<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>#JovenesHOYEsther Almoharín &#8211; #JovenesHOY</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/joveneshoy/author/esalmoharin_44/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy</link>
	<description>Otro sitio más de Comunidad Blogs Hoy.es</description>
	<lastBuildDate>Thu, 16 Dec 2021 13:50:03 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Alea iacta est</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/11/30/alea-iacta-est/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/11/30/alea-iacta-est/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 30 Nov 2021 13:08:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cultura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cultura clásica]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Filología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[filosofía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[literatura]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=1212</guid>
		<description><![CDATA[¿Alguna de las personas que está leyendo esto se ha parado a pensar en algún momento de su vida en el origen de las palabras que decimos y escribimos todos los días? ¿Alguno de vosotros se ha dado cuenta de que cada vez que los estudiantes decimos que vamos al campus universitario, estamos citando textualmente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Alguna de las personas que está leyendo esto se ha parado a pensar en algún momento de su vida en el origen de las palabras que decimos y escribimos todos los días? ¿Alguno de vosotros se ha dado cuenta de que cada vez que los estudiantes decimos que vamos al campus universitario, estamos citando textualmente palabras latinas? Yo sí, y esa es una de las principales razones de que esté estudiando Filología Clásica en la Universidad de Extremadura.</p>
<p>Hace unos días, se organizó una huelga general por la gran polémica que surgió en torno a la idea de ir erradicando poco a poco las asignaturas de latín y griego en los centros educativos españoles. Cientos de profesores y alumnos dedicados y entregados en cuerpo y alma a estas materias alzaron la voz ante la injusticia de verse mermados por aquellos que quieren quitarle importancia a algo tan importante como la Filología Clásica.</p>
<p>Pero, por mucho que los docentes y alumnos de este tipo de asignaturas se signifiquen y luchen por la causa justa que es el destino incierto de nuestras vidas laborales por una ley que busca hundirnos de nuevo en la laguna Estigia para que nuestras almas se pudran en los infiernos, es muy difícil cambiar un sistema al que tanta gente apoya. En primer lugar, me gustaría hablar de los estudiantes de ciencias, esas personas que, en numerosas ocasiones, se consideran superiores a los estudiantes de humanidades y opinan que las matemáticas, la biología o la física son disciplinas que están a kilómetros luz del griego, el latín o la cultura clásica. Y lamento deciros que no son casos aislados, sino que estas personas están más presentes de lo que creemos. Sin embargo, parémonos a pensar un segundo en el sentido que posee su afán de superioridad. El otro día, estaba estudiando un examen de griego cuando unos compañeros de residencia que estudian ingeniería informática entraron en mi habitación; <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-30-11.png"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-1214" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-30-11-300x200.png" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-30-11-300x200.png 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-30-11-768x512.png 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-30-11.png 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>miraron la hoja de papel en la que había escrito un sinfín de verbos griegos y, asombrados, me señalaron la letra μ y me dijeron que ellos usaban aquella letra en las asignaturas de física y de matemáticas. Después, estuvimos repasando el alfabeto griego y, para mi sorpresa, conocían casi todas las letras, con algunos problemas en la pronunciación, por supuesto. Pero, ¿sabéis lo más increíble de todo? Que algunas de estas personas no sabían que las letras que tanto usaban en sus asignaturas eran griegas.</p>
<p>Me gustaría que, por un segundo, cerrarais los ojos y pensarais en vuestro trabajo soñado, y después, que os imaginarais que un grupo de personas que no saben lo importante que es ese trabajo para vosotros, tomara la decisión de arrebatároslo de las manos. Ahora yo os pregunto, ¿cómo os sentiríais? ¿Cómo os sentiríais si todo lo que habéis estado construyendo con trabajo y esfuerzo con el paso del tiempo se derrumbara ante vuestros ojos como un castillo de naipes? Pues justo así, con el dolor recorriendo todas y cada una de nuestras terminaciones nerviosas, nos sentiremos los amantes de la Filología Clásica al ver que nuestra fortaleza ha sido derruida.</p>
<p>Hoy me gustaría deciros que los meses del año vienen del latín, que los días de la semana vienen del latín, que, en definitiva, casi todas las palabras que pronunciamos desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche son de origen latino. El español es el hijo de una lengua que se extendió tan rápido como el imperio que la transportaba y, a pesar de que nos empeñemos en negarlo, el latín está presente en todos los ámbitos de nuestra vida.</p>
<p>Cuando me preguntan la carrera que estudio y yo respondo que: “Filología Clásica fue la carrera que me robó el corazón”, las personas tienden a dibujar una mueca de incomprensión en el rostro que va seguido de un “Buff, menudo aburrimiento” o, en su defecto, de un “Buff, ¿y qué es eso?”. Y esto no es más que una prueba de que en torno a las filologías en general y, en particular, la Filología Clásica, hay un aura de desconocimiento total y absoluto.</p>
<p>“¿Para qué sirve el griego clásico? ¿Y por qué estudias latín si es una lengua muerta?” El latín sirve para comprender nuestro idioma, también como base para entender otros nuevos que nos muramos por aprender. El latín es un paseo por la literatura del imperio más <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-II.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1215" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-II-300x170.png" alt="" width="300" height="170" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-II-300x170.png 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-II-768x435.png 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-II.png 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>poderoso que existió y existirá en el mundo. El latín es como las muecas que vamos dejando en la pared cuando vamos creciendo y nuestros padres nos miden orgullosos al ver que medimos tres centímetros más que la última vez, es el crecimiento de nuestra civilización. Y el griego es el arte en estado puro, el griego constituye todas esas sensaciones maravillosas, es el afán de aprender, pues, por mucho que creamos que es una lengua que se ha apagado con el paso del tiempo, no lo es, está más viva que nunca, os lo puedo asegurar.</p>
<p>Y queridos lectores, me siento frustrada, me siento impotente ante esta situación, porque es totalmente injusta. Nos quieren arrebatar nuestra alma. Nos quieren quitar las enseñanzas de Esopo, con sus moralejas características al final de cada fábula. Nos quieren quitar los infinitos amoríos de Zeus y los correspondientes ataques de celos de Hera por las infidelidades de su marido. Nos quieren robar el peligroso vuelo de Ícaro, el desgarrador monólogo encolerizado de Ariadna al verse sola y abandonada en el medio de ninguna parte. Nos quitan cada vez más rápido la Guerra de Troya, el caballo envenenado y la trampa maldita. Nos usurpan, delante de nuestros ojos, la traición a César, su muerte, sus veintitrés puñaladas por la espalda; la historia de amor de Eros y Psique; el dolor de Hécuba al ver morir a los suyos en una guerra que ni siquiera tuvo sentido. Nos están quitando nuestra vida, nuestro corazón clásico que brilla por cada una de las constelaciones que se inventaron en la esperanza de que fueran ciertas, de que fueran de verdad.</p>
<p>Y me encantaría deciros que todo el mundo piensa como yo, que todos los habitantes de este país en el que los deportes o la ciencia van siempre por delante del arte o de las letras también <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-IV.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1216" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-IV-300x200.png" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-IV-300x200.png 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-IV-768x512.png 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/IEsther-30-11-IV.png 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>opinan lo mismo; pero lo siento, no es así. Nos queda una ardua lucha por delante en la que tendremos que demostrar que los sentimientos son tan importantes como los datos o las cifras, en la que nos daremos cuenta de que somos mucho más poderosos si trabajamos juntos, si les damos a las letras el valor que se merecen.</p>
<p>Esta vez quiero darle las gracias a mis profesores de Filología Clásica, que viven por y para ella, que nos ayudan a encontrarnos a nosotros mismos dentro de las letras que tanto bien le han hecho a la humanidad. Le quiero dar las gracias a las personas que de verdad viven y sienten esta carrera, que de corazón se entregan en cuerpo y alma a ella, que la aman tanto. Ahora mismo me faltan las palabras para expresar todo lo que siento, para desliar esa maraña de sensaciones que alberga mi pecho. Por eso, solo me puedo despedir diciendo que vivamos nuestra vida amando lo que hacemos, que dediquemos nuestro tiempo a aquello que verdaderamente nos completa y que luchemos por lo que nos haga felices.</p>
<p>Gracias a todos los que, cada día, leen mis escritos. Gracias infinitas.</p>
<p>Un beso a todos, ¡nos vemos en el próximo escrito!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/11/30/alea-iacta-est/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1212</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Érase una vez una princesa</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/11/09/erase-una-vez-una-princesa/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/11/09/erase-una-vez-una-princesa/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Nov 2021 10:51:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cuentos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cultura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desigualdad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[dibujos animados]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[formación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[generación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[historia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[igualdad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mujeres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[violencia de género]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=1190</guid>
		<description><![CDATA[Cuando era una niña pequeña, solía soñar que era una princesa, que un príncipe apuesto y encantador me rescataba de la torre en la que me tenían cautiva, que mi vida se convertiría en un maravilloso cuento de hadas. Sin embargo, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que la vida no [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando era una niña pequeña, solía soñar que era una princesa, que un príncipe apuesto y encantador me rescataba de la torre en la que me tenían cautiva, que mi vida se convertiría en un maravilloso cuento de hadas. Sin embargo, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que la vida no es ni mucho menos lo que soñamos cuando somos niños. Mi princesa favorita siempre fue Bella, de la Bella y la Bestia, supongo que, porque me sentía identificada con ella, por eso de que leía a todas horas, era sencilla y todo el mundo la consideraba una especie de ser sobrenatural que había nacido en Saturno, simplemente por ser una mujer adelantada a su época. Pero estoy segura de que yo no era la única enamorada de los idilios de las princesas Disney.</p>
