes  <strong>avutardas</strong>, que a falta de arbustos, parecen ellas emularlos. Haciendo ostentación con su presencia. Deambulando como gigantes en estos paisajes del horizonte.</p>
<div id="attachment_118" style="width: 452px" class="wp-caption alignright"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-118" loading="lazy" class="wp-image-118  " title="Cuaderno de campo avutardas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg" alt="" width="442" height="247" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4-300x167.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/AVUTARDA4-768x428.jpg 768w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></a><p id="caption-attachment-118" class="wp-caption-text">Cuaderno de campo de avutardas y aguilucho en los Llanos de Cáceres. Dibujo©Andrés Bernal</p></div>
<p>La perspectiva te permite ver ocasionalmente los vuelos sonoros de <strong>sisones</strong>; con cuyo aleteo dinamizan la vida en la llanura. Cuando aterrizan desaparecen, su plumaje los convierte en invisibles, se disfrazan con el entorno como la mayoría de las <strong>aves esteparias</strong>. Son algunas de las virtudes de estas aves tan extraordinarias del llano.</p>
<p>Mientras las <strong>alondras</strong> se ponen a recitar su canto desde la atalaya que le brinda una piedra: sin duda todo un lujo de altitud.La <strong>calandria</strong> agita el paso por los linderos, y por las rodaduras de caminos.</p>
<p><strong>Gangas y ortegas</strong>, agrupadas en bandos, se amparan en los ambientes más eriales de estos paisajes. Van en busca de esos oasis que son los abrevaderos cuyos niveles de agua ya besan el suelo de los mismos.</p>
<p>Pero reconozco mi debilidad por una rapaz que habita en estos lares. Es el <strong>aguilucho cenizo.</strong> Un ave de presa con vocación de planeador. Él, con sus vuelos, convierte los campos de cultivos en ondulantes olas del mar. Con sus planeos, el aguilucho,  sin apenas agitar sus alas sigue la caligrafía de la “ola” como si de un surfista del secano se tratase. Moviéndose con elegancia por el espacio aéreo de campos sembrados. Vuela raudo pegado a los cultivos. Una y otra vez planea por el cereal, hasta que un giro, modifica su rutina de vuelo y se deja caer sobre su presa.</p>
<p>Me quedo aquí en estos paisajes del horizonte, perdiéndome entre vuelos de aguiluchos, y entre los caminos nómadas, que atraviesan estos paisajes. Contemplando como este hato de ovejas, se ornamenta con oportunistas <strong>garcillas bueyeras</strong>. Aves buscando que el ganado les espanten su almuerzo con forma de insectos.</p>
<div id="attachment_116" style="width: 655px" class="wp-caption alignleft"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-116" loading="lazy" class=" wp-image-116" title="Garcillas y Ovejas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg" alt="" width="645" height="363" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2014/07/DSC_5637_HDR-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-116" class="wp-caption-text">Contemplando como este hato de ovejas, se ornamenta con oportunistas garcillas bueyeras.Foto@Andrés Bernal</p></div>
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		<title>La Berrea: ópera en el bosque</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Sep 2013 12:12:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[GALERÍA DE FOTOS DE LA BERREA, POR ANDRÉS BERNAL. Cuando la naturaleza comienza a escribir el epílogo del verano, el bosque mediterráneo, que tapiza gran parte de Extremadura, se llena con la sonoridad de un canto desesperado. Es un clamor que mana desde las entrañas de la densa vegetación. Cuando los campos andan agostados, saciados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_105" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-105" loading="lazy" class="size-full wp-image-105" title="Cuando el otoño llega a Extremadura. / Andrés Bernal." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg" alt="Cuando el otoño llega a Extremadura. / Andrés Bernal." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-105" class="wp-caption-text">Cuando el otoño llega a Extremadura, sus bosques mediterráneos se llenan con la sonoridad de un canto desesperado: el de la berrea. / Andrés Bernal.</p></div>
<p><a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/regional/20130910/berrea-extremadura-3061531023438-mm.html" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;"><strong>GALERÍA DE FOTOS DE LA BERREA, POR ANDRÉS BERNAL</strong></span></a>.</p>
<p>Cuando la naturaleza comienza a escribir el epílogo del verano, el bosque mediterráneo, que tapiza gran parte de Extremadura, se llena con la sonoridad de un canto desesperado.</p>
<p>Es un clamor que mana desde las entrañas de la densa vegetación. Cuando los campos andan agostados, saciados de sol y parecen cansados, se representa en algunos rincones de la región extremeña la ópera del bosque.</p>
<p>Entre los eternos campos de encinas y alcornoques que se pierden en el infinito, se levanta el telón de un escenario perfecto para uno de los acontecimientos más apasionados que tendrá lugar en estos paisajes y en este tiempo: la berrea. Y que, como en una ópera, se representa con <strong>diferentes actos:</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> <strong>Primer acto: los amoríos</strong></span></p>
<p>Entre la frontera del verano al otoño, el bosque ha estado huérfano de actividad. Las umbrías del sotobosque repletas de arbustos y matorrales arropan una silenciosa fauna. Es en estas laderas umbrosas donde comienza a generarse el acontecimiento que nos concierne.</p>
<p>Durante esta estación la luz del sol comienza a menguar, provocando un singular efecto en la actividad reproductiva de algunas especies. Es entonces cuando el ciervo rojo, o común, es capaz de medir el tiempo, se deja estimular con este efecto lumínico, e inicia un singular comportamiento reproductivo.</p>
<p>Tal vez sea el fotoperiodo el desencadenante, o tal vez las lluvias otoñales,…la cuestión es que de repente, se empiezan a escuchar en los amaneceres del monte, una voz ronca y triste;  un grito profundo que brama. Al principio son sólo unos pocos los que se atreven a romper el silencio del bosque: son los venados más impetuosos. En seguida la brama se contagia por todo el monte, como si de un eco se tratase . El bosque comienza a despertar, de repente se dinamiza.</p>
<p>Rebaños de ciervas, aun con sus crías escoltándolas, parecen danzar por la espesura del matorral, con sus curiosos andares de bailarina. Los jóvenes siguen a sus madres sumisamente, sin saber con exactitud a qué viene tanto frenesí.</p>
<p>Los rebaños de ciervas son auténticos matriarcados dirigidos por una vieja hembra que establece una rígida jerarquía entre las demás. Es éstala encargada de desplazar y detener al grupo y elegir los lugares de descanso y los más adecuados para comer.</p>
<p>Grupos de hembras que se congregan junto a otras en encuentros fortuitos. El rebaño comienza a ser mayor; a menudo los jóvenes varetos se incorporan, un tanto sorprendidos, a este singular desfile.</p>
<p>En toda Extremadurael espectáculo de los amores de los ciervos comienza a representar su primer acto. Las hembras llenan el ambiente con los aromas de la atracción, inundando cada rincón del paisaje.</p>
<p>Los ciervos machos son animales muy errantes con hábitos generalmente crepusculares y nocturnos, acentuándose aún más durante este periodo este comportamiento. Los machos, que hasta ahora han permanecido escondidos, solos o en pequeños grupos, como si de bohemios se tratara, se desperezan de su anonimato para ir, poco a poco, entrando en acciónvociferando a todo el mundo que la berrea ha comenzado.</p>
<p>Provocado por las insinuaciones amorosas, o por los estímulos lumínicos o ambientales, la cuestión es que el calendario biológico de estos herbívoros les avisa que comienza su celo.</p>
<p>Es entonces cuando el bosque comienza a delimitarse con los sonidos de cada macho de ciervo; parcelando con fronteras sonoras los campos extremeños; toda una sinfonía de bramas, que estremecen a la propia naturaleza. Durante casi un mes , y sobre todo durante los amaneceres y atardeceres se escucharán los cantos de galanteo de los ciervos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Segundo Acto: los encuentros</strong></span></p>
<p>Las dehesas se convierten en puntos de encuentros, en plazas improvisadas de vida. Los alcornocales aclarados y ruborizados por su aparente desnudez,  junto a encinares inmenso, son testigos tácitos de este singular acontecimiento.</p>
<p>Muchas hembras con sus pequeños escuderos, se agrupan entre las calvas de las dehesas, con los pastos aún con los colores del sol. Siendo este bosque domesticado, la dehesa, el principal escenario de las reuniones. En este peculiar teatro,  pronto se agrupan otros protagonistas: como los  varetos y horquillones: jóvenes machos que carentes de la ostentación y poderes adecuados en su cornamenta, sólo serán observadores del acontecimiento que se les avecina.</p>
