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	<title>ExtreNaturalezareproducción &#8211; ExtreNaturaleza</title>
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		<title>La Berrea: ópera en el bosque</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Sep 2013 12:12:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>andresbernal</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[GALERÍA DE FOTOS DE LA BERREA, POR ANDRÉS BERNAL. Cuando la naturaleza comienza a escribir el epílogo del verano, el bosque mediterráneo, que tapiza gran parte de Extremadura, se llena con la sonoridad de un canto desesperado. Es un clamor que mana desde las entrañas de la densa vegetación. Cuando los campos andan agostados, saciados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_105" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-105" class="size-full wp-image-105" title="Cuando el otoño llega a Extremadura. / Andrés Bernal." src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg" alt="Cuando el otoño llega a Extremadura. / Andrés Bernal." width="600" height="338" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN.jpg 600w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/09/BERREAFETEN-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-105" class="wp-caption-text">Cuando el otoño llega a Extremadura, sus bosques mediterráneos se llenan con la sonoridad de un canto desesperado: el de la berrea. / Andrés Bernal.</p></div>
<p><a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/regional/20130910/berrea-extremadura-3061531023438-mm.html" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;"><strong>GALERÍA DE FOTOS DE LA BERREA, POR ANDRÉS BERNAL</strong></span></a>.</p>
<p>Cuando la naturaleza comienza a escribir el epílogo del verano, el bosque mediterráneo, que tapiza gran parte de Extremadura, se llena con la sonoridad de un canto desesperado.</p>
<p>Es un clamor que mana desde las entrañas de la densa vegetación. Cuando los campos andan agostados, saciados de sol y parecen cansados, se representa en algunos rincones de la región extremeña la ópera del bosque.</p>
<p>Entre los eternos campos de encinas y alcornoques que se pierden en el infinito, se levanta el telón de un escenario perfecto para uno de los acontecimientos más apasionados que tendrá lugar en estos paisajes y en este tiempo: la berrea. Y que, como en una ópera, se representa con <strong>diferentes actos:</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> <strong>Primer acto: los amoríos</strong></span></p>
<p>Entre la frontera del verano al otoño, el bosque ha estado huérfano de actividad. Las umbrías del sotobosque repletas de arbustos y matorrales arropan una silenciosa fauna. Es en estas laderas umbrosas donde comienza a generarse el acontecimiento que nos concierne.</p>
<p>Durante esta estación la luz del sol comienza a menguar, provocando un singular efecto en la actividad reproductiva de algunas especies. Es entonces cuando el ciervo rojo, o común, es capaz de medir el tiempo, se deja estimular con este efecto lumínico, e inicia un singular comportamiento reproductivo.</p>
<p>Tal vez sea el fotoperiodo el desencadenante, o tal vez las lluvias otoñales,…la cuestión es que de repente, se empiezan a escuchar en los amaneceres del monte, una voz ronca y triste;  un grito profundo que brama. Al principio son sólo unos pocos los que se atreven a romper el silencio del bosque: son los venados más impetuosos. En seguida la brama se contagia por todo el monte, como si de un eco se tratase . El bosque comienza a despertar, de repente se dinamiza.</p>
<p>Rebaños de ciervas, aun con sus crías escoltándolas, parecen danzar por la espesura del matorral, con sus curiosos andares de bailarina. Los jóvenes siguen a sus madres sumisamente, sin saber con exactitud a qué viene tanto frenesí.</p>
<p>Los rebaños de ciervas son auténticos matriarcados dirigidos por una vieja hembra que establece una rígida jerarquía entre las demás. Es éstala encargada de desplazar y detener al grupo y elegir los lugares de descanso y los más adecuados para comer.</p>
<p>Grupos de hembras que se congregan junto a otras en encuentros fortuitos. El rebaño comienza a ser mayor; a menudo los jóvenes varetos se incorporan, un tanto sorprendidos, a este singular desfile.</p>
<p>En toda Extremadurael espectáculo de los amores de los ciervos comienza a representar su primer acto. Las hembras llenan el ambiente con los aromas de la atracción, inundando cada rincón del paisaje.</p>
