{"id":120,"date":"2012-01-07T20:48:28","date_gmt":"2012-01-07T20:48:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/jesusantog\/?p=120"},"modified":"2012-01-07T20:48:28","modified_gmt":"2012-01-07T20:48:28","slug":"mis-dias-en-un-hsopital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/jesusantog\/2012\/01\/07\/mis-dias-en-un-hsopital\/","title":{"rendered":"Mis d\u00edas en un hospital 3"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/t2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQpuJzDwDZ2M6rJUuV6BjzSRZIz6tW2RrDLpU18uWMUwfAEK4b5\" alt=\"\" width=\"373\" height=\"201\" \/><\/p>\n<p>Llegar a un hospital es cosa terrible. Uno se muere del solo susto al estar ah\u00ed. Y sin embargo, cuando un hermano medio me llev\u00f3 al hospital de la Hort\u00faa, despu\u00e9s de haberme arrojado desde el segundo piso del Bienestar Social del Distrito, pues no pod\u00eda soportar las voces que escuchaba ni sostenerme en pie ya que hab\u00eda andado toda la noche anterior por esas calles de Bogot\u00e1 adonde alcanc\u00e9 a llegar hasta los Juzgados de Paloquemado, porque como hab\u00eda cursado 4 a\u00f1os de derecho en la universidad Libre de Bogot\u00e1, mi instinto dec\u00eda que ten\u00eda que ir a denunciar el estado mental que me encontraba.\u00a0 Estaba loco, y con miedo. Me hab\u00edan intentado matar. Y mis nervios hac\u00edan que delirara. Nadie me hab\u00eda puesto cuidado, y al robarme y\/o cambiarme el talonario de una cuenta que ten\u00eda en Colpatria hab\u00eda suspendido el licor abruptamente, mientras mis acuciosos perseguidores me hablaban en los oidos, me amenazaban en las calles, y ya me hab\u00eda intentado arrojar a un carro en la avenida d\u00e9cima con once mientras\u00a0 alguien que no s\u00e9, lo impidi\u00f3. Me salv\u00f3 la vida. El d\u00eda anterior \u00a0hab\u00eda comprado un cuchillo para defenderme contra mis amenazantes perseguidores que sal\u00edan por montones, y as\u00ed yo intu\u00eda que todo el que me mirara me quer\u00eda matar. Sent\u00eda p\u00e1nico, y mi coraz\u00f3n agitado pudo en alg\u00fan momento fallar. En una de esas noches en el barrio San Antonio, sent\u00ed en la casa cuando dorm\u00eda al lado de mis familiares algo extra\u00f1o, como si tuviera una piedra en el cerebro. Hab\u00eda roto los vidrios del apartamento pues supon\u00eda que por las ventanas se iban a meter. Hab\u00eda colocado cajas en hilera con todos los corotos que ten\u00eda amontonados en ellas al frente de las ventanas que daban a la calle, pues acaba de venirme de otro apartamento en un segundo piso alquilado en el barrio el Quiroga al sur de Bogot\u00e1, pues curiosamente debajo de \u00e9ste durante esas largas noches de insomnio, o\u00eda c\u00f3mo charlaban los ladrones que se apostaban a fumar vicio y a esperar a los transe\u00fantes que a esas horas se aventuraran a pasar por el sector. Ven\u00eda desde el barrio Bellavista. Una casa que hab\u00eda permutado por el apartamento que mi pap\u00e1 me hab\u00eda dado por herencia en La Fragua, y que seg\u00fan supe por una t\u00eda hermana de \u00e9ste, estaba muy contento porque lo hab\u00eda cambiado. Yo en cambio hab\u00eda sido sometido en las calles a toda una serie de complots, que se me antojaba que me quer\u00edan matar. Estaba loco. Tal vez lo que m\u00e1s me desequilibr\u00f3 fue el intento de asesinato que viv\u00ed en ese Barrio. Hab\u00eda permutado el apartamento de la Fragua por una casa a un tal Aldana que trabajaba en la brigada que va por la carretera rumbo a Villavicencio. La casa estaba destartalada, y \u00e9ste me di\u00f3 como bonificaci\u00f3n 14.000.000\u00a0 de pesos. Como a los 15 o 20 d\u00edas al llegar a ella, en una de esas noches, como a las 8P.M. por la ruta del puente que queda en la carretera que lo lleva a uno al barrio Alfonso L\u00f3pez, fui atracado por tres muchachos. Me estaban esperando como si me conocieran y supieran a lo que iban. Estaban andrajosos como los que se disfrazan para hacer sus fechor\u00edas . El fr\u00edo de aquella cordillera se parec\u00eda a la que nos describe Hernan Hess en &#8220;El lobo estepario&#8221;, y a mi se parec\u00eda a aquel personaje que nos describe acerca de Dami\u00e1n, en el que los vientos invernales de las estepas rusas hacen que a uno se le amoraten las extremidades, y los vientos que son tan fuertes en esas largas noches invernales pueden hacerle\u00a0o\u00edr\u00a0c\u00f3mo cimbran entre los \u00e1rboles y la oquedad de aquellas estepas al lobo que\u00a0a\u00falla. Aqu\u00ed no hab\u00eda hielo, pero si retumbaba contra las paredes de las casas, mientras la neblina era casi que permanente en aquellos d\u00edas.