<p>Es entonces cuando salidos de la espesura, y bramando con vehemencia, emergen los machos adultos, haciendo alarde de cornamenta y derroche de pasión.</p>
<p>Su entrada en escena  es espectacular:  ataviados algunos con ropajes de color pardorrojizo, y otros ya virando a gris. Presentando la mayoría de ellos una magnífica y soberbia estampa.</p>
<p>Los machos comienzan entonces a  convocar a la hembras, generando harenes, e intentando, al mismo tiempo, apoderarse de los mejores lugares. Nombrándose señores de todo aquellos feudos que dominan. Para los ciervos comienza ahora un tiempo:  para amar, defender y luchar. Durante casi un mes,  perpetuarse será su única razón de vivir, su único objetivo, su única opción.</p>
<p>Los venados van y vienen, parecen nerviosos, apenas comen, hacen ostentación constantemente poniendo orden en su territorio. Conquistando. Recogiendo a las hembras díscolas, intimidando a los jóvenes, y retando a los competidores.</p>
<p>Los jóvenes aspirantes a señores feudales andan de una lado para otro, es como si en todo este drama, ellos no tuvieran papel alguno. Aunque son muchos los que buscan una oportunidad. La ignorancia y tal vez el entusiasmo de su juventud les lanza, una y otra vez a buscar a sus amadas.</p>
<p>Inquietos se revelan con el orden establecido, haciendo escaramuzas, van y vienen. Juegan a provocar, mostrando sus encantos a las bellas ciervas. Aunque a veces sólo les quedará el sosiego de los de su propio género.</p>
<p>Son las hembras de venado las que realmente eligen. Buscando la seguridad del mejor adaptado- o el que más suerte tenga. Su instinto  les hace elegir a los más fuertes, a los que mejor cornamenta luzcan, a los mejor situados;  al fin y al cabo al portador de la genética de sus futuros hijos.</p>
<p>El tamaño de la cuerna de los machos de ciervo es importante como un arma intimidatoria, por la ventaja que puede representar a la hora de pelear con un rival de su misma especie por defender un harén de hembras. Pero además cumple una función de señalización para las hembras, a las que ofrece información de importancia sobre la fertilidad del macho y valía de su propietario.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tercer acto: los lances</strong></span></p>
<p>Entre los bramidos constantes de los altivos ciervos la competencia es mucha; y las ganas de seducir también. Es aquí donde la selección natural pone a prueba a estos grandes herbívoros.</p>
<p>Los machos no parecen descansar, constantemente se retan con la mirada, agrupando a sus hembras. Defendiendo con tesón los mejores lugares. Otros saben de sus posibilidades y simplemente amagan con cierto arrojo, pero sólo se queda en eso, en un intento.</p>
<p>No siempre es así. Los machos que se sienten poderosos: se acercan, se observan, y se retan, es entonces cuando tiene lugar la lucha de los venados. Torneos de astas en los claros de la dehesa. Encontronazos constantes que ensamblan las armas de estos bellos animales. Espectáculo único en plena naturaleza.</p>
<p>Las luchas son continuas. A menudo los lances solo duran unos instantes, otras veces se requiere  de más tiempo para proclamar un vencedor. El ganador proclama su victoria, el vencido se marcha humillado.</p>
<p>Ellas, las ciervas, miran con la discreción de las amantes,  -sólo se dejan querer-, es entonces cuando el macho las olfatea, sacando la lengua, intentado consumar todo su esfuerzo después de la batalla.</p>
<p>La posibilidad de aparearse con varias hembras aumenta el éxito reproductor de los machos  y consigue así su premio: cada vez que fecundan a una nueva logran la victoria de perpetuarse.</p>
<p>El final de esta historia no se sabe bien quién la escribe. Los machos fatigados, exhaustos de tanto ímpetu y tantas luchas, se encorvan, mostrando en su cuerpo los efectos devastadores de esta singular batalla.</p>
<p>Algunos agotados, no soportan el importante esfuerzo, siendo muchos los tributos que se cobra la naturaleza por tanta vehemencia. Unos mueren por los efectos de los propios lances, otros por extenuación.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Acto cuarto: el regreso</strong></span></p>
<p>Realmente son las hembras las que empezaron todo esto; y son ellas las que lo finalizan. Una vez conseguido su propósito se van retirando de esta plaza pública en la que han convertido las dehesas  y las rañas.</p>
<p>Sin casi mediar palabra, abandonan los escenarios que tanta pasión han generado; y discretamente muchas de ellas vuelven a las entrañas del bosque para seguir con su preñez.</p>
<p>Los machos hacen lo mismo, recobran su orfandad y, hastiados de tanto bullicio y esfuerzo, se retiran, se abandonan como ermitaños entre jarales y brezos, escondiendo ahora con pudor tanta pasión. La berrea se terminó, el bosque se tranquiliza, todo parece de nuevo a ser lo que era.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>FIN</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Las golondrinas, aves del barro</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 11:16:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[Las golondrinas han sido desde siempre las pregoneras de la primavera. Rehiletes azules de vuelos constantes y malabares aéreos que, en sus raudos y veloces revoloteos, dibujan imágenes cargadas de buen tiempo. Empatía exclusiva entre el clima y una singular ave. En Extremadura siempre ha existido una cierta simpatía hacia la golondrina común. Protagonista de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_99" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-99" loading="lazy" class="size-full wp-image-99" title="Una golondrina en Monfragüe." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog.jpg" alt="Una golondrina en Monfragüe." width="600" height="400" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golindrina-monfragueblog-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-99" class="wp-caption-text">Una golondrina en Monfragüe.</p></div>
<p>Las golondrinas han sido desde siempre las <strong><em>pregoneras de la primavera</em></strong>. Rehiletes azules de vuelos constantes y malabares aéreos que, en sus raudos y veloces revoloteos, dibujan imágenes cargadas de buen tiempo. Empatía exclusiva entre el clima y una singular ave.</p>
<p>En <strong>Extremadura</strong> siempre ha existido una cierta simpatía hacia la <strong>golondrina común</strong>. Protagonista de refranes, inspiradora de cuentos, poemas, e historias singulares. Como una que, a mí, me gusta mucho:  la que narra cómo, antiguamente, los habitantes de los pueblos pensaban que las golondrinas pasaban el invierno <strong>escondidas en el barro</strong>.</p>
<p>Las gentes observaban que, con el inicio del otoño, las golondrinas comunes <strong>desaparecían</strong>. Y el imaginario de la cultura popular lanzó su peculiar tesis sobre este acontecimiento: <strong>“Las golondrinas, con los primeros fríos se esconden en el barro”</strong>.</p>
<p>Era lógico pensar esto si uno ve su pecho y frente de color <em>rojizo arcilloso</em>. Y, si a esto, le sumamos el material que dominaban perfectamente para construir sus nidos, pues era lógico imaginarlas ahí, en su particular baño de arcilla, acurrucaditas, a la espera del buen tiempo que les haría despertar de su letargo.</p>
<p>Es una interesante leyenda para una especie <strong>muy ligada a los entornos humanos</strong>. Y ya sabemos que la proximidad con el hombre confiere y otorga el protagonismo de muchas historias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_95" style="width: 673px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-95" loading="lazy" class=" wp-image-95 " title="golondrina332" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332.jpg" alt="" width="663" height="422" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332-300x191.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina332-768x488.jpg 768w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a><p id="caption-attachment-95" class="wp-caption-text">Desde siempre han sido las pregoneras de la primavera. Rehiletes azules de vuelos constantes y malabares aéreos; que en sus raudos y veloces revoloteos dibujan imágenes cargadas de buen tiempo. Empatía exclusiva entre el clima y un ave.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este volador incansable lleva ya unas semanas en Extremadura, <strong>adelantándose a la fecha oficial del inicio del equinoccio de primavera</strong>. Se diría que la estación del buen tiempo llega tarde. <strong>Los cambios climáticos aceleran tácitamente los acontecimientos naturales</strong>. Y muchas veces no los percibimos si no es corroborando la presencia y mirando las acrobacias aéreas de las golondrinas.</p>
<p>Su <strong>periplo migratorio</strong> está lleno de <strong>“<em>mares”</em> </strong>, desde <strong><em>“los mares de arena”</em></strong> del desierto del Sáhara, pasando por el mar Mediterráneo, y llegando <em>al <strong>&#8220;mar de encinas”</strong></em> que existe en Extremadura.</p>
