{"id":963,"date":"2016-12-20T09:00:51","date_gmt":"2016-12-20T08:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/guirisporextremadura\/?p=963"},"modified":"2016-12-20T09:00:51","modified_gmt":"2016-12-20T08:00:51","slug":"andre-malraux-en-medellin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/guirisporextremadura\/2016\/12\/20\/andre-malraux-en-medellin\/","title":{"rendered":"Andr\u00e9 Malraux bombarde\u00f3 Medell\u00edn."},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_964\" style=\"width: 230px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Andr\u00e9-Malraux-en-1933.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-964\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-964\" src=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Andr\u00e9-Malraux-en-1933.jpg\" alt=\"Andr\u00e9 Malraux en 1933\" width=\"220\" height=\"274\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-964\" class=\"wp-caption-text\">Andr\u00e9 Malraux en 1933<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El novelista, pol\u00edtico, aventurero y \u201chombre de acci\u00f3n\u201d franc\u00e9s Andr\u00e9 Malraux, (Par\u00eds, 1901 &#8211; Cr\u00e9teil, 1976) pas\u00f3 por la historia de Extremadura dentro de los avatares vividos en la guerra civil espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Malraux toc\u00f3 todos los palos de la popularidad en su \u00e9poca, ya que su figura, aun correspondiendo a un hombre f\u00edsicamente endeble y con alguna patolog\u00eda cr\u00f3nica supo proyectarse a lo largo de todo un continente y de bastante m\u00e1s de medio siglo. Fue considerado \u201cel primer escritor de su generaci\u00f3n que logr\u00f3 edificar de una manera eficaz su propio mito\u201d.<\/p>\n<p>Autor de una importante obra literaria en la que figuran obras tan reconocidas como La condici\u00f3n humana, premio Goncoult en 1933, Los conquistadores, 1928 o La esperanza, 1937, su pluma es verdaderamente asombrosa.<\/p>\n<p>En esencia polifac\u00e9tico, fue lo que defin\u00edamos en el p\u00e1rrafo anterior como un hombre de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1936, al comienzo de la Guerra Civil Espa\u00f1ola, Malraux se pone a disposici\u00f3n del gobierno de la Segunda Rep\u00fablica.<\/p>\n<p><strong>El falso mito del &#8216;aventurero&#8217; Malraux durante la Guerra Civil Espa\u00f1ola <\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_965\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux-con-el-uniforme-de-oficial-republicano.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-965\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-965\" src=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux-con-el-uniforme-de-oficial-republicano.jpg\" alt=\"Malraux con el uniforme de oficial republicano\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux-con-el-uniforme-de-oficial-republicano.jpg 652w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux-con-el-uniforme-de-oficial-republicano-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-965\" class=\"wp-caption-text\">Malraux con el uniforme de oficial republicano<\/p><\/div>\n<p>La historia de la literatura contempor\u00e1nea ha idealizado y en ocasiones con raz\u00f3n al escritor, aventurero y pol\u00edtico franc\u00e9s <strong>Andr\u00e9 Malraux<\/strong>. Su paso por Espa\u00f1a durante la Guerra Civil ha sido objeto, en innumerables ocasiones, de extens\u00edsimos reportajes period\u00edsticos que han servido para encumbrar\u00a0 su figura. La prensa espa\u00f1ola ha calificado a Malraux como uno de los combatientes m\u00e1s &#8220;rom\u00e1nticos&#8221; e &#8220;idealistas&#8221; que lucharon del lado republicano entre 1936 y 1939, sin embargo, conviene repasar algunos borrones que han pasado desapercibidos casi para la gran mayor\u00eda de estudiosos.<\/p>\n<p>Para empezar, tenemos que contextualizar la llegada de Andr\u00e9 Malraux a Espa\u00f1a durante el verano de 1936. Tras el levantamiento militar del 18 de julio, la gran mayor\u00eda de potencias democr\u00e1ticas observaban con cierto estupor los acontecimientos que se estaban produciendo en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica. Los intens\u00edsimos combates y los sangrientos e indiscriminados asesinatos en las dos zonas hab\u00edan causado la indignaci\u00f3n del gobierno de Francia que decidi\u00f3 apoyar a la Rep\u00fablica enviando, ese mismo verano un total de<strong> 20 aviones, 14 cazas D-372 y 6 bombarderos Potez 540<\/strong>. Pese a este inicial apoyo armament\u00edstico, el gobierno de Leon Blum\u00a0se vio obligado a parar esta ayuda militar al Frente Popular por la presi\u00f3n del Comit\u00e9 de No Intervenci\u00f3n, liderado principalmente por Reino Unido.