{"id":1197,"date":"2021-11-12T13:35:45","date_gmt":"2021-11-12T12:35:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/joveneshoy\/?p=1197"},"modified":"2021-11-12T13:38:17","modified_gmt":"2021-11-12T12:38:17","slug":"susurros-tras-la-puerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/joveneshoy\/2021\/11\/12\/susurros-tras-la-puerta\/","title":{"rendered":"Susurros tras la puerta"},"content":{"rendered":"<p><strong>Echar ra\u00edces fuera del tiesto siempre supone un desaf\u00edo.<\/strong> No s\u00f3lo debemos adaptarnos a un medio nuevo, desconocido, y que, en muchas ocasiones, nos causa un pavor tal que es capaz de paralizarnos, sino que, adem\u00e1s, debemos lidiar con todos los inconvenientes que surgen en el d\u00eda a d\u00eda y que <strong>parecen gritarnos al o\u00eddo que no estamos en el lugar que nos corresponde, en nuestro hogar<\/strong>. Esto ocasiona que, m\u00e1s de una vez, llueva sobre mojado; que a\u00f1oremos volver a nuestro recordado, aunque odiado tiesto. Sin embargo, siempre terminamos autoconvenci\u00e9ndonos de que volver ser\u00eda peor que dar un paso atr\u00e1s, y claro&#8230; <strong>el orgullo tiene la voz m\u00e1s alta que la raz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Durante esos a\u00f1os en los que la rebeld\u00eda adolescente a\u00fan colea en un cuerpo casi adulto, a las grandes ciudades no les hace falta mucho m\u00e1s que su hermoso canto de sirena para que, junto a las necesidades que surgen de una mente inquieta que busca expandirse y crecer, <strong>muchos j\u00f3venes se sientan -o se vean- en la obligaci\u00f3n de volar del nido. <\/strong><\/p>\n<p>Otros no tan j\u00f3venes tambi\u00e9n lo hacen, ya sea en busca de algo que creen que no<a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/11\/Jes\u00fas-12-11-II-e1636720364479.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1200\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/11\/Jes\u00fas-12-11-II-300x170.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"170\" \/><\/a> van a encontrar en otro lugar o por una necesidad que bien puede apretar el cintur\u00f3n, los zapatos o la cartera.<\/p>\n<p>Con el inevitable transcurrir del tiempo, muchos de ellos descubren en estas grandes ciudades que es <strong>el lugar donde deben continuar su viaje para seguir creciendo<\/strong>, bien sea a nivel personal o profesional. Mientras tanto, otros muchos, pese a todo intento, <strong>llegan a comprender no s\u00f3lo que no es su lugar, sino que quiz\u00e1 volver a la primera casilla<\/strong>, al lugar donde empez\u00f3 todo, <strong>no sea tan mala idea despu\u00e9s de todo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Somos unos cuantos los que hemos decidido volver al dichoso tiesto<\/strong>, huyendo del <em>ruido<\/em> que se acumulaba en nuestras cabezas como lo hace el polvo en una casa abandonada, <strong>con el fin de encontrar en una zona rural la necesitada calma<\/strong>, as\u00ed como el espacio que la pandemia nos ha mostrado que necesitamos para ser m\u00e1s felices, para poder vivir mejor. Y es que a muchos se nos ha hecho evidente que <strong>vivir en una caja de cerillas dentro de un hormiguero al que apenas llega el sol por una grieta, no es vivir,<\/strong> al menos, no es vivir de la forma m\u00e1s digna y sana. Tanto como no lo es que el poco tiempo libre que tenemos lo invirtamos en trayectos del punto A al punto B, o <strong>que nuestra vida social se limite a encuentros casuales en el t\u00edpico bar de moda<\/strong> en el que te cobran a precio de oro un caldo de colorines con pseudofrutas congeladas. No. No es vivir limitarnos a ir de casa al trabajo para evitar endeudarnos demasiado y poder ir pagando las facturas, celebrando haber sobrevivido un mes m\u00e1s.<\/p>\n<p>Es obvio que, al volver al pueblo, al convertirnos en <strong>repobladores de esa Espa\u00f1a que est\u00e1n vaciando y a la que est\u00e1n vacilando<\/strong>, muchos hemos llegado fortaleciendo lo que ya hab\u00eda, ofreciendo novedades e incluso <strong>creando servicios que antes no se pod\u00edan ni imaginar en estas zonas rurales.<\/strong> Dado esto, por supuesto, <strong>tambi\u00e9n hemos venido solicitando a las administraciones de turno ciertos servicios<\/strong> como centros de salud mejor equipados, que arreglen las destrozadas y olvidadas carreteras nacionales y regionales, comunicaciones decentes con el resto de pueblos o ciudades, trenes dignos que no est\u00e9n m\u00e1s veces averiados que en marcha, as\u00ed como que no tengamos que recorrer cientos de kil\u00f3metros para hacer una simple gesti\u00f3n, entre otras cosas. <strong>Deben ser estas peticiones un lujo, ya que en muchos casos ni llegan ni se las espera<\/strong>, aunque s\u00ed lo hacen las falsas promesas en tiempos <a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/11\/Jes\u00fas-12-11-III.