<p>Los ciervos machos son animales muy errantes con hábitos generalmente crepusculares y nocturnos, acentuándose aún más durante este periodo este comportamiento. Los machos, que hasta ahora han permanecido escondidos, solos o en pequeños grupos, como si de bohemios se tratara, se desperezan de su anonimato para ir, poco a poco, entrando en acciónvociferando a todo el mundo que la berrea ha comenzado.</p>
<p>Provocado por las insinuaciones amorosas, o por los estímulos lumínicos o ambientales, la cuestión es que el calendario biológico de estos herbívoros les avisa que comienza su celo.</p>
<p>Es entonces cuando el bosque comienza a delimitarse con los sonidos de cada macho de ciervo; parcelando con fronteras sonoras los campos extremeños; toda una sinfonía de bramas, que estremecen a la propia naturaleza. Durante casi un mes , y sobre todo durante los amaneceres y atardeceres se escucharán los cantos de galanteo de los ciervos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Segundo Acto: los encuentros</strong></span></p>
<p>Las dehesas se convierten en puntos de encuentros, en plazas improvisadas de vida. Los alcornocales aclarados y ruborizados por su aparente desnudez,  junto a encinares inmenso, son testigos tácitos de este singular acontecimiento.</p>
<p>Muchas hembras con sus pequeños escuderos, se agrupan entre las calvas de las dehesas, con los pastos aún con los colores del sol. Siendo este bosque domesticado, la dehesa, el principal escenario de las reuniones. En este peculiar teatro,  pronto se agrupan otros protagonistas: como los  varetos y horquillones: jóvenes machos que carentes de la ostentación y poderes adecuados en su cornamenta, sólo serán observadores del acontecimiento que se les avecina.</p>
<p>Es entonces cuando salidos de la espesura, y bramando con vehemencia, emergen los machos adultos, haciendo alarde de cornamenta y derroche de pasión.</p>
<p>Su entrada en escena  es espectacular:  ataviados algunos con ropajes de color pardorrojizo, y otros ya virando a gris. Presentando la mayoría de ellos una magnífica y soberbia estampa.</p>
<p>Los machos comienzan entonces a  convocar a la hembras, generando harenes, e intentando, al mismo tiempo, apoderarse de los mejores lugares. Nombrándose señores de todo aquellos feudos que dominan. Para los ciervos comienza ahora un tiempo:  para amar, defender y luchar. Durante casi un mes,  perpetuarse será su única razón de vivir, su único objetivo, su única opción.</p>
<p>Los venados van y vienen, parecen nerviosos, apenas comen, hacen ostentación constantemente poniendo orden en su territorio. Conquistando. Recogiendo a las hembras díscolas, intimidando a los jóvenes, y retando a los competidores.</p>
<p>Los jóvenes aspirantes a señores feudales andan de una lado para otro, es como si en todo este drama, ellos no tuvieran papel alguno. Aunque son muchos los que buscan una oportunidad. La ignorancia y tal vez el entusiasmo de su juventud les lanza, una y otra vez a buscar a sus amadas.</p>
<p>Inquietos se revelan con el orden establecido, haciendo escaramuzas, van y vienen. Juegan a provocar, mostrando sus encantos a las bellas ciervas. Aunque a veces sólo les quedará el sosiego de los de su propio género.</p>
<p>Son las hembras de venado las que realmente eligen. Buscando la seguridad del mejor adaptado- o el que más suerte tenga. Su instinto  les hace elegir a los más fuertes, a los que mejor cornamenta luzcan, a los mejor situados;  al fin y al cabo al portador de la genética de sus futuros hijos.</p>
<p>El tamaño de la cuerna de los machos de ciervo es importante como un arma intimidatoria, por la ventaja que puede representar a la hora de pelear con un rival de su misma especie por defender un harén de hembras. Pero además cumple una función de señalización para las hembras, a las que ofrece información de importancia sobre la fertilidad del macho y valía de su propietario.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Tercer acto: los lances</strong></span></p>
<p>Entre los bramidos constantes de los altivos ciervos la competencia es mucha; y las ganas de seducir también. Es aquí donde la selección natural pone a prueba a estos grandes herbívoros.</p>
<p>Los machos no parecen descansar, constantemente se retan con la mirada, agrupando a sus hembras. Defendiendo con tesón los mejores lugares. Otros saben de sus posibilidades y simplemente amagan con cierto arrojo, pero sólo se queda en eso, en un intento.</p>