<p>También me declaro culpable de haber visto una y otra vez todas estas películas cuando he sido un poco más mayor, porque, supongo que algunos de nosotros todavía tenemos un niño oculto en nuestro interior al que hemos de alimentar con dulzura y amor. Disney siempre nos ha regalado momentos, momentos preciosos, junto a nuestra familia y amigos, junto a personas especiales y llenas de vida.</p>
<p>Sin embargo, no podemos dejarnos engañar por la apariencia que esconde la verdadera historia de estas películas, ya que la inmensa mayoría ocultan historias que degradan<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-9-11-II-e1636454883815.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1192" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-9-11-II-300x200.png" alt="" width="300" height="200" /></a> socialmente a la mujer. Blancanieves, por ejemplo, es la historia de una joven que sufre la ira de su madrastra por ser más hermosa que ella, esto ya es un hecho que expresa la importancia del aspecto físico en las mujeres, lo cual podría crear complejos en los niños más pequeños que visionan esta película y la hacen suya, que creen fielmente todo lo que en ella se dice. Además, también es la encargada de las tareas del hogar cuando llega a la casa de los siete enanitos; mientras ellos se van a la mina a trabajar, es ella la que se encarga de limpiar y preparar la comida. El final también es un tanto polémico y ha sido muy criticado en los últimos años, ya que un príncipe desconocido besa a Blancanieves para deshacer el hechizo causado por su malvada madrastra y como por arte de magia, quedan locamente enamorados, al tratarse de un beso de amor verdadero. Pero, piensen un segundo en el efecto que esto podría tener en un niño o una niña que con una corta edad ven una película que expresa claramente la diferencia social entre los hombres y las mujeres. Este tipo de películas, a pesar de lo divertidas o bonitas que pueden llegar a ser, también tienen un trasfondo negativo que se ve representado en el futuro comportamiento de los niños. A pesar de todo esto, Blancanieves es una de las películas más representativas de Disney, ya que se estrenó en 1937, convirtiéndose así en la primera princesa Disney de la historia.</p>
<p>Y es así como de los errores se aprende, ya que las princesas han ido evolucionando a lo largo de la historia de una forma claramente positiva, un claro ejemplo de ello podría ser la princesa Mérida, protagonista de la película de Disney Pixar, Brave. Esta película se estrenó en el año 2012 y supuso un punto y aparte en la historia de las princesas. Mérida era una joven nacida en la época de la Escocia medieval cuya pasión era el tiro con arco, su madre desaprobaba por completo esta actividad, puesto que repetía constantemente que el comportamiento de la chica no era el adecuado para una princesa; sin embargo, esta desafía constantemente a su madre reivindicando sus derechos como mujer. Es por ello que esta historia de empoderamiento femenino mezclado con el amor entre una madre y una hija ha revolucionado por completo la trayectoria de las princesas.</p>
<p>Disney nos ha enseñado cosas preciosas, siempre aprendemos algo nuevo en todas y cada una de las películas. ¿Quién iba a decir que incluso las personas adultas llorarían por lo que, a simple vista, es una película de niños pequeños? La vida nos sorprende cuando menos lo esperamos, y las emociones surgen cuando menos queremos que lo hagan.</p>
<p>Sin embargo, la figura de la princesa cautiva no solo la encontramos en Disney, sino que también podemos verla en poemas clásicos de la literatura española e hispanoamericana. “Sonatina” es un poema del escritor nicaragüense Rubén Darío que expresa la frustración de una pequeña princesa que, hastiada de vivir rodeada de lujos y de personas que la vigilan constantemente, expresa su desazón de la forma más pura. Es un poema que puede llegar a parecer sencillo y dulce, pero que, leyéndolo con cierta atención, puede evocar sentimientos muy dolorosos. Las princesas pueden parecer los seres más dichosos del planeta, pero en el fondo, no son más que animales encerrados en una vidriera a la vista de todo el mundo.</p>
<p>Tanto los niños como las niñas que nacen dentro de las familias reales son objeto de manipulación de un gobierno que los sitúa en el centro de su mundo, que los obliga a gobernar muchas veces en contra de su propia voluntad. Los hijos primogénitos de los reyes de un país no tienen elección en la mayoría de los casos y deben acatar el mando de su pueblo pese a tener sueños y aspiraciones mucho más allá de sus responsabilidades.</p>
<p>El problema que se encuentran las princesas Disney en su paso por la fantasía infantil es real y es palpable en los casos más vivos de nuestra realidad, pese a que los niños e incluso los adultos lo perciban como eso, como una simple fantasía. No querríamos ver a nuestras hermanas, a nuestras madres, a nuestras hijas o a nuestras mujeres, en definitiva,<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-9-11.png"><img loading="lazy" class="alignright wp-image-1194 size-medium" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-9-11-225x300.png" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-9-11-225x300.png 225w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/11/Esther-9-11.png 540w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a> expuestas a tales abusos, esos abusos tan aceptados en el mundo Disney. A pesar de los buenos momentos que nos puede llegar a otorgar, muchas de sus películas han expresado una realidad alternativa cuya representación real no podemos permitir. Nuestras niñas merecen ser niñas, vivir su infancia como una de las etapas más bonitas e intensas de sus vidas y tener la oportunidad de luchar por lo que consideran justo, no dejarse avasallar por un grupo de humanos que se considera superior por ser tan solo biológicamente más fuerte.</p>
<p>Disney es uno de los incontables motivos que me ha hecho escribir este artículo, pero, por supuesto, no es el único que me insta a vivir por y para luchar por la suerte de las mujeres que viven en este mundo y que hacen de este planeta un lugar infinitamente mejor. Gracias a Disney, me he dado cuenta de que puede haber malas intenciones en las palabras más hermosas que se hayan pronunciado, pero también de que puede haber belleza en el horror más absoluto. Disney es mi niñez y estoy feliz de que esté evolucionando hacia una nueva realidad en la que los niños y las niñas puedan ser más reales, más felices.</p>
<p>Muchas gracias a todas las personas que se toman el tiempo en leer mis escritos. Espero que lo disfruten y también que les ayude a reflexionar sobre el mundo que queremos aspirar a tener. Un saludo, ¡nos vemos en el próximo escrito!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/11/09/erase-una-vez-una-princesa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1190</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>A enseñar se aprende enseñando</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/03/26/a-ensenar-se-aprende-ensenando/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/03/26/a-ensenar-se-aprende-ensenando/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 26 Mar 2021 12:56:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=1056</guid>
		<description><![CDATA[A menudo me planteo qué es lo que sentirán los profesores cuando llegan a una clase universitaria de ochenta o cien personas, se suben al estrado que está situado en la parte delantera y empiezan a explicar la lección que les corresponde, con cientos de ojos prestándoles toda su atención; debe ser una situación vertiginosa. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A menudo me planteo qué es lo que sentirán los profesores cuando llegan a una clase universitaria de ochenta o cien personas, se suben al estrado que está situado en la parte delantera y empiezan a explicar la lección que les corresponde, con cientos de ojos prestándoles toda su atención; debe ser una situación vertiginosa. Y también con más frecuencia quizás de la que debería, pienso en si de verdad están haciendo bien su trabajo, en si realmente creen que los alumnos entienden todas sus explicaciones con tan solo citarlas en un monólogo perceptiblemente interminable. Hoy vengo a hablar sobre la educación, y no solo sobre la educación universitaria, sino también la primaria o la secundaria.</p>
<p>Durante toda mi vida, he tratado de obtener la máxima cantidad de información posible cuando un profesor se presentaba en mi clase y comenzaba a hablar, sin embargo, no siempre era algo sencillo. Cuando somos pequeños, tendemos a absorber toda la saber que se nos ofrece, nos formamos en leer y escribir sin darnos apenas cuenta; pero a medida que vamos creciendo, el aprendizaje se complica. Está científicamente comprobado que los niños tienen mayor capacidad de absorción de la información que los adultos y, es por ello que es aprender, por ejemplo, un idioma, es mucho más difícil una vez llegada nuestra madurez.</p>
<p>Cuando llegamos al instituto, comenzamos a ser conscientes de la realidad que nos rodea, tenemos profesores especialistas en materias determinadas, ya no es como en la educación primaria en la que nuestros profesores tenían nociones generales de todas las asignaturas y podían darnos tres o cuatro disciplinas que no tenían nada que ver entre sí. En mi primer año de instituto, comencé a darme cuenta de cuán determinante puede ser un profesor en la vida de un alumno, de cómo puede una sola persona arruinar una asignatura o convertirla en la mejor del año; porque todo depende de cómo se explique algo. Gracias a varios profesores, estoy en la universidad estudiando Filología Clásica y gracias a otros tantos, no estoy estudiando Física, Matemáticas o Medicina. Recuerdo la primera vez que asistí a una clase de Literatura en segundo de la ESO, nuestro profesor nos contó un mito de origen egipcio; nos lo explicó durante tres días de clase y es una historia que recuerdo con exactitud desde ese mismo día en el que empezó a relatárnosla. Muchas veces se dice que el profesor hace la asignatura, pero supongo que también tienen que ver en este planteamiento nuestros gustos.</p>
<p>La educación en España siempre ha sido duramente criticada, sin embargo, a pesar de que tiene numerosos defectos que contaré a continuación, tiene otra serie de virtudes que no se suelen mencionar. Hace pocos meses, vi un documental en el que se hablaba de la Teoría de la Evolución, de Charles Darwin, una teoría que casi todos los españoles conocen por haberla estudiado en la asignatura de Biología. Pues bien, les puede parecer curioso este dato, pero esta parte de nuestra evolución que está comprobada científicamente no se da en ciertos centros educativos del mundo porque compromete la realidad teológica. Hay profesores de Biología que creen fielmente en la aparición del ser humano brindada por la Biblia y no explican, ni creen, por supuesto, en la Teoría de la Evolución de Charles Darwin. En España, por suerte, no tenemos ese problema; en nuestro país se cuentan todos los datos que se han resuelto y comprobado empíricamente.</p>
<p>Sócrates, el gran filósofo clásico griego fue condenado por su propio pueblo, por los atenienses que lo acusaron principalmente de perturbar a la juventud, ¿y sabéis lo único que hizo Sócrates por los jóvenes? Ayudarlos a pensar, a desmontar ideas equivocadas que tenían en la cabeza que habían sido implantadas por una sociedad que tan solo pensaba en la corrupción de sus mentes. En la Segunda Guerra Mundial, Hitler decidió quemar todos los libros posibles para evitar la formación académica de los habitantes que estaban bajo su control. Con la Inquisición, se prohibieron libros que pudieran ser contrarios al pensamiento religioso o que pudieran, de algún modo, alterar los ideales de las personas que los leyeran. También tenemos otro ejemplo en España con el Franquismo; se prohibieron cientos de libros que fueran contrarios al régimen del General Franco durante su dictadura y todos los avances que se habían producido en cuanto a la educación se refiere durante la Segunda República Española fueron abolidos.</p>
