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	<title>ExtreNaturalezafrío &#8211; ExtreNaturaleza</title>
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		<title>Enero, el amanecer de la vida.</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jan 2013 15:48:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[VER TODAS LAS FOTOS AQUÍ Enero en Extremadura se viste con los ropajes del invierno. Los variados paisajes de esta región amanecen con filtros de nieblas que abrazan el entorno. Texturas del frío que componen imágenes gélidamente bellas. Mientras tanto, las temperaturas bajan con tanto egoísmo que lo acaparan todo, hasta el agua del ambiente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>VER TODAS LAS FOTOS <a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/ultimos/113149-extrenaturaleza-enero-amanecer-vida-0.html" target="_blank">AQUÍ</a></strong></span></p>
<p><strong>Enero en Extremadura se viste con los ropajes del invierno</strong>. Los variados paisajes de esta región amanecen con filtros de nieblas que abrazan el entorno. <strong>Texturas del frío que componen imágenes gélidamente bellas</strong>. Mientras tanto, las temperaturas bajan con tanto egoísmo que lo acaparan todo, hasta el agua del ambiente que convierten en <strong>heladas matutinas</strong>.  Sólo cuando las lluvias aparecen, el frío nos concede una tregua.</p>
<a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg"><img class=" wp-image-71" title="P1020262_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg" alt="" width="663" height="374" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a>
<p>No es extraño que <strong>las aves invernantes se agrupen en dormideros colectivos</strong>. Como hace <strong>la lavandera común o blanca</strong>, que utiliza muchos árboles de los jardines, de algunos núcleos extremeños, como singular &#8220;<em><strong>ciudad dormitorio&#8221;</strong></em>. Dormideros increíbles, como los configurados por especies de rapaces: <strong>los aguiluchos laguneros, milanos reales, o elanios  comunes o azules,</strong> que se distribuyen por nuestra extensa geografía; y que <strong>embellecen  los ocasos con este peculiar peregrinaje para dormir</strong>. <strong>Procesiones aladas de varios cientos de aves que ordenadamente buscan descanso entre la arboleda</strong>. Resulta sorprendente ver como cientos,miles de aves- de varias especies-, se arremolinan sonoramente con equilibrios imposibles entre los desnudos ramajes;  y también en las orillas de embalses. <strong>Son, por tanto, los dormideros todo un espectáculo durante esta estación</strong>. Biodiversidad alada que dentro de unos meses modificarán <strong>su comportamiento social</strong> para luego delimitar su <strong>dominio vital</strong>.</p>
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<a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-67 " title="DSC_0327_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg" alt="" width="300" height="214" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg 1314w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-300x214.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-768x549.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-1024x732.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<p><strong>La vegetación</strong> en cambio, motivada por este clima tan rudo, <strong>también descansa</strong>; y se toma un relax con su <strong>parón vegetativo</strong>, ralentizando todas sus funciones vitales. <strong>Las frondosas</strong> de los bosques de montaña muestran su desnudez. Las <strong>encinas y alcornoques</strong> también <strong>&#8220;reposan&#8221;</strong> -aunque se muestren siempre verdes y con hojas-. La naturaleza en general parece poner en práctica esto que ahora está tan de moda, lo que se denomina  <strong><em>Slow Time </em></strong>(<em>vivir tranquilamente, despacio, con sosiego</em>)<em>.</em>-Bueno, pues ya sabemos quién lo inventó-.</p>
<p><em></em>Aún así, y aunque parezca difícil de creer, <strong>es este un tiempo de amores, de romances locos por los espacios vitales de Extremadura</strong>: &#8211; <strong>de celos, enamoramientos y demás cuestiones reproductivas</strong>-.</p>
