{"id":1219,"date":"2021-12-16T14:50:03","date_gmt":"2021-12-16T13:50:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.hoy.es\/joveneshoy\/?p=1219"},"modified":"2021-12-16T14:50:03","modified_gmt":"2021-12-16T13:50:03","slug":"oidos-sordos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.hoy.es\/joveneshoy\/2021\/12\/16\/oidos-sordos\/","title":{"rendered":"O\u00eddos sordos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Es evidente que hay voces que se alzan por encima de otras.<\/strong> Que son m\u00e1s escuchadas, incluso m\u00e1s apreciadas. Son como sonatas, melodiosas y atractivas; las preferidas a esos o\u00eddos que al escucharlas se abren como flores en primavera. Conformadas por las palabras necesarias y apropiadas, <strong>suelen asentarse bien en la raz\u00f3n<\/strong> de todos aquellos que se cruzan con ellas. <strong>Son como un b\u00e1lsamo<\/strong> que despierta sonrisas y calma ambientes. Discursos que, sin lugar a dudas, siempre son bien recibidos al estar compuestos de todo cuanto es necesario para que los o\u00eddos a los que llegan se sientan regalados o, al menos, no perturbados.<\/p>\n<p>Pero\u2026 <strong>\u00bfQu\u00e9 ocurre con esas otras voces?<\/strong> \u00bfCon aquellas que quedan sepultadas bajo los halagos de un discurso que es aplaudido por mantenerse entre las finas l\u00edneas de lo pol\u00edticamente correcto? <strong>Pues que siguen ah\u00ed, silenciadas<\/strong>, barridas bajo una alfombra tejida por una sociedad invadida por la ofensa infundada. En ese lugar donde se esconde todo cuanto se pretende que el vecino no vea porque resulta repulsivo y poco correcto; <strong>porque no se comprende y eso hace que resulte feo. Y lo feo asusta. <\/strong><\/p>\n<p>Quedando entonces esas voces en el ambiente, <a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/12\/Jes\u00fas-16-12-II.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1222\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/12\/Jes\u00fas-16-12-II-300x177.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"177\" \/><\/a>como el hilo musical de un centro comercial al que apenas se le presta atenci\u00f3n, la vida puede transcurrir sin m\u00e1s inconveniente para quienes caminan de puntillas con tal de no ensuciarse los zapatos. <strong>Hasta que una de esas voces se convierte en un grito desgarrador antes de llegar a ser silencio.<\/strong> Y el mundo enmudece, clamando al cielo cuando ocurre esto. Se buscan motivos, se encuentran justificaciones y se exigen soluciones, pero tan s\u00f3lo por un tiempo. El tiempo justo en el que el eco del grito queda atrapado entre los individuos que forman los muros de esta sociedad y que, una vez extinto, queda olvidado, enterrado entre el resto de voces que se oyen, pero <strong>no se escuchan.<\/strong><\/p>\n<p>Desde hace unos meses hemos venido escuchando una de esas voces alzarse, como otras tantas lo hicieron; gritar en un desesperado intento por llamar la atenci\u00f3n de todos, por <strong>contarnos a todos la verdad que ten\u00eda lugar tras una sonrisa.<\/strong> Y hubo quien la tach\u00f3 de teatrera primero y tarada despu\u00e9s. Lo t\u00edpico, \u00bfno? Porque lo normal es seguir susurrando o permanecer callado; <strong>hacer lo posible por pasar desapercibido.<\/strong> No decir ni hacer nada, no vaya a ser que alguien se moleste; dejarlo pasar hasta que el cuerpo aguante, si es que aguanta. Y s\u00f3lo cuando se produce la ruptura del alma tenemos la capacidad de leer m\u00e1s all\u00e1 de la excentricidad de los actos y las palabras. Entonces, a toro pasado, podemos opinar sin miedo a equivocarnos sobre la tragedia que nos sacude. <strong>Lo vemos todo con una claridad tan l\u00edmpida que nos conmueve y a la par nos aterra.<\/strong> <strong>Todo, salvo nuestra propia hipocres\u00eda.<\/strong> Porque no tardamos en subirnos al carro de la compasi\u00f3n, al de las tendencias en redes sociales y los mensajes edulcorados con el fin de no quedar atr\u00e1s en la pugna por mostrar en p\u00fablico un dolor ef\u00edmero que s\u00f3lo resurgir\u00e1 cuando otra alma se quiebre y nos abandone previo abucheo.<\/p>\n<p>Una vez todo pasa, <strong>es f\u00e1cil encontrar culpables en el silencio y la inoperancia<\/strong>, as\u00ed como en la dejadez o la lapidaci\u00f3n medi\u00e1tica, <strong>para una enfermedad silenciosa a la que nosotros mismos amordazamos como sociedad porque nos averg\u00fcenza.<\/strong> S\u00ed. No queremos tratar con esos miedos que amenazan con sacar a flote las verdades sobre lo que somos en realidad como individuos y sociedad. Preferimos vivir en un mundo inventado de colores y luces donde todo transcurre a conveniencia, sin ser conscientes de la basura que se oculta tras todo ello.<\/p>\n<p>Y, mientras otros siguen clamando ayuda, nosotros continuamos <a href=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/12\/Jes\u00fas-16-12-III-e1639662553225.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-1223\" src=\"https:\/\/static-blogs.hoy.es\/wp-content\/uploads\/sites\/124\/2021\/12\/Jes\u00fas-16-12-III-300x211.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"211\" \/><\/a>ocult\u00e1ndolos bajos las apariencias y los mensajes vac\u00edos. Dejando que sus palabras y actos se dispersen en ese hilo musical que nos acompa\u00f1a y al que apenas prestamos atenci\u00f3n salvo si es para la mofa.<\/p>\n<p>Es cierto que prestar ayuda de forma directa a personas que escapan a nuestro alcance es complicado, pero a nuestro alrededor hay personas que nos piden a gritos, que no sabemos -y en ocasiones tampoco queremos- escuchar, un poco de ayuda. <strong>S\u00f3lo debemos prestar un poco m\u00e1s de atenci\u00f3n a todo cuanto acontece m\u00e1s all\u00e1 de nuestras narices para<\/strong>, quiz\u00e1 y con suerte, <strong>darnos cuenta de que alguien pide ser salvado.<\/strong> Y aunque en la mayor\u00eda de los casos no podamos hacer nada, <strong>muchas veces basta con escuchar, comprender, apoyar y acompa\u00f1ar. <\/strong>De ofrecer un hombro en el que llorar y una mano amiga a la que aferrarse. Del mismo modo, <strong>debemos exigir<\/strong>, no s\u00f3lo cuando nos golpee la tragedia, sino cada d\u00eda hasta que as\u00ed sea, <strong>que se inviertan m\u00e1s recursos en la prevenci\u00f3n de esta pandemia silenciosa en la que se ha convertido el suicidio.<\/strong><\/p>\n<p><strong>3.941 personas se suicidaron en Espa\u00f1a durante el 2020<\/strong>. El primer paso es reconocerlo. Consigamos que esta cifra baje. Hagamos cuanto podamos para que los problemas de salud mental sean tan tenidos en cuenta como todos los dem\u00e1s. S\u00f3lo as\u00ed conseguiremos una victoria importante en esta encarnizada guerra. <strong>S\u00f3lo as\u00ed todos ganamos.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es evidente que hay voces que se alzan por encima de otras. Que son m\u00e1s escuchadas, incluso m\u00e1s apreciadas. 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