<\/p>\n<p>Es pr\u00e1cticamente en este instante cuando entr\u00f3 en escena Malraux. A sus <strong>35 a\u00f1os<\/strong> era ya un famoso novelista en su pa\u00eds tanto por su car\u00e1cter exc\u00e9ntrico como por su calidad literaria. Aprovechando su fama y sus contactos en Air France y en el Ministerio del Aire Franc\u00e9s decidi\u00f3 constituir una escuadrilla (casi independiente) de mercenarios dispuestos a luchar desde el aire contra &#8220;el fascismo&#8221;. Aunque se ha escrito mucho sobre el car\u00e1cter idealista de Malraux y sus pilotos, la realidad es bien distinta a lo que piensa la gran mayor\u00eda. Debe quedar claro que la &#8216;Escuadrilla Espa\u00f1a&#8217;, que es como se llamaba, no luch\u00f3 gratis en nuestro pa\u00eds sino que sus miembros fueron pagados y &#8220;muy bien&#8221; con oro del Banco de Espa\u00f1a. Los sueldos, como confirmar\u00eda m\u00e1s adelante el general republicano Hidalgo de Cisneros eran astron\u00f3micos para la situaci\u00f3n que se viv\u00eda por aquel entonces: el salario medio de cada piloto oscilaba entre los 50.000 y los 60.000 francos.<\/p>\n<div id=\"attachment_967\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-967\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-967\" src=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux.jpg\" alt=\"Malraux y los miembros de la Escuadrilla Espa\u00f1a\" width=\"300\" height=\"226\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux.jpg 503w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux-300x227.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-967\" class=\"wp-caption-text\">Malraux y los miembros de la Escuadrilla Espa\u00f1a<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vinculado al <strong>Partido Comunista<\/strong>, Andr\u00e9 Malraux no se priv\u00f3 de nada durante su estancia en Espa\u00f1a. Tanto \u00e9l como sus pilotos &#8211; no sus mec\u00e1nicos y telegrafistas &#8211; se alojaban en el Hotel Florida, el hotel m\u00e1s lujoso del Madrid de la guerra situado en lo que hoy en d\u00eda es el Corte Ingl\u00e9s de Callao. A diferencia de otros aviadores, la plantilla de la &#8216;Escuadrilla Espa\u00f1a&#8217; pernoctaba en un hotel de lujo en el que tambi\u00e9n estaban periodistas de la talla de <strong>Hemingway o Dos Pasos<\/strong>. Pese a la Guerra Civil, era habitual que Malraux y su &#8216;Estado Mayor&#8217; se pegaran grandes juergas en Chicote y otros locales del centro de Madrid, circunstancia que irritaba de manera may\u00fascula a los pilotos espa\u00f1oles de los cazas republicanos que tildaban a nuestro protagonista de &#8220;borracho&#8221; y &#8220;desvergonzado&#8221;. El propio Garc\u00eda Lacalle, el mejor aviador de la Rep\u00fablica, lleg\u00f3 a quejarse formalmente al mando a\u00e9reo de la escasa profesionalidad de Malraux y sus pilotos.<\/p>\n<p>La &#8216;Escuad<strong>rilla Espa\u00f1a&#8217;<\/strong> estaba formada en su mayor\u00eda por pilotos experimentados pertenecientes a las l\u00edneas a\u00e9reas civiles de Francia e incluso por pilotos comerciales que hab\u00edan trabajado en otros pa\u00edses como Polonia, Alemania y Estados Unidos. Los dos pilotos norteamericanos de la unidad hab\u00edan traficado con alcohol en sus aviones de fumigar durante la \u00e9poca de la Ley Seca. Pese a su escasa experiencia en combate, debemos decir a su favor, que combatieron de una manera heroica y hasta las \u00faltimas consecuencias. Pese a ello, insistimos una vez m\u00e1s que no volaron de una manera gratuita.<\/p>\n<div id=\"attachment_968\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Uno-de-los-aviones-de-la-Escuadrilla-Espa\u00f1a.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-968\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-968\" src=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Uno-de-los-aviones-de-la-Escuadrilla-Espa\u00f1a.jpg\" alt=\"Uno de los aviones de la Escuadrilla Espa\u00f1a\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Uno-de-los-aviones-de-la-Escuadrilla-Espa\u00f1a.jpg 709w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Uno-de-los-aviones-de-la-Escuadrilla-Espa\u00f1a-300x213.