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	<title>Juegos de niñoscrecer &#8211; Juegos de niños</title>
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		<title>Comparaciones</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Feb 2013 12:48:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina Núñez Nebreda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Niños del siglo XXI]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/juegosdeninos/wp-content/uploads/sites/27/2013/02/comparar.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-221" class="size-medium wp-image-221" title="Comparar" src="/juegosdeninos/wp-content/uploads/sites/27/2013/02/comparar.jpg" alt="Comparar" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2013/02/comparar.jpg 3304w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2013/02/comparar-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2013/02/comparar-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2013/02/comparar-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-221" class="wp-caption-text">Cada pequeño crece a su propio ritmo</p></div>
<p>Una de las cosas que más molestan a las nuevas mamás (y a las veteranas también, aunque su callo les hace llevarlo todo mucho mejor) es <strong>que se compare a sus hijos con el resto de los niños</strong>. A veces son ellas las que lo hacen, también es verdad, con afán de demostrarle al mundo <strong>lo bonito que es su churumbel</strong>, el mejor del universo y de todas las galaxias conocidas. Están cegadas por el amor. En todo caso resulta más que cansina esa necesidad de quedar por encima y subrayar cualidades que, además, desarrollan todos los niños sanos, antes o después.</p>
<p>Cuando los niños son tan chiquitines que casi ni ven porque son como topillos el peso suele ser el primer indicador de su desarrollo y uno de los <strong>elementos obsesivos para compararles</strong>. Y ahí están los<strong> percentiles</strong>, una estadística en la que podemos situar la evolución del pequeño. Y a partir de ahí llega una ristra infinita de preguntas: ¿ya dice ajo? ¿ya sujeta la cabeza? ¿ya se ríe? ¿ya gatea? ¿ya duerme toda la noche? ¿todavía usa chupete? ¿ya sale de copas? (no, esto es broma) Y las preguntas supermegabomba: <strong>¿Ya anda? Y ¿Ya habla?</strong></p>
<p>Cada niño es un mundo y cada uno tiene su ritmo. Tiene que tardar mucho en hacer ambas cosas, andar o hablar, para que esa tardanza revele algún tipo de problema. Según he leido se considera normal que los niños <a href="http://pequelia.es/4079/aprender-a-andar/" target="_blank" rel="external nofollow">no caminen hasta los 18 meses</a>, ese es un poco el tope, lo habitual es que lo hagan <strong>en torno al año</strong>, aunque antes de que puedan hacerlo ya se buscan las técnicas para desplazarse sin ayuda. Los primeros pasos de nuestros cachorrillos son recordados como un día célebre en su corta vida, y todos nos acordamos de cuándo lo hicieron. Andar supone para los niños un<strong> verdadero cambio de perspectiva y una autonomía sin precedentes</strong>. Al parecer no hay técnicas para estimularles, ya que es algo totalmente espontáneo. Las correas ni los tacatá son muy recomendables, según algunos pediatras.</p>
<p>Lo mismo sucede con el habla, que cada pequeñín tiene su momento.  También en torno al año empiezan a decir sus primeras palabras. No hablo de sonidos, que empiezan a emitir con unos cuatro meses, sino de la designación de objetos o personas con nombres. Las sílabas más deseadas son <strong>&#8220;papá&#8221; y &#8220;mamá&#8221;</strong>, verdadera música celestial. A partir de los <strong>18-20 mese</strong>s se van incorporando palabras con gran velocidad, y <a href="http://www.serpadres.es/1-2anos/educacion-y-desarrollo/sus-primeras-palabras-empieza-hablar.html" target="_blank" rel="external nofollow">hacia los dos años se puede mantener algo parecido a una conversación</a>. Dicen que las niñas lo hacen antes que los niños, y que los pequeños con hermanos también hablan pronto. Mi hijo, que cumple 27 meses esta semana ya cuenta muchas cosas y aprende a velocidad de crucero. Ay, casi caigo en la tentación de decir que mi cachorro es <strong>el más listo del planeta Tierra</strong>, pero no. Que las comparaciones son odiosas. Mucho.</p>
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		<title>¡No quiero que crezca!</title>
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		<pubDate>Mon, 28 May 2012 10:29:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina Núñez Nebreda</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Niños del siglo XXI]]></category>
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		<description><![CDATA[El momento de la maternidad/paternidad es uno de los más luminosos de la vida. No hay dos casos iguales: cada persona lo vive de una forma única, pero todas coinciden en señalar que la llegada de los hijos es una especie de revolución positiva que amplía nuestros horizontes vitales y, por lo general, saca lo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_106" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/juegosdeninos/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/mamanene.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-106" loading="lazy" class="size-medium wp-image-106" title="crecer" src="/juegosdeninos/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/mamanene.jpg" alt="crecer" width="200" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/mamanene.jpg 2574w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/mamanene-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/mamanene-768x1152.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/mamanene-683x1024.jpg 683w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><p id="caption-attachment-106" class="wp-caption-text">El crecimiento de los hijos supone en ocasiones un momento de crisis para los padres</p></div>
