<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>UNAMUNO Y LA GRASA | La Cuchara de San Andrés - Blogs hoy.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/lacucharadesanandres/2014/03/06/unamuno-y-la-grasa/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/lacucharadesanandres</link>
	<description>Otro sitio más de Comunidad Blogs Hoy.es</description>
	<lastBuildDate>Wed, 20 Nov 2019 11:05:37 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>UNAMUNO Y LA GRASA | La Cuchara de San Andrés - Blogs hoy.es</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/lacucharadesanandres/2014/03/06/unamuno-y-la-grasa/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/lacucharadesanandres/2014/03/06/unamuno-y-la-grasa/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 06 Mar 2014 16:10:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Valbuena</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[canículas patrias]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cilicio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[grasa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[huérfano de tocino y siesta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[papada ibérica]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[renuncia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sentimiento trágico de la vida]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[siesta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Sol]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tortilla francesa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Unamuno]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[zorzal]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/lacucharadesanandres/?p=209</guid>
		<description><![CDATA[  El sentimiento trágico de la vida es síntoma inequívoco de niveles anormales de grasa en sangre. Pongamos como ejemplo a Don Miguel de Unamuno, maestro y prohombre. Vasco ejemplar, español ubérrimo,… ¡pero falto de grasa en sangre! Hecho contrastado por sus muchos biógrafos y que justifica la desabrida acidez de su obra. Unamuno, chaleco [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div id="attachment_210" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/lacucharadesanandres/wp-content/uploads/sites/73/2014/03/Con-Bernardo-Velarde-y-su-hijo-Casa-de-Campo-1925.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-210" class=" wp-image-210" style="width: 423px;height: 350px" src="/lacucharadesanandres/wp-content/uploads/sites/73/2014/03/Con-Bernardo-Velarde-y-su-hijo-Casa-de-Campo-1925.jpg" alt="" width="300" height="228" srcset="https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/73/2014/03/Con-Bernardo-Velarde-y-su-hijo-Casa-de-Campo-1925.jpg 1425w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/73/2014/03/Con-Bernardo-Velarde-y-su-hijo-Casa-de-Campo-1925-300x229.jpg 300w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/73/2014/03/Con-Bernardo-Velarde-y-su-hijo-Casa-de-Campo-1925-768x585.jpg 768w, https://static-blogs.hoy.es/wp-content/uploads/sites/73/2014/03/Con-Bernardo-Velarde-y-su-hijo-Casa-de-Campo-1925-1024x780.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a><p id="caption-attachment-210" class="wp-caption-text">Con Bernardo Velarde y su hijo (1925)</p></div>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>El sentimiento trágico de la vida es síntoma inequívoco de niveles anormales de grasa en sangre.</strong> Pongamos como ejemplo a Don Miguel de Unamuno, maestro y prohombre. Vasco ejemplar, español ubérrimo,… ¡pero falto de grasa en sangre! Hecho contrastado por sus muchos biógrafos y que justifica la desabrida acidez de su obra.</p>
<p>Unamuno, chaleco negro abotonado hasta el gaznate, los cuellos de la blanca camisa asomando, es el remedo ibérico del pastor presbiteriano <strong>huérfano de tocino y siesta</strong>. Las dos claves de la arquitectura nacional. Este tipo de personajes, a fuerza de pasar de hambre, han alcanzado a sublimar su padecimiento en oscuras y dolientes visiones de la vida y la muerte. Unamuno se nos presenta como <strong>trasunto del propio Quijote</strong>. Los dos mal alimentados. Los dos, por tanto, enfadados y, finalmente, los dos metidos a desfacer entuertos para mejor olvidar las calamidades gastrointestinales padecidas.</p>
<p>Si a la precitada falta de grasa se le suma alguna merma del sueño, el diagnóstico suele agravarse. Los homínidos sin siesta sufren severísimos menoscabos del córtex cerebral, lo que conduce indefectiblemente a la ansiedad y, por ende, al sentimiento trágico de la propia existencia. La patología se extrema aún más si la sesera se ve azotada por las muy <strong>inmisericordes canículas patrias</strong>. <strong>Estos enfermos tienden a matar el hambre hablando con Dios.</strong> Y cuanto más le hablan y menos les contesta, más se les oscurece la razón y más agónico les resulta respirar. <strong>De esa angustia respiratoria nace la obra unamuniana.</strong> Española, por el mucho sol en el cogote, y católica, por cuanto mana, no de la carne, sino del ayuno, de la renuncia y del cilicio. Y aunque pudiera parecer descreído e irreverente, Unamuno resulta ser profundamente cuaresmal.</p>
<p>Según algunos de sus biógrafos, Unamuno comiendo no pasaba de <strong>zorzal</strong>. Tragaba a disgusto. Las más de las veces, <strong>tortilla francesa</strong>. Quizá también lo exiguo de su sueldo, los muchos hijos y cierta tendencia a la roñosería, de la que deja constancia César González Ruano, ayudaran en su caída en los abismos del ayuno. ¿Se imaginan a Don Miguel comiendo tajos de a dos dedos de papada ibérica? ¡Imposible! <strong>Don Miguel era filósofo de magros y no de tocinos.</strong> Nadie recuerda haberle visto comer farinatos ni morcillas. Y sin embargo, de haberlo hecho, la historia de España hubiera podido ser otra.</p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/lacucharadesanandres/2014/03/06/unamuno-y-la-grasa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>209</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