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-968\" class=\"wp-caption-text\">Uno de los aviones de la Escuadrilla Espa\u00f1a<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El bautismo de fuego de la escuadrilla tuvo lugar en Extremadura en el verano de 1936. Varios Potez 540 de Malraux bombardearon las posiciones de la columna franquista mandada por Asensio Cabanillas a la altura de Medell\u00edn causando doce muertos y destrozando tres camiones. Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre contribuyeron a la defensa de Madrid, con p\u00e9rdidas muy importantes de aviones y hombres en los frentes de la Casa de Campo y Boadilla del Monte. Despu\u00e9s combatir\u00edan en Teruel, donde se perder\u00edan muchos m\u00e1s aviones y donde Malraux resultar\u00eda herido tras sufrir un accidente tras un vuelo de reconocimiento. Su paso por las sierras aragoneses, le servir\u00eda al novelista franc\u00e9s de inspiraci\u00f3n para escribir una de sus obras maestras L\u00b4Espoir. El famoso investigador de la Guerra Civil Ricardo de la Cierva, se refiere a Malrax en Teruel de la siguiente manera en su obra &#8216;Leyenda y Tragedia de las Brigadas Internacionales&#8217;:<\/p>\n<p><em>&#8220;El intento de ofensiva republicano fracasa por dos razones que se agregan: la lamentable cobertura a\u00e9rea de Malraux y la inoperancia absoluta de las tres columnas anarquista&#8221;<\/em><\/p>\n<p><a href=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-969\" src=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux2.jpg 1511w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux2-300x202.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux2-768x516.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Malraux2-1024x688.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Foto de Andr\u00e9 Malraux tomada desde la torreta delantera de un Potez 54. Dedicada a Bernard Soukoff, miembro de la escuadrilla.<\/p>\n<div id=\"attachment_972\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Bombardeo-del-puente-de-Medell\u00edn.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-972\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-972\" src=\"\/guirisporextremadura\/wp-content\/uploads\/sites\/70\/2016\/12\/Bombardeo-del-puente-de-Medell\u00edn.jpg\" alt=\"Puente de Medell\u00edn bombardeado\" width=\"300\" height=\"107\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-972\" class=\"wp-caption-text\">Puente de Medell\u00edn bombardeado<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pese al desconocimiento que Malraux tenia de la aviaci\u00f3n, particip\u00f3 en algunas misiones,\u00a0 incluso le hirieron ligeramente en Medell\u00edn&#8230; en el regreso de los ataques a Medell\u00edn, en el mes de septiembre, en que Junkers 52 dispararon contra el fuselaje del Potez en el que iba Malraux, que result\u00f3 ligermanete herido en el brazo; y la segunda vez, en una de las \u00faltimas misiones de la Escuadra, el 27 de diciembre Malraux estaba entre los tripulantes del Potez pilotado por Darry, que se parti\u00f3 al aterrizar en Manises sobre un campo y sali\u00f3 casi ileso, con rasgu\u00f1os en la nariz, el cuello y el pecho.<\/p>\n<p>Los investigadores a\u00e9reos de la contienda aseguran que la \u00faltima intervenci\u00f3n de la &#8216;Escuadrilla Espa\u00f1a&#8217; en la Guerra Civil consisti\u00f3 en cubrir la retirada de las tropas republicanas por la carretera de M\u00e1laga en 1937. Cubriendo esa retirada se perdieron los dos \u00faltimos aviones de la escuadrilla.<\/p>\n<div class=\"mceTemp mceIEcenter\"><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las cr\u00edticas contra Malraux y sus hombres<\/strong><\/p>\n<table width=\"1\" border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>La intervenci\u00f3n de Malraux durante la Guerra Civil Espa\u00f1ola gener\u00f3 un c\u00famulo de feroces cr\u00edticas contra su persona desde el propio bando republicano. El teniente coronel de aviaci\u00f3n, Antonio Camacho Ben\u00edtez, que fue jefe de la aviaci\u00f3n republicana hasta la subida al poder de Largo Caballero, escribi\u00f3 un informe dur\u00edsimo contra Malraux que iba dirigido directamente a