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<p>Un ejemplo lo tenemos en los <strong>zorros</strong> que, ahora, corretean <strong>enredándose en amoríos, entre ocasos y amaneceres</strong>&#8211; siempre buscando los tiempos de poca luz, tal vez para aumentar <em><strong>el erotismo del cortejo</strong></em>-. Todo comienza cuando las hembras de los zorros, a través de sus glándulas, van inundando con efluvios de amor los paisajes por donde habitan-provocando con cierta sensualidad-. <strong>El perfume atraerá a varios machos</strong>, generando <strong>celos y recelo</strong>s. Estos, <strong>los zorros</strong>. combatirán por conseguir a su amada. Ladrando en los atardeceres de enero.  Una vez resuelta la contienda, las dehesas , llanuras, y otros hábitats ,  se convierten es espacios para las persecuciones de estos amantes. <strong>Él, la agasajará con sus encantos hasta conseguir los favores de ella</strong>, -o de las hembras, <em>porque son muy zorros</em>&#8211; . Después del apareamiento, vivirán emparejados hasta la época de cría, el macho permanecerá junto a la hembra , aprovisionando de alimento para los cachorros.</p>
<div id="attachment_69" style="width: 685px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69" loading="lazy" class=" wp-image-69    " title="zorro2mjeor" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg" alt="" width="675" height="446" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor-300x198.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor-768x506.jpg 768w" sizes="(max-width: 675px) 100vw, 675px" /></a><p id="caption-attachment-69" class="wp-caption-text">Durante el mes de enero los zorros corretean enredándose en amoríos entre ocasos y amaneceres.©andresbernal</p></div>
<p>Pero el zorro no es el único en estas tareas voluptuosas. Aunque estemos en pleno invierno, <strong>el mes de enero es testigo de los estragos que se generan en <em>&#8220;los corazones &#8220;</em>de otros animales</strong>. Es el caso del <strong>búho real-el señor de la noche-</strong>. <strong>La mayor rapaz nocturna</strong>, que también, y coincidiendo en los mismos horarios que los zorros, no hacen otra cosa que <strong><em>ulular</em> a las lunas del frío</strong>, <strong>su canto más conocido: ¡</strong><em><strong>¡¡¡&#8230;uuuu, uuuu,…¡¡¡</strong>.</em> Y lo hacen en esos rincones del bosque mediterráneo decorados con <strong>riscos y canchales</strong>, lugares que más tarde utilizarán para nidificar.  <strong>El cortejo</strong> lo inicia el macho extendiendo sus sonidos de amor por todo su extenso territorio. Atrayendo a la hembra a su feudo- que a veces es la misma de otros años-. Pero no lo tiene fácil; el cortejo requiere <strong>invitarla a volar</strong> , para luego <strong>danzar juntos en el crepúsculo</strong>. Se alzan, hacia el cielo, con la inquietud de <em>jóvenes enamorados</em>, para luego planear juntos. Lo siguiente es fácil de imaginar.</p>
<div id="attachment_70" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-70" loading="lazy" class="wp-image-70 " title="buhocorrecto" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg" alt="" width="717" height="407" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto-300x171.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto-768x437.jpg 768w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-70" class="wp-caption-text">Los búhos reales no hacen otra cosa que ulular a las lunas de invierno: ¡¡¡¡uuuu, uuuu,…¡¡¡. ©andrésbernal</p></div>
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<p>Coincidiendo en el tiempo, en los roquedos fluviales y riscos <strong>los buitres leonados también anda <em>&#8220;tonteando&#8221;</em></strong>. Lo tienen más fácil ya que las parejas consolidadas de otros años ahorran esfuerzos. Eso si, <strong>el cortejo nupcial es obligado</strong>, es lo que tiene el <strong>rol de apareamiento</strong>. Abriendo sus enormes alas despliegan una envergadura que fácilmente arrastran las <strong>térmicas</strong>&#8211; <strong>esas burbujas de aire caliente que se elevan y explotan-</strong>.  Es entonces cuando planean la parejas -muy juntitas, casi rozándose-, una y otra vez realizarán <strong>vuelos circulares</strong>. Se diría qué en sus danzas aéreas consolidan sus promesas de amor. Posteriormente ejecutarán curiosas pasadas por los escarpados riscos para buscar el mejor lugar de <strong>nidificación</strong>. Cuando está todo claro: -yo te quiero, tú me quieres,tenemos casa&#8230;-; los buitres leonados <strong><a title="cópula de buitre leonado" href="http://www.youtube.com/watch?v=A2-myMaSz0I">copularán</a></strong> con cierta ternura: él hace de acróbata sobre ella, mientras no deja de acariciarla el cuello. Todo un comportamiento reproductivo con mucha ternura.</p>