<p>No siempre es así. Los machos que se sienten poderosos: se acercan, se observan, y se retan, es entonces cuando tiene lugar la lucha de los venados. Torneos de astas en los claros de la dehesa. Encontronazos constantes que ensamblan las armas de estos bellos animales. Espectáculo único en plena naturaleza.</p>
<p>Las luchas son continuas. A menudo los lances solo duran unos instantes, otras veces se requiere  de más tiempo para proclamar un vencedor. El ganador proclama su victoria, el vencido se marcha humillado.</p>
<p>Ellas, las ciervas, miran con la discreción de las amantes,  -sólo se dejan querer-, es entonces cuando el macho las olfatea, sacando la lengua, intentado consumar todo su esfuerzo después de la batalla.</p>
<p>La posibilidad de aparearse con varias hembras aumenta el éxito reproductor de los machos  y consigue así su premio: cada vez que fecundan a una nueva logran la victoria de perpetuarse.</p>
<p>El final de esta historia no se sabe bien quién la escribe. Los machos fatigados, exhaustos de tanto ímpetu y tantas luchas, se encorvan, mostrando en su cuerpo los efectos devastadores de esta singular batalla.</p>
<p>Algunos agotados, no soportan el importante esfuerzo, siendo muchos los tributos que se cobra la naturaleza por tanta vehemencia. Unos mueren por los efectos de los propios lances, otros por extenuación.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Acto cuarto: el regreso</strong></span></p>
<p>Realmente son las hembras las que empezaron todo esto; y son ellas las que lo finalizan. Una vez conseguido su propósito se van retirando de esta plaza pública en la que han convertido las dehesas  y las rañas.</p>
<p>Sin casi mediar palabra, abandonan los escenarios que tanta pasión han generado; y discretamente muchas de ellas vuelven a las entrañas del bosque para seguir con su preñez.</p>
<p>Los machos hacen lo mismo, recobran su orfandad y, hastiados de tanto bullicio y esfuerzo, se retiran, se abandonan como ermitaños entre jarales y brezos, escondiendo ahora con pudor tanta pasión. La berrea se terminó, el bosque se tranquiliza, todo parece de nuevo a ser lo que era.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>FIN</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Enero, el amanecer de la vida.</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jan 2013 15:48:31 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[Biodiario de Extremadura]]></category>
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		<description><![CDATA[VER TODAS LAS FOTOS AQUÍ Enero en Extremadura se viste con los ropajes del invierno. Los variados paisajes de esta región amanecen con filtros de nieblas que abrazan el entorno. Texturas del frío que componen imágenes gélidamente bellas. Mientras tanto, las temperaturas bajan con tanto egoísmo que lo acaparan todo, hasta el agua del ambiente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>VER TODAS LAS FOTOS <a href="http://www.hoy.es/multimedia/fotos/ultimos/113149-extrenaturaleza-enero-amanecer-vida-0.html" target="_blank">AQUÍ</a></strong></span></p>
<p><strong>Enero en Extremadura se viste con los ropajes del invierno</strong>. Los variados paisajes de esta región amanecen con filtros de nieblas que abrazan el entorno. <strong>Texturas del frío que componen imágenes gélidamente bellas</strong>. Mientras tanto, las temperaturas bajan con tanto egoísmo que lo acaparan todo, hasta el agua del ambiente que convierten en <strong>heladas matutinas</strong>.  Sólo cuando las lluvias aparecen, el frío nos concede una tregua.</p>
<a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-71" title="P1020262_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg" alt="" width="663" height="374" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020262_HDR-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 663px) 100vw, 663px" /></a>
<p>No es extraño que <strong>las aves invernantes se agrupen en dormideros colectivos</strong>. Como hace <strong>la lavandera común o blanca</strong>, que utiliza muchos árboles de los jardines, de algunos núcleos extremeños, como singular &#8220;<em><strong>ciudad dormitorio&#8221;</strong></em>. Dormideros increíbles, como los configurados por especies de rapaces: <strong>los aguiluchos laguneros, milanos reales, o elanios  comunes o azules,</strong> que se distribuyen por nuestra extensa geografía; y que <strong>embellecen  los ocasos con este peculiar peregrinaje para dormir</strong>. <strong>Procesiones aladas de varios cientos de aves que ordenadamente buscan descanso entre la arboleda</strong>. Resulta sorprendente ver como cientos,miles de aves- de varias especies-, se arremolinan sonoramente con equilibrios imposibles entre los desnudos ramajes;  y también en las orillas de embalses. <strong>Son, por tanto, los dormideros todo un espectáculo durante esta estación</strong>. Biodiversidad alada que dentro de unos meses modificarán <strong>su comportamiento social</strong> para luego delimitar su <strong>dominio vital</strong>.</p>