Indalecio Prieto. Ese informe se encuentra guardado ahora mismo en el archivo de Villaviciosa de Od\u00f3n y dice lo siguiente:<\/p>\n<p><em>&#8220;Al se\u00f1or Malraux convendr\u00eda aplicarle tres medidas despu\u00e9s de sus actuaciones: reducirle a disciplina, expulsarle de Espa\u00f1a y fusilarle&#8221;. <\/em><\/p>\n<p>El General Ignacio Hidalgo de Cisneros, qui\u00e9n meses m\u00e1s tarde tambi\u00e9n ocupar\u00eda el cargo de m\u00e1ximo responsable de la aviaci\u00f3n republicana, tambi\u00e9n carg\u00f3 contra el grupo Malraux en el segundo tomo de sus memorias publicado en 1965:<\/p>\n<p><em>&#8220;Yo no puedo decir que Malraux en aquella \u00e9poca no fuese a su manera un hombre progresista ni que no viniese a Espa\u00f1a de buena fe para ayudar a los republicanos. Lo que s\u00ed puedo y debo decir es que Malraux, que por su personalidad como escritor pod\u00eda habernos sido \u00fatil, se anul\u00f3 el mismo al pretender hacerse jefe de una escuadrilla sin haber visto en su vida un avi\u00f3n. Sin tener la menor idea de lo que es la aviaci\u00f3n y sin darse cuenta de que no se puede jugar a los aviadores sin serlo, y menos a\u00fan en la guerra. En cuanto al grupo de aviadores que vinieron con \u00e9l, siento mucho desilusionar a los franceses que vieron en ellos a unos h\u00e9roes rom\u00e1nticos y amantes de la libertad. Salvo tres o cuatro que eran verdaderos antifascistas, los dem\u00e1s aviadores de Malraux eran unos aventureros a los que tra\u00eda sin cuidado nuestra guerra. Unos aut\u00e9nticos mercenarios atra\u00eddos por el fant\u00e1stico sueldo que se les pagaba (50.000 francos menuales en aquella \u00e9poca)<\/em><\/p>\n<p>Gracias a sus contactos con personalidades del Ministerio del Aire franc\u00e9s (entre los que se encontraba Jean Moulin, futuro l\u00edder de la Resistencia) consigue movilizar bombarderos, cazas y aparatos de escolta que ser\u00e1n pagados con fondos del gobierno espa\u00f1ol. Incluso despu\u00e9s de la formaci\u00f3n del Comit\u00e9 de No Intervenci\u00f3n comprar\u00e1 en Francia nuevos aparatos a trav\u00e9s de pa\u00edses terceros. El escritor contrata tambi\u00e9n las tripulaciones, formadas por voluntarios y profesionales, algunos procedentes del servicio A\u00e9ropostale franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Una vez que hombres y equipo llegan a Madrid, el propio Malraux los organiza con el nombre de &#8220;Escuadrilla Espa\u00f1a&#8221;&#8221;. El grupo tuvo un m\u00e1ximo de ciento treinta miembros. En total realizar\u00e1 veintitr\u00e9s misiones de ataque entre agosto de 1936 y febrero de 1937, fecha de su disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para darle car\u00e1cter oficial, el ministerio del Aire espa\u00f1ol otorga a Malraux el grado de teniente coronel, a pesar de no haber realizado siquiera el servicio militar.<\/p>\n<p>El ahora coronel-escritor administra su escuadrilla de forma casi independiente: en Albacete, recluta a su propia tropa, que no se subordina a las Brigadas Internacionales organizadas por Andr\u00e9 Marty, ac\u00e9rrimo defensor de la disciplina y la ortodoxia estalinista. El heterog\u00e9neo grupo de pilotos, ametralladores, mec\u00e1nicos, comunistas, anarquistas, etc\u00e9tera, de distintos pa\u00edses est\u00e1n unidos por su antifascismo. Por otro lado, en la jerarqu\u00eda militar Malraux s\u00f3lo responde ante el general Ignacio Hidalgo de Cisneros, jefe del Ministerio del Aire.<\/p>\n<p>La libertad de acci\u00f3n acarrea, sin embargo, una grave carencia de suministros y repuestos para la escuadrilla. El n\u00famero de aparatos va menguando por los combates y los accidentes. Se a\u00f1aden a esto las maniobras de Andr\u00e9 Marty para que la Escuadrilla Espa\u00f1a quede bajo su mando. Contra ello, Malraux consigue que su unidad se integre en el ej\u00e9rcito regular y dentro de la Fuerza A\u00e9rea republicana, una vez rescindidos los contratos de los profesionales; el grupo ser\u00e1 rebautizado por sus miembros como Escuadrilla Malraux en honor de su jefe.<\/p>\n<p>Con todo, las p\u00e9rdidas son cada vez mayores. Mientras cubren la retirada de M\u00e1laga, los dos \u00faltimos bombarderos de la unidad son derribados y la escuadrilla se disuelve. A partir de entonces, Malraux dedica todos sus esfuerzos a labores de propaganda y recolecci\u00f3n de fondos para la Rep\u00fablica en el extranjero.