<p>Con apenas una longitud de 18 centímetros es capaz de realizar <strong>un trayecto de más 3.000 kilómetros</strong> para pasar el invierno en el continente Africano y regresar a Europa. No me digan que no es toda una proeza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_96" style="width: 655px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-96" loading="lazy" class=" wp-image-96 " title="golondrina22" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22.jpg" alt="" width="645" height="453" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22-300x211.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/golondrina22-768x539.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-96" class="wp-caption-text">Las golondrinas comunes son muy rústicas; y en Extremadura este ave tiene su particular paraíso.</p></div>
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<p>Su <strong>fidelidad</strong> a los lugares de cría les anima a viajar a los <strong>mismos sitios donde nidificaron en años anteriores</strong>. Si los dos miembros de la pareja han sobrevivido, comenzarán con el galanteo y el consabido enamoramiento. Sus paradas nupciales se visten con libreas de <strong>color azulado oscuro, </strong>de canciones chirriantes, haciendo ostentación de saturadas gargantas y frentes rojizas, enmarcadas con un collar negro. <strong></strong></p>
<p><strong>Pero su éxito, el de los machos, va a estar, sobre todo, en el tamaño de su cola</strong>: No se rían, es cierto. <strong>Los machos tienen las rectrices externas más largas</strong>, configurando esa <strong>cola ahorquillada</strong>.</p>
<p>Y en esta especie las hembras, sí: dan mucha importancia al tamaño, y al <strong>color pardo rojizo</strong> <strong>de los baberos</strong> de los machos. <strong>Cuanto más saturados los ocres del plumaje, más éxito</strong>. ¿Quién dijo que los machos no son coquetos?</p>
<p><strong>Las golondrinas son muy rústicas,</strong> y en <strong>Extremadura este ave tiene su particular paraíso</strong>. Les gusta sobre todo las casas bajas, los establos, los balcones, y los lugares no más altos de cinco metros. En estos acogedores lugares construirán sus famosas <em><strong>“taza de barro”</strong></em>.  Su nido ocre de arcilla, construido a base de moldeadas bolitas, se ubicará en una sola pared, pegadito al techo, como para evitar que nadie pueda molestar sus labores reproductivas, o simplemente por querer tener cierta intimidad.</p>
<p>Su lecho, el de esta cuna de barro, estará forrado con delicado plumón, y en él criarán avivadamente a su prole,  atiborrándolos de insectos. Como curiosidad, decir que los datos indican que cada golondrina, durante esta época, <strong>caza dos y tres veces su peso en insectos</strong> para alimentar a sus pollos. Es bastante si pensamos que <strong>su peso está entre 15 y 20 gramos</strong> (echen cuentas).</p>
<p>Cuando comienzan a independizarse los pollos es espectacular ver a los progenitores cómo alimentan a sus retoños en el aire, haciendo alarde, una vez más, de sus habilidades voladoras. Ello no quita,  si todo va bien, que hagan varias puestas más.</p>
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<div id="attachment_94" style="width: 655px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-94" loading="lazy" class=" wp-image-94 " title="daurica" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica.jpg" alt="" width="645" height="399" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica-300x185.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/03/daurica-768x475.jpg 768w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></a><p id="caption-attachment-94" class="wp-caption-text">la golondrina dáurica, es muy similar y se confunde con cierta frecuencia con la común. Es más modesta en hábitos y costumbres. Llega unos días más tarde, -tal vez esta especie sea más seria y respeta los tiempos oficiales del inicio de la primavera-.</p></div>
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<p><strong>Pero existe otra especie de golondrina</strong> que también habita en Extremadura: <strong>la golondrina dáurica</strong>, que es muy similar  y se confunde con cierta frecuencia con la común. Es más modesta en hábitos y costumbres. Llega <strong>unos días más tarde</strong><em> (tal vez esta especie sea más seria, y respete los tiempos oficiales del inicio de la primavera).</em></p>
<p>Como todas las golondrinas, las destrezas aérade las daúricas son inmejorables. E Identificarla en vuelo es de notable alto. Pero esta especie <strong>tiene unas pautas volanderas que son más pausadas, planea mucho más, y es fácil verla una y otra vez , descolgarse por “laderas de viento”</strong>.  <strong></strong></p>
<p><strong>Sus ropajes son también diferentes</strong>. Viste un delatador color crema en su obispillo (la parte inmediatamente superior a la cola). <strong>Su dorso y cola azul oscuro</strong> contrasta con el vientre, pecho y garganta uniformemente coloreadas de castaño rojizo. Otro alarde de buen gusto y del arte de la naturaleza.</p>
<p>Su comportamiento es más bohemio, <strong>es más solitaria</strong> y<strong> amiga de zonas naturales, más campestre</strong>, no tan urbanizadas. Aunque no descarta habitar en casas abandonadas, los túneles y puentes para colocar su peculiar nido que tiene forma de <strong>“botella de barro” o “pera”.</strong></p>
<p>Se trata del típico nido de barro, cuya entrada es alargada, como si se tratara de un pequeño túnel. Y, que al igual que su “prima”, la golondrina común, <strong>construyen con mucha habilidad el macho y la hembra</strong>. Esta especie es más silenciosa, no es tan escandalosa como la otra. <strong>Su canto consiste en emitir un gorjeo corto, sutil y más dulce. </strong></p>
<p><strong>Podemos encontrar golondrinas por toda Extremadura, por la gran mayoría de los paisajes humanizados</strong>.</p>
<p>Mi imagen preferida es ver <strong>retahílas de estas aves sobre los cables</strong>, emulando notas sobre un peculiar pentagrama. O volando con quiebros imposibles entre las calles estrechas de nuestros pueblos. Siendo malabaristas del aire. Y obstinadas cantantes de amaneceres.</p>
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		<title>Enero, el amanecer de la vida.</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jan 2013 15:48:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
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		<description><![CDATA[VER TODAS LAS FOTOS AQUÍ Enero en Extremadura se viste con los ropajes del invierno. Los variados paisajes de esta región amanecen con filtros de nieblas que abrazan el entorno. Texturas del frío que componen imágenes gélidamente bellas. Mientras tanto, las temperaturas bajan con tanto egoísmo que lo acaparan todo, hasta el agua del ambiente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>VER TODAS LAS FOTOS <a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/ultimos/113149-extrenaturaleza-enero-amanecer-vida-0.html" target="_blank">AQUÍ</a></strong></span></p>
<p><strong>Enero en Extremadura se viste con los ropajes del invierno</strong>. Los variados paisajes de esta región amanecen con filtros de nieblas que abrazan el entorno. <strong>Texturas del frío que componen imágenes gélidamente bellas</strong>. Mientras tanto, las temperaturas bajan con tanto egoísmo que lo acaparan todo, hasta el agua del ambiente que convierten en <strong>heladas matutinas</strong>.  Sólo cuando las lluvias aparecen, el frío nos concede una tregua.</p>
<a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-71" title="P1020262_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg" alt="" width="663" height="374" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a>
<p>No es extraño que <strong>las aves invernantes se agrupen en dormideros colectivos</strong>. Como hace <strong>la lavandera común o blanca</strong>, que utiliza muchos árboles de los jardines, de algunos núcleos extremeños, como singular &#8220;<em><strong>ciudad dormitorio&#8221;</strong></em>. Dormideros increíbles, como los configurados por especies de rapaces: <strong>los aguiluchos laguneros, milanos reales, o elanios  comunes o azules,</strong> que se distribuyen por nuestra extensa geografía; y que <strong>embellecen  los ocasos con este peculiar peregrinaje para dormir</strong>. <strong>Procesiones aladas de varios cientos de aves que ordenadamente buscan descanso entre la arboleda</strong>. Resulta sorprendente ver como cientos,miles de aves- de varias especies-, se arremolinan sonoramente con equilibrios imposibles entre los desnudos ramajes;  y también en las orillas de embalses. <strong>Son, por tanto, los dormideros todo un espectáculo durante esta estación</strong>. Biodiversidad alada que dentro de unos meses modificarán <strong>su comportamiento social</strong> para luego delimitar su <strong>dominio vital</strong>.</p>