<p>¿Qué tiene que ver la dictadura franquista con la condena de Sócrates en unos años tan remotos?, Lo que pretendo, con todos estos datos históricos que aparentemente tienen poca relación entre sí, es demostrar que la inteligencia y la educación siempre han sido abolidas por los organismos políticos. La sabiduría es el poder de cambiar el mundo y también el saber que podemos cambiar el mundo con ella. Los políticos que, generalmente, han sido totalitarios en la historia de nuestro planeta trataban de hacernos presos de sus palabras, sin darnos la libertad de poder elegir nuestros propios pensamientos políticos. Y respondiendo a la pregunta que planteaba anteriormente, ¿qué tiene que ver la dictadura franquista con la condena de Sócrates? Pues, queridos lectores, tiene que ver mucho más de lo que ustedes se piensan. Franco relegó a las mujeres a academias de señoritas dando un paso atrás en la formación de las mismas, privándolas de su derecho igualitario de educarse. Los atenienses condenaron a Sócrates porque pretendía que los jóvenes pensaran por sí mismos y que no se dejaran llevar por un gobierno que, al igual que otros muchos, trataba de manipularlos.</p>
<p>En España, he presenciado clases eternas de profesores que llegan para soltar un monólogo de dos horas sin la búsqueda de ningún tipo de intervención por parte de los alumnos. Y son, en definitiva, clases aburridas en las que los alumnos ni siquiera intentan prestar atención a lo que los docentes dicen. Una clase no es un monólogo, no es un discurso en el que una persona trata de imponer su criterio al de todo el mundo, ni siquiera es una charla en la que se tiene que acatar todo lo que diga una sola figura. Según el método socrático, la enseñanza se basa en un diálogo entre el maestro y el alumno, que es la forma en la que el discípulo realmente entiende el porqué de las cosas porque se las plantea de una forma en la que nunca lo había hecho. Es complicado aplicar el método socrático en nuestro sistema educativo, sin embargo, deberíamos hacerlo.</p>
<p>Hace unas semanas, nuestra profesora de griego nos planteó la pregunta de… ¿Qué diría Sócrates si presenciara una clase universitaria de hoy en día? Y una de las respuestas de las personas de mi clase fue: “Diría que los profesores lo están haciendo todo mal”. La profesora se rio, pero le dio la razón absoluta.</p>
<p>Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la palabra “profesor” significa “Persona que ejerce o enseña una ciencia o arte.” Y enseñar, no es contar esa ciencia o arte que señala el diccionario sin más; enseñar es hacer que las personas que están escuchando entiendan lo que se les está contando. Un maestro es una figura, a menudo, determinante en nuestras vidas. Como he dicho previamente, una serie de profesores de literatura, de latín y de griego son los responsables de que yo esté hoy estudiando una carrera que tan gratificante es para mí y son también lo que han conseguido que yo quiera dedicarme a la enseñanza. No quiero decir que el método socrático sea quizás el más indicado para desarrollar en las aulas de hoy en día, pero a lo mejor, una buena forma de aprender a enseñar es tratando de enseñar no con el monólogo y la prepotencia, sino con humildad y diálogo.</p>
<p>Espero que les haya gustado esta reflexión sobre la educación de hoy en día. Es un tema que debemos de tener presente, ya que nos afecta a todos. ¡Nos vemos en el próximo, y… Sapere aude!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/03/26/a-ensenar-se-aprende-ensenando/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1056</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El tiempo entre nosotros</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/02/17/el-tiempo-entre-nosotros/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/02/17/el-tiempo-entre-nosotros/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Feb 2021 11:31:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amistad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[formación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[generación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juventud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tristeza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universidad]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=1006</guid>
		<description><![CDATA[Siempre es una sensación vertiginosa esa de irse casa, empezar una vida lejos de la gente con la que has pasado toda tu vida, lejos de los amigos, la familia y sobre todo, muy pero que muy lejos de nuestra zona de confort. Cuando me vine a Cáceres para cumplir mi sueño de convertirme en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre es una sensación vertiginosa esa de irse casa, empezar una vida lejos de la gente con la que has pasado toda tu vida, lejos de los amigos, la familia y sobre todo, muy pero que muy lejos de nuestra zona de confort. Cuando me vine a Cáceres para cumplir mi sueño de convertirme en escritora, jamás me imaginé que la vida me depararía tantas cosas buenas, que sería feliz viviendo en una residencia de estudiantes, que conocería a tanta gente maravillosa. Cuando llegué aquí, tenía miedo a quedarme sola, a no formar un grupo de amigos en el que me sintiera yo al cien por cien, a no encontrar a una persona a la que contarle mis miedos cotidianos, lo que había hecho en la universidad o incluso si me había gustado la cena; pero, queridos lectores, sí que encontré a un maravilloso grupo de amigos con el que compartir vida. A día de hoy, me doy cuenta de que las historias que nos contaban nuestros familiares o profesores sobre sus experiencias en la universidad también podían ocurrirme a mí… y poco a poco, a<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2.png"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-1008" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-300x131.png" alt="" width="300" height="131" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-300x131.png 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-768x334.png 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2.png 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a> medida que han ido avanzando los meses y se ha ido pasando el curso como en un abrir y cerrar de ojos, he ido sabiendo que, en tan solo un curso, estoy viviendo vivencias que dentro de unos años compartiré con mis seres queridos, con mis alumnos, con los amigos que vaya haciendo a lo largo de la vida.</p>
<p>Los compañeros de residencia no son simples compañeros, pero no os equivoquéis, tampoco son simples amigos; a estas alturas de mi experiencia, os puedo decir que los compañeros de residencia son psicólogos a tiempo completo, son cuidadores, niñeros, profesores y payasos, todo al mismo tiempo. En mi residencia de estudiantes, tan solo hay quince habitaciones y tan solo una de ellas, a parte de la mía, está ocupada por una chica. Ella vive conmigo todo lo que no soy capaz de vivir sola, mira las notas de mis exámenes cuando a mí me da demasiado miedo hacerlo, ve películas tristes conmigo a pesar de que no lo hace con nadie más, me gana a las cartas de madrugada y es la persona que más cerca se encuentra de la demencia por ingesta de azúcar a causa de su obsesión por las gominolas. Una compañera de residencia es quizás mucho más que un compañero de residencia, porque las chicas nos entendemos entre nosotras, sabemos qué piensa la otra con tan solo una mirada cómplice, nos reímos de la nada si alguien ha soltado un comentario de algo sobre lo que hemos hablado nosotras antes. Al convivir con tantos chicos, esas pequeñas coincidencias que solo nosotras sentimos se intensifican y eso quizás es lo más bonito de haber conocido a una persona como ella.</p>
<p>En una residencia de estudiantes, nunca te sientes solo, toques la puerta que toques, siempre va a haber alguien dispuesto a darte un abrazo cuando más lo necesites. A veces, ni siquiera hace falta que toques la puerta, tan solo tienes que esperar, ellos van a tu habitación antes de que tú hayas abierto la puerta para irte a la suya. Los compañeros son amigos que acaban convirtiéndose en familia, una familia que te cuida y te apoya siempre, bajo cualquier circunstancia. Y siempre que pienso en este tema, me acuerdo de mi madre, esa mujer que tantas veces me contó sus experiencias, que me abrió <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-III.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1007" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-III-300x200.png" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-III-300x200.png 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-III-768x512.png 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-III-1024x682.png 1024w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-III.png 1280w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>su corazón contándome los momentos más duros de su vida fuera de su familia y de su casa… y pienso en ella porque fue la que me dijo en tantas videollamadas que ella se cambiaría por mí una y mil veces y porque fue la que me confesó que la época universitaria había sido la mejor época de su vida; yo solo quería tener momentos tan preciosos como los que tuvo ella… y por suerte, lo estoy consiguiendo.</p>
<p>Pasar tiempo con ellos es una de las cosas más preciosas del mundo, me encanta que nos juntemos sin ningún motivo aparente, que nos pongamos a jugar a las cartas y que tenga que subir la mujer que lleva nuestra residencia a reñirnos porque gritamos demasiado. Es agradable rodearse de gente con la que se tiene tanto en común. No sé qué tipo de personas estarán leyendo este escrito, pero espero que llegue a toda la gente que ha vivido sus años universitarios con ilusión y alegría y que, por ello, se puedan sentir identificados con mis aún inexpertas palabras sobre la joven vida universitaria.</p>
<p>Mucha gente se preguntará si esa vida universitaria tan famosa de hace dos años existe hoy en día con la situación que vivimos. Es algo complicado. Cuando comenzó el curso no había apenas restricciones por parte del gobierno; podíamos estar en la calle hasta altas horas de la madrugada, por supuesto sin sobrepasar el máximo número de personas permitido, podíamos disfrutar con algunos amigos simplemente charlando en la calle… pero ahora eso no puede pasar. El toque de queda establecido en Extremadura es a las diez de la noche, por lo que apenas podemos tener vida fuera de nuestros domicilios. Sin embargo, me gusta pensar que de todo lo malo que se puede sacar de esta situación, también podemos sacar cosas buenas y ciertamente bonitas.</p>
<p>Al no poder salir a la calle, las personas se unen más. En mi caso, me gusta tener que llegar a casa a las diez de la noche para poder disfrutar de una cena con mis padres y una película en la que todo el mundo acaba quedándose dormido excepto yo, cuando voy a mi pueblo los fines de semana. En mi residencia ocurre algo similar, el hecho de no poder salir de fiesta, de no poder emborracharse hasta tal punto de no ver ni el suelo que pisan es un tema que preocupa mucho a los adolescentes de hoy en día, pero a mí eso no me ocurre, nunca me ha gustado salir de fiesta, tampoco he bebido nunca y el toque de queda es una gran oportunidad para quedarnos en la residencia y poder disfrutar de eternas conversaciones llenas de sentimientos indescriptibles en las que nos conocemos cada vez mejor.</p>
<p>Abandonar mi casa para irme a una residencia de estudiantes ha sido una de las cosas más increíbles que me han podido pasar nunca, no solo por salir de mi zona de confort, que también ha sido un gran paso, sino porque he conocido a personas que sé con certeza que van a formar parte de mi futuro de una forma más o menos directa. Son <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-IV.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-1010 size-full" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/02/Esther-17-2-IV.jpg" alt="" width="256" height="171" /></a>personas con las que, como ya he dicho antes, se puede contar siempre, se puede hablar siempre. Y a pesar del miedo, del temor que tuve que enfrentar cuando vine a vivir aquí, no me arrepentiré nunca de haber elegido esta como mi vida universitaria. No dejéis nunca de tener mejores amigos, en cualquier parte a la que vayáis, de hacer amigos con los que compartir el tiempo, que es una de las cosas más valiosas que tenemos, con los que hacer el tonto corriendo por las calles, gritando en medio de la ciudad, comprando, cenando en un puesto callejero, haciendo fotocopias, estudiando para los exámenes finales, sacando dinero, haciendo recados… en definitiva, seguid teniendo amigos para que os mantengan con vida, para vivir con ansias de afrontar el nuevo día que venga y para que el peor día de vuestra vida se convierta en el más feliz de todos.</p>