<\/p>\n<p>Fragmento de la obra <em>L\u00b4Espoir <\/em>del escritor franc\u00e9s y jefe de la escuadrilla &#8220;Espa\u00f1a&#8221;, Andr\u00e9 Malraux, donde se relata la actuaci\u00f3n de esta unidad de la aviaci\u00f3n republicana, compuesta en parte por pilotos de fortuna, en su intento de detener a la<strong><em> Columna Madrid<\/em><\/strong> a su paso por Extremadura en agosto de 1936:<\/p>\n<p>\u00abEn medio de la exaltaci\u00f3n general y de un calor que reventaba, seis aviones modernos se preparaban para partir. La tropa morisca que atacaba Extremadura marchaba de M\u00e9rida contra Medell\u00edn. Era una fuerte columna motorizada, sin duda la \u00e9lite de las tropas fascistas. De la direcci\u00f3n de las operaciones se acababa de telefonear a Sembrano y a Magnin: Franco la dirig\u00eda personalmente.<br \/>\nSin jefes, sin armas, los milicianos de Extremadura trataban de resistir. De Medell\u00edn, el talabartero y el due\u00f1o del bodeg\u00f3n, el fondista, los obreros agr\u00edcolas, algunos miles de hombres entre los m\u00e1s miserables de Espa\u00f1a, part\u00edan con sus escopetas contra los fusiles ametralladores de la infanter\u00eda mora.<br \/>\nTres Douglas y tres multiasientos de combate, con ametralladoras de 1913, tomaban en ancho la mitad del campo. No hab\u00eda aviones de caza: todos estaban en la Sierra. Sembrano, su amigo Vallado, los pilotos de l\u00ednea espa\u00f1oles, Magnin, Sibirsky, Darras, Karlitch, Gardet, Jaime, Scali, alumnos nuevos \u2013Dugay y los mec\u00e1nicos en el extremo de los hangares, con el zarzero Raplati-, toda la aviaci\u00f3n estaba en juego.<br \/>\nJaime cantaba un cante flamenco.<br \/>\nLos dos tri\u00e1ngulos de los aparatos partieron hacia el sudeste.<br \/>\nHac\u00eda fresco en los aviones, pero se ve\u00eda el calor a ras de tierra, como se ve el aire caliente temblar encima de las chimeneas. Ac\u00e1 y all\u00e1, los grandes sombreros de paja de algunos campesinos aparec\u00edan entre los trigos. De los montes de Toledo hasta los de Extremadura, m\u00e1s all\u00e1 de la guerra, la tierra color de cosechas dorm\u00eda con el sue\u00f1o de la tarde, de un horizonte a otro recubierto de paz. En el polvo que sub\u00eda hacia el gran sol, los rellanos y los oteros formaban siluetas chatas; m\u00e1s all\u00e1, Badajoz, M\u00e9rida \u2013tomada el 8 por los fascistas-, Medell\u00edn, invisibles a\u00fan, puntos irrisorios en la inmensidad de la llanura que temblaba.<br \/>\nLas piedras se hicieron m\u00e1s numerosas. Por \u00faltimo, \u00e1spera como su tierra de rocas, techos sin \u00e1rboles, viejas tejas grises de sol, esqueleto berberisco sobre tierras africanas: Badajoz, alc\u00e1zar, su plaza de toros vac\u00eda. Los pilotos miraban sus mapas, los bombarderos sus miras, los ametralladores los peque\u00f1os molinetes de los puntos de mira que giraban a toda velocidad fuera de la carlinga. Abajo, una vieja ciudad espa\u00f1ola ro\u00edda, con sus mujeres negras detr\u00e1s de las ventanas, sus olivos y sus anises al fresco en baldes con agua de pozo, sus pianos en los que jugaban los ni\u00f1os tocando con un dedo, y sus gatos flacos al acecho de las notas que se perd\u00edan una tras otra en el calor&#8230; Y una impresi\u00f3n de sequedad tal, que parec\u00eda que tejas y piedras, casa y calles debiesen resquebrajarse y pulverizarse a la primera bomba, con un gran ruido de huesos y cascajos. Por encima de la plaza, Karlitch y Jaime agitaron sus pa\u00f1uelos. Los bombarderos espa\u00f1oles lanzaban pa\u00f1uelos con los colores de la Rep\u00fablica.<br \/>\nAhora, una ciudad fascista: los observadores reconoc\u00edan el teatro antiguo de M\u00e9rida, las ruinas: una ciudad semejante a Badajoz, semejante a toda Extremadura. En fin, Medell\u00edn.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 carretera llegaba la columna? Las carreteras sin \u00e1rboles estaban amarillas bajo el sol, un poco m\u00e1s claras que la tierra, y vac\u00edas hasta donde alcanzaba la vista.<br \/>\nLa escuadrilla sobrevol\u00f3 un plaza cuadrada \u2013Medell\u00edn- y comenz\u00f3 a subir una carretera hacia las l\u00edneas enemigas, pero tambi\u00e9n hacia el sol. Ese sol de las cinco los deslumbraba a todos; de la carretera s\u00f3lo ve\u00edan una cinta incandescente. Los dos Douglas que estaban detr\u00e1s de Sembrano empezaron a retardarse, despu\u00e9s tomaron la fila: la columna enemiga llegaba.