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<a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-67 " title="DSC_0327_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg" alt="" width="300" height="214" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg 1314w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-300x214.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-768x549.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-1024x732.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<p><strong>La vegetación</strong> en cambio, motivada por este clima tan rudo, <strong>también descansa</strong>; y se toma un relax con su <strong>parón vegetativo</strong>, ralentizando todas sus funciones vitales. <strong>Las frondosas</strong> de los bosques de montaña muestran su desnudez. Las <strong>encinas y alcornoques</strong> también <strong>&#8220;reposan&#8221;</strong> -aunque se muestren siempre verdes y con hojas-. La naturaleza en general parece poner en práctica esto que ahora está tan de moda, lo que se denomina  <strong><em>Slow Time </em></strong>(<em>vivir tranquilamente, despacio, con sosiego</em>)<em>.</em>-Bueno, pues ya sabemos quién lo inventó-.</p>
<p><em></em>Aún así, y aunque parezca difícil de creer, <strong>es este un tiempo de amores, de romances locos por los espacios vitales de Extremadura</strong>: &#8211; <strong>de celos, enamoramientos y demás cuestiones reproductivas</strong>-.</p>
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<p>Un ejemplo lo tenemos en los <strong>zorros</strong> que, ahora, corretean <strong>enredándose en amoríos, entre ocasos y amaneceres</strong>&#8211; siempre buscando los tiempos de poca luz, tal vez para aumentar <em><strong>el erotismo del cortejo</strong></em>-. Todo comienza cuando las hembras de los zorros, a través de sus glándulas, van inundando con efluvios de amor los paisajes por donde habitan-provocando con cierta sensualidad-. <strong>El perfume atraerá a varios machos</strong>, generando <strong>celos y recelo</strong>s. Estos, <strong>los zorros</strong>. combatirán por conseguir a su amada. Ladrando en los atardeceres de enero.  Una vez resuelta la contienda, las dehesas , llanuras, y otros hábitats ,  se convierten es espacios para las persecuciones de estos amantes. <strong>Él, la agasajará con sus encantos hasta conseguir los favores de ella</strong>, -o de las hembras, <em>porque son muy zorros</em>&#8211; . Después del apareamiento, vivirán emparejados hasta la época de cría, el macho permanecerá junto a la hembra , aprovisionando de alimento para los cachorros.</p>
<div id="attachment_69" style="width: 685px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69" loading="lazy" class=" wp-image-69    " title="zorro2mjeor" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg" alt="" width="675" height="446" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor-300x198.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor-768x506.jpg 768w" sizes="(max-width: 675px) 100vw, 675px" /></a><p id="caption-attachment-69" class="wp-caption-text">Durante el mes de enero los zorros corretean enredándose en amoríos entre ocasos y amaneceres.©andresbernal</p></div>
<p>Pero el zorro no es el único en estas tareas voluptuosas. Aunque estemos en pleno invierno, <strong>el mes de enero es testigo de los estragos que se generan en <em>&#8220;los corazones &#8220;</em>de otros animales</strong>. Es el caso del <strong>búho real-el señor de la noche-</strong>. <strong>La mayor rapaz nocturna</strong>, que también, y coincidiendo en los mismos horarios que los zorros, no hacen otra cosa que <strong><em>ulular</em> a las lunas del frío</strong>, <strong>su canto más conocido: ¡</strong><em><strong>¡¡¡&#8230;uuuu, uuuu,…¡¡¡</strong>.</em> Y lo hacen en esos rincones del bosque mediterráneo decorados con <strong>riscos y canchales</strong>, lugares que más tarde utilizarán para nidificar.  <strong>El cortejo</strong> lo inicia el macho extendiendo sus sonidos de amor por todo su extenso territorio. Atrayendo a la hembra a su feudo- que a veces es la misma de otros años-. Pero no lo tiene fácil; el cortejo requiere <strong>invitarla a volar</strong> , para luego <strong>danzar juntos en el crepúsculo</strong>. Se alzan, hacia el cielo, con la inquietud de <em>jóvenes enamorados</em>, para luego planear juntos. Lo siguiente es fácil de imaginar.</p>
<div id="attachment_70" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-70" loading="lazy" class="wp-image-70 " title="buhocorrecto" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg" alt="" width="717" height="407" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto-300x171.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto-768x437.jpg 768w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-70" class="wp-caption-text">Los búhos reales no hacen otra cosa que ulular a las lunas de invierno: ¡¡¡¡uuuu, uuuu,…¡¡¡. ©andrésbernal</p></div>
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<p>Coincidiendo en el tiempo, en los roquedos fluviales y riscos <strong>los buitres leonados también anda <em>&#8220;tonteando&#8221;</em></strong>. Lo tienen más fácil ya que las parejas consolidadas de otros años ahorran esfuerzos. Eso si, <strong>el cortejo nupcial es obligado</strong>, es lo que tiene el <strong>rol de apareamiento</strong>. Abriendo sus enormes alas despliegan una envergadura que fácilmente arrastran las <strong>térmicas</strong>&#8211; <strong>esas burbujas de aire caliente que se elevan y explotan-</strong>.  Es entonces cuando planean la parejas -muy juntitas, casi rozándose-, una y otra vez realizarán <strong>vuelos circulares</strong>. Se diría qué en sus danzas aéreas consolidan sus promesas de amor. Posteriormente ejecutarán curiosas pasadas por los escarpados riscos para buscar el mejor lugar de <strong>nidificación</strong>. Cuando está todo claro: -yo te quiero, tú me quieres,tenemos casa&#8230;-; los buitres leonados <strong><a title="cópula de buitre leonado" href="http://www.youtube.com/watch?v=A2-myMaSz0I">copularán</a></strong> con cierta ternura: él hace de acróbata sobre ella, mientras no deja de acariciarla el cuello. Todo un comportamiento reproductivo con mucha ternura.</p>
<div id="attachment_72" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-72" loading="lazy" class=" wp-image-72  " title="P1020446" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg" alt="" width="717" height="538" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-72" class="wp-caption-text">Buitres leonados en los amaneceres de Monfragüe.©andrésbernal</p></div>
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<p>Y, otra <strong>rapaz diurna</strong> que también se deja seducir y  enamorar con esto <strong>fríos del invierno</strong> es una de las <strong>especie más madrugadora en reproducirse</strong>. Es el <strong>águila azor perdicera</strong> &#8211;<em>que vaya con el nombre que le han puesto</em>-. El águila conocida también como de <strong>Bonelli o Perdicera</strong> convierte los cielos extremeños en todo un escenario donde desarrolla <strong>un impresionante cortejo nupcial</strong>. Todo un recital, donde el macho y la hembra-que ya se conocían- <strong>vuelan juntos</strong>,  <strong>jalonando <em>“el ligoteo” </em> con filigranas aerodinámicas, arabescos imposibles y picados espectaculares</strong>.  Están tan ligados a su territorio o <strong>dominio vital</strong> que durante sus amoríos no dejan qué nadie pase por su espacio aéreo- son muy celosos de su intimidad-.</p>
<p>Los días a partir de ahora comenzarán a ser más largo, tal vez por eso, enero es el amanecer de la vida, antes incluso que cuando llegue la primavera.</p>
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<div id="attachment_68" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-68" loading="lazy" class="wp-image-68 " title="perdiceratotal" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg" alt="" width="717" height="467" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal-300x195.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal-768x500.jpg 768w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-68" class="wp-caption-text">El águila azor perdicera también se deja seducir y se enamora con esto fríos del invierno</p></div>
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		<title>El contador de las nubes de otoño</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Dec 2012 19:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Cómo describir un cielo de finales de otoño, tal vez diciendo:”nubes con prisa que lo abarcan todo. Diáfanas masas de vapor con alma  color gris lluvia.  Peculiar pizarra emborronada que genera formas caprichosas. Y, de fondo, un tono azul océano tranquilo, inmensamente reposado”. &#160; Todos somos viajeros,lo que ocurre es que sólo unos cuantos [&#8230;]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><strong><em>Cómo describir un cielo de finales de otoño, tal vez diciendo:”nubes con prisa que lo abarcan todo. Diáfanas masas de vapor con alma  color gris lluvia.  </em><em>Peculiar pizarra emborronada que genera formas caprichosas. Y, de fondo, un tono azul océano tranquilo, inmensamente reposado”.</em></strong></p>