<p>Muchas gracias por leer mis palabras, por sentirlas y por apreciarlas. Espero de corazón que las hayáis disfrutado. Siempre es un placer escribir para vosotros. ¡Nos vemos en el próximo escrito!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/02/17/el-tiempo-entre-nosotros/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1006</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El destino de las miradas</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/01/21/el-destino-de-las-miradas/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/01/21/el-destino-de-las-miradas/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Jan 2021 09:43:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[acoso escolar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[amistad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[amor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[estereotipos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[físico]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[salud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tristeza]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=969</guid>
		<description><![CDATA[Entonces la vio, jamás habría creído que se iba a enamorar de una chica como ella. Existía una posibilidad entre mil millones de que aquellas dos personas se juntaran, pero el destino es caprichoso cuanto menos y quería verlos en la misma vida, en la misma parada de autobús cuando los estudiantes alborotados abarrotaban las [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entonces la vio, jamás habría creído que se iba a enamorar de una chica como ella. Existía una posibilidad entre mil millones de que aquellas dos personas se juntaran, pero el destino es caprichoso cuanto menos y quería verlos en la misma vida, en la misma parada de autobús cuando los estudiantes alborotados abarrotaban las calles, desesperados por llegar a tiempo a sus exámenes de enero. Había una fila de personas detrás de ella que gritaban furiosas para que se diera prisa en montar en el autobús, pero ella estaba teniendo dificultades para hacer lo que, con muy malas formas, le pedían. Se tropezó y estuvo a punto de caerse, pero alguien la sostuvo para que aquello no ocurriera y la ayudó a subir al autobús. Natalia caminó hasta que encontró un asiento vacío, casi al fondo del vehículo y Carlos la siguió y se sentó a su lado.</p>
<ul>
<li>Gracias por ayudarme antes. — le dijo. Carlos sonrió.</li>
<li>Gracias a ti por dejar que te ayudara. — le respondió él. Y esta vez le tocó sonreír a ella.</li>
</ul>
<p>Natalia, que siempre había tenido complejos por su cuerpo poco convencional, se sorprendió de que un chico de aquellas características estéticas perfectas se hubiera dirigido a ella y le hubiera hecho un favor tan enorme. Tantos insultos asolaban la mente de aquella chica tan insegura de sí misma a cada paso que daba…</p>
<ul>
<li>¿Qué estudias? — le preguntó Carlos mirándola como si fuera la persona más hermosa <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/imagen-e1611222065538.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-971" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/imagen-300x169.png" alt="" width="300" height="169" /></a>del planeta. Natalia se sonrojó al instante y se puso ciertamente nerviosa al responder a su pregunta.</li>
<li>Filología, Filología Hispánica. Estoy en mi primer curso. ¿Y tú? — se atrevió a preguntarle.</li>
<li>Yo estudio… — un grito proveniente de un asiento delantero interrumpió la conversación entre los dos chicos que no podían dejar de mirarse a los ojos.</li>
<li>¡GORDA! — exclamó mirando a Natalia. Un grupito de gente que se encontraba a su alrededor le río la gracia y ella miró a Carlos totalmente avergonzada.</li>
<li>¡TÍA! ¡SI NO CABES POR LA PUERTA DEL AUTOBÚS, PÍLLATE UN TAXI! — gritó otro miembro del grupo apoyando el comentario de su amigo.</li>
<li>¡O UNA GRÚA! — aportó otro. El autobús entero prorrumpió en carcajadas y Carlos se levantó del asiento y se dirigió a todos ellos.</li>
<li>¿Sabéis una cosa? Me dais lástima, chicos. Ojalá en todas vuestras cabezas huecas tuvierais una ínfima parte de la inteligencia que tiene esta chica. — y de repente se sentó y nadie volvió a girarse hacia ellos, nadie los volvió a mirar, tan solo cuchichearon sobre ellos. Pero Carlos y Natalia no dejaron de mirarse a los ojos en ningún momento, no dejaron de apoyarse ni un solo segundo, se dieron el mundo entero en unas sencillas miradas.</li>
</ul>
<p>Llegaron a la facultad de Natalia y Carlos se levantó y le tendió la mano. Los dos caminaron hacia la salida bajo la mirada atenta de todos. Él no le soltó la mano, continuó caminando a su lado hasta que llegaron a la puerta de la facultad y <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/imagen-1-e1611222096912.png"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-970" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/imagen-1-300x200.png" alt="" width="300" height="200" /></a>entonces él le comentó que él estudiaba Historia en el mismo edificio que ella, en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres. Continuaron avanzando, todavía agarrados de la mano, pero esta vez Natalia tomó la delantera para guiarlo hasta su clase. Cuando llegaron, ella se giró hacia él y, contrario a todo lo que Carlos se hubiera imaginado, Natalia lo abrazó y se sintió como nunca antes se había sentido, se sintió libre y protegido al mismo tiempo, como si nada ni nadie pudiera separar aquel amor que había surgido de la nada.</p>
<ul>
<li>Gracias… — dijo Natalia esperando a que él dijera su nombre una vez que se separaron.</li>
<li>Carlos — respondió él a su vez sonrojándose y revolviéndose el pelo con nerviosismo. — Con todo lo que ha pasado no me he dado cuenta de decirte mi nombre. — Ambos rieron como si estuvieran solos en aquel pasillo lleno de gente.</li>
<li>Yo me llamo Natalia. — le dijo ella a pesar de que a él ni siquiera se le hubiera ocurrido preguntarle. Carlos la miró a los ojos de nuevo y se quedó unos segundos observando detenidamente sus preciosos ojos ámbar que resaltaban sobre el resto de su rostro esculpido en cálido y bello mármol. Sonrió.</li>
<li>Tu nombre es casi tan hermoso como tus ojos. — Natalia bajó la mirada hacia el suelo y Carlos, muy suavemente, como si se fuera a romper en mil pedazos, le acarició la cabeza e hizo que volviera a mirarle a los ojos. — ¿Sería tan amable la señorita de decirme qué examen ha venido a hacer? — Ella rio risueña.</li>
<li>Historia de Europa. — respondió. — ¿Y usted, apuesto caballero? — preguntó siguiéndole el juego al chico que no podía parar de mirar.</li>
<li>Entonces, ¿le parezco apuesto? — Ella volvió a enrojecer y de nuevo Carlos se rio. — Yo también vengo a hacer el examen de Historia de Europa. Sabía que los de Filología y los de Historia compartíamos asignaturas, pero no sabía que en Filología habría una chica tan sumamente interesante como tú. — La chica lo miró incrédula, como si no se terminara de creer que aquel precioso momento estuviera ocurriendo con ella como protagonista.</li>
<li>No soy tan interesante, Carlos, solo soy una chica más que llama la atención no precisamente por algo bonito y estético. — Al decir aquellas sórdidas palabras, su rostro se oscureció de repente, se entristecieron sus preciosos ojos color ámbar, empalidecieron sus mejillas sonrosadas.</li>
<li>Pues a mí me pareces una persona preciosa… y eso que aún no te conozco demasiado. — respondió el chico intentando que Natalia recuperara su sonrisa.</li>
<li>¿Aún? — preguntó ella asombrada.</li>
<li>¿Acaso te creías que nuestra historia acabaría con un “adiós” y un “gracias” en la puerta de un autobús lleno de gente que ni siquiera merece la pena? Yo no, Natalia, yo no. — hizo una breve pausa. — ¿Tú te crees que esas personas tienen el derecho a insultarte y a hacerte daño con esas palabras? Te lo digo yo, cariño: No. Tú eres una persona maravillosa, con un potencial enorme, con un cariño seguramente inmenso a lo que amas. No te conozco, Natalia, pero sé quién eres, sé quién eres porque he mirado tus ojos durante veinte minutos mientras estábamos sentados en el autobús y, ¿sabes qué? Que he hecho un análisis de tu alma que me dice que es la más pura que yo haya visto nunca, que es buena, que es hermosa, que es capaz de amar por encima de todo y de todos. No quiero que te hundas por comentarios como los que has presenciado en ese estúpido autobús, porque vales muchísimo más de lo que te crees. ¿Y sabes otra cosa? Que no tienes que temer que nadie te insulte nunca jamás, porque yo voy a estar ahí para protegerte cuando tú sola no puedas, Natalia. Porque no sé qué demonios has causado en mí para que te esté diciendo todo esto cuando apenas hace media hora que te vi por primera vez en mi vida… pero me has llamado la atención de una forma única, porque tú eres una chica única. — Natalia lo miraba con ojos llorosos y él se apresuró a secar las lágrimas que amenazaban con aflorar de ellos mientras seguía hablando. — No me llores, Natalia, no puedo verte así. Solo te pido que no salgas corriendo por todas las locuras que te acaba de decir un chico raro al que acabas de conocer, porque no sé porqué has gritado de mi nombre sin siquiera abrir los labios, pero hazlo mil veces más, por favor. — Ella lo miró de nuevo y, sin saber cómo, dejó de llorar y lo abrazó de nuevo.</li>
</ul>
<p>Y dos personas que no se conocían de nada, que no se habían visto en la vida fueron<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/Esther-21-1-III.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-973" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/Esther-21-1-III-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/Esther-21-1-III-300x199.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2021/01/Esther-21-1-III.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a> arrastradas por un destino que los instaba a estar juntos, que hizo que se enamoraran desde el primer momento en que se vieron. Aquella mañana del frío mes de enero, Natalia se dio cuenta de que el físico era solo una fachada, de que el amor no entiende de colores, formas o motivos, de que el amor es una montaña rusa que no para de subir y todos encontramos en la vida a alguien que se sube con nosotros, seamos como seamos, tengamos una forma u otra de amar. Natalia y Carlos fueron felices, se vieron, disfrutaron el uno del otro durante el resto de su historia de amor después de aquel primer encuentro… porque supongo que la vida quiere darle a todos la oportunidad de explotar su felicidad, pero, sobre todo, la vida nos da la oportunidad de amar, siempre de amar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2021/01/21/el-destino-de-las-miradas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>969</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El espejo del reflejo</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/11/18/el-espejo-del-reflejo/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/11/18/el-espejo-del-reflejo/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Nov 2020 11:27:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[acoso escolar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[anorexia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bulimia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bullying]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[estereotipos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[igualdad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mujeres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[psicología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[salud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[salud mental]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[suicidio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[trastornos alimentarios]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tristeza]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=919</guid>
		<description><![CDATA[(Gisela, 15 años) Todas mis amigas van a ir de compras esta tarde, pero yo les he dicho que me duele mucho la cabeza y que no puedo ir. No quiero ver cómo se prueban pantalones que se les ajustan perfectamente a las caderas mostrando una silueta tan idílica como la de los anuncios de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>(Gisela, 15 años)</em></p>