<br \/>\nDarras, que acababa de pasar los mandos al primer piloto, miraba con todo su cuerpo, a medias inclinado en el corredor de la carlinga. Durante la guerra, s\u00f3lo buscaba cualquier brigada alemana; esta vez buscaba aquello contra lo cual luchaba desde a\u00f1os ha en tantas formas, en su alcald\u00eda, en las organizaciones obreras edificadas pacientemente, deshechas, rehechas: el fascismo. Despu\u00e9s Rusia: Italia, China, Alemania&#8230; Aqu\u00ed, en esta Espa\u00f1a, apenas la esperanza que Darras hab\u00eda puesto en el mundo encontraba su posibilidad, segu\u00eda apareciendo el fascismo \u2013casi bajo su avi\u00f3n-; y lo \u00fanico que \u00e9l ve\u00eda eran los aviones de los suyos cambiando su l\u00ednea de fuego.<br \/>\nPara tomar la fila, el avi\u00f3n en que se encontraba (el de Magnin era el primero de los internacionales) dio la vuelta. La carretera delante de ellos estaba marcada por puntos rojos a intervalos regulares, muy recta, a lo largo de un kil\u00f3metro. El avi\u00f3n estaba encima, el sol se volvi\u00f3, y Darras no vio m\u00e1s que una carretera blanca.<br \/>\nDespu\u00e9s la carretera se torci\u00f3 oblicuamente, el sol se desliz\u00f3 hacia un lado: los puntos rojos reaparecieron. Demasiado peque\u00f1os para ser autom\u00f3viles, con un movimiento demasiado mec\u00e1nico para ser hombres. Y la carretera se mov\u00eda.<br \/>\nDe pronto, Darras comprendi\u00f3. Y como si se hubiera puesto a ver con el pensamiento, y no con sus ojos, distingui\u00f3 las formas: la carretera estaba cubierta de camiones con bacas amarillas de polvo. Los puntos rojos eran los cap\u00f3s pintados al minio, no camuflados.<br \/>\nHasta el inmenso horizonte silencioso de campo y paz, carreteras en torno a tres ciudades, en estrellas, como las huellas de enormes patas de p\u00e1jaro; y entre esas tres carreteras inm\u00f3viles, \u00e9sta. El fascismo, para Darras, era esa carretera que temblaba.<br \/>\nDe los dos lados de la carretera, tiraron bombas. Eran bombas de diez kilos: un estallido rojo en punta de lanza, y humo en los campos. Nada mostraba que la columna fascista fuera m\u00e1s r\u00e1pido; pero la carretera temblaba m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los camiones y los aviones iban al encuentro los unos de los otros. En el sol, Darras no ve\u00eda bajar las bombas, pero las ve\u00eda estallar, en rosario ahora, siempre en los campos. Su pie vendado empezaba a dolerle. Sab\u00eda que uno de los Douglas no ten\u00eda lanzabombas y bombardeaba por el agujero agrandado de la letrina. De pronto, una parte de la ruta dej\u00f3 de temblar: la columna se deten\u00eda. Una bomba hab\u00eda tocado un cami\u00f3n, derribado en el camino, pero Darras no lo hab\u00eda visto.<br \/>\nComo la cabeza de un gusano que continuara sola su camino, el tramo anterior de la columna, cortada en dos, escapaba hacia Medell\u00edn; las bombas continuaban cayendo. El avi\u00f3n de Darras estaba encima de ese tramo.<br \/>\nEl segundo piloto no ve debajo de s\u00ed.<\/p>\n<p>Bombardero del tercer avi\u00f3n internacional, Scali miraba las bombas acercarse a la carretera. Muy adiestrado en el ej\u00e9rcito italiano donde, hasta que emigrara, hab\u00eda efectuado un periodo de reserva todos los a\u00f1os, habiendo vuelto a encontrar su precisi\u00f3n en tres misiones cumplidas en la Sierra, pilotado hoy por Sibirsky, en la vertical de la carretera desde hac\u00eda quince segundos, ve\u00eda las bombas estallar cada vez m\u00e1s cerca de los camiones. Demasiado tarde para apuntar al tramo de cabeza. Los dem\u00e1s camiones intentaban pasar a derecha y a izquierda del que hab\u00eda ca\u00eddo de trav\u00e9s en la carretera. Vistos desde los aviones, los camiones parec\u00edan fijos en la carretera, como moscas en un papel pega pega; como si Scali, porque estaba en un avi\u00f3n, hubiera esperado verlos escaparse, o partir a trav\u00e9s de los campos; pero la carretera estaba sin duda bordeada de terraplenes. La columna, tan n\u00edtida momentos antes, trataba de dividirse por ambos lados del cami\u00f3n ca\u00eddo como un r\u00edo por ambos lados de un pe\u00f1asco. Scali ve\u00eda claramente los puntos blancos de los turbantes moros; pens\u00f3 en las escopetas de los pobres hombres de Medell\u00edn y abri\u00f3 de golpe las dos cajas de bombas ligeras cuando vio por la mira el enredo de los camiones. Despu\u00e9s se inclin\u00f3 por la ventanilla y esper\u00f3 la llegada de sus bombas: nueve segundos de destino entre esos hombres y \u00e9l.