<div id="attachment_53" style="width: 643px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0078.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-53" loading="lazy" class=" wp-image-53        " title="DSC_0078" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0078.jpg" alt="" width="633" height="356" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0078.jpg 1231w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0078-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0078-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0078-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 633px) 100vw, 633px" /></a><p id="caption-attachment-53" class="wp-caption-text">Nubes con prisa que lo abarcan todo. Diáfanas masas de vapor con alma gris lluvia. Nubes sobre Ibores-Villuercas©Andrés Bernal</p></div>
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<p><strong>Todos somos viajeros,lo que ocurre es que sólo unos cuantos ejercen.</strong> <strong>Los viajes te hacen sentir,</strong> aún más, las escenas más cotidianas, los paisajes más simples, las luces más cálidas,..,o los cielos preñados de nubes. <strong>En el infinitivo de viajar hay que aprender a observar</strong>. Por ejemplo, cómo describir un cielo de finales de otoño, tal vez diciendo:”<strong><em>nubes con prisa que lo abarcan todo. Diáfanas masas de vapor con alma color gris lluvia. Peculiar pizarra emborronada que genera formas caprichosas. Y, de fondo, un tono azul océano tranquilo, inmensamente reposado”. </em></strong></p>
<p>En los constantes trasiegos que hago por la geografía extremeña se conoce a gente muy especial. Álvaro es uno de ellos, es <strong>pastor de cabras</strong> y <strong>&#8220;contador de nubes&#8221;</strong>-el verdadero-. Vive entre robles, a los pies de las estribaciones de Gredos, rodeado de un inmenso bosque de ladera de montaña. Todos los días carea a sus <strong>cabras veratas</strong> por veredas marcadas por su constante uso. Junto a él, le acompaña siempre: un enorme mastín marrón, dos inquietos perros de careo, y un beatífico burro que viste con alforjas donde transporta su almuerzo:  el mendrugo de pan, chorizo, queso,&#8230;,-chicha y pan-como dice él. <strong>Pero también acarrea un curioso y gran espejo</strong>, que coloca meticulosamente en los lomos de la <strong>acémila</strong>.</p>
<p>Subir en este tiempo- <strong>a finales de noviembre</strong>&#8211; por una ladera de montaña nos ofrece <strong>robles y castaños sin el menor pudor “despelotados” de hojas</strong>. Ya en la cima, cuando llegamos a nuestro destino, y mientras las cabras ramonean, el pastor se sienta al amparo de un <strong>centenario castaño</strong>;  y , sin decir nada,- como en casi todo el camino-, saca sus peculiares <strong>aperos</strong>. Primero coloca su espejo en el suelo, siempre con una apacible tranquilidad y mucha delicadeza.</p>
<p><strong>A él le gusta otear el cielo, las nubes, y sentir el viento</strong>,&#8230;,pero sobre todo <strong>le agrada contar las nubes</strong>. Tiene diferentes métodos de observarlas y posturas, y  como dice él son: <strong>“recostao”</strong>, “sentao”, “tumbao”, “en el suelo, panza arriba”. Pero la manera más curiosa que tiene de escudriñar el cielo, es cuando se echa boca a bajo (por eso trae el espejo), qué apoyándolo en el suelo, refleja cómodamente una visión general de toda la cúpula añil. <strong>Es muy original, sin duda alguna</strong>. Lleva, también, <strong>un cuaderno de tapas duras</strong> y de <strong>hojas cuadriculadas</strong> color sepia, donde anota, con un <strong>consumido lápiz</strong>, todas las diferentes nubes que va viendo.</p>
<p><strong>Las dibuja todas</strong>, sus diferentes <strong>formas</strong>, la variedad de <strong>colores</strong>, anota la <strong>altura</strong> en las que se encuentran y , sobre todo, <strong>las censa</strong>. En su cuaderno pude leer con una caligrafía de cuartilla:</p>
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<div id="attachment_52" style="width: 562px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0316_HDR-Version-2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-52" loading="lazy" class="wp-image-52  " title="DSC_0316_HDR - Version 2" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0316_HDR-Version-2.jpg" alt="" width="552" height="310" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0316_HDR-Version-2.jpg 1232w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0316_HDR-Version-2-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0316_HDR-Version-2-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/DSC_0316_HDR-Version-2-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 552px) 100vw, 552px" /></a><p id="caption-attachment-52" class="wp-caption-text">Hoy la cosecha de nubes ha sido provechosa: Nubes altas, situadas a más de 8 km. Valle del Jerte.©Foto Andrés Bernal</p></div>
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<p><em>“<strong>Hoy la cosecha de nubes ha sido provechosa</strong></em>:<em><strong> las nubes alta</strong>s, situadas <strong>a más de 8 km.</strong> de altura. Aquí he visto tres tipos de familias: <strong>Los cirros</strong>, nubes solitarias que parecen plumas, a veces con ganchos, hebras, o penachos -son bocetos de nubes-. </em><em>He visto también <strong>cirroestratos</strong> que parecían velos finos y claros.  Al final aparecieron <strong>cirrocúmulos</strong> como globos pequeños y blancos parecidos al algodón&#8230;”</em></p>
<p>En la siguiente hoja, de su peculiar cuaderno, repleta de dibujos en blanco y negro seguí leyendo: <em>“&#8230;<strong>Las nubes medias</strong> son </em><em>amigas de estar </em><em><em>entre <strong>3 y 6 Km.</strong> sobre la tierra.  </em></em><em>Aquí  he visto dos familias: <strong>Los altoestratos</strong> que parecen gasas gruesas grises o azules, y <strong>los altocúmulos</strong>, que son los famosos globos espesos, algodonosos y esponjosos&#8230;”</em></p>
<p><em> </em></p>
<div id="attachment_59" style="width: 569px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1020834_HDR.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-59" loading="lazy" class=" wp-image-59    " title="P1020834_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1020834_HDR.jpg" alt="" width="559" height="315" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1020834_HDR.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1020834_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1020834_HDR-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1020834_HDR-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 559px) 100vw, 559px" /></a><p id="caption-attachment-59" class="wp-caption-text">Las nubes medias son amigas de estar entre 3 y 6 Km. sobre la tierra. Presa del Jerte(Plasencia)©Foto Andrés Bernal</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“..<strong>.Las nubes bajas </strong></em><em> son las que están a </em><em>una altitud menor de<strong> 1,6 Km</strong>. Aquí viven  tres tipos. <strong>Los estratocúmulos</strong> que son grandes rollos de nubes, de aspecto ligero y de color gris,- éstas son las nubes que cubren todo el cielo-. </em><em><strong>Los nimboestratos</strong> son gruesos, oscuros y sin forma. Son nubes desde las que casi siempre llueve o nieva. <strong>Los estratos</strong> s<strong>on las nubes que más me gustan, ya que son las que puedo tocar</strong>, son las capas altas de <strong>niebla</strong>&#8230;&#8221;</em></p>
<p><em>&#8220;&#8230;Y las </em><em><strong>nubes rebeldes</strong>&#8211; de desarrollo vertical-, estas son muy independientes y les gusta moverse desde altitudes que varían desde menos de<strong> 1,6 Km. hasta más de 13 Km</strong>., s<strong>on nubes nómadas que suben y bajan&#8230;&#8221;</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_60" style="width: 591px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/atardecer-borrascoso-2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-60" loading="lazy" class=" wp-image-60" title="atardecer borrascoso (2)" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/atardecer-borrascoso-2.jpg" alt="" width="581" height="385" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/atardecer-borrascoso-2.jpg 1188w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/atardecer-borrascoso-2-300x199.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/atardecer-borrascoso-2-768x509.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/atardecer-borrascoso-2-1024x678.jpg 1024w" sizes="(max-width: 581px) 100vw, 581px" /></a><p id="caption-attachment-60" class="wp-caption-text">Las nubes bajas son las que están a una altitud menor de 1,6 Km. Benquerencia de la Serena ©Andrés Bernal</p></div>
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<p><em></em><span style="text-align: center;">Junto a sus descripciones, el pastor, no cesa en anotar el cómputo de las nubes que van pasando. Desde entonces abro el angular de mis observaciones, grabaciones y fotografías, para degustar estos cuadros dinámicos, llenos de sensaciones, y aderezados con nubes con nombres propios. Composiciones escénicas con cierto dramatismo que emulan una obra que se representa en los paisajes extremeños.</span></p>