<p><em>Todas mis amigas van a ir de compras esta tarde, pero yo les he dicho que me duele mucho</em><br />
<em>la cabeza y que no puedo ir. No quiero ver cómo se prueban pantalones que se les ajustan perfectamente a las caderas mostrando una silueta tan idílica como la de los anuncios de</em><br />
<em>Woman Secret, mientras que yo me pruebo una falda tan ajustada que ni siquiera puedo</em><br />
<em>terminar de cerrar su cremallera. Mi madre me ha preguntado que porqué no he salido con</em><br />
<em>ellas esta tarde, pero le he puesto la misma excusa que a mis amigas, tampoco quiero hablar</em><br />
<em>con ella del tema, de hecho, no quiero hablar del tema con nadie.</em></p>
<p><em>¿Por qué nos sentimos así? ¿Por qué ninguna chica se siente a gusto con su cuerpo? Mi</em><br />
<em>poco conocimiento del sexo opuesto me impide saber si los chicos también son de esta forma,</em><br />
<em>pero lo cierto es que tengo curiosidad. Estoy harta de tener miedo, harta de sentirme inútil,</em><br />
<em>harta de pensar que no valgo para nada; que tener sobrepeso es lo peor que te puede pasar</em><br />
<em>en el mundo. Quizás soy hipócrita al hablar de superación, de valor, de ganas de vivir,</em><br />
<em>porque yo soy la primera que necesita aplicar todos los consejos que da, pero quiero contar</em><br />
<em>mi historia, quiero que nadie vuelva a sentirse como yo me siento.</em></p>
<p><em>Evito mirarme al espejo por las mañanas; cuando me cepillo los dientes, miro hacia el</em><br />
<em>lavabo mientras pienso en mis cosas o me organizo el día. Me enjuago la boca de la misma</em><br />
<em>manera, siempre mirando hacia al lavabo, <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-IV.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-924" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-IV-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-IV-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-IV.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>no quiero verme, tengo miedo a odiarme más de</em><br />
<em>lo que ya me odio. Tampoco me gusta comprarme ropa, es algo que me avergüenza, que me</em><br />
<em>hace sentir la persona más ridícula sobre la faz de La Tierra.</em></p>
<p><em>Los complejos son algo que me persiguen desde hace años, vaya donde vaya y los temo,</em><br />
<em>porque soy perfectamente consciente de que me pueden llevar hacia los límites más</em><br />
<em>insospechados de la locura. Supongo que todos en algún momento de nuestra vida hemos</em><br />
<em>sentido que no valemos para nada, que somos objetos inservibles tirados en medio del</em><br />
<em>desierto; pero hay varios niveles dentro de la inseguridad, y creo que yo estoy en uno muy</em><br />
<em>pero que muy alto. Mi miedo al espejo comenzó hace dos o tres años, había comenzado a</em><br />
<em>desarrollar mis caderas y eran más voluminosas de lo que yo hubiera deseado, además, el</em><br />
<em>pecho que ya comenzaba a crecerme, tampoco era lo que yo esperaba, se quedó en un intento</em><br />
<em>de pecho, mucho más pequeño que el de todas mis amigas. Mi madre siempre me decía que</em><br />
<em>no debía tener complejos con mi cuerpo, pero como ya he contado, no me gusta tratar este</em><br />
<em>tema con ella, me da vergüenza, me siento débil y desprotegida frente al peligro de ser una</em><br />
<em>persona completamente ignorada por el cánon de belleza de la sociedad. Ahora mismo me</em><br />
<em>encuentro sola en mi casa, mis padres se han ido a pasear, mi hermana, dos años mayor que</em><br />
<em>yo, se fue hace una hora con sus amigos y yo comienzo a darme cuenta de que no estoy aquí,</em><br />
<em>de que ya ni siquiera formo parte de este mundo. La vida comienza a recordarme todo lo</em><br />
<em>malo que poseo, toda la tristeza que me embarga pese a mi corta edad, pero esto es algo</em><br />
<em>normal, me pasa a menudo. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones, trato de</em><br />
<em>evitarlo, escucho música, escribo o incluso leo mi novela favorita una y otra vez; esta vez no</em><br />
<em>puedo parar este tipo de sentimientos tan dañinos.</em></p>
<p><em>Deseo con todas mis fuerzas que lleguen mis padres, pues no sé si puedo controlar mi cabeza</em><br />
<em>ahora mismo. Rectifico, no puedo controlar la cabeza. “¡Gorda, ten más cuidado!”, me dijo</em><br />
<em>ayer un chico de mi clase cuando me choqué con él sin querer; todos los compañeros que lo</em><br />
<em>oyeron comenzaron a reírse y a burlarse siguiendo el precedente que había sentado un chico</em><br />
<em>que no sabía lo que se sentía al ser humillado públicamente. Estaba acostumbrada a</em><br />
<em>sentirme grande y pesada, pero no sabía qué era que me insultaran, nunca nadie se había</em><br />
<em>atrevido a hacerlo hasta el día de ayer, <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-II-e1605698560499.png"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-920" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-II-300x200.png" alt="" width="300" height="200" /></a>hasta aquel momento en el que sentía que el mundo</em><br />
<em>se caía a mis pies, en el que sentía que mi vida carecía de sentido, en el que sentía que mi</em><br />
<em>vida carecía de mi propia vida. Quería irme, quería desaparecer, resguardarme en el sólido</em><br />
<em>refugio de mi habitación hasta que todo pasara, hasta que la vida decidiera dejarme ir. Me</em><br />
<em>levanto de la cama, me siento poseída por el miedo y por el ansia de acabar con lo que llevo</em><br />
<em>años empezando; “¡Gorda!”, “¿Sabes lo que son los gimnasios? Deberías ir a uno,</em><br />
<em>querida” Pensamientos entrelazados me quitan el alma, avanzo hacia el cuarto de baño.</em><br />
<em>“Menuda bola de grasa”, siento que me voy, que cada vez estoy más cerca de los infiernos.</em><br />
<em>“GORDA”, veo una luz blanca, se me nubla la vista.</em></p>
<p><em>Mis padres llegan a casa, acaban de salvarme la vida.</em></p>
<p>Las mujeres se sienten sometidas por la sociedad. Y estoy segura de que todas y cada una de<br />
las mujeres que todos consideramos perfectas, están repletas de complejos y de obsesiones<br />
por su cuerpo, su mente o incluso su forma de ser. Y no porque la mujer sea un ser débil que<br />
necesita ser arropado y acurrucado en el seno de los hombres, sino porque la sociedad no nos<br />
permite creer que somos perfectas tal y como somos. El maquillaje para ser más guapas, los<br />
tacones para sentirnos más esbeltas, la depilación para ser más femeninas. ¿Hasta qué punto<br />
debemos creernos lo que nos inculca una sociedad que incita al consumismo?</p>
<p>Esta historia que he contado no está basada en hechos reales, pero perfectamente podría<br />
estarlo. Y por desgracia, a todo esto, no le damos la visibilidad que merece. Cuando ponemos<br />
la televisión, vemos un vídeo de Youtube, reproducimos una película en Netflix, solo vemos<br />
cuerpos perfectos, vemos cuerpos “90 &#8211; 60 &#8211; 60” y, ¿de verdad se creen todos aquellos que<br />
supervisan los anuncios, las películas, los vídeos que esa visibilidad del cuerpo perfecto es un<br />
avance para una sociedad completamente libre? Las mujeres nos sentimos presionadas,<br />
creemos que tenemos que ser perfectas en todos los aspectos de nuestra vida y las personas<br />
que podrían demostrar que no hace falta, no hacen nada para cambiarlo.</p>
<p>Los complejos nos van a acompañar durante toda la vida, y me dirijo a vosotros, queridos<br />
lectores y lectoras para <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-III-1-e1605698595606.png"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-923 size-medium" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/11/Esther-18-11-III-1-200x300.png" alt="" width="200" height="300" /></a>deciros que no es necesario que os dejéis llevar por ellos. Me gustaría ponerme de ejemplo y deciros que es muy fácil obviar todo lo que pensamos de nosotros mismos, pero no puedo hacerlo, porque yo, al igual que vosotros, tengo mis fallos, mis<br />
defectos, mis debilidades. Yo como vosotros, soy humana, me equivoco, me caigo una y mil veces, pero me levanto también otras tantas. Yo tal y como vosotros soy una persona que tiene complejos, que se mira al espejo todos los días y piensa que puede mejorar en su físico y en su personalidad. Lo importante es trabajar en todo aquello que queremos cambiar de nosotros mismos y cambiarlo.</p>
<p>En este escrito trato temas muy delicados, tales como el bulling o el suicidio. Espero que lo hayáis disfrutado, ¡nos vemos en el próximo! Un beso.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/11/18/el-espejo-del-reflejo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>919</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Experiencias desde la experiencia</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/10/14/experiencias-desde-la-experiencia/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/10/14/experiencias-desde-la-experiencia/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 14 Oct 2020 10:35:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amistad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[experiencias]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[formación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[generación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juventud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universidad]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=873</guid>
		<description><![CDATA[Hacía tiempo que no sentía esa fuerza que me impulsaba a escribir unas líneas contando mis sentimientos. Lo cierto es que mi vida ha sido una locura desde hace un mes. Puedo decir que he cambiado como persona, como amiga, como mujer, incluso, como hija, como hermana. Y en esta época convulsa de mi vida [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacía tiempo que no sentía esa fuerza que me impulsaba a escribir unas líneas contando mis sentimientos. Lo cierto es que mi vida ha sido una locura desde hace un mes. Puedo decir que he cambiado como persona, como amiga, como mujer, incluso, como hija, como hermana. Y en esta época convulsa de mi vida en la que todo está siendo una maravillosa locura… tengo miedo a que ese cambio del que tanto me enorgullezco a menudo, sea una traba para mi vida de antes tal y como la conocía. Muchas veces nos han hablado de la época universitaria. A menudo nos dicen que es la mejor etapa de nuestras vidas, en otras ocasiones nos hablan de un sufrimiento inimaginable a la hora de preparar los exámenes finales, pero en lo que creo que coinciden todas las personas que han experimentado su propia época universitaria es en que es un momento de cambios. Los seres humanos cambiamos mucho a lo largo de nuestra vida, de hecho, cada día somos una persona distinta, o mejor, una versión distinta de nosotros mismos. Y cuando nos remontamos a quince años atrás, nos damos cuenta de lo muchísimo que hemos cambiado.</p>
<p>La sensación de separarme de mi familia, el siete de septiembre de este año tan extraño, fue una de las más desalentadoras que he experimentado en mi vida… pero una vez que me senté en la cama de la habitación que iba a ser mía durante el resto del curso y me desahogué durante unos minutos, me di cuenta de que ese sentimiento era necesario. Creo que es normal llorar cuando te despides de las personas con las que llevas conviviendo toda la vida, cuando te das cuenta de que ya no van a estar tan <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/IEsther-14-10-II.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-879" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/IEsther-14-10-II-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/IEsther-14-10-II-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/IEsther-14-10-II.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>cerca como para solucionar cualquier contratiempo que te acontezca, cuando te das cuenta de que vas a estar sola ante un mundo totalmente diferente a lo que conocías. Pero supongo que cuando te encuentras ante una situación desesperada, solo tienes dos opciones: correr o enfrentarla. Yo decidí enfrentar mi miedo de la mejor manera que pude. Una vez escuché que no es valiente aquel que no tiene miedo, sino aquel que se enfrenta al mismo. Todo el mundo tiene miedo a empezar, a emprender un camino de incertidumbre y de dudas por doquier, pero algo solamente es nuevo cuando lo experimentas por primera vez, después es siempre lo mismo.</p>