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<a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-67 " title="DSC_0327_HDR" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg" alt="" width="300" height="214" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR.jpg 1314w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-300x214.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-768x549.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/DSC_0327_HDR-1024x732.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<p><strong>La vegetación</strong> en cambio, motivada por este clima tan rudo, <strong>también descansa</strong>; y se toma un relax con su <strong>parón vegetativo</strong>, ralentizando todas sus funciones vitales. <strong>Las frondosas</strong> de los bosques de montaña muestran su desnudez. Las <strong>encinas y alcornoques</strong> también <strong>&#8220;reposan&#8221;</strong> -aunque se muestren siempre verdes y con hojas-. La naturaleza en general parece poner en práctica esto que ahora está tan de moda, lo que se denomina  <strong><em>Slow Time </em></strong>(<em>vivir tranquilamente, despacio, con sosiego</em>)<em>.</em>-Bueno, pues ya sabemos quién lo inventó-.</p>
<p><em></em>Aún así, y aunque parezca difícil de creer, <strong>es este un tiempo de amores, de romances locos por los espacios vitales de Extremadura</strong>: &#8211; <strong>de celos, enamoramientos y demás cuestiones reproductivas</strong>-.</p>
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<p>Un ejemplo lo tenemos en los <strong>zorros</strong> que, ahora, corretean <strong>enredándose en amoríos, entre ocasos y amaneceres</strong>&#8211; siempre buscando los tiempos de poca luz, tal vez para aumentar <em><strong>el erotismo del cortejo</strong></em>-. Todo comienza cuando las hembras de los zorros, a través de sus glándulas, van inundando con efluvios de amor los paisajes por donde habitan-provocando con cierta sensualidad-. <strong>El perfume atraerá a varios machos</strong>, generando <strong>celos y recelo</strong>s. Estos, <strong>los zorros</strong>. combatirán por conseguir a su amada. Ladrando en los atardeceres de enero.  Una vez resuelta la contienda, las dehesas , llanuras, y otros hábitats ,  se convierten es espacios para las persecuciones de estos amantes. <strong>Él, la agasajará con sus encantos hasta conseguir los favores de ella</strong>, -o de las hembras, <em>porque son muy zorros</em>&#8211; . Después del apareamiento, vivirán emparejados hasta la época de cría, el macho permanecerá junto a la hembra , aprovisionando de alimento para los cachorros.</p>
<div id="attachment_69" style="width: 685px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69" loading="lazy" class=" wp-image-69    " title="zorro2mjeor" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg" alt="" width="675" height="446" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor-300x198.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/zorro2mjeor-768x506.jpg 768w" sizes="(max-width: 675px) 100vw, 675px" /></a><p id="caption-attachment-69" class="wp-caption-text">Durante el mes de enero los zorros corretean enredándose en amoríos entre ocasos y amaneceres.©andresbernal</p></div>
<p>Pero el zorro no es el único en estas tareas voluptuosas. Aunque estemos en pleno invierno, <strong>el mes de enero es testigo de los estragos que se generan en <em>&#8220;los corazones &#8220;</em>de otros animales</strong>. Es el caso del <strong>búho real-el señor de la noche-</strong>. <strong>La mayor rapaz nocturna</strong>, que también, y coincidiendo en los mismos horarios que los zorros, no hacen otra cosa que <strong><em>ulular</em> a las lunas del frío</strong>, <strong>su canto más conocido: ¡</strong><em><strong>¡¡¡&#8230;uuuu, uuuu,…¡¡¡</strong>.</em> Y lo hacen en esos rincones del bosque mediterráneo decorados con <strong>riscos y canchales</strong>, lugares que más tarde utilizarán para nidificar.  <strong>El cortejo</strong> lo inicia el macho extendiendo sus sonidos de amor por todo su extenso territorio. Atrayendo a la hembra a su feudo- que a veces es la misma de otros años-. Pero no lo tiene fácil; el cortejo requiere <strong>invitarla a volar</strong> , para luego <strong>danzar juntos en el crepúsculo</strong>. Se alzan, hacia el cielo, con la inquietud de <em>jóvenes enamorados</em>, para luego planear juntos. Lo siguiente es fácil de imaginar.</p>