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1198 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/11\/Jes\u00fas-12-11-III-300x168.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>de llamar a las urnas al pueblo. Una l\u00e1stima que sigamos estando tan ciegos a este respecto.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es encontrar un equilibrio entre vivir alejados del <em>ruido<\/em> y tener las necesidades b\u00e1sicas cubiertas! Parece que <strong>nos empujan a todos a vivir en los peque\u00f1os cub\u00edculos de unas colmenas saturadas<\/strong> de personas que, hist\u00e9ricas, gritan en silencio sus penas.<\/p>\n<p>A pesar de todo, quienes asumimos esta insuficiencia en servicios esenciales, <strong>disfrutamos de algo tan necesario como la calma<\/strong> durante esos largos paseos en las tardes de primavera u oto\u00f1o en la sierra junto a un r\u00edo, <strong>de esa cercan\u00eda<\/strong> tan caracter\u00edstica de las gentes que viven en las peque\u00f1as poblaciones o <strong>de la inmediatez<\/strong> a la hora de disfrutar de cualquier tipo de ocio con la familia y los amigos. <strong>Esa tranquilidad que impera en una zona rural es \u00fanica e inigualable<\/strong>, e incluso se nos antoja incorruptible; <strong>una costumbre o forma de vida tan arraigada que siempre permanecer\u00e1<\/strong> a pesar de la ca\u00edda de las hojas del calendario. Y lo creemos de forma firme hasta que, un d\u00eda, <strong>llega una noticia que sacude nuestras apacibles vidas<\/strong>, creando una divisi\u00f3n de opiniones y sentimientos que, en forma de murmullos, apenas logran traspasar las fronteras de nuestros propios hogares. <strong>No se trata de una posible ruptura de nuestros estilos de vida por la consecuci\u00f3n de esos servicios b\u00e1sicos<\/strong> que tanto clamamos al cielo, <strong>sino por la posible llegada del sue\u00f1o de un hombre<\/strong> que consiste en construir una ciudad inteligente de entretenimiento y ocio en medio de una comarca colmada de naturaleza.<\/p>\n<p><strong><em>Elysium City<\/em><\/strong> <strong>se presenta como una oportunidad para poner en el mapa a una comarca olvidada hasta por su propia comunidad aut\u00f3noma<\/strong>, ofreciendo pan a las bocas hambrientas y prometiendo traer consigo parte de esos servicios esenciales. Al menos, eso es lo que el papel -que todo lo soporta- refleja en sus letras, <strong>llenando esto de ilusi\u00f3n a unos por esa posibilidad de ver cierta mejora en su vida<\/strong> al poder prosperar al fin su tierra bajo el paraguas de este proyecto, <strong>como de temor a otros por ver peligrar un estilo de vida<\/strong> m\u00e1s tranquilo que llevan tiempo buscando y, al fin, han alcanzado.<\/p>\n<p>Todav\u00eda est\u00e1 por ver si llegar\u00e1 a fin todo este macroproyecto. Quiz\u00e1 no quede m\u00e1s que en papel mojado y el v\u00eddeo de una maqueta 3D de todo el complejo para alivio de algunos al no ver perjudicados sus estilos de vida; o se convierta <a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/11\/Jes\u00fas-12-11-IV-e1636720425586.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-1199 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/11\/Jes\u00fas-12-11-IV-300x168.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>en la oportunidad para que otros puedan volver y muchos prosperen en su propia tierra. Y es que lo que las voces callan, lo hablan los rostros de ilusi\u00f3n o de decepci\u00f3n al sacar el tema. Aunque si algo es evidente es que todos remamos en la misma direcci\u00f3n para que mejore nuestra tierra, nuestras vidas, y que as\u00ed nadie se tenga que ir por obligaci\u00f3n, pudiendo quedarse aqu\u00ed si as\u00ed lo desean.<\/p>\n<p>Por la parte de este humilde escritor, s\u00f3lo espero poder echar ra\u00edces en mi tiesto y expandirlas sin l\u00edmites; <strong>crecer frondoso y alto<\/strong> para que mi simiente est\u00e9 protegida y prospere a mi cobijo. Comprobar, con el paso del tiempo, c\u00f3mo esta comarca recibe todo cuanto merece por parte de quienes manda para que m\u00e1s gentes sean atra\u00eddas a llenar sus calles de vida y disfruten de <strong>este pedacito de para\u00edso con el que hemos sido premiados en este rinc\u00f3n de Extremadura llamado <em>La Siberia<\/em>.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Echar ra\u00edces fuera del tiesto siempre supone un desaf\u00edo. 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