<p>Vi el coche blanco de mis padres alejándose rápidamente mientras sus manos decían adiós al aire por las ventanillas, recuerdo la sensación de vacío al quedarme sola en la cuesta de la calle en la que se encontraba mi residencia, no podía moverme, de hecho, apenas podía respirar. Pero como ya he dicho antes, me sirvieron unas pocas lágrimas para apaciguar mi alma y calmar el ritmo de mi corazón que latía desbocado.</p>
<p>Lo que más miedo me daba cuando llegué a la residencia universitaria que iba a ser mi casa, era quedarme sola, quiero creer que es un miedo totalmente normal, pues, como ya he dicho, no es fácil llegar a un sitio nuevo. Pero, ¿sabéis una cosa? A medida que mis compañeros de residencia fueron llegando, me di cuenta de que, por muy diferentes que fuéramos todos, había una única cosa que todos teníamos en común: el miedo a la soledad. Es por eso que nunca íbamos a estar solos, pues nos aferrábamos los unos a los otros para que esto no pasara. La primera persona que llegó a mi residencia, que no es residencia de estudiantes como tal, sino que es una pequeña casa con quince habitaciones para gente universitaria, fue un chico de diecinueve años que iba a estudiar Derecho. El primer día que lo conocí, se lanzó a hablar conmigo como jamás pensé que nadie lo iba a hacer; me trató como si lleváramos toda la vida siendo amigos, como si me conociera desde siempre. Y esto, lejos de agobiarme o asustarme, me liberó, me hizo darme cuenta de que, a partir de ese momento, nunca jamás iba a estar sola. A día de hoy, a pesar de que solo ha pasado un mes, siento, esta vez yo, que llevamos siendo <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10-IV.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-877" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10-IV-300x114.jpg" alt="" width="300" height="114" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10-IV-300x114.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10-IV.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>amigos toda la vida. Creo que la frase que más he repetido en mi escasa experiencia universitaria es: “Qué intensas son las relaciones universitarias” y los que hayáis pasado por esta misma situación, me daréis la razón. Cuando estamos en una residencia universitaria en la que compartimos vida con personas de nuestra misma edad, nos damos cuenta de que el tiempo es tan relativo como nosotros lo queramos considerar y que los segundos son tan largos como nosotros deseemos que sean. La universidad es una época de cambios, de experiencias, de sensaciones, de experimentación. Es una época que nos pone la vida patas arriba, pero que, a la vez, nos emociona y nos entusiasma como jamás imaginábamos.</p>
<p>Cuando era pequeña, hablaba con mi madre sobre su etapa universitaria, le daba vueltas a todo lo que me contaba y tenía muchas ganas de vivir esas experiencias que ella había vivido. Ahora que estoy aquí, me doy cuenta de que no todo tiene porqué ser igual, no todo tiene que ser un calco de lo que ella vivió, pero bien es cierto que siempre lo tengo presente para saber qué es lo que está bien, pues nunca he dudado del criterio de mi madre para las buenas y las malas acciones. Cuando hablaba con ella, me imaginaba a mí misma en un aula enorme, rodeada de gente muy diferente entre sí con un profesor hablándome sobre las obras más importantes de la literatura o enseñándome a traducir <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-878" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/10/Esther-14-10.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>extractos de historias de griegos y romanos… y ahora, todo, exactamente todo lo que me imaginaba es real, estoy en la universidad, estudiando la carrera de mis sueños y luchando para conseguir mis objetivos con éxito, tal y como siempre lo he hecho. Y estoy en una etapa de mi vida en la que nunca creí que me encontraría… estoy feliz, estoy viviendo la vida con la que llevaba soñando desde pequeña, estoy haciendo lo que quiero y viviendo tal y como deseo.</p>
<p>No tengáis miedo a marcharos de casa, porque, aunque al principio parece el fin del mundo, es solo el inicio de una vida nueva, una vida en la que haréis amigos, conoceréis a muchísima gente distinta, quizá incluso os enamoréis. No soy una experta en el tema, pues solo llevo un mes viviendo en una ciudad distinta a la mía, pero, al menos de momento, no me arrepiento de haberme ido. Vivid vuestra vida universitaria al máximo, disfrutad cada segundo y guardadlo en vuestra memoria por siempre, pues es una etapa que jamás vuelve, que es efímera como una estrella fugaz y que vuela tan rápido que no podremos capturarla nunca. Vivid, con cuidado por los tiempos que nos asolan, pero vivid y disfrutad de vosotros y de las personas que conoceréis a lo largo de vuestra experiencia. No dejéis jamás que nadie consuma vuestra felicidad, vuestra alegría, vuestras ganas de vivir y de comeros el mundo. Y por último os diré, que no desaprovechéis los segundos en los que podéis ser vosotros mismos.</p>
<p>Espero que este escrito haya sido de vuestro agrado. ¡Nos vemos en el próximo!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/10/14/experiencias-desde-la-experiencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>873</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>En el corazón del dolor</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/07/22/en-el-corazon-del-dolor/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/07/22/en-el-corazon-del-dolor/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 09:46:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amistad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[coronavirus]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[generación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juventud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[salud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tristeza]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=811</guid>
		<description><![CDATA[15 de febrero de 2052 — Hola Mamá. — dice Jimena emocionada al tiempo que cruza la puerta de entrada de su casa. — Hola, cariño, ¿qué tal te ha ido hoy en el instituto? — le pregunta Carmen a su hija que está cursando el último año en el instituto antes de marcharse a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>15 de febrero de 2052</p>
<p>— Hola Mamá. — dice Jimena emocionada al tiempo que cruza la puerta de entrada de su casa.</p>
<p>— Hola, cariño, ¿qué tal te ha ido hoy en el instituto? — le pregunta Carmen a su hija que está cursando el último año en el instituto antes de marcharse a la universidad.</p>
<p>— Pues genial. La profesora de Historia de España nos ha dado un texto para que lo comentemos. Es un artículo de un periódico que se llamaba “El País”. ¿Te suena de algo? — La mujer se sonríe acordándose de la época en la que ese periódico era uno de los más famosos del país y asiente con la cabeza a la pregunta de su hija. — Pues el artículo es de una mujer que estaba en el último curso de instituto cuando se desató la crisis del coronavirus, esa de la que me has hablado tantas veces, porque tú también eras joven cuando esto pasó, ¿no? — Pregunta Jimena mostrando bastante interés por el tema.</p>
<p>— Sí, ya te lo he contado otras veces. En 2020 yo había cumplido los dieciocho años. — dice la mujer.</p>
<p>— Madre mía, cómo pasa el tiempo, ¿no crees? — Carmen asiente de nuevo con la cabeza, ciertamente compungida. — Te voy a leer el artículo, mamá, a ver qué te parece. — Las dos caminan hacia el salón y se sientan en los sofás. La adolescente comienza a leer con devoción un artículo que produce en su madre sensaciones indescriptibles y tan lejanas como familiares.</p>
<p>“El virus nos ha cambiado a todos, tenemos miedo, <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/07/ESther-22-7.png"><img loading="lazy" class="alignright size-thumbnail wp-image-815" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/07/ESther-22-7-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>pero tengo el firme pensamiento de que, a la vez, tenemos la voluntad suficiente como para seguir hacia delante. Han pasado tantas cosas en tan poco tiempo, ahora los españoles somos personas nuevas, ya no somos los mismos que hace seis meses. Hoy, 20 de Julio de 2020, sabemos que esta lucha no ha terminado todavía, sabemos que la vida aún tiene mucho que demostrarnos, y, sobre todo, sabemos que la naturaleza puede ser tan letal y dañina como hermosa y beneficiosa para todos los habitantes del planeta.</p>
<p>Estoy segura de que cuando seamos padres, tíos, abuelos o bisabuelos, tendremos que escuchar a los más pequeños de nuestra casa hablar sobre esta pandemia que ha cambiado, no solo a todos los habitantes del mundo, sino también a nosotros como país, porque lo que nosotros estamos viviendo, pasará a los libros de historia dentro de menos tiempo del que esperamos. Pero hoy no quiero hablar del virus, no quiero hablar de esa palabra que mencionamos no menos de diez veces al día, no quiero hablar de enfermedad, de sueños muertos, de esperanzas echadas a perder por el dolor… hoy quiero hablar de nosotros, de quiénes somos gracias a esto, de cómo hemos cambiado. Quiero hablar de sentimientos, de emociones, de sueños… y, sobre todo, quiero hablar de vida.</p>
<p>Hace un tiempo, cuando la mayoría de mis amigos, que son un año mayor que yo, se fueron a estudiar a la universidad, descubrí la importancia de las relaciones, de las amistades y de los sentimientos que se crean entre unas personas y otras en la época de la adolescencia, descubrí muchas cosas cuando me di cuenta de que mi grupo de amigos se iba a separar después de haber compartido tantos años juntos… este sentimiento se elevó a la máxima potencia cuando decretaron el estado de alarma. Hemos pasado más de un mes sin ver a nuestra familia y a nuestros amigos, por lo que yo, en este tiempo en el que he estado confinada en casa, me he dado cuenta de muchísimas cosas. Cuando de verdad hay un momento en nuestra vida en el que sufrimos, en el<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/07/ESther-22-7-II.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-812" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/07/ESther-22-7-II-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a> que sentimos que nuestro mundo tal como lo conocemos se viene abajo, nos damos cuenta de quiénes son nuestros verdaderos amigos, comprendemos que hay personas que nos quieren tal y como somos, que nos aprecian, que nos ayudan en los momentos más duros de nuestra existencia y me da mucha pena… porque vivimos engañados pensando que las personas que tenemos a nuestro lado son realmente nuestros amigos, cuando, en realidad, nunca lo fueron…</p>
<p>En esta cuarentena he descubierto algo que debería de haber descubierto hace muchísimos años y es que tengo una familia maravillosa, una familia que me apoya en los malos momentos, que me ha hecho confiar en mí misma siempre, bajo cualquier circunstancia. Si en algo me puedo apoyar para darle un toque de optimismo y positividad a esta experiencia extraordinaria, en el más amplio sentido de la palabra, es en el vínculo tan fuerte que se ha creado entre mi familia y yo; hemos reforzado las murallas, ya fuertes de por sí, de nuestra relación y creo, sinceramente, que esto en una familia, es algo increíble y ciertamente reconfortante.</p>
<p>Gracias a este virus, hemos aprendido que un abrazo puede ser perjudicial, que un beso puede ser mortal, que el cariño y el afecto pueden ser un arma de doble filo y nos pasamos la vida amando cuando quizás el amor es el dolor más grande que sentiremos en nuestra vida. Y, es cierto que este virus nos ha cambiado la vida… llevo más de cuatro meses sin abrazar a mi abuelo… es la persona más fuerte que conozco, ha pasado por tantísimo… que jamás lo había visto amilanarse ante nada, ahora él, un ejemplo a seguir para muchísimas más de las personas que él mismo cree, tiene miedo a este virus que nos oprime y nos hace sentir más dolor del que deberíamos.</p>
