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	<title>Susurros tras la puerta | #JovenesHOY - Blogs hoy.es</title>
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		<title>Susurros tras la puerta | #JovenesHOY - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 12:35:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jesusmuga</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[Echar raíces fuera del tiesto siempre supone un desafío. No sólo debemos adaptarnos a un medio nuevo, desconocido, y que, en muchas ocasiones, nos causa un pavor tal que es capaz de paralizarnos, sino que, además, debemos lidiar con todos los inconvenientes que surgen en el día a día y que parecen gritarnos al oído [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><strong>Echar raíces fuera del tiesto siempre supone un desafío.</strong> No sólo debemos adaptarnos a un medio nuevo, desconocido, y que, en muchas ocasiones, nos causa un pavor tal que es capaz de paralizarnos, sino que, además, debemos lidiar con todos los inconvenientes que surgen en el día a día y que <strong>parecen gritarnos al oído que no estamos en el lugar que nos corresponde, en nuestro hogar</strong>. Esto ocasiona que, más de una vez, llueva sobre mojado; que añoremos volver a nuestro recordado, aunque odiado tiesto. Sin embargo, siempre terminamos autoconvenciéndonos de que volver sería peor que dar un paso atrás, y claro… <strong>el orgullo tiene la voz más alta que la razón.</strong></p>
<p>Durante esos años en los que la rebeldía adolescente aún colea en un cuerpo casi adulto, a las grandes ciudades no les hace falta mucho más que su hermoso canto de sirena para que, junto a las necesidades que surgen de una mente inquieta que busca expandirse y crecer, <strong>muchos jóvenes se sientan -o se vean- en la obligación de volar del nido. </strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Otros no tan jóvenes también lo hacen, ya sea en busca de algo que creen que no<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Jes%C3%BAs-12-11-II-e1636720364479.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1200" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Jes%C3%BAs-12-11-II-300x170.jpg" alt="" width="300" height="170"></a> van a encontrar en otro lugar o por una necesidad que bien puede apretar el cinturón, los zapatos o la cartera.</p>
<p>Con el inevitable transcurrir del tiempo, muchos de ellos descubren en estas grandes ciudades que es <strong>el lugar donde deben continuar su viaje para seguir creciendo</strong>, bien sea a nivel personal o profesional. Mientras tanto, otros muchos, pese a todo intento, <strong>llegan a comprender no sólo que no es su lugar, sino que quizá volver a la primera casilla</strong>, al lugar donde empezó todo, <strong>no sea tan mala idea después de todo.</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>Somos unos cuantos los que hemos decidido volver al dichoso tiesto</strong>, huyendo del <em>ruido</em> que se acumulaba en nuestras cabezas como lo hace el polvo en una casa abandonada, <strong>con el fin de encontrar en una zona rural la necesitada calma</strong>, así como el espacio que la pandemia nos ha mostrado que necesitamos para ser más felices, para poder vivir mejor. Y es que a muchos se nos ha hecho evidente que <strong>vivir en una caja de cerillas dentro de un hormiguero al que apenas llega el sol por una grieta, no es vivir,</strong> al menos, no es vivir de la forma más digna y sana. Tanto como no lo es que el poco tiempo libre que tenemos lo invirtamos en trayectos del punto A al punto B, o <strong>que nuestra vida social se limite a encuentros casuales en el típico bar de moda</strong> en el que te cobran a precio de oro un caldo de colorines con pseudofrutas congeladas. No. No es vivir limitarnos a ir de casa al trabajo para evitar endeudarnos demasiado y poder ir pagando las facturas, celebrando haber sobrevivido un mes más.</p>