<div id="attachment_72" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-72" loading="lazy" class=" wp-image-72  " title="P1020446" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg" alt="" width="717" height="538" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-72" class="wp-caption-text">Buitres leonados en los amaneceres de Monfragüe.©andrésbernal</p></div>
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<p>Y, otra <strong>rapaz diurna</strong> que también se deja seducir y  enamorar con esto <strong>fríos del invierno</strong> es una de las <strong>especie más madrugadora en reproducirse</strong>. Es el <strong>águila azor perdicera</strong> &#8211;<em>que vaya con el nombre que le han puesto</em>-. El águila conocida también como de <strong>Bonelli o Perdicera</strong> convierte los cielos extremeños en todo un escenario donde desarrolla <strong>un impresionante cortejo nupcial</strong>. Todo un recital, donde el macho y la hembra-que ya se conocían- <strong>vuelan juntos</strong>,  <strong>jalonando <em>“el ligoteo” </em> con filigranas aerodinámicas, arabescos imposibles y picados espectaculares</strong>.  Están tan ligados a su territorio o <strong>dominio vital</strong> que durante sus amoríos no dejan qué nadie pase por su espacio aéreo- son muy celosos de su intimidad-.</p>
<p>Los días a partir de ahora comenzarán a ser más largo, tal vez por eso, enero es el amanecer de la vida, antes incluso que cuando llegue la primavera.</p>
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<div id="attachment_68" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-68" loading="lazy" class="wp-image-68 " title="perdiceratotal" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg" alt="" width="717" height="467" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal-300x195.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal-768x500.jpg 768w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-68" class="wp-caption-text">El águila azor perdicera también se deja seducir y se enamora con esto fríos del invierno</p></div>
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		<title>Las grullas, el viaje del frío</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 17:59:49 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-23" loading="lazy" class=" wp-image-23 " title="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg" alt="Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B." width="630" height="354" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullasvolandofeten-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a><p id="caption-attachment-23" class="wp-caption-text">Sus rutinas comienzan con el amanecer, antes de que el sol emerja, ya llevan tiempo “cantando” emitiendo su característico vocingleo. / A. B.</p></div>
<p>A <strong>noviembre</strong> le gusta difuminar los paisajes con <strong>neblinas</strong>.</p>
<p>La <strong>dehesa</strong> entonces se despierta con una <strong>finísima cortina color gris lluvia</strong>, que enmudece los verdes; al fondo la <strong>silueta de encinas y alcornoques</strong> se mantienen enhiestas. Y de repente resuena el <strong>sonido de trompeteos</strong>, un vocingleo constante que se contagia por toda la campiña, una y otra vez. Es entonces cuando emerge con cierta elegancia <strong>el ave que vino del frío</strong>:<strong> la grulla</strong>, una zancuda que <strong>decora con sus vuelos la naturaleza extremeña</strong>.  Enormes aves que dibujan la vida con su abundante presencia; convirtiendo esta región, aún más, <strong>en un paraje extraordinario</strong>.</p>
<p>Las grullas ya están en Extremadura, pero hasta llegar aquí estas aves han tenido <strong>un periplo muy especial</strong>. Es a <strong>principios de septiembre</strong>, cuando miles de grullas comienzan su particular viaje del frío desde sus tierras de origen, en el <strong>Norte de Europa</strong>,  donde han pasado la primavera y el verano.</p>
<p>Durante ese tiempo, <strong>las grullas se han amado</strong> entre aguas y vegetación de pantanos; y <strong>criado</strong> con esmero a sus pollos.</p>
<p>Un buen día, y tal vez alentadas por la luz del sol-que comienza a menguar-, o por las temperaturas, -o simplemente porque quieren-, <strong>comienzan a hacer caso a su instinto y emprenden el vuelo</strong> desde sus poblaciones nativas en el norte: Finlandia, Escandinavia, Países Bálticos, Rusia…</p>