<p>Quiero despertar, querida España, quiero dormirme y despertarme en un mundo nuevo, un paraíso en el que todos seamos como siempre, un valle de magia indescriptible en el que los abrazos sean legales, en el que los besos sean la medicina para curar la más férrea de las enfermedades; porque esta situación nos ha hecho sentirnos débiles ante las lágrimas, enfermos frente a la salud más absoluta.</p>
<p>Hay algo en todo esto que me duele más que todo lo demás. Hoy en día, todos nos pasamos las horas muertas leyendo noticias, viendo el telediario, intentando aprender todo lo que podamos de este virus para saber cómo reaccionar ante él… En una de estas noticias, vi una que me llamó especialmente la atención y era del número de ancianos que fallecían en soledad, lejos de sus familias, aislados de su mundo tal y como lo conocían… y duele, queridos lectores, este tipo de información duele porque todos tenemos parientes cercanos que podrían estar en esta misma situación.</p>
<p>Y por eso hoy, 20 de Julio de 2020, pido paciencia, pido ayuda y <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/07/ESther-22-7-V.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-814" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/07/ESther-22-7-V-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>auxilio, pido silencio y aguante, pido una dosis de ilusión y de sueños para todos aquellos que, alguna vez, la perdieron, pido consideración y respeto para con todos nuestros mayores que están en peligro, que sufren en soledad y pido amor, amor del de verdad, amor unido al sacrificio de ayudar a las personas que más queremos y que más nos necesitan.</p>
<p>Seamos responsables y luchemos por aquellos a los que amamos con todo nuestro corazón. Gracias a todos.”</p>
<p>Un silencio repentino inundó la habitación mientras las lágrimas corrían raudas por el rostro de Carmen. Su hija se preocupó por su reacción.</p>
<p>— ¿Qué pasa, mamá? — dice. Carmen se enjuagó las lágrimas y se dispuso a contarle a su hija lo que había sentido desde el primer momento en el que había comenzado a leer.</p>
<p>— ¿No está firmado? — pregunta. Jimena niega con la cabeza. — He tenido esta reacción porque ese artículo… lo escribí yo… cuando estaba en Segundo de Bachillerato. — Su hija abre los ojos desorbitadamente. — Es normal que te sorprendas, cariño, pero tuve cierto reconocimiento cuando tenía tu edad, les entregaba muchos escritos a mis profesores y ellos los presentaban a los periódicos. Tuve mucha suerte y este lo publicaron en uno de los periódicos más importantes de aquel entonces. Sé que nunca te lo había contado, pero la crisis de 2020 fue muy complicada, espero que lo entiendas. — termina de contar la mujer. Jimena se levanta y comienza a andar por el salón. Se pasea callada unos instantes y después exclama:</p>
<p>— MAMÁ, ¿TÚ ERES CONSCIENTE DE QUE TENGO QUE HACER UN COMENTARIO DE TEXTO SOBRE UN ARTÍCULO QUE ESCRIBISTE TÚ? — Su madre sonríe y le tiende los brazos a su hija que la abraza emocionada. — Mi comentario será el mejor de toda la clase, te lo puedo asegurar. — Las dos sonríen, Jimena regodeándose en el orgullo que siente hacia su madre y su madre sumergiéndose en el baúl de los recuerdos que tanto dolor le causaba…</p>
<p>Este es mi homenaje a las víctimas del coronavirus en nuestro país y en todo el mundo. Sigamos luchando contra el dolor, contra la enfermedad y contra el desaliento. Mucho ánimo y muchísimas gracias por el apoyo incondicional.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/07/22/en-el-corazon-del-dolor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>811</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Querida inspiración</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/04/06/querida-inspiracion/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/04/06/querida-inspiracion/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2020 11:08:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amistad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[amor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cultura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[familia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[habilidades]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[literatura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[talento]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=730</guid>
		<description><![CDATA[¿Por qué huyes de mí cuando más te necesito? ¿Por qué te encierras en ti misma y no me dejas disfrutar de tu luz? ¿Por qué te escondes en las sombras de la desesperación y no te acercas a mí mientras sufro en silencio la agonía de la falta de sentimientos? No te entiendo, pensé [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Por qué huyes de mí cuando más te necesito? ¿Por qué te encierras en ti misma y no me dejas disfrutar de tu luz? ¿Por qué te escondes en las sombras de la desesperación y no te acercas a mí mientras sufro en silencio la agonía de la falta de sentimientos? No te entiendo, pensé que todo era diferente entre nosotras, pensaba que me ibas a acompañar durante toda la vida, que viviríamos momentos inolvidables juntas… pero debí imaginarme que esto podría pasar. Quiero escribir, quiero sentirme realizada, pero tú eras mi ángel de la guarda y ya no estás aquí para alentarme a continuar haciendo lo que más amo en el mundo: Sentir.</p>
<p>Recuerdo que mi primera clase de Literatura fue en sexto de primaria, tendría once o doce años y no pude ser más feliz por aquel descubrimiento, amé escribir desde el primer momento. Esto sucedió gracias a la persona que me enseñó a amar la literatura, que me llevó al mundo de los sueños y que me ayudó a descubrir mi verdadera vocación; mi profesor de sexto de primaria… se lo agradeceré por siempre. Tenía que escribir un poema sobre un cuento infantil… estoy segura de que ya te he contado esto en alguna ocasión, pero necesito hacerlo de nuevo para sentir que estoy haciendo las cosas bien desde el principio. <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-4-e1586171154461.png"><img loading="lazy" class="alignright size-thumbnail wp-image-734" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-4-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>Creo que la primera vez que nos vimos fue aquel martes por la tarde cuando yo tenía que escribir mi poema y no tenía ni la más remota idea de cómo se hacía aquello; recuerdo que me senté en una silla en el salón de mi casa mientras mi madre planchaba y le pedí ayuda. Te posaste en mi alma como una mariposa llena de magia, querida Inspiración, me diste alas de esperanza y versos multicolores, escribí una de las cosas más puras que he escrito en mi vida; fue un poema joven, una poesía que empezaba a nacer a pasos agigantados de lo más profundo de mi ser. Así seguimos juntas durante mucho tiempo, amiga mía, fueron unos meses preciosos, todo hay que decirlo; pero en un momento determinado del curso me pidieron que escribiera un poema para un concurso que se iba a organizar en el colegio y fue la primera vez que me vi en la obligación de vivir sin ti. Recuerdo perfectamente el momento en el que sucedió, yo estaba en mi casa de campo con mi familia, respirando aire fresco y sintiéndome libre por primera vez en mucho tiempo y me decidí a empezar a escribir. Mi madre intentó sugerirme algunos temas de los que podría tratar mi poema, pero no me gustaba ninguno; comencé a dar vueltas y vueltas intentando aclarar mi cabeza, intentando buscarte para que me ayudaras… pero no llegaste, al menos no en el momento en el que te lo pedí. Lo intenté por activa y por pasiva, empecé versos tímidos y llenos de intenciones, pero ninguno llegó al puerto que yo habría querido… así que, sencillamente escribí sobre aquello que no se me ocurría; escribí un poema que, después de tantos años, aún sigo recordando, al menos los primeros versos; escribí un poema sobre la nada.</p>
<p>Pero, Inspiración, ¿por qué te fuiste de mi vida tan pronto? ¿Por qué no vuelves? ¿Sabes? Creo que después de aquel desplante que me hiciste en sexto de primaria, no volviste a aparecer durante mucho tiempo. Volviste en segundo de la ESO. Ese curso fue uno de los mejores de mi vida, ¿sabes? En ese curso me di cuenta de que quería ser escritora, de que seguiría con o sin ti, de que me volvería loca intentando buscarte durante toda mi vida, pero que llegaría un momento en el que lo haría y todo sería fácil y feliz para ambas. Mi profesor de segundo se dio cuenta de que tú y yo éramos cuerpo y alma, <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-e1586171179348.png"><img loading="lazy" class="alignright size-thumbnail wp-image-735" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>que éramos esperanza y sinceridad, que éramos el cielo y la tierra, que éramos una y que estaríamos juntas para siempre, pues la existencia de una dependía de la existencia de la otra. Y tengo la firme teoría de que él fue la persona que te llamó, aquel que supo que tú y yo nos necesitábamos. Te echo de menos, Inspiración, de verdad que te necesito, de verdad que necesito sentir el arrullo de tus versos, la magia de tus palabras, tu amor tras mis llantos de desconsuelo.</p>
<p>En tercero de la ESO escribí mi primera novela, la vida se hizo cuesta arriba pero tú estabas conmigo, dimos mucho de nosotras mismas durante aquel curso, no fue un curso fácil, pero me dio la sensación de que la literatura iba cobrando cada vez más importancia en mi vida… y eso me daba miedo, porque me hacía dependiente de tus caricias bañadas en tinta de plata; pero a la vez me gustaba tantísimo que no quería que llegara a su fin. Durante todo ese año me sentí rota por dentro, me enamoré por primera vez y todo fue demasiado difícil para mí… pero tú estuviste ahí, Inspiración, estuviste siempre ayudándome a evadirme, a no sentirme tan tonta por sentir todo aquello que sentía. Lloré sobre tus páginas en blanco, derramé mares de sentimientos y ríos de desolación y de soledad.</p>
<p>Sin embargo, querida amiga, después de aquel año, me abandonaste y todavía no has vuelto. Creo saber el porqué de todo esto que está pasando, encontré a alguien, encontré a alguien que, a día de hoy, sigue haciéndome feliz, sigue siendo mi apoyo y mi locura; sigue siendo mi punto más débil pero, a la vez, el más fuerte de todos. Tú lo trajiste a mí, Inspiración, tú fuiste la responsable de que dejara de llorar por causas perdidas, la que me arrimó al camino de la esperanza, la que sufrió por mí, la que me vio caer y la que me ayudó a levantarme… porque siempre me haces sentir infinita, siempre acabo siendo yo misma contigo. Y me desnudo cada vez que llamo a tu puerta porque sé que puedes ver a través<a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-2-e1586171202178.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-732" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-2-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a> de mi alma, porque siempre seremos ese tipo de amantes que se entienden, que crecen juntas a pesar de todos los inconvenientes que puedan aparecer en sus vidas. Y por supuesto que me da miedo haberte sustituido en mayor o menor medida por aquella persona que está conmigo hoy, pero es que a ti se te da mejor escribir historias tristes, amiga, y yo no quiero volver a ser vulnerable, no quiero volver a entregarme a la desesperación y a la tristeza…</p>
<p>Quiero que volvamos a vernos, que volvamos a soñarnos. Ahora, cuando estoy escribiéndote esta carta, me doy cuenta de que has ido colocando a personas</p>
<p>importantes en mi vida que han sabido guiarme hasta ti… mi profesor de sexto de primaria fue el primero, la que me ayudó primero fue mi madre, después mi profesor de literatura de segundo de la ESO, mi profesora de literatura de tercero de la ESO y ahora, desde hace dos años, el amor de mi vida. Quizás tenga que darte las gracias por esto o quizás debo frustrarme porque te echo demasiado de menos y necesito verte para seguir existiendo… por favor, vuelve. Y vas a pensar que he aprendido a vivir sin ti, que tan solo te considero una amiga imaginaria como las que todos hemos tenido cuando hemos sido más pequeños, pero lo cierto es que, como te he dicho, necesito de tu esencia para crear mi potencia, para renacer de mis propias cenizas y evolucionar como escritora.</p>