\u00a0 Trataron de llevarme a rastras hasta un ca\u00f1o debajo de aquel puente solitario, pero yo se los\u00a0 imped\u00ed. Al no lograrlo me rompieron la cara, mientras uno de ellos apuntaba con su rev\u00f3lver. Los dos que me jalaban le gritaban que disparar\u00e1. Solo puede ver el temor del otro ha disparar. Como todav\u00eda estaba temprano y las luces se ve\u00edan en la calles despu\u00e9s de estrujarme se llevaron algunos pocos miles de pesos que llevaba en en el bolsillo de la camisa.\u00a0 Y en medio de las sombras de la noche se desaparecieron.<\/p>\n<p>Ese temor aument\u00f3 en mi \u00a0e hizo que siguiera deambulando con la familia y mi trasteo hasta llegar a conseguir el apartamento en el barrio San Antonio. El vecino de la casa que tuve que abandonar y que acababa de permutar, era un polic\u00eda ya mayor que siempre dejaba su rev\u00f3lver a plena vista como para que lo viera, y a los pocos d\u00edas de vivir all\u00ed comenz\u00f3 a decirme que yo ten\u00eda una tuber\u00eda rota que le inundaba su casa. Tuve que abandonarla.<\/p>\n<p>En esa situaci\u00f3n estaba cuando me arroj\u00e9 en aquella entidad oficial que digo, y a donde ten\u00eda unos contratos con el Estado. As\u00ed hab\u00eda llegado a quel hospital.\u00a0 Mi hermano medio hab\u00eda llegado en una camioneta blanca y me hab\u00eda hechado en el cap\u00f3 de ella mientras dos agentes nos escoltaban como si yo fuera para el infierno. Algunos d\u00edas antes hab\u00eda hecho lo mismo despu\u00e9s de haberme sacado del apartamento de la t\u00eda hermana de m\u00ed pap\u00e1, y al no lograr que quedara hospitalizado en el hospital San Rafael que queda cerca a Ciudad Jard\u00edn del Sur, despu\u00e9s que dos agentes en su radio patrulla fueron a ver qu\u00e9 pasaba con la rompez\u00f3n de vidrios que hice en la ventana del apartamento adonde me mud\u00e9 por \u00faltimo. Las voces amenazantes eran como si fueran impuestas o yo las escuchara claramente de unos agentes del orden que me amenazaban insistentemente. Eran delirios. Pero con los a\u00f1os ymis conocimientos sobre las frecuencias que se transmiten a uno le queda esa sensaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Son trabajos que vengo elucubrando porque en ellos \u00a0uno puede resultar muerto. Yo en cambio en aquel hospital comenzar\u00eda a vivir otro infierno, no tanto claro est\u00e1 como el que me esperaba en &#8220;<a title=\"La casa embrujada\" href=\"%20http:\/\/www.cronicasgendarmes.blogspot.com\">La casa embrujada<\/a>&#8220;unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Escuchaba voces, unas voces que iban y ven\u00edan dentro de mi cerebro.<\/p>\n<p>Hab\u00eda visto como mi hermano medio le daba unos billetes a un enfermero o m\u00e9dico( no s\u00e9), pero cuando desde su celular o un tel\u00e9fono que hab\u00eda all\u00ed, llam\u00f3 a mi pap\u00e1 al almac\u00e9n que este ten\u00eda, sus voces retronaban en mi cerebro. Se parec\u00edan a los truenos en esas noches de Dami\u00e1n que nos describe Hernan Hess en &#8220;El lobo estepario&#8221;. O tal vez muy parecido a los que se o\u00edan en los mares por los dioses que deambulaban en esos laberintos insondables, y que los griegos y los romanos nos los describieron. Yo esta demasiado loco.<\/p>\n<p>Hab\u00eda escuchado cuando llam\u00e9 a\u00a0 un familiar en Ibagu\u00e9, su voz miedosa. Hab\u00eda arrojado unos perfumes a la calle a la media noche en San Victorino, y en una de esas casetas los pocos \u00a0que quedaron los intercambi\u00e9 a un vendedor de licor y tinto en una de aquellas casetas improvisadas en la avenida Jim\u00e9nez en San Victorino .<\/p>\n<p>La voz del hermano tambi\u00e9n era aterradora.<\/p>\n<p>-\u00bfSi oye pap\u00e1? Le dec\u00eda a \u00e9ste por el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Yo le gritaba al m\u00e9dico que me matara. Pensaba que mis hijos y familiares cercanos los hab\u00edan matado. No quer\u00eda vivir.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unas cuantas horas de haber perdido mi sentido al ser aplicada una inyecci\u00f3n en alguna parte del est\u00f3mago, o no s\u00e9 donde, volv\u00ed a despertarme comvencido que estaba en otro mundo. Era otra pesadilla la que estaba viviendo.<\/p>\n<p><a title=\"La Leyenda del Dorado\" href=\"http:\/\/www.laleyendadeldorado.blogspot.com\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">La leyenda del Dorado <\/a><\/p>\n<p><a title=\"Los blogs de un autista\" href=\"http:\/\/www.losblogsdeunautista.blogspot.com\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Los blogs de un autista<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegar a un hospital es cosa terrible. Uno se muere del solo susto al estar ah\u00ed. 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