<p>Con extraordinaria organización <strong>se agrupan en bandos</strong> más o menos numerosos. <strong>Son especies muy gregarias,</strong>&#8211; el grupo le da seguridad-. Eso sí, <strong>son muy románticas</strong>, las parejas son <strong>monógamas</strong>, y son unos p<strong>adres extraordinarios</strong>. Los ornitólogos dirían: con una <strong>gran inversión paternal</strong> con su prole.</p>
<div id="attachment_28" style="width: 487px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-28" loading="lazy" class=" wp-image-28 " title="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg" alt="No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B." width="477" height="717" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1.jpg 900w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullascantandofeten1-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 477px) 100vw, 477px" /></a><p id="caption-attachment-28" class="wp-caption-text">No es extraño que su nombre científico sea onomatopéyico (Grus grus), casi igual que el sonido que emiten./ A. B.</p></div>
<p>Comienza entonces <strong>uno de los éxodos más asombrosos</strong> de las aves migratorias. Miles de grullas cruzan el cielo de Europa, navegando por un mar de aire y escribiendo <strong>letras</strong> en el cielo, &#8211; sí, porque cuando vuelan van dibujando l<strong>a forma “V</strong>”: un comportamiento, que permite tener <strong>un vuelo más aerodinámico</strong>, a la vez que <strong>la grulla “piloto”</strong>, va siendo reemplazada, para que no se canse mucho, por otras, en una sincronización perfecta-.</p>
<p><strong>Las grullas que vienen a Extremadura tienen su propio itinerario</strong>. Emulando las líneas aéreas diríamos que estas “patilargas” siguen el siguiente circuito aéreo:  Despegan en diferentes y pequeños aeródromos de <strong>Suecia</strong>; siendo el más importante el &#8220;aeropuerto&#8221; del<strong> Lago Hornborga</strong>,- es el más solicitado por su duty free-. El primer &#8220;trasbordo&#8221; será en la <strong>isla alemana de Rügen</strong>,- si hay mucho &#8220;tráfico aéreo&#8221; se les desvían a la <strong>zona del río Oder</strong>-.</p>
<p>Tras un periodo de avituallamiento y repostar los vuelos se reanudan. Aquí suele haber un aumento del contingente de &#8220;pasajeros grulleros&#8221; -y también overbooking-. Aumenta la demanda de “viajeros” y los “aviones” despegan hasta el siguiente destino en la <strong>región francesa de los lagos Der y Chantecoq</strong>, aterrizando algunos “aeroplanos grulleros” en el <strong>suroeste de Francia</strong>, concretamente en la zona de las <strong>&#8220;Landes de Gascogne&#8221;</strong> : –Algunos &#8220;pasajeros grulleros&#8221; les gusta quedarse aquí, cuando el tiempo es bueno y las ofertas hoteleras son atractivas-.</p>
<p>La mayoría reanudan los vuelos y <strong>cruzan los Pirineos</strong>. Haciendo parada en la <strong>laguna aragonesa de Gallocanta</strong>. Parando también en <strong>Villafáfila en Zamora</strong>. Otras se quedan aquí por la belleza, los buenos restaurantes, y servicios de las terminales de este &#8220;aeropuerto&#8221;. Pero las más aventureras, -casi la totalidad-, despegan para continuar el vuelo hasta aterrizar en <strong>Extremadura</strong>: en los &#8221; <strong>aeropuertos de las dehesas y embalses</strong>&#8220;.</p>
<p>Por fin,<strong> a finales de octubre y principios de noviembre, las grullas están entrando en Extremadura</strong>, han volado a unos <strong>45 kilómetros por hora</strong>, más o menos, y una distancia aproximada de <strong>3.000 kilómetros</strong>, eso sí, volando siempre de día ya que son muy precavidas.</p>
<p>Una vez en Extremadura, a las grullas les gusta<strong> dormir su sueño de invierno</strong>. Siendo esta región el área más importante de invernada de la grulla común de toda Europa. Las poblaciones durante la invernada se distribuyen entre <strong>Cáceres y Badajoz</strong>: (-no me gusta dar cifras, porque estoy convencido que nadie lo sabe con exactitud, pero <strong>rondarán las 90.0000</strong>-).</p>
<p>De lo que sí estoy seguro es que <strong>en otro tiempo fueron muchas más, antes de perderse el bosque</strong> para dar paso al regadío; o los cambios constantes del aprovechamiento agrícola. <strong>Pero se han adaptado bien</strong> a ese empeño del hombre de modificarlo todo. Es la virtud que tiene la naturaleza.</p>