<p>Es triste, pero creo que debo contarte esto porque para mí es muy complicado. Dentro de unos meses me voy a la universidad, abandono a mi familia para convertirme en la persona que quiero ser cuando sea mayor… pero me da miedo, me dan miedo los cambios, me da miedo todo lo que pueda suceder en mi vida de aquí en adelante, me da miedo no poder controlar mi esencia, no poder ser yo misma con la gente que conozca allá donde vaya porque no sé quién soy sin ti. Pero algo tengo claro en esta vida y es que voy a ser escritora, cueste lo que cueste, porque es mi sueño desde que tenía once años y siempre me remonto a esta primera historia de mi primer contacto con la literatura porque es aquella me hizo nacer y saber lo que quería hacer con mi futuro.</p>
<p>Y aquí termino mi carta, querida amiga, con la sensación de haber puesto paz entre mis sentimientos y pidiéndote encarecidamente que vuelvas a mi lado, que cambies de estilo y que me ayudes a escribir poemas sobre la felicidad, tendremos que probar cosas nuevas, pero juntas, siempre juntas. <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-1-e1586171228413.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-731" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/04/thumbnail_image-1-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>Ya estoy deseando probar la tinta de tus lívidos labios, abrazar tu pureza tan blanca y serena y volver a llorar sobre tus márgenes de carmín. Te quiero, Inspiración, siempre serás el amor de mi poesía.</p>
<p>Tuya siempre, Esther.</p>
<p>Escribo esta carta con el fin de hacer que las personas que me estén leyendo se evadan del mundo tan triste que tenemos que estar viviendo durante estos días. Estoy segura de que esta crisis va a pasar pronto, pero tendremos que trabajar juntos ahora más que nunca para que todos podamos salir ilesos de este viaje a los lugares más recónditos de la locura. Por favor, no salgan de sus casas si no es completamente necesario y tengan cuidado, ahora todos somos una familia; dependemos los unos de los otros. Muchísimo ánimo a todos.</p>
<p>Espero que les haya gustado esta nueva muestra de sentimientos. Gracias por seguir apoyándome día tras día. ¡Nos vemos en el próximo escrito!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/04/06/querida-inspiracion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>730</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El espectáculo debe continuar</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/02/05/el-espectaculo-debe-continuar/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/02/05/el-espectaculo-debe-continuar/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Feb 2020 13:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esther Almoharín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[arte]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cultura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emociones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[felicidad]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[habilidades]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[propósito]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[talento]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/joveneshoy/?p=710</guid>
		<description><![CDATA[De pequeña me imaginé muchas veces la sensación que supondría subirse a un escenario, aparecer ante una cámara y ser alguien completamente diferente a ti. Supongo que es una sensación que poca gente experimenta a lo largo de su vida, pero que, a la vez, es un sentimiento demasiado gratificante para aquellos que tienen la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De pequeña me imaginé muchas veces la sensación que supondría subirse a un escenario, aparecer ante una cámara y ser alguien completamente diferente a ti. Supongo que es una sensación que poca gente experimenta a lo largo de su vida, pero que, a la vez, es un sentimiento demasiado gratificante para aquellos que tienen la inmensa suerte de vivirlo. El teatro, el cine son disciplinas que requieren coraje, que requieren paciencia, pasión y aprendizaje y, por supuesto, no son algo sencillo.</p>
<p>Este curso decidí apuntarme a un club de teatro que se organizó en Navalmoral de la Mata,  una actividad que cuenta con alumnos de tres institutos del pueblo y que ha sido una de las mejores experiencias <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-e1580910366320.png"><img loading="lazy" class="alignright size-thumbnail wp-image-715" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>que he podido vivir en mi vida. El primer día me vi rodeada de miedos, me vi superada por los nervios y no creí ni por un momento que aquel era mi sitio, ese lugar en el que me sentiría protegida y sería yo misma una vez a la semana; pero resultó ser que sí.</p>
<p>Siempre me he considerado una chica tímida, con miedo a los cambios y a mostrarme como verdaderamente soy, pero este club me ha cambiado y he descubierto tantísimas cosas sobre mí misma que todavía no me puedo creer que vaya a interpretar un papel delante de todo el pueblo porque nunca he sido así. Las primeras semanas que acudí a las reuniones, vi que los profesores que nos asesoraban no tenían miedo a expresar sus sentimientos al intentar explicarnos ciertas cosas. Se metían dentro de un personaje cualquiera y simplemente, actuaban, poniendo el corazón, la cabeza y el alma de una forma tan pura y natural que no me terminaba de creer que fueran capaces de conseguir todo aquello. <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-II-e1580910385570.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-711" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-II-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>A medida que empezaron a avanzar los ensayos, fui teniendo un poco más de fe en lo que estaba haciendo. Me sorprendí cuando empezamos a improvisar, pues parecía haber en mí un talento innato a la hora de actuar… no creo que lo hiciera del todo bien, pero a mi parecer, había avanzado mucho con respecto a los años anteriores en mi vida. Cada vez que entro en el teatro en el que ensayamos, me siento plena, me siento como si no hubiera nadie sentado en esas butacas que se hallan brillantes justo delante de mí, me siento llena de vida, de esperanza, de sueños y de ilusiones.</p>
<p>Cuando era pequeña, jugaba a crear un papel en mi cabeza y representarlo en la vida real, soñaba que era una princesa que no sabía que por sus venas corría sangre real y trataba de descubrirlo a toda costa y… para la niña que era por aquel entonces, aquello era una experiencia increíble, a pesar de que nadie la veía, a pesar de que se encerraba en sus sueños pensando que <a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-III-e1580910406814.png"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-712" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-III-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>alguna vez todo aquello sería real. Uno de mis grandes sueños siempre fue crear un musical, supongo que es algo muy improbable, pero, ¿quién sabe? En el mundo de los sueños y las ilusiones, cualquier cosa puede suceder.</p>
<p>El otro día, curiosamente, estaba hablando con un compañero del grupo de teatro que representa al protagonista de la obra que vamos a representar y me dijo algo que me impactó bastante. Mientras comentábamos el fragmento de obra que habíamos representado minutos antes, me dijo que yo en el fondo no era una persona tímida, sino que muchas veces, me “hacía la tímida”. Yo lo pensé durante un momento y llegué a la conclusión de que tenía parte de razón. Al principio, tuve miedo a que todo el mundo me juzgara o a que se riera de mí, pero luego entendí que cuando me subo a un escenario, soy yo misma. Creo que por eso, mi compañero no vislumbró en mí esa timidez que me caracteriza desde el principio de mi existencia</p>
<p>Llegó la parte decisiva, esa parte en la que los profesores deciden el papel que nos corresponde dentro de la obra y este momento fue demasiado sencillo, a decir verdad. Cuando leí el papel que me habían adjudicado, pensé: “No voy a poder hacer esto, hacer su voz, sus gestos, sus movimientos… es demasiado complicado, me va a costar demasiado trabajo y aún así no podré hacerlo tan bien como yo deseo.” Y quizás, ese papel que nunca me llamó la atención, fuera a convertirse en uno de los personajes más importantes, en una mente brillante adaptada a mi esquiva forma de ser. Y es curioso, es curioso que nunca me identificara con ese personaje y que, a día de hoy, sea mi vía de escape.</p>
<p>Y con todo esto, he descubierto que cada persona tiene diversas formas de expresar sus emociones. Yo amo cantar por encima de todo, amo escribir versos interminables y llorar con la música a todo volumen cuando no puedo aguantar más. Y la gente que actúa por vocación, movido por una pasión arrolladora e infrenable dentro de su alma, son personas valientes y con una atracción hacia la adrenalina de dar un salto hacia el vacío. Yo, hoy en día, intento ser valiente por una vez en mi vida y expresarme, sentir y sentirme querida en un aura de amor, compañerismo e introversión.</p>
<p>Me gusta actuar, señoras y señores, amo actuar, amo ser libre, encima del escenario y amo representar a alguien que, en el fondo quizás, también me representa a mí. Me encanta ver actuar a mis compañeros, porque creo que es una de las mejores formas de aprender a ser mejor persona y mejor personaje… porque todos aprendemos de los errores, tanto de los nuestros como de las otras personas y vemos cómo gesticulan, cómo se mueven y sabemos apreciar el verdadero trabajo que hay detrás de una obra de teatro de instituto. No es un camino fácil, montar una obra es un arduo trabajo que, como dije previamente, requiere esfuerzo y preparación; pero de algo estoy segura y es de que merece la pena, todo el trabajo realizado tiene su recompensa el día de la función; ese día en el que llegas al teatro muerto de nervios, rezando y suplicando que no se te olvide el texto que tantas veces has repetido y memorizado; ese día en el que te miras al espejo y dices: “No soy yo, al menos por hoy soy una nueva persona que va a vivir, que va a brillar y que va a nacer en cada palabra.” El trabajo merece la pena cuando te sientas minutos antes de la función con tus compañeros y confías plenamente en ellos; cuando sales al escenario y representas un papel que te hace feliz, que has interiorizado tantas veces durante tanto tiempo que forma parte de ti y, por supuesto, todo nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestra dedicación se ve recompensado cuando, una vez acabada la representación, salimos al escenario y vemos lágrimas, vemos orgullo, vemos felicidad y jovialidad; vemos gente que ha disfrutado, que ha reído, que ha llorado. Y entonces podemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos, podemos sentirnos vivos y valientes porque lo hemos hecho, hemos vencido al miedo y a los dragones que apabullaban a nuestro coraje.</p>
<p>Y por último, quiero darle las gracias a todas las personas que están leyendo esta nueva parte de mi alma, a todos aquellos que siguen mis escritos y que me apoyan día tras día sin que yo pueda agradecerles su dedicación. Gracias también a todos los profesores que me han ayudado a sentirme más yo, que me han ayudado a no tener tanto miedo al vacío porque ellos van a estar a mi lado por si me caigo, que me han hecho ver que tengo talento, que la vida es una carrera de fondo en la que no el más rápido llega primero, sino el que más resiste. Y también quiero darle las gracias a mis compañeros de este magnífico grupo de teatro que hemos formado aspirando a ser alguien en un mundo demasiado difícil, por ayudarme a mejorar, por decirme mis fallos, por darme la oportunidad de sentirme arropada cuando llegué sola a este mundo y por último, gracias a todos por darme la oportunidad de descubrirme a mí misma… ¡Nos vemos en el siguiente escrito! Espero que os guste tanto como a mí me gustó escribir este trocito de mi alma.</p>
<p><a href="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-V-e1580910421115.png"><img loading="lazy" class="alignright size-thumbnail wp-image-714" src="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/124/2020/02/Esther-5-2-V-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/joveneshoy/2020/02/05/el-espectaculo-debe-continuar/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>710</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