<p>Es obvio que, al volver al pueblo, al convertirnos en <strong>repobladores de esa España que están vaciando y a la que están vacilando</strong>, muchos hemos llegado fortaleciendo lo que ya había, ofreciendo novedades e incluso <strong>creando servicios que antes no se podían ni imaginar en estas zonas rurales.</strong> Dado esto, por supuesto, <strong>también hemos venido solicitando a las administraciones de turno ciertos servicios</strong> como centros de salud mejor equipados, que arreglen las destrozadas y olvidadas carreteras nacionales y regionales, comunicaciones decentes con el resto de pueblos o ciudades, trenes dignos que no estén más veces averiados que en marcha, así como que no tengamos que recorrer cientos de kilómetros para hacer una simple gestión, entre otras cosas. <strong>Deben ser estas peticiones un lujo, ya que en muchos casos ni llegan ni se las espera</strong>, aunque sí lo hacen las falsas promesas en tiempos <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Jes%C3%BAs-12-11-III.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1198 size-medium" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Jes%C3%BAs-12-11-III-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168"></a>de llamar a las urnas al pueblo. Una lástima que sigamos estando tan ciegos a este respecto.</p>
<p>¡Qué difícil es encontrar un equilibrio entre vivir alejados del <em>ruido</em> y tener las necesidades básicas cubiertas! Parece que <strong>nos empujan a todos a vivir en los pequeños cubículos de unas colmenas saturadas</strong> de personas que, histéricas, gritan en silencio sus penas.</p>
<p>A pesar de todo, quienes asumimos esta insuficiencia en servicios esenciales, <strong>disfrutamos de algo tan necesario como la calma</strong> durante esos largos paseos en las tardes de primavera u otoño en la sierra junto a un río, <strong>de esa cercanía</strong> tan característica de las gentes que viven en las pequeñas poblaciones o <strong>de la inmediatez</strong> a la hora de disfrutar de cualquier tipo de ocio con la familia y los amigos. <strong>Esa tranquilidad que impera en una zona rural es única e inigualable</strong>, e incluso se nos antoja incorruptible; <strong>una costumbre o forma de vida tan arraigada que siempre permanecerá</strong> a pesar de la caída de las hojas del calendario. Y lo creemos de forma firme hasta que, un día, <strong>llega una noticia que sacude nuestras apacibles vidas</strong>, creando una división de opiniones y sentimientos que, en forma de murmullos, apenas logran traspasar las fronteras de nuestros propios hogares. <strong>No se trata de una posible ruptura de nuestros estilos de vida por la consecución de esos servicios básicos</strong> que tanto clamamos al cielo, <strong>sino por la posible llegada del sueño de un hombre</strong> que consiste en construir una ciudad inteligente de entretenimiento y ocio en medio de una comarca colmada de naturaleza.</p>
<p><strong><em>Elysium City</em></strong> <strong>se presenta como una oportunidad para poner en el mapa a una comarca olvidada hasta por su propia comunidad autónoma</strong>, ofreciendo pan a las bocas hambrientas y prometiendo traer consigo parte de esos servicios esenciales. Al menos, eso es lo que el papel -que todo lo soporta- refleja en sus letras, <strong>llenando esto de ilusión a unos por esa posibilidad de ver cierta mejora en su vida</strong> al poder prosperar al fin su tierra bajo el paraguas de este proyecto, <strong>como de temor a otros por ver peligrar un estilo de vida</strong> más tranquilo que llevan tiempo buscando y, al fin, han alcanzado.</p>
<p>Todavía está por ver si llegará a fin todo este macroproyecto. Quizá no quede más que en papel mojado y el vídeo de una maqueta 3D de todo el complejo para alivio de algunos al no ver perjudicados sus estilos de vida; o se convierta <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Jes%C3%BAs-12-11-IV-e1636720425586.jpg"><img loading="lazy" class="alignright wp-image-1199 size-medium" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Jes%C3%BAs-12-11-IV-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168"></a>en la oportunidad para que otros puedan volver y muchos prosperen en su propia tierra. Y es que lo que las voces callan, lo hablan los rostros de ilusión o de decepción al sacar el tema. Aunque si algo es evidente es que todos remamos en la misma dirección para que mejore nuestra tierra, nuestras vidas, y que así nadie se tenga que ir por obligación, pudiendo quedarse aquí si así lo desean.</p>
<p>Por la parte de este humilde escritor, sólo espero poder echar raíces en mi tiesto y expandirlas sin límites; <strong>crecer frondoso y alto</strong> para que mi simiente esté protegida y prospere a mi cobijo. Comprobar, con el paso del tiempo, cómo esta comarca recibe todo cuanto merece por parte de quienes manda para que más gentes sean atraídas a llenar sus calles de vida y disfruten de <strong>este pedacito de paraíso con el que hemos sido premiados en este rincón de Extremadura llamado <em>La Siberia</em>.</strong></p>
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