<p>El viaje ha sido muy largo y tienen que descansar. Durante el otoño y el invierno, <strong>adornarán, con sus colores grises, siluetas estilizadas, vuelos eternos, y sonidos, los paisajes extremeños</strong>.</p>
<div id="attachment_27" style="width: 430px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-27" loading="lazy" class=" wp-image-27 " title="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg" alt="En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B." width="420" height="630" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullarojafeten2-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><p id="caption-attachment-27" class="wp-caption-text">En Extremadura las grullas duermen su sueño de invierno y adornan el paisaje. A. B.</p></div>
<p><strong>Sus rutinas comienzan con el amanecer</strong>, antes de que el sol emerja, ya llevan  tiempo “cantando” emitiendo su característico <strong>vocingleo</strong>. Sonido éste que no se apagará hasta que se marchen. <strong>Es un método de comunicación entre padres e hijos o congéneres</strong>, avisando de peligros, o para ubicar el grupo en vuelo, para alguna grulla rezagada. No es extraño que <strong>su nombre científico sea onomatopéyico (</strong><em><strong>Grus grus)</strong>,</em> casi igual que el sonido que emiten.</p>
<p>Su <strong>primera actividad será el alimentarse copiosamente</strong>. Durante el día volaran en grupos pequeños a la dehesa, ese bosque mediterráneo aclarado y domesticado  por el hombre, allí se alimentarán de <strong>bellotas, grano de cereal, pipas de girasol</strong>, incluso algunos invertebrados, etc. También visitarán los <strong>campos cerealísticos, los arrozales</strong>… Es en estos hábitats donde más se aprecia su tamaño con sus más de <strong>120  centímetros de longitud ,y entre  200 y 230 centímetros de envergadura ala</strong>r.</p>
<p>Durante todo el día van de allá para acá, una y otra vez, cambiando de zona, en busca del sustento, sin dejar de vocinglear claro está; y mezclándose con el paisaje.</p>
<p><strong>Antes de que el sol se agote ya vuelan en fila india para ir a dormir</strong>. Los dormideros, la gran mayoría, se encuentran próximos a <strong>zonas húmedas</strong>, -tal vez como recordando el lugar dónde nacieron-. Charcas, embalses, o incluso ríos, son el ecosistema elegido. Algunas duermen en las orillas y otras prefieren pernoctar dentro del mismo agua, táctica esta última realizada para evitar posibles depredadores.</p>
<p>Durante su estancia aquí, <strong>los más jóvenes</strong>, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, <strong>no se separarán de sus padres</strong>. Componiendo los típicos grupos familiares.</p>
<div id="attachment_32" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-32" loading="lazy" class="size-full wp-image-32" title="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg" alt="Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2012/11/grullaspequeñasfeten2-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-32" class="wp-caption-text">Durante su estancia aquí, los más jóvenes, que son fácilmente reconocibles por carecer de los ropajes de sus progenitores, no se separarán de sus padres. Componiendo los típicos grupos familiares./ A. B.</p></div>
<p>Será a partir del <strong>“Idus de Marzo”</strong>, cuando se rompa la relativa calma de la colonia con los bailes de cortejo. -Son <strong>comportamientos prenupciales</strong>, donde las parejas hacen votos de amor, viviendo un nuevo noviazgo-.</p>
<p>Los jóvenes reproductores, también buscan aquí a su posible pareja, se convierten entonces, <strong>los campos extremeños, en una especie de Celestina</strong>. <strong>Las danzas de enamoramientos, son espectaculares</strong>: bailan dando círculos o zigzagueando, moviendo y batiendo sus alas a la vez. <strong>Se paran de repente y saltan hacia arriba</strong> con las alas abiertas, y las patas hacia adelante, moviendo espasmódicamente el cuello,  cogiendo vegetación con el pico y lanzándolo hacia arriba. Todo esto aderezado con su ya consabido vocingleo. <strong>Y todos parecen contagiarse del baile del amor</strong>.</p>
<p>Danza que se convertirá en <strong>despedida</strong>. <strong>El viaje de vuelta a casa será más corto</strong> que la venida. Volverán a sus tierras, donde se unirán las parejas reproductoras para nidificar, y <strong>esperar al próximo año</strong> para volver a realizar el viaje del frío.</p>
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