<p>De regreso a casa, al atardecer cuando <strong>los halos de nubes difuminan la puesta de sol</strong>; <strong>&#8220;el contador de nubes&#8221;</strong> rompiendo sus <strong>votos de silencio</strong> me pregunta : ¿Andrés , cómo describirías hoy este cielo de otoño&#8230; ?</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_50" style="width: 665px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1040595_HDR-Version-2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-50" loading="lazy" class=" wp-image-50" title="P1040595_HDR - Version 2" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1040595_HDR-Version-2.jpg" alt="" width="655" height="437" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1040595_HDR-Version-2.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1040595_HDR-Version-2-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1040595_HDR-Version-2-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/P1040595_HDR-Version-2-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 655px) 100vw, 655px" /></a><p id="caption-attachment-50" class="wp-caption-text">Dehesa preñada de nubes. Extremadura©Andrés Bernal</p></div>
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]]></content:encoded>
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		<title>Los oasis de charcas y lagunas.</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Dec 2012 20:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Flora y fauna]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Extremadura alberga estos paisajes efímeros y con vocación de agua,  que parecen resucitar después del verano, son las lagunas y charcas temporales, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua,convirtiéndose en zonas húmedas. &#160; &#160; Aprendí a observar la naturaleza a través de la mirada de mi padre, -afortunadamente, ya que yo, empezaba a [&#8230;]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><strong><em>Extremadura alberga estos paisajes efímeros y con vocación de agua,  que parecen resucitar después del verano, son las lagunas y charcas temporales, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua,convirtiéndose en zonas húmedas.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_39" style="width: 632px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-39" loading="lazy" class=" wp-image-39  " title="zonas húmedas del norte de Extremadura: charcas y lagunas" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n.jpg" alt="" width="622" height="414" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/424620_456481137729487_1812872296_n-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 622px) 100vw, 622px" /></a><p id="caption-attachment-39" class="wp-caption-text">Lagunas y charcas temporales, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua. foto©Andrés Bernal</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Aprendí a observar la naturaleza a través de la mirada de mi padre</strong>, -afortunadamente, ya que yo, empezaba a tener vocación de miope-.  Dependiendo de lo que fuéramos a hacer <strong>“al campo”</strong>, (-y entiéndase campo en su acepción medio ambiental más amplia-), o andábamos mucho, o nos parábamos. Mi padre aseguraba qué si queríamos observar algo, lo mejor era quedarse quieto o sentado en un lugar: <strong>“</strong><em><strong>Será entonces cuando te conviertes en</strong> <strong>espectador de todo ese espectáculo que es la naturaleza, siendo y sintiéndote parte de ella</strong></em>”. Bien, pues atendiendo a estas sabias palabras, hoy les recomiendo que hagamos: <em>“sitting”</em>, o “<em>sentarsing”</em>: (permítanme las palabrejas).</p>
<p style="text-align: left;">Uno de los mejores lugares para esta práctica, durante estos tiempos de otoño, son esos <strong>paisajes efímeros</strong> que parecen resucitar después del verano. Me refiero a las <strong>lagunas y charcas</strong> <strong>temporales</strong>, que ahora, con las lluvias del otoño, se engordan de agua, perdurándoles hasta la primavera. Con todo ese repertorio de precipitaciones con nombres propios como: aguacero, chaparrón, calabobo, sirimiri, llovizna…, se irán alimentando estas <strong>zonas acuáticas</strong> para convertirse en pequeños bocetos de mares con aguas tranquilas. Hábitats estos relativamente someros, pero repletos de una increíble <strong>biodiversidad.</strong> Lugares estéticos y amables colmados de tranquilidad que aplacan la curiosidad del que se acerque a ellos.</p>
<div id="attachment_40" style="width: 651px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-40" loading="lazy" class=" wp-image-40          " title="Complejo Lagunar de la Albuera" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n.jpg" alt="" width="641" height="427" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/488178_202909746506266_755166055_n-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 641px) 100vw, 641px" /></a><p id="caption-attachment-40" class="wp-caption-text">Complejo Lagunar de la Albuera. Lugares para disfrutar de la naturaleza. ©Andrés Bernal</p></div>
<p><strong>En Extremadura son varias las zonas húmedas que podemos encontrar,</strong> y nuestras charcas y lagunas se adaptan perfectamente a la definición del <a title="RAMSAR" href="http://www.ramsar.org/" target="_blank">tratado Ramsar</a> que define a los humedales como:”<em>… las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corriente. ..</em>” Curiosamente en la extensa región extremeña, proporcionalmente no son muy abundantes estos territorios acuáticos de los que estamos hablando. Y por nuestro clima – <strong>el mediterráneo</strong>&#8211; la gran mayoría de estas <strong>zonas húmedas</strong> son muy pequeñas en extensión pero vitales. Algunas son naturales y otras artificiales pero sin duda alguna, son <strong>oasis azules</strong> entre tantas dehesas y llanuras.</p>
<p>Pues bien, busquemos una <strong>charca o laguna</strong>, y acerquemos con ganas de dejarnos sorprender. Podemos incluir en nuestro equipaje de<strong> naturalista o turista de la naturaleza</strong>, unos prismáticos ( -y si el presupuesto nos lo permite un telescopio-). Quedémonos a cierta distancia de estos paisajes del agua. Las mañanas de diciembre son perfectas, y además están envueltas con un halo mágico, convirtiendo este tiempo-el del amanecer- en un momento perfecto; tal vez porque las luces reflejadas en la niebla convierten estas manchas de agua en curiosos <strong>espejos de plata</strong>.</p>
<p>Si nos quedamos a cierta distancia <strong>el desfile de la vida</strong> comenzará a surgir inmediatamente. Toda una pasarela donde las modelos tienen, sobre todo, formas de <strong>aves</strong>.</p>
<div id="attachment_43" style="width: 586px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-43" loading="lazy" class="wp-image-43 " title="AVEFRÍA" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n.jpg" alt="" width="576" height="380" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n-300x198.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/548341_289036301210798_1853867434_n-768x507.jpg 768w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></a><p id="caption-attachment-43" class="wp-caption-text">Las avefrías serán las más madrugadoras, se pasean en bandos con su característicos moños .Dibujo©Andrés Berna</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Las avefrías o aguanieves</strong> serán las más madrugadoras, se pasean en bandos con su característicos moños y estridentes cantos. Les gusta realizar, en los márgenes del agua, una danza curiosa para conseguir alimento: Andan, se paran, y golpean el suelo con sus patas, giran sus cabezas como escuchando, y rápidamente si hay una lombriz la capturan con el pico. Cerca, en las orillas fangosas y repletas con tristes eneas por el frío, emerge la estilizada y blanca <strong>garceta grande</strong>, recién llegada de su migración. Camina con sutileza y elegancia buscando algo que llevarse a la boca.</p>
<p>En las orillas más libre de vegetación, vamos a necesitar tirar de <strong>guía de aves</strong> para reconocer a una variedad infinita de <strong>limícolas</strong> que corretean de allá para acá, metiendo su pico, una y otra vez en el lodo, especies que ostentan nombres muy apropiados: <strong>correlinos, chorlitejos, andarrios</strong>,…Son aves con colores armónicos con las aguas -pasando casi desapercibidos- despertando la calma de estos paisajes del agua con vuelos raudos por toda la charca.</p>
<p>Entre las limícolas una de la más fácil de distinguir, por su plumaje y sobre todo por parecer que anda sobre zancos, es <strong>la cigüeñuela.</strong></p>
<div id="attachment_44" style="width: 586px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-44" loading="lazy" class=" wp-image-44  " title="CIGUEÑUELA" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n.jpg" alt="" width="576" height="356" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n-300x185.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/564465_276370505810711_1171500437_n-768x474.jpg 768w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></a><p id="caption-attachment-44" class="wp-caption-text">Entre las limícolas una de la más fácil de distinguir, por su plumaje y sobre todo por parecer que anda sobre zancos es la cigueñuela.©Andrés Bernal</p></div>
