{"id":52,"date":"2011-11-17T21:32:38","date_gmt":"2011-11-17T21:32:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.hoy.es\/jesusantog\/?p=52"},"modified":"2011-11-17T21:32:38","modified_gmt":"2011-11-17T21:32:38","slug":"inviernos-bogotanos-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/jesusantog\/2011\/11\/17\/inviernos-bogotanos-parte-2\/","title":{"rendered":"Inviernos bogotanos (parte 2)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta ciudad, como en otras, los inviernos pueden ser exasperantes. Una lluviosidad permanente. Un fr\u00edo que cala los huesos. Una neblina que congestiona el aeropuerto y las calles, mientras las inundaciones no dan a basto, sobre todo en la parte sur de la ciudad, pues su crecimiento tan desmesurado muchas veces ha impedido que tengan sus redes de\u00a0desag\u00fce, lo que hacen que se empantanen; mientras los transe\u00fantes como en la fotograf\u00eda que vemos tengan que hacer su odisea para poder movilizarce. \u00a0Los rayos y los truenos son permanentes. Y a veces pareciera que desde el cielo las nubes de desgajaran como piedras, pues el cambio clim\u00e1tico ha hecho que lo que antes no se daba ahora se suceda frecuentemente. Unas \u00a0granizadas totales en las que a veces la multitud sale a divertirse, igual a lo que han visto en los peri\u00f3dicos o en la televisi\u00f3n en aquellos pa\u00edses que tienen las tres estaciones, que nos recuerdan las antiguas caricaturas con que nos criamos de ni\u00f1os, que nos mostraban c\u00f3mo constru\u00edan sus mu\u00f1ecos en las largas temporadas invernales en el polo norte, y que aqu\u00ed por ese cambio de la naturaleza tan dr\u00e1stico, el invierno se convierte en en esos casos en \u00a0una diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>O tambi\u00e9n, parad\u00f3jicamente mientras \u00e9stos se divierten, muy cerca se ven a otros en aprietos porque los carros han quedado estancados o o sumergidos por el granizo en los parqueaderos, o como en la fotograf\u00eda del anterior art\u00edculo la calle 26 se ha inundado debajo de los puentes que la atraviesan, y posiblemente mientras hay jolgorios para unos en otros la desesperanza trata de aniquilarlos por la muerte de alg\u00fan vecino o un familiar en estos percances que nos produce la naturaleza, y que solo se comparan con los desastres que a diario vivimos por estos d\u00edas a raiz del cambio clim\u00e1tico y del fen\u00f3meno de la ni\u00f1a en el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Los inviernos bogotanos pueden ser terribles, ya que en ocasiones cuando el granizo cae uno puede \u00a0resultar escalabrado, ya que estos guijarros a veces son tan grandes, que nos recuerdan aquella vieja historia de Mo\u00edses y los israelitas cuando el man\u00e1 llovi\u00f3 del cielo.<\/p>\n<p>Unos inviernos que hay que vivirlos, para saber lo que pueden ser en otras partes del mundo e incluso en nuestro pa\u00eds, como el que probablemente se pueden dar en los llanos orientales, en las selvas del Choc\u00f3, o del Amazonas.<\/p>\n<p>Tan diferentes como las tempestades de arena en los desiertos del Sahara.<\/p>\n<p><a title=\"La Leyenda del Dorado\" href=\"http:\/\/www.laleyendadeldorado.blogspot.com\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">La leyenda del Dorado<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En esta ciudad, como en otras, los inviernos pueden ser exasperantes. 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