<div id="attachment_70" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-70" loading="lazy" class="wp-image-70 " title="buhocorrecto" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg" alt="" width="717" height="407" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto-300x171.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/buhocorrecto-768x437.jpg 768w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-70" class="wp-caption-text">Los búhos reales no hacen otra cosa que ulular a las lunas de invierno: ¡¡¡¡uuuu, uuuu,…¡¡¡. ©andrésbernal</p></div>
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<p>Coincidiendo en el tiempo, en los roquedos fluviales y riscos <strong>los buitres leonados también anda <em>&#8220;tonteando&#8221;</em></strong>. Lo tienen más fácil ya que las parejas consolidadas de otros años ahorran esfuerzos. Eso si, <strong>el cortejo nupcial es obligado</strong>, es lo que tiene el <strong>rol de apareamiento</strong>. Abriendo sus enormes alas despliegan una envergadura que fácilmente arrastran las <strong>térmicas</strong>&#8211; <strong>esas burbujas de aire caliente que se elevan y explotan-</strong>.  Es entonces cuando planean la parejas -muy juntitas, casi rozándose-, una y otra vez realizarán <strong>vuelos circulares</strong>. Se diría qué en sus danzas aéreas consolidan sus promesas de amor. Posteriormente ejecutarán curiosas pasadas por los escarpados riscos para buscar el mejor lugar de <strong>nidificación</strong>. Cuando está todo claro: -yo te quiero, tú me quieres,tenemos casa&#8230;-; los buitres leonados <strong><a title="cópula de buitre leonado" href="http://www.youtube.com/watch?v=A2-myMaSz0I">copularán</a></strong> con cierta ternura: él hace de acróbata sobre ella, mientras no deja de acariciarla el cuello. Todo un comportamiento reproductivo con mucha ternura.</p>
<div id="attachment_72" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-72" loading="lazy" class=" wp-image-72  " title="P1020446" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg" alt="" width="717" height="538" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446.jpg 2160w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-768x576.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/P1020446-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-72" class="wp-caption-text">Buitres leonados en los amaneceres de Monfragüe.©andrésbernal</p></div>
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<p>Y, otra <strong>rapaz diurna</strong> que también se deja seducir y  enamorar con esto <strong>fríos del invierno</strong> es una de las <strong>especie más madrugadora en reproducirse</strong>. Es el <strong>águila azor perdicera</strong> &#8211;<em>que vaya con el nombre que le han puesto</em>-. El águila conocida también como de <strong>Bonelli o Perdicera</strong> convierte los cielos extremeños en todo un escenario donde desarrolla <strong>un impresionante cortejo nupcial</strong>. Todo un recital, donde el macho y la hembra-que ya se conocían- <strong>vuelan juntos</strong>,  <strong>jalonando <em>“el ligoteo” </em> con filigranas aerodinámicas, arabescos imposibles y picados espectaculares</strong>.  Están tan ligados a su territorio o <strong>dominio vital</strong> que durante sus amoríos no dejan qué nadie pase por su espacio aéreo- son muy celosos de su intimidad-.</p>
<p>Los días a partir de ahora comenzarán a ser más largo, tal vez por eso, enero es el amanecer de la vida, antes incluso que cuando llegue la primavera.</p>
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<div id="attachment_68" style="width: 727px" class="wp-caption alignnone"><a href="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-68" loading="lazy" class="wp-image-68 " title="perdiceratotal" src="/extrenaturaleza/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg" alt="" width="717" height="467" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal.jpg 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal-300x195.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/62/2013/01/perdiceratotal-768x500.jpg 768w" sizes="(max-width: 717px) 100vw, 717px" /></a><p id="caption-attachment-68" class="wp-caption-text">El águila azor perdicera también se deja seducir y se enamora con esto fríos del invierno</p></div>
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