<br \/>\nDos, tres&#8230; No era posible ver bastante lejos hacia atr\u00e1s. Por un agujero lateral: en tierra, algunos tipos corr\u00edan, los brazos al aire, bajando por el terrapl\u00e9n, seguramente. Cinco, seis&#8230; Ametralladoras en bater\u00eda tiraban a los aviones. Siete, ocho&#8230; \u00bfC\u00f3mo corr\u00edan! Nueve: dejaron de correr, bajo veinte manchas rojas que estallaron a la vez. El avi\u00f3n continu\u00f3 su camino como si nada de eso le concerniera.<\/p>\n<p>Los aviones daban vueltas y vueltas para alcanzar de nuevo la carretera. El de Magnin volv\u00eda cuando hab\u00edan estallado las bombas de Scali, de modo que Darras vio n\u00edtidamente disiparse el humo por encima de un amontonamiento de camiones patas arriba. Salvo en el instante del estallido rojo de las bombas, la muerte parec\u00eda no desempe\u00f1ar ning\u00fan papel en ese asunto: no se ve\u00edan sino manchas caquis huyendo de la ruta bajo los puntos blancos de los turbantes, como hormigas enloquecidas que se llevan sus huevos.<br \/>\nEl que mejor ve\u00eda era Sembrano: el primero de los Douglas volv\u00eda detr\u00e1s del \u00faltimo de los internacionales cerrando el c\u00edrculo. Sembrano sab\u00eda, mucho m\u00e1s que Scali, lo que era la lucha de los milicianos de Extremadura; sab\u00eda que nada pod\u00edan hacer; que s\u00f3lo la aviaci\u00f3n pod\u00eda ayudarlos. Volv\u00eda a pasar sobre la carretera para que los bombarderos que hab\u00edan conservado bombas ligeras pudiesen destruir a\u00fan m\u00e1s camiones: la motorizaci\u00f3n era el primer elemento de la fuerza fascista. Pero era necesario, antes de la llegada de la aviaci\u00f3n enemiga, alcanzar la cabeza de la columna que se hab\u00eda escapado a Medell\u00edn.<br \/>\nAlgunos camiones saltaron todav\u00eda en los campos, ruedas en el aire. Desde que, echados de la carretera, no estaban ya frente al sol, la luz decreciente alargaba detr\u00e1s de ellos sus sombras, de tal modo que s\u00f3lo aparec\u00edan cuando estaban destruidos, como los peces muertos pescados con dinamita s\u00f3lo suben a la superficie cuando han sido heridos.<br \/>\nLos pilotos hab\u00edan tenido tiempo de precisar su posici\u00f3n por encima de la ruta. Las sombras de los camiones derribados se alargaban ahora a la cabeza y en la cola de la columna, como barreras.<br \/>\n\u201cFranco tardar\u00e1 m\u00e1s de cinco minutos en arreglar esto\u201d, pens\u00f3 Sembrano, avanzando el labio inferior. A su vez, vol\u00f3 hacia Medell\u00edn.<br \/>\nSin dejar de ser pacifista en su coraz\u00f3n, bombardeaba con mayor eficacia que ning\u00fan piloto espa\u00f1ol. S\u00f3lo que, para calmar sus escr\u00fapulos, cuando bombardeaba, bombardeaba desde muy bajo: el peligro que corr\u00eda, que se ingeniaba en correr, resolv\u00eda sus problemas \u00e9ticos. O bien los camiones est\u00e1n en la ciudad, pensaba, y hay que hacerlos volar a todos por el aire, o bien est\u00e1n fuera, y para que los milicianos no se hagan matar se necesita tambi\u00e9n hacerlos volar por el aire. Iba rumbo a Medell\u00edn a doscientos ochenta por hora.<br \/>\nLos camiones que hab\u00eda formado la cabeza de la columna se amontonaban en la sombra de la plaza. No se hab\u00edan atrevido a dispersarse porque era un pueblo enemigo. Sembrano vol\u00f3 lo m\u00e1s bajo posible, seguido de otros cinco aviones.<br \/>\nAhora el sol llenaba las calles de sombra. Sin embargo, a trescientos metros, se adivinaba el color de las casas, salm\u00f3n, azul p\u00e1lido, verde, y la forma de los camiones; algunos estaban escondidos en las calles vecinas a la plaza.<br \/>\nUn Douglas ven\u00eda hacia Sembrano en vez de seguirlo. El piloto hab\u00eda sin duda perdido la fila.<br \/>\nLos aviones iniciaron un primer c\u00edrculo tangente a la plaza de Medell\u00edn. Sembrano recordaba su primer bombardeo, que hab\u00eda hecho con Vargas, ahora jefe de operaciones, y con los obreros de Pe\u00f1arroya, rodeado de fascistas, que hab\u00edan desplegado en las ventanas y en los patios sus cortinas, sus cubrecamas \u2013sus m\u00e1s hermosos g\u00e9neros-, para los aviadores republicanos.