<p>El momento de la maternidad/paternidad es <strong>uno de los más luminosos de la vida</strong>. No hay dos casos iguales: cada persona lo vive de una forma única, pero todas coinciden en señalar que la llegada de los hijos es una especie de <strong>revolución positiva</strong> que amplía nuestros horizontes vitales y, por lo general, saca lo mejor de nosotros mismos. Como ahora me relaciono con <strong>muchas nuevas mamás</strong>, me he fijado en que no son pocas las que se lamentan de que los niños crezcan. Por supuesto que quieren verles sanos y haciéndose grandes, pero les da pena que <strong>el tiempo se vaya entre los dedos</strong> y que se disperse esa magia de la primera infancia.</p>
<p>He consultado a la educadora social <strong>Helena Guerra</strong>, del<a href="http://okola-difusion.blogspot.com.es/" target="_blank" rel="external nofollow"> gabinete Okola</a>, para profundizar un poco en los motivos de estos sentimientos. Me ha dado una larga y sustanciosa respuesta. En primer lugar explica las diferencias del fenómeno de la maternidad en nuestros días al de hace unas décadas. &#8220;En España hace 80 años, los hijos eran <strong>vistos como un reemplazo</strong>: mano de obra para el trabajo familiar (y también bocas que alimentar) y la garantía de subsistencia de la generación anciana gracias al cuidado de los hijos en un estado sin garantías de bienestar (si podéis, volved a ver <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film903598.html" target="_blank" rel="external nofollow"><em>Novecento</em></a>)&#8221;,  nos explica.</p>
<p>Las cosas han cambiado desde entonces, cuenta Helena. &#8220;Ahora son el centro de nuestras vidas: trabajamos para que ellos tengan y accedan a todo lo que pensamos que necesitan, les aliviamos las tareas, <strong>les evitamos los sufrimientos</strong>… de algún modo invertimos el proceso natural de la crianza que debería orientarse <strong>a una autonomía progresiva</strong> que permitiera a nuestros hijos no solo valerse por sí mismos sino ocuparse de nosotros en nuestra vejez. La educación y la protección se prolongan en el tiempo, mucho más allá de la edad adulta&#8221;..</p>
<p>La primera separación que establecemos con nuestro hijo es la rotura del cordón umbilical. Es cierto, semanas antes de tener a mi hijo pensaba que, en efecto, nunca estaríamos tan juntitos. &#8220;<strong>A medida que el bebé y el niño crecen y ganan en autonomía</strong>, se van produciendo nuevos distanciamientos: el niño gana su individuación alejándose de la madre y apropiándose de su cuerpo, de su espacio, de su crecimiento y de sí. Y como en toda separación, hay una tristeza y<strong> es necesario hacer un duelo</strong>, tomar conciencia de la pérdida y reconocer nuestros sentimientos. Cuando este duelo no se hace la pena queda&#8221;. Deduzco, de las palabras de Helena, que <strong>la tristeza es lógica</strong> y hay que pasar por ese trance.</p>
<div id="attachment_107" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/juegosdeninos/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/manitas.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-107" loading="lazy" class="size-medium wp-image-107" title="manos" src="/juegosdeninos/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/manitas.jpg" alt="manos" width="200" height="300" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/manitas.jpg 2574w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/manitas-200x300.jpg 200w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/manitas-768x1152.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/27/2012/05/manitas-683x1024.jpg 683w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><p id="caption-attachment-107" class="wp-caption-text">El crecimiento de nuestros hijos nos enfrenta a la idea del envejecimiento y la muerte</p></div>
<p>Otro de los motivos de esta especie de síndrome de Peter Pan es la adaptación a <strong>las nuevas circunstancias</strong>. &#8220;Otro elemento puede ser el<strong> temor al cambio</strong>, cada paso de una etapa a otra de la crianza requiere una adaptación personal y de la vida familiar. Siempre ponen a prueba nuestras competencias y desestabilizan nuestro equilibrio, apunta Guerra. También señala la sensación que  se experimenta de haber perdido la oportunidad de vivir plenamente una etapa, en ocasiones<strong> sin haberla aprovechado bien</strong>.</p>
<p>Por último, esta experta cita una cuestión enormemente trascedente. &#8220;El crecimiento de nuestros hijos nos enfrenta a la idea del <strong>envejecimiento y la muerte.</strong> Ellos se desarrollan, nosotros vamos declinando, <strong>nuestros padres van envejeciendo y muriendo</strong>; de pronto, casi repentinamente, en estos años de la crianza, nos damos cuenta realmente de que en algún momento nosotros vamos a ser la generación anciana, el soporte de la familia, sin nadie que nos respalde y abocados a nuestro final&#8221;.</p>
<p>Muchas ideas para reflexionar y para analizar. Muchas gracias, Helena.</p>
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