<p>No será extraño que las aristocráticas <strong>garzas reales</strong> aterricen con su cuello encogido sobre las aguas para insertar su pico a algún pez. Mientras, en un tronco o roca de la charca, se pueden ver a <strong>los cormoranes</strong>, que después de zambullirse- en las frías agua,- se abren al sol para secar su plumaje. El silencio de la charca es sólo roto por el griterío, casi lastimero, de <strong>gaviotas reidoras.</strong></p>
<div id="attachment_42" style="width: 710px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-42" loading="lazy" class=" wp-image-42     " title="Martín Pescador" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n.jpg" alt="" width="700" height="393" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n.jpg 960w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n-300x168.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/12/375897_212934342170473_245608033_n-768x431.jpg 768w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a><p id="caption-attachment-42" class="wp-caption-text">El martín pescador, toda una acuarela azul y marrón, que entra como un suspiro al agua.Foto©Andrés Bernal</p></div>
<p>De repente un <strong>martín pescador</strong>, toda una acuarela azul y marrón, entra como un suspiro al agua, para capturar su alimento. A todo este <strong>escenario natural</strong> se suman <strong>lavanderas blancas</strong> golpeando al aire su cola constantemente. En el interior del agua, las enlutadas <strong>fochas</strong> hacen ostentación de sus picos blancos. Mientras los patos como los <strong>azulones, patos cucharas o porrones</strong> se convierten en visitantes fugaces…Y podríamos seguir disfrutando de más especies en estos paisajes del agua que se transforman en todo <strong>un concierto de aves</strong> que podemos ver si nos acercamos con mucho mimo a las charcas y lagunas.</p>
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		<title>Las grullas, el viaje del frío</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 17:59:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-23" loading="lazy" class=" wp-image-23 " title="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg" alt="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." width="630" height="354" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a><p id="caption-attachment-23" class="wp-caption-text">Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B.</p></div>
<p>A <strong>noviembre</strong> le gusta difuminar los paisajes con <strong>neblinas</strong>.</p>
<p>La <strong>dehesa</strong> entonces se despierta con una <strong>finísima cortina color gris lluvia</strong>, que enmudece los verdes; al fondo la <strong>silueta de encinas y alcornoques</strong> se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el <strong>sonido de trompeteos</strong>, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una y otra vez. Es entonces cuando emerge con cierta elegancia <strong>el ave que vino del frío</strong>:<strong> la grulla</strong>, una zancuda que <strong>decora con sus vuelos la naturaleza extremeña</strong>.  Enormes aves que dibujan la vida con su abundante presencia; convirtiendo esta región, aún más, <strong>en un paraje extraordinario</strong>.</p>
<p>Las grullas ya están en Extremadura, pero hasta llegar aquí estas aves han tenido <strong>un periplo muy especial</strong>. Es a <strong>principios de septiembre</strong>, cuando miles de grullas comienzan su particular viaje del frío desde sus tierras de origen, en el <strong>Norte de Europa</strong>,  donde han pasado la primavera y el verano.</p>
<p>Durante ese tiempo, <strong>las grullas se han amado</strong> entre aguas y vegetación de pantanos; y <strong>criado</strong> con esmero a sus pollos.</p>
<p>Un buen día, y tal vez alentadas por la luz del sol-que comienza a menguar-, o por las temperaturas, -o simplemente porque quieren-, <strong>comienzan a hacer caso a su instinto y emprenden el vuelo</strong> desde sus poblaciones nativas en el norte: Finlandia, Escandinavia, Países Bálticos, Rusia…</p>
<p>Con extraordinaria organización <strong>se agrupan en bandos</strong> más o menos numerosos. <strong>Son especies muy gregarias,</strong>&#8211; el grupo le da seguridad-. Eso sí, <strong>son muy románticas</strong>, las parejas son <strong>monógamas</strong>, y son unos p<strong>adres extraordinarios</strong>. Los ornitólogos dirían: con una <strong>gran inversión paternal</strong> con su prole.</p>
<div id="attachment_28" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-28" loading="lazy" class=" wp-image-28 " title="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg" alt="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></a><p id="caption-attachment-28" class="wp-caption-text">No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B.</p></div>
<p>Comienza entonces <strong>uno de los éxodos más asombrosos</strong> de las aves migratorias. Miles de grullas cruzan el cielo de Europa, navegando por un mar de aire y escribiendo <strong>letras</strong> en el cielo, &#8211; sí, porque cuando vuelan van dibujando l<strong>a forma “V</strong>”: un comportamiento, que permite tener <strong>un vuelo más aerodinámico</strong>, a la vez que <strong>la grulla “piloto”</strong>, va siendo reemplazada, para que no se canse mucho, por otras, en una sincronización perfecta-.</p>
<p><strong>Las grullas que vienen a Extremadura tienen su propio itinerario</strong>. Emulando las líneas aéreas diríamos que estas “patilargas” siguen el siguiente circuito aéreo:  Despegan en diferentes y pequeños aeródromos de <strong>Suecia</strong>; siendo el más importante el &#8220;aeropuerto&#8221; del<strong> Lago Hornborga</strong>,- es el más solicitado por su duty free-. El primer &#8220;trasbordo&#8221; será en la <strong>isla alemana de Rügen</strong>,- si hay mucho &#8220;tráfico aéreo&#8221; se les desvían a la <strong>zona del río Oder</strong>-.</p>
<p>Tras un periodo de avituallamiento y repostar los vuelos se reanudan. Aquí suele haber un aumento del contingente de &#8220;pasajeros grulleros&#8221; -y también overbooking-. Aumenta la demanda de “viajeros” y los “aviones” despegan hasta el siguiente destino en la <strong>región francesa de los lagos Der y Chantecoq</strong>, aterrizando algunos “aeroplanos grulleros” en el <strong>suroeste de Francia</strong>, concretamente en la zona de las <strong>&#8220;Landes de Gascogne&#8221;</strong> : –Algunos &#8220;pasajeros grulleros&#8221; les gusta quedarse aquí, cuando el tiempo es bueno y las ofertas hoteleras son atractivas-.</p>
<p>La mayoría reanudan los vuelos y <strong>cruzan los Pirineos</strong>. Haciendo parada en la <strong>laguna aragonesa de Gallocanta</strong>. Parando también en <strong>Villafáfila en Zamora</strong>. Otras se quedan aquí por la belleza, los buenos restaurantes, y servicios de las terminales de este &#8220;aeropuerto&#8221;. Pero las más aventureras, -casi la totalidad-, despegan para continuar el vuelo hasta aterrizar en <strong>Extremadura</strong>: en los &#8221; <strong>aeropuertos de las dehesas y embalses</strong>&#8220;.</p>
<p>Por fin,<strong> a finales de octubre y principios de noviembre, las grullas están entrando en Extremadura</strong>, han volado a unos <strong>45 kilómetros por hora</strong>, más o menos, y una distancia aproximada de <strong>3.000 kilómetros</strong>, eso sí, volando siempre de día ya que son muy precavidas.</p>
<p>Una vez en Extremadura, a las grullas les gusta<strong> dormir su sueño de invierno</strong>. Siendo esta región el área más importante de invernada de la grulla común de toda Europa. Las poblaciones durante la invernada se distribuyen entre <strong>Cáceres y Badajoz</strong>: (-no me gusta dar cifras, porque estoy convencido que nadie lo sabe con exactitud, pero <strong>rondarán las 90.0000</strong>-).</p>
<p>De lo que sí estoy seguro es que <strong>en otro tiempo fueron muchas más, antes de perderse el bosque</strong> para dar paso al regadío; o los cambios constantes del aprovechamiento agrícola. <strong>Pero se han adaptado bien</strong> a ese empeño del hombre de modificarlo todo. Es la virtud que tiene la naturaleza.</p>
<p>El viaje ha sido muy largo y tienen que descansar. Durante el otoño y el invierno, <strong>adornarán, con sus colores grises, siluetas estilizadas, vuelos eternos, y sonidos, los paisajes extremeños</strong>.</p>
<div id="attachment_27" style="width: 430px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-27" loading="lazy" class=" wp-image-27 " title="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg" alt="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." width="420" height="630" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><p id="caption-attachment-27" class="wp-caption-text">En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B.</p></div>