<br \/>\nLas bombas que lanzaron brillaron en un rayo de sol, desaparecieron, continuaron su camino con una independencia de torpedos. Gruesas llamas naranjas comenzaron a estallar como minas en la plaza que se llen\u00f3 de humo. En un gran remolino, sobre la m\u00e1s alta llama, un cohete de humo blanco sali\u00f3 en medio del humo marr\u00f3n; la min\u00fascula silueta negra de un cami\u00f3n dio una vuelta entera en el aire y volvi\u00f3 a caer en la nube marr\u00f3n. Sembarno, esperando que todo ese humo se disipara, ech\u00f3 una mirada hacia delante, volvi\u00f3 a ver el Douglas que hab\u00eda perdido la fila y dos m\u00e1s. Ahora bien, s\u00f3lo tres Douglas se hab\u00edan comprometido, contando el suyo: no pod\u00eda tener tres delante de \u00e9l.<br \/>\nHizo oscilar su aparato para ordenar la formaci\u00f3n del combate.<br \/>\nInquieto por lo que ocurr\u00eda en tierra, apenas hab\u00eda mirado: no eran Douglas, eran Junkers.<\/p>\n<p>Era el momento en que la aviaci\u00f3n le parec\u00eda a Scali un arma nauseabunda. Desde que los moros hu\u00edan ten\u00eda ganas de alejarse. No por eso dejaba de esperar como un gato que la plaza llegara a su mira (le quedaban dos bombas de cincuenta kilos). Indiferente a las ametralladoras de tierra, se sent\u00eda a la vez justiciero y asesino, m\u00e1s asqueado, por lo dem\u00e1s, tomarse por justiciero que por asesino. Los seis Junkers, tres enfrente (los que hab\u00eda visto Sembrano) y tres debajo lo libraron de la introspecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Douglas iban a tratar de huir: con sus pobres ametralladoras al lado del piloto, no pod\u00eda ser cuesti\u00f3n para ellos el combatir con aviones alemanes con tres puestos de ametralladoras, armados de ametralladoras modernas. Sembrano hab\u00eda considerado siempre la velocidad como el mejor medio de defensa de los aviones de bombardeo. En efecto, los Douglas, llenos de gas, huyeron oblicuamente, los multiplazas internacionales lanz\u00e1ndose contra los tres Junkers de abajo; tres contra seis, contra seis sin cazas, felizmente. Alcanzado el objetivo, no se trataba ya de combatir, sino de pasar. Y Magnin eleg\u00eda atacar por debajo de los aviones m\u00e1s bajos, que iban a destacarse contra el cielo, en tanto que sus aviones camuflados ser\u00edan casi invisibles sobre los campos, a esa hora. Los tres Junkers no tendr\u00edan quiz\u00e1 tiempo de ponerse en l\u00ednea de combate. Sali\u00f3 \u00e9l tambi\u00e9n, entonces, a toda velocidad.<br \/>\nLos de abajo llegaban, formados como submarinos, su proa como un p\u00e9ndulo entre los guardabarros de su tren de aterrizaje. Uno de ellos viraba a\u00fan, y los internacionales ve\u00edan con claridad su antena de radio y detr\u00e1s su ametrallador de perfil, por encima de la carlinga. Gardet, en su torreta de delante, con un fusil de ni\u00f1o en la espalda, esperaba. Demasiado lejos para que lo oyeran, mostraba los Junkers con el dedo y agitaba el brazo izquierdo. Magnin, al lado de Darras, los ve\u00eda agrandarse como si los hubieran hinchado.<br \/>\nToda la tripulaci\u00f3n tomaba conciencia de que un avi\u00f3n pod\u00eda caer.<br \/>\nGardet hizo girar su torreta; con un ruido extraordinariamente r\u00e1pido, todas las ametralladoras martillando la carlinga, los aviones se cruzaron. Los internacionales hab\u00eda recibido muy pocas balas, las de las ametralladoras de proa solamente. Los Junkers permanec\u00edan detr\u00e1s, uno de ellos iba bajando, sin caer del todo. Aunque la distancia no dejaba de aumentar, de pronto una docena de balas atravesaron la carlinga del avi\u00f3n de Magnin. La distancia aument\u00f3 todav\u00eda; bajo el fuego de las ametralladoras de atr\u00e1s de los internacionales, los cinco Junkers volv\u00edan hacia sus l\u00edneas, el tercero bajando a sacudidas por encima de los campos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>(Malraux, Andr\u00e9, <em>La esperanza<\/em>, Madrid, Diario EL PA\u00cdS, 2002; pp. 105-113. Edici\u00f3n original en franc\u00e9s, 1937)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El novelista, pol\u00edtico, aventurero y \u201chombre de acci\u00f3n\u201d franc\u00e9s Andr\u00e9 Malraux, (Par\u00eds, 1901 &#8211; Cr\u00e9teil, 1976) pas\u00f3 por la historia de Extremadura dentro de los avatares vividos en la guerra civil espa\u00f1ola. 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