<p><strong>Sus rutinas comienzan con el amanecer</strong>, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico <strong>vocingleo</strong>. Sonido éste que no se apagará hasta que se marchen. <strong>Es un método de comunicación entre padres e hijos o congéneres</strong>, avisando de peligros, o para ubicar el grupo en vuelo, para alguna grulla rezagada. No es extraño que <strong>su nombre científico sea onomatopéyico (</strong><em><strong>Grus grus)</strong>,</em> casi igual que el sonido que emiten.</p>
<p>Su <strong>primera actividad será el alimentarse copiosamente</strong>. Durante el día volaran en grupos pequeños a la dehesa, ese bosque mediterráneo aclarado y domesticado  por el hombre, allí se alimentarán de <strong>bellotas, grano de cereal, pipas de girasol</strong>, incluso algunos invertebrados, etc. También visitarán los <strong>campos cerealísticos, los arrozales</strong>… Es en estos hábitats donde más se aprecia su tamaño con sus más de <strong>120  centímetros de longitud ,y entre  200 y 230 centímetros de envergadura ala</strong>r.</p>
<p>Durante todo el día van de allá para acá, una y otra vez, cambiando de zona, en busca del sustento, sin dejar de vocinglear claro está; y mezclándose con el paisaje.</p>
<p><strong>Antes de que el sol se agote ya vuelan en fila india para ir a dormir</strong>. Los dormideros, la gran mayoría, se encuentran próximos a <strong>zonas húmedas</strong>, -tal vez como recordando el lugar dónde nacieron-. Charcas, embalses, o incluso ríos, son el ecosistema elegido. Algunas duermen en las orillas y otras prefieren pernoctar dentro del mismo agua, táctica esta última realizada para evitar posibles depredadores.</p>
<p>Durante su estancia aquí, <strong>los más jóvenes</strong>, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, <strong>no se separarán de sus padres</strong>. Componiendo los típicos grupos familiares.</p>
<div id="attachment_32" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-32" loading="lazy" class="size-full wp-image-32" title="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg" alt="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-32" class="wp-caption-text">Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B.</p></div>
<p>Será a partir del <strong>“Idus de Marzo”</strong>, cuando se rompa la relativa calma de la colonia con los bailes de cortejo. -Son <strong>comportamientos prenupciales</strong>, donde las parejas hacen votos de amor, viviendo un nuevo noviazgo-.</p>
<p>Los jóvenes reproductores, también buscan aquí a su posible pareja, se convierten entonces, <strong>los campos extremeños, en una especie de Celestina</strong>. <strong>Las danzas de enamoramientos, son espectaculares</strong>: bailan dando círculos o zigzagueando, moviendo y batiendo sus alas a la vez. <strong>Se paran de repente y saltan hacia arriba</strong> con las alas abiertas, y las patas hacia adelante, moviendo espasmódicamente el cuello,  cogiendo vegetación con el pico y lanzándolo hacia arriba. Todo esto aderezado con su ya consabido vocingleo. <strong>Y todos parecen contagiarse del baile del amor</strong>.</p>
<p>Danza que se convertirá en <strong>despedida</strong>. <strong>El viaje de vuelta a casa será más corto</strong> que la venida. Volverán a sus tierras, donde se unirán las parejas reproductoras para nidificar, y <strong>esperar al próximo año</strong> para volver a realizar el viaje del frío.</p>
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		<title>Extrenaturaleza, mi nuevo cuaderno de campo</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Nov 2012 12:13:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[VER GALERÍA DE FOTOS AQUI. Extremadura tiene alma de naturaleza. Espacios extensos que albergan la esencia de lo natural, y decorados con atardeceres eternos.  Sin duda, un escenario singular, donde la madre naturaleza, todos los años, escribe los episodios de su vida. Con cierta puntualidad traza con amable caligrafía una serie de capítulos, que nos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_19" style="width: 512px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-19" loading="lazy" class=" wp-image-19  " title="Paisaje de Extremadura. / Andrés Bernal." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura.jpg" alt="Paisaje de Extremadura. / Andrés Bernal." width="502" height="335" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura.jpg 2151w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/Paisaje-de-Extremadura-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 502px) 100vw, 502px" /></a><p id="caption-attachment-19" class="wp-caption-text">Paisaje de Extremadura. / Andrés Bernal.</p></div>
<p><strong>VER GALERÍA DE FOTOS</strong> <a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/ultimos/109615-alma-extremadura-0.html" target="_blank">AQUI</a>.</p>
<p><strong>Extremadura tiene alma de naturaleza</strong>. Espacios extensos que albergan la <strong>esencia de lo natural</strong>, y decorados con atardeceres eternos.  Sin duda, un <a href="http://objetivoextremadura.hoy.es/fotos-paisajes-1463/index.html" target="_blank">escenario singular</a>, donde la <strong>madre naturaleza</strong>, todos los años, escribe los <strong>episodios de su vida</strong>. Con cierta puntualidad traza con amable caligrafía una serie de capítulos, que nos cuentan lo que sucede en nuestro medio ambiente.</p>
<p>Y yo, <strong>como naturalista inocente</strong>, -eso sí con mucha modestia-, me voy a limitar a ser un <strong>mero escriba de todos esos acontecimientos</strong> que la naturaleza extremeña nos brinda.</p>
<p><strong>Iré anotando en este peculiar “blog de campo” todos esos cambios</strong> que se van generando a lo largo del año. Transcribiendo lo que la naturaleza me dicte; anotando, como si de noticias se tratasen, su fenología: es decir esa relación, casi imperceptible, que existe ente los factores climáticos y los ciclos de la biodiversidad, como las migraciones, la floración,&#8230; <strong>Historias diarias de fauna y flora que se desarrollan todos los días</strong> muy cerca de nosotros y que se repiten años tras año.</p>
<p>Extrenaturaleza es un <strong>boceto de calendario de la vida</strong>. Un “biodiario” de los ecosistemas extremeños. Un viaje cómodo, -como el de un dedo sobre un mapa-, para visitar, por ejemplo, esos paisajes del hombre que son las dehesas: bosques infinitos de encinas y alcornoques que visten gran parte de este territorio. O caminar por los laderas de montañas alfombradas con robles y castaños.</p>
<p>Y, cómo no, navegar por esos parajes alargados- y acuáticos- que  son los ríos y arroyos; que sinuosos van escoltados por una corte de árboles con nombres propios como lo alisos y sauces. Nuestro caminar nos llevará por los paisajes del horizonte que son las llanuras y seudoestepas. Sin olvidarnos de esa naturaleza pegada a nosotros,- la más cercana y amigable-, la que tenemos en nuestros pueblos y ciudades. Sorprendente puzzle de paisajes que acurrucan hábitats y biodiversidad única. Lugares donde manarán todas nuestra informaciones.</p>
<p>También el naturalista inocente escribirá en los márgenes de este blog para poner en valor un recurso tan esencial como es <strong>nuestro medio ambiente</strong>: como <strong>entorno ideal, para vivir y ser feliz</strong>. Anotando en este libro la imperiosa necesidad de su protección.</p>
<p>El <strong>entender que nuestro futuro</strong>&#8211; el de esta región- <strong>pasará por enarbolar su tesoro más preciado: el vivir en la naturaleza extremeña</strong>. Y sobre todo registrar con “denominación de origen” una forma de vida, o mejor dicho, un estilo de vivir acorde con la realidad más humana. El habitar en núcleos urbanos exprimiendo y sintiendo con todos los sentidos la vida. Parándonos, despacio, para saborear todos esos momentos que nos ofrece el morar aquí.</p>
<p>Extrenaturaleza, a través de su naturalista inocente, nos estimulará para <strong>acercarnos a la naturaleza con los sentidos bien abiertos</strong>. Para ir con los ojos abiertos como platos para ver cómo el otoño se empeña en desnudar a los árboles de hoja caduca, no sin antes pintarlos de ocre.</p>
<p><strong>Abrir bien los oídos</strong>, aunque sea inclinándolos con nuestras manos, <strong>para escuchar el trompeteo de las grullas mientras escriben letras en el cielo</strong>. Por supuesto <strong>abrir</strong>, también,  <strong>nuestras fosas nasales para que nuestra nariz pueda captar los olores y aromas de la tierra empapada de agua</strong>. Y cómo no, nuestro sentido más pueril, <strong>abrir nuestras manos para pasarlas suavemente, (y sin arrancar), por los aterciopelados musgos</strong> que ahora vuelven a pintarse de verde. Por último <strong>abrir nuestra boca para saborear, por ejemplo todos esos frutos</strong> que nos ofrece el otoño.</p>
<p>El <strong>cuaderno de campo es la herramienta más valiosa que tiene un naturalista</strong>. En él se anotan todo lo que se va observando en la naturaleza; incluyéndose datos y dibujos. Ahora Extrenaturaleza se convertirá en un “blog de campo” para escribir <strong>sobre el alma